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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Vientos de La Habana (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

El caso queda cerrado, pero los escritos de Mario Conde

vuelan y se pierden con el viento de La Habana.

A esa melancolía, aún le quedan más episodios.

Es un honor tener con nosotros a dos de los artífices principales

de esta función, Félix Viscarret, el director de la película.

Buenas noches. Buenas noches, Cayetana.

Leonardo Padura, buenas noches. Muchas gracias por la invitación.

Autor de ese personaje de la saga de Mario Conde que te ha acompañado,

como decíamos en la presentación, por si alguien se ha sumado

más tarde, durante 27 años de tu vida.

Ahora estás presentando precisamente la novena entrega,

"La transparencia del tiempo", tu nueva novela.

Y aquí estamos, para hablar de esta bonita película

que hemos visto hoy y me gustaría empezar hablando

del final y preguntándonos a dónde van esos papeles

que Mario Conde lanza el viento, si va a dejar de escribir

al menos hasta que se vuelva a enamorar.

Yo creo que este final, sobre todo lo que tiene, Cayetana,

es una revelación de una de las esencias de Mario Conde.

Mario Conde es un perdedor. Es un perdedor.

Pero no es un derrotado.

Mario Conde, sufre todas las caídas y siempre se levanta,

porque es lo que hemos hecho los cubanos en todos estos años.

Hemos vivido unas épocas dificilísimas

y si nos caemos y nos levantamos, nos pasa la rueda de la historia,

como decía un director del preuniversitario,

este que aparece en la película, este director de preuniversitario

nos decía: "A ustedes los va a aplastar

la rueda de la historia".

Bueno, pues hay que levantarse para que no te aplaste

la rueda de la historia. Y Conde, lo hace siempre

y es una diferencia notable entre ser un perdedor y ser un derrotado.

-Yo lo que soy es un nostálgico de mierda.

-Es un personaje muy generacional. Claro.

Es un hombre que tiene la experiencia de mi generación,

las vivencias de mi generación, tuvo las esperanzas,

tiene los desencantos de mi generación.

Eso fue muy común en Cuba.

-Generación jodida es lo que somos nosotros.

-Yo creo que esta película,

si tiene una virtud, es la sinceridad.

Porque fíjate que esta película,

y eso sería ya una de las virtudes estéticas,

esta película no es folclórica,

esta no es una película para hablar de Cuba y para presentar Cuba,

no, es una película de Cuba.

Es decir, sale del interior de Cuba en su música,

en la imagen, en las palabras que se dicen los personajes,

en los conflictos que viven los personajes.

-Y cuando nos agarraron a los cuatro oyendo música americana,

nos acusaron ¿de qué? -Diversionismo...

-Ideológico. -Sí, pero era por el bien

de nosotros, para que tuviéramos un futuro mejor.

Según tu punto de vista, para el cine y la literatura,

y para los espectadores como seres humanos,

¿qué hace a Mario Conde tan especial?

Creo que a los espectadores y lectores, no solo en Cuba,

sino a nivel universal, la humanidad. En el mundo entero.

Es el sentido de la amistad,

el profundo sentido de la amistad, el sentido del humor muy cubano, ¿no?

También para reírse mucho en la adversidad.

Ese don de gentes también. Diría que algo muy cubano,

quizás por eso está englobando Conde

no sé, te diría yo, todo ese espíritu casi nacional.

De toda una cultura y por eso, pensando eso,

quién lo iba a encarnar para que pudiera satisfacer

a todos los cubanos, ¿no?

En cuanto yo conocí a Jorge Perugorría,

me di cuenta que era una persona con un carisma muy humano,

con un gran don de gentes, con mucha generosidad,

un gran sentido de la amistad y dije:

"Este hombre me está encandilando precisamente

por las mismas características que yo atribuyo al Conde de Padura",

y por algo es Perugorría una entidad sagrada en la isla

y yo creo que es por mérito y talento suyo,

de verdaderamente encarnar todos esos valores.

¿Siempre hubo consenso en que Jorge Perugorría interpretara

a tu Mario Conde para el mundo entero?

Mira, aquel año, 1999, yo acababa de publicar

mi segunda novela de Mario Conde aquí,

llegó a mi casa un joven realizador español con la intención

de hacer una película sobre "Paisaje de otoño",

y él no sabía cómo iba a hacer la película.

