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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Verónica (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Verónica con su sacrificio logra salvar a su hermano pequeño

del mal que ella misma ha generado,

un final que nos deja tan impresionados

como al policía que realiza el atestado.

Buenas noches de nuevo, Sandra Escacena, Verónica,

con una alegría maravillosa

de verte aquí sonriendo con esos ojos llenos de vida

y de brillo y, además, saber lo mona que eres,

lo cálida, lo cercana.

Muchas gracias.

Ana Torrent, la madre de Verónica

y de esos niños maravillosos.

De nuevo, hola, Ana.

Hola. Enhorabuena por tu trabajo,

fantástico, como siempre.

Y Paco Plaza, el artífice de lo que acabamos de presenciar.

Creo que podemos empezar hablando del final si te parece, Paco, ¿eh?

Cuéntanos por qué decides este final, cómo se construye

y lo abrimos a las actrices para que nos hablen de su trabajo.

Al final, lo que quería era como reforzar

esa sensación de verosimilitud

que en todos los elementos de la peli hemos querido tener,

con la banda sonora, con la ambientación,

con la manera de rodar la película.

Entonces quería ser fiel a un elemento que sí sacamos

del caso real, que es que hubo un policía

que atestiguó haber sido supuestamente

testigo de fenómenos de difícil explicación.

Entonces eso me parecía muy interesante,

la aproximación de salir al final

de la ficción de la historia y enseñar,

bueno, y vino un policía y atestiguó

que lo que había era algo extraño.

Pero hay un truquito al final, cuando hacíamos los primeros pases

de la peli, la gente se quedaba muy triste.

Pensé que sería muy interesante acabar la película

con Verónica sonriendo

para que, de alguna manera,

te aliviara esa sensación de desazón.

Entonces se me ocurrió lo de hacer

la foto que se recompone y, así,

la última imagen que tienes de la película

es la de Sandra sonriente

y que, aunque sea un mínimo consuelo,

un poquito de alegría

sí que te da.

Al final, reconstruimos esas fotos supuestamente del caso real,

que son fotos que hicimos en el plató,

son fotos del decorado, pero hicimos pequeñas modificaciones en las fotos

para que, por ejemplo, las manchas de los colchones

no sean iguales en las fotos de cómo eran en la peli

para que la gente pensara: "Ese era el colchón real".

Hombre, claro, lo hemos pensado todos.

Yo también lo he pensado, obviamente.

Está reconstruido. Está reconstruido,

pero siempre en aras de intentar,

una vez suspendes la credulidad viendo la película,

creerte que la realidad se parecía lo más posible

a la película que contamos.

-A mí el final, como espectadora,

me produce mucha angustia

porque me da mucha lástima mi personaje

y yo rodándolo la verdad es que fue bastante intenso.

Fue también mi parte favorita de rodar.

Fue complicado, pero me gustó muchísimo.

A mí el final me produce lo que dice ella,

una tristeza tremenda.

O sea, cuando leí el guion, aparte de todo lo que ocurre,

veo eso, una niña muy sola,

y, además, cuando vi la película, la sensación, además, que soy madre

y tengo una niña acercándose a la adolescencia,

me produjo angustia y miedo, pero de lo que viven,

de la cabeza de un adolescente,

de la soledad tremenda, en el caso de ella, a veces,

que están muy muy muy solos

en el mundo explotando dentro que tienen.

-Mamá.

-¡Mamá!

-¿Qué? -Mamá, cierra el bar.

Ahora, vámonos todos a algún sitio.

-Pero ¿qué estás diciendo?

-Mamá, cuando tú estás en casa, no viene.

-Es muy triste, es de una gran soledad

de una niña muy sola.

Una de las cosas que más me angustia de la película

son las dos veces que ella va al bar,

que lo comentábamos viéndola,

y ese "mamá, mamá, mamá" reiterativo sin respuesta.

Exacto. Eso es de una soledad profunda

y eso es de las cosas que más me agobia, fíjate.

Creo que, cuando eres adolescente,

por lo menos en mi caso,

creo que un poco es una experiencia global

de adolescencia, te sientes muy incomprendido.

