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A pesar de los llamamientos del Gobierno de Biden y de que la frontera sigue cerrada, no deja de aumentar el flujo de centroamericanos que llegan con la esperanza de cruzar al otro lado. La patrulla fronteriza de Estados Unidos detiene a unas 5.000 personas al día.

Foto: Migrantes rezan en las inmediaciones del cruce fronterizo de El Chaparral, en la ciudad mexicana de Tijuana (EFE/Joebeth Terríquez)

A las puertas de Semana Santa, numerosos españoles han optado por los viajes internacionales debido a las restricciones perimetrales de las comunidades autónomas. En todo el periodo de vacaciones, se esperan más de 18.000 vuelos en España, unas cifras, aún muy inferiores a las de 2019, anteriores a la pandemia. En este caso, muchos de los viajeros han eligido países con menos restriciones donde no es obligatorio presentar una PCR negativa de llegada ni hacer cuarentena, como México o Costa Rica. Coronavirus: última hora

Foto: Una mujer se dispone a coger un vuelo en el aeropuerto de Ibiza, Baleares. EFE/Sergio G. Cañizares.

Julimar da Silva, profesor del departamento de Estructuras Económica y Economía del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Madrid, ha explicado que Brasil enfrenta una situación “bastante compleja”: “Es un país en desarrollo, con un sistema de salud precario, una estructura económica y social difícil que favorece el contacto, grandes urbes con un transporte deficiente… Todo ello catalizado por una gestión política nefasta de la crisis”. El profesor ha comentado que no existe una política única en el país para gestionar la crisis sanitaria por los conflictos entre administraciones.

Da Silva ha lamentado las cifras que registra Brasil, que considera consecuencia de que la clase política “solo busque rédito político” de la pandemia. “3.000 muertos diarios hacen que la gente reaccione”, ha sostenido en 24 horas de RNE. “La opinión pública está dividida, el 30% apoya a Bolsonaro y sus propuestas, pero se ha incrementado en las últimas semanas el rechazo directo al Presidente, supera el 50%”, ha indicado.

Brasil ha registrado cien mil contagios en un día. El país sólo ha vacunado al 9 % de su población y los centros sanitarios están desbordados. Según la Fundación Sanitaria Oswaldo Cruz, 25 de los 27 estados de Brasil tienen las UCI a más del 90%. Olga Estefanía forma parte del sindicato de salud de Paraná y explica que los sanitarios están agotados, que ya no quedan profesionales a los que contratar. Además faltan equipos de protección, oxígeno y medicamentos. Es según la Fundación Oswaldo Cruz el mayor colapso sanitario que ha vivido el país, y que tiene a más de 40 % de los profesionales con problemas psicológicos. El 90 % de los profesionales señala que el mayor obstáculo para su trabajo es la actitud negacionista de buena parte de la población que sigue las directivas lanzadas por el Presidente Jair Bolsonaro.

Informa Santiago Barnuevo

Colombia es un de los pocos países de América Latina que cuenta con el respaldo de su tribunal constitucional para que el sistema de salud garantice la interrupción voluntaria del embarazo. Sin embargo, son cientos las mujeres que denuncian cada año trabas burocráticas y profesionales para abortar de forma segura. La corresponsal de RTVE em Bogotá, Beatriz Viaño, nos acerca la realidad que enfrentan las mujeres en Colombia.

El Tribunal Supremo de Brasil ha dicho que el expresidente Lula da Silva no tuvo un juicio imparcial, y además ha tumbado la pretensión del actual presidente Bolsonaro de acabar con los confinamientos regionales. Con Lula subiendo en popularidad, y Brasil a punto de superar los 300.000 muertos, Bolsonaro modera su discurso y ahora pide un pacto nacional contra la pandemia. En un mensaje de poco más de tres minutos aseguró que en breve recuperarán la vida normal y que Brasil tendrá este año 500 millones de dosis. La realidad parece otra: Poco más del 5% de los 210 millones de brasileños han recibido alguna dosis mientras que el país se ahoga. Ayer rompió todas sus marcas: 3.251 muertos en 24 horas, su cifra más alta en esta pandemia y hoy podría superar los 300.000 fallecidos. Un nueva cepa más letal y contagiosa desborda los hospitales. Apenas quedan camas de terapia intensiva y hay largas listas de espera, además escasean materiales básicos para intubar y en breve habrá problemas con sedantes, no sólo aquí sino en todos los hospitales, afirma Flavia Machado. [Última hora coronavirus]
Foto: REUTERS/Ueslei Marcelino

