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El túnel del CERN, escenario de ciencia... y ficción

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El acelerador del partículas del CERN

Los catastrofistas esperan que de sus entrañas se origine un microagujero negro que se trague toda la Tierra. Y los científicos quieren crear condiciones extremas capaces de emular a las del Bing-Bang (el origen del universo). Pero nadie sabe a ciencia cierta (literalmente) lo que pasará a partir del 10 de septiembre cuando se ponga en marcha el acelerador de partículas del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), que no obstante, ante tanta teoría especulativa, ha reafirmado su seguridad.

Porque si hay una ciencia que da certidumbres pero no verdades absolutas, esa es la Física.

También es comprensible que la máquina más grande jamás construida por el hombre despierte la imaginación de la gente. Más con un escenario tan sugerente: un túnel de 27 kilómetros a cien metros de profundidad en un pueblo suizo fronterizo con Francia, en cuyo interior chocarán partículas que, efectivamente, pueden producir agujeros negros, aunque la mayoría de los científicos cree que no tendrán "consecuencia alguna".

Menos seguros están otros físicos, que han llegado a pedir en los tribunales la suspensión del experimento. Aunque la justicia europea no ha admitido su demanda.

Los mismos científicos quisieron parar otro centro similar en Estados Unidos por la misma causa, pero las partículas siguen acelerándose y la catástrofe no ha llegado, como recuerda el astrofísico Javier Armentia en su blog.

El director del Planetario de Pamplona explica la teoría de los catastrofistas, según la cual un agujero negro, aunque ínfimo, "es de por sí glotón, imparablemente glotón", con lo que se comería el mundo entero.

Pero, es que, según recuerda el científico, "la Física tiene estas cosas": puede hablar de la "probabilidad no nula" de que ocurran acontecimientos como ese. No obstante, Armentia concluye que la cuestión "no da para más".


Como el choque de dos mosquitos


En el CERN no excluyen que ocurran algunos de fenómenos que se pueden teorizar, pero son rotundos: "El acelelador es perfectamente seguro", ha declarado Jos Engelen, jefe del equipo de científicos del instituto, en un comunicado difundido este viernes para tranquilizar al mundo.

Y no sólo lo dicen ellos, sino otro equipo investigador que ha publicado un informe en una revista especializada en el que se explica que los choques de partículas que se van a producir dentro del túnel liberarán "una energía comparable a la colisión de dos mosquitos". Además, en caso de que se produjera uno de los temidos microagujeros negros, se desintegraría inmediatamente.

El otro argumento más comprensible de la comunidad científica es que en la naturaleza hay tantas colisiones de partículas que en sólo un segundo superan -y en una relación abismal de 1013- las que se registrarán en el CERN,

¿Y qué esperan encontrar los físicos? Nada más y nada menos que la llamada "partícula de dios", el bosón de Higgs, que toma el nombre del científico que predijo su existencia. Un elemento que cambiaría la concepción de todo el universo, al menos del vacío.

"Pero como nunca se ha hecho un experimento de estas características, no sabemos con lo que nos vamos a encontrar", ha dicho el físico alemán Daniel Dobos.

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