www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4509919
No recomendado para menores de 16 años Víctimas del misterio - Majadahonda - ver ahora
Transcripción completa

El 7 de abril de 2015

Bruno Hernández es detenido en Majadahonda

acusado del asesinato de dos mujeres.

La primera era su tía Liria;

la segunda, su inquilina;

una chica argentina llamada Adriana.

A ambas las descuartizó

y las hizo desaparecer pasándolas por una picadora de carne.

Como saben, esta investigación e inició

cuando un ciudadano argentino

denunció el pasado 6 de abril la desaparición de su hermana

Adriana

ante la imposibilidad de ponerse en contacto con ella.

Los agentes de la Guardia Civil encontraron restos de sangre

en la casa de Majadahonda en la que residía la mujer.

Los agentes durante el registro encontraron en el sótano

cuchillos de carnicero, cuchillos de caza

y lo más inquietante: una máquina de picar carne.

Voy a mencionar simplemente una frase que dijo

uno de los guardias civiles que en calidad de perito judicial

compareció en la vista para dar su punto de vista:

"Cuando entramos, el olor a sangre y a carne era evidente".

Realmente lo que olían los guardias civiles

de la Policía Científica era un olor a matadero.

En el sótano, independientemente de que se encuentren objetos

como la picadora, por ejemplo, también cuchillos, un hacha,

varias sierras radiales;

en estas se observa que hay restos

de Adriana y, posteriormente, cuando se realizan los análisis,

también se descubre que hay restos de ADN de su tía.

Los análisis realizados por el departamento de Criminalística

han confirmado que pertenecen a la mujer desaparecida.

Y en estos momentos el casero de la vivienda,

de 32 años y nacionalidad española,

está detenido por su presunta implicación en la desaparición,

imputado por un delito de detención ilegal.

Pese a que Bruno había estado manteniendo contacto con la familia

a través de mensajes,

Eduardo, hermano de Adriana, estaba extrañado;

hacía tiempo que no hablaban directamente,

y decidió viajar a España.

Descubrió algo especialmente inquietante.

Su hermana aparentemente había dejado el trabajo

comunicándolo con unas notas pasadas por debajo de la puerta

del sitio donde trabajaba.

Supo desde el primer momento que esa no había sido su hermana.

Pero Adriana Giogiossa no era la primera víctima.

Bruno le había alquilado la casa de su tía Liria

tras asesinarla.

Al igual que hizo con su tía,

Bruno usurpó la personalidad de la víctima

y se hizo pasar por ella

enviando mensajes a su familia en Argentina

para hacerles creer que seguía viva;

pero el plan no funcionó.

La primera persona a la que asesina Bruno

es tu propia tía, Liria.

De hecho, yo entiendo que para no levantar sospechas

en el entorno en el que esta vivía,

por un lado, empieza a falsificar su firma, a mover sus cuentas,

como si su tía se hubiera desplazado a otra parte de España;

y por otro lado alquila el chalé, en cuyo sótano posteriormente

se encontrarán restos de la segunda víctima.

El propio Bruno se encarga de hacer saber a todos

que su tía se ha ido.

Las malas relaciones de esta con la familia

hacen que nadie se inquiete por su ausencia.

Además había movimientos en sus cuentas bancarias

que daban a entender que se encontraba bien.

Pero había un detalle sospechoso:

todos los movimientos de dinero, 33 000 euros en total,

iban a parar a su sobrino Bruno.

Y había un dato más;

un contrato que se firmó en este caso con Bruno,

por un periodo de 15 años,

en el que le alquilaba el chalé de Majadahonda

por 18 000 euros; dinero que nunca se ingresó.

Hasta el momento de la detención,

Bruno vivía con su padre, que regentaba un bar en Móstoles;

una población cercana a Madrid.

Los vecinos ya le había escuchado en alguna ocasión pegar gritos

y salir al balcón invocando a Satanás.

Los vecinos se quejaban de que salía al balcón

y se ponía a chillar y esas cosas.

-Ruidos muchísimos;

sobre todo por las noches era horroroso.

-Mucho; gritaba "Lucifer", cambiaba la voz...

Pero eso era todo... Vamos, ese es su mundo

y no es satánico,

no es una persona que tiene algo que ver

con la magia negra o como quieran llamar eso.

Compraba animales en una tienda de mascotas cercana

para luego sacrificarlos en casa.

¿Cómo una persona que tiene miedo de un chihuahua

puede hacer daño a un animal?

Llegó a ordenar algo verdaderamente peculiar,

la realización de un cristo;

pero hubo un detalle que llama poderosamente la atención,

y es el hecho de que pidió

que estuviera especialmente ensangrentado.

Evidentemente hubo quien pensó que podía tratarse de una imagen

que se iba a usar en un ritual satánico.

Y el crucifijo es precioso.

No tiene ni más ni menos sangre

de la que tiene cualquier crucifijo de cualquier iglesia.

-Quien más lo sabía era su padre, que me dijo

que tenía que estar ingresado en algún centro.

Hasta en cuatro ocasiones había sido ingresado

en un centro psiquiátrico,

pero él no era consciente de su enfermedad.

Rechazaba tomar la medicación y volvía a recaer.

Durante uno de esos periodos conoció a Bárbara;

otra paciente con trastorno bipolar

que se convirtió en su pareja y con quien tiene una hija.

Yo, como me sentía muy sola,

necesitaba compañía,

pues me puse en mi cabeza que iba a ayudar a este chico

y voy a protegerle.

