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Para todos los públicos Viaje al centro de la tele - Diez míticos, la trilogía (2ª parte) - ver ahora
Transcripción completa

(Canción en inglés)

Cómo me las maravillaría yo. Cómo me las maravillaría yo.

Achúchame, achúchame, achúchame.

(Canción en inglés)

Porro cilindro. -¿Eh?

-Prefiero un cigarrillo.

Mola mazo.

¡Ay!

-Que se nos mata el bebé.

(CANTA EN INGLÉS)

(Continúa música)

(Canción en inglés)

(RÍE)

-Con este enorme resfriado y con esta enorme afonía,

les saludo muy cordialmente en nombre de todos

los que hacemos el programa.

(Música cabecera)

Espectacular.

Espectacular.

Sensacional.

Hubo tiempo en el que Mercedes Milá te daba las buenas noches en TVE,

y además lo hacía acompañada por invitados de auténtico lujo.

Creo que Maradona hace las cosas que puede hacer cualquier hombre

de 21 años, o pibe de 21 años.

Hombre, las mismas, las mismas, permitidnos que lo dudemos.

Digamos que lo que siempre ha sido es natural y espontáneo.

Con esta cara no puedo ligar nada. -Pero cómo que con esta cara.

No estás nada mal. (RÍE) -Gracias.

Después hablamos.

-Y bien que te cuidas. Además, con los ricitos y todo eso.

Mercedes parecía tener una obsesión con su pelo,

bueno, y como vais a ver, no solo con el de Maradona.

O sea, es una cosa que te preocupa.

¿Más o menos a menudo vas a que te lo arreglen

y todo eso o no?

-Sí, me preocupa, me preocupa, para tener bien el pelo, pero no...

No me vuelvo loco. -¿Y siempre igual?

Es decir, esa cabeza, así redondita, con el pelo rizado,

que es tan característica tuya, ¿no?

-Yo creo que Esteban se estará riendo mucho ahora

porque él me dice cabezón. -Y sin fijador, por cierto.

-Y sin fijador. Sí, sí.

Porque se me quedaba la cabeza como un casco romano

y he decidido no usar esas cosas. -¿Y no será, Bertín,

que es que se te caía el pelo? -No, corazón.

Es que estoy más juvenil así.

-¿Y este pelo? -Me lo estoy dejando largo.

-¿Y esto? ¿Este ricito que te me has puesto aquí?

-Pues que...

-¿Todo esto son técnicas de marketing o es que te gusta más así?

(RÍE) -Me he pasado 40 horas para hacerme esto.

Ya sabéis que cuando Mercedes coge carrerilla,

a ver quién es el guapo que la frena.

¿No vas a tener hijos ni nada?

-Ni voy a tener hijos, no tengo hijos que yo sepa,

no tengo ninguno. -Qué chulo eres.

(RÍE) -Es la verdad. -Pero bueno.

No tienes hijos porque no quieres.

Tú tienes fama de ser un chuleta, ¿no, Sancho?

¿Eh? Que a ti te va muy bien estos papeles. Di.

-Bueno, no está mal, ¿no? Eso de chuleta no está mal.

Si no sabéis lo que es el síndrome de Estocolmo,

preguntadle a Quini.

Escuchándole os van a entrar ganas hasta de ser secuestrado.

¿Pasó hambre mientras estuvo secuestrado?

-No, no he pasado hambre. Ellos me trataron lo mejor posible.

Siempre además trataron de tranquilizarme allí.

Y me daban bocadillos y eso, yo pan no como mucho,

pero a base de esos bocadillos tan grandes que me daban,

pues me mantenía muy bien.

Pues yo lo que no les puedo desear es mala suerte, todo lo contrario,

desearles que fuesen lo más rápido posible a casa

con sus respectivas mujeres e hijos, lo que pasa que el delito está ahí

y, entonces, ahora se tiene que hacer cargo la Justicia.

Seguimos hablando de kilos, pero ahora no de dinero,

sino de los otros.

Sé que él no quiere cantar conmigo, lo ha dicho a la dirección de Madrid,

lo ha dicho a la dirección de la ópera de Londres,

y la cuestión y la razón que se me ha dado,

espero que me hayan dicho la verdad los directivos

de las grandes casas de ópera, es por mis kilos y por mi edad.

-Pero qué barbaridad.

Montserrat, creo que te han informado muy mal.

