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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Tierra firme (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

La familia parce que vuelve a recomponerse de algún modo

y con esta esperanza regresamos al plató

para dar de nuevo las buenas noches a Carlos Marqués-Marcet,

director de "Tierra firme" y a su protagonista masculino

David Verdaguer.

Buenas noches, Carlos. Buenas noches.

Y feliz cumpleaños de nuevo. Muchas gracias.

David, buenas noches. Buenas noches.

Bueno, pues yo creo que está muy bien empezar por el final

y preguntaros precisamente por ese final.

¿Cuál era vuestra intención? ¿Era la materialización

de vuestros deseos aportar una luz al espectador?

¿O es que era inevitable la reconciliación?

Sí, supongo. Costó mucho este final, de verdad.

Fue el único que el guion...

La primera versión del guion era iban a un picnic

y hacer un picnic era como... Durante mucho tiempo

no había final, no encontraba ese final

que quería porque sí que tenía la sensación que...

Y de hecho, hubo debates en el montaje, mientras rodábamos,

porque sabía por un lado que tal como venía la película

y de lo que estábamos hablando,

el tono que intentábamos establecer un poco de una cierta ligereza

en la película; con profundidad pero con ligereza.

Era muy importante para mí

que si nos tomábamos demasiado en serio el tema podía ser banal.

Necesitaba de esta ligereza la película.

Y ese final da un cierto optimismo

pero sin ser un final feliz, de alguna manera.

De alguna manera, era el opuesto al final de "10.000 kilómetros,

que era un final abierto pero pesimista.

Aquí necesitaba final abierto

que no se sabe si esto va a acabar bien, si al final va a funcionar

por ningún lado, va a ser un drama absoluto

y al cabo de un mes se vuelven a separar.

Pero sí que nos interesaba esa cosa de "bueno, pero estoy aquí".

Y el salto, la idea de salto al vacío,

porque si no, otro final me parecía muy conservador.

Era el final fácil.

Nos planteamos en un momento, mientras estábamos rodando,

teníamos ese plano que se ve todo verde

desde el edificio, cuando ella la ve marcharse,

y era un momento de "que se y se puede ir",

y aquí cortamos el final.

Incluso rodamos un plano donde se veía a la otra

corriendo detrás de ella

como un final... Y ya entendías que se iba con ella.

Me di cuenta que era un final visto en otras películas,

me había copiado, pienso en el final de "A través de los olivos"

y dije "ay, qué brillante". Esto ya era el final de la película.

Aparte de eso, era final cobarde,

que había que atreverse a estar ahí con ellos,

atreverse a hacer un final optimista y que no fuese cursi.

Difícil, era difícil.

De hecho, estuvimos dándole vueltas

y no llegábamos, no llegábamos.

Y al final, siempre lo que hago mucho

cuando preparo películas, hago investigación.

Y en este caso, estuve en Londres escribiendo en los canales,

me leía de todo de películas de los años 20

sobre cómo se hacían los canales, películas de viajes en canales,

sobre historia, sobre ingeniería.

Sí tenía la sensación de qué pasa cuando llegas a una esclusa.

Algo sucede entre la gente.

No la sabía identificar,

pero es algo que se crea como muy bonito, de interacción.

Y era: "Esto es muy bonito porque es una familia en acción".

Llegar a una esclusa y tener a una familia en acción.

Cada uno tiene un trabajo concreto.

Cada uno tiene un trabajo concreto y funciona.

Claro. Y viendo ahí, dije:

"Vale, es el final de la película".

No sabes si se monta al barco; no la ves montándose al barco.

Pero ves que hay alguien trabajando para ello.

Y supongo que nos costó mucho llegar a ese final.

¿Y qué lugar crees que ocupa Roger en este trío con esta decisión

y en este final? Pues no lo sé.

Bueno, de hecho creo que Roger con el tiempo sería...

Supongo descubre que quiere ser padre de una forma u otra.

Ese ya es un gran cambio para mi personaje.

Y Roger no creo que esté allí eternamente.

Yo creo que se va a ir y va a hacer su vida.

O en Londres o en Barcelona, pero creo que se va a ir.

Es verdad que es un final, como dice Carlos, muy abierto,

pero optimista, es muy optimista.

Creo. Es que Roger es el personaje que me cae mejor de todos.