Tenía un cierto apoyo de un grupo de productores,

pero él sabía que quería algo, que quería a Jorge Perugorría.

(ASIENTE) En Cuba todo el mundo le dice

a Perugorría, Pichi. Pichi.

Y me es más cómodo decir Pichi, porque digo Perugorría y me parece

que estoy hablando de otra persona. (RÍE) Vale, vale.

Fuimos a ver a Pichi y Pichi le dijo que encantado.

Pichi ya había leído ya esas dos novelas,

porque tenemos relación amistad de hace muchos años.

Desde entonces, yo creo que Pichi, empezó a estudiar el personaje.

Han pasado, pasaron por Cuba antes de que llegara esta posibilidad

con Tornasol y con Félix, productores españoles, franceses,

italianos, daneses, norteamericanos, mexicanos...

Nunca se pudo concretar el proyecto por una razón o por otra.

Generalmente por cuestiones de carácter económico.

Pero cuando llegó el momento, ya Pichi estaba listo

para empezar a rodar al día siguiente.

Había que despeinarlo un poco, arrugarle la camisa y decirle:

"Empieza a rodar". Félix, hablábamos antes

de la dificultad de decir voy a llevar a la pantalla grande

un personaje que está en el imaginario

de medio mundo, ¿no? ¿Tú cómo te planteas esa película?

"Muy bien, vamos allá". Siempre que te lanzas al rodaje

de una película, hay un acto

no de valentía sino de temeridad.

Probablemente, si te paras a pensar todas las cosas,

luego sabes que te puedes tropezar, el miedo sería paralizante,

entonces hay algo que tienes que dejarte envolver

por ese dices, hay algo que me está entusiasmando ese proyecto

y este entusiasmo tiene que tirar para delante

no solo frente a los miedos que puede tener uno

o las presiones que puede tener uno

de dónde tiene que llegar esta película,

sino también para convencer y arrastrar

a todo este gran equipo técnico hispano-cubano

y a todo este gran elenco de donde creo que puedo decir,

pudimos trabajar con los mejores intérpretes de una nación

donde además hay un respeto y un cuidado y una preparación

por el trabajo del actor admirable.

Entonces, había que arrastrar y convencer, como yo digo,

a mucha gente, de muchos países,

con ese entusiasmo de ese concepto, ¿no?

Y yo, cuando tenía que transmitir esto en dos palabras,

decía mucho lo de: "Esto es un no al caribeño".

Hemos visto un no al caribeño o un Habana noire, también decía.

Es decir, todos hemos visto en la última década

los thriller policíacos de, digamos, de toque nórdico,

de toque frío. Norteamericano o...

suecos, noruegos, alemanes...

Pues esto aquí hay que adaptarlo a una realidad diferente, ¿no?

Todos sabemos, La Habana no es la capital de...

no es la capital de un país.

La Habana, a veces, es un planeta.

Es otro planeta con sus propias leyes de la gravedad.

Allá la manzana no va a caer igual que en el resto del mundo.

Y esa particularidad, esa cubanidad,

como dicen tanto los cubanos,

esa cubanidad tenía que estar ahí.

Que funcionara como thriller y como investigación policiaca

en el resto del mundo, pero que también respetara

esa esencia tan maravillosa de la gente cubana.

-¿Es verdad que estás enamorado

y que te ha dado por escribir otra vez?

-¡Coño, pero qué lengua más larga tiene la gente en este lugar!

-Hablábamos también mucho, incluso con Pedro Márquez en la fotografía,

con Carlos Urdanivia en la dirección artística,

hablábamos mucho de eso, de... eh...

nunca las noches han sido tan coloridas en el cine negro.

Y, de algún modo, hay algo de la vida en La Habana

que, efectivamente, durante el día el sol tiende a ser abrasador,

tiende a ser una luz alta,

que te obliga a ir a resguardo de la sombra,

y tienes esas... eh...

Aquí tenemos conversaciones, a veces,

pues eso, en pequeños bares o tabernas.

Estás como desguarnecido del sol.

Pero, quizá, es en la noche donde florece la vida.

En la noche florece... Y con esa vida nocturna

florece ese, digamos, ese color,

y de ahí que llegáramos a este concepto

de que nunca en el noire las noches habían sido tan coloridas,

¿no? (ASIENTE)

¿Averiguaste algo?

