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Estados Unidos sigue conmocionado por la masacre de Búfalo motivada por el supremacismo blanco que está inspirando cada vez más acciones violentas. El autor de la matanza en el supermercado de Búfalo vivía en un pueblo blanco, tuvo que conducir 300 kilómetros para llegar a un barrio negro y disparar a sus víctimas: afroamericanos. La policía estudia un manifiesto que publicó en internet donde alaba otras masacres racistas: contra musulmanes en las mezquitas de Nueva Zelanda, contra inmigrantes latinos en El Paso cometidas por supremacistas blancos, todos abrazaban la teoría de que los blancos están amenazados, que inmigrantes y personas de otras razas van a reemplazarlos.

Miles de mujeres salieron este sábado a las calles de las principales ciudades de Estados Unidos para manifestarse a favor del aborto legal en todo el país, ante la posibilidad de que el Tribunal Supremo tumbe próximamente la protección constitucional de este derecho.

FOTO: Manifestantes a favor del aborto caminan por el puente Brooklyn en Nueva York (Estados Unidos). Yuki IWAMURA / AFP

Al menos diez personas murieron el sábado y otras tres resultaron heridas -en su mayoría de raza negra- en un tiroteo protagonizado por un joven blanco en un supermercado de la localidad estadounidense de Buffalo (Nueva York) que es investigado como un crimen de odio y un caso "de extremismo violento por motivos raciales".

FOTO: Agentes de policía, en la escena del tiroteo masivo en Buffalo. EFE/EPA/BRANDON WATSON

En Estados Unidos, una investigación ha sacado a la luz la muerte de cientos de niños indígenas en internados dirigidos por el Gobierno del país entre los siglos XIX y XX, y se teme que puedan ser muchos más. Decenas de miles de menores pasaron por esos centros de "asimilación", donde sufrían abusos y malos tratos.

Según las primeras conclusiones, cientos de niños murieron en estos internados de "asimilación" repartidos por 37 estados del país –llegó a haber más de 408 escuelas federales–, aunque podrían ser muchos más, a la vista de las primeras averiguaciones. "Querían erradicar la identidad indígena, el lema era matad al indio, salvad al hombre", cuenta a TVE Beth Wright, abogada de Native American Rights Fund.

Al llegar al internado, les cortaban el pelo, les quitaban su ropa, les cambiaban su nombre por uno inglés o por un número. Testimonio a testimonio, las palabras se repiten: abusos sexuales, miedo, hambre... Muchos nunca volvieron a casa, contagiados de tuberculosis o "apaleados hasta morir". Otros han tardado décadas en contar su historia.