-¿Pero ligas con esto? -Claro, evidentemente.

Con gente invidente.

Cuando, por ejemplo, la secuencia donde el personaje de Oona,

cuando Eva tiene el aborto,

cómo intenta con... Intenta él como animarla mal.

No sabe hacerlo de otra manera.

Y a mí eso creo que... Creo que eso es precioso.

Te estoy intentando animar desde una broma que no entra,

con humor negro tampoco entra,

es una manera de decir que estoy aquí y te quiero mucho.

Desde la torpeza. Desde la torpeza, sí.

Tanto como el humor a cualquier precio, a toda costa.

Porque no podemos rendirnos, nunca mejor dicho.

No podemos rendirnos.

¿Tú le has visto? Es horrible.

Hablamos de temas que planteas en tus películas,

que es muy interesante.

Por supuesto, la posición del varón frente a la nueva mujer

y frente a la maternidad.

Eso es muy interesante. ¿Cuál crees tú que es la línea fundamental

que has intentado tratar en ese tríptico,

que no trilogía, que habéis construido?

No sé si se plantea como dibujo general

de la masculinidad,

porque creo que los discursos sobre la masculinidad

son un poco peligrosos.

Y creo que muchas veces corresponden

a la necesidad de los hombres que tenemos

de seguir estando en primer plano.

"Ahora hay un discurso feminista, pues los hombres también necesitamos

-un discurso". -La nueva masculinidad.

Nueva masculinidad. Quizá no es voluntario,

Carlos, pero está ahí. Completamente.

Y es algo que obviamente te planteas

y que piensas mucho dónde te sitúas,

qué haces, cómo dar

este paso atrás y a la vez entenderte

de una nueva manera, como varón, si quieres.

Pero yo supongo que en ese sentido

tiene que ver con el estar flotante de alguna manera,

que en esta película más, el no tener un sitio concreto.

Y estar un poco descolocado; yo creo que es un poco

quizá el de "10.000 kilómetros" menos, pero tanto Roger

como "Los días que vendrán" son hombres muy perdidos.

Y yo creo que hay algo,

no me gusta decir esto porque parece de repente

los hombres qué víctimas que somos, estamos perdidos en el nuevo mundo.

Es cierto que tiene algo que ver con una cuestión casi generacional.

Entonces, yo creo que los modelos que tenemos

no encaja; yo creo que es más fácil

para muchas mujeres encontrar modelos,

pero muchas veces modelos de masculinidad no hay tantos.

-Muy divertido. -Es exactamente lo que quiero.

-¿Entonces? -Lo quiero con Kat.

¿Qué conclusiones has sacado tú sobre tu posición

en este mundo complejo de lo femenino y de la generación

de una nueva vida?

Es que, bueno, Carlos teoriza mucho mejor,

le ha dado más vueltas que yo, es verdad.

Pero creo que Carlos teoriza mucho mejor que yo.

Pero yo me doy cuenta de que, no diré mi generación,

pero al menos yo, uno se cree que es muy de izquierdas,

incluso muy aliado en la lucha feminista y muy...

Pero en realidad, lo que decía él, que hay una cosa dentro,

el quiero y no puedo a veces.

El debo y no quiero.

Hay tanta presión de lo que se supone que debes sentir

y debes hacer que a veces es un poco complicado.

Yo creo que casi todo siempre se basa en sentido común,

sentido del humor y un poco...

No me atrevo a hablar mucho de feminismo,

creo que tenemos que dar un paso al lado y escuchar

y callarnos por una vez en la vida y dejar que hablen ellas.

Pero es verdad que son tres personajes muy complejos,

porque el primero tenía más el rol supuestamente femenino

de "quiero quedarme en casa, tener familia, hijos",

y ella es la aventurera que se va de casa.

En el segundo caso es el típico tío inmaduro,

un solete de persona, pero típico tío inmaduro

que no quiere relaciones estables porque le da miedo,

un Peter Pan con barba muy rara.

Y en el tercer caso,

es una cosa que me ha pasado un poco a mí.

Cuando sabes que estás embarazado, tú como padre,

al menos a mí me pasó, claro, María,

las mujeres notan vida dentro, les cambia el cuerpo,

pero tú como padre estás ahí viéndolas venir.

