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Juegos Olímpicos | Río 2016

Río, a un año de su gran momento

  • El 5 de agosto de 2016 se inaugurarán los primeros Juegos de Sudamérica
  • Las obras han superado los retrasos iniciales y avanzan a buen ritmo
  • La contaminación de la Bahía de Guanabara, gran preocupación del COI

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Río de Janeiro trabaja a pleno rendimiento para lucir como nunca

Poco más de un año después de que Brasil apagara las luces de su Mundial de fútbol, Río de Janeiro enciende el reloj que marca la cuenta atrás para los Juegos Olímpicos de 2016 A un año vista, la ciudad carioca trabaja a pleno rendimiento para lucir como nunca en los primeros Juegos de la historia de Sudamérica.

El 5 de agosto de 2016 el mundo posará sus ojos sobre la 'cidade maravilhosa', que vivirá la gran fiesta del deporte hasta la ceremonia de clausura del día 19. Hasta entonces, cuando los atletas tomen el protagonismo, el 'citius, altius, fortius' corresponde a los obreros. De las dudas iniciales, el COI se ha instalado en el optimismo y solo la contaminación de la Bahía de Guanabara enturbia las expectativas.

Falta un año pero Río va poniendo cara a algunas de las infraestructuras de un evento que acostumbra a transformar, y en algunos casos revolucionar, las ciudades que lo acogen. Es lo que esperan los cariocas, que entre Mundial y Juegos, llevan años saltando de zanja en zanja. Ya queda menos. Según los calculos de los organizadores, infraestructuras cruciales como el Parque o la Villa Olímpica, ambas en Barra de Tujica, están ya al 86 y al 90% de su construcción.

El Parque Olímpico, centro del mundo dentro de 365 días, acogerá 16 modalidades deportivas en tres estadios, un recinto acuático, un complejo de tenis y un velódromo, además de un hotel y los centros de prensa y transmisión. La vista aérea de su actual estado da una idea del avance de su construcción.

Incluso en Deodoro, donde estará el llamado Parque Radical, el segundo enclave olímpico con once modalidades deportivas, camina ya al 69% de la construcción de la infraestructura para el piragüismo en slalom y al 32% del Centro de Deportes Acuáticos, pese al acusado retraso en el inicio de las obras.

"Con el avance de las obras, Río de Janeiro demuestra que puede trabajar dentro de los plazos y presupuestos, a diferencia de lo ocurrido en el Mundial, y entregar unos Olímpicos más baratos que los de Londres y con fuerte participación de la iniciativa privada", afirmó el secretario de Estado de Turismo, Antonio Pedro Figueira de Mello.

Además de las obras puramente deportivas, los ciudadanos de Río ya ven algo de luz con la renovación en los sistemas de transporte, uno de los grandes problemas de la ciudad carioca. De los cuatro carriles exclusivos para autobuses prometidos para los Juegos, tres ya están funcionando, y los trabajos de excavacion de la nueva línea de metro están prácticamente finalizados.

La contaminación, punto negro

El Comité Organizativo, por tanto, sonríe cuando le preguntan por el avance de las obras, pero tuerce el gesto con la Bahía de Guanabara. Su descontaminación fue un objetivo prioritario, pero actualmente se antoja como la meta más complicada de alcanzar.

Allí se celebrarán las competiciones de vela, pero algunas organizaciones ya han alertado de la peligrosidad para los regatistas por el alto nivel de bacterias y virus en sus aguas. Muchos regatistas, para colmo, exclaman que es díficil navegar sorteando basura. Aunque el compromiso de las autoridades era de limpiar el 80% de los vertidos en la bahía, tan solo se ha eliminado el 49%.

"Nos equivocamos (en los proyectos de descontaminación anteriores). No podemos seguir equivocándonos. Tan sólo vamos a divulgar una meta cuando realicemos los estudios necesarios", dijo el lunes el gobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao.

La contaminación parece haber tapado la preocupación por la seguridad, siempre presente en la ciudad brasileña. El país destinará 85.000 efectivos de seguridad entre policías y soldados, nada menos que el doble del que hubo en Londres 2012. Las escasas incidencias registradas en el Mundial de fútbol son el mejor presagio para que Río sea una fiesta meramente deportiva.