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No recomendado para menores de 16 años Víctimas del misterio - Tarot - ver ahora
Transcripción completa

El 12 de junio de 2013

encuentran el cuerpo de Ana María Martos

enterrado bajo varias toneladas de tierra.

Tras nueve años de su desaparición,

una misteriosa llamada y unas cartas de tarot

sitúan a la Policía sobre las huellas del crimen.

Inter-SOS, buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?

A principios de enero de 2013,

la asociación Inter-SOS recibe dos llamadas anónimas

que revelan información sobre el paradero de Ana María Martos.

Bueno, la llamada anónima era una llamada con datos muy precisos

y se estaba haciendo a una asociación acreditada,

muy acreditada

ante las fuerzas y cuerpos de seguridad.

-Inter-SOS es una asociación que se dedica a colaborar

en la búsqueda de personas desaparecidas,

con la que, al igual que con otras, tenemos una estrecha colaboración,

y esta asociación recibe dos llamadas anónimas

en las que dan el nombre de Ana María Martos.

-La Policía no tuvo duda de que había una verosimilitud

en esa llamada

y, además, a partir de ese momento, la asociación Inter-SOS

colabora con la Policía;

hay un seguimiento del teléfono

en el que se reciben las comunicaciones

y tengo entendido que después de la primera comunicación

hubo otras dos;

lo cual permitió ya a la Policía

obviamente localizar el origen de la llamada

y tener una plena certeza de su autenticidad.

-Y además esta asociación, en este caso, recibe una llamada

de alguien que les da un indicio de dónde puede estar el cuerpo.

-Dan el nombre de Ana María Martos,

diciendo que había sido estafada, que había sido robada

y que había sido asesinada.

En el momento en que Ana María desaparece, el 18 de enero de 2004,

podemos decir que no pasaba por su mejor época.

Hacía muy poquito tiempo que se había separado

de una relación de cinco años

y, bueno, todo determinaba que esta mujer,

o bien estaba a punto o había caído

entre los terribles brazos de una depresión.

Ana María no dio señales de vida en días, semanas, en años;

que llevará a sus padres a un calvario absoluto,

incluso acudiendo a distintos medios de comunicación

en busca de ayuda durante nueve años.

Yo le diría que nos llame,

que por favor, que ella esté adonde esté

o lo que haya decidido,

que nosotros eso lo respetamos,

pero que aquí estamos para lo que ella necesite;

que no tenga miedo de ninguna clase,

que haya hecho lo que haya hecho,

estamos sus padres, sus hermanos,

para ayudarla.

-Espero que... A ver si quiere Dios que nos esté oyendo.

Pero que estés tranquila y que si no quieres volver,

al menos que digas dónde estás y cómo.

Que lo que queremos es saber de ti.

Y que si quieres volver, puedes volver con toda tranquilidad

que te vamos a recibir con los brazos abiertos.

Que estamos pasándolo más que el Señor en la cruz.

Por favor, di algo.

-En principio la desaparición de Ana María

era la de una persona adulta;

sabíamos, creo recordar que ya en ese momento

la familia nos advirtió de que había mediado una separación

y que la separación le había supuesto a esta persona,

a Ana María,

un estado anímico de bajada, de bajón.

Ana María le dice a sus padres que no la llamen,

que va a pasar unos días fuera; necesita descansar;

que estén tranquilos, no pasa nada.

Ella me dijo: "Mamá, ya veremos si te llamo".

"Si no te llamo, no te preocupes y no sufras,

que a mí no me ha pasado nada".

"Si no te llegan malas noticias, a mí no me ha pasado nada".

-La familia fue respetuosa con ella.

Al fin y al cabo era una persona adulta.

Lo que empezó a inquietarle, sobre todo a la madre,

es que la rutina que se había instalado

tras su separación, que era que acudiera

los fines de semana a compartir la comida,

empezó a no ocurrir.

Y cuando ella vio que pasaba demasiado tiempo,

acudió al domicilio

y vio que ya no residía allí.

Conchi, la madre de Ana María,

hace lo que cualquier padre o madre haría en ese momento,

que es intentar poner una denuncia

denunciando la desaparición de su hija.

Pero no se encuentra con facilidades.

También es normal. Ana María había dicho que se iba,

que no la molestaran, que la dejaran en paz;

por lo tanto, poner una denuncia por desaparición

cuando una persona, que además es mayor de edad,

te está diciendo que voluntariamente se va,

no debió de ser fácil.

El hecho es que los padres no denuncian hasta un mes después

de tener las últimas noticias de ella.

Cuando denuncian, los compañeros de Barcelona,

que son los que hacen las primeras gestiones,

llegan a la conclusión de que Ana María Martos

no había desaparecido,

sino que se había ido voluntariamente.

La Policía, en personas mayores de edad y sobre todo en este caso,

que había manifestado su deseo de irse,

no ve desapariciones de alto riesgo

y no inicia inmediatamente la investigación.

Pese a la insistencia de Conchi, la Policía decide no investigar.

No encuentran indicios de que la desaparición

no sea voluntaria.

Pero la madre de Ana María está convencida de que a su hija

le ha ocurrido algo.

La veía yo que no estaba ella muy bien...

No sé, de su cabeza;

yo le veía como una preocupación, como que estaba preocupada;

pero que a mí no me contaba lo que le pasaba;

si eran problemas económicos

o era que ella, como estaba con depresión....