Y así fue; desde entonces éramos inseparables.

O sea, yo le daba protección y él me daba protección.

Bruno, dentro de lo que yo entiendo que es su propio delirio,

está convencido de pertenecer a una hermandad secreta,

vamos a decirlo así, a la que denomina ER,

que se dedicaría a operaciones de altísimo secreto.

Incluso llega a la conclusión de que personajes,

por ejemplo, de la política o de la banca de aquel tiempo,

formarían parte de la misma

por el mero hecho de que la E y la R

aparecen en su nombre o en sus apellidos;

por ejemplo, Esperanza Aguirre, Silvio Berlusconi

o los banqueros Rockefeller.

Esto nos da una idea de hasta dónde podía llegar su delirio esquizoide.

Decía historias que no tenían sentido

y toda la gente le dejaba solo.

A mí me parecía gracioso;

él no parecía enfermo, parecía un niño

jugando con su imaginación.

Siempre se despedía de mí:

"Volveré, Verónica, volveré",

porque me llamaba Verónica,

porque claro, Bárbara no entraba en su mundo.

Entonces tuvo que ponerme un nombre

para que para él tuviera las letras E y R.

-Lo que Bruno tenía eran unas claras ideas delirantes;

es decir, unas ideas, insisto, falsas,

pero él estaba convencido, absolutamente convencido,

y además era imposible desmontarlas mediante el razonamiento lógico,

de que él pertenecía a una especie de hermandad,

que había todo un entramado a su alrededor,

y que él tenía una misión.

Y eso evidentemente estaba ahí;

estaba ahí y motivaba en gran medida su actuación.

Esto le pasa mucho a los pacientes esquizofrénicos;

actúan guiados por esas ideas que son, insisto

y es muy importante que esto quede claro,

irrebatibles, irreductibles.

-Mi hijo, a raíz de que la conoce a ella,

es cuando empieza con la manía esta de ER.

Ahí es cuando mi hijo me hace una llamada

y con mi hijo pequeño lloramos, porque fue la única vez

que yo vi a mi hijo realmente mal, ¿no?

Con una crisis, decía tonterías, solo con ER, ER...

Entonces yo escuchaba una risa de fondo, una mujer,

la llamaba Verónica,

y yo no sabía quién era Verónica,

y le preguntaba a él quién era Verónica

y me dijo que era una hermana de la hermandad.

Se escuchaba reír... Esta risa de que no estás bien,

pero yo no sabía realmente quién era.

-Conoce a su pareja, a Bárbara,

y ahí es cuando realmente vemos que mi hermano está mal.

Entonces mi hermano le dice "mother" continuamente,

"super-mother"...

A mí abuela se refiere como la "grandmother"...

Dice cosas muy, muy raras.

Y luego de fondo se escucha la risa de una mujer

y mi hermano como diciéndole: "No, para, Verónica, para".

Entonces claro, decíamos:

"¿Quién es Verónica? Si su novia se llama Bárbara".

Hasta que un día mi madre le pregunta a Bárbara:

"¿Quién es Verónica? Porque Bruno me habla

de una tal Verónica, pero no sé quién es".

Entonces Bárbara se echa a reír y dice: "Es que Verónica soy yo".

-La esquizofrenia no es "la esquizofrenia",

son "las esquizofrenias",

porque es un grupo de enfermedades, a veces diverso.

La más conocida es la esquizofrenia paranoide.

Se caracteriza porque la persona que la sufre, que la padece,

tiene unos comportamientos muy extraños,

tiene unas ideas absolutamente delirantes, llamamos;

son ideas falsas, irrebatibles a cualquier razonamiento lógico,

y además actúan de una forma que llama mucho la atención;

se aíslan del mundo,

empiezan a tener su particular y peculiar vida interna,

y a partir de ahí pueden surgir una serie de hechos,

en algunos casos muy graves o lamentables,

y en otros son conductas de aislamiento,

sin perjudicar a terceros.

Esas mismas enfermedades mentales en ocasiones han sido tomadas

como si realmente la influencia del maligno, el mal,

hubiera entrado en la persona.

Por eso en otros tiempos, determinadas enfermedades mentales

se combatían ni más ni menos que con exorcismo.

Y no estamos remontándonos a la Edad Media;

por ejemplo en España, en la primera mitad del s. XX,

había lugares como el santuario de la Balma,

en Castellón,

donde cuando llegaba la época de la romería,

a primeros de septiembre,

miles de personas se reunían allí

convencidos de estar poseídos por el demonio,

porque solo la talla de la virgen de la Balma

y quienes allí estaban

podrían obrar el milagro, que era ni más ni menos

que sanarlas o sanarlos mediante el exorcismo.

Cuando realmente estamos hablando de una enfermedad mental

que posteriormente la psiquiatría acabaría descubriendo.

La esquizofrenia, como otras enfermedades mentales,

pueden verse agravadas por sucesos o vivencias

que pueda padecer el sujeto a lo largo de su vida.

Los traumas en la infancia, los conflictos,

el estrés que un niño vive entre el nacimiento

y los diez primeros años de su vida,

son determinantes para la conducta posterior.

Ahora bien, no olvidemos que la esquizofrenia es una psicosis,

e igual que en otras patologías mentales,

tenemos un trasfondo genético.

Que se exprese antes o más tarde, que sea más virulenta o menos,

que predominen unos síntomas u otros;

eso es lo que dependerá de lo que llamamos epigenética;

del entorno, del ambiente, de las circunstancias educativas,

del tipo de familia, del estrés.

