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Espanyol - Barcelona | Jornada 22

Piqué evita el naufragio del Barça en el derbi contra el Espanyol

  • La lluvia condiciona un duelo en el que los locales han rozado la victoria
  • El defensa culé hizo el empate y manda callar a los aficionados pericos
  • El líder continúa invicto en la jornada 22, algo nunca visto en Can Barça
  • Datos y estadísticas del Espanyol 1-1 FC Barcelona en RTVE.es

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Leo Messi trata de superar a sus rivales durante el derbi liguero.
Leo Messi trata de superar a sus rivales durante el derbi liguero. REUTERS apt

Ficha técnica:

1. RCD Espanyol: Diego López; Aarón, Naldo, David López, Marc Navarro (Javi López, min.76); Darder, Víctor Sánchez; Jurado (Sergio García, min.61), Granero, Baptistao (Carlos Sánchez, min.85) y Gerard Moreno.

1. FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo (Sergi Roberto, min.57), Piqué, Umtiti, Digne (Jordi Alba, min.75); Coutinho, Paulinho, Busquets, Iniesta; Alcácer (Messi, min.57) y Suárez.

Goles: 

1-0, min.66: Gerard Moreno.
1-1, min.82: Piqué.

Árbitro: Gil Manzano (comité extremeño). Amonestó a Busquets (min.29), Naldo (min.40), Umtiti (min.52), Sergio García (min.79), Gerard Moreno (min.82) y Jordi Alba (min.85).

Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada de LaLiga Santander disputado en el RCDE Stadium ante 23.827 espectadores.

Un gol de Gerard Piqué ha evitado que su equipo, el FC Barcelona, volviera a caer derrotado en el derbi de la Ciudad Condal frente al Espanyol y, al mismo tiempo, ha vuelto a echar más leña al fuego en su guerra particular contra la afición espanyolista. [Datos y estadísticas del Espanyol 1-1 FC Barcelona en RTVE.es]

El defensa consiguió igualar la contienda con un cabezazo y se dirigió a la grada para mandar callar a los asistentes. Gerard Moreno había adelantado, también de cabeza, a los locales en un partido marcado por la lluvia y por el inundado césped.

Messi descansa pensando en Mestalla

Valverde prescindió de habituales titulares como Alba o, sobre todo, Messi con la mente puesta en la Copa y en Mestalla —primer partido liguero que no era titular el argentino—. Sin embargo la idea de juego de los culés fue un calco con Semedo, Digne, Alcácer o Coutinho.

Precisamente el brasileño, que volvía para enfrentarse a su exequipo, fue el que más cerca estuvo de conseguir el primer gol. Si de Messi podemos decir que su jugada más clásica es el eslalon desde la banda derecha hacia el interior para fusilar, de Coutinho podremos decir que es la de acomodarse en el vértice del área y buscar el palo largo con una rosquita. Eso hizo pero su disparo se estrelló en el larguero (min. 22).

La réplica local la ejecutó otro brasileño como Leo Baptistao, compañero además de Coutinho en los campeonatos infantiles de su país. El lanzamiento lejano del perico apostó por la potencia en lugar de por la colocación y Ter Stegen pudo atrapar en dos tiempos (min. 26).

El único Leo en el césped, el jugador de los locales, lideró a los suyos en ataque y con esta acción logró sacar a su equipo del campo propio y sacudirse el dominio visitante hasta el descanso.

Césped inundado en la segunda parte

Nada más arrancar la segunda parte, el trío arbitral de Gil Manzano anuló con acierto un gol de Gerard Moreno y es que el balón se le había escapado por línea de fondo a Baptistao antes de generar el pase de la muerte. Este susto hizo que Messi saliera a calentar.

Cuando el astro argentino salió a escena en sustitución de Alcácer el césped estaba casi impracticable por culpa del agua acumulada. Ante el nuevo contexto importaba menos la calidad y la técnica, el premio se lo llevaba el empuje y el oficio a la hora de buscar siempre dar el pase picado en lugar de raso.

En eso no había jugadores mejores hoy que los de Quique. El técnico introdujo en el campo a Sergio García y su tridente junto a Baptistao y Moreno fabricó el gol del Espanyol. El brasileño robó el balón, Sergio García puso el centro y Gerard Moreno atacó al balón de cabeza para batir a Ter Stegen (min. 66).

El partido se había puesto de cara para los locales, que no ganaban dos veces a sus vecinos en una misma temporada desde 1961, pero aún quedaba mucho tiempo. Lo suficiente para que el Barça lograse el empate por medio de Piqué (min. 82). El central, blanco de las iras de los aficionados durante todo el partido, metió la cabeza, superó a Diego López y se encaró con la grada para mandarla callar. La bronca ya estaba montada.

El pitido final puso fin a una contienda en la que había abiertas demasiadas batallas particulares como la de Piqué con Gerard Moreno, la de Messi con Víctor Sánchez o la de Umtiti con Sergio García.

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