-Una película policiaca en Cuba requería un elemento especial,

que creo que fue el que Félix y Pedro,

el director de fotografía, encontraron,

que fue crear una atmósfera.

Fíjate que apenas hay persecuciones.

Esto... no hay disparos apenas,

eh... no hay peleas,

pero hay esta atmósfera.

Y tratamos, además, desde el guion, y Félix después en su dirección,

de no crear estereotipos.

Por ejemplo, el delincuente mayor es un negro,

pero es el negro más fino, más culto y más delicado.

Se dedica a cultivar orquídeas... (RÍE) Es verdad.

Sí, sí. Va contra todo el estereotipo

del negro matón con un cuchillo en la cintura.

Hicimos eso con toda intención,

y buscando este elemento de creación de una atmósfera

en una ciudad que no es especialmente violenta.

(ASIENTE) ¿Y el género negro es un traje idóneo

para abordar ciertos temas?

El género negro es idóneo para lo que tú quieras.

Yo creo que es una modalidad literaria supergenerosa,

supergenerosa.

Si tú eres...

Si tienes interés en hacer literatura,

puedes hacer literatura con el género negro.

Si quieres escribir algo divertido, lo puedes hacer.

Si quieres escribir algo ligero, lo puedes hacer.

Hay de todo tipo de novela policiaca.

En mi caso, yo he tratado de utilizarla

para expresar una realidad.

Y para expresar esa realidad, debes asumir una cierta seriedad

a la hora de enfrentar el género.

Teniendo como referentes a Hammett, a Chandler, a Vázquez Montalbán

y a Leonardo Sciascia, ¿para qué uno quiere más? ¿No?

Desde luego. Ya que habláis de referentes,

¿por qué no me habláis de referentes cinematográficos,

ya que es un programa de cine?

Cuando yo era pequeño, me acuerdo...

Arthur Penn, "La noche se mueve"...

Ese tipo de cine negro setentero, podríamos decir,

era un referente que me parecía interesante

para adaptar, un poco, al Conde de Padura.

Eh... Recuerdo también que hablábamos,

a veces, en la preparación, de "El corazón del ángel",

de Alan Parker, por aquello que había sido un director británico

en haber adaptado una historia que se desarrollaba

en el clima caluroso de Nueva Orleans,

con la santería y tal.

Y, entonces, me parecía que tenía también, bueno,

una serie de paralelismos, ¿no?, creo que podríamos decir,

en ese clima opresivo, en ese ministerio donde,

bueno, ya saben, donde detrás de cada rincón de la ciudad

puede estar esperando algo inesperado,

algo con lo que no contabas.

El concepto de la película era este.

Cuando Pichi o Perugorría cruza lo que en Cuba se llama un solar,

que es esa especie de patios interiores

donde se han reconvertido en múltiples viviendas

a lo largo de los años,

con toda esa gente que le mira, que es algo muy cubano,

que cruzas esos sitios y hay gente que te mira,

gente que tal... Y dices...

Para el cine negro eso es maravilloso.

Esa gente que mira, ¿qué son? ¿Son informadores?

¿Están ahí con una doble intención? ¿Están simplemente ociosos

y están matando el rato?

Ese misterio... Es que la Habana tiene eso.

Eso de que cruces es un solar que está en un...

que se mantiene, digamos, bello, incluso en su decadencia,

incluso en su estado al borde del precipicio, que digo yo.

Ya cuando estás localizando, estos lugares...

(RÍE) Ves y dices...

Dices: "Esto...". -Están siempre ahí.

-"Este lugar está para rodar cine negro.

Está para rodar cine negro". Porque, efectivamente, es social.

Estamos retratando algo que está siempre ahí,

pero que tiene muchos puntos de conexión

con esas atmósferas un poco más del género.

-La Habana, que de tanto decaer...

se fue a la mierda.

La película no duda en tirar dardos a la realidad.

Sí. Yo no sé si habéis tenido

algún tipo de dificultad en la propia isla

al hablar de todo esto,

qué han dicho las instituciones cubanas de la película

y qué han dicho del contenido, Leonardo.

Quiero saber también...

Mira.

Estas películas, como ya...