-A Bruno lo secuestró su padre cuando tenía tres años.

Se lo llevó a EE. UU., México; estuvo por ahí.

Estuve poniendo denuncias y eso, pero el niño no aparecía.

Siempre me decían "hoy", "mañana"; pero nada.

Y yo me la pasaba en comisaría, más que en mi casa;

todos los días, venga y venga.

Y nada, fue pasando el tiempo

y me decido a escribir al programa "¿Quién sabe dónde?",

a Paco Lobatón.

-Y así comienza su vida de mujer y pronto la de madre.

Con 18 años nace su primer hijo, Bruno.

-Para mí es lo más grande, lo más lindo de todo;

es toda mi vida.

-En el comienzo de "¿Quién sabe dónde?", en los 90,

el caso de Bruno fue uno de los casos de bebés

que habían sido víctimas de un secuestro parental

y su madre acudió al programa para que intentáramos dar con él.

En los archivos de TVE y de "¿Quién sabe dónde?"

en efecto está el testimonio y, a raíz del hecho delictivo

del que fue acusado,

se rescató en un momento determinado

y se pudo constatar como en el inicio

había sido un "niño robado", entre comillas;

un niño secuestrado por su propio padre.

-Cada día te levantabas sin saber si estaba muerto o vivo,

si lo maltrataban, si lo cuidaban...

No sabías nada. Y siempre con la policía trabajando

y la justicia es que nunca hizo nada.

Hice todo lo posible por buscarlo...

Y quedamos para el día siguiente en un bar;

el niño se quedó con el abuelo

y a mí me llevó a un abogado.

Y bueno, querían que yo firmase un papel,

pero no firmé nada,

y ya no volví a ver a mi hijo.

-Quiero comunicarle que hemos dado con algunas pistas significativas.

Majadahonda, una localidad próxima a Madrid,

donde se le recuerda con detalle.

-Estaba durmiendo en mi habitación y me llamaron mis padres

que Bruno estaba saliendo por la tele, de pequeño,

que le buscaba su madre.

Le gustaban mucho las matemáticas; siempre aprobaba.

-El padre de Bruno se casó de nuevo con Estefany;

ambos tuvieron una hija.

-Me dijo Bruno que su verdadera madre no era Estefany

y me dijo que no se lo dijera a nadie

y yo hasta ahora le he guardado el secreto.

-Yolanda pudo hablar con Estefany, que se separó de Juan.

Le dijo que Bruno se había marchado de nuevo con su padre

y también con su hermana.

-La última esperanza que tenía era escribir a la Casa Real;

le escribí a la reina, al rey, a las infantas, al príncipe.

La Casa Real habló con la comisaría en Galicia,

donde yo vivo ahora,

dieron orden, no sé,

y mi hijo en 48 o 72 horas apareció.

Bruno tenía 16 años cuando volvió a ver a su madre.

En aquel momento era un joven introvertido

y falto de cariño.

Lo reencontré cuando tenía 16 años.

Fue... un poco extraño,

porque, claro, ni él me conocía ni yo a él.

Pero nos encontramos en Madrid, en Móstoles;

estaban sus tíos con él,

y fue un encuentro...

En cuanto me vio vino corriendo hacia mí,

nos abrazamos y, bueno, no podíamos hablar

ni decir nada

porque éramos dos extraños.

Empezamos a recuperar el contacto y todo eso.

Costó mucho porque, claro,

a él le habían dicho que yo lo había abandonado,

que me había muerto; cosas así;

y él pensó que yo nunca lo había buscado y sí,

lo estuve buscando durante trece años.

-Nosotros pensábamos que había sido un niño con una infancia normal,

pero no fue así.

Cambiaba de colegio cada poco tiempo,

siempre escapando...

Nos enteramos de que incluso tuvo que cruzar la frontera

de México con EE. UU. ilegalmente.

Y es eso, nunca pudo tener amigos...

O sea, una infancia dura realmente.

Le pegaban incluso,

lo llegaron a meter en sótanos, encerrado...

O sea, tuvo que ser muy duro lo que mi hermano vivió.

-Una infancia muy mala porque le pegaban,

lo castigaban... Y bueno, la verdad es que fue duro.

-En el caso de Bruno nos encontramos

una infancia realmente complicada;

una infancia donde hay una ausencia de figuras de referencia,

donde tenemos un estrés mantenido y constante,

donde hay unos posibles presuntos malos tratos severos...

Esto llega a producirle a esta persona

un estado de anomalía estructural.

Pero debe haber un condicionante previo.

Para que se dé el salto a la locura,

que es lo que es la esquizofrenia;

las palabras duras que son muy expresivas;

hace falta que tengamos una base mórbida.

Durante los años que estuvo secuestrado por su padre,

Bruno vivió una auténtica pesadilla

que le había convertido en una persona muy miedosa.

Una persona con mucho miedo.

Primero empezó con fobia a los chinos:

"No entres nunca a una tienda de chinos tú sola,

porque te pueden secuestrar,

te pueden hacer trocitos,

luego te dan en los restaurantes para comer"...

-Y tenía fobia a los chinos también.

Decía que no podías entrar sola en ellos,

que te podían envenenar; cosas así.

-Él siempre decía que el mundo se va a terminar.

-Tenía miedo a salir por la noche.

Siempre nos estaba diciendo

que estuviésemos siempre bien, protegidos y eso;

tenía miedo a... No sé a qué, pero tenía miedo.