-Yo creo que lo que la tiene a ella por ahí

es una depresión muy grande

y un miedo a afrontar ahora la realidad...

y volver atrás y dar explicaciones

de por qué ha hecho lo que ha hecho y por qué se ha ido.

-Hay dos tipos de desapariciones.

Las desapariciones donde puede haber una causa accidental;

es decir, personas que se han extraviado,

que han sufrido un accidente,

que han salido a pasear por el monte y se han perdido,

y a veces es muy difícil encontrar a alguien.

Y en otras ocasiones hay desapariciones

en las que hay elementos que apuntan a un móvil criminal.

En este caso, en el caso de Ana María,

esta mujer tenía una relación muy cercana a su madre;

era una relación muy estrecha; iba a comer cada semana a su casa.

Es por eso que, aunque podía haber elementos que invitaran a pensar

que Ana María podía querer poner tierra de por medio,

el hecho de que no le dijera absolutamente nada a su madre

ya llama la atención.

Conchi se resiste a pensar que su hija se ha ido voluntariamente.

Aquí también entra en parte el instinto maternal.

Ella llega a la conclusión de que algo ocurre

y va a la casa de Ana María.

Allí la sorpresa es mayúscula,

porque alguien no solo ha comprado la casa de su hija

sin que ella lo sepa, sin que se lo comunique,

sino que además está haciendo una reforma.

Entonces pretende, creo que cualquiera lo haríamos,

hablar con los nuevos dueños

y estos, no solo le dicen que no saben dónde ha ido el dinero,

sino que tampoco le dicen quién les ha vendido esa propiedad.

Es como si literalmente Ana María se hubiese evaporado.

Luego había otro elemento. Ella pide unos préstamos,

ella vende el piso,

creo incluso que vende el coche...

Obtiene unos ingresos de repente.

No le dice nada a nadie de su entorno

y además ese dinero no aparece en ningún sitio;

no aparece en su cuenta corriente.

Con lo cual es extraordinariamente raro

que alguien desaparezca sin dejar rastro

y que desaparezca justo después de hacer esos movimientos.

Eso es lo que invita a pensar

que esta desaparición podría tener

una causa criminal.

No solo había desaparecido Ana María,

sino que se había borrado cualquier huella de su existencia.

¿Dónde había ido a parar el dinero de sus propiedades?

Yo creo que en este caso hay un momento que es clave,

que es cuando se comprueba que no solo ha vendido la casa,

sino que ha vendido el coche,

ha vendido sus joyas;

cualquier propiedad que tuviese de valor,

y no se sabe dónde ha ido ese dinero.

Es entonces cuando empiezan a barajar que por qué no ese dinero

puede haber ido a parar

a una agrupación sectaria, a una secta.

El modo de operación que tienen las sectas,

son muy listas, son muchos años,

es en definitiva ver cuáles son

las carencias de la persona a la que quieres atrapar

y venderle que le vas a dar la solución.

Como el caso de Ana María, ¿no?

Una persona que estaba atravesando una depresión

y se encuentra en un entorno en el que no solo es querida,

sino que además le dicen que tienen la solución

para que salga de esa apatía, de esa tristeza que la invade,

y que de una forma u otra

quién sabe si la hubiera conducido a cometer un suicidio.

¿Quién sabe si esa agrupación sectaria

es la que ha hecho desaparecer a Ana María?

No será hasta principios de enero de 2013,

cuando esa llamada anónima

dé respuesta a la desaparición de Ana María Martos.

Una llamada,

que además de aportar importantes datos para la investigación,

capta la atención de los investigadores.

El informante tiene acento argentino.

En un primer momento la interlocutora de Inter-SOS

decía que era un acento extranjero, que incluso llegó a confundir

con algún acento español del sur.

Posteriormente se hicieron gestiones

y llegamos a la conclusión de que ese acento era argentino.

Al principio no se le da mayor importancia

que guardar el dato,

pero cobra mayor peso a medida que va pasando la investigación

y vemos que Ana María tuvo relación con personas

de nacionalidad argentina en Barcelona

en el año 2003 y 2004.

Pasará mucho tiempo hasta que tengan noticias de nuevo de su hija

y cuando estas llegan, por desgracia, no son buenas.

Inter-SOS recibe dos llamadas anónimas

en las que dan los nombres de dos personas,

una mujer extranjera,

concretamente de nacionalidad argentina,

y de un hombre español,

que habían sido los responsables de matarla y de estafarla.

Comprobamos que realmente el nombre de la persona española

que comentan en la denuncia anónima existe;

comprobamos en las bases de datos policiales

y también constaba el nombre

de la mujer de nacionalidad argentina.

Comprobamos esos dos datos, vemos que esas personas existen

y empezamos a buscar vinculaciones entre ellos

y con la desaparecida, con Ana María.

Y encontramos que existen vinculaciones,

tanto que unen a los dos presuntos autores

entre ellos, y a su vez con Ana María

y el hijo de la mujer argentina.

Las dos personas que mencionaban las llamadas anónimas

eran Norma Beatriz Kuike, de nacionalidad argentina,

y el empresario catalán José María Tarragüell.

Lo primero que se descubre

en el que momento en el que ya se inicia la investigación

sobre este caso tan peculiar

es que durante un periodo de tiempo determinado

Ana María tenía una necesidad imperiosa

de poseer prácticamente en el día a día dinero en efectivo,

pero hablamos de grandes cantidades.

Ella había pedido mucho dinero a los bancos

y los investigadores descubren que todo ese dinero

había ido a parar a un amigo argentino

llamado Diego Felipoff.

Se cree que fue el propio Diego el que puso a Ana María

en contacto con su madre;

una tarotista que echaba las cartas en la Rambla de Barcelona.

Se sospecha que el hijo se aprovechó del estado anímico

de Ana María para seducirla y atraerla hacia su madre.

El plan era que a través del tarot le sacaran todo el dinero posible.

Y entonces evidentemente sí,

aparece la figura de una señora llamada Norma

que se dedica a la cartomancia,

que tiene un hijo, no sé si apuesto o no,

pero un hijo que parece que capta a Ana María;

la capta no sabemos exactamente de qué manera,

pero parece que la seduce,

y a partir de ese momento hay un proceso de extorsión,

digamos, envuelto en un movimiento amoroso

o similar, ¿no?

Eso es durísimo, pero confirma que Norma y su hijo

estaban configurando una acción criminal

aprovechándose de alguien en un estado de debilidad,

de precariedad anímica,

creo que seguramente bastante visible.

Claro, cuando la investigación avanza,

aparecen una serie de nombres;

quizá el que finalmente se acaba demostrando que es

la pieza fundamental de este caso,

que es el nombre de Norma y de su propio hijo;

que aunque no es una secta

en el sentido estricto de la palabra,

sí hablamos de una actuación muy propia

de este tipo de colectivos,

obligando a una persona, amablemente digamos,

a vender propiedades

y luego a cederle las cantidades económicas.

Hay una persona que tiene relación con Ana María,

que es el hijo de la mujer argentina,

con la cual Ana María inicia una relación sentimental;

fruto de esa relación,

debido a que Ana María estaba pasando un mal momento anímico,

se acababa de separar de su marido,

encuentran el modo propicio

para empezar a estafarla y apoderarse de todos sus bienes.

De hecho llegamos a comprobar

que la estafa total de todos los bienes

y préstamos personales

que le hicieron sacar a su nombre ascendía a 110 000 euros.

-Norma la tarotista tiene un hijo que ya había sido acusado de estafa

y que también está acusado en este caso.

Norma es todo un personaje.

Tanto ella como su marido y como su hijo tenían

antecedentes por estafa.

Sencillamente abrían cuentas a nombre de indigentes o inmigrantes.

Luego, con las tarjetas de crédito,

hacían compras por miles de euros.

Cuando se intentaba rastrear a los titulares de las mismas,

no se encontraba a nadie detrás.

Además, los hijos de Norma de compra y venta de coches.

Ella tiraba las cartas en la Rambla

y parece ser que tenía un talento especial

para seducir, para convencer, a las personas;

sobre todo a personas emocionalmente frágiles.

Daba la impresión de que ella era el clavo ardiendo

al que mucha gente

en situaciones sentimentales complicadas

se agarraba.

Creo que es un caso que podemos decir,

a falta de grandes respuestas, que está rodeado de misterio.

Que aparezcan elementos esotéricos como las cartas del tarot

quizá ayude a que el enigma sea aun mayor.

Hay mucha gente que no sabe echar las cartas.

Hay mucho "iluminado"

y hay mucha gente que se aprovecha de la buena voluntad

y del bolsillo de los demás.

En el 99% de los casos quienes acuden a la consulta de un vidente

lo hacen porque ven en estos personajes

ese último clavo al que aferrarse para salir de la desesperación.

Estamos hablando, en este caso,

de una persona que había salido de un fracaso matrimonial,

no lo estaba pasando nada bien

y de repente hay una persona con esas capacidades,

seguramente vio algo que a ella la convenció

de que esas capacidades eran reales,

que no solo le dice que puede salir,

sino que le da la fórmula.

¿No pagaríamos cualquier cosa precisamente por conseguirlo?

El tarot no va a depender tu vida;

va a depender tus actitudes y tus acciones.

El tarot siempre va a ser un buen consejo,

pero no va a resolver nada

si tú no pones de tu parte.

Obviamente si ya lo llevamos al campo del esoterismo,

hay otras técnicas

para solucionar tu vida, que sería hacer un ritual

o hacer limpiezas,

incluso hasta que lleves un mineral protector o un amuleto.

Pero el tarot nunca te va a solucionar tu vida.

José María Tarragüell era constructor,

estaba divorciado y mantenía una relación con la tarotista.

Tarragüell conoce a una de las protagonistas de este caso,

a Norma, a la pitonisa,

en las Ramblas, porque esta persona trabaja allí,

si se puede decir así, echando las cartas.

Este empresario de la construcción llega al convencimiento

de que gracias a las facultades que tiene esta persona,

no solo se le están curando dolores

y está dejando de tener enfermedades,

sino que los números de su empresa también pueden cambiar.

Y esto le lleva a pagar cantidades de continuo

por los servicios prestados por esta persona.

Estamos hablando de entre 300 y 500 euros en cada ocasión.

De hecho, cuando Norma viaja a Argentina,

no cesa esta relación comercial,

porque él continúa haciendo transferencias

porque previamente ha hecho la consulta telefónica.

La Policía sostiene que Norma como tarotista

en un momento dado entra en contacto con Ana María;

se aprovecha de su estado; estaba anímicamente muy frágil,

estaba en una depresión, se acababa de separar,

lo estaba pasando muy mal; la seduce de alguna manera

y la mete en una especie de tela de araña,

en que la acaba convenciendo de que lo tiene que hacer

es desconectar.

-La vinculación que hay entre ellos es la cartomancia.

La mujer argentina se dedicaba a echar las cartas.

Entonces tanto a Ana María como a este hombre

los capta de una manera sugestiva

para tenerlos controlados a través de echarles las cartas,

leerles la mano...

Pensamos que Ana María tuvo un momento de lucidez en que dijo:

"¿Qué habéis hecho con mis cosas?

Quiero recuperar mi dinero, esto no puede seguir así;

los bancos me están presionando, tengo que pagar muchas letras"...

Al ver que no obtenía una respuesta afirmativa,

que a ella le agradara en ese sentido,

pues seguramente amenazaría con denunciar los hechos.

Esta gente no podía arriesgarse a que los denunciara

porque estaba claro y era palmario que habían estafado a Ana María,

así que posiblemente decidieron quitarla de en medio, matarla.

-Una vez que tenían el dinero, fue eliminar a Ana María.

Se la llevan al terreno de Tarragüell

y ahí la asesinan y hacen desaparecer el cadáver

y acto seguido se van a Argentina.

-Toda esta rama delincuencial, los estafadores,

tienen una psicología innata enorme;

son gente que de un vistazo

te han hecho un análisis psicológico perfecto,

te han sacado tu perfil.

Conocen a las personas de las que se pueden aprovechar.

En este caso, tanto Ana María, por las circunstancias comentadas,

como este hombre eran víctimas propicias,

víctimas ideales para ellos.

Entonces llegar a controlarlos no les fue difícil.

Aunque la llamada revelaba los nombres de las personas

que habían asesinado a Ana María,

era necesario encontrar el cuerpo.

Para ello había que localizar el terreno

en el que supuestamente estaba enterrada.

La Policía investiga el pasado de Norma Kuike.

Aparece un dato que avala

la información recibida por el informante.

Norma es titular de un terreno en Lloret de Mar.

Norma había vendido un terreno

que anteriormente figuraba a nombre de Tarragüell.

Por tanto, la policía decide visitar a este empresario.

¿Será este el lugar donde enterraron a Ana María?

La policía se traslada a la finca de Tarragüell

en busca del cuerpo.

La policía inicia la búsqueda de Ana María en la finca

con el método del georradar.

Hay varios casos, por ejemplo Marta del Castillo,

por ejemplo la desaparición de los niños de Córdoba,

y un caso muy llamativo en Huelva, donde una persona boliviana

de 53 años entierra a su mujer y a su hijo;

fue descubierto a través del georradar.

Ellos se desplazan a la finca con el georradar.

El georradar les permite examinar el terreno metro a metro;

les indica en un momento dado que ahí abajo hay una irregularidad,

pero muy abajo.

Estamos hablando de que cuando empiezan a excavar

tienen que sacar 180 toneladas de tierra.

-Nos encontramos un terreno muy raro,

digamos de una morfología curiosa,

con un lateral que daba a la carretera

con un material que al momento, en cuanto introdujimos el georradar

supimos que no era material geológico;

no era el terreno normal, sino un terreno aportado,

pero muchas toneladas de arena.

Entonces tuvimos que parar la prospección

y pedir a los mandos policiales

que nos trajeran una máquina de obra pública

porque no llegábamos a la profundidad adecuada

con esas toneladas de tierra que habían sido colocadas allí.

-El operario de la excavadora que trabajó dijo

que se llegaron a mover más de 180 toneladas de tierra.

Fue muy, muy laboriosa.

En general la policía solicita al juez este método de búsqueda

y en el atestado;

la policía sencillamente aporta los indicios

según los cuales una persona puede estar en una finca,

en un lugar amplio,

y es el juez al final quien decide la utilización del mismo.

El georradar sencillamente es un mecanismo

que junto a un ordenador se utiliza

en muchas cosas;

por ejemplo, detectar personas u objetos.

La policía suele usar el georradar

cuando existen indicios de que cadáveres se pueden hallar

en una determinada zona, una zona bastante grande;

no en un lugar concreto porque entonces realizaríamos

una exploración física;

sencillamente cuando existe una zona amplia

es cuando la policía utiliza el georradar.

Lo que estamos viendo aquí, en esta señal en el metro 3,

es una anomalía,

que cuando la vemos en pantalla la podemos clasificar

como asociable a un terreno removido,

a partir de esta cota de profundidad, que es 1,5 m.

Es en cierta manera similar a lo que encontramos

cuando buscamos una víctima de crimen desaparecida.

A las diez u once de la noche ya había un poco de nervios

porque la orden de entrada era hasta las doce de la noche.

Luego fue relativamente fácil localizar a la víctima,

porque por las características de su situación,

nosotros detectamos muy fácilmente

que había un elemento exógeno circular,

que podía ser un bidón o un elemento similar,

que tenía aire en el interior,

que tenía también algún tipo de elemento

donde las señales electroquímicas eran muy fuertes,

que luego resultó que era cemento y hormigón que habían metido,

y que había señales claramente asociables a material histológico

en su interior.

-Comenzamos a ejecutar el mandamiento de entrada y registro

a las doce de la mañana

y no dimos con el cuerpo hasta las once y media de la noche,

a punto de expirar ya el mandamiento.

-Y para mí fue tremendo

el momento en que ya la forense realiza una inspección visual

para certificar si hay una persona o no;

efectivamente visualizar los restos humanos de una persona

metidos en un bidón...

pues es un "shock" bastante grande.

Se debía tratar de una persona de poco tamaño,

poco volumen; debía ser una chica yo entiendo que joven

y de morfología muy ligera, ¿no?

Estaríamos hablando de un cuerpo de 40-50 kg, creo, como máximo,

metido en una bolsa de arpillera

y que a su vez estaba sellado

con cementos,

y luego eso tapado con el propio bidón metálico.

El constructor le tapó el rostro para no verla,

la introdujo en un saco con sus pertenencias

y este saco dentro de un bidón, que enterró y rellenó con cemento.

Fue cubriendo poco a poco los restos de tierra,

hasta un total de 180 toneladas que tuvo que mover la policía

para hallar a la desafortunada Ana María.

El 12 de junio a las 11.30 de la noche

se encuentra el cuerpo de Ana María Martos.

José María Tarragüell es detenido y puesto a disposición judicial.

Además, se cursan dos órdenes de detención contra Norma Kuike

y su hijo Diego Felipoff.

Tarragüell aseguró que dos días después

de la desaparición de Ana María

había ido a recoger a las dos mujeres a la estación.

Ella parecía como drogada.

Tarragüell sopesa dejarlas en un hostal;

finalmente las lleva a su domicilio y las instala en el garaje.

Deja allí a las dos mujeres;

dice que tras un rato escucha un fuerte golpe;

al volver, la víctima, Ana María, se encuentra en el suelo

envuelta en un charco de sangre.

Norma la ha apuñalado.

El propietario del terreno les explica un relato

según el cual lo que ocurre es que él

tiene una relación con Norma,

que es una tarotista,

y tiene una relación con Ana María, que es amiga de Norma;

que las va a buscar a la estación de tren,

que las lleva primero a un motel

y luego a su vivienda,

y que en la vivienda las deja un momento

y, cuando vuelve a verlas,

Ana María está en un charco de sangre.

-Pero los hechos es que se producen en la finca de este hombre,

que es una de las personas que el llamante anónimo

nos pone tras su pista.

Entonces la muerte de Ana María

se produce en la finca de este hombre,

el cadáver queda ahí,

la mujer argentina se va;

el que tiene realmente el problema es él;

tenía dos opciones: enterrarla en su finca,

aprovechando la infraestructura que tenía

al dedicarse a la construcción,

o meterla en un coche y deshacerse de ella en otro sitio

que no fuera de su propiedad y que no le vinculara.

Optó por la primera porque a lo mejor se sentía más seguro.

En esta relación de dependencia absoluta que lleva seguramente

a Tarragüell a cometer algo que no quiso cometer nunca,

que era enterrar un cuerpo

del que él en cierto modo había formado parte

de esa escena final, al no denunciarlo;

yo no creo que Tarragüell tuviera absolutamente nada contra Ana María

pero se dejó llevar por ese sometimiento,

por esa influencia tremenda

que tenía la vidente Norma sobre su persona.

El caso es que también el control que esta mujer argentina

ejercía sobre este hombre

le dejaba pocas salidas, pocas alternativas.

Incluso este hombre llegó a decir que le tenía miedo,

tanto a ella como a sus hijos.

Entonces decidió enterrarla allí y no volver a tocar el cuerpo.

También nos comentaba este hombre en su declaración

que durante años hablaban y cuando hablaban por teléfono

él le recordaba que había un bidón que se tenían que llevar

y ella decía que ya irían a por él.

Nos podemos hacer a la idea de lo tremendamente efectivos

que pueden llegar a ser los tarotistas y videntes,

siempre evidentemente hablando de estafadores,

con sus "víctimas", entre comillas,

viendo lo que le ocurrió a Tarragüell.

Él decidió poner a nombre de Norma

la finca en la que posteriormente

fue encontrado el cadáver de Ana María.

Y lo hizo porque la pitonisa le convenció

de que si no lo hacía,

los espíritus malignos iban a ir contra él

y contra sus hijos.

Él estaba convencido, totalmente sometido;

por lo tanto lo que hizo fue poner esa finca a nombre de ella

y entonces los espíritus del mal se fueron.

Debe ser tremendo, porque él fue testigo

del acto criminal.

Primero, le libera un poco seguramente

el habérselo contado a la policía

y que se inicie el esclarecimiento del hecho;

pero mientras tanto, ocho años,

y creo que eran ocho las toneladas de arena que había sobre el bidón;

son ocho toneladas sobre la consciencia.

Y bueno, sin contar el cemento que él mismo introdujo en el bidón

en el que puso el cuerpo de esa pobre mujer,

Ana María.

Yo desde el punto de vista humano lo considero casi inconcebible;

poder sobrevivir con todo ese peso.

José María Tarragüell fue ingresado en prisión

bajo la imputación de homicidio y encubrimiento;

pese a que él siempre negó toda participación

en la muerte de Ana María.

Sobre Diego Felipoff y su madre Norma Kuike

se emite una orden internacional de detención.

Ambos se encuentran en Argentina.

La policía se pone en marcha y detiene en Argentina a Norma,

que explica otra relación de los hechos,

otro relato.

En este relato ella dice que deja un momento a Ana María

y que cuando vuelve a encontrarla

la encuentra con una jeringuilla clavada en el pecho.

Que entra en pánico y que le pide a Tarragüell

que haga desaparecer el cadáver.

Este es un poco el relato que cuentan ellos.

La versión de Norma es absolutamente insostenible.

Afirma que Ana María se suicidó clavándose a sí misma

una jeringuilla.

¿Qué tipo de jeringuilla?

¿Quién se suicida con semejante modus operandi?

Esa versión es absolutamente incongruente, insostenible

y carente de cualquier prueba.

Durante el juicio,

Tarragüell declaró que había encontrado el cuerpo de Ana María

o lo había visto, una vez que Norma decide irse,

le dice: "Volveré para llevármelo",

no vuelve, él se ve obligado a enterrarla;

asegura durante el juicio que ese cuerpo estaba

en un gran charco de sangre.

Esto no se corresponde con una jeringuilla

que alguien ha usado para suicidarse

clavándosela en el corazón.

Una persona que falleciera por clavarse una jeringuilla

en el corazón

evidentemente no estaría envuelta en un charco de sangre;

eso es imposible, absolutamente imposible.

Clavarse una jeringuilla en el corazón produce una muerte

por embolia gaseosa habitualmente.

El juez solicita la declaración mediante videoconferencia

de Norma Kuike a Argentina.

En esta declaración el juez descubre indicios

de criminalidad por parte de esta persona;

descubre indicios de que esta persona

puede estar implicada en este crimen,

ante lo cual solicita de inmediato la extradición a España

para ser juzgada en España.

En fin, que una sospechosa o un sospechoso

principal de un asesinato

intente desviar su culpabilidad

hacia la víctima,

digamos que puede tener una cierta lógica,

que cada uno intente salvar su pellejo;

pero no deja de ser algo todavía más retorcido

en la mente de esa persona.

Tanto la declaración de Tarragüell como la de Norma

tienen puntos oscuros.

En primer lugar, la de Tarragüell.

¿Por qué enterró el cadáver sin avisar a la policía?

Quizá lo hiciera por su relación con la vidente.

La contradicción de Norma es más evidente.

Dice que se ha suicidado; ¿y por qué llama a Tarragüell

para preguntar cómo estaba Ana María?

Es evidente que uno de los dos miente.

Entonces la pregunta es: ¿cómo murió en realidad Ana María?

Habían pasado casi nueve años

y los restos de Ana María se encontraban en muy mal estado.

Fueron las pruebas de ADN y su dentadura

las que confirmaron su identidad.

Los llamados fenómenos de conservación cadavérica

son varios.

Uno de ellos, además muy conocido, es el de la momificación.

Esto se produce cuando el cadáver está ajeno

a los microbios y bacterias del medio ambiente;

generalmente son cadáveres que están aislados,

o bien en ataúdes de cinc

o en elementos parecidos,

sometidos a una profundidad importante,

no hay corrientes de aire y, por tanto,

la capacidad de que las bacterias de la putrefacción actúen

es mínima, se reduce.

Estos cadáveres permanecen con la actitud externa,

con las señales externas,

prácticamente iguales que las que tuvieron

en el momento del fallecimiento.

Por eso, la momificación es útil

para el diagnóstico forense de heridas externas,

de heridas corporales.

Podemos ver la herida incisa, podemos ver un traumatismo,

podremos observar en la momia la esencia o la permanencia

de un determinado líquido;

pero evidentemente lo que no van a anular

es el estudio forense de los órganos,

no vamos a poder tener

ningún diagnóstico químico-toxicológico

o si lo hay va a ser de muy poca relevancia.

-Yo entiendo que eso provoca unos efectos en los restos humanos

diferentes a cuando tenemos un cuerpo enterrado en el suelo.

Los cambios de putrefacción son diferentes

e incluso yo diría que estaba prácticamente momificado.

Está todo contenido en ese espacio, no hay cambios de temperatura,

el mismo grado de humedad...

Quien podía hablar, en estas situación,

para ofrecer información fidedigna, era el propio cuerpo de Ana María.

El problema era el estado en que se encontraba

y el tiempo que había pasado desde su defunción.

No podemos saber cuáles fueron las causas de la muerte

con certidumbre suficiente

para que un tribunal se pronuncie al respecto

y efectúe su condena

porque evidentemente el cadáver momificado

no permite el estudio forense

de aquellos elementos que pondrían en relación

la presunta o presuntos autores o ejecutores

con la víctima.

Solo en el caso de que tuviéramos determinadas lesiones externas

muy llamativas

y tuviéramos los elementos con los que se han producido,

podríamos establecer esa relación causa-efecto.

Pero desde luego la momificación no es el mejor método

para poder investigar,

hacer un análisis forense de un caso.

El problema es que, pese los indicios,

no se puede demostrar que a Ana María ha hayan asesinado;

la autopsia no fue determinante.

El paso del tiempo es un factor que juega en nuestra contra,

tanto en las investigaciones de este tipo

como en los exámenes forenses que se realizan.

El cuerpo de Ana María estaba muy deteriorado.

A lo mejor no se encontraron los elementos suficientes

para poder determinar que hubiera sido un homicidio.

-Cuando un cadáver está a 4 m de profundidad,

está metido dentro de un bidón,

ese bidón está cerrado, tenemos cemento alrededor

y además en un saco de arpillera,

evidentemente se dan todas las condiciones

para dificultar la investigación criminal y forense.

En esas circunstancias va a ser prácticamente imposible

poder llegar a determinar la causa,

la etiología con una certidumbre absoluta,

como se exige en el derecho penal,

y poder establecer las consecuencias ulteriores.

Si se hubiera investigado en aquel momento

y se hubiera podido resolver el crimen antes,

el cuerpo de Ana María hubiera aparecido con mayor prontitud.

¿Nos hubiera permitido eso saber cuál es la causa de su muerte

y conectarla con los autores de la misma?

Si la autopsia se hubiera hecho recién ocurrida la muerte,

hubiera arrojado otros resultados.

No lo vamos a saber;

es un dato que se va a quedar ahí y nunca lo sabremos.

¿Había sido apuñalada por Norma Kuike

como defendía la tesis policial?

¿O por contra se había suicidado con una jeringuilla

como declaró Norma?

Nunca pudimos contestar a estas preguntas.

Aunque no de forma total, no al 100%,

porque todavía está pendiente de juicio la inculpada,

pero sí podemos decir que durante un tiempo

la propia policía casi casi veía este suceso

como un crimen perfecto.

Solo conociendo la identidad del informante

se podía aclarar con su versión de los hechos,

si Ana María había sido asesinada.

El caso de Ana María, como tantos otros,

es uno de esos sucesos, de esos crímenes, entre comillas,

que despierta más preguntas que respuestas.

Y quizá una de las preguntas más importantes

sea saber quién fue esa persona que dio el chivatazo,

que llamó diciendo dónde se encontraba

el cadáver de Ana María y lo que había ocurrido con ella.

Sería importante saber quién es el autor de esa llamada.

Sabía muchos detalles del caso

y, si los conocía, es porque alguien se los había contado.

¿Quién sabía todo eso?

Aunque pensemos lo contrario,

de que quien comete un crimen se lo queda callado

y se lo guarda en secreto,

la realidad, al menos a mí, como reportero de sucesos

me enseñó que muchas veces la gente tiene tendencia a hablar de más,

incluso el criminal,

y a contar cosas, incluso con detalle,

ya sea por alardear

o ya sea porque no puede aguantar ese secreto,

a otras personas.

Desde donde se hizo la llamada es aún más revelador;

fue desde un teléfono móvil a nombre de Norma Kuike.

Los investigadores llegaron a averiguar

que la segunda llamada del informante

se había realizado desde un locutorio cercano

a la residencia de madre e hijo en Argentina.

Parece ser que las llamadas partieron del entorno de Norma.

Ella ya estaba repudiada en Argentina;

era de etnia gitana;

y estaba repudiada por su propia gente por no respetar las normas.

Aunque se sospechó que las llamadas pudo hacerlas

Néstor Roberto Felipoff, el ex marido de Norma,

nunca se pudo confirmar.

Igual que puede darse lo que ocurrió con la llamada;

que alguien que no ha dado una información termine dándola.

Porque seguramente el portador de esa información

tenía también un problema de consciencia.

Y bueno, creo que todo eso configura

elementos suficientes como para decir

que los casos no resueltos pueden un día tener resolución.

El sujeto que realizó la llamada en el año 2013,

el informante,

sabe qué le pasó a Ana María;

pero nosotros no sabemos quién es él.

Norma Kuike y José María Tarragüell

no pudieron ser acusados de asesinato

porque el cadáver de Ana María estaba momificado

y no se pudo determinar si se había suicidado

o si realmente había sido asesinada.

Salieron de la cárcel bajo fianza.

Al hijo de Norma, Diego Felipoff,

no se le pudo extraditar

porque únicamente pudo ser acusado de estafa

y en 2013, cuando se encuentra el cadáver de Ana María,

el delito ya había prescrito.

Tras ser extraditada desde Argentina,

Norma Kuike no estuvo en prisión preventiva más de un mes.

Fue puesta en libertad bajo fianza de 10 000 euros.

Bueno, parece que extrañamente un juez le dio

la libertad provisional con una fianza de 10 000 euros,

que durante un tiempo compareció y lo último que se sabe

es que dejó de comparecer

y que ha sido declarada en rebeldía.

Una vez más, Norma consigue burlar a la justicia

y todo indica que consigue salir de España

y que hoy en día estaría prófuga.

Tras su puesta en libertad, huyó de la justicia española,

y esto nos hace pensar en su posible culpabilidad.

Esta persona, aunque no haya pruebas evidentes de que asesinó

a Ana María, sí está involucrada en su desaparición.

Y resulta sorprendente que alguien involucrado

en la desaparición de una persona durante diez años

haya sido puesta en libertad provisional de esta manera,

con una fianza de 10 000 euros.

-Hay desapariciones y desapariciones.

La de Norma no es una desaparición; es una fuga en toda regla

y creo que es una obligación de la justicia española

poner en marcha todos los procedimientos necesarios

para dar con su paradero y que cumpla con la justicia;

que termine de hacerse justicia con este caso.

La familia entiendo que tiene motivos para estar muy enfadada,

para tener un nuevo sufrimiento,

un sufrimiento ya de segunda generación.

Creo que no es permisible que eso ocurra,

que como sociedad debemos amparar a quienes han sufrido tanto

y pedirle a las instituciones de justicia que actúen.

-Esa libertad provisional

esta persona la ha utilizado para huir.

Por algo será.

