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Ahmadineyad y Mousaví se autoproclaman vencedores de las elecciones en Irán

  • Ahmadineyad anunció su victoria tres horas antes del cierre de los colegios
  • Mousaví se ha proclamado "el ganador definitivo" con "un margen significativo"
  • Los primeros resultados dan como ganador a Ahmadinejad, aunque no son definitivos
  • Según los primeros datos, la participación rondaría el 75%
  • La alta afluencia de votantes ha obligado a ampliar el horario cuatro horas
  • Denuncian que "más del 40% de los colegios de Teherán carecieron de observadores"

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Medio mundo está pendiente de los resultados de las elecciones presidenciales de Irán

Tanto el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, como su principal rival, el ex primer ministro Mir Housein Mousaví, se han autoproclamado vencedores de las elecciones, aunque para conocer los resultados definitivos habrá que esperar, al menos, 24 horas.

Los primeros resultados oficiales, no obstante, indican que Ahmadineyad habría sido reelegido con el 68,8% de los votos, cuando se ha escrutado el 35% de las urnas, según ha anunciado el presidente de la comisión electoral, Kaman Daneshjou, en el Ministerio de Interior, que ha precisado que el candidato ultraconservador ha logrado 7.027.919 votos.

Mousaví obtendría, según estos primeros resultados, 2.955.131 votos, el 28,87%, mientras que el resto de candidatos apenas llegaría al dos por ciento cada uno.

Al cierre de los colegios, Mousaví ha asegurado que es "el ganador definitivo de las elecciones". "Según la información que tenemos, soy el ganador de esta elección con un margen significativo", ha asegurado Mousaví, que ha agradecido la alta participación y que ha basado su victoria en los datos de su entorno, que cifraba en un 65% los votos conseguidos por el candidato moderado.

Por su parte, Ahmadineyad sería el ganador según la agencia oficial Irna. No obstante, el presidente iraní no esperó al cierre de las urnas y anunció su victoria tres horas antes del cierre electoral con una estimación del "60% de los votos y con la certeza de que las elecciones terminarán en esta primera ronda" con la victoria del actual presidente.

La participación ronda el 75%

La participación masiva y las denuncias de irregularidades de parte de la oposición han marcado las décimas elecciones presidenciales de la era revolucionaria en Irán. Desde primera hora de la mañana, familias enteras se han acercado a los más de 49.000 colegios electorales repartidos por todo el país en una jornada de reivindicación y fiesta únicamente ensombrecida por algunos actos vandálicos.

Según los primeros datos ofrecidos por el Ministerio de Interior, la participación rondaría el 75%, una cifra tan alta que ha obligado a extender durante cuatro horas el cierre de los colegios.

En las calles de Teherán, las largas filas de votantes tenían un color casi común dependiendo del lugar de la capital en el que se encontraran. En el norte, la zona más rica de la ciudad, ha primado el verde de los seguidores de Mousaví. En el sur, donde se concentra la mayoría de los barrios más desfavorecidos, dominaba el tricolor verde, blanco y rojo de la bandera de Irán, adoptado por Ahmadineyad.

Sin embargo, y al contrario de 2005 cuando Ahmadineyad arrasó en segunda vuelta, era posible ver muchos partidarios de Mousaví y de los otros dos candidatos, el clérigo reformista Mehdi Karroubí y el conservador Mohsen Rezaeí.

La crisis beneficia a Mousaví

 

"Voy a votar a Musaví", admitía Zahra Montasem, ama de casa que ejerció su derecho en la madrasa Hafez, adyacente al Gran Bazar. "Pero no es una cuestión de libertades, porque para eso existen diferentes interpretaciones. Creo que lo que necesitamos es trabajo para los jóvenes y lucha contra la carestía, y creo que Mousaví puede arreglar estos problemas", explicó.

Divida social e ideológicamente, la crisis económica ha sido, sin embargo, una de las principales razones por las que gran parte la población se ha inclinado por Mousaví, al que se le recuerda como un buen gestor durante los difíciles años que dirigió el gobierno, entre 1981 y 1989, en plena guerra con Irak.

"No podemos decir que un candidato es malo, sin embargo para mí Mo usaví es una buena opción", admitía otra votante. "Durante la guerra entre Irán e Irak demostró su capacidad y ha hecho todo a favor del pueblo. Bajó la inflación. Yo creo que por aquellos buenos resultados durante su mandato, la gente ahora le está votando", explicaba en la madrasa Ershad, en el centro norte de la capital.

A escasos metros, Ibrahim Yazdi, primer ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica, tesorero de su fundador, el ayatolá Rujolá Jomeini durante el exilio en París y ahora uno de los hombres más críticos con el régimen, revelaba que se decantaba por el ex primer ministro. "He votado a Mousaví. Creo que es una buena opción, si no lo fuera no votaría", afirmó.

Más al sur, en los alrededores del Gran Bazar, un funcionario público aseguraba que votó por Ahmadineyad porque se siente "satisfecho con su trabajo". "Aunque ha habido problemas, estoy satisfecho con él. Creo que no ha robado del dinero de la gente", declaraba. Similar opinión le merecía el presidente a Ali Ghanbari, quien aseguró que Ahmadineyad "es una buena persona que ha trabajado para el pueblo. Me fío mucho de él".

Denuncias de fraude

La fiesta electoral quedó, no obstante, deslucida por las denuncias de posible fraude elevadas por la oposición y algunos actos vandálicos contra sedes reformistas. Según Alí Akbar Mortazaminpour, jefe del comité de supervisión de los sufragios de Musaví, "más del 40% de los colegios de la capital carecieron de observadores".

Al parecer, muchos de los delegados, tanto de Mousaví como de Karroubí, no han podido ejercer su función ya que las acreditaciones que recibieron "tenían errores, e incluso fotos cambiadas". Mortazaminpour denunció, asimismo, que el citado comité nacional ha emitido "más de siete millones de papeletas más de las necesarias para la votación".

"Las quejas que hemos recibido son numerosas, pese a que tampoco han funcionado bien las comunicaciones" en los alrededores de los colegios, apostilló.

En Queitarieh, una decena de milicianos voluntarios islámicos "Basij" atacaron con botes de humo una de las sedes de Mousaví, aunque sin causar heridos. "Hubo mucha confusión pero afortunadamente no ha habido que lamentar heridos. Hemos tenido que evacuar el edificio, pero nada más", ha explicado uno de los afectados.

Los resultados finales, que deben ser validados por el poderoso Consejo de Guardianes, se conocerán 24 horas después del cierre de los colegios. En caso de que ninguno de los cuatro candidatos consiga más del 50% de los votos emitidos y considerados válidos, deberá celebrarse una segunda vuelta, ya prevista para el próximo viernes.