Eres producción; solo puedes hacerles la vida más fácil

a tu mujer, y cuando está el niño fuera,

intentar hacerles la vida más fácil a ellos dos.

No te necesitan, en realidad.

Teta, dormir, dormir, teta; tú estás allí de...

Has pasado de ser el protagonista de tu vida a secundario con frase.

Y eso también va muy bien porque te da un golpe en el ego.

Te pega en el ego y dices:

"Podías estar o no podías estar, pero no eres imprescindible aquí".

La conexión que hay ahí, tú no puedes luchar con eso.

Tienes que hacer de espectador o productor

y con el tiempo, evidentemente, ya te puedes relacionar con ellos,

pero te da una buena hostia de realidad.

Entiendo el personaje de Lluís en "Los días que vendrán",

es como: "No es mi trabajo ideal, pero cojo un trabajo

donde me van a pagar, donde tendré más dinero

y aporto algo a esta relación".

Te coge una cosa como de hombre de las cavernas,

de "tengo que salir a cazar, tengo que hacer algo".

Planteas el amor como un conflicto de intereses

desde distintos puntos de vista

pasando por las distintas películas.

Y es muy interesante, porque en "10.000 kilómetros"

la mirada estaba más cargada de amargura,

en "Tierra firme" hay más luz.

Entonces, me gustaría que hablaras de esas motivaciones

a la hora de cambiar la perspectiva.

Sí, supongo que tiene que ver con el tema,

con lo que estás planteando, con el propio desarrollo.

Quiero decirte que hay un planteamiento "10.000 kilómetros"

de una cierta nostalgia de la presencia

o un elogio a la presencia humana

y al tocarse y al olerse,

que por otro lado, hay una parte que sale como reacción;

una película más vitalista, que te saque las ganas,

también el momento vital en el que estabas de enamorarte,

de repente como de estar así

de salir de dos momentos personales muy distintos

pero también como decía, la importancia

de: "Vale, queremos hablar sobre por qué hoy en día

cuesta tanto tomar esta decisión

y qué dice del mundo en que vivimos".

Pero claro, si lo pones a escala mundial de los problemas,

Tener o no tener hijos, en comparación con la crisis

que tenemos ahora mismo en Ceuta

de los inmigrantes que vienen, vaya chorrada más grande, ¿no?

Cuando hay gente que está pasándolo realmente mal.

Pero si lo hacíamos desde el humor, desde una cierta ligereza,

creíamos que podíamos llegar a una profundidad

de análisis de muchas cosas.

Al final, me interesa el tema de la paternidad, la maternidad

porque en nuestra cotidianidad, mucha gente, es de los poco eventos,

cosas que realmente te cambian la vida.

Radicalmente.

Entonces, no hay tantas cosas en lo cotidiano de la gente.

Pero es el momento de tener un hijo, de esos pocos momentos

que se conservan.

Lo siento, creo que tener un hijo es narcisista.

Es como querer miniversiones de tu careto

-corriendo por ahí. -¿Qué?

-Es verdad. -¿Es narcisista anteponer

las necesidades de otra persona a las tuyas?

-No, pero hay cierto narcisismo. -Tener un hijo es egoísta.

-Sí, estoy de acuerdo. -Sí, es egoísta a tope.

Y tú planteas una cosa que la sociedad plantea también,

hay mucha presión para las mujeres que deciden no tener hijos.

Sí. El punto de vista en esta película

también es muy interesante, porque el personaje de Oona

a mí hay veces que me irrita un poco su presión.

Dices: "Déjala en paz". De "quiero mandar".

Quiero decir, asume también la opción

de que no quiera tener hijos.

Sí. Cuando le dice:

"Me hubiera gustado verte triste".

A mí me entra un poco de angustia y dices: "Jolín".

"Dinos lo que sea que quieras. ¿Qué quieres, amor?

-Quiero que estés triste."

Sí, era un poco encontrar el equilibro de decir

que tú puedes entender a las dos partes.

Esa es la putada realmente.

Ese es el problema realmente "heavy" de decir:

"Ostras, ¿quién tiene la razón? No tiene la razón".

-María. -El debate que interesaba era

que no existe, y si lo llevas a plano intelectual,

bueno, ¿le gustaría tener hijos o no?

Tampoco hay realmente una solución muy clara.