Antes la educación era diferente.

Para conseguir un sueño,

a veces tenías que aguantar que tus padres

te encerrasen en tu habitación o incluso hacer huelga de hambre.

No me dejaban cuando dije que quería ser artista.

Hice una huelga de hambre.

Estuve siete días exactos sin comer absolutamente nada.

Me dieron una paliza, una paliza... de azotes, ¿no?

-¿Es cierto que tu madre te encerró en un cuarto

para que no pudieras ir al teatro?

-Los actores y actrices no le gustaban.

Entonces, un día para fastidiarme, claro, en un estreno

no me dejaba salir, porque hacía mucho drama ahí.

Más secretos.

En una etapa de su vida Imanol Arias fue follonero.

Entonces, claro que hay que decir que se rodeaba de malas compañías.

Lo que hacía era que les acompañaba y, de alguna manera,

saciaba toda una serie de insatisfacciones personales

que yo tenía con todo eso, ¿no?

Tenía un programa muy estricto de estudios

y a la vez trabajaba en una discoteca de disc-jockeys

y, de alguna manera, el que más controlaba a esta gente.

Nadie diría tampoco que con esa cara de bueno

Joan Manuel Serrat ejerció de ladrón.

Eso sí, una sola vez, que sepamos al menos.

Yo hambre solo he pasado en mi vida en París

y ahí es la única época de mi vida que recuerdo haber pasado

delante de una "boulangerie"... -Y no poder entrar.

-Hombre que entré, naturalmente que entré.

Y mangué una baguette así de larga y me la llevé a comer.

Ya hemos visto que Mercedes no se amilana ante nadie.

Corrige y se impone sin concesiones.

Sí, pero de mi carrera, más que los años pasaban,

estuvo más... -Estuve, estuve.

-Estuve. (RÍEN)

-OK. Entonces, estoy un músico, ¿no? -Soy.

-Soy un músico. "Thank you".

-Lo hemos pasado fenomenal. Me siguen cantando en los tablados.

-¿Por qué no me miras? -Porque estoy mirando a la cámara.

-¿Por qué no me miras a mí?

Lo digo porque es que si no te veo los ojos,

no sé si me estás diciendo la verdad o no.

-Pero ¿por qué no miras tú en el monitor?

-No, porque prefiero mirarte a la cara.

¿Cuándo descubriste que tenías unos ojos con esa mirada

que destellaba y lo supiste utilizar?

-No lo sé, Mercedes.

Y además me da mucha vergüenza hablar de esto, ¿no?

-Pero es igual, es interesante en todo caso analizarlo.

-Te noto como si estuvieras un poquito actuando, ¿eh?

-No actúo, no actúo. No, no. Yo soy siempre muy natural.

Siempre soy así.

Pero después de aguantar el tirón,

los grandes artistas cumplen con lo pactado

y actúan como si no hubiesen escuchado nada.

Solo le pido a Dios

que el dolor no me sea indiferente,

que la reseca muerte no me encuentre

vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.

Los que realmente son unos caballeros

lo pueden demostrar incluso anestesiados.

En una ocasión me hicieron una operación

y me anestesiaron con pentotal sódico,

que es el suero de la verdad,

y yo salí del quirófano cantando un himno que había compuesto

a determinada parte de mi organismo, que decía:

"No es por nada, no es por nada,

pero hay que ver el juego que me ha dado,

y si no, que se lo pregunten a Menganita, Zutanita, Fulanita".

Y no di ni un solo nombre propio.

Y qué duro es cuando quieres dar cariño y te lo niegan.

¿Le puedo dar un abrazo? -Fraterno, hijo mío.

(RÍEN)

-Si yo te doy un beso aquí delante de toda España, ¿qué pasa?

-Para empezar, no creo que llegases a conseguirlo.

Si tú y yo fuésemos amigos

y hubiésemos sido educados de siempre y tal,

pues es normal que te concediese intimidades que no te concedo.

-Santi, pero ¿tú no entiendes que la virilidad

no está ahí debajo de la mesa, que está aquí arriba?

(CANTA) -"Buenas noches, mi amor".

(Música)

(Canción en inglés)

Este bloque lo empezamos adelantando que no vais a ver las imágenes

del pendiente de Lola Flores o las actuaciones

de Miguel Bosé, Raphael, Lolita o Julio Iglesias,

porque en aquella sala pasaron muchas más cosas

que estaban perdidas en el archivo.