O sea, todos hemos dicho en un momento:

"Es que nadie me entiende", ese enfrentamiento con tus padres,

con los que sientes.

En la infancia tienes una cercanía casi enfermiza

a los padres y la adolescencia supone el crecimiento de ese abismo.

Es como que la afirmación de tu propia personalidad

pasa por el desafío a la autoridad

y por la ruptura traumática de los vínculos con tus padres.

Entonces es un momento muy de vértigo.

Creo que el adolescente está en un momento de reconstruirse,

de saber quién es él de verdad o ella,

de que su cuerpo cambia, de que las relaciones personales

cambian, de que empiezas a descubrir nuevos sentimientos,

empiezas a ver que hay una vida más allá de la...

Es como una ruptura de una membrana invisible

que es traumática y que es desgarradora

y es un poco los sentimientos

que yo quería reflejar con el personaje.

Cuando los agentes fueron a esa casa,

lo que vieron debió sorprenderles bastante,

puesto que, según se dice,

al salir escribieron el primer informe policial,

del que tenemos constancia,

en el que se reconocen fonómenos paranormales.

"La noche del 27 de noviembre de 1992,

un inspector y tres agentes

de la Policía Nacional se presentaron en el domicilio

de la familia Gutiérrez Lázaro,

en el piso 4 A del número 8 de la calle Luis Marín de Vallecas.

Estefanía Gutiérrez Lázaro había muerto en la madrugada

del 14 de julio de 1991.

Tenía 18 años y padecía ataques de epilepsia."

Yo me levanté rápidamente,

fui al pasillo que no habían abierto la puerta,

porque era invierno, ni nada.

Eso era un ruido como de enseres que se caían,

tampoco muy estruendoso. Eso fue lo que prácticamente vi.

"La intervención policial de aquella noche quedó reflejada

en este informe.

En él se detallan una serie de fenómenos

que nunca antes habían llegado a figurar

en los archivos policiales españoles."

La historia está inspirada en un caso real.

¿Cómo fue el proceso de documentación

y dónde, como autor, necesitas despegarte de él?

Nos despegamos casi desde el principio

porque en este tipo de fenómenos,

cuanto más te acercas, más fisuras empiezas a ver.

Y tampoco nuestra intención era documentarlo,

que es algo que en el programa de Iker Jiménez,

por ejemplo, han hecho con gran maestría,

o sea, con una aproximación periodística

paranormal que no nos correspondía.

Nosotros usábamos la excusa argumental

para contar una historia de terror.

De hecho, mantuvimos una distancia prudente y respetuosa

con los acontecimientos reales

porque, realmente, no era lo que nos interesaba explicar;

sobre todo, partiendo de la base de que nadie sabe

qué es lo que pasó ahí realmente.

Entonces lo que queríamos

era utilizar ciertos elementos iconográficos

que eran populares y son conocidos

porque han tenido relevancia en prensa y en medios

y usarlos para aderezar nuestra historia

de esta pobre niña que crece

obligada a ser mayor cuando aún no lo es.

-Es que, tía, los padres de Rosa se van este fin de semana

y vamos a hacer una fiesta en su casa mañana.

-¿Por qué no me lo has dicho?

-Tía, te lo está diciendo ahora.

Además, tampoco creo que puedas, ¿no?

Vas a tener que cuidar de tus hermanos.

Estudiabas Cine y Teatro

cuando te presentas al castin de "Verónica".

¿Cómo recuerdas este castin?

¿Por qué pruebas tuviste que pasar? ¿Qué te pedían?

Yo fui a mi escuela de Teatro,

que iba a Primera Toma,

como un día cualquiera y me dijeron: "Va a haber una directora de castin,

que va a ver chicas para una película de terror"

y, sin más, se metió a ver la clase y nosotros hicimos la clase normal.

Y, después de la clase, seleccionó a tres o cuatro chicas

y nos hizo como una prueba después y era a base de improvisaciones de:

"Imagínate que te levantas

y en el armario estás oyendo un ruido extraño y vas"

y así. Luego otra prueba más hice de improvisaciones

y luego creo que dos más contigo con separatas de la peli.

¿No? Sí, eso.

Y te cambió la vida.