Bueno, sabes que "Vientos de La Habana"

es la primera de una serie de cuatro películas

que se llaman "Cuatro estaciones en La Habana".

Y "Vientos de La Habana"

es una película que empieza a calentar la pista,

y en la cuarta película, en "Paisaje de otoño",

la pista está ardiendo.

(RÍEN) La pista está ardiendo.

Entonces, en cuanto a la visión de la realidad cubana...

se va calentando el territorio.

Son películas de carácter... Historias de carácter muy social,

de carácter muy social,

en las que están estos conflictos de unos personajes

que en muchos casos, en muchos casos,

los conflictos no son entre los personajes,

sino el conflicto es con el medio, con el ambiente,

con la sociedad en la que están viviendo,

y eso es importante en muchos casos.

-Me estoy metiendo con gente que no cree ni su madre.

-Rojo, quizá tú piensas que yo te estoy utilizando

y que no me importas un carajo.

-Esta película se puso en La Habana una noche

durante el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano

de hace dos años, Félix, ¿no? (ASIENTE)

-De hace dos años.

No se ha programado en la televisión ni en los cines

ni la película ni la serie.

Eh...

Pero todo el mundo la ha visto.

Y yo creo que la respuesta que yo he tenido como escritor

y que han tenido estas películas dirigidas por Félix

por parte de los espectadores cubanos ha sido muy cálida.

Este señor que está ahí está vivo de milagro

porque tuvo que rodar muchísimo en muy poco tiempo,

con mucha tensión.

Jorge Perugorría tenía que filmar todos los días.

Y Félix dijo algo que él no dirá públicamente...

porque tiene que ver con él.

Yo creo que el espíritu de trabajo de Félix

y la solidaridad de Pichi

fueron los que hicieron posible estas películas y esta serie.

Pichi nunca dice que no, Pichi nunca está bravo.

Pichi se está cayendo a pedazos y no está cansado.

Y Félix resistió este rodaje, que fue muy intenso,

de muchas semanas muy duras, en condiciones...

Estas condiciones de Cuba donde, a veces...

Aquí tú dices: "Bueno, oye, me hace falta una grúa".

Y vas, y buscas la grúa.

En Cuba dices: "Me hace falta una grúa".

Y te dicen: "No, pero... ¿La grúa? Pero, esto, ¿la grúa?".

(RÍE) Y empieza ahí la historia de la grúa.

(RÍE) Al final aparece, al final aparece.

O: "Quiero filmar en tal locación".

"No, esa locación no hay permiso para filmar".

"Si solo quiero es filmar el...". "No, no hay permiso".

Y no hay permiso. Y se acabó la cuestión.

Y se acabó la cuestión.

Hacer cine en Cuba es un desafío. Es un desafío.

Y para resistir estos rodajes, yo creo que fue fundamental

el esfuerzo de Félix y el apoyo que dio Pichi.

Porque, además, Pichi es líder. Es líder. Y...

-Sí, arrastra. -Y Félix supo aprovechar

ese liderazgo de Pichi. -Arrastra.

Él, con su candor, con su conocimiento del alma humana,

él arrastra al resto de la gente. Sí.

Desde luego sí.

Bueno, es curioso que hables de la permisología cubana.

Tú también preguntabas hasta qué punto estaba aprobada

o no aprobada la permisología cubana.

Yo decía: "Bueno, pues sí, es verdad que a veces habrá cosas

que parecen sencillas en este rodaje, que resultarán complicadas al final".

Pero una cosa que yo también a todo el mundo:

"Pero, a la vez, La Habana, yo creo que nos va a regalar siempre

algo en contrapartida. Algo, que si sabemos estar flexibles,

si sabemos estar atentos, nos regalará algo en contrapartida".

A lo mejor, tu idea preconcebida no se va a cumplir,

pero bueno, todos sabemos que los prejuicios no son muy buenos.

Entonces, hay que saber aceptar

esa parte de vida que La Habana te iba a regalar,

que a lo mejor no lo habías previsto,

y te iba a compensar de alguna forma, ¿no?

Explícame... Tienes ahí algo preparado

para explicarnos la vida de esa miniserie,

que es muy elocuente, y te iba a pedir que lo hicieras.

Para que quede claro. Padura habla de la serie,

y algún espectador dirá: "¿Cómo la serie?".

"¿Qué serie?". "He visto una película".

