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Obama presenta una reforma sanitaria de tres patas que no aumenta el déficit

  • El plan de Obama refuerza la protección a los que ya tiene cobertura sanitaria
  • Crea un mercado de seguros para los que carecen de ella
  • Hace obligatorio contratar un seguro médico
  • Se compromete a que no aumente el déficit ni un centavo
  • Gravará los beneficios de aseguradoras y farmacéuticas
  • Obama habla ante un Congreso dividido en una sesión tormentosa
  • Texto íntegro de la intervención del presidente (en inglés)

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Obama presenta una reforma sanitaria de tres patas que no aumenta el déficit
Obama ha presentado los detalles de su reforma sanitaria. Un plan de tres patas para dar más seguridad y estabilidad a los ciudadanos que ya tienen cobertura sanitaria, proporcionársela a los que carecen de ella y reducir el disparatado coste de la Sanidad en Estados Unidos. "Hemos venido a construir el futuro", dice Obama, "no soy el primer Presidente que hace suya esta causa, pero estoy decidido a ser el último".

Mucha prosa y poca poesía para ilustrar el plan ante un Capitolio claramente dividido. A diferencia del discurso que pronunció el pasado 25 de febrero, la sesión conjunta del Congreso ha sido tormentosa. Ha habido ovaciones -5 minutos iniciales- pero también abucheos, gritos de "mentiroso", legisladores en pie mostrando papeles y silencios que no auguran el acuerdo entre ambos partidos.

Quizás por eso mismo, Obama no ha hecho bandera de la llamada opción pública. Una cobertura sanitaria a cargo del Estado que compita con las 1.300 empresas privadas del sector. Un punto que amenaza con impedir el acuerdo tanto a la derecha como a la izquierda. Obama asegura que no se financiaría con el dinero de los contribuyentes sino en las pólizas que se cobren. La considera sólo un medio para alcanzar el fin que persigue, preferible pero no esencial, y se muestra abierto a otras opciones.

Un plan de tres ejes para lograr lo nunca conseguido


El plan que ha presentado Obama no sólo mantiene sino que mejora la protección de los que ya disfrutan de cobertura sanitaria. Ilegalizará los métodos expeditivos de las aseguradoras para sacar beneficio de sus clientes. Ya no podrán negar la cobertura a las personas con un historial médico problemático, como diabetes o esclerosis. También será ilegal que les cancelen la póliza cuando más lo necesitan, cuando están enfermos. Y limitará el copago. La guinda de esta pata es el impulso a la medicina preventiva, sin que las aseguradoras puedan cobrar más por los chequeos rutinarios, como mamografías y colonoscopias.

El segundo eje promete ser el más controvertido. Para extender la cobertura sanitaria a los más de 30 millones de ciudadanos que carecen de ella, propone crear un mercado de seguros. Una especie de bolsa donde los individuos y las pequeñas empresas puedan comprar la cobertura sanitaria a precios competitivos. Para los que carezcan de recursos suficientes, el Gobierno les ayudará con créditos fiscales.

La tercera pata del plan también puede levantar ampollas. Obama quiere convertir en obligatorio contratar una cobertura sanitaria básica, igual que es obligatorio un seguro de automóvil para cualquier conductor. Del mismo modo, todas las empresas tendrán que ofrecérsela a sus empleados, aunque el 95% de las pymes estarán exentas.

Un plan que no costará un centavo más a los contribuyentes

Obama se ha comprometido a no firmar una reforma sanitaria que "añada un sólo centavo" al déficit público, que va camino de alcanzar los 10 billones de dólares en la próxima década. Y para demostrar el rigor de su promesa, añade que el plan incluirá una cláusula que exija al Gobierno más recortes en el gasto si no se materializa el ahorro que prevé la reforma.

Ese ahorro deriva, según Obama, de poner coto al despilfarro y abusos de las aseguradoras sobre el Medicare -la cobertura pública para los mayores de 65 años-. Cientos de miles de millones de dólares. Servirá también para abaratar el copago de los medicamentos. Y sobre todo, servirá para enjugar los 900.000 millones de dólares que calcula que costará esa reforma. Menos que lo que han costado las guerras de Irak y Afganistán.

Pero el punto más peligroso es el complemento de ese ahorro en los costes. El plan se financiará también con tasas sobre los beneficios de las aseguradoras y farmacéuticas. En particular, un gravamen sobre las pólizas más altas, para incentivar la relación calidad-precio.

Desmontar las mentiras

Obama se ha empleado a fondo en desmontar las falsedades que propagan desde hace meses los lobbies del sector sanitario y la oposición más conservadora. Ha precisado que la reforma que impulsa no se aplica a los inmigrantes sin papeles.

También ha tirado por tierra dos de las acusaciones más increíbles, pero que han calado en la población. La reforma no creará tribunales de burócratas que tengan el poder de matar a los ancianos. "Es una mentira pura y dura", dice Obama. Como la pretensión de que la reforma financiará los abortos. "La objeción de conciencia sigue vigente", ha precisado el Presidente.





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