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El PNV gana pero los vascos dan la mayoría a los partidos no nacionalistas

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Patxi López podría ser el primer lehendakari no nacionalista
El PNV ha ganado las elecciones vascas, con 30 escaños de los 75 totales, seguido del PSE con 24, pero podría quedarse por primera vez en 30 años fuera de Ajuria Enea por un eventual pacto entre los socialistas, el PP y UPyD, que tendrán mayoría absoluta en el parlamento vasco.

En concreto, la suma de los 24 escaños del PSE con los 13 del PP y el de UPyD daría un total de 38 escaños frente a los 37 que sumarían los 30 del PNV, los cuatro de Aralar, dos de EA y uno de EB.

Además, este resultado puede variar aún más en favor del bloque no nacionalista, ya que EA ha arrebatado un escaño en Álava por un puñado de votos al PSE que podría volver a manos socialistas tras contarse el voto por correo. Esto haría que el PSE no dependa de UPyD para formar gobierno.

El candidato socialista ya ha subrayado que se siente "legitimado" para formar gobierno, mientras el PP y UPyD ya han mostrado su disposición para pactar un gobierno de cambio.

Por su parte, Ibarretxe le ha respondido que le corresponde a él iniciar conversaciones a partir de este lunes como candidato más votado.

López, en la encrucijada

Y es que lo igualado del resultado entre ambos bloques y lo holgado de la victoria del PNV dificulta la posición del PSE, que depende de su antigua escisión de UPyD para llegar a Ajuria Enea.

Patxi López tendrá por tanto que decidir si opta por una coalición constitucionalista con una mayoría exigua o se inclina por reeditar el pacto con el PNV que firmó en los 80.

Ésta es la opción preferida por los vascos según todas las encuestas preelectorales publicadas y, probablemente, por sus compañeros socialistas en Madrid, donde los nacionalistas son unos aliados necesarios para Zapatero.

"No renuncio a presentar mi candidatura y recabar los apoyos necesarios para ser el próximo lehendakari del gobierno vasco", ha anunciado ante una militancia enfervorecida.

La razones que ha puesto López sobre la mesa son dos: en primer lugar, que su partido ha logrado el mejor resultado de su historia, creciendo 40.000 votos. La segunda, que el actual gobierno tripartito ha perdido 63.000 lo que supone, a su juicio, la prueba de que los vascos han votado cambio.

El PNV crece a costa de sus socios

Por su parte, el PNV deberá decidir si ofrece a los socialistas la 'cabeza' de Ibarretxe a cambio de la Lehedakaritza o si, dado que la campaña ha estado centrada en su candidato, opta por presionar con un frente 'nacionalista' amparándose en la mayoría que han obtenido en votos los nacionalistas frente a los no nacionalistas, pese a perder en escaños.

El PNV ha ganado de forma clara al imponerse con un 38% de los votos frente al 30% de los socialistas. Sin embargo, esta victoria clara no se traduce en que Ibarretxe sea el nuevo lehendakari vasco, debido a que su ganancia electoral la hace a costa de sus socios de gobierno, EA y EB, que pierden entre los dos siete escaños.

De hecho, el PNV ganaría un escaño, mientras que su antiguo socio, EA, sufriría un importante descalabro y perdería cinco de sus siete escaños.

El otro socio del tripartito vasco, EB, perdería también dos escaños, confirmando un castigo del electorado vasco al actual gobierno.

Como mejor ejemplo, los candidatos de ambas formaciones, Javier Madrazo y Unai Ziarreta, se han quedado fuera de la cámara de Vitoria.

Álava, la clave

Por contra, los grandes triunfadores de la noche serían los socialistas, que lograrían seis escaños más que en 2005, y Aralar, que pasaría a convertirse en la fuerza de referencia dentro de la izquiera abertzale con cuatro actas.

Mientras tanto, en el lado constitucionalista, el PP mantiene el tipo pese al avance socialista y pierde sólo dos escaños.

De hecho, es la abrumadora mayoría de los partidos no nacionalistas en Álava y la sobrerrepresentación de esta provincia -donde el voto vale cuatro veces más que en Vizcaya- en el parlamento vasco la clave de la victoria constitucionalista.

Es más, el hecho de que Álava tenga 25 escaños como Vizcaya teniendo cuatro veces menos población hace que los no nacionalistas tengan más representantes pese a haber obtenido 50.000 votos menos que los nacionalistas.

La fuerza de Aralar

El PSE ha vencido aquí con el 31,5% de los votos y nueve escaños, una victoria exigua pero suficiente para superar al PNV con 8. Mientras tanto, el PP se mantiene con 6 y UPyD logra arañar un escaño que puede ser decisivo, ya que sin él no habrá mayoría constitucionalista.

Este panorama contrasta con el de Vizcaya, donde el PNV ha vencido por seis puntos de diferencia y cinco escaños más que los socialistas.

En el tercer territorio, Guipúzcoa, los nacionalistas también han vencido con diferencia, logrado dos escaños más que el PSE, capitalizando los apoyos de los abertzales que se han decidido a votar pese al llamamiento a votar nulo de la plataforma D3M.

Es en esta provincia donde Aralar logra su mayor representación, empatando con el PP como tercera fuerza política, en lo que supone un claro refuerzo a su líder, Ainztane Ezenarro.

100.000 votos nulos

Ezenarro y su partido suponen también la apertura de una alternativa dentro del seno de la izquierda abertzale frente al voto nulo que pidió la plataforma D3M, que ha contado con 100.924 sufragios, el 8,84% de los votos emitidos, según los datos oficiales provisionales.

Este volumen de este voto nulo tiene un carácter evidentemente político, porque en las pasadas elecciones al Parlamento Vasco, de hace cuatro años, el voto nulo se quedó en 4.035.

Sin embargo, en las elecciones del 2005, la izquierda abertzale, representada por el PCTV-EHAK, logró 150.644 votos, el 12,44%, o sea, casi 50.000 votos más.

Con todo, la ausencia por primera vez de los abertzales en las elecciones ha podido influir en el aumento de la abstención respecto a hace cuatro años, de forma que la participación ha pasado del 69% al 65%, con especial incidencia en Guipúzcoa, habitual caladero de votos de esta corriente política.

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