Exacto. La serie es...

Porque alguna gente me pregunta:

"¿Hay una serie que se ha hecho? ¿Cómo? ¿Remontando la película?".

No, no tiene nada que ver. Y hay gente que, a lo mejor,

de todas estas tramas que abre la película,

muchas tienen un final y otras se quedan, un poco,

con un final abierto, una especie de misterio de:

"¿Va a haber continuación? ¿Va a haber desarrollo

de esas otras subtramas?". Pues sí, efectivamente, ¿no?

Lo que hemos visto ahora es "Vientos de La Habana",

que adapta la novela "Vientos de cuaresma",

de Leonardo Padura,

que, de algún modo, puede ser considerada

la primera parte de "Cuatro estaciones en la Habana".

"Cuatro estaciones en La Habana" es una serie de cuatro películas

que adaptan las primeras cuatro novelas de Padura

con el personaje de Conde.

Con lo cual que aquel que vea la película

también sabe que eso tiene continuación.

Lo que he visto es una película que también se corresponde

con la primera parte de cuatro.

Luego vendría "Pasado perfecto", "Máscaras" y "Paisaje de otoño".

Es decir, espectadores que quedaran enganchados con estos personajes,

con Conde y sus amigos, sus compañeros de la Policía,

tienen que saber que "Vientos de La Habana"

equivale, más o menos,

a la primera de las cuatro películas...

de las cuatro películas que componen la miniserie

"Cuatro estaciones en La Habana". Es una buenísima noticia

porque te dan muchísimas ganas de saber qué pasa con ellos.

Porque, realmente, hay una empatía brutal

con esos protagonistas.

Quieres seguir con ellos, quieres seguir caminando con ellos,

quieres seguir de la mano de Conde, investigando,

y quieres seguir estando en La Habana,

en ese periodo especial del que tú hablas, Leonardo,

y que fue tan duro, y que marcó a toda una generación,

sin duda, que esa generación protagonista esas historias, ¿no?

(Música tensión)

Vive tu vida, cojones. Vívela.

La tuya.

Hemos hablado de los actores cubanos

Carlos Enrique Almirante, Luis Alberto García,

Enrique Molina...

Has hablado de tu admiración hacia ellos.

Hemos hablado de Perugorría.

No quisiera dejar de hablar de Juana Acosta, por favor,

porque me parece que hace un trabajo estupendo.

Juanita Acosta es un regalo.

Yo digo: "Afortunados aquellos directores y directoras

que trabajen con una especie de inyección de energía,

de vitalismo, de positividad,

de alguien tan volcado hacia sus personajes.

Aquí se tuvo que hacer... Y tan riguroso, ¿no?

Y tan disciplinada y tan profesional.

Porque, realmente... Se tuvo que, exacto,

se tuvo que convertir en cubana, en saxofonista...

-¿Tú eres policía las 24 horas del día o a veces descansas?

Ella es colombiana, ¿no? Quiero decir que puede parecer

que ella es su acento original, y no.

Es un acento que trabajó, aprendió a tocar el saxo, ¿no?

Sí, sí. Le estimulan,

le apetecen siempre esos retos de transformación,

de trabajos diferentes, de transformación física,

y le divertía todo. Eso de ser cubana,

pelirrojay saxofonista. Todo, todo le parecía...

Y, sobre todo, eso es una inyección de...

Ese espíritu, cuando estás en un rodaje...

Y todos los rodajes tienen sus vicisitudes

y sus imprevistos, y generan un cansancio y una fricción...

Y cuando llega alguien a un proyecto con esa energía

y esas ganas de disfrutar, de hacerlo lo mejor posible,

es un regalo.

-Pero no me arrepiento de lo que pasó.

(Música emotiva)

Ojalá puedas perdonarme.

-Éramos un equipo internacional.

Principalmente hispanocubano, principalmente.

Y estábamos como a una.

Para todos nosotros era un honor,

era un reto llevar estas novelas a la pantalla.

Y, como honor, pues estábamos muy entregados

y, bueno, remábamos...

remábamos como uno.

Uno, lógicamente, ya puede decir, pues...

Uno es consciente de sus aciertos y sus desaciertos,

lógicamente, como director,

pero había algo muy emotivo

en esa responsabilidad que todos sentíamos

a la hora de llevar al Conde... Qué bien.

