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Pese al ruido de las explosiones, los artificieros ucranianos tratan de desactivar y extraer un proyectil caído en un jardín en Kramatorsk, en el Donbás.

Foto: Restos de un misil en Kramatorsk (REUTERS/Stringer/File Photo)

  • "Les juro que ni un solo soldado bielorruso está luchando en el territorio de Ucrania", ha dicho
  • El presidente bielorruso ha asegurado que "lucharemos solo en un caso de que invadan nuestra tierra"
  • Según Lukashenko, Occidente buscaría implicar a Minsk en la guerra para "acabar de un solo golpe con Rusia y Bielorrusia"

Tras los últimos ataques de Rusia a Ucrania, el vicealcalde de Kiev, Nikolai Povoroznik, cree que la capital no puede dormir tranquila porque sigue siendo el objetivo de Moscú: "Kiev fue y será el objetivo principal de los ocupantes rusos. Ahora no están cerca, pero quieren seguir sembrando el miedo. Dicen que solo van a atacar objetivos militares, pero sus misiles están cayendo en edificios civiles", le cuenta el vicealcalde a María Eulate y David Velasco, enviados especiales. La huella de los proyectiles es visible en algunos barrios de la periferia de la ciudad y Povoroznik explica que miles de ucranianos están volviendo a la capital, menos los niños. "Hay 50 puntos muy dañados, entre ellos más de 200 viviendas. Hay que reconstruirlas antes de que se necesite la calefacción para que la gente pueda volver a sus casas", cuenta.

Poco antes de despegar rumbo a Europa, a Joe Biden le preguntaban si teme ver divisiones en la OTAN: "No lo temo, pero sí creo que en un momento dado será cuestión de dejar pasar el tiempo, de ver qué pueden aguantar los rusos y qué está dispuesta a soportar Europa". La Casa Blanca ha impulsado durísimas sanciones a Rusia y están enviando armas cada vez más sofisticadas a Ucrania, ayuda militar en cifra récord. "Es la forma de forzar a Rusia a negociar, ahora no están interesados en hablar porque creen que están ganando terreno", explica Alexander Vershbow, diplomático estadounidense.

Foto: AP / Susan Walsh

De cara a la cumbre de la OTAN en Madrid, que se celebra a finales de junio, hablamos con Daniel Fiott, Editor de Seguridad y Defensa en el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, y Félix Arteaga, investigador del Real Instituto Elcano, sobre el papel de los 27 en el nuevo concepto estratégico de la Alianza. Un reportaje de Isabel Dólera.

Rusia considera la entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN "una derrota menor". Desde el Kremlin consideran mucho más peligrosa la entrada de Ucrania en la Alianza Atlántica, lo que catalogan de línea roja. Para Moscú la prioridad es la seguridad de la península anexionada de Crimea y un posible ataque de la OTAN hacia ella significaría el inicio de la Tercera Guerra Mundial.

El presidente de Lituania, Gitanas Nausseda, en una entrevista para el Canal 24h, ha advertido que "la OTAN tiene que tomar todas las medidas que sean necesarias para impedir que Rusia invada nuevos territorios" porque "el apetito de Putin es enorme" y los países más amenazados son los bálticos. El dirigente lituano confía en que la OTAN les apoyará ante una posible agresión, pero ha señalado eso no significa que "Lituania no tenga que preocuparse de su seguridad". Sobre el bloqueo lituano realizado sobre algunas mercancías rusas en el enclave de Kaliningrado, Nausseda ha vuelto a recalcar que no se trata de una decisión unilateral de Lituania, sino que forma parte del paquete de sanciones de la Unión Europea con Moscú como respuesta a la invasión de Ucrania.