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El 21 de octubre de 1952, fallecía en Burgos el general Juan Yagüe. Fue uno de los militares africanistas que participó en el golpe de estado contra la II República y que alcanzó notoriedad después de ordenar el fusilamiento de cuatro mil  personas en la plaza de Toros de Badajoz. La consigna era no dejar vivos a los simpatizantes de la República en su avance hacia Madrid. Yagüe nació en el pueblo soriano de San Leonardo de Arganza, al que cambiaron el apellido tras la guerra por el de Yagüe. Una muestra más de la pervivencia del franquismo en nuestra geografía. Los legionarios siguen homenajeándole en el cementerio de su localidad natal cada año.

Fernando Cohnen  es escritor y periodista. Entre sus obras "Madrid 1936-1939. Guía de la capital en guerra". Con él conversamos frente a la sacramental de San Isidro, cuyo cementerio alberga los sepulcros del nazicroata Ante Pavelic y del dictador cubano Fulgencio Batista. Un lugar más para añadir a su geografía de la ciudad después de la guerra civil.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, niega que la forma en la que se llevó a cabo este jueves la exhumación de Franco se convirtiera en una "exaltación" de la dictadura. "El respeto no significa homenajear a un dictador", ha señalado en una entrevista en La Sexta ante las críticas de Pablo Iglesias, de Podemos, que califica de "vergüenza democrática" que saliera a hombros.

La oposición sigue criticando al Gobierno por la exhumación de Franco. Desde Podemos califican de "vergüenza democrática" que el féretro del dictador saliera a hombros de la basílica del Valle de los Caídos. Según el PP y Cs, Pedro Sánchez debería ocuparse más de los problemas de los ciudadanos que de rehacer la historia. El Gobierno rechaza las críticas y defiende que la exhumación se llevó a cabo con "absoluta dignidad democrática".

Durante sus cuarenta años de existencia la dictadura franquista fue refugio para un buen número de nazis, dictadores y por supuesto colaboradores del régimen. Los primeros en llegar fueron algunos como el criminal de guerra Ante Pavelic, imitador de Hitler y dictador del recién creado estado croata.  A partir de los años 50 llegaron otros como el dominicano Leónidas Trujillo, el cubano Fulgencio Batista o el venezolano Marcos Pérez Jiménez. Todos ellos vinieron acompañados de grandes fortunas obtenidas durante sus dictaduras. Acabaron enterrados en cementerios madrileños. Otros militares golpistas, compañeros de Franco como Yagüe, fueron inhumados en sus pueblos natales. Juan Yagüe, uno de los generales africanistas que se levantaron con el dictador, participó en la represión de la revolución de Asturias de 1934 y fue el responsable de los 4.000 fusilamientos en la plaza de toros de Badajoz durante la guerra. Los legionarios le rinden homenaje cada año.

Los restos de Franco serán enterrados en el cementerio de Mingorrrubio, en el Pardo. Allí descansan los de la mujer del dictador, Carmen Polo, y también los del expresidente del Gobierno Luis Carrero Blanco y otros ministros del Franquismo. Mingorrubio tiene 20.000 metros cuadrados de superficie. La cripta privada de la familia Franco costó construirla unos siete millones de pesetas. Después se gastaron otros casi cinco en ornamentación. Informa Mari Luz Auñón.

Es uno de los monumentos más controvertidos de cuántos salpican España. Sus luces y sus sombras han llegado también al mundo de la cultura. Artistas, escritores, cineastas y músicos han dedicado obras al Valle de los Caídos. Desde su inauguración en 1959, hasta hoy. Informa Rubén Nevado.

El primer lanzamiento de la editorial Nuevo Nueve, de Ricardo Esteban, es ?Epílogo?, del sevillano Pablo Velarde. La apasionante historia de un joven, en los años 80, traumatizado porque su padre fue uno de los peores censores de la dictadura franquista, hasta que descubre que, en realidad, pudo ser un héroe. Un entretenidísimo thriller sobre las relaciones familiares y la memoria que ofrece a los lectores la oportunidad de reflexionar sobre los temas que se abordan en sus páginas.


 

El 11 de octubre de 2019 pasará a la historia como el último día en el que los visitantes del Valle de los Caídos pudieron visitar la tumba de Franco. La noticia del cierre inmediato del recinto hasta finalizar con la exhumación del dictador ha cogido por sorpresa a quienes se han acercado hasta allí para “curiosear” o para “despedir al caudillo”, conscientes –más allá de sus opiniones e ideología- de la trascendencia que tendrá para el mausoleo de Cuelgamuros la ausencia de una lápida que ha ocupado un lugar privilegiado dentro de la basílica desde hace casi 44 años.