Sí, un poco.

-Además, ¿no contaste tú

que la viste el primer día.

-El primer día. -El de castin, o sea, la vio

y ya no tuvo... Luego vio a muchas otras,

pero él ya se había quedado con ella.

Qué cosa, ¿verdad?

Sí, además, era ligeramente problemático

porque Sandra tenía 14 años cuando hizo la prueba

y, por requisitos legales, hasta los 16 no puede trabajar

X horas.

Con 14, es régimen de menores aún,

con lo cual dificultó un poco el rodaje para adaptarnos

a los horarios y tal, pero cuando la vio Arantza,

la directora de castin Arantza Vélez vio a Sandra

y me llamó el primer día

y me dijo: "Oye, es que he visto a una niña,

ya sé que tenemos seis meses para buscar,

pero es que he visto a una niña

que vas a flipar" y le digo: "Bueno, pues mándame el vídeo".

Me dice: "Es que me he puesto tan nerviosa

que le he dado dos veces y no se ha grabado".

Tuvo que volverla a llamar porque dice:

"Es que me ha puesto muy nerviosa.

Es que creo que es ella". Y entonces Sandra volvió,

hizo la prueba y, cuando la vi,

la verdad es que, no sé, es una de esas cosas que sientes dentro

como que algo ha encajado,

como de "vale, esta es nuestra prota".

-Yo solo quería hablar con él.

-¡Basta ya! Estás leyendo demasiado esas cosas

y te están afectando mucho.

-Es la verdad.

-Vero, necesito que crezcas.

Necesito poder contar contigo

porque estoy sola. -Yo sí que estoy sola.

Ana, Paco tenía clarísimo que tú eras la madre de la niña

y, además, jugaba

con cierta historia de que la niña de "Cría cuervos"

había crecido y era la madre de Verónica justamente

y con esos ojos que son los ojos del cine español.

¿Cómo vive una niña un rodaje?

Las cosas han cambiado mucho desde que yo hice "Cría cuervos"

a esta película.

Ahora se les protege muchísimo, mira lo que está diciendo

de los horarios, los niños no podían,

¿eran cuatro horas las que podían rodar?

-Sí. -Cuatro horas, están más solos,

con una persona que los cuida, ahora,

entonces estábamos todo el día con una persona que nos cuidaba,

ahora tenían

una directora, una mujer de castin con ellos.

Yo los rodajes de niña los viví

con mucho misterio, como con una cosa mágica,

como esta en un mundo de mayores que no acaba de entender.

Y también es diferente cuando, en mi caso, por ejemplo,

me habían elegido de casualidad y yo no había buscado ser actriz

y nadie en mi familia tenía nada que ver.

Cuando ya es una decisión, bueno, en el caso de Sandra, claramente,

ya tiene otra edad, ya ha estudiado

y en el de esas niñas también, ya eran niñas que tenían claro

que querían, porque es una profesión muy muy...

-Menos Antoñito. -Muy delicada de pequeño

en los rodajes y a mí da cosa verlos

porque es que no entiendes muchas cosas

y no entiendes la industria que hay detrás.

Creo que Paco hizo un trabajo muy muy muy bonito

porque, sobre todo, les dio una confianza tremenda.

Era más estar con ellos,

con Sandra yo lo veía, una confianza tremenda de hablar,

de estar, de acompañarlos, una tranquilidad,

y yo creo que es lo mejor que les pueden dar.

¿Por qué no me tocas esa canción

que tanto me gusta?

-"Verónica" podía llamarse "Cría cuervos 2",

o sea, para mí es, básicamente,

la niña Ana de "Cría cuervos"

que se casa con un "heavy" de Vallecas,

acaba montando un bar y acaba distanciada de su familia.

El "heavy" de Vallecas muere

y entonces ella se queda al cargo de cuatro niños.

Pero, para mí, por eso más me gustaba llamarla Ana

en la película, porque para mí es la misma persona

y, claro, cronológicamente está clavado

porque es la misma. -Es la misma, sí, sí.

Y por edad podría ser y todo, claro.