Quizá diría que no, porque obviamente sobran humanos.

El único argumento claro es que sobramos humanos en el mundo.

Pero bueno, también hay muchas otras situaciones que diría:

"Bueno, hay una responsabilidad respecto a las nuevas generaciones

y el trabajo de dejar un legado

a los que vienen y un respeto por el planeta".

No sé, son muchas cuestiones que viene ahí

y me interesaba esa situación de estar atrapado.

Creo que pasa desde la experiencia de Carlos

que nunca hay ni buenos ni malos.

No. Puedes entender a todo el mundo,

te puede caer mejor uno, otro, entenderlo más,

identificarte más, sentir más empatía por uno u otro,

pero todo el mundo se entiende todo lo que hacen.

En la vida hay pocos buenos y malos objetivamente.

El intento constante de la lucha es no juzgar.

No juzgar a los personajes nunca.

En el momento en el que... ¡Mec! Carta juzgando.

Escribiendo era... ¡Eh! Juzgando. (RÍE) ¡Mec!

¡Mec! Incluso con el montaje, es como, fuera.

Al mínimo atisbo de que estás moralizando...

Para mí es muy importante dejar el sentido, el campo libre

para la moral del espectador.

Que te plantees y te cuestiones.

Perdona, no tiene que ver; ahora que has dicho montaje,

recordemos que "Tierra firme" en el churo final,

el montaje de todo, duraba cuatro horas y algo, creo.

-Cuatro horas y cuarto. -O sea, era una serie

de tres capítulos o de cuatro.

Se cargaron muchas cosas de muchos personajes.

Pero lo de Carlos es muy bestia

porque en "10.000 kilómetros" el rodó

cronológicamente, siempre rueda cronológicamente,

los actores no tienen marcas y con muchos ensayos

y la toma más pequeña son diez tomas.

Siempre rueda así, pero claro,

eso en "10.000" era relativamente fácil.

Pero con un barco en los canales de Londres

hacerlo cronológico, quiere decir

que si empezamos en un barco y hasta dos semanas no volvemos,

el barco tiene que estar alquilado.

Quiero decir, es una locura y consiguió hacer una peli,

una peli tocha como es "Tierra firme",

y siguió apostando por los actores

y también en producción, aquí me saco el sombrero,

por actores y dirección de actores,

porque por muy bien que trabajes, es imposible.

Yo empecé de una manera en Londres y acabé de otra,

El inglés no mejoró mucho.

Pero sí mi relación con Oona, por ejemplo, o incluso con Natalia,

lo que vas creando de personaje.

Es interesante que Carlos aún mantenga siempre esa filosofía.

O esta religión, casi. ¿Y tú cómo consigues

ante producción rodar cronológicamente

por priorizar la dirección de actores...?

Bueno, son muchas cuestiones también.

Por pesado.

(RÍE) Por insistencia. Claro, cuando piensas,

aparte de ser pesado, que sí que lo soy mucho,

si quieres rodar en orden cronológico,

necesitas tener una localización mucho rato que te asegure

que vas a poder tener ese sitio.

Y luego, entrar a localizaciones donde solo vayas una vez,

si vas dos veces, te vas a hacer rodar otra vez.

Haz de planificarlo de alguna manera y que sea algo rodable

en una continuación que sea de un día o medio día al menos.

Claro, te marca ya la escritura a la hora de hacerlo.

A mí me gusta siempre planificar mucho las películas

en tanto la experiencia que va a ser a la hora de hacerla,

porque si no, al final vas a ejecutar un guion.

Vas allá ya haces: "Venga, vale, ahora estos planos

que hemos hecho en mi "storyboard", y ahora rodamos esto.

Y ahora, luego, no sé qué". Yo me aburro mucho haciendo eso.

Para eso que lo ruede otro y ya está.

Efectivamente, habéis rodado en los canales de Londres.

El barco que se ve desde fuera

es el barco donde vive Natalia Tena,

nos lo ha contado cuando ha venido al programa,

que es muy fascinante esa opción vital.

¿Por qué decides...? Quiero decir, ¿qué te aporta a la película

rodar en ese barco y rodar ahí? ¿Qué quería contar?

Hay una conexión emocional,

como de tu amiga también, de ir a visitar ese mundo.

Conocer más.

Conocer más. Te fascina.