Plus Ultra se ha convertido en la segunda compañía aérea española, tras Air Europa, que es rescatada con dinero público. Ha recibido 53 millones de euros para sobrevivir y poder reanudar la ruta Caracas-Madrid con una frecuencia de un vuelo cada 15 días. El rescate ha recibido las críticas de la oposición que recuerda que la compañía lleva registrando pérdidas desde su creación en 2011, que sólo tiene cuatro aviones y que su cuota de mercado apenas alcanza el 0,5%. El Gobierno insiste en que se trata de una empresa estratégica porque su oferta de vuelos va dirigida a migrantes que viven en España y a sus familiares de Venezuela, Ecuador o Perú. Según el ejecutivo, esas personas no tenían cubierta esa demanda a un precio asequible.

En Sudamerica preocupa, especialmente, la situación de Brasil. El país se ha convertido en una bomba virológica, con la pandemia descontrolada, el sistema sanitario desbordado y un último reporte de muertos que supera los 3.200 fallecidos en un solo día.

Su situación es crítica y al sistema hospitalario le queda muy poco para colapsar. Además de la falta de camas en los hospitales (como Sao Paulo que roza el 92% de ocupación en las UCI), se suma el desabastecimiento de oxígeno y medicamentos imprescindibles para los casos más graves, como los sedantes. Muchos pacientes aseguran, además, haber recibido tratamientos de ineficacia probada contra el virus.

El país está en jaque y preocupa, sobre todo, la inacción de su presidente. Bolsonaro niega la gravedad de la situación, promueve la ausencia de medidas y arremete contra los que si las toman. ,La Corte Suprema ha rechazado su petición para impedir que gobiernos regionales y municipales puedan aplicar restricciones.

Hace unas horas Bolsonaro se dirigía a la nación. Sin mencionar el récord de fallecidos, pide tranquilidad y dice garantizar la vacunación de los brasileños, aunque solo el 5% ha tenido acceso a una de las dosis.

La llegada de familias enteras y menores no acompañados a la frontera sur de Estados Unidos, en plena pandemia, está complicando las cosas para la administración Biden, que debe hacer frente a la falta de espacio y de instalaciones adecuadas.

Aunque las organizaciones no gubernamentales que atienden a los niños se resisten a hablar de crisis, las primeras imágenes de la acogida de inmigrantes de la era Biden muestran a menores hacinados y durmiendo en el suelo en un centro Texas.

Las cifras no son precisas y se habla de "centenares" de menores bajo custodia de la Patrulla Fronteriza o en distintos albergues habilitados en la ciudad de El Paso, que ronda los 900.000 habitantes. La pandemia y el cierre de fronteras ha obligado a reducir el contacto con Ciudad Juárez, su vecina en el lado mexicano de la frontera.

"La situación con los niños sí es seria y no es tanto por el aumento de los números", ha declarado a Efe el director ejecutivo de Hope Border Institute, Dylan Corbett, en El Paso.

"Lo que estamos viendo es que no hay espacio, es una cuestión de espacio", ha añadido Corbett, que pide que el asunto "no se politice". Algo difícil ya que Donald Trump no ha dejado pasar la oportunidad de criticar la política migratoria de su sucesor.

Fotografía, facilitada por el congresista texano Henry Cuellar, de inmigrantes en un centro de detención de la Agencia de Fronteras en Donna, Texas, EE.UU. OFICINA DEL CONGRESISTA HENRY CUELLAR VÍA AFP

Hace exactamente un mes, el pasado 22 de febrero, los medios de comunicación de todo el mundo daban cuenta de una noticia inesperada: la detención, en Washington, de Emma Coronel, tercera esposa del narcotraficante mexicano Joaquín Guzmán Loera, "el Chapo Guzmán." El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no se ha querido pronunciar y ha dejado actuar a las autoridades estadounidenses, pero la sociedad mexicana está muy pendiente de la odisea de esta mujer de 31 años, que ha llevado siempre una vida muy opulenta, y que hoy está -como su marido- sometida a penalidades de una prisión federal. Es un reportaje de Carmen Buergo.