-Sí, sí. -O sea, para mí, es una continuación

de "Cría cuervos" que, por otra parte,

si no es mi película favorita,

se aproxima mucho y es verdad que no se buscó

a ninguna actriz más, o sea, solo hubiéramos buscado

si Ana, por cualquier motivo,

no hubiera podido, no le hubiera gustado colaborar,

lo que fuera. Para mí no hay otra opción.

-¿Cómo estás, querida?

-Llegas muy tarde.

¿Se puedes saber qué has estado haciendo

hasta las 23:00?

Es médica, abogada, socorrista y bombera.

Paralelismos con las dos películas

que nos gustan recordar

para que también los espectadores los vean,

a ver si está de acuerdo.

Las niñas con madres ausentes.

(ASIENTE) La unión del terror y del realismo

y del costumbrismo que hay alrededor,

que lo hacen muy cercano en las dos películas.

¿Verónica? Hola.

(Música)

# Todas las promesas # de mi amor se irán contigo. #

Se utiliza una canción en las dos,

el "¿Por qué te vas?" de Jeanette o "Hechizo" de Héroes del Silencio.

# Las estrellas te iluminan,

# oh, y te sirven de guía.

# Te sientes tan fuerte

# que piensas

# que nadie te puede tocar. #

El retrato sociológico de una época

y, por supuesto, Ana Torrent.

Es que, para mí, es como te digo,

para mí, es una película que nace de "Cría cuervos".

Cuando la terminamos e invitamos al maestro Saura

a que viniera a verla, como que no quería bajar al estreno,

le daba como más pereza y lo que hicimos fue,

a través de su hija Ana, mandarle la película a casa.

Y yo guardo como un tesoro

una foto de Carlos Saura en su salón,

en su sillón, viendo "Verónica". Me parecía como un momento mágico

porque es como, yo, que he visto tantas veces "Cría cuervos" y es

una película que me ha inspirado a esta,

me parecía como una cosa de justicia poética muy bonita

que Saura terminase viéndola.

Pareció precioso.

-Nunca se debe dar por finalizada

una sesión sin despedirse. Aquello de lo que no te despides

se queda contigo. Si no acaba con éxito,

inténtelo nuevamente en otra ocasión.

¿Qué pautas o qué referencias te da Paco Plaza

para que abordes un personaje tan complejo?

Pues hizo cosas muy chulas, por ejemplo, recuerdo que hiciste

como una "playlist" y me dijiste:

"Esta es la música que escucharía tu personaje.

Enciérrate en el baño con la luz apagada y póntela".

Pero hay algunas que no podía, me daba mucho miedo.

Qué maravilla.

Y me recomendó un par de pelis.

"Déjame entrar" era, ¿no?

-¿Eli?

¡Eli!

Vete.

-Y luego... -"Cisne negro", ¿no?, también.

-Sí, me recomendó "Cisne negro",

pero, claro, yo tenía 15 años

y la cuestión es que es

una película un poco fuerte,

se supone. (RÍE) Qué graciosa es.

Un día me manda un mensaje: "Sandra, te recomendé

'Cisne negro', pero, si no la has visto,

da igual, no la veas" porque él la había vuelto a ver

y dijo: "¿Qué película le he recomendado a la niña?",

"Socorro". Entonces yo ya la vi

y dije: "Bueno, tampoco es tan fuerte"

y ya la había visto, pero me encantó.

-Claro, es que yo estaba repasándola

y de repente veo la escena en la que Natalie Portman

sale masturbándose, no sé qué,

y yo me imaginaba a Sandra viendo con su madre:

"Me ha recomendado el director que vea esta película"

y yo: "Madre mía". Y yo: "Oye, si no la has visto,

no la veas, da igual".

-Pero me encantó

y ya la había visto.

-Imagínate que hay una bola negra y otra amarilla.

Y luego hay que hablar, sin duda, de las interpretaciones

de los niños,

que es una cosa asombrosa.

Antoñito. Cómo llegas a Antoñito,

cómo llegas a sus hermanas

y cuál es el método que utilizas para que ellos

entiendan también lo que tú quieres contar,

que es brutal. Claro, mira, yo creo

que, cuando trajas con niños,

esta es la segunda vez que hacía una película con niños,

creo que el error es intentar buscar

niños que se adecúen al personaje.