Y hay algo en eso de que es agua artificial,

pero son caminos; siempre me han flipado mucho los canales.

Soy muy friki de estas cosas de repente...

Carlos es muy curioso.

Y eso lo mantiene ahí activo.

Y luego hay cierta metáfora, lógicamente,

cuando se va a vivir a un piso, esa vivienda sólida,

entronca directamente con una opción de madurez,

de tierra firme, lógicamente.

Es como decir "aquí sí puedo formar mi hogar"

y pensábamos que lo teníamos todo muy establecido

pero nuestra vida se va moviendo como se mueve el agua.

Es un poco la metáfora de lo que estás contando.

Es verdad que se agarra. Sin duda, claro.

Se agarra ahí, esto no se mueve. Es como "esto no se mueve".

Esto no va a ningún lado.

¿Lo notas?

¿El qué?

No se mueve.

Hay un poco que engaña también

en su vida, en esa cierta seguridad,

que tampoco puede decir:

"Vale, esto es la seguridad, el estar ahí arriba,

pero quieres estar solo". Claro que no.

También pone en cuestión qué significa madurar.

Madurar significa como claudicar

a ciertas cosas cuando en realidad,

¿no se supone que a la vez madurar es ser más tú

y encontrarte, aprender a renunciar?

A lo mejor madurar es, efectivamente,

decidir que quieres vivir en ese barco

frente a todo lo que te están contando.

O decidir que no quieres tener hijos.

Porque no quieres. Es una buena reflexión.

Quizá madurar sea tener tu coherencia

y defenderla hasta el final, hasta las últimas consecuencias.

Efectivamente. Las relaciones humanas

dan mucho de sí. Hombre, todo el rato.

Y la familia y la pareja, son temas inabarcables,

porque realmente...

Yo tengo mi barco y tú, tu hijo.

Tengo que irme. Me voy.

De esa dificultad de poder entender

la experiencia del otro, es el tema que me obsesiona,

y que supongo que seguiré trabajando.

Y por eso me interesa mucho la familia

y obviamente la pareja, porque son esos espacios

donde se supone que la distancia entre dos personas

es la mínima, y la vez es como no tenemos

la más remota idea de qué es lo que la otra persona

tiene como experiencia.

Es una pareja de chicas la protagonista

y hablamos de plantear el tema de la maternidad

en una pareja de lesbianas sin subrayar

que es una pareja de lesbianas, en absoluto.

¿Pero por qué decides que sea una pareja de chicas?

Se había hablado, especulado de este tema.

Entonces, yo mismo haciéndome preguntas,

y de repente era como... Un día de fiesta llegó una,

la mejor amiga de Natalia, y viendo a las dos juntas,

que son amigas, obviamente no son pareja ni nada,

Bailando en Málaga era, ¿no?

En Málaga era, sí. Y estaban ahí y dije:

"Pum". De repente, todo hizo...

Sería mucho más interesante, y en realidad...

Porque supongo que es encontrar un conflicto dramático

de lo que quieres hablar; yo siempre creo que hay relación

entre un tema de lo que quieres tratar, un conflicto,

desde el cual poder desarrollar todas esas preguntas.

Si no escoges buen conflicto, al final te va a quedar pobre,

no vas a poder desarrollar,

vas a acabar haciendo escenas que tiene que ver directamente

con la idea, el tema, y no se va a desarrollar

de lo que está sucediendo entre los personajes.

Entonces, ahí, en ese sentido, fue como:

"Ostras, si de repente, con las parejas hetero,

con todos mis amigos que tengo, en realidad..."

No todos, pero muchos,

"Bueno, no, sí, no, sí, ¡ay! Accidente. Ha pasado".

Claro, cuando pasa con las parejas del mismo sexo,

es mucho más complicado, porque...

-Hay una previsión previa, claro. -Requiere un proceso.

Y esos procesos son espacios mucho más ricos para conflicto.

Y supongo que de hecho, tenía mucha más riqueza, en realidad.

En la otra quizá ha sido una película que habíamos visto,

y esta, el tema de "ay, nuevas familias",

está supersobado, no era...

Los temas no me interesan.

No pasa nada, no es muy original ya.

En realidad, en películas, los temas originales,

las historias originales no me interesan

Original de historia, no.

El otro día leí que Superman es Jesucristo.