-Yo tengo mi primera perra, que es una Yorkshire;

pesa 1,5 kg, o sea, poquita cosa;

y cuando él viene de visita a Galicia,

ella es muy escandalosa, ladra mucho,

y la reacción de mi hermano es siempre sentarse en una silla,

levantar los pies y decirme: "Apártamela, me va a morder,

recógele el pelo, que no me ve, no me reconoce;

le tengo miedo".

-Tenía fobia a los perros,

porque yo tengo perritos Yorkies y les tenía miedo.

El comportamiento de Bruno se hace cada vez más extraño

y va dando muestras evidentes de padecer una enfermedad mental.

Tiene trastorno compulsivo obsesivo.

Tiene miedo a los gérmenes, a las bacterias;

tiene miedo a darte la mano;

se lava las manos cientos de veces al día.

Las personas normales no lo hacen.

Abre la tapa del váter con el pie.

Era obsesivo prácticamente con todo.

Era pura, pura obsesión.

Y la enfermedad pues le comía.

Poco a poco, le comía, le comía, le comía...

Hasta los momentos en que perdía totalmente la realidad

y vivía en su ficción, en su mundo.

-Bruno, como muchos otros pacientes psicóticos,

se mueve en dos realidades.

Una realidad que es la que es, la real, la que todos percibimos,

y otra, su propia realidad, la que ellos construyen y crean.

Y esas realidades se mezclan.

No olvidemos que la etimología de la palabra "esquizofrenia"

es "mente partida".

La cuestión a plantearse

es si en el instante en que comete el asesinato

él era plenamente consciente de sus facultades

o era presa de su enfermedad.

Cómo se utilizan las cuentas corrientes de las víctimas,

los teléfonos móviles de las víctimas...

En realidad todas esas relaciones a través de las redes

y también de las comunicaciones, que no se puede verificar

que la persona en cuestión esté al otro lado;

puede ser un tercero, como era el caso;

él utiliza todo eso para hacer seguir creyendo

que estas dos personas han dejado España y viven en otro lado.

El hecho de que Bruno enviara mensajes a familiares de Adriana

o hiciera creer que su tía estaba en una residencia

hacía pensar que trataba de ocultar los dos asesinatos.

Esto demuestra que sabía lo que hacía.

Porque se el incautan en sus dispositivos móviles,

en sus ordenadores,

infinidad de archivos de trituradoras,

de pozos y fosas sépticas... O sea que había cierta preparación.

Se puede inferir que antes de la eliminación,

a través de una trituradora industrial, de los cadáveres

buscó otras maneras de hacerlos desaparecer.

La madre y la hermana de Bruno no daban crédito.

Su hijo, su hermano, no podía haber protagonizado

unos crímenes tan terribles.

Violento nunca; al contrario, siempre que estaba conmigo,

solo quería que lo abrazase y lloraba como un bebé.

Además, con sus hermanos bien; siempre fue muy cariñoso con todos;

con la abuela, conmigo... O sea, con todos.

-El Bruno que yo conozco no.

O sea, el Bruno cariñoso, el Bruno amable,

mi hermano Bruno no.

Pero yo no sé cómo es una enfermedad de estas,

entonces que pueda haberlo cometido y haber hecho algo,

puede que sí;

pero que lo haya hecho él solo, esa es la duda que yo tengo.

-Es imposible; es que mi hijo cómo...

No me lo creía,

pero te quedas: "Dios, ¿qué está pasando?".

Vine lo antes que pude a Madrid

a verlo

y a hablar con los abogados...

En el primer vis a vis que tuve con él

yo le pregunté que qué estaba pasando.

Y me dijo: "No lo sé,

me están acusando de algo que yo no he hecho".

"No hice nada"; digo:

"Ya lo sé, mi amor, que tú no has hecho nada".

Y se abrazó a mí llorando...

-Es que no, es que es imposible, es que es imposible;

Bruno, esa persona tan buena,

que haga daño a... otra persona; imposible, yo es que no lo creo.

No, no... No.

Para mí era no y ya está. No.

Que él de verdad podría ser capaz

de hacer algo tan terrible.

Durante una de sus crisis, Bárbara intentó suicidarse

y fue Bruno quien la salvó.

Le agradezco porque me salvó la vida.

Porque lo hizo, y a una persona mala

le daría igual totalmente.

Fue él quien llamó a la Policía

y la Policía revisó mis pastillas,

vieron que estaba totalmente bebida...

Estaba mi hija al lado y, bueno, hablaron con ella también,

que me tenga mucho cuidado.

Yo creo que tengo una deuda muy grande

y por eso también quiero estar a su lado.

Resulta cuanto menos extraño pensar que una persona que años atrás

ha evitado un suicidio años después haga lo contrario,

es decir, acabe con la vida de dos personas

y más aun de la forma tan terrible en que lo hace.

El 11 de septiembre de 2017

comenzó el juicio contra Bruno Hernández,

conocido como el descuartizador de Majadahonda.

Se le acusa de doble asesinato,

pero su culpabilidad, según las pruebas presentadas,

no parecía que esté en duda.

Lo que realmente tenía que dirimir el jurado popular

era si los asesinatos de Bruno

estaban o no condicionados por su delirio.

Yo creo que es un delirio totalmente permanente,

porque lo han dicho nuestro médicos forenses,

lo dice el DSM-IV y V;

la ciencia forense, la ciencia de la psicología forense

dicen que este tipo de medidas

tienen un delirio permanente en el tiempo

y no tienen espacios conscientes e inconscientes.

