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Dos bloques de casas han sido señalados para el derribo en el municipio de Lorca, en Murcia, como consecuencia del terremoto del pasado 11 de mayo. Otros 15 han sido marcados también con el punto negro y los vecinos ni siquiera han podido subir a sus casas para coger sus pertenencias. Los campamentos han atendido casos de nerviosismo. Tres oficinas del ayuntamiento recogen el censo de daños. 4.100 edificios están dañados. En un plazo de diez o doce días se espera retirar los campamentos y que Lorca pueda recueprar la normalidad.

Este lunes se ha selecionado al jurado popular que juzgará al yerno de los Tous, los propietarios de la famosa joyería catalana.

Lluís Corominas llegaba esta mañana a la Audiencia de Barcelona acompañado de su mujer. Un jurado popular tendrá que decidir si el yerno de los Tous actuó en defensa propia al disparar contra uno de los presuntos asaltantes de la casa de los joyeros.

El 9 de diciembre de 2006, cuando Corominas, director de seguridad de los Tous, recibió una llamada de un vigilante que le alertó de que había dos hombres en el jardín de la casa. Tres días antes había habido un intento de robo.

Corominas fue a la residencia de sus suegros y, armado con una pistola, se acercó al coche de los supuestos ladrones. Disparó dos tiros: uno hirió al conductor, que murió dos días después.

Corominas retuvo al otro, avisó a urgencias y a los Mossos d'Esquadra. Los dos presuntos ladrones no llevaban armas de fuego, pero sí dos hachas, un martillo y una sierra entre sus herramientas. El yerno de los Tous, pasó dos meses en prisión preventiva.

La Fiscalía pide 11 años por homicidio con las atenuantes de obcecación y reparación de daño, ya que el acusado ha depositado 150.000 euros para indemnizar a la familia del fallecido. La acusación particular eleva la condena a 14 años y la defensa pide la absolución alegando legítima defensa.

El acusado y otros testigos declararán este martes.

Un negociador de la policía logró convencer a un hombre para que se entregase, después de haber retenido durante nueve horas a su mujer, a su hijo y al jefe de ella, en una vivienda, en el municipio de Montecelo, en Pontevedra. El individuo exigía ver a su cuñado con el que mantiene diferencias sobre el reparto de un dinero familiar.