Creo que lo que tienes que hacer,

o, por lo menos, como yo quiero trabajar con ellos,

es encontrar niños que tengan

algo especial que tú puedas utilizar para la película.

Y estos niños eran muy especiales los tres,

muy especiales. Entonces lo que haces es tener

a estos niños, que son carismáticos,

que tienen algo, una chispa, una inteligencia,

una sensibilidad que es como muy especial

y la adaptas al guion. Y lo que hacíamos en rodaje

muchas veces era rodar

sin que supuestamente supieran que estábamos rodando.

Ah, qué maravilla.

Para que tuviera un aire un poco documental

y ahí contábamos con la ayuda de Sandra,

que era un poco el topo, que era la hermana mayor,

ella asumió mucho el rol de hermana mayor.

-Sí, porque Antoñito, Iván, no le hacía caso a él,

solo me hacía caso a mí. Entonces Paco Plaza me decía

lo que yo le tenía que decir a Iván porque me hacía caso a mí.

-A mí no me hacía caso, a mí venía, por ejemplo,

íbamos a rodar una escena y me decía:

"Paco, una toma, ¿eh?".

Y decía: "Bueno, Iván, pero ¿y si no sale?

-Una toma".

Y era como: "Bueno, corten". Y decía: "Yo ya lo he hecho"

y se iba del set. ¿Sí? Por favor, que nos dé clases

de asertividad ya mismo.

Antoñito es como Gérard Depardieu y Marlon Brando

en el cuerpo de un niño.

-Y, una vez que cortamos y él dijo: "Yo solo hago una",

cortamos y dijeron: "Otra vez"

y dijo: "A quien se vuelva a equivocar

lo echo de la película".

Nene, siento mucho haberte puesto el agua tan caliente.

-No has sido tú.

-¿Qué?

-No has sido tú.

-¿Qué has dicho, nene?

-Mañana no me haré pis.

-Yo recuerdo que mi obligación

como niño era no interferir

y no molestar en el transcurso de la vida

y ahora siento como que los niños

se convierten como en el eje gravitacional,

es como todo es alrededor del niño,

se elige todo, el coche, las vacaciones, el colegio, todo

por los niños.

-Las "madres helicóptero" las llaman porque están como encima

del niño. -Eso es terrible,

lo de las madres helicóptero.

-Es verdad y antes no, cuando éramos pequeños,

es que estábamos en la calle.

-"Iros a jugar y no molestéis".

-Y salíamos a la calle. Y un beso de buenas noches

y de lejos después de ducharte. Es como que en nuestra infancia

se tendía a que los niños se comportasen como adultos

y ahora a lo que se tiende

es a que los adultos se comportan como niños.

O sea, creo que ha habido un cambio que es muy peculiar.

Yo no soy padre por ecología,

pero lo veo en mi entorno. Perdona, ¿te puedes detener ahí?

Sí, hombre, creo que la manera, o sea, ahora, que estamos hablando

de cambio climático, de los recursos fungibles,

creo que la decisión más ecológica

es renunciar a la paternidad o a la maternidad.

-Has tomado la mejor decisión, creo.

-Porque mira lo que contamina un niño.

Perdona, pero aquí las madres estamos un poco estupefactas.

O sea, los niños generan una cantidad de basura

que es increíble, eso acaba todo en el océano.

Bien, bien. Esto es otro debate.

Otro día hacemos un debate.

Efectivamente. Yo, como anfitriona de este programa,

no puedo más que sonreírte y darte las gracias por venir.

(RÍEN)

-¿Habéis estado viendo películas de miedo otra vez?

-Un poco. Tranquila, mamá,

que la Vero nos protege del espíritu.

-Vamos a recoger todo y a la habitación.

Y tú a tu cuarto.

-Mamá, pero... -Ni pero ni pera. A tu cuarto.

Habladme de vuestro trabajo con los niños.

Creo que ella tiene muchísima más relación.

Yo, hombre, intenté trabajar,

ensayamos varias veces,

porque con niños tienen esa parte,

como dice Paco, de verdad,

que me parece muy acertado lo que dice,

que un niño te tiene ya que dar el personaje

porque actuar, hasta cierto punto.