Eso es lo que debemos debatir.

Que se acreditara o no en el juicio

la existencia de una enfermedad mental íntimamente relacionada

con el desarrollo de los hechos delictivos

no es baladí.

Si Bruno se reconocía que había estado sumido

en una psicosis durante la acción criminal

y que no era consciente de sus actos,

habría sido absuelto;

pero se le habría impuesto una medida de internamiento,

una medida de seguridad,

en un centro psiquiátrico penitenciario.

Ahora bien, si se demostraba que Bruno no tenía afectadas

sus capacidades por esta enfermedad mental,

sería juzgado como una persona normal.

O en todo caso podría haberse establecido,

en un estadio intermedio,

que Bruno tenía en parte afectadas sus capacidades intelectivas,

pero no en su totalidad;

se le aplicaría un atenuante

y rebajaría en parte esa escala punitiva

o esos años de condena.

Durante el juicio se intentó demostrar

si Bruno había sido consciente de lo que había realizado,

de sus actos;

pero alrededor del caso empiezan a salir

una serie de pruebas que da la sensación

de que todo estaba meticulosamente calculado.

Él intenta borrar precisamente toda huella

que lleve a pensar que ha acabado con la vida

de estas dos personas.

Por ejemplo, escribe una carta mecanografiada

al lugar donde trabaja una de las víctimas

diciendo, como si fuera ella misma:

"Me voy de viaje y no me vais a volver a ver".

Estamos viendo que hay una serie de elementos

que llevan a pensar que no fue una enajenación transitoria,

sino que aquello estaba muy calculado.

Podemos encontrarnos con una persona

con un lenguaje coherente,

con unos planteamientos muy normales,

que aparentemente no llame la atención para nada,

y dentro, en su cerebro,

en esas neuronas que están en la zona lúbulo central,

haber alteraciones en los neurotransmisores,

en la dopamina,

que son las que luego dan lugar a estas conductas tan complejas.

-Psicopatología entiende que la esquizofrenia paranoide

es irreversible, cíclica, progresiva,

y en este caso el fiscal dice que era episódica,

que tenía delirios en unos momentos y en otros no;

nosotros entendemos que es permanente,

y ese es el debate.

-Es muy difícil entender

que ese delirio permanezca tantas horas

como para que cada vez que él toma una decisión sobre los crímenes,

de ocultamiento o de destrucción de pruebas,

mucho antes de que le detengan,

estuviera siempre bajo la influencia de esa enfermedad.

El problema de que un enfermo de esquizofrenia

deje de tomar su medicación

es importante, porque depende del grado de esquizofrenia,

puede empezar a escuchar esas voces que el resto no escuchamos;

pero también puede tener alucinaciones,

que le pueden invitar a cometer el crimen

que posteriormente se comete.

Un ejemplo de asesino en serie con enfermedad mental asociada

es el de Richard Chase,

esquizofrénico paranoide cuyo padre alcohólico lo maltrataba.

Estamos hablando de un personaje que se ha ganado con creces

el sobrenombre del Vampiro de Sacramento.

Él llegó a la conclusión de que en un momento determinado

sus órganos internos,

el corazón se estaba haciendo más pequeño,

el estómago se estaba pudriendo;

en definitiva estaba abocado a una muerte inminente

y la cura la encontró en la sangre.

Padecía lo que llamamos hematodipsia;

un trastorno del control de los impulsos

consistente en la creencia del sujeto de que debe beber sangre,

humana o de cualquier otro tipo, para mantenerse con vida.

Uno de los momentos más terribles en la investigación

es cuando la Policía se enfrenta al asesinato de una familia entera.

Estamos hablando de una pareja de 27 años,

a la que Richard Chase asesina;

también secuestra a su hijo de seis años

y al pequeño de 22 meses,

y después de hacer unas tropelías absolutamente indescriptibles

dentro del horror tan terrible que despliega ese día este asesino,

pues es descubierto porque, al parecer,

partes del cerebro del niño pequeño se le caen

y la Policía descubre que están ante un cerebro humano

perteneciente a un bebé

e hilando llegan a los crímenes que ha cometido.

Alegó en su defensa padecer delirios,

alucinaciones auditivas y visuales.

Fue condenado en todo caso a muerte;

no se acogieron esos alegatos

y finalmente no se pudo ejecutar su sentencia porque se suicidó.

Errol Ferguson también sufría delirios de persecución

provocados por su esquizofrenia paranoide.

Ferguson tenía lo que podemos denominar delirios persecutorios.

Ello le llevó a intentar en cierto modo defenderse

de esa persecución

y un mal día se presentó en una casa

diciendo que era miembro de la compañía eléctrica;

llamó al timbre, accedió a ese hogar,

con la mala fortuna de que allí había ocho personas

que no sabían que en ese instante se enfrentaban al peor destino.

Ferguson llegó a batir a ocho víctimas,

seis en un mismo acto.

Empezó a padecer alucinaciones audiovisuales con solo 13 años.

Se le diagnosticó una esquizofrenia paranoide.

Un año después, John Errol Ferguson

volvió a disfrazarse, esta vez de policía,

y acabó con la vida de una pareja.

De hecho, a ella la violó y posteriormente asesinó a ambos.

Finalmente fue ejecutado por inyección letal.

Él creía ser un emisario divino.

Antes de comete sus crímenes,

había pasado dos veces por ingresos psiquiátricos.

Ferguson fue condenado a la pena capita, a muerte.

