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Dos años sin justicia para Anna Politkovskaya

  • La familia de la periodista asesinada clama justicia tras dos años sin avances
  • Una investigación plagada de incógnitas no ha resuelto quién ordenó su asesinato
  • Anna Politkovskaya denunció los abusos del Kremlin sobre el pueblo checheno
  • El juicio podría celebrarse en breve contra los únicos tres procesados

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Tras su muerte, en todo el mundo hubo muestras de repulsa por este atroz asesinato. En la imagen, una concentración frente a la Catedral de Helsinki, en Finlandia. REUTERS REUTERS/Mikko Stig/Lehtikuva

"La mataron por contar la verdad". Ése era el grito unánime de quienes asistieron al funeral de Anna Politkovskaya hace ahora dos años. Esta periodista rusa fue asesinada en el portal de su casa el 7 de octubre de 2006. Desde entonces, una decena de detenciones y muchas incógnitas sobre quién y por qué la mataron.

Como ocurre en los casos de las grande heroínas, su muerte causó conmoción en todo el mundo. Pero dos años después, son muy pocos los que continúan levantado la voz pidiendo justicia. Ésa que ella pedía para las víctimas de la guerra de Chechenia, una realidad que retrató en numerosas ocasiones en su artículos.

Cuatro tiros sirvieron para arrancarle la vida a los 48 años. Alguien no quería que siguiera contando, alguien decidió matar a "la voz de los débiles".

Oscurantismo en la investigación

La investigación por su muerte ha estado plagada de irregularidades. Cuando se cumplieron 11 meses del crimen, la Policía detuvo a Shamil Burayev, quien fuera candidato proruruso a las elecciones chechenas en 2003, acusándole de haber facilitado la dirección de la periodista a los presuntos asesinos. Tenía acceso a esos datos por su condición de funcionario. 

Desde hace unos meses, se encuentra en llibertad con la excusa de que no tenía antecedentes y bajo su compromiso de "ponerse a disposición de la Justicia en cuanto le llamaran". Otra decena de implicados en el caso han sido arrestados, y puestos en libertad por falta de pruebas.

Sólo tres han sido procesados en un juicio pendiente de fecha. Son Serguéi Jadzhikurbánov y los hermanos Dzhabraíl e Ibraguim Majmúdov. Un tercer hermano, Rustam Majmúdov, huyó y es considerado autor material del asesinato. Bajo él pesa una orden internacional de búsqueda y captura. Se cree que consiguió salir del país con un pasaporte en vigor. Diversas organizaciones de derechos humanos, como Reporteros sin Fronteras, exigen que se aclare quién le facilitó esta documentación.

Esta misma semana se ha conocido que Politkovskaya se cruzó con su asesino pocos días antes de morir. Los criminales planearon con detalle cómo iban a ejecutar a la periodista y llegaron a hacer varios simulacros ante la puerta de su vivienda, tal y como se puede apreciar en las grabaciones de las cámaras de seguridad. En uno de esos ensayos, la periodista coincidió frente al portal de su casa con la persona que sólo unos días después la asesinó.

¿Quién ordenó su ejecución?

Pero al margen de los tres procesados -meros ejecutores de un asesinato planeado en frío- lo que realmente importa en este caso es saber quién mandó matar a la más crítica periodista con la política del Kremlin en Chechenia.

El nombre de Ramzan Kadírov, hijo del presidente checheno Ajmat Kadirov -quien fue asesinado tras llegar al poder- y fiel servidor de Putin, estuvo bajo sospecha en los primeros momentos.

Y es que Politkovskaya tenía una 'batalla abierta' contra Kadirov, en respuesta a los abusos y torturas que desde su posición de poder llevaba a cabo. Sólo unos días antes de morir, Politkovskaya concedió una entrevista en la que aseguró: "Mi único sueño es que Kadirov se siente en el banquillo de los acusados y se haga justicia". Cuando la mataron, Kadirov se limitó a decir: "Nosotros no matamos mujeres".

El juicio contra los tres procesados podría celebrarse en breve, pero son demasiadas las incógnitas que pesan sobre este caso, que tiene visos de cerrarse sin hallar a los verdaderos responsables. Los amigos de Anna están muy descontentos con el desarrollo del proceso. Para colmo, el caso será juzgado en el Tribunal Militar de la región de Moscú por un jurado popular, que suelen ser más benévolos con los acusados que los jueces profesionales.

La familia y los compañeros de esta valiente periodista continúan clamando justicia. Hace sólo unos días, uno de sus hijos, Ilya, pidió a los medios de comunicación que no se olviden del caso de su madre, porque en el banquillo de los acusados "aún no están quienes apretaron el gatillo, ni quienes planearon su asesinato".

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