Entre el público estaba la "crème de la crème".

José María sabía cómo sacarles jugo y los titulares afloraban.

¿Por qué llevar...? No se ven los calcetines,

y no me atrevo a decir que enseñes una pierna.

Habría que enseñar las dos para ver que los calcetines son diferentes.

¿Por qué uno rojo y otro de otro color?

-Comenzó hace más de 20 años, aunque mi rostro no lo aparente.

-Ni mucho menos.

(RÍE) -Veintitantos años que por una casualidad usé uno así

y me fue bien y desde entonces uso calcetines cambiados.

Hasta los extranjeros se soltaban la lengua,

y si no, escuchad cómo larga la buena de Gina Lollobrigida.

¿Por qué se fue Gina casi de repente de la película?

(HABLA EN ITALIANO) -Sí.

(HABLA EN ITALIANO)

-La beneficencia para los pobres, ¿no?

No para los directores de cine o productores.

-Especialmente... -Especialmente por el...

(HABLA EN ITALIANO)

-Dice que la cara dura de ese hombre es increíble.

Usted hablando del productor de la película.

-¡Sí! Toni Navarro. -Toni Navarro. Adiós.

-Sí. -Dónde nos hemos metido.

(HABLA EN ITALIANO) -Está claro, está claro.

Íñigo no se cortaba ni un pelo.

¿Cómo está usted? -Muy bien.

-¿Dónde está Rocío? -Está en casa.

Está un poquito resfriada y me dice que la disculpe.

-¿Te deja salir solo ya? -Ya y todo, ya como los hombres.

(Risas)

-¿Cómo lo consigues? -¿Eh?

-¿Que cómo lo consigues? Lo de salir solo digo.

-Ya te diré el sistema cuando termine el programa.

Normal que de tanto hablar durante aquella etapa,

en alguna ocasión, al menos una, que es la que hemos encontrado,

se quedase afónico.

Muy buenas noches desde Florida Park.

Con este enorme resfriado y con esta enorme afonía,

les saludo muy cordialmente en nombre de todos los que hacemos el programa.

Otras veces se llegó a quedar hasta sin aire.

Como estando al lado de Raffaella Carrà. Lógico.

Bueno, pues se va... Ay, madre.

-¡Uh! "Pardon".

No, es que yo te quiero desde la primera vez

que te he visto en la pantalla. Qué declaración.

(Aplausos)

-Hasta luego. -Gracias, gracias.

-Bueno.

Bueno, luego dirá alguien que si uno está nervioso

es por aquello del directo.

Ni más ni menos, Raffaella Carrà, qué señora.

Explota, explota, me explo, explota, explota mi corazón.

Me explota, explota, me explo, explota, explota mi corazón.

Live, live, live, lai, qué desastre si tú te vas.

Me explota, explota, me explo, explota, explota mi corazón.

Pensad ahora que un día llaman, por ejemplo, yo qué sé,

a David Bisbal para actuar en un programa

y, de buenas a primeras, cuando sale al escenario

le dicen que se han quedado sin tiempo

y que si eso vuelva otro día.

Pues eso que os parece increíble le pasó a Dyango.

Quisiera decirles que esta noche estaba previsto

que actuara con nosotros Dyango, que es un excelente cantante,

uno de los mejores del país, según dicen los otros profesionales,

y que lo emplazamos para la semanita que viene.

Tú no has oído nada porque estabas dentro.

Estaba diciendo que por necesidades absolutas de tiempo

debemos emplazarte para dentro de seis días, no siete, recuérdalo.

El próximo lunes.

Es posible que a tus ojos

que me niegan su cariño

los cerrara con mis besos,

sin pensar que eran como esos,

otros ojos más perversos

los que hundieron mi vivir.

Otras veces ocurre exactamente lo contrario,

que el que tarda en salir al escenario más de la cuenta

es el artista.

La polaca...

No pasa nada, no pasa nada. No se queden con ese silencio,

que me asustan a mí también. Que se está cambiando de vestido,

nada más que eso, y que tardó un poco más de ese minuto

que nos dijo que iba a tardar, nada más. Vamos allá.

(Aplausos)

Y para lo que tampoco encontramos explicación lógica

es qué quería decirnos Micky saliendo al escenario de esta guisa.

Seguramente que solo él lo sabe.