Esto generó una gran polémica y debemos entenderlo,

porque independientemente

de que se demuestre que es un criminal

que, podemos decirlo así, se ha cebado con sus víctimas,

no debemos dejar a un lado

que estamos hablando de un enfermo mental.

¿Hasta qué punto estaba capacitado

para entender el veredicto que emitía el juez?

Bruno Hernández también sufre esquizofrenia paranoide,

¿pero fue la enfermedad la que le hizo

cometer semejantes atrocidades?

Conociendo la enfermedad, yo no voy a juzgarle.

No voy a decir ni sí ni no.

Yo simplemente puedo decir, conociendo la enfermedad

y cómo estaba Bruno,

puede ser.

-Me lo dijo varias veces, porque yo le pregunté;

dice que él está ahí y no sabe por qué;

que lo acusan de algo que él no hizo...

Lo que pasa es que yo creo que él está encubriendo a alguien

y no lo dice por miedo.

Lo que debemos plantearnos es si en el momento

en que él empieza a escuchar una serie de voces,

que define como gritos satánicos,

palabras como "Lucifer"; conceptos muy potentes;

la cuestión es si realmente ahí ocurre algo,

vamos a decirlo así, en un ámbito de oscuridad,

en un ámbito de maldad,

o realmente estamos hablando de la propia enfermedad de Bruno.

No toda persona que padece una esquizofrenia

es plenamente inimputable. ¿Qué quiero decir con esto?

Se puede ser esquizofrénico, se puede ser un enfermo mental

y, pese a ello, conservar parte

de la capacidad de responsabilidad penal.

¿Qué medimos cuando establecemos si alguien es responsable o no?

Su capacidad intelectiva y su capacidad volitiva.

Es decir, ¿qué capacidad tenía usted de entender lo que hacía,

de discernir entre el bien y el mal?

¿Sabía lo que hacía?

Y luego su capacidad volitiva.

Pese a que su entendimiento fuera completamente correcto,

¿ha sido capaz de adecuar su conducta a ese entendimiento?

El día 12 de septiembre de 2017

declara Bruno Hernández acusado del doble homicidio.

Lo indispensable era determinar si había matado conscientemente

a su tía Liria y a su inquilina Adriana.

Curiosamente Bruno no recuerda nada cuando es preguntado

por la acusación particular o el Ministerio Fiscal.

Bruno nos dice que no recuerda,

que no recuerda nada de lo que pasó.

Esto es difícil de creer.

Un psiquiatra forense ese planteamiento lo pondría en duda

porque la esquizofrenia no produce amnesia selectiva.

El esquizofrénico recuerda los hechos,

el esquizofrénico es consciente de lo que ha hecho;

pero las explicaciones que nos da, las motivaciones para hacerlo,

son las que son peregrinas y llaman la atención.

Por tanto, yo creo que esa amnesia que Bruno refiere en el proceso

y que se ha puesto muy de manifiesto

a mí me parece que es más una estrategia defensiva

que una realidad clínica.

Todo cambia cuando las preguntas las realiza su abogado.

Evidentemente la intención de este era demostrar

la incapacidad mental de Bruno;

por lo tanto los asesinatos no se habían cometido

cuando este hombre estaba con sus plenas facultades mentales.

Su fijación con las letras ER se percibe en las cartas

que envía a su novia desde la prisión;

unas cartas ininteligibles.

Me sigue escribiendo y lo que pone en las cartas

es que son bobadas.

Y luego encima me dice: "¿Has recibido mi carta?".

"Es que, Bruno, no entiendo nada".

Porque son cartas para mí

y él supuestamente está enamorado de mí.

Entonces una persona enamorada

no escribe unas cartas de este tipo.

Tras dos semanas y después de analizar todas las pruebas

y las declaraciones de los testigos,

el jurado se retira para dar su veredicto.

Bruno es condenado a 27 años de cárcel,

donde seguirá un tratamiento para su esquizofrenia.

Hay que tener en cuenta algo que valoró el tribunal.

Bruno había tenido mucha lucidez para enriquecerse con los crímenes.

Había usurpado la identidad de una de las víctimas,

había abierto cuentas bancarias

y había conseguido mucho dinero.

En esos momentos demostró tener mucha lucidez;

por lo que la tesis de la defensa

de que para cometer los crímenes no era lúcido,

pero para enriquecerse sí no cuajó en el tribunal.

Yo creo que él asesina porque disfruta matando

y sobre todo porque puede vivir del dinero de sus víctimas.

-Yo estoy convencido de que no disfrutaba;

era un actitud absolutamente utilitarista.

Él sacaba un beneficio, que era conseguir

mejorar unas relaciones que tenía con otra persona;

él tenía en su cabeza una serie de beneficios claros;

pero disfrute, como lo hace un sádico,

que solo creando dolor obtiene placer, para nada.

Bruno quería unos objetivos,

utilizó unos medios absolutamente aberrantes

y merece un reproche; pero también merece un tratamiento.

-Si los psiquiatras y psicólogos, todos coincidían

en que él está muy mal,

¿cómo puede el jurado declararle culpable

sabiendo que es una persona que está enferma?

Lo que pasa es que se dejaron llevar, yo creo,

por todo lo que la prensa puso...

-Los medios, en vez de destrozar a una persona,

como han hecho con él, porque le crucificaron...

Vamos, se dijeron barbaridades.

-Como un asesino en serie, porque faltaba mucha gente;

luego esa gente apareció, por suerte.

Lo pusieron muy mal y ese jurado, gente de la calle,

se basó en lo que leyó en la prensa

y eso, porque tampoco se pusieron a deliberar...

