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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Mi vida sin mí (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Volvemos a nuestro plató después de compartir esta preciosa

y emocionante historia y damos de nuevo la bienvenida

a su creadora, Isabel Coixet.

Buenas noches de nuevo, Isabel.

Ahora más cerca de ti todavía después de vivir contigo al lado

esta preciosísima historia que nos produce muchas emociones a la vez.

Que pueden ser compatibles y que pueden convivir.

Porque la más dura de las noticias

hace que Ann reaccione con urgencia,

que tome las riendas de su vida

y se produce cierta contradicción en nuestra emoción que,

por supuesto,

es uno de en la garganta y la empatía hace que estemos

todo el rato con ganas de llorar

y con el corazón roto, pero a la vez,

es una sensación muy terapéutica.

Es curioso, ahora viendo la película,

he recordado muchas cosas.

He recordado ese momento

en el que algo que a mí me parecía...

Muchas de las cosas que salen en la película,

me parecían como naturales, cómo se vivieron.

Porque ya sabes que los autores somos

gente atormentada por definición.

Porque no vamos a ser gente feliz, es de un mal gusto ser feliz...

(RÍE)

Decía Marguerite Yourcenar: "Qué aburrido hubiera sido ser feliz".

Por favor. (RÍE) Eso decía.

Entonces, recordaba muchas cosas.

Muchas cosas que, a mí, por ejemplo,

el hecho de que ella decidiera tener un amante.

Que fue algo que, a mí, no sé...

Yo siempre me ponía en el lugar de ella.

Y pensaba:

"Claro, si he llevado esta vida tan cerrada,

tan aislada,

que me he casado, he tenido dos niñas,

estoy limpiando, no he ido a la universidad

y tengo que trabajar de la mujer de la limpieza".

Y eres inteligente.

Porque el personaje de Ann es una mujer inteligente.

Y es una mujer generosa y sabia

y sabe que hay un mundo detrás.

O sea, que en las fronteras de su pequeño mundo,

hay otro mundo.

Y, por casualidad, encuentra a este hombre,

que es como el...

(RÍE) Es como el prototipo, es verdad,

del que todas las mujeres se quieren enamorar,

y todos los hombres. Sin duda.

El tipo vulnerable, sensible,

generoso que sabe que su relación está condenada,

no porque no sabe realmente lo que le pasa a ella,

pero sabe que ella no va a dejar a su familia.

Y, sin embargo, está ahí, ¿no?

Bueno, es que la escena del restaurante...

Además, recuerdo exactamente dónde la rodamos, en qué lugar.

Porque mira que era feo el lugar.

El día era desapacible, medio llovía...

Y era una escena que yo tenía muchas ganas de rodar.

-Me gustaría llevarte a tantos sitios...

-Y la manera en que ella le mira.

La manera en que ella le mira, sabiendo...

Nosotros estamos con ella,

porque nosotros sabemos la diferencia

de todos los personajes de la película.

Nosotros sabemos por lo que ella está pasando.

¿Te costó dar vida al personaje?

Porque lo sacas de un relato...

Quiero decir, una cosa es tu imagen literaria,

la imagen que tú concibes y cómo pones eso en pie,

y, sobre todo, un personaje como el de Ann.

Podría mentir y podría decir que me costó, pero no me costó.

(RÍE) Me encanta.

Me han costado mucho más otras cosas en mi vida.

En el momento en que pensé la voz, tú,

que ella se habla a sí misma, que se ve bajo la lluvia...

Todo fue rodado. Fue encontrar quién era ella.

Y puedo decir que el guion...

no fue fácil,

pero escribir ese guion fue

uno de los procesos más bonitos de mi vida.

Porque yo venía de hacer "Cosas que nunca te dije",

que había sido una película, además, tan difícil de hacer...

De hacer que la gente la viera, de moverla...

Había sido como un esfuerzo...

A mí me gusta tanto esa película también.

Y a mí me había gustado mucho, pero es que había sido tan...

Todo.

Y, sobre todo,

lo que había sido difícil era convencer a la gente

de que esa era una buena historia que merecía la pena ser contada.

"Ya está, se acabó".

Para mí, la ventaja de "Mi vida sin mí",

fue encontrar el apoyo de una productora

que enseguida creyó en el proyecto

y que no pensaban que yo estaba loca,

porque hay veces que te lo planteas.

Y después de cosas que ya te dije,

hice una película que era "A los que aman",

que por lo que sea esa no fue tan popular

ni tan entendida, ni a la gente...

Hay gente a la que le gusta mucho,

pero son más a los que no les gusta.

"Pase mi vida amando a una mujer,

que amaba a otro que no la amaba a ella,

sino a otra de la que nunca supo si lo correspondía".

Entonces, yo estaba en un momento de una profunda duda sobre mí misma,

sobre mi capacidad de contar historias

y tener la confianza y el deseo me ayudó a escribir

de una manera muy fluida y muy fácil.

Y recuerdo ese momento de terminar el guion

y determinar esa última cinta a él.

Ese último testimonio.

Esa última carta de amor y llorar como una magdalena.

Llorar entre satisfacción y melancolía y sabiendo...

Yo tenía la sensación de que había hecho algo

muy especial en mi vida y lo sigo pensando,

es verdad que esta película me ha acarreado

el sambenito de reina del culebrón,

de las lágrimas y todo esto, hay momentos que me ha dolido,

esa especie de desprecio a la emoción, porque muchas veces,

así como, pues eso...

Las mujeres no tenemos ningún problema en admitir

que lloramos por las cosas, que las cosas nos tocan...

Ninguno

Y claro, hay un mundo ahí de gente,

y vamos, y de hombres,

que esta llamada a la emoción tan directa

pues les toca las narices

y como no lo pueden gestionar, se meten contigo.

Supongo que esta llamada a la emoción

tiene que ver con el tono de la película,

y el tono de la película es una de las cosas más complejas

que, supongo, tenía esta historia.

¿Cómo consigues el tono que quieres?

¿Con qué elementos consigues contrarrestar el drama

que está proponiendo la historia en sí misma?

Yo creo que lo fundamental

es que el personaje nunca tiene autocompasión,

no hay un momento...

Que eso también, yo creo que es algo muy femenino.

Primero,

ella sabe que antes de ocuparse de ella

tiene que ocuparse de las cosas,

de que sus hijas estén bien, de que vayan al colegio...

Evidentemente, lo de buscar una novia al marido es excesivo,

lo reconozco hasta yo, pero en el mundo de la película,

creo que, sobre todo, porque yo creo que ahí Leonor

hizo una creación de una dulzura,

y de una belleza increíble,

hay un momento que estás en la conversación entre ellas dos

y piensas:

"Bueno, si ya se va a morir, pues no está mal,

porque esta niña las va a cuidar".

Ella es supermoma.

Es maravillosa, es maravillosa.

Es Wonder Woman.

En "Mi vida sin mí". Eso sí que es Wonder Woman.

¿Qué decisiones visuales y musicales

te ayudan a evitar un tono que no quieres conseguir?

¿Cómo lo haces?

Hay varios recursos.

Digamos que hay dos personajes

que son el "comic relief" de la película,

que es el personaje de Maria de Medeiros,

la peluquera esa obsesionada con Milli Vanilli,

que yo en aquella época estaba muy obsesionada con Milli Vanilli,

porque había conocido a un productor de ellos,

me había contado muchas cosas

y tenía una gran obsesión con Milli Vanilli.

"¿Te gusta Milli Vanilli?"

Y el personaje de Amanda Plummer, que es fantástica,

creo que es una actriz que, no sé,

hace muchas películas

en las que no hace un personaje protagonista,

pero siempre hay algo tan extraño, bizarro, gracioso y tierno en ella

que me gustaba mucho el dueto de las dos.

"No tenía ni idea

de que hubiera maridos que cocinaran".

He recordado muchas cosas,

porque para un director la película no es la película,

es la película y todo el proceso.

La película y alrededores.

Recuerdo cuando estábamos en el hotel de Vancouver

y Amanda llegó de repente con tres gatos,

y a los del hotel les habíamos dicho que vendría con un gato,

pero no con tres.

Entonces ahí, vamos,

recuerdo que Esther tuvo que hacer unas maniobras

para que le dejaran meter a los tres.

Porque ella viajaba con sus gatos.

Y ya está, cada uno tiene sus cosas.

Cada uno tiene sus cosas. Efectivamente.

Dime de los riesgos que asumías,

¿cuáles te parecían los más peligrosos?

Hablo del tono, seguimos en el tono.

No hubo planteamiento consciente, al menos por mi parte.

Yo quería hacer una película muy romántica.

Lo es.

Yo quería hacer una película como:

"Yo quiero que aquí salga primero la mujer".

Que yo no soy, yo no soy Sarah, no soy Anne en esta película.

Yo, si me dicen que me voy a morir,

estaría por las calles gritándolo.

Pidiendo la ayuda y el consuelo

del primero que me escuchara.

Pero sí que es la mujer que me gustaría ser,

me gustaría ser tan perfecta, tan generosa y tan buena como ella,

no lo soy.

Quería que saliera como las niñas perfectas,

quería que la relación romántica,

que la relación con su marido

tuviera un punto de romanticismo casero,

pero que hubiera otro romanticismo

y que esta cosa de bailar juntos de repente

en un sitio con las cintas que le ha hecho la hermana de él,

esto de las cintas que también es algo

que he repetido muchas veces en mi vida.

Y eso es lo que quería,

pero te juro que no fue una decisión estilística como...

Tú has dicho alguna vez: "Esta película tiene mucho de mí".

¿Por qué?

Bueno,

pues desde la banda sonora que hizo Alfonso

con el que ya en esta película

era como la tercera que hacíamos juntos.

Las canciones que salen,

la versión del coro este de niños

cantando la canción de los Beach Boys.

Los temas de Alpha,

las lavanderías que siempre me han parecido

unos lugares súper románticos,

imagino, porque cuando llegué con 18 años a Nueva York,

nunca había visto una lavandería,

solo las había visto en las fotos de Eggleston.

Me parecía algo como, no sé, como llevar la ropa a la lavandería,

me pareció una aventura.

"¿Vas a la lavandería?

-No, soy una serial killer y llevo mis víctimas a todas partes"

Y es verdad que yo conocí a una persona

que fue muy importante en mi vida en una lavandería.

Y, no sé, todas esas obsesiones

desde Milli Vanilli a las lavanderías,

un romanticismo desaforado sin pudor...

Todas esas cosas sí que tienen mucho que ver conmigo,

no el personaje...

quizás más el personaje, yo soy más misántropa,

soy más personaje de Mark Ruffalo, o lo era en ese momento.

"Cosas que hacer antes de morir".

Y una de las cosas que he aprendido es que cada persona

delante de la muerte va a reaccionar de una manera,

hay gente que dice:

"Voy a alargar seis meses mi vida pero cómo va a ser esta vida".

"La quimio me va a alargar pero cómo...".

Y me parece bien, y luego aquel que dice:

"No, yo quiero luchar hasta el final",

que también me parece bien.

Creo que, en ese sentido, no es posible juzgar a nadie

porque cuando lleguemos a ese momento,

vete a saber lo que vamos a decidir, o igual, gracias a Dios,

no tenemos que decidirlo

porque nuestro organismo lo decidirá por nosotros.

Pero yo ahí sí creo que esta concepción tan

de lo que se debe hacer, por ejemplo,

ahora la gente que tiene cáncer, bueno,

cuando hablan tanto de la lucha...

"Esto no podrá conmigo, la lucha...".

No, no, ¿la lucha?

Estos términos no sé si son aplicables a una persona

y a su enfermedad.

Creo que ahí cada persona va a ser un mundo

y juzgar cómo van a enfrentarse a eso,

evidentemente, la película, como tú decías,

es un cuento de hadas.

Yo ya sé que cuando una persona tiene el cáncer que tiene ella,

todo va a ser mucho más complicado, físicamente.

Yo he escogido, es verdad,

una versión edulcorada manteniendo el hecho fundamental y medular

de que ella va a morir y he querido, es verdad,

ahorrar al espectador muchas de las cosas

que pasa la gente que tiene cáncer.

Querías hablar de otras cosas.

Claro.

Y en esos mensajes tan emocionantes

que les deja a sus hijas, cumpleaños tras cumpleaños,

lo que más le importa

es transmitirles confianza en ellas mismas,

que sean quien quieren ser, y que tengan una vida en paz,

que adquieran herramientas para poder elegir.

¿La grabación de estas cintas estaba ya en el relato

o la grabación de las cintas... cómo te lo planteas?

No, no, la grabación no estaba en el relato.

La grabación parte de, primero, a mí me encantan los casetes,

me encantan estos aparatos,

siempre he tenido una gran debilidad por ellos...

En ese momento, evidentemente, ahora ya son anacrónicos

porque con el móvil puedes grabar lo que quieras.

Pero no hubiera sido lo mismo, visualmente, poéticamente,

es que es precioso.

No hubiera sido lo mismo.

Esa noche cuando grabamos lo de las cintas,

todo el mundo se escondía para llorar.

Es que era tan ella sola, en aquel coche,

en medio de un descampado en la noche grabando estas cintas,

te ponías tanto donde estaba ella...

Y yo ahí sí que partí de las cosas

que yo le hubiera dicho a mi hija.

Si por las circunstancias que fueran,

me hubiera tocado hacer algo así.

Son cosas muy fundamentales, no es nada que digas:

"¿De qué está hablando?".

No, les está hablando de "te va a parecer que vivir..."

y ser adulto es muy difícil, pero, de verdad, no lo es tanto y,

sobre todo, ten herramientas, ten herramientas para...

Para gestionar tu futuro, tu presente y tu futuro,

básicamente les está diciendo:

"No te quedes,

si tienes oportunidad de ir a una buena escuela,

o a una universidad,

hazlo, hazlo porque lo vas a necesitar y si no,

acabarás como yo".

Y de una manera poética, adaptada también a esas niñas,

pero ahí la cosa es doble.

Ella está proyectando esa vida sin ella

y transmitiéndoles un mensaje.

Y fue muy emocionante grabarlo. Muy emocionante.

"Esa es Nina Berbérova,

una escritora rusa que empezó a escribir

con más de 60 años.

Realmente interesante, ¿te gusta leer?".

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

El mundo de la formación y de los libros

ha estado siempre en tus películas, siempre.

Sí, porque los libros...

Los libros me introdujeron a la vida, al cine,

me introdujeron a las historias, a la narración, al relato,

a cómo contar la vida,

cómo convencerte de que esa es la vida que tienes.

"Leerme algo, léeme algo de lo que estés leyendo ahora.

-En este momento estoy leyendo un libro muy triste".

Para mí es fundamental la palabra escrita,

el mensaje que llega a través de alguien que no te conoce,

que de repente te toca,

abrir un libro y que alguien te esté hablando

de otra generación, de otra época, de otro planeta...

De otro planeta no, pero casi,

porque a veces lees libros de autoras indias

que te hablan de un universo que tú desconoces.

Que ponen en palabras lo que tú hubieras querido decir.

Y lo hacen mejor que nadie.

Yo creo que eso para mí es fundamental

y no concibo la vida sin libros,

no la concibo y me da mucha pena la gente

que no tiene esta manera de explicar el mundo,

de explicarse el mundo.

Hablemos del reparto porque es realmente espectacular,

encabezado por una Sarah Polley en estado de gracia

porque es de una profundidad esta mujer, esta actriz,

de una altura de sensibilidad que es fantástica.

Es fantástica.

Es brutal.

Yo recuerdo hacer un casting en Los Ángeles

y vi muchísimas actrices,

desde Halle Berry hasta Kirsten Dunst...

Vi a muchísimas, a Thandie Newton, vi a muchísimas actrices,

pero había algo que no es que lo encontrara,

y no, sí, bueno,

me parecían bien, pero había algo de "necesito algo más".

Entonces había tirado de casting, me hablaron de Sarah,

yo la había visto en una película de Atom Egoyan muy bonita.

No sé, me parecía muy niña, y ella estaba rodando en Nueva York,

fui a Nueva York, nos sentamos a hablar y pensé:

"Ella es".

"Ella es, ella es".

Me acuerdo de que llevaba las uñas mal,

y a diferente de todas las chicas que había visto en Los Ángeles,

todas eran de manicura perfecta, inmaculadas, ella las llevaba mal.

Y tenía los dientes mal.

Y a mí, esto me encantó.

Hay algo, además,

estamos hablando de una mujer de un estatus social bajo.

Que limpia en una... Que es una mujer de la limpieza.

No tiene...

De verdad,

que ni tiene tiempo ni dinero para tener la dentadura perfecta.

Y el hecho de que Sarah nunca se haya arreglado los dientes

creo que la hace absolutamente admirable.

Porque tú ahora ves a todas estas actrices de Hollywood

que dices: "¿Pero de verdad?"

Esta perfección... ¡Esto no es normal! Esto no es vida.

La gente, si interpretas a la cajera de un supermercado,

tú no puedes llevar estos dientes.

Por ejemplo, Mark Ruffalo si te fijas, tiene...

Cuando hicimos esta película,

Mark acababa de tener un tumor cerebral.

Y tiene una cicatriz que hay que disimularle, alucinante.

Bueno, la tiene todavía. Y tenía la cara un poco paralizada.

Había un lado de su cara que, si te fijas en la película,

tiene la cara mucho más asimétrica, que luego,

en todas las películas que ha hecho después...

De hecho, él tenía mucho miedo de hacer la película

porque no sabía si...

Decía: "¿Y a ti no te molesta que tenga la cara así?

¿Un ojo más grande que otro...?"

Y decía: "No, no, a mí me parece bien".

(RÍE) A mí me vale.

Esa asimetría es maravillosa.

Yo no sabía por qué, pero le notas algo en la cara

que es maravilloso.

"Rezas para que esta sea tu vida sin ti".

Hay una cosa muy interesante, el aspecto formal,

cómo mueves la cámara de nuevo, Isabel, realmente es muy bonito.

Y si revisas la película observando ese aspecto,

te detienes mucho en ello.

¿Cómo te planteaste el rodaje desde la parte más técnica?

Pues... Vamos a ver.

Yo siempre encuentro lo que cada historia te dicta.

Cómo tienes que mover la cámara.

O sea, para mí, está antes la localización,

el movimiento de los actores.

Y una vez lo veo y pienso:

"Vale, esto es lo que vamos a hacer".

Entonces, lo siento...

No hay tampoco un planteamiento desde el guion.

Bueno, sí lo hay desde el guion,

porque es verdad que yo me imagino la película

y me imagino que vamos a estar aquí, allí vamos a estar aquí...

Y luego,

hay momentos también que el lugar...

lo de rodar en aquella caravana fue una pesadilla.

Nunca más.

Porque había un momento que claro,

hay muchas secuencias en esa caravana.

Y ya no sabías dónde poner la cámara.

Era como:

"A ver, ya hemos abierto el techo, una pared,

¿y ahora qué más vamos a hacer?".

Pero bueno, fue una aventura.

Fue un desafío y estoy contenta de haberlo hecho.

Luego me metí en "Aprendiendo a conducir",

que ya estuve media película en un taxi.

No sé qué será lo próximo.

Una ratonera, no sé.

Para mí, lo importante es...

O sea, la cámara, en mis películas, y es el planteamiento que yo tengo,

es:

"Si yo fuera el espectador, testigo de estas cosas,

¿dónde me gustaría estar?

¿Dónde creo que cuento mejor lo que quiero contar?

¿Dónde muestro lo que quiero mostrar y no muestro lo que no quiero?

¿Qué cosas dejo fuera del encuadre?".

Pero siempre desde un punto de vista de alguien que está allí.

Por eso, siempre recuerdo las palabras de Kaurismäki

que decía:

"Lo que más me gusta es rodar un muro con dos personas.

Bueno, igual dos personas es mucho.

Bueno, un muro y una persona.

Bueno, en realidad, con el muro ya me basta.

(RÍE) Me encanta.

Yo nunca haría sobre el muro, pero para mí,

también fue un reto tener a cuatro personas en un encuadre,

nunca las había tenido antes.

Y me cuesta muchísimo, ¿no?

Yo veo las películas de Berlanga y me quedo...

Empiezo a babear, porque pienso: "¿Cómo lo hacía?

¿Cómo podía poner en escena esto, de esta manera...?

Con esos planos secuencia larguísimos, además.

Con tanta gente. Con tanta gente.

Para mí, la caravana, el día que están cinco...

Está Amanda Plummer, Sarah, Scott y las niñas, yo pensé:

"Nunca más voy a tener tanta gente en mi plano.

No teníamos espacio literal para... Pero bueno.

Esos planos tan cerrados, el movimiento de la cámara,

que realmente te parece que eres tú que estás entrando ahí a mirar...

Sí, si estás en una mesa en estas circunstancias,

¿Dónde mirarías? ¿Y qué te gustaría ver?

Y ese es mi planteamiento,

que lo tengo absolutamente interiorizado.

Y que es el que utilizo siempre.

Por eso soy la pesadilla de los ayudantes de dirección.

Porque...

Por ejemplo,

Lucas, que ha sido mi ayudante en las últimas películas, pobre.

Y entonces: "Vamos a planificar", tres meses antes.

Y yo: "No, no, ya planificaremos cuando estemos allí".

Y luego, ya estamos allí y voy y cambio.

(RÍE)

-Isabel Coixet.

Por "Mi vida sin mí".

(APLAUDEN)

(Música)

"Mi vida sin mí" fue un éxito internacional

de público y de crítica, como decíamos antes.

¿Temías que la temática resultara

un hándicap a la hora de comunicar con el público?