(GRITA)

Desconocemos cuántos cafés se metía en vena,

o quizás fuese aficionado al té, como Massiel.

Perdón, por aquí te habían dejado una taza que era mía, ¿no?

Mi taza famosa con el té.

Ay, se la han dejado a Rosa Morena. Gracias, preciosa.

Me habían dicho: "Una rubia muy guapa".

Y como esto está lleno de rubias, pues dije:

"Será Loreto Tovar que está presentando conmigo

el programa de Nochebuena". Bueno, a vuestra salud.

Mm... Esto es para irme de batallón.

Yo soy la María, María, no ando con razones, razones.

Llevo por mi cuenta y a cuenta cinco batallones.

Aquel té debía de llevar dos bolsitas por lo menos.

Agua es lo que debía necesitar Demis Roussos con el calor

que seguro pasaba dentro de aquellas vestimentas.

Triki, triki, triki, triki, triki, mon amour.

Triki, triki, triki, tri.

Triki, triki, triki, triki, triki, mon amour.

Triki, triki, triki, tri.

Y del "Triki triki" al "Da doo ron ron".

(Canción en inglés)

Aquí Lorenzo Santamaría homenajeando a Elvis Presley.

El resultado, juzgad vosotros mismos.

No seremos nosotros quienes hagamos de abogado del diablo.

(Canción en inglés)

Más versiones.

En esta ocasión, la del concierto del maestro Rodrigo con letra

y con el mismísimo compositor como espectador.

Mon amour.

Al pasar las horas, oh, mi amor.

Hay un rumor de fuentes de cristal

que en el jardín parece hablar.

(Música)

Y aquí una muestra de cómo en una coreografía grupal

el ir por libre muchas veces le da vida a la actuación.

(Canción en inglés)

En otros casos, como veréis, nadie se salía del guion

o, cuanto menos, todo estaba más medido.

(Canción en inglés)

Impresionante la compenetración en los movimientos del dúo Baccara,

con especial hincapié en ambos brazos izquierdos.

(Canción en inglés)

(Música)

No os podéis hacer una idea de la cantidad de presentadores

que pasaron por allí:

Isabel Gemio, María Teresa Campos, Pepe Navarro, José Luis Coll,

Bibi Andersen, Paloma San Basilio, Alaska

o el propio Antonio Banderas, sí, sí, el actor.

Que, por cierto, también tenía tablas para esto.

¿Qué supuso para ti la experiencia americana?

-Es que resumir en dos palabras...

-No me la resumas, cuéntamela completa.

(RÍE)

-No hace falta, si tenemos tiempo. Tú no te preocupes.

¿Llegaste a conocer ahí a actores? -No me digas eso.

Se nota que no me conoces.

(RÍE) Aquí se queda el resto de invitados... sin hablar

y creo que no hay derecho. -No creo. Venga, venga.

Tú quieres que yo te haga otra pregunta, ¿eh?

Si esa te hace tanta gracia, yo te hago ahora mismo otra pregunta.

Y lo que viene ahora no se ve todos los días,

una entrevista al Vaquilla en la cárcel

con posterior actuación de Los Chichos en el patio

y ante los presos.

¿Estás resentido contra la sociedad, contra los jueces,

contra alguien en concreto?

-No estoy resentido, estoy dolido, ¿no?

He llevado una vida muy difícil y estoy dolido porque he sufrido.

Resentido... Odios, así en concreto, no tengo.

Tú eres el Vaquilla, alegre bandolero,

porque lo que ganas, repartes el dinero.

Tú eres el Vaquilla de buenos sentimientos.

Y al final dependes de un simple carcelero.

Un consejo, si sois artistas y tenéis niños en casa,

oye, guardad vuestras obras bajo llave.

No hagáis como Pablo Picasso cuando vivía con Miguel Bosé

y Lucía Dominguín.

Sí, sí, pintábamos encima de sus dibujos.

En casa hay un plato que se rompió porque hubo una humedad en casa,

entonces, se rompió un plato de una colección magnifica

y, claro, se rompió.

Y yo, mi espíritu artístico,

tenía que salvar esa obra maravillosa, ¿no?

Entonces, nada, lo pegué y le pinté encima.

Y ahí está. Bueno, ahora lo han restaurado.

Una amiga nos ha restaurado el...

Durante aquellos años, en las tardes de TVE

se estilaba la música en directo, un lujo que ahora añoramos.

Dónde está nuestro error sin solución,

fuiste tú el culpable o lo fui yo.

Ni tú ni nadie, nadie, puede cambiarme.

Mil campanas suenan en mi corazón.

Qué difícil es pedir perdón.

Ni tú ni nadie, nadie, puede cambiarme.

Uh, nena, voy a ser una rock & roll star.

Uh, nena, voy a ser una rock & roll star.

El tiempo pasa tan despacio en Sildavia.

No hay

desiertos.

No tengas miedo.

El directo siempre impone

porque tiene que estar todo muy medido,

pero a veces incluso el playback también falla.

(Música)

(Música)

Arde Galicia...

Hablando de playbacks, vale que salte a la vista

que no estás interpretando la canción en el escenario,

pero, hombre, de ahí a salir con una guitarra de cartón

y un bajo de pega, pues va un trecho.

Aquí no hay playa.

Vaya, vaya.

No hay playa.

Vaya, vaya.

Tras escuchar a Georgie Dann,

¿seríais capaces de encontrar alguna similitud

entre el saxo y el sexo? Isabel Gemio sí.

(Saxo)

¿Porque tú crees que el saxo es un instrumento sensual o sexual?

Porque sale de la boca, va hacia abajo, vuelve a subir.

-No sé. Si nos fijamos un poquito en la boquilla, quizás, quizás.

Julio Iglesias ha dado tantas entrevistas

que ponen cosas en su boca que nunca ha dicho.

¿O sí? Puede que ni él mismo lo sepa.

Hay un epitafio, me parece que a ti te gusta,

no sé si estoy confundida, que dice así:

"Epitafio a un hombre que no dejó de soñar

cuando pudo comprar todos sus sueños".

¿Has comprado ya todos esos sueños?

-Nunca había leído eso. ¿Eso quién lo ha escrito?

-Eso lo he leído yo en un dossier de prensa que me han entregado.

-¿Mío? -Parece ser.

-Ah, ¿porque eso es mío? Creía que era una frase de alguien.

-No, no, creo que es tuya.

Hay quien ve en cualquier ocasión y lugar

la oportunidad para buscar pareja.

¿Y por qué una toma de poder de un presidente de Estados Unidos

no iba a ser un buen motivo para ello? ¿Verdad, Michael?

La vi al otro lado de la sala vestida en un traje blanco precioso.

Yo tenía por aquel entonces el pelo muy largo

y también tenía barba de haber actuado en "El síndrome de China".

Pero ella creyó que yo era un artista, un pintor.

Así que empezamos a charlar

y nos casamos ocho semanas después.

Hablando de presidentes, que levante la mano

quien le gustaría dirigir Estados Unidos.

A mí me pasaría como a Jodie Foster.

Probablemente me daría un infarto. (RÍE) Inmediatamente.

(Música)

Un día es un día.

Un día es un día, una máxima que en este programa

se tomaban al pie de la letra,

porque en aquel plató pasaban cosas que no ocurrían en otro.

Además, lo visitaban auténticas estrellas del momento.

Sin ir más lejos, imaginaos que Richard Gere

estuvo allí cuando "Pretty Woman" se convirtió en el pelotazo del año,

un papel que, por cierto, acabó aceptando

solo porque se lo pidió un amigo.

Y me enviaba ese guion una y otra vez.

Yo decía: "Esto no es para mí, no es mi película".

Me dice: "Te estás equivocando, chico".

(RÍE) -Pero usted...

-Yo le dije: "No hay personaje".

O sea, que tuve que hacer un acto de fe.

Otros que, por increíble que parezca,

estuvieron a punto de desechar el papel de sus vidas.

Christopher Reeve el de "Superman" y Susan Sullivan el de Maggie,

en la mítica serie de televisión "Falcon Crest".

Menos mal que le pusieron remedio a tiempo.

Dije tres veces que no a hacer la prueba para "Superman"

porque no creí que fuera una película demasiado buena.

Parecía, no sé, que sería como una mala broma.

Y me convencieron de ir a la prueba porque tenía que ir

a la estación de tren, y el hotel donde se hacía la prueba

estaba de camino para la estación.

Si hubiera sido otro hotel que no estaba de camino,

no hubiera ido.

-¿Se lo ofrecieron a alguien este papel

cuando usted lo rechazó?

-Sí.

Los productores vieron la prueba y dijeron:

"Pero si es inglesa y esto ha de ser una mujer americana",

así que me volvió el papel.