Porque fue una cosa muy rápida.

-El jurado popular aquí ha aplicado algo que es el sentido común,

pero estaba muy bien atado por la policía judicial

y yo creo que el jurado popular ha visto lo que ha visto,

que los delirios y la esquizofrenia paranoide

no estaban continuamente afectando el cerebro del condenado.

-Mi hermano no debería estar en prisión.

El problema es que la gente no es consciente

de que mi hermano tiene una enfermedad mental

y en prisión no lo van a medicar ni a tratar como debe ser tratado.

De prisión va a salir

y no le va a llevar mucho tiempo

porque por buena conducta te hacen reducción de condena,

por lo que yo sé; entonces va a salir

y él lo que debería es estar en un centro especializado.

¿Existen diferencias entre cumplir condena en un centro penitenciario

o hacerlo en un centro penitenciario psiquiátrico? Sí.

Primero, en un centro psiquiátrico penitenciario

se tiene un tratamiento especial con especialistas en salud mental

y está reservado para los sujetos

a los que se ha demostrado en el desarrollo de un juicio

tener una enfermedad mental severa

y que ha mediatizado su acción criminal.

¿Es mejor, es peor?

Dicen los que han pasado

por un centro psiquiátrico penitenciario que es más duro.

Y hay algo inquietante en pasar una condena

en un centro psiquiátrico y es "cuándo voy a salir".

Si remite la enfermedad por la que entré

puedo salir antes de lo que lo haría en un centro normal,

pero si la enfermedad no remite y se mantiene,

como puede ocurrir con una psicosis o esquizofrenia;

que remitirá si está tratada, pero que no es curable;

se puede alargar en el tiempo

más de lo que podría ocurrir en un centro normal.

En prisión no se cura;

le están medicando desde enfermería, pero no se cura.

Mi hijo debía estar en un centro adecuado para él.

-Porque esa persona no se merece el trato que está teniendo.

Esa persona, si algún día sale,

que salga bien.

En octubre de 2017 salía en libertad bajo tratamiento

Noelia de Mingo,

que en 2003 mató a tres personas

como consecuencia de un brote psicótico.

Noelia de Mingo,

una doctora de la Fundación Jiménez Díaz,

padecía esquizofrenia paranoide.

En el año 2003, sin medicación,

tiene un brote psicótico,

en el transcurso del cual, armada con un cuchillo,

acaba con la vida de tres personas y hiere a otras seis.

Cuentan quienes estaban allí

que la violencia de esta persona

en el instante en que estaba acuchillando a diestro y siniestro

a quien estaba frente a ella

tuvo que ser combatida por un celador

que usó de los soportes donde se colocan los goteros

para acorralarla contra la pared

y meterla en un cuarto hasta que llegara la policía.

Sumida en sus delirios persecutorios,

creía que sus compañeros hablaban de ella,

que la miraban mal,

y días antes del fatídico hecho,

ya mostraba lo que se llaman comportamientos premórbidos;

conductas que van anunciando

que el sujeto va a entrar en una crisis.

Escribía en ordenadores apagados,

hablaba sola por los pasillos;

no supieron detectar

lo que tristemente ocurriría días después

Durante estos últimos años Noelia ha pasado gran parte

de su tiempo en un hospital en Alicante,

reinsertándose, curándose,

porque tenemos que ser conscientes por encima de todo

de que no estamos hablando, entre comillas,

de criminales al uso;

sino de personas que tienen una enfermedad mental,

que en un momento determinado les lleva a cometer terribles actos

de los que es probable que ni sean conscientes.

En el transcurso del juicio quedó acreditado

que Noelia de Mingo padecía una psicosis severa,

que había mediatizado los hechos criminales

y que no era consciente de sus actos cuando los realizó.

Fue absuelta, declarada inimputable por concurrir una eximente completa

de enajenación mental.

No será hasta el año 2017

cuando se proponga su libertad condicional;

libertad que fue mal vista por algunos sectores de la sociedad,

pensando que Noelia podía volver a cometer este crimen

o que podía ser un peligro para la sociedad.

La realidad es que Noelia lleva muchos años tratada,

que un trastorno esquizoide, un trastorno esquizofrénico,

una psicosis, bien tratados con farmacopea,

impide que haya un brote psicótico,

y lo que se ha garantizado ahora, para evitar problemas en el futuro,

es que se tome su medicación de forma fehaciente e indubitada;

ya sea porque se haga en presencia de médicos,

ya sea porque se haga de forma intravenosa.

De esta manera la puesta en libertad de Noelia de Mingo

no tiene por qué ser un peligro para el resto de los ciudadanos.

Noelia padece esquizofrenia paranoide

con delirios de persecución y alucinaciones, como Bruno;

pero los familiares de Bruno, además, no tienen claro

que el juicio haya respondido a todas las preguntas.

Para ellos aún quedan cabos sueltos en el caso.

La madre y la hermana de Bruno están convencidas de su inocencia.

Es más, aun asumiendo que pudiera actuar,

creen que no lo hizo solo

y defienden la hipótesis de que su novia es la culpable.

Creo que hay más gente implicada, no sé quién,

pero no me cuadra que una persona sola

haya hecho todo de lo que le acusan.

Sitúan a mi hermano en dos sitios a la vez

y el mismo día,

y si estás en Barcelona no puedes estar en Madrid

el mismo día y a la misma hora.

-Preguntan: "¿Vas a testificar en la Policía?".

