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El miedo a nuevos ataques persiste entre los afganos un día después del doble atentado en el aeropuerto de Kabul, que deja más de un centenar de fallecidos. Este viernes se han retomado las evacuaciones, pero la mayoría de los países han dado por concluidas las suyas. 

[Afganistán, última hora]

Foto: Los talibanes montan guardia en el lugar donde se produjo el doble atentado suicida. WAKIL KOHSAR / AFP

Tras los atentados suicidas perpetrados este jueves en el aeropuerto de Kabul, en los que han muerto al menos 60 personas -doce de ellas militares estadounidenses-, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se ha mostrado tajante: "Los que han realizado este ataque que sepan que no os vamos a perdonar y no lo vamos a olvidar. Os vamos a cazar y os lo vamos a hacer pagar".

Este jueves se han producido dos explosiones en las afueras del aeropuerto de Kabul, que ha dejado decenas de muertos y heridos. Estados Unidos sospecha que el autodenominado Estado Islámico del Jorasán es el autor de los ataques terroristas. 

EE.UU., Reino Unido y Australia ya habían advertido de la probabilidad de que hubiese un atentado cerca de aeropuerto. Las tropas estadounidenses tienen como fecha límite el 31 de agosto para efectuar la evacuación.

Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria y escritor de varios libros relacionados con el terrorismo internacional, ofrece su punto de vista sobre la evacuación en el aeropuerto de Afganistán y las dos recientes explosiones.

“Lo que evidencia estas explosiones es que hay actores con capacidad y voluntad para usar la violencia”, declara. Jesús insiste en que ya se sabía que había grupos afiliados al DAESH en Afganistán y cree que quieren “violencia para conseguir compensaciones por parte de los talibanes”.

Además habla de una evacuación caótica “como consecuencia de errores acumulados”.

FOTO: Víctima del atentado  Wakil KOHSAR / AFP

Valentía, generosidad, arrojo. Son algunas de las palabras con las que Lara Hermoso define a la invitada de hoy a El Cuarto De Atrás del informativo 24 horas, una mujer que, cuando unos pistoleros de ETA asesinaron a su marido, optó por la vía de la reconciliación en lugar del de la venganza. Una mujer que dirigió el servicio de Atención a Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco y que se convirtió en la primera de estas víctimas en sentarse frente a frente con los asesinos de su marido para hablar. Este jueves 29 de julio de 2021 se cumplen 21 años del asesinato de Juan Mari Jauregui, exgobernador civil de Guipúzkoa, a manos de la banda terrorista ETA y su viuda, Maixabel Lasa, sigue defendiendo desde entonces la vía del diálogo y la concordia: "La palabra es una de las armas más importantes que tenemos y a veces no nos damos cuenta del valor que tiene".

Lasa recuerda que recibió la noticia por parte de su hermana —"me dijo que no saliera de casa y me di cuenta de que le había pasado algo a Juan Mari"— y admite que le costó pasar página —"a veces llamaba a su teléfono esperando una contestación"—, pero su voz es la de una mujer sin rencor que busca el entendimiento. Por eso accedió a participar en los encuentros restaurativos en la prisión de Nanclares de Oca cuando Luis Carrasco, uno de los asesinos de su marido, pidió hablar con ella: "Siempre he creído en las segundas oportunidades de las personas y entendía que debía ofrecerles esa posibilidad. Creí que iba a ser un inicio en el camino de la anhelada convivencia". "Vi a una persona convencida de que lo que hizo estuvo mal y valiente por lo que suponía desmarcarse de la banda terrorista", añade.

Maixabel también se reunió con otro de los asesinos de su esposo, Ibon Etxezarreta Etxaniz, 'Potxolo', en varias ocasiones y lo describe como "una persona distinta capaz de ver que lo que hizo lo tiene que saldar de otra forma": "Hicieron cosas terribles, que no tienen vuelta atrás y eso es algo que es durísimo porque lo que manifiestan es creíble". Lasa dice que no comparte muchas de las "connotaciones religiosas" que tiene el perdón y subraya que "lo importante es que manifiesten su rechazo a lo que hicieron": "Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie y no me refiero solo a ETA: el Estado debe reconocer que ciertas cosas que hizo no estuvieron bien".

La exdirectora del servicio de Atención a Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco critica la decisión del PP de haber finalizado estos encuentros restaurativos en 2012 ya que, de no haberlo hecho, "hoy habría más etarras arrepentidos": "Es hacer pedagogía con los que piensan de distinta forma y de ir, poco a poco, haciendo un camino que no es de rosas, pero que creo que hay que hacer y que espero que este Gobierno, que ya lleva un tiempo, sea lo suficientemente valiente para retomarlo".

Hace diez años Anders Breivik, un terrorista de extrema derecha, mató a 77 personas en Oslo y en la isla de Utøya. El aumento de la ultraderecha es, una década después, todavía más preocupante porque en algunos casos ha llegado a los parlamentos. El historiador Antonio López Vega ha asegurado en 14 horas de RNE que los partidos de extrema derecha están ganado cada vez más peso y posicionamiento en Europa oriental y occidental. “Se ha alimentado de todo el movimiento proteccionista y nacionalista”, ha explicado el historiador.

Hoy se cumplen diez años desde que el ultraderechista Anders Behring Breivik asesinase a 77 personas en Oslo y Utoya. Primero acabó con las vidas de ocho personas con la explosión de un coche bomba, aparcado frente al complejo gubernamental en Oslo. Condujo después hasta la isla de Utoya, donde se celebraba un campamento de las Juventudes Laboristas. Murieron 69 personas. FOTO: GEIR OLSEN / NTB / AFP

Hoy se cumplen 24 años del asesinato del concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco. Casi todos los que en ese momento tenían uso de razón recuerdan dónde estaban y qué hacían esas 100 horas hasta que se confirmó que la banda terrorista ETA había matado a este joven político. Fue solo unos días después de la operación de la Guardia Civil que liberó al funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara. El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco despertó una ola de indignación en el País Vasco y en toda España que no desaparecería hasta la disolución de ETA. Un reportaje de Julio Leyte.