Y, entonces, había estado en paro y pensé:

"Bueno, ¿qué pasa? ¿Estoy loca? Acepto".

El de actor, un trabajo como otro cualquiera, o no.

¿Qué sensación le produce a usted...?

Claro, que estará acostumbrado, pero tener en sus brazos

esas mujeres, ¿qué sensación le da a uno?

-Es trabajo duro. -¿Duro encima?

-Como si estuvieras cavando una zanja.

-¿Y no hay ni un instante de placer?

-Es horroroso, es asqueroso. -No.

No me diga que no le gusta alguna vez.

-Venga, hombre, claro que es fantástico, hombre.

-¿Y a qué edad conociste el amor? -¿En el cine?

-En el cine, hombre, por supuesto. -A los 14.

-¿A los 14 años?

-¿Y cómo te contaron que se hacía esto?

-Bueno, el director tuvo que ponerse encima del otro actor

para interpretarme un poquillo el asunto.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-¿La primera vez fue fatal? -Terrible.

-¿No me digas? -Claro, los nervios y esas cosas.

Siempre la primera vez es dura.

Pillan esa escena actores como Loles León o Ángel Pavlovsky

y al partenaire no le da tiempo ni a oler la que se le viene encima.

Devórame otra vez, devórame otra vez,

devórame suavecito y con calma.

Cántame.

Devórame otra vez.

Devórame otra vez.

Yo luego los toco.

Por aquello de presumir en el barrio.

Mira, fui a la tele y se acercó la Pavlovsky y me tocó una teta.

Tampoco es cuestión que me estén esperando

con una teta fuera. Pero yo lo hago. Mire, mire, señora.

¡Hola, guapa! ¡Preciosa! Usted también.

Mire qué bonita. ¿Quiere tocar? Sí.

Si en un estudio ya suele hacer calor,

en aquel la temperatura era más alta de lo habitual.

No en vano, pensad que siempre acababan con un striptease.

Eso al final, pero el termómetro iba subiendo de grados

a medida que avanzaba el programa.

Quiero decir, que todo es excusable.

-Qué majo que eres.

-En política más que en ningún otro sitio.

-Sí, estamos en la misma sintonía.

-Bueno, yo no enseño nada, ¿eh?

(RÍEN)

Ni aquí ni en el parlamento ni en ningún sitio.

-No, no importa, pero eres transgresivo lo suficiente.

-Cállate. Cállate. -Yo creo que sí.

-No, no se lo dejamos contar.

Rob Lowe y Magic Johnson, dos rompecorazones

que no necesitaban ni técnicas para ligar,

muy propio de las estrellas.

En fin, cuando era más joven solía pensar

que había que aprender técnicas y tal,

y ahora, no sé, o sea,...

Me las tengo que quitar de encima, vaya.

-Me han contado que usted y Rob Lowe,

que estuvo la semana pasada sentado aquí,

los sábados por la noche hacen estragos con las chicas, ¿eh?

-Sí.

(Risas)

Todas las estrellas son mis amigos y me tientan constantemente.

-O sea, usted es inocente.

Son los amigos que le llevan por el mal camino, ¿eh?

(RÍE) -Exacto, exacto.

Ojo, que no todos los hombres son iguales.

Soy un hombre casado, fiel. En fin, ningún problema.

(Risas)

Hubo un tiempo en el que Don Johnson vivió al límite.

Le cogieron por robar un coche a los 12 años.

-Hice los ajustes correspondientes,

tuvimos los problemas correspondientes también,

pero, en fin, fue una sola vez

y ya me di cuenta perfectamente

que esta no es la vida que me interesa.

En el límite del bien. El límite del bien.

En el límite del mal. El límite del mal.

Te esperaré en el límite del bien y del mal.

Ahora os pregunto,

¿a quién preferiríais enfrentaros, a Sylvester Stallone o a su madre?

Pero a ver si pensáis lo mismo

después de ver la entrevista a su madre.

Sylvester fue expulsado de 17 escuelas.

Me parece que los maestros no funcionaban.

-Oiga, ¿por qué ha sido tan infeliz con las mujeres su hijo Sylvester?

-Pero mira las mujeres.

Bueno, Sasha, tampoco... Vaya saldo, vamos.

Sasha tiene la mentalidad de un caracol.

