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Jabulani decidirá el ganador del Mundial

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Jabulani, una palabra que significa "celebrar" en el idioma isiZulu, es el balón con el que se disputarán los partidos del Mundial de Fútbol 2010 en Sudáfrica y el que, de algún modo, decidirá quien es el próximo campeón del mundo.

Decorada con once colores que simbolizan los 11 jugadores de cada equipo, los 11 idiomas oficiales de Sudáfrica y la unidad de las 11 comunidades sudafricanas tiene una redondez exacta, gracias a ocho paneles 3D moldeados de forma esférica.

El diseño encarna dos de las facetas más importantes del país organizador, diversidad y armonía, principios que hacen de Sudáfrica una nación tan colorida y hospitalaria, es decir, el anfitrión perfecto para este acontecimiento.

Aseguran los que lo han probado que es un balón perfectamente redondo y más preciso que todos sus antecesores gracias a su extraordinaria textura.

Jabulani es un esférico que lo aguanta todo. Antes de ser elegida como el balón oficial del Mundial tuvo que pasar varias pruebas. Entre estas, ser lanzada contra una placa de acero dos mil veces, a 50 km/h situación que no alteró las costuras y las válvulas.

Sus antecesores

En los últimos cuarenta años la tecnología al servicio del deporte ha supuesto que los balones oficiales de los distintos mundiales de fútbol hayan experimentado importantes transformaciones.

Muy atrás queda aquel Telstar de México 1970, realizado en cuero y con 32 gajos cosidos a mano y que tuvo su sucesor, el Telstar Durlast, cuatro años después. Pero es el Tango de Argentina 1978 el que marca un hito en la historia de los mundiales ya que sirvió de base para el diseño del esférico de las cinco Copas Mundiales siguientes.

Así llegamos al Mundial de España 1982 con el tango España, que combinaba cuero y el poliuretano, el posterior Azteca, primer balón oficial sintético, el Etrusco de 1990, más veloz por su capa interna de espuma negra de poliuretano, el Questra de 1994, que con su espuma blanca de polietileno, tenía gran recuperación energética y el Tricolore 1998, que incorporaba micro-burbujas llenas de gas, cerradas y altamente resistentes.

Posteriormente, las ediciones del Mundial de fútbol de 2002 y 2006 incorporaron novedades con el Fevernova primero, con tres capas tejidas le dieron una trayectoria de vuelo más precisa y el Teamgeist posterior, que con menos gajos que sus antecesoras, permite una superficie más suave para rematar.

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