Sí claro, es que las películas con personajes que,

desde el minuto...

Aquí creo que es el minuto 12, sabes que ella va a morir, ¿no?

Digamos que no hay un público ahí buscando películas así,

pero no sé, alguien tiene que hacerlo.

Porque también hay circunstancias en la vida que son estas.

Y estas historias también nos ayudan a vivir,

al menos es el planteamiento que yo me quería hacer.

Pero no lo sé.

También es verdad que el impacto que la película tuvo

y sigue teniendo en la gente es alucinante.

Siempre hay alguien en algún lugar recóndito del mundo

que me recuerda esta película,

que me recita frases de la película, que me cuenta en qué momento la vio,

cómo le cambió la vida...

Me acuerdo, no sé, conocí a Lena Dunham

y me dijo que era su película de cabecera,

que la había visto y le había parecido...

Cómo realmente gente, pero muy diferente.

De hecho, el país del mundo donde yo veo que más público tuvo,

fue en Japón.

Japón, que luego tiene mucha conexión contigo también.

No solo por "Mapa de los sonidos de Tokio",

sino porque en general,

es una cultura y un sitio que te gusta mucho.

A mí me gusta mucho, yo soy muy de Japón.

Sí. Sí, lo sé.

(Disparo)

Nos están haciendo señales del tiempo, pero...

Pero yo he seguido.

Yo también.

Porque me faltan un par de cosas que creo que son importantes.

Tú has dicho que eres muy feliz en el proceso,

más casi que en el resultado, de ese proceso, ¿con qué te quedas?

¿Qué es lo que más te gusta

del proceso de levantar una película?

Para mí, el...

Yo creo que lo que más me gusta es el rodaje.

Creo que en el rodaje...

Bueno, sé que el rodaje está todo.

Evidentemente, te puedes equivocar en el montaje, en la mezcla...

En miles de cosas.

Pero en el rodaje puedes incluso mejorar cosas del guion,

hacer que el guion crezca.

Y...

Hay algo en el rodaje que es un veneno y engancha.

Cuando estás tiempo sin rodar, es como: "Bueno, ¿pero ¿cuándo...?"

(RÍE)

Y, además, tú puedes decir "acción" y "corten".

"Y acción", todo el mundo se mueve,

"Y corten", pues todo el mundo se para.

Es que me encantaría hacerlo en la vida.

(RÍE) No ocurre.

Eso en la vida no ocurre.

No, por desgracia.

-¿Y esa quién es?

Ahora vas a Berlín, como decíamos en la presentación.

El 13 de febrero se presenta tu nueva película,

"Elisa y Marcela",

una historia maravillosa que estamos deseando ver.

Que vuelve a estar protagonizada por dos mujeres,

¿algo que te apetezca trasmitir a los espectadores

de "Versión española" sobre "Elisa y Marcela"?

Es una película que pasa en 1901.

Es verdad que las cosas,

las circunstancias que estas dos mujeres

vivieron en 1901 son muy diferentes.

Pero sí que me gustaría hacer una reflexión sobre que,

todavía, solo en 25 países del mundo

está permitido el matrimonio homosexual.

Y hay muchos países

en los que la homosexualidad está prohibida

y hay otros muchos países

donde se castiga con la pena de muerte, ¿no?

Y, a veces, parece que, en el mundo, en determinados países europeos,

nos olvidamos.

Pero hay un mundo ancho ahí

que hace que la historia tenga un eco universal.

Y me gustaría que se enamoraran de ellas

como ellas se enamorarán entre ellas

y como yo me enamoré de esta historia hace muchos años.

-Marcela, estás a tiempo de tener otra vida.

Una vida... Normal.

-Cállate.

Mi vida normal es contigo.

Nadie puede darme lo que tú me das.

Nadie.

Nunca.

Pues desde luego, estamos deseando verla

y seguro que de tu mano tiene una fuerza

y una poesía especial, Isabel.

Gracias por estar siempre dispuesta a venir a "Versión española".

Gracias, Isabel. Gracias a vosotros.

Pues siempre es un placer conversar con Isabel Coixet en esta butaca

reservada al mejor cine español reciente.

Espero que hayáis disfrutado de la noche.

Os esperamos la próxima semana, un beso muy fuerte, chao.

(Música)

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Versión española - Mi vida sin mí (coloquio)

11 feb 2019

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participa Isabel Coixet, guionista y directora de "Mi vida sin mí".

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