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Al menos nueve personas han fallecido en las protestas registradas en Irán en la noche del lunes al martes. Entre los muertos hay un niño, un polícía y un miembro de los Guardianes de la Revolución. Así, ascienden a 21 los fallecidos desde que, el pasado jueves, comenzaran las manifestaciones contra la política económica del Gobierno de Teherán.

Las autoridades iraníes han restringido el acceso a las redes sociales en el país, en un intento de reducir el impacto de las manifestaciones de protesta que se están produciendo en diferentes ciudades del país contra la política de austeridad del gobierno. Al menos una decena personas han muerto desde que comenzaron las protestas el jueves pasado y varias han resultado heridas. Se han producido además unas 200 detenciones. Según la televisión iraní, citada por AP, son 12 los fallecidos. "Algunos manifestantes armados han intentado asaltar comisarías de policía y cuarteles militares encontrando fuerte resistencia por parte de las fuerzas de seguridad", ha indicado la cadena.

Casi todos los llamamientos a participar en las protestas se han llevado a cabo por redes sociales como Telegram e Instagram. No obstante, estas plataformas que desde el domingo por la tarde funcionaban mal y con cortes, dejaron de funcionar totalmente, y además la conexión al internet no va con normalidad. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho este lunes que "el gran pueblo iraní ha sido reprimido durante muchos años" y que "es hora de un cambio" en este país. "Irán está fracasando a todos los niveles a pesar del terrible acuerdo que hizo con ellos la Administración (del presidente estadounidense Barack) Obama", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

Miles de personas han salido a la calle en varias ciudades de Irán para protestar contra la política económica del gobierno, el coste de la vida y la corrupción. Algunas de las protestas acabaron en enfrentamientos con la policía. Los manifestantes corearon consignas contrarias al presidente iraní, Hassan Rohani, y favorables a la independencia, la libertad y la república iraní. También han mostrado su rechazo al apoyo económico del gobierno a algunos países de la región mientras la población local pasa por dificultades.

  • El presidente ruso propone "convocar un congreso para el diálogo nacional sirio"
  • Con todo, la cumbre no ha acordado detalles ni fechas paras las conversaciones
  • La postura de la oposición, que exige la salida de al Asad, dificulta un pacto
  • También la participación en el diálogo de los kurdos, que incomoda a Turquía

Albukamal era el último gran feudo urbano que quedaba en manos de los yihadistas del estado islámico en Siria, en la frontera con Irak. Tropas sirias y aliadas lograron recuperar su control hace unos días y liberar a decenas de civiles. Ahora Siria y sus aliados Rusia e Irán empiezan a lanzar mensajes sobre el inminente final de las operaciones militares y afirman que el estado islámico apenas da sus últimos coletazos. Aunque este analista político advierte de que muchos yihadistas huyeron y pueden reagruparse en otras zonas, incluso en el area rural de Damasco. Es esta zona, en concreto Guta, una de las que más preocupa a Naciones Unidas. En su último informe señala bombardeos intensos a diario y decenas de víctimas civiles. Y a los mensajes triunfalistas la ONU alerta que en el séptimo año de guerra, el éxodo continúa y siete de cada 10 sirios necesitan asistencia humanitaria.

Las autoridades iraníes han dado por terminadas las operaciones de búsqueda de posibles supervivientes del terremoto que el domingo golpeó la región de Kermanshah, fronteriza con Irak. Las esperanzas de encontrar a alguien con vida bajo los escombros son mínimas, sostienen los responsables.

El presidente iraní, Hassan Rohaní, ha visitado la zona, donde miles de supervivientes combaten el frío y la falta de víveres.

La cifra de muertos se eleva a 430, según la agencia oficial IRNA, y la de heridos a casi 7.500. Reuters eleva el número de víctimas mortales a 450. En el vecino Irak murieron al menos 7 personas y más de 500 resultaron heridas.

El terremoto alcanzó una magnitud de 7,3 en la escala Richter, y fue seguido de casi 200 réplicas.

El terremoto que este domingo sacudió la zona fronteriza entre Irán e Irak ha dejado a miles de iraníes sin cobijo, abocados a pasar una segunda noche al raso, mientras las autoridades se afanan por movilizar efectivos que permitan llevar tiendas, agua y comida para socorrer a la población de la provincia de Kermanshah, una zona montañosa que ha resultado la más afectada por el seísmo.