"Pero ¿cómo te cogemos, como testigo

o como sospechosa?".

Y yo me quedé helada

y dije: "Y yo qué sé; son ustedes quienes tienen que decidir".

Y me cogieron como sospechosa.

-La novia de mi hermano fue sospechosa al principio

y luego quedó libre de toda sospecha.

-Me cogieron mis whatsapp con Bruno para ellos,

me hicieron las pruebas de ADN,

las huellas;

todo.

Para mí era un "shock" porque yo nunca en mi vida

he pasado por una cosa así.

Para mí era algo muy difícil de...

Vamos, de digerir.

-Tengo conversaciones de ella de Whatsapp

y ella llega a echarse la culpa;

dice que Bruno está en la cárcel por su culpa,

que ella debía estar en prisión.

-Yo no he visto absolutamente nada.

Yo nunca le vi discutiendo con la chica.

-Lo que yo me pregunto es:

¿mi hermano tiene la capacidad de hacer todo lo que hizo,

descuartizar a una persona, meterla en una trituradora,

y luego se lleva las pruebas a su casa?

O sea, no sé...

Me resulta un poco... raro, ¿no?

-Esta mujer debe estar implicada; lo siento, pero así es.

Yo sé que hay algo por detrás

porque, además, yo la he conocido realmente;

tuve que hacer denuncias porque maltrataba a la bebé,

en el Fiscal de Menores,

y le querían quitar a la niña porque vieron su historial

y dijeron que la bebé no podía estar con ella.

Luego culparon a mi hijo; claro, está enfermo

y se aprovecharon de eso. Al principio era sospechosa,

pero luego dejaron el caso

porque todas las pruebas iban a mi hijo.

Entonces no...

Pero me encargaré de que investiguen.

La familia de Bruno ha querido abrir otra vía de investigación

en la que se intentaría incriminar en este doble asesinato

a la novia de esta persona, a Bárbara.

Pero ha sido investigada y no se han encontrado pruebas

que permitan decir que participó en el crimen

o tuvo alguna intervención.

Y aunque también es cierto que alrededor de este caso

y alrededor de la propia persona de Bruno

hay muchos enigmas pendientes de solución,

no hay una prueba que nos haga pensar que Bruno no cometió

estos crímenes.

Los cuerpos de las víctimas nunca han aparecido.

Sabemos que pasaron por la picadora de carne industrial

que Bruno tenía en su sótano,

pero ni la investigación

ni las pruebas que se practicaron en el juicio

han permitido averiguar qué hizo con las víctimas

antes y después de ese proceso.

En el caso de su tía sabemos que pudo cometer ese asesinato

quién sabe si para quedarse con la propiedad;

en el caso de Adriana nos preguntamos

si fue simplemente porque estaba en el lugar equivocado ese día

o porque necesitaba cubrir

la necesidad de alguna perversión sexual.

No sabemos realmente qué pasó en ninguno de los dos casos,

pero sí sabemos que tanto Liria como Adriana fueron descuartizadas

y pasadas por una picadora de carne.

¿Podemos matar a otro? Sí.

Por motivos comprensibles;

celos, venganza, poder,

podemos matar a un sujeto.

¿Qué ocurre cuando matamos a dos?

Nos convertimos en un multicida,

alguien que acumula más de una víctima

y nos acerca, si no hay un motivo aparente detrás,

a la figura de un asesino en serie.

Hay sujetos que no llegan a acumular el número de víctimas

necesario para ser denominados como tal, que son tres,

que se quedan en dos, no continúan porque son detenidos,

y los llamamos pseudoasesinos en serie;

sujetos con una clara tendencia predatoria.

¿Lo era Bruno? Nunca lo sabremos.

Quien tiene mucha culpa es mi ex marido

porque nos destrozó la vida a mi hijo y a mí.

Entonces es lo que... A él siempre lo culparé,

porque si él no se lo hubiese llevado, no estaría pasando esto.

Clínicamente alguien puede tener diagnosticado una enfermedad mental

pero lo importante en un juicio es demostrar

que en el momento de los hechos se distingue con claridad

entre el bien y el mal.

Hay que romper el estigma y el mito de que la esquizofrenia

o los esquizofrénicos son peligrosos;

eso no es verdad.

Un esquizofrénico adecuadamente tratado

es mucho menos peligroso

que cualquiera de las personas que nos llamamos normales.

-Me gustaría pedir perdón

en mi nombre y en nombre de todos los enfermos

que han hecho algo

que no debían

a todas las personas que sufrieron por culpa de enfermos mentales.

Deseo pedir perdón a la familia de Adriana,

porque tiene que ser muy duro para ellos también, muy duro;

porque han perdido una hija, una hermana.

La gran pregunta sigue en el aire:

¿es Bruno un asesino en serie perverso y sin empatía

o un esquizofrénico paranoico que no es consciente de sus actos?

¿Debería estar en prisión o en un centro de salud mental?

El jurado decidió enviarlo a la cárcel

y ahora se encuentra en la prisión madrileña de Navalcarnero.

Todo parece indicar que pasará allí gran parte de su vida.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Majadahonda

Víctimas del misterio - Majadahonda

08 mar 2018

Serie dedicada a sucesos reales de la historia de España. Historia basadas en creencias, supersticiones y misterios.

ver más sobre "Víctimas del misterio - Majadahonda" ver menos sobre "Víctimas del misterio - Majadahonda"
Programas completos (10)

Los últimos 10 programas de Víctimas del misterio

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios