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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Vete de mí (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Después del imparable descenso a los infiernos

llega la desolación,

padre e hijo se han quedado sin palabras,

compartiendo unos espaguetis fríos con esa luz también fría

antes del amanecer. Os volvemos a presentar

a nuestros dos invitados de hoy,

Víctor García León, director de "Vete de mí",

Víctor, buenas noches de nuevo. Buenas noches.

Y Mariola Bonilla, buenas noches otra vez,

psicóloga sanitaria, especialista en psicología infantil

y adolescente y experta en sexología y terapia de pareja,

que nos va a ayudar a descifrar el síndrome o complejo de Peter Pan

y otros aspectos psicológicos de la película.

Bueno, pues voy a empezar por ti, que eres el padre de la criatura,

junto a tu compañero y amigo Jonás Trueba,

coguionista de esta historia.

Padre e hijo se han tomado la medida

y han logrado una cierta reconciliación, ¿no?

¿Seguirán compartiendo piso?

¿Cómo va a ser su relación a partir de ahora?

Bueno, estuvimos dándoles muchas vueltas al guion,

sobre todo, a esa última secuencia, porque uno aspira

a que las películas tengan un arco dramático y cambien y tal,

pero la única conclusión que nos daba la familia como entidad

es que es indestructible,

o sea, que por mucho que hagan seguirán siendo padre e hijo,

que es la única conclusión a la que conseguimos llegar,

porque no sé, no sé qué les pasará, no sé si irán a ningún lado

o si se matarán al día siguiente, pero que no van a desprenderse

fácilmente el uno del otro, les gustaría, probablemente,

pero no es tan fácil.

¿Qué te parece esa conclusión? Porque me parece muy interesante,

la familia como institución indestructible cuando tantas veces

se cuestiona, pero que psicológicamente parece que es

indestructible, siempre volvemos los unos a los otros.

Efectivamente, es una mirada muy adecuada al final,

a cómo se reconcilian los dos en ese momento,

incluso me parece interesante la reconciliación,

que lo hacen comiendo juntos, aunque sean espaguetis fríos,

pero se reconcilian en ese momento, se reencuentran y dicen:

"Somos familia y hay que asumir que cada uno tenemos

nuestras dificultades.

Es el mensaje, que por lo menos, a mí me ha llegado, ¿no?

como espectadora, veo el tema familia, pero también eso,

la reconciliación, el reencuentro.

-Fíjate, no lo tenía tanto como un reencuentro

como que finalmente comen delante de un espejo,

o sea, que al final son la misma persona,

en otra generación y otra manera,

pero que no puedes huir de quién eres

y al final se parecen muchísimo el uno al otro

y probablemente para mal, o sea, que son dos personas

llenas de problemas, pero que son problemas muy parecidos,

los del uno y los del otro. Son personas profundamente egoístas

las dos y eso queda, yo creo, muy definido el dibujo,

Guillermo tiene miedo a ser adulto y Santiago quiere recuperar

su pulsión juvenil y en su descenso a los infiernos

parece que intercambian los roles de alguna manera,

¿cómo analizas desde tu perspectiva profesional, que nos parece

interesante esta catarsis entre padre e hijo.

Sí, de acuerdo con Cayetana con el tema de que son

egoístas, pero efectivamente que ambos presentan

un síndrome de Peter Pan, ambos presentan unas emociones

muy características en los dos, presentan enfado, frustración,

ira en algún momento, sobre todo, el padre muestra

muchísima más irritabilidad, constantemente están entre los dos

intentando conocerse, porque llega de repente a casa

y casi no conoce a su hijo, hace mucho tiempo que no le ve,

por lo que nos muestra en la primera escena

y le da miedo al padre en el primer momento

que le altere su vida, su intimidad, esa construcción

que había hecho con Ana durante dos años de una familia,

que eran ellos dos.

-Guillermo, es que aquí no tenemos una cama para ti.

-Ya, no te preocupes, papá, hombre, por Dios,

duermo en el sofá.

-Yo creo que ahí se unen, por un lado,

los miedos que siente el padre,

como por otro lado, los miedos e inseguridades que también muestra

el hijo, yo creo que ahí el director nos podrá decir si era el enfoque,

pero a mí la sensación, desde mi opinión

y desde la valoración psicológica que pueda hacer de los dos,

tiene mucho que ver con esas afloraciones de emociones

negativos en los dos cuando viene ese reencuentro.

Pero qué bonito es analizar tus personajes por una profesional,

me parece un experimento maravilloso.

O sea, me siento de repente un director francés,

porque de repente alguien me toma en serio y me dice: "No, fíjate,

esto que has hecho" y yo lo escucho feliz, qué maravilla.

Es que es muy bonito escuchar desde la perspectiva profesional

el análisis psicológico de tus personajes.

Tú te atreves a componer dos protagonistas

que parece que compiten por ver quién es más egoísta

o que va contra las reglas de identificación del espectador,

quiero decir, no genera mucha empatía y eso es algo muy valiente,

¿cómo piensas que en este duelo de maldades pueda haber

una película y concretamente una comedia?

¿No? Eso es tirarte al abismo.

Sí, hombre no es seguramente el criterio de comedia

más popular que hay, pero yo quiero los personajes

por lo que tienen de vulnerables, no por lo que tienen de virtuosos,

yo no entiendo las películas de Superman,

un señor que, lejanamente, si alguien encuentra

una esquirla de kriptonita puede llegar a hacerle estornudar,

a mí me gustan, o sea, quiero a los personajes defectuosos

y a veces me paso, o sea, yo hay veces que mis películas

favoritas tienen personajes odiosos realmente,

porque me gustan, les quiero más, me identifico más con ellos

y en cambio, las comedias donde todos son elegantes y educados

y lo que hacen es tropezarse un poco, me aburro,

o sea, que reconozco que sí, que yo a veces apuro la frenada.

-Me voy.

-¿En serio? ¿Por qué te vas?

-Juan Diego cuando se separaba de Cristina, él como actor

me decía: "Es que yo no entiendo porque se está yendo ella",

llega a una identificación tan fuerte con el personaje

que le pasa lo que al personaje, y en eso también hay algo generoso

que tenéis los actores, que cogéis a un personaje y lo defendéis,

incluso haciendo el villano más terrible intergaláctico,

sois vosotros.

No sé si es generosidad o necesidad, Víctor,

porque necesitas entender sus razones

para poderte meter en su piel.

A mí me parece muy generoso

con la película y con todo, hay algo que dices "voy a poner

mi pasado, mi futuro, mi presente y lo pones para defender

a un asesino de masas, pues qué maravilla.

-¿Me quieres decir exactamente cuál es el problema?

¿Cuál es el problema?

-Efectivamente, yo creo que lo representa muy bien,

él no es capaz de entender nada de lo que le está pasando

ni conectar con las emociones de Ana, tienen una seria dificultad

ambos para empatizar y ponerse en el lugar del otro,

también es cierto que yo creo que lo que le pasa a Juan Diego

es eso, que justo tiene las expectativas de que su hijo

ya con 30 años debería, una creencia muy clara

de que ya debería estar trabajando, compartiendo piso, no mi casa,

en mi casa invadiendo mi espacio, entonces, todas esas expectativas

que él tiene, como ven que no se cumple, le frustra muchísimo

y constantemente está intentando buscar soluciones a corto plazo,

como suele hacer un Peter Pan, no busca soluciones a largo plazo,

si no a corto plazo, intentan pues aliviarse el malestar,

"venga, con tu madre, a ver si podemos solucionar este problema",

¿no? Pues ahora te voy a buscar trabajo, ¿no? Pues eres un inútil.

-¿Y ahora eres mago?

-Sí, mago profesional,

trabajo en el Casino de Aranjuez de jueves a sábado.

-¿En serio?

-Claro.

-Hombre, ¿cómo voy a ser mago, papá?

El síndrome de Peter Pan nace de la historia de James Barrie,

que populariza Walt Disney,

¿cómo definirías tú el síndrome de Peter Pan y qué síntomas

reconoces en Guillermo?

Efectivamente, este síndrome lo representa muy bien el personaje

de Peter Pan y tiene todas esas características que tienen que ver

con que siente, piensa y actúa como un niño, le cuesta mucho

asumir responsabilidades, tiene un comportamiento infantil,

es bastante impulsivo, se muestra como una persona divertida,

ociosa, que le gusta pasárselo bien, pero a la vez también es una persona

muy insegura, muy dependiente emocionalmente.

-Si quieres vivir en esta casa tienes que ponerte a trabajar.

-Claro y, ¿por qué no puedo trabajar de actor?

-Porque no, porque es mentira, porque no quieres ser actor.

-Papá, ¿tú qué sabes? -Porque lo sé.

Tiende a frustrarse fácilmente, los proyectos que empieza

no los suele terminar, porque le puede mucho más la frustración

y necesita empezar otra cosa nueva que le de esas endorfinas

que se tiene cuando hacemos algo novedoso,

no tolera la rutina, lo lleva fatal,

tiene mucho miedo al compromiso, las relaciones de pareja,

amistades, o sea, tiene un impacto importante.

O sea, todo lo que tiene el personaje.

-Sí, todo lo que tiene el personaje, además, lo representa muy bien

el personaje original, cómo describía a Peter Pan

James Barrie, cómo era ese niño que quería volar,

que quería volver al País de Nunca Jamás.

(Música)

No son capaces de responsabilizarse,

en la casa buscan una Wendy, son personas muy inseguras.

-Ser una Wendy me encanta, hay que buscar una Wendy

que venga aquí a gestionar esto.

También está el síndrome de Wendy, ¿no?

que nos lo explique, que es la cosa de ser muy maternal y proteger,

que nos pasa a las mujeres. Eso es casi codependencia,

buscar a alguien con problemas para no ocuparte de lo que te pasa.

-Y porque genera una seguridad mayor en la persona,

Wendy necesita cuidar, necesita proteger,

es una tendencia a que el cuidado y la protección le da seguridad

a la persona e importante, el síndrome de Peter Pan

pueden ser hombres, habitualmente son hombres,

pero también puede aparecer en mujeres, también hay Peter Pan

mujeres y también hay Wendys hombres y mujeres.

-¿Tú crees que este es capaz de hacer otra cosa? Es imbécil,

¿dónde lo pongo? En el Cuerpo Diplomático ¿dónde cojones lo pongo?

¿Dónde os inspirasteis? ¿Dónde está el origen de esta historia?

Pues el origen yo creo que era la pura observación, sobre todo,

de gente, amigos, la primera versión del guion se llamó

"El parásito", porque era la manera que teníamos de intentar

sobrevivir sin trabajar,

ese fue el primer germen de la historia

y en un momento dado se convirtió, pedía ayuda a mucha gente,

a su hermano y se enganchó a la historia del hermano

y finalmente el hermano se convirtió en un padre y terminó haciendo

una reflexión un poco más intergeneracional.

Pero el primero de los intentos fue una película mucho más,

no sé cómo decir, una comedia mucho más pura de un superviviente.

Cuando vas trabajando algo te vas encontrando con esa cosa

tan terrible, que es la realidad y te va modificando la historia

para bien, o sea, seguramente en términos muy poco normales

por la estructura del guion, se nos convirtió en una estructura

muy rara, no respondía a ninguna de las claves,

como clásicas del guion

y aun así nos funcionaba, entonces, nos fuimos dejando llevar

por la historia, la verdad es que yo he aprendido mucho

escribiendo esta historia en cuanto a que tenía un montón de prejuicios

y te los terminas quitando y ves que al final las historias

son más poderosas que tus ideas de mierda,

dicho así, o sea, que tienes un montón de prejuicios

que quieres contar y que al final las historias si eres honesto

se defienden a sí mismas.

-Wendy, voy a enseñarte la isla. -¡Oh, Peter!

-Te tienes que relajar, estás muy tenso.

¿Cómo funcionan estos dos síndromes, el de Peter Pan

y de Wendy en una pareja dibujada

en un estilo clásico de ambos síndromes, me refiero,

que el hombre sea incapaz de madurar

y de afrontar responsabilidades y la mujer tenga una necesidad

de proteger y de cuidar.

A ver, yo en mi experiencia lo que ha visto es que cuando

estas dos personas tienen estos síndromes y se complementan

bien sus roles, la pareja funciona,

pues la mujer habitualmente necesita cuidar, Wendy,

y te encuentra una persona que quiere ser cuidada que es Peter Pan,

fenomenal, el problema es cuando uno crece,

cuando uno de los dos crece a distintos niveles,

no paralelamente, que se resolvería el problema,

si no en diferentes escalas,

ahí es cuando empiezan a surgir los conflictos.

Cuando Peter Pan necesita volar al País de Nunca Jamás,

pero Wendy le dice: "Mira, yo ya no voy más

o ya no puede ser más o no te vayas",

empiezan a surgir conflictos y se mantienen a lo largo del tiempo

llegando incluso a convertirse en parejas intermitentes,

ahora estamos, ahora no estamos, ahora estamos bien, ahora no,

no hay un compromiso claro, entonces, a veces ocurre

que me encuentro en consulta qué hacer ante esta dinámica

de pareja, lo que habitualmente hago es ayudarles a crecer,

a madurar, a asumir responsabilidades,

a no echarse la culpa el uno al otro,

a asumir sus propias dificultades y apoyarles y animarles

a que crezcan, a que avancen en la vida,

ese avance puede ir dirigido hacia estar juntos.

O no. O no.

Pero la pareja siempre lo decide, ahí yo no entro.

Pero, ¿se puede cambiar realmente?

Se puede cambiar, si se trabaja y se esfuerzan en conseguir

que eso cambie, se cambia.

-Me miras a mí, yo estoy dispuesto a cambiar.

Te miro, porque si hay alguien que no analiza sus películas

es Víctor García León, entonces, parece que le hemos encerrado aquí

a hacerle el análisis profundo de los personajes.

No, a mí me encanta, me encanta oírlo.

Y me hace mucha gracia los ojos con que te mira.

No, miro con fascinación,

uno trabaja mucho un guion, lo trabajas mucho

intelectualmente, pero luego

cuando haces la película, cuando la realizas,

abrazas el caos, te lanzas al mundo virulento

y hostil que hay ahí fuera y la película cambia en cosas

y cambia también el sentido de lo que haces y en un punto

tampoco lo controlas, entonces me encanta que alguien

saque todas estas conclusiones, porque me fascina que lo veáis

y finalmente después de todo lo que ha habido en medio

entre lo que quisimos hacer y lo que hicimos

y efectivamente había algo de eso, un retrato de la incapacidad

de responsabilizarse, de porque este chico no tiene novia,

de porque el padre tiene muchas novias,

que es una manera de no tener ninguna,

de cómo el padre le quita las revistas porno a su hijo,

o sea, la adolescencia tratada como una enfermedad infecciosa,

que se va contagiando poco a poco a un padre

que lo que quiere es ser un adolescente, finalmente,

lo que quieres es ir a un bar y ligar como hace su hijo

y demostrarle a su hijo que en realidad parece Peter Pan él.

Quizá es uno de los momentos más angustiosos para el espectador,

cuando ese padre va a intentar ligar con la misma camarera

con la que ha ligado su hijo, es muy patético,

porque estás queriendo al personaje y le estás viendo meterse

en un bucle extraño que te duele,

porque no debe entrar.

-No es bueno para él. -Claro, no es bueno.

-¿Te ha molestado mucho?

-Mira, si crees que porque me he acostado con tu hijo,

me voy a acostar contigo, vas fatal, de verdad.

-Pero tú, ¿perdón?

Yo creo que ahí el padre, lo que estaba ocurriendo

desde el primer momento que su hijo entra por la puerta

es que él intuía que esto iba a pasar, que le iba a desestabilizar

su vida su hijo y esto era lo que estaba intentando evitar

de todas las maneras posibles.

-¿Te has pasado la noche jugando a los marcianitos?

-No, qué cojones, es fútbol.

Ve que juega a los marcianitos, que también es muy representativo

cuando empieza a jugar a la Play, lo de las revistas,

no es capaz de mantenerse firme en una conversación

ni el padre ni el hijo, de repente se distraen

con otra cosa, no son capaces de conectar como padre e hijo,

"yo te escucho, cuéntame qué te pasa".

-Pero es que, si hubieran conectado, no hay película,

no hubiera comenzado, porque nosotros lo que intentamos

fue hacer básicamente Edipo en un barrio, en Carabanchel,

y efectivamente, si tuvieran una relación normal

de dos personas que conectan y se entienden

y se contestan la una a la otra, ya no hay drama,

o sea, todo el drama está construido en torno a la incapacidad

de comunicarse y es por lo que, probablemente Guillermo es como es

y por lo que su padre es como es, porque aquí no hay lo hablamos

en la entradilla, la incapacidad de decirse te quiero, lo siento

o las frases así que salen más en las canciones,

a nosotros nos cuesta.

Pues está muy bien decir te quiero y lo siento, ¿eh?

¿A que está muy bien? Está fenomenal.

Sí, pero no tendríamos película, seríamos felices y si somos felices

no hay película. No te creas, que la vida es dura,

incluso diciendo te quiero y perdón.

-Te juro que fe uno de los peores momentos de mi vida,

me puse a llorar como una imbécil y tu padre fue supermajo conmigo,

vino a consolarme y me hizo reír, al final acabamos los dos riéndonos.

El mundo femenino, según Víctor García León en esta película

está muy bien tratado, en esta ocasión

el personaje de Cristina Plazas es una maravillosa persona

tolerante, generosa, empática, comprensiva.

Yo no la veo así, yo la veo como una pobre mujer

muy débil, que ha sido totalmente liada por un actor mayor

como guapo, pero guapo un poco ya pasado de fecha

y que la pobre chica no sabe ni dónde se ha metido.

¿No te parece una bellísima persona?

Sí, me parece buena persona, pero sobre todo me parece débil.

Que es por debilidad, no es por generosidad.

Claro, una persona generosa y competente y razonable

no hubiera sido nunca novia de ese señor.

Empecemos por ahí, muy bien, es la opinión del autor.

Sí, bueno, yo creo que refleja una fórmula de Wendy al final,

refleja una figura de Wendy, ¿no? de una cuidadora, protectora,

dependiente, débil. -Ella debe tener su pedrada

para meterse así, siempre me ha fastidiado esta cosa

de ves a un señor muy lamentable y su novia es maravillosa,

¿pero por qué se han hecho novios? ¿Tú has mirado alrededor?

Perdona, ¿eh? pero es que esto es así de común.

Ella, una pedrada tiene, entonces, esos casos que tú dices,

a ella le pasa algo, porque si no el primer día que se conocen

dice "chico, ¿a ti qué te pasa?" -Es insegura, es dependiente,

esa autoestima la tiene muy baja.

Algo le pasa, es una tía que casi cualquier cosa,

cuando Botto le da un poco de atención,

ella empieza a fantasear con:

"¿Por qué me están pasando cosas que yo debería tener más claras?"

-Empezó la carrera de periodismo, pero lo dejó pronto,

luego hizo filología hebrea,

no pasó del primer año,

luego hizo veterinaria, que tampoco.

Y luego, el personaje de Rosa María Sardá,

que es una madre de vuelta de todo, ya cansada de las mentiras

de su hijo y que decide ya pues ser independiente, libre

y no dar ninguna explicación.

Yo diría que es casi, quizá un personaje

en el que no fuimos muy realistas y lo que hicimos fue el sueño

de una madre, o sea, lo que hicimos fue una fantasía

femenina de las madres, "me voy a fumar porros a Cádiz

y que te den por culo" y eso no es muy realista,

porque al final suelen quedarse y suelen pelear por su hijo,

es en la única cosa que no nos atamos a la realidad

de una manera muy firme.

-Que viene su ma, ma, ma.

-Ay, chica, termina de una vez, que me estás dando la tarde.

-Su marido de usted, que vi, vi...

-¡Que viene! -Eso.

-¿Se puede saber qué está pasando aquí?

Haces un homenaje al teatro muy particular,

está Saza, está nuestra queridísima Esperanza Roy,

en general al mundo de la interpretación,

conscientemente una función muy casposa y una puesta en escena.

Sí, porque me gustan los personajes vulnerables,

porque si de repente es un actor con éxito ya no tendría sentido.

-Mira, ¿a qué no sabes quién es este?

-No. -Pues el hijo de Santi.

-¿Tu hijo? -Mi hijo, mi hijo.

No empezamos escribiendo ser un actor,

empezamos escribiendo ser un profesor de instituto

y llegamos a la conclusión de que en las familias

hay un reparto de roles muy evidente,

eres el hermano mayor, el hermano pequeño,

eres madre, eres padre, eres tío, más o menos te organizas en esto

y lo que pasaba, por lo menos en las familias que tenemos cerca

es que había errores de casting totales,

le dan el papel equivocado a todo el mundo

y nos parecía que fuera un bonito reflejo sobre la familia

que fuera actor, o sea, que al final una familia no deja de ser

una impostura, un rol al que te aplicas con mayor o peor suerte

y yo ahora que soy padre lo puedo decir, uno hace de padre,

o sea, hace padre lo mejor que puede, pero que por dentro

tampoco tengo yo tan claras las cosas ni género,

o sea, que hay un lado que dices: "¿Seré yo padre?

¿O quién yo soy es un hijo pequeño? ¿O quién soy?"

Claro, nadie te explica cómo tienes que hacerlo.

Que al final son papeles asignados

y nos gustaba el eco que hacía eso con la historia.

Pero a partir de ahí haces un homenaje muy bonito

al mundo de la interpretación, realmente dices frases

que yo he oído en mi casa toda la vida, que yo soy hija de actores

y quiero saber cómo fue el trabajo con ellos y cómo es tu relación

con los actores, porque se nota que conoces muy bien el entorno.

Bueno, a mí me gustan mucho los actores,

me gusta mucho el oficio y me gusta mucho trabajar con ellos

y en general hay como una costumbre,

sobre todo, de directores más técnicos que están muy ocupados

de la cámara y tal, al mundo de la interpretación le tienen

un poco de miedo y a mí, no, a mí me gusta el caos que genera,

o sea, que llega un actor, tú lo has preparado todo con mucho cuidado

y llega y dice: "No, es que he pensado hacer esto así",

y lo cambia todo, el director de fotografía te odia,

todos te odian, pero a mí me gusta mucho lo que genera,

algo imprevisible y nuevo y está vivo

y como les doy un poco de ese margen que a lo mejor en otros proyectos

no tienen, se genera un clima de trabajo muy guay, la verdad.

-No me toques. -Que no te voy a tocar.

-Que me quema, hijo, que me quema, por Dios que me quema.

-¿Te quieres calmar? Ven, trae, que me cago en la puta,

abróchate el pantalón, no salgas con el pantalón desabrochado.

Me gusta mucho una escena porque para mí es muy representativa

de la dificultad que tienen de empatizar ambos,

no se puede poner los zapatos, aunque sea por un problema de gota,

al final a mí me parece tan representativo, en ese momento

que están hablando los actores de no podemos...,

"me habían echado porque quieres ser actor"

y el padre con los zapatos liado ahí que no es capaz de ponérselos,

me parece superrepresentativo, no empatizan, es la clave ahí,

la dificultad que tienen para conectar.

-Sí, hay algo también muy cercano

a mí y supongo que a Jonás y a los que hicimos la película,

en esta cosa como castellana

de la distancia entre unos y otros,

cómo nos cuesta decir cómo nos sentimos

y desde luego escuchar a nadie cómo nos sentimos, nos parece grotesco,

o sea, que viene un amigo y me dice: "Estoy un poco triste"

y yo le miro y digo: "Estás loco, déjame en paz".

¿Te ha dejado tu novia?

O no me cuentes, o sea, no estoy capacitado para otra cosa

que no sean consejos sentimentales, vete tú con tus problemas

de que te sientes, ¿cómo? Déjame en paz

y vivimos un poco en esa educación sentimental, o sea, que es verdad

que ahí nos interesaba mucho esa falta de empatía,

la incapacidad, porque nos da vergüenza y porque nos incomoda

y porque, ¿a mí por qué me vas a meter en este lío?

-¿Te apetece café?

-No, gracias, tengo que marcharme.

Y el personaje de Juan Diego tiene una clara crisis

de la madurez, no sé si de los 50 o de los cincuenta y tantos,

de lo que sea, pero sí me gustaría saber cuáles son esos síntomas.

Yo creo que ahí, llegada la mediana edad,

las personas viven un montón de experiencias y puede ser

que algunas personas se paren a reflexionar cómo ha sido su vida,

el sentido de la vida, qué necesidades tienen,

qué metas han cumplido, cuáles son sus logros o fracasos,

depende un poco de las características individuales,

también hay que ahí insistir porque si hay personas que están

más asentadas en la madurez al llegar a los 50

y tienen un trabajo que les gusta, una vida que más o menos

les satisface, no tiene porque llegar a esa etapa,

pero bueno, si llega en algún momento es bueno,

porque se paran a pensar y a ajustar y a crecer

y a saber que es tónica de la vida, tenemos muchas experiencias

ya vividas y además también hay una cosa importante.

-Lo dices y suena bien, pero luego yo veo que pasa

y pasan cosas horribles.

# Cumpleaños feliz. #

El personaje, por ejemplo, de Santiago

empieza la película con un cumpleaños,

él evidentemente no quiere celebrar su cumpleaños

y lo que quiere es follar mucho y comprarse una moto,

otras cosas que no tienen nada que ver con eso,

por lo menos nosotros lo planteamos en un tono muy poco reflexivo,

no es un hombre que mire hacia atrás,

es un hombre que no mira a ningún lado, o sea, que cierra los ojos

y salta a ver que hay. No, el no,

pero cuáles son los lugares comunes de esa crisis de madurez.

Sí, pero que planteado así digo: "Joder, qué maravilla",

pero lo que yo veo en los señores de 50 años y me vienen a mí,

es una cosa horrible, la gente corriendo

como pollo sin cabeza chocándose contra las paredes.

-Hijo, ¿hijo, estás ahí?

¡Te quiero! No te avergüences.

También importante, a partir de los 50 empieza la época

de climaterio, tanto en hombres como en mujeres,

o sea, los hombres también tienen ese climaterio a partir de los 50

y en cada hombre de una manera determinada,

es diferente al de la mujer, pero también hay cambios hormonales

y eso puede condicionar a que esas reflexiones sean más intensas

y ese declive se perciba como una tristeza,

con pérdidas, con cansancio,

con irritabilidad, que es muy característico del personaje

de Santiago que constantemente está enfadado

con la vida en general y con sus propias frustraciones,

que sí puede que tenga algunos así más acordes a esa etapa.

Hay un cierto patetismo y casi pinceladas de crueldad

a la hora de mostrar las miserias de tus personajes,

que tiene mucha gracia para el espectador,

está en esta película, está en "Más pena que gloria",

en "Selfie", ¿eso lo haces conscientemente?

¿Forma parte de tu estilo?

Eso me lo ha preguntado alguna vez la gente,

como, "no, es que tú eres...",

había una frase que decía Boteros, el pintor colombiano,

que le preguntaban una vez en una entrevista:

"¿Y usted por qué pinta gente gorda?"

Y contestó: "Es que no son así", pues yo es que lo veo así.

Es que es muy interesante.

Yo es que os prometo que es ejercicio de cálculo literario,

que yo es que miro y yo lo que veo es eso,

a mí cuando me dicen "es que esto es berlanguiano",

yo pienso que lo que no es natural son las otras películas,

lo normal es Berlanga, pero esta parte que dice,

"esto es azconiano, berlanguiano", es que es la vida, la vida es eso.

Y todo lo demás son ensoñaciones literarias más o menos melancólicas.

# Ya le traigo al niño

# su dulce panal. #

¿No estamos en noviembre?

-Sí, ya se lo he dicho yo, pero si a él le hacía ilusión.

Se supones que todos estos se basan en la colaboración,

ese rollito.

Pero yo no, yo no me creo nada.

Hermano, ¿conoces a una chica que se llama Macarena?

-No, no la conozco. -Vale, gracias.

-Gracias.

-Miguel, hazme un favor, no me seas tan español.

-Pero Antonio, no me líes, te lo dije en Madrid,

yo he venido a descansar, tomar el sol y tocarme los huevos.

-La gorda esa es ideal para ti.

-Pero si no la has visto bien.

Hablemos de "Los Europeos", porque como hemos dicho antes,

por si alguien se ha enganchado al programa un poco más tarde,

está basada en una novela de Rafael Azcona,

intentó llevarla al cine Berlanga, lo intentó José Luís Cuerda,

pero ha tenido el orgullo de hacerlo Víctor García León

con Raúl Arévalo y Juan Diego Botto.

Sí, no sé si lo he hecho mejor que lo hubiera hecho Berlanga

o Cuerda, pero bueno, la otra no está hecha, con lo cual, bueno,

no deja de ser una alternativa digna.

Pero el hecho de que pusiera interés Berlanga y que pusiera

José Luís Cuerda, nos hace ya saber que "Los Europeos"

merece mucho la pena. La novela es un novelón

y cuenta esa parte de nuestra historia

que es poco conocida, no se ha visto mucho en el cine,

que son los primeros jipis de Ibiza,

aquellos desertores de la guerra de Corea que empezaron a vivir

con cierta libertad en Ibiza en medio de una dictadura

y que se llenó aquello de europeos de un sitio y de otro

convirtieron en una especie de oasis de libertad, Ibiza,

en un país muy hostil y muy negro y muy gris.

Así fue. Y la verdad es que hemos hecho

una película sobre la imposibilidad de ser europeos,

o sea, cómo estamos totalmente incapacitados

para saltar los Pirineos, o sea, nos lo ponen, nos dejan sentarnos

a la mesa, dice: "Venga, pasa" y no podemos pasar,

estamos lleno de complejos y llenos de cosas

y hay un punto de "Dios santo, ¿de dónde venimos?"

-¿A qué te dedicas tú? ¿Profesión?

Tu trabajo, ¿en qué trabajas?

-Invierno en París es muy triste.

-¿Te estás riendo de mí? -Sí.

Pues si no queréis añadir nada más,

no sé si os quedáis con ganas, la verdad es que todas las pelis

y si no todas, casi todas darían para mucho más

del tiempo que tenemos, pero el tiempo es el que es,

que diría Irene Larra, así que nos tenemos que ir marchando,

¿queréis añadir algo antes de irnos?

No, muchas gracias por hacer el ejercicio de ver la peli,

analizarla, ha sido un gustazo escucharte.

-Muchísimas gracias a ti y a vosotros, yo estoy encantada,

me ha gustado mucho la experiencia. Gracias, gracias a los dos

y estaremos muy atentos a "Los Europeos".

Os la presentaré en cuanto pueda. Enhorabuena.

Pues a vosotros, gracias por estar ahí,

os recuerdo que aun podéis conseguir

vuestro bolígrafo solidario

de la campaña Un juguete, una ilusión,

que permitirá enviar millones de juguetes

a niños de más de 48 países.

Nada más, ya sabéis que os esperamos dentro de una semana aquí

para seguir compartiendo el mejor cine español reciente.

Un beso muy grande, chao.

-Qué mal me encuentro, Antonio. -Qué coñazo,

por favor, tenemos aquí extranjeros, Ibiza al fondo.

-No sabes el mareo que tengo, la noche que he pasado

con el meneo del puto barco. -Un chino,

¿dónde has visto tú un chino? Asiáticos, Miguel,

"Bonjour, mademoiselle".

Española, no falla. Podrían llevar una de estas de...

-Una pulserita. -Transparente, con la bandera

y a partir de ahora, europeas.

Habla a gritos, rodeada de niños y tiene el gesto de estar

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Versión española - Vete de mí (coloquio)

25 nov 2019

Un duelo interpretativo, protagonizado por Juan Diego y Juan Diego Botto, sobre los hijos que se niegan a crecer. Nos acompañan el director y la psicóloga Mariola Bonillo.

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