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  • También hablaremos de los problemas para conseguir una vivienda y de la ocupación ilegal en "Los miedos por la vivienda".

  • El sábado 17 de septiembre a las 21:30 horas por La 1 de TVE y el Canal 24 horas

Un centenar de británicos invirtieron sus ahorros en una pedanía de Murcia creyendo que las viviendas eran legales, pero no lo eran. Llevan casi veinte años viviendo sin luz y sin agua. Ni siquiera tienen escritura de sus casas. Los constructores desaparecieron cuando estalló la burbuja del ladrillo. Ahora buscan regularizar su situación con el ayuntamiento.

La urbanización no dispone de cédula de habitabilidad y tampoco tienen los servicios básicos aunque pagan sus impuestos. La compañía eléctrica nunca les ha proporcionado electricidad porque considera estas propiedades como ilegales. "Muchos se tienen que apañar con paneles solares y generadores", explica Linda, una de las afectadas. 

Al tratarse de un condominio, los vecinos son copropietarios del terreno y no de sus casas. Ahora ni siquiera las pueden legar a sus herederos. El ayuntamieto trabaja para reparcelar la zona. "Nadie va a poder asumir el coste que le correspondería de pago de todas las infraestructuras", apunta Pedro Rivera, abogado de la comunidad de propietarios. Por su parte, el concejal de Urbanismo de Murcia, Andrés Guerrero, asegura que "se está trabajando en llevar a cabo la adecuación del plan urbanístico".

El siguiente paso será conectar las casas a las redes de distribución y equiparlas de servicios. Sueñan con algo tan básico como salir a pasear por calles urbanizadas donde los parques sustiuyan a los escombros.

La emancipación juvenil ha subido ligeramente, un 0,7%, algo que no ocurría desde la crisis de 2008. Sin embargo, solamente un 15,6% de la población joven (entre los 16 y 29 años) está emancipada en España, lo que sitúa a nuestro país a la cola de Europa en esta cuestión.

La precarización laboral y los altos precios en la vivienda son las principales causas. Según los datos, para no endeudarse demasiado, un joven debería destinar al alquiler solo 320 euros mensuales, pero en realidad el precio medio de un piso ronda los 848 euros, casi tres veces más.

Foto: EFE/ DAVID ARQUIMBAU SINTES