Bueno, primero, ¿cómo puedes esperar que sea feliz

con una mujer con un cociente intelectual de 20,

cuando el suyo es de 170? -170.

-Claro.

-Era un monje italiano su primer amor, ¿no?

-Sí.

Su familia le envió a las montañas para que fuera monje

y se lo habrían tenido que quedar en las montañas.

Otro con las cosas claras y el chocolate espeso, Poli Díaz.

Y luego después de ganar, pues somos tan amigos y punto.

No pasa nada.

-¿De verdad que después de ganarle o de noquear a un compañero,

a un colega, vamos, quedáis tan amigos?

-Yo por lo menos quedo tan amigo, como siempre he ganado.

-Claro, como siempre ganas, no tiene mérito.

-¿Se pasan nervios antes del combate, en el vestuario,

en los prolegómenos?

-La verdad, pues te voy a decir, hay gente que pasa muchos nervios,

lo que pasa es que yo, yo soy un chico relajado.

Cuando me peleo me relajo mucho.

-Tranquilo. -Me echo una siesta antes.

En verdad me echo una siesta. -Ah, ¿sí?

-Yo puedo dormir, sí.

-¿Alguna vez has pensado en que algunos boxeadores

quedan sonados? -Pues no lo he pensado.

Eso es cosa de películas de Humphrey Bogart

y es una leyenda negra que siempre han ido...

Porque han visto muchas películas

y la gente lo tiene metido en la cabeza, ¿no?

Pero no es cierto.

Pues si tú lo dices.

Pero no tengas miedo, que para miedo,

recibir un susto de Freddy Kruger en versión original.

¿Usted, así, sin maquillaje, sin la mano, sin la caracterización,

es capaz de asustar a nuestro público finalmente

ahora ante la cámara o no?

-No, yo soy solamente, soy...

-¿Solo? -Buh.

No sé, supongo que es lo mejor que puedo hacer.

-Oiga, usted sin máscara...

(RÍE MALÉFICAMENTE)

Tampoco me gustaría a mí encontrarme a la vuelta de una esquina,

y menos si es de noche, a Anthony Perkins.

¿En su casa hay ducha? ¿Y hay cortina en la ducha?

-Hay una mampara. -Menos mal.

¿Y cuando su esposa se ducha cierra la puerta por dentro?

(Música terror)

-No.

Entramos en la ducha y yo le hablo,

conversamos frecuentemente, y también mis hijos.

Os presentamos a los Milli Vanilli.

Cuenta la historia que a finales de los 80

un importante productor apostó por dos cantantes

con una gran voz, pero nulo carisma.

Entonces, recurrió a los Milli Vanilli,

pero solo por su físico,

porque las voces las pondrían los artistas originales.

Un día el playback falló en pleno concierto

y se descubrió el pastel.

Claro que, como siempre, en todo cuento hay dos versiones.

Oigamos la suya.

Es que este hombre nos engañó.

Como le decía, él produjo el disco y nos dijo:

"Mira, Rob, Fab, sois unas grandes estrellas.

He gastado muchísimo dinero en vosotros

y vamos a conseguir un éxito".

Y cuando nos promocionó, secretamente, sin saberlo nosotros,

terminó el álbum con dos cantantes a quien nosotros no conocíamos.

Les escuchamos ahora, suponemos con sus voces de verdad.

Siempre hay que dar un voto de confianza.

(Canción en inglés)

(Ruido)

(MERCEDES MILÁ) Se ha caído el reloj. Qué susto me he pegado.

Como veis, el reloj nos manda un aviso,

el tiempo vuela y el de hoy se nos ha acabado.

Todo viaje llega a su fin,

pero, como siempre, nos vamos con una sonrisa.

(RÍEN)

Ha sido un trayecto intenso durante el cual hemos podido degustar

imágenes poco vistas, e incluso inéditas,

de programas que son historia de TVE.

Gracias por formar parte del pasaje y ya sabéis que os esperamos

en el próximo "Viaje al centro de la tele".

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Viaje al centro de la tele - Diez míticos, la trilogía (2ª parte)

09 ago 2018

Segunda parte de un extraordinario viaje alrededor de diez programas míticos de Televisión Española. "Buenas noches" con Mercedes Milá, "Esta noche, fiesta" presentado por José María Íñigo, "Cosas" con Joaquín Prat, "La tarde" y "Un día es un día" presentado por Ángel Casas.

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