En sus primeras horas de vida, el proyecto de Superliga deja muchísimas dudas en el aire... también en cuanto a su encaje legal. Por ejemplo, una liga cerrada podría suponer una posición de abuso de dominio sobre lo que no deja de ser una actividad económica.
También sirve el espejo del baloncesto para cuestionar posibles sanciones sobre los futbolistas y ahí se mira a la NBA. En ese choque de modelos, si triunfa el americano, podría alterar el mercado de fichajes.
Fotomontaje de los escudos de los 12 clubes de la Superliga (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)