A mí, cuando me preguntan, de pequeña, yo no actuaba,

yo era yo, era así.

Y los niños tienen esa parte de verdad

que, si no te los ganas un poco,

es que se nota muchísimo. Entonces de salir a comer

alguna vez con ellos, de trabajar un poquito con ellos,

pero, claro, ahí, donde estuvieron muy juntos

y mucho tiempo, que te podrá contar más, es Sandra,

porque Sandra tiene todo con ellos.

-Sí, yo es que...

Se comportaban como si yo fuera su hermana de verdad.

O sea, todas las mañanas venían a darme abrazos, besos,

me contaban cosas que habían hecho, de sus amigas,

o sea, todo el rato

y yo, sobre todo con Iván, tuve muy buena relación

y eso, es que solo me hacía caso a mí.

(RÍE) ¿Cuántos años tenía Iván?

-Iván, cuatro años.

-Iván y yo la verdad es que nos llevamos superbién

y todo el rato jugando.

Es que son encantadores los tres, la verdad.

# Centella me da brillo # con facilidad. Centella

# Centella. #

"Verónica" tiene un trabajo de ambientación

y de dirección de arte absolutamente espectacular

en cada detalle, que es una de las cosas

que aporta verosimilitud a la historia, sin duda,

y que trasciende a la pantalla. ¿Cómo fue vuestro planteamiento

de ambientación?

Con Javi Alvariño, que es el director de arte,

que hizo un trabajo increíble,

que mucha gente cree que hemos rodado

en un piso de verdad y es un decorado todo.

El gusto por el detalle es algo exagerado en él

y en esta película yo creo que también era muy lucido

porque los dos somos de esta generación.

Entonces lo que hicimos fue recopilar muchas fotos

y recuerdos, por ejemplo, el gallo de Portugal.

Las literas, la madera, ese tipo de habitación de niño.

La formica, la madera mala.

Es tal cual. Es que está tal cual.

Pasaban cosas increíbles. Hay una escena, por ejemplo,

en la peli, que Sandra llama a la Policía con el teléfono,

entonces yo le decía: "Coges el teléfono y marcas"

y ella cogía el teléfono y me decía:

"Pero ¿cómo se hace?"

porque ella nunca había visto una rosca de teléfono.

-Yo tenía el fijo de teclas normal.

-Ahí nos dábamos cuenta de lo mayores

que éramos o cuando le di el "walkman"

y le dije: "¿Tú sabes lo que es esto?"

y me dijo: "Un 'discman' antiguo"

o algo así. -El ataque de risa que nos daba.

-Los flequillos aquellos.

-Con esos cuatro pelos

que me pusiste así.

-Qué maravilla. -Qué risa, porque decíamos:

"Pero íbamos así". -Y los vaqueros de cintura alta,

que ahora están otra vez de moda.

-Las hombreras enormes.

-Ahora solo llevo vaqueros de tiro alto.

-Esos te gustaron, dijiste: "Tal vez me los quedo".

-Sí, esos me gustaron.

Cuéntame qué es para ti lo más difícil de esta película,

cuál fue la secuencia más compleja

a la hora de rodarla, a la hora de ensayarla.

A ver, en general, creo que la parte final de la peli

era más complicada. Concretamente, te digo dos:

la de, tú sabes, cuando me doy contra el espejo,

que me doy un susto porque parece que soy yo,

pero, en realidad, estoy viendo a la criatura.

Esa reacción. ¿Recuerdas que esa costó un poco?

-(ASIENTE) -Y luego, cuando entro

y hay fuego en los dibujos que he colgado

en las literas de los niños,

que es como que yo intento ir a por ellos,

pero no puedo porque se supone que me está cogiendo algo del brazo.

Ah, uf. Esas dos las recuerdo

como las más complicadas.

¿No pasasteis miedo rodando?

Yo no. ¿En ningún momento

el hecho de estar rodando

una historia de fenómenos paranormales

te hace pasar un poco de miedo? Él tiene algo que decir.

-Yo intentaba que tuvieran,

porque cuando hacían la güija y tal, yo les decía:

"A ver si va de verdad a aparecer alguien

y va a hablar con vosotras",

pero no. Podemos hacer una güija aquí.

Ponemos los vasos del revés.

Hay que ir con cuidado. Hay que tener cuidado en esta mesa.

Pero sí que viendo la película me has dicho

que algo pasó.

Voy a hacer una versión muy resumida,

pero advierto que la versión extendida

es en la que realmente disfrutas los destalles,

pero te hago una muy breve porque no tenemos mucho tiempo.

Venga, va. La cosa es con Vinyet Escobar,

diseñadora de vestuario de la película, yo le había dicho:

"No quiero que haya nada rojo en la película

hasta el momento en el que Sandra tenga

la menstruación. De todo el vestuario,

eliminamos el color rojo".

Entonces ella estaba tiñendo los polos de los niños y tal

y salieron unas manchas rojas en la ropa.

Y pensó: "Bueno, habría algo en la lavadora".

Los llevó a lavar a otro sitio

y volvieron a salir más manchas rojas.

Esto se prolongó mucho tiempo, pero te hago la versión más corta.

Al final, se acabaron comprando

otros polos de otra marca

y llevándolos a lavar a una lavandería industrial

y seguían saliendo manchas rojas. Yo no puedo, o sea, no puede ser,

se me ponen los pelos como escarpias.

Sí, entonces en la ropa aparecían manchas rojas

constantemente y, luego, el primer día que rodamos, Antoñito,

del roce del sudor, porque hacía mucho calor,

que era agosto, tenía una ronchita negra.

Entonces, cuando estaba Vinyet lavando

a mano la ropa, al sacarla,

la mancha se había puesto de color rojo.

Y pasaron, o sea, esto fue un poco el inicio de...

-De todo. -Yo siempre, para tranquilizar,

les decía: "Es que, si esto pasa en 'Ocho apellidos vascos',

nadie se preocupa, pero os preocupáis porque estamos

un poco sugestionados porque, en realidad, no pasa nada".

Bien, buen argumento.

-Exacto. -Sí, pero un argumento falaz

porque algo había.

(RÍEN)

(Motor)

-Creo que esa tía se llamaba Vanesa.

Con "Tesis" te conviertes en una especie de icono del cine

de suspense y de terror.

-Es un garaje. -¿Qué importa que sea un garaje?

La han torturado y la han matado.

¿Qué peculiaridades tiene el género de terror?

¿Qué te atrae de él, tú, como actriz y con la experiencia

que tienes, Ana?

Hombre, a mí me gusta el género de terror bien hecho,

donde, claro, aparte del miedo, los sustos,

se está contando una historia

de algo más que va más allá,

de un momento, de una sensación.

"Verónica" creo que es claramente eso,

que no es terror por terror, que es que estás contando otra cosa.

Ese es el tipo de historia de terror que me gusta.

"Tesis" es un "thriller",

pero es verdad que para mi gusto

también tiene que ver,

hay otra cosa, hay un descubrimiento,

hay un morbo, hay una relación

con otras cosas, hay un personaje que hacer

y contando algo más allá de los sustos, un sentimiento,

una sensación, un crecimiento, un algo.

(Golpe)

"Ah, es fiesta mayor."

En "Verónica" hay un homenaje a "¿Quién puede matar a un niño?".

Influyó de una manera determinante Chicho en todos los que hacéis cine

de terror o cine psicológico,

en Álex de la Iglesia, en Amenábar, en Bayona,

en Balagueró, en Vigalondo, en ti, por supuesto.

¿Cuál es la influencia de Chicho en tu cine?

¿En qué lugar tienes a Chicho Ibáñez Serrador?

Chicho es nuestro mentor de todos los que has nombrado.

Es el padrino

de toda esta generación.

-Señoritas.

Señoritas, pueden retirarse.

-No solo como director de dos obras maestras indiscutibles,

como "La residencia" y "¿Quién puede matar a un niño?",

que son cotas altísimas de nuestro cine,

sino, sobre todo, como prescriptor. Él hizo una labor

con la serie de "Mis terrores favoritos",

que es la que nosotros por edad cuando éramos pequeños,

en la cual vimos todos los clásicos,

de la Universal, de la Hammer,

el fantaterror español, conocimos a Lucio Fulci,

a Mario Bava, todo el cine de terror

que, cuando solo había una cadena,

cuando éramos pequeños,

era lo que se veía una vez por semana.

