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Jean-Marie Gustave Le Clézio, un gran viajero enamorado de la cultura amerindia

  • Nació en Niza en 1940 y recibió el Premio Renaudot con 'El procès verbal' en 1963
  • En 1994 un sondeo le designó como "el más grande escritor en lengua francesa"
  • Ha escrito medio centenar de obras entre novelas, cuentos y ensayos
  • Sus páginas están llenas de gran humanismo y de críticas a Occidente
  • Fue expulsado de Tailandia, donde hizo el servicio militar, por denunciar la prostitución infantil

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Sus obras están marcadas por su gusto viajero, por su sensibilidad ecologista y por su amor por la cultura amerindia.
Sus obras están marcadas por su gusto viajero, por su sensibilidad ecologista y por su amor por la cultura amerindia.

Jean-Marie Gustave Le Clézio no ha dejado de escribir desde que cumplió siete años.  El Premio Nobel de Literatura 2008, gran viajero, ecologista y enamorado de la cultura amerindia, es autor de medio centenar de libros con un gran transfondo humano. Nació el 13 de abril de 1940 en Niza, en el sur de Francia, hijo de una madre bretona y un médico británico afincados en la isla Mauricio.

A los 23 años, este Licenciado en Letras, comenzó a ser conocido tras ganar el premio Renaudot en 1963 por su obra 'Le procés verbal', después de haberse quedado a las puertas de conseguir el premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas.

Esta obra definiría su literatura existencialista, próxima a Georges Perec y Michel Butor y admirativa de Michel Foucault y Gilles Deleuze.

Su obra, que engloba cuentos, novelas, ensayos, traducciones de mitología india y libros de fotos, entre otras obras, es percibida como una crítica al materialismo de Occidente. En sus páginas hay una atención constante a los desfavorecidos y excluidos.

En su literatura, Le Clézio rescata palabras olvidadas del lenguaje cotidiano para darles un nuevo impulso evocador.

Su escritura es clásica, sencilla pero refinada y colorista.

Su vida ha estado marcada por los viajes que realizó desde muy pequeño. Sus dos primeros libros los escribió con tan sólo siete años en el barco que llevaba a su padre a Nigeria, durante la Segunda Guerra Mundial. En 1964 descubrió México, una país que le ha fascinado y cuya cultura le tiene enamorado.

En 1967 hizo el servicio militar en Tailandia como cooperante pero fue expulsado por denunciar la prostitución infantil, por lo que tuvo que terminarlo en México.

Durante cuatro años, entre 1970 y 1970, empleado por el Instituto de América Latina, comparte su vida con los indígenas de Panamá. Una experiencia que tendrá un mucha influencia en su obra.

En los últimos años vive a caballo entre Niza, París y la ciudad mexicana de Alburquerque. Su intensa labor académica le ha llevado a trabajar en las universidades de esta última ciudad, pero también de Bristol, Londres, Perpiñán, Bangkok, México, Boston y Austin.

Después de 'Le procès verbal', en sus siguientes libros denuncia los problemas que provoca la vida en las grandes ciudades y pronto comienza a escribir obras de signo ecologista, como "Terra amata" (1967), "Le livre des fuites" (1969), "La guerre"" (1970) y "Les géants" (1973).

Premio de la Academia Francesa en 1980

En 1980 recibe un nuevo espaldarazo al recibir el premio de la Academia Francesa por "Désert", un evocador relato del contraste entre la grandiosidad de las culturas perdidas del norte de África y la mirada de los inmigrantes indeseados en Europa.

La proximidad con el norte de África le viene de su esposa Jemia, de origen marroquí, con la que contrajo matrimonio en 1975.

A partir de ese momento, Le Clézio comienza a centrar su obra en el universo amerindio, una cultura en la que profundiza a partir de la traducción de obras como "Las profecías de Chilam Balam" o "El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido".

La temática de sus obras cambia, se centra en viajes y en mundos desconocidos y comienza a tener un gran éxito de ventas.

Un sondeo para la revista francesa Lire le designó en 1994 como el "el más grande escritor de la lengua francesa", por delante de Julien Green. Jean Marie Gustave Le Clézio dijo entonces: "Yo habría puesto a la cabeza a Green".