Poner en imágenes al Conde de Padura. (ASIENTE)

A mí me gustaría escucharte

qué punto de vista tienes sobre tu país en este momento.

Mira. Uhm...

Cuba y lo que puede ocurrir en los próximos meses,

en los próximos años o los próximos decenios...

(RÍE) ... ya no sé,

es para mí un signo de interrogación.

Eh... Yo lo que siento son necesidades. Siento carencias,

siento casi que exigencias por parte de la gente.

Un país donde se ha vivido en,

de alguna forma, en crisis económica durante 30 años

crea un desgaste muy profundo...

Muy, muy gordo. ... en la gente.

Y este desgaste, que tiene que ver con todo, con todo,

donde más lamentable es, es en la parte moral,

en la parte ética, en la parte de la relación de los individuos.

Se ha perdido respeto por el otro,

se ha perdido sentido de solidaridad.

La sociedad se ha ido dilatando, se ha ido dilatando.

Hay bolsones de pobreza.

Lo hablo mucho en "La transparencia del tiempo".

Sí. Grandes bolsones de pobreza

que yo no conocí en la Cuba de los 70, de los 80,

no la conocí.

Y hay estos chispazos de enriquecimiento.

Hay una economía ineficiente.

Y el principal problema del país es económico.

Esa economía, de alguna manera, si cambia o no cambia,

puede tener consecuencias en el mundo político.

Pero lo que afecta todos los días a la gente es esa supervivencia.

Esa necesidad de encontrar la manera...

Bueno, el propio Gobierno cubano lo reconoce.

Es el empleador del 90% de los cubanos,

y el Gobierno reconoce que con lo que le paga la gente,

la gente no puede vivir. No puede vivir.

Entonces, eso significa que hay estrategias de supervivencia.

Claro. Que son de todo tipo. De todo tipo.

Y...

En medio de eso creo que hay una fuerza creativa,

hay pequeños negocios, que se permiten en los últimos años,

que han prosperado.

Te encuentras, Félix lo sabe, jóvenes cineastas de 25 o 30 años

que con medios muy rudimentarios,

afortunadamente, el mundo del digital se lo permite hacer,

hacen productos cinematográficos de calidad, de primera calidad,

y con una intención social muy, muy fuerte.

Hay una pintura cubana potentísima.

La literatura cubana creo que está en un buen momento.

Y donde único sí yo veo un desastre terrible es en la música.

Porque estamos viviendo en el imperio del reguetón.

(RÍE) Vivimos en el imperio del reguetón,

lo cual me parece que es uno de los momentos más bajos

de la música cubana. -"Eres un nostálgico, Conde".

Con la música tan bonita que tiene tu película.

"Eres un nostálgico", dirían a Conde. Esa atmósfera jazzística preciosa.

Hay una mezcla de movimientos positivos

y movimientos negativos, pero creo que, sobre todo,

hay un problema económico,

una deuda económica que resolver.

Porque después de tantos años, después de tanto sacrificio

después de tantas promesas,

yo creo que la gente en Cuba merece vivir mejor.

Bueno, pues me parece que es un buen...

un buen final de programa, si os parece.

Muchas gracias, Félix, de verdad. Gracias, Cayetana.

Y gracias de corazón, Leonardo Padura,

por haber estado con nosotros

en este programa, que...

que lo ha hecho mucho más importante.

Muchas gracias a ti. Gracias, de verdad.

Y a Félix por las películas. Gracias.

Por nuestra parte,

esperamos que hayáis disfrutado de "Vientos de la Habana"

tanto como nosotros.

Antes de despedirnos, os recuerdo que se está acabando el plazo

para entregar vuestros cortometrajes.

Ya sabéis que podéis ver las bases en nuestra web, como siempre.

Y nada más. Muchas gracias por pasar otro domingo más con nosotros.

Ya sabéis que os esperamos la próxima semana

para seguir compartiendo el mejor cine español reciente.

Un beso muy fuerte.

(Música créditos)

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Versión española - Vientos de La Habana (coloquio)

17 jun 2018

La película se basa en la novela Vientos de Cuaresma, del escritor cubano Leonardo Padura. En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo están el director de la cinta, Félix Viscarret, y el también guionista de la película, Leonardo Padura, Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015.

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