Sí, también, claro.

La historia de Jesucristo, un señor que llega a la Tierra

con superpoderes, el padre lo envía aquí, y es eso.

Son las dos las mismas historias repetidas

o combinadas de diferentes formas, pero en realidad,

inventarse algo no es tanto, supongo, el qué cuentas,

sino el cómo lo cuentas, me imagino.

Me gustaría que pusiéramos el foco en una secuencia de la película

en la que Geraldine Chaplin hace un recital interpretativo,

especialmente cuando da su punto de vista

a esta opción de tres.

"La vida es como es por una razón.

Y las familias son como son por una razón.

Con una persona es complicado.

Con dos, también.

Pero con tres personas, os dirigís al desastre.

-Sois una generación de hipócritas."

Poner el foco en ella, en cómo ha sido la relación con ella,

el rodaje con ella, pero también,

por qué quisiste introducir esa mirada ajena,

esa opción, este punto de vista ajeno a ellos tres.

Geraldine...

Venga. "Love".

Yo rodé con ella...

Teníamos un par o tres de secuencias que se cayeron por montaje.

Y yo estaba muy nervioso y dije:

"Estoy muy nervioso, Geraldine". Y me dijo: "Y yo".

Y me dijo que cada año es peor.

Y eso me tranquilizó, por un lado; pero me asustó mucho

porque esto va a ir a peor y cada año es peor.

Porque si Geraldine está nerviosa, imagínate yo.

Es un amor de mujer. Es una profesional de la leche.

Ese discurso que hace en la cena, eso es precioso.

Y la respuesta de Natalia. "I love you".

Los dos discursos son increíbles.

-Claro, yo estaba pensando, a veces,

con actores con mucha experiencia, cuando trabajas con ellos,

te ponen a prueba o tal.

Y Geraldine era como...

Incluso me pasa con todos los actores,

la primera vez que trabajo con ellos. Tú lo has visto un poco,

has visto que he trabajado con diferentes.

Siempre el primer día de rodaje...

-Casi no sirve, hasta que no te pillan.

¿Qué tiene de característico Carlos dirigiendo?

¿Qué hay que entender estando en un set a su lado?

Que nada está bien ni mal.

Y que tú no puedes ir a buscar resultados.

Pero inconscientemente, como actor

y cuanto más tiempo llevas trabajando,

tú tienes una manera de pensar de cómo vas a hacerlo,

lo que tú crees que tiene que...

Tú también juzgas o ensayas en tu cabeza de alguna manera.

Y él lo que hace es cansarte.

Y si te hago repetir 37 veces el beber un vaso,

llega un momento en que no sabes qué haces.

Cuando no sabes lo que haces... Estás relajado.

Y pasan cosas. De golpe pasan cosas.

Porque tienes que saber muy bien lo que haces, pero sin saberlo.

Sin pensar, sin avanzar lo que se supone que debes sentir

o hacer o cómo decir...

Estás ahí y acabas haciendo, sobreviviendo.

"Llevo 20 tomas,

solo puedo decir mi texto como pueda

y escuchando al otro porque no sé qué hacer ya".

No tienes que hacer nada y tienes que hacerlo todo.

-Y también tú mismo como director, esperas sorprenderte.

Es como: "Ay, no, esto...".

-"Cámbialo, ahora prueba así, ahora no entres...".

-A veces, vas buscando hasta que encuentras tú mismo:

"Ah, esto no lo había pensado yo. Ah, vale".

Es como que vas buscando que los actores mismos te den cosas.

No siempre, obviamente, porque hay escenas para resolver, tal...

Pero otras veces como que no.

Lo más curioso con Geraldine, es que me pilló a la primera.

Fue como: "¡Ah, sí! Ah, vale, venga".

Y era como... Desde el minuto cero,

claro, se nota que la mujer lleva toda la vida haciendo esto.

Pero fue como conexión desde la primera indicación.

Casi no habíamos ensayado, llegó ahí, primera indicación...

De hecho, el momento para mí que es de piel de gallina,

del brindis. También hicimos como...

Habíamos, de hecho, ya rodado los planos de Natalia y de Oona,

entonces rodamos los de Geraldine y era como: "Venga, haz el discurso.

Y ahora, prueba esta reacción".

