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El Gobierno de Arabia Saudí ha decidido este domingo romper relaciones diplomáticas con Irán tras el asalto en la noche del sábado de la Embajada saudí en Teherán y su consulado de la ciudad de Mashhad.

Así lo ha anunciado el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Adel al Yubeir. En una rueda de prensa, Al Yubeir ha añadido que el embajador iraní en Riad tiene 48 horas para marcharse de Arabia Saudí.

El asalto a las legaciones diplomáticas saudíes en Irán se produjo horas después de que las autoridades de Riad ejecutaran al prominente clérigo y dirigente chií, Nimr Baqir al Nimr, y otros 46 reos condenados a muerte, lo que provocó las críticas de buena parte de la comunidad chií.

Sigue la escalada de la tensión sectaria en Oriente Medio, provocada por la ejecución en Arabia Saudí de un alto dignatario chií. Se han extendido las manifestaciones de protesta en varios países de la zona. Y han sido violentas en Bahréin, además de en Irán.

En este último país, el asalto a la embajada saudí en Teherán acababa con 40 detenidos. Las diferencias entre saudíes e iraníes no se reflejan solo en las diferentes ramas del islam que practican esos países, también se observan en los conflictos en los que participan.Y esta misma noche, incluso, se ha llegado a la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Manifestaciones y algunos incidentes en las protestas por la ejecución en Arabia Saudí del clérigo chií Nimr Baqir al Nimr, condenado por desobedecer a las autoridades, instigar a la violencia sectaria y colaborar con células terroristas. En Baréin las protestas de los musulmanes chiies han derivado en disturbios. Con fotografías del clérigo, han pedido la muerte de la familia real de Arabia Saudí y de Baréin, ambas de confesión suní. Protestas también en Pakistán e incluso dentro de Arabia Saudí y  condenas que llegan desde Irán, Líbano o Iraq. La UE a través de la jefa de la diplomacia, Federica Moguerini ha lamentado esta ejecución, puede elevar la tensión sectaria en la región.

Keywan Karimi es el director de Writing in the city, una película que muestra el mapa social que componen los grafittis de Teherán. Ha sido condenado a seis años de cárcel y 223 latigazos por los tribunales islámicos, que consideran su película un insulto al Islam. Karimi sigue en libertad, en espera de un recurso que se resolverá esta semana, pero se niega a abandonar el país. Quiere seguir contando lo que pasa en Teherán.