Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Hoy hemos invitado a “La España vivida” a un profesional de las letras, un novelista de éxito, que ha conseguido, entre otros importantes reconocimientos, el premio Planeta. Fue en 2012, de la mano de dos de sus más célebres personales, el sargento Rubén Bevilacqua y la agente Virginia Chamorro, ambos de la Guardia Civil y protagonistas de “La marca del meridiano”. Se trata, como habrán recordado, de Lorenzo Silva, escritor que fue antes abogado, nacido en Madrid en 1966, lo que a los efectos de esta serie de podcast le convierte en un representante del “baby boom”, la generación cuya infancia coincidió con la última década de la dictadura franquista, y cuya juventud discurrió en paralelo al período de asentamiento de la democracia, una fase que luego dio paso al fenómeno que fue bautizado como el “desencanto”. De todo ello hablaremos con Lorenzo Silva, que está en plena forma, como lo demuestra su ininterrumpida producción literaria. Un ejercicio para el que le ha sido muy útil haber cursado la carrera de derecho y haber ejercido unos años como abogado.



Cada jueves, en "Un respiro" recorremos una librería en busca de opciones literarias distintas y algunas recomendaciones para que no nos quedemos sin ideas sobre qué leer este verano. Esta vez nos trasladamos hasta Tipos Infames, una librería que también es cafetería, vinoteca y sala de exposiciones y está especializada en narrativa literaria de carácter independiente. Allí Mónica Mateos habla con Gonzalo Queipo, uno de los socios fundadores, y con algunos de sus clientes.

Juan Luis Arsuaga es paleoantropólogo y se ha acercado hasta los micrófonos del informativo 24 horas de RNE para presentarnos su libro Nuestro cuerpo. Arsuaga asegura que "somos una especie que camina y además de una forma muy eficiente" porque "consumimos muy pocas kilocalorías". También ha hablado del ideal de belleza griego: "A ese ideal griego es al que apelo en este libro. A ese reencontrarse con el cuerpo", añadía. El paleoantropólogo explica que "tenemos conocimiento de nuestro cuerpo pero desorganizado" y apunta que "poco a poco la gente va aprendiendo porque la anatomía está en todas partes"



Autor de una brillante y dilatada obra, comenzada en 1979 con Memoria de elefante, el escritor portugués António Lobo Antunes (Lisboa, 1942) encarna no solo una de las mejores obras de nuestros días, sino también una de las más personales e inimitables, de una feroz y atormentada melancolía e ira, comparable a la del francés Céline o a Thomas Bernhard. Antes de dedicarse por completo a la literatura, Lobo Antunes estudió medicina y se especializó en psiquiatría, ejerciendo durante años en el hospital Miguel Bombarda de Lisboa, labor que desempeñó hasta 1985. Esto, junto a su enrolamiento en la guerra de Angola durante veintisiete meses como médico militar, no tendría poco que ver en gran parte de sus temas y obsesiones novelescas: la muerte, la locura, el exterminio de almas y no sólo de oponentes, las implacables crueldades humanas, la dictadura, un Portugal ferozmente golpeado y desguazado y, en general, la bajada a los infiernos de la conciencia. Alejada por completo del realismo narrativo, con más de veinte novelas publicadas, entre ellas las magníficas En el culo del mundo, Conocimiento del infierno, Tratado de las pasiones del alma, Manual de Inquisidores o No entres tan deprisa en esa noche oscura, la esplendorosa escritura de Lobo Antunes no deja nunca de estar traumáticamente adherida a su propia realidad: la tortuosa, caótica y tantas veces lúgubre realidad de su tierra, contaminada y deformada hasta la pesadilla o hasta el más enloquecido espejismo.


Leemos La hija de  Pauline Delabroy-Allard editada por Lumen; La figura del mundo de Juan Villoro: La otra mitad de París de Giuseppe Scaraffia publicado por Periférica Pondré mi oido en la piedra hasta que hable de William Ospina editado por Random Hpuse


Una aventura de piratas con abuela incluída. Es 'Barbabuela' publicado por Nórdica Libros. La historia que hoy nos trae Leticia Audibert en una nueva entrega de 'La Pequeteca'.

Entrevistamos al escritor Luis Cerezo, por su novela “El cocinero”. Se trata de una novela histórica, ambientada en la España del siglo XVI, que relata la vertiginosa aventura vital de un niño y su salvaje supervivencia con sus únicas armas: su talento en los fogones y el ambivalente don de la hipermnesia, o incapacidad de olvidar, que lo llevarán a convertirse en el maestro de cocina Alvar de Mondragón Cepeda.

Menorca e Irán unidos por este libro Las vidas que no viví de Patricia Almarcegui. Relata el encuentro y la amistad, en un hotel abandonado y ahora ocupado de dos mujeres: Pari, una migrante iraní de 75 años y Anna, una mujer que regresa a la isla. El emblematíco hotel Torre Petxina y un huerto rescatado del olvido se convierten en un espacio de resistencia y reconstrucción efectiva de dos vidas rotas.
 

En Atlantic Express recorremos la vida y obra de Ramón Sender Barayón gracias al estupendo documental del Luis Olano, Viaje Hacia La Luz. Sender Barayón experimientó los sesenta y fomentó la cultura hippie en una California aún por capitalizar y a diferencia de su padre, Ramón J. Sender, Sender Barayón, nacido en Madrid, en 1934, nunca quiso hacer de su vida una carrera, sino la propia vida, por eso recuerda que cuando hablan de su padre todos piensan…..“¡El gran novelista!” y cuando hablan de él…..hay una pausa para definirlo y luego…., después de unos cuantos segundos alguien dice “¡El gran hippie!”.

Luis Olano, el director de Viaje Hacia La Luz, ha tenido un conocimiento cercano y larga relación personal con Sender Barayón, para conocer la historia de su vida.

En Viaje Hacia La Luz, este artista relata su huida de España, en 1939. Entonces él tenía 5 años, y junto a su hermana Andrea, de tres, fueron trasladados por su padre, el escritor Ramón J. Sender, hasta Estados Unidos para escapar de las consecuencias de la Guerra Civil y la represión franquista. Su madre Amparo Barayón había sido fusilada por el bando nacional, en Zamora, su ciudad natal, a comienzos de la Guerra Civil, en 1936, después de que su marido, Ramón J. Sender, se implicara en la defensa de Madrid.

Para Sender Barayón, sus padres, representan España no solamente porque sean sus padres, sino también por la personalidad de cada uno. La madre era profundamente católica y, a la vez, independiente, una mujer para después de su época, según nos cuenta Luis Olano en Viaje hacia La Luz.

Ramón J. Sender fue, sin embargo, el ardiente anarquista de Aragón que desdeñaba la ceremonia, el sentimentalismo y el romanticismo desde el punto de vista de una persona realista.