"Prueba a pensar en esto, prueba a pensar en aquello".

Hicimos cinco o seis tomas o así y luego le digo:

"Mira, haz lo que te dé la gana".

"'I love you'."

Y ahí fue cuando hizo, o sea, eso no estaba en el guion.

No es la primera reacción que te viene a la cabeza,

te han echado una bronca y en el guion estaba escrito

como silencio claro, típica reacción que tú piensas.

Y ahí, a base de probar, en aquel momento, sin pensarlo,

Geraldine dijo, de sentirse muy apelada,

pero decir "Tienes razón". "'I love you'", te quiero.

Y eso salió de Geraldine en ese momento.

Nunca se me hubiera ocurrido escribirlo, ¿no?

-Es más, si lo escribes en guion, es raro.

Porque tú piensas: "¿Cómo hago esto?".

Pero como hemos llegado juntos a eso, lo más lógico es que diga:

"'I love you', te quiero".

De la película nueva, de "Los días que vendrán",

¿hasta dónde os habéis expuesto

y qué límites no se podían sobrepasar?

A grandes rasgos.

A grandes rasgos y sin hacer spoilers, lo más importante,

marcamos líneas rojas.

Y lo más interesante de esa película es que,

creando personajes distintos a nosotros,

hemos podido llegar más lejos.

Es decir, que poniéndote una máscara,

no te importa hacer el amor, practicar cunnilingus,

enfadarte como un cabrón o...

O, bueno...

O dar el pecho, quiero decir, todo,

al tener una máscara y un personaje,

eso te da una distancia que te permite llegar más lejos.

Y parece un documental por cómo está rodado,

gracias a Carlos y Alex, director de fotografía.

Pero creo que la clave está en tener personajes para poder,

desde la mentira, llegar a una verdad mucho más "heavy"

que si hubiese sido tipo reality, tipo "Alaska y Mario".

Eso no hubiese tenido ningún sentido.

-Bueno, es que llegas a sitios distintos.

Con el documental, también puedes llegar a otros lugares.

Pero es una intimidad robada versus una intimidad creada.

Y yo creo que ahí...

Una cosa no diferencia la otra.

Yo creo que sí que hemos visto procesos

bastante similares en documental, digamos, muy interesantes.

Alguno en ficción,

pero siempre como muy desde el documental casi siempre.

Nuestro reto era:

"Desde la ficción, desde el ejercicio de la fabulación,

de la imagen de la imaginación,

intentar llegar a la creación de la intimidad".

Con Carlos, hemos cerrado una trilogía.

Yo lo he pasado, perdona, lo he pasado muy mal

en el último personaje porque no me dejaba hacer bromas

y yo estaba muy triste.

Claro, es que es un personaje más gris.

Estábamos improvisando, soltaba una broma buena y decía Carlos:

"Ese buenísima, la va a decir María".

¡Ay, qué horror! ¡Encima!

Te pone el ego en su sitio.

Eso es como de... Pues sí.

Pues muchas gracias a los dos

por todo lo que habéis aportado al cine español.

¡Uy! Es verdad, chicos, es verdad.

Es muy interesante que continuéis así.

Gracias por vuestra generosidad y por haber estado ahí.

Feliz cumpleaños, Carlos. Los 36.

El regalo nos lo has hecho tú a nosotros.

Y nada más, que sigáis viniendo por aquí,

porque eso significará que seguís haciendo películas.

Gracias. Gracias, de verdad, a los dos.

Y a vosotros, muchas gracias por acompañarnos.

Nos vemos en una

de las muchas manifestaciones del Orgullo LGTBI,

semana que estamos celebrando en La2 de TVE y, por supuesto,

en el próximo programa,

para seguir disfrutando del mejor cine español reciente.

Un beso muy fuerte, chao.

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  • Tierra firme (coloquio)

Versión española - Tierra firme (coloquio)

01 jul 2019

Con la película "Tierra firme" celebramos la Semana del Orgullo LGTBI. Un delicioso cuento moral de Carlos Marqués-Marcet que plantea el dilema ante la maternidad de dos mujeres lesbianas.

En el coloquio conducido por Cayetana Guillén Cuervo, Carlos Marqués-Marcet y David Verdaguer hablan sobre los importantes temas que plantea la película, así como de la especial forma de rodar y dirigir del director.

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