Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Las elecciones departamentales en Francia han confirmado que la izquierda francesa no encuentra su rumbo y que navega lejos del Frente Nacional. En estas aguas revueltas, el expresidente Nicolas Sarkozy resurge y parece el ganador de la primera vuelta.

La UMP llega, el Frente Nacional se consolida y el Partido socialista se descuelga. Es la conclusión que hace el diario conservador Le Figaro, de la primera vuelta de las elecciones Departamentales. Con un 30% de apoyos, Nicolas Sarkozy cosecha avales para reconquistar el Elíseo en 2017. "Los franceses han demostrado que quieren un gran cambio", ha dicho. Así las cosas, la derecha podrá mantener los 40 departamentos que gestiona y arrebatar alrededor de 15, a la izquierda. En cuanto al Frente Nacional, parece haber tocado techo. Asentado en zonas rurales y de muy modesta economía, ha obtenido el 25% de apoyos, un resultado ligeramente superior al de las elecciones europeas y que su fundador, Jean Marie Le Pen, interpreta como pasos progresivos hacia el Elíseo. El gran derrotado es el Partido Socialista que con el 20% se cae de la segunda vuelta. Los editoriales hablan de monumental batacazo. Sin posibilidades de celebrar resultado, el Primer Ministro Valls ha preferido alegrarse por el frenazo de la extrema derecha, y ha culpado de la derrota de su partido a la división de la izquierda.   

En Francia, los sondeos dan como ganador a la Unión Movimiento Popular, de Sarkozy, en las elecciones departamentales. El primer ministro francés, Manuel Valls, se ha felicitado porque el partido ultraderechista, Frente Nacional, no haya sido la formación más votada, tal y como pronosticaban las encuestas. Según los sondeos a pie de urna, la conservadora UMP, habría conseguido el 31% de los votos, seguida por el Frente Nacional, que no llegaría al 25% y los socialistas que obtendrían el 20% de los sufragios.

  • El expresidente francés se enfrenta al menos a ocho investigaciones
  • Muchas están relacionadas con la financiación de sus campañas
  • En un caso está imputado por corrupción y tráfico de influencias

Después de 15 horas declarando ante la policía anticorrupción de Nanterre, el expresidente francés Nicolas Sarkozy, era trasladado a un tribunal de Paris, donde los jueces le interrogaron durante otras tres horas. Al final, volvía a casa imputado por corrupción activa, tráfico de influencias y violación del secreto profesional. Sarkozy ha salido de su domicilio para entrevistarse durante hora y media con su abogado, también imputado, pero no ha querido hacer declaraciones.

El expresidente francés Nicolás Sarkozy ha sido imputado en la madrugada del miércoles por por "corrupción activa", tráfico de influencias y encubrimiento de la violación del secreto profesional en el caso que se sigue contra él por la presunta financiación ilegal de sus campañas electorales, según ha informado la Fiscalía francesa.

El expresidente francés Nicolás Sarkozy ha sido imputado en la madrugada del miércoles por por "corrupción activa", tráfico de influencias y encubrimiento de la violación del secreto profesional en el caso que se sigue contra él por la presunta financiación ilegal de sus campañas electorales, según ha informado la Fiscalía francesa.

En un comunicado, la Fiscalía ha indicado que, tras el interrogatorio, Sarkozy fue puesto a disposición de dos jueces de instrucción encargados de la investigación abierta por el denominado "caso de las escuchas" y "de conformidad con la solicitud de la fiscalía, Sarkozy ha sido acusado​​ por cohecho activo, tráfico de influencias y encubrimiento de la violación del secreto profesional".

La decisión se ha producido tras 15 horas de declaración ante la policía judicial en calidad de detenido en la sede de la brigada anticorrupción de la Policía judicial en Nanterre. Posteriormente, el expresidente ha sido trasladado al juzgado, donde se le ha comunicado la imputación. Finalmente, ha sido puesto en libertad hacia las dos de la madrugada.

Su detención, en régimen de garde a vúe, es una acción legal sin precedentes para un ex jefe de Estado en Francia, donde nunca antes un presidente de la República había sido retenido e interrogado por la policía.

Sarkozy, que actualmente está vinculado a siete investigaciones judiciales, ya fue imputado por abuso de debilidad en el "caso Bettencourt", pero los jueces decidieron finalmente retirar los cargos.