Yo no puedo decir que ella asesinó a Ana María;

si no lo puede decir un juez, menos un periodista;

pero desde luego ella ha huido, se ha quitado de en medio.

Tras nueve años de su desaparición,

Conchi se había integrado en Inter-SOS

y allí compartía su dolor

con otros familiares de desaparecidos.

Mi vida ha cambiado totalmente.

He tenido dos depresiones importantes,

he estado con tratamientos continuamente.

-Los primeros cuatro meses la empresa me dijo

que no fuera a trabajar,

que me dedicara a buscar a mi hija. Luego volví al trabajo

y pedí un trabajo en un sitio donde iba a estar solo.

Y he estado durante ocho años yo solo en una habitación de 16 m2.

-Yo en mis sueños lo veo subir por las escaleras.

Y así llevamos diez años. -Ay, los sueños. Los sueños...

En el mismo sueño, yo es que sueño casi cada noche,

y en el mismo sueño digo: "Ay, ¿es verdad o es un sueño?".

-La muerte es el final, pero el no saber...

-Es peor.

-Peor que la propia muerte.

-Porque siempre estás ahí, no acabas nunca.

-No se puede imaginar nadie lo que se pasa y lo que se sufre.

-Hay que tener en cuenta que en una espera de ocho años,

casi nueve años,

siempre se mantiene la confianza en que puede haber un retorno.

Hay un principio que rige,

que yo he aprendido de la actitud

con la que se colocan las familias en el tiempo de espera,

que es que mientras no tienen una evidencia tangible

de que la persona ha muerto,

tiene esperanza de que siga viva

y por tanto de que retorne.

-Dar una pauta general de cómo reaccionamos

ante la desaparición de un ser querido

es un tanto osado;

pero podemos decir que existirían dos grandes perfiles o grupos.

Personas a las que el que aparezca el ser querido

les produce el alivio completo,

les da paz, calma, sosiego,

a pesar del gran dolor que sufren por la pérdida,

y luego nos encontramos a ese otro grupo de personas

que están buscando anhelantemente a la persona querida

y no la encuentran.

Eso el ser humano lo lleva fatal

porque a nosotros la angustia y la ansiedad de la duda

es lo que más nos genera sufrimiento.

Cuando aparece la víctima,

por muy duro que eso sea,

por muy terrible que sea el saber que ya no vamos a poder verla más,

produce como un estado de sosiego, de paz, de calma,

y en ese momento se empieza ya a elaborar el duelo real.

-La incertidumbre es un dolor corrosivo,

que no deja espacio para el duelo.

Ese es el problema,

esa es la naturaleza terriblemente lesiva

de la incertidumbre.

-Pero al menos esta mujer puede llevar flores a la tumba de su hija

y esto para las familias de desaparecidos es muy importante.

Para que la gente se haga un caso;

el familiar de un desaparecido es posiblemente el familiar

de alguien que ha sufrido un crimen que más sufre.

-La tranquilidad, el reposo de una familia cuando se enfrenta

a un choque emocional tan grande,

a un golpe tan definitivo

como, primero, estar ocho años casi nueve

viviendo el desgarro de la desaparición,

y luego tener que aceptar, no ya que ha muerto,

sino cómo ha muerto,

que la han matado y que la han matado

de una manera seguramente bastante cruel.

-Lo más importante, la verdad, creo que sin llegar al fondo,

porque como he dicho, en estos casos

el fondo de la verdad, la motivación,

solo lo conoce el autor;

pero creo que sí hemos esclarecido el hecho.

Lo más importante es que hemos dado paz a una familia,

aunque no de la manera que nosotros quisiéramos

o que la propia familia quisiera, que era encontrarla con vida,

pero hemos dado paz,

hemos mostrado que Ana María no estaba desaparecida,

sino que estaba muerta,

con lo cual el luto que tienen que pasar

lo pasan ya sobre un hecho que conocen,

no sobre la incertidumbre de una persona desaparecida.

-El único consuelo que queda en este caso

es un consuelo mínimo,

pero es el consuelo de que la madre de Ana María

pueda enterrar a su hija.

Es el único consuelo, es mínimo,

porque en el fondo justicia no se ha hecho.

-Espero que esto llegue a juzgarse con el tiempo

y que los responsables cumplan la pena que les corresponda.

¿Hubieran cambiado las cosas si se hubiera investigado

su desaparición como inquietante en su momento?

¿Se habría podido resolver el crimen si a Conchi

la hubieran escuchado nueve años atrás?

Era una mujer adulta y la hipótesis inicial

es que podía haber decidido cambiar de vida.

Conchi tenía razón, su hija no había vendido su casa.

En el caso de Ana María lo que más me llama la atención

es que haya podido al cabo de casi una década

encontrar una salida.

Para mí eso aporta elementos muy valiosos

de expectativa, incluso diría de esperanza,

para tantos casos que hay sin resolver,

sobre todo en el ámbito de las personas desaparecidas.

Puede haber una llamada, puede haber un indicio, una prueba,

que permitan esclarecer lo ocurrido.

La desaparición de Ana María tuvo un final trágico

y a día de hoy no se sabe cómo murió.

Solo nos queda la esperanza de que en un futuro no muy lejano

se pueda demostrar que fue asesinada

y el culpable o culpables sean juzgados por sus actos.

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Víctimas del misterio - Tarot

14 mar 2018

Serie dedicada a sucesos reales de la historia de España. Historias basadas en las creencias, supersticiones y misterios.

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