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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Tesis sobre un homicidio (película) - ver ahora
Transcripción completa

Izquierda. Dale, vamos, vamos.

Izquierda, izquierda.

Derecha ahí. Fuerte.

-No se calmen. Vamos. -1, 2.

Muy bien, muy bien.

Me hinchó las pelotas con que le compre la guitarra eléctrica.

¿Puedes creer que la dejó tirada?

Tres clases tomó, ahora me pide la batería.

Abuso de derecho se llama eso.

No, eso se llama ser un boludo, que le compre todo lo que me pide.

¿Venís mañana?

¿A qué hora? Temprano, a las 8.

¿Me vas a regalar uno o te lo tengo que comprar?

¿Para qué si vos no lo vas a leer?

Mira, por hoy lo puedo necesitar. No sé cuántas páginas tiene

porque tengo la mesita de luz medio desnivelada.

Sí, me pareció el otro día cuando tu mujer se ponía la ropa,

pero se me pasó, no te dije nada. Por favor.

Lo de los años es igual. Acá vos sos el único que le importa

que se cumpla con el programa. Los pibes bajan todo por internet.

Les preguntas por un hecho jurídico y no tienen ni puta idea. ¿Qué tal?

¿Sabes por qué sigo acá yo? Por las pendejas.

Además, además.

No, soy un pelotudo que sigue pensando que hay que dejarle

a nuestros hijos un mundo mejor.

Déjame que te aclare algo, porque parece que vos tenés

el eje un poquito corrido.

A los 30, la bola es por un puesto, a los 40, por la guita,

y a los 50, por el prestigio.

Vos hiciste todo al revés entonces.

Tengo un metabolismo complicado.

Uriarte. Acá.

Villazán. Presente.

Weistein. Yo.

Yolis. Acá.

Bien.

Quiero darles la bienvenida

y aclararles algunas cosas.

Hay muchas razones para estar acá,

pero solamente una es la correcta.

El que vino a hacer contactos

está en el lugar equivocado.

El estudiante crónico

necesita terapia, no un postgrado.

El que cuestiona todo me resulta insoportable,

pero el que no cuestiona nada, no tiene futuro como abogado.

Son ocho clases, ocho semanas,

2500 páginas de lectura obligatoria

y más de 3000 de lectura complementaria.

Para la octava clase,

cada uno de ustedes va a tener que escribir una tesis sobre un tema

que van a ir definiendo

en el transcurso del seminario.

(Puerta)

Perdón, permiso.

(Puerta)

Ruiz.

Sí. ¿Todo bien?

Tuve algunos imprevistos. Lo siento.

Lo paradójico de los imprevistos, Ruiz, es que pueden evitarse.

Solo hay que otorgarles un espacio en la planificación.

Bueno, he previsto que usted iba a enfadarse

y aún así, no lo pude evitar.

(Risas)

La próxima vez, salga un poco más pronto de su casa y listo.

Ahora elija lugar y siéntese.

¿Estábamos?

Nos decía que había una sola razón correcta

para estar acá, pero no nos dijo cuál es.

Aprovecharme.

(Música tensión)

Si ustedes creen que por estar sentados ahí

se van a llevar algún diploma...

(Sigue la música)

Ciao. Ciao.

Hasta luego.

Profesor, ¿tiene un minuto? Sí.

Espero que no se haya llevado una mala impresión de mí, es que...

Acabo de llegar a Buenos Aires y todavía me estoy instalando.

No, gracias. ¿Cómo está tu papá?

Muy bien, gracias.

Me pidió que lo saludara y además...

le envía esto.

¿No lo abre?

No sé disimular, si no me gusta, se me va a notar.

Prefiero abrirlo en casa.

Quería agradecerle por haberme hecho lugar en el postgrado.

Es muy importante para mí. No es nada.

Y me gustaría invitarlo a cenar un día de estos.

Bueno, vemos.

Estoy en coche, ¿lo llevo? No, estoy bien, no hace falta.

No te molestes. No es ninguna molestia.

Cuidado.

Y de paso me guía, que no conozco bien la ciudad.

Bueno, dale.

¿Tu madre?

Casi no la veo, viaja mucho.

También le manda saludos.

¿Sigue con la fundación?

Sí.

Eso y cualquier cosa que la mantenga alejada de mi padre.

Aunque no lo creas

a veces, esa es la única manera de mantener viva una relación.

(RÍE)

¿Qué dice, Cecilia?

Bien, ¿y usted? Igual que ayer.

Llegaron los libros. Sí.

¿Y esto?

Ah, un regalo.

Me lo mando Ruiz Cordera, Felipe. ¿Se acuerda?

Sí, claro. ¿Está acá?

No, su hijo, vino para mi seminario.

Me preguntó si conocía a alguien que pudiera ir su casa

una o dos veces por semana. Le di su teléfono.