Creo que los miércoles.

Entonces me acuerdo, en el patio del cole,

jugábamos a la peli de terror del día anterior.

Entonces creo que la educación cinematográfica

de toda una generación

que creo que es la que abarca desde Álex

hasta Nacho o gente más o menos un poco

de esta franja de edad entre los 30 y algo y los 50

creo que estamos todos marcados a fuego por Chicho

y me alegro muchísimo

de que tuviéramos la oportunidad

de, aún en vida, el año pasado,

rendirle un homenaje que era muy muy sentido

por parte de todos nosotros.

Ahora sí que le haré conocer de verdad el aire de la sierra,

pero ustedes vean la otra matanza. Adiós.

Sandra, la verdad es que esta película

te ha cambiado la vida y no has parado luego de trabajar,

incluso te has subido al escenario del Teatro Español

para hacer "El sirviente". ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Pues la verdad es que estoy aprendiendo muchísimo,

me está encantando

y, claro, porque, además, hay un repartazo.

Estoy con Pablo, con Lisi, con Carles

y con el maestro Eusebio Poncela,

del que estoy aprendiendo muchísimo.

-Dámelo. -Oy, oy, oy, oy.

-(RÍE) Dámelo.

El teatro me encanta, además, es la primera vez

que lo hago profesionalmente

y, además, en el Español. La verdad es que estoy encantada.

Qué maravilla.

Ana, tú has estado de gira y has estado de gira

durante muchos meses

con un textazo, el último de Alberto Conejero,

"Todas las noches de un día"

y volvéis a Madrid al Teatro Bellas Artes

del 5 de febrero al 1 de marzo,

¿es correcto?, del 2020. Sí, terminamos ahora la gira

y luego ya se termina en Madrid.

Ya hemos estado un año largo haciendo.

Ya se termina este viaje, pero muy bonito.

Sí, volvemos a Madrid al Bellas Artes.

Qué bien, qué bien.

Pues no sé si queréis contar algo más.

Hemos hablado de "Quien a hierro mata",

que, desde luego, es otro trabajo de los grandes

de Luis Tosar y de todo el equipo.

Enhorabuena. Muchísimas gracias.

Porque es un peliculón, la verdad.

Otra vez has aportado

un peliculón al imaginario de nuestro cine.

Pero es un salto de género realmente para ti.

No sé qué ha supuesto

ese salto de género. Bueno, un pequeño paréntesis,

un desvío en el camino.

Ahora la siguiente película que voy a rodar sí que vuelve a ser

una película de terror que ha escrito Carlos Vermut para mí

y que yo voy a dirigir.

Dios mío.

-(RÍEN) -Y que rodamos en febrero

y que tengo muchísimas ganas de volver al terror

porque, al fin y al cabo, es el género del que me he criado

y el que más me gusta.

Pues son todo buenas noticias.

Gracias por haber estado aquí,

por haber compartido un maravilloso trabajo

con todos nosotros

y con los espectadores de "Versión española",

que sigamos viéndonos alrededor de esta mesa.

No hace falta que hagamos una güija ni nada parecido,

con que charlemos sobre cine está muy bien.

Mejor sin vasos boca abajo. Sin vasos y sin nada que se mueva.

Muchas gracias. Muchas gracias.

-Gracias. -Muchas gracias.

Antes de despediros,

os recuerdo que en la web del programa

y en Radiotelevisión Española

a la Carta podéis encontrar todas las películas y los coloquios

de "Versión española". No dejéis de visitarla.

Y nada más. Ya sabéis que la semana que viene

nos volvemos a encontrar para seguir compartiendo

el mejor cine español reciente.

Hasta entonces. Un beso muy fuerte. Chao.

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Versión española - Verónica (coloquio)

14 oct 2019

Cayetana Guillén Cuervo presenta la película de Versión española y un coloquio sobre la misma.

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