Ah, bueno. Gracias.

Qué lindo el regalo. Si, divino.

Una espadita de la justicia para un abogado

como si a un funebrero le regalaran un ataúd en miniatura.

Si usted lo dice...

¿Mi camisa blanca?

Está colgada. ¿Quiere que se la repase un poco?

Sí, por favor.

(Música tranquila)

Profesor.

¿Sol? Sí.

No lo puedo creer, ¿cuánto tiempo? ¿Cómo estás?

Muy bien. Me enteré de la presentación y vine.

Qué bueno. Pero llegué un poco tarde, ¿no?

No, para nada, no te perdiste nada. Recién sirvieron el vino.

(RÍE)

¿Me lo dedicas?

¿Estás segura de que no lo quieres cambiar por uno de Harry Potter?

Los tengo todos. Sí, ¿eh?

¿Cuánto tiempo? ¿Qué fue de tu vida? Eh, bueno...

Trabajo en el estudio de Carballo. ¿Ah, sí?

Hace dos años. Qué bien, mira.

¿Y qué más? ¿Te casaste? ¿Tenés hijos?

No, no, estoy muy lejos de eso.

De hecho, me separé hace poco de mi novio.

Que bueno, te felicito. (RÍE)

-¿Lo molesto yo también?

La verdad que sí, un poco.

¿Voy a saludar a unos amigos y después nos vemos?

Dale, dale.

Muy buena la introducción.

Muy buena.

Gracias.

Tiene que ver con lo que usted decía hace un rato.

Un juez no hace justicia, sino que se encarga de hacer cumplir la ley.

El mayor engaño de las sociedades modernas

es hacernos creer que lo legal es justo.

El problema es que las leyes y la noción de justicia

están establecidas por un grupo de personas

que lo único que buscan es sostener su poder.

Lo que digo es:

yo puedo aplastar una mariposa

y retorcerla hasta que muera. Y eso no es ilegal.

Ahora, si esa mariposa pertenece a una colección invaluable

de algún multimillonario, puedo ir preso.

No es el acto en sí lo que se juzga.

La ley no nos protege de un hecho aberrante.

La ley solo interviene si ese hecho aberrante

amenaza la voluntad de poder.

No, gracias.

Vivimos en una anarquía

y nadie parece darse cuenta.

Todos los días alguien aplasta y retuerce una mariposa

y ninguna ley puede hacer nada para impedirlo.

Interesante teoría. Es más que una teoría.

Mira, yo tengo por lo menos

20 argumentos para refutarte eso,

pero me gustaría darte un consejo, ¿puedo?

Claro. Vos ahora tenéis veinti...

ocho, 28 años.

"Garchá" todo lo que puedas.

Lo demás viene solo.

(Grifo)

(Tonos teléfono)

(TELÉFONO) -"¿Sabés la hora que es?"

Algo así como las 3. "3:30 pasadas."

"Hablamos en otro momento."

Un juez nunca tiene acceso directo a las circunstancias de un delito.

Antes que él llegan los testigos oculares, los curiosos,

el vigilante de la esquina, los paramédicos.

Hasta la mecanógrafa. (RÍEN)

No estoy exagerando.

Hoja 574 del caso López Paunero.

Lo tienen en el cuadernillo de apuntes, fíjense.

(LEE) -"Del primer examen se desprende que el número

encontrado a escasos metros del cadáver,

no se corresponde con el de la víctima.

Tardaron más de 4 años

en darse cuenta que en lugar de "número",

debía decir "húmero", por el hueso. (RÍEN)

El juez que tiene que decidir

sobre la inocencia o la culpabilidad de un imputado

lo hace tanteando a ciegas.

Dadas estas circunstancias,

¿cuál es la única herramienta válida para un juez?

Los hechos.

No.

No, comprobar la certeza de los hechos

es el objetivo del juez, no su herramienta.

La reiteración en los testimonios.

Tampoco.

Si fuera así, un abogado

solo necesita conseguir o comprar

20 testigos que digan lo mismo

y el caso estaría resuelto.

Detalles.

Todo está en los detalles.

Lo que hace un juez

es un lento proceso de discriminación

entre lo contingente y lo esencial.

Y los detalles

son los que terminan por inclinar la balanza.

Hoja 761, el imputado

declara haber concurrido el edificio de la calle Charcas, altura...

(Sirenas)

... 3956, sin poder precisar la hora exacta.

Que en ese momento toma efectivo conocimiento de las circunstancias

por las cuales presta declaración ante la instrucción policial.

Hay alguien tirado ahí en el estacionamiento.

¿Qué?

Hay una chica tirada.

(Música suspense)

¿Qué pasó?

-¿Qué habrá pasado?

-Mirá como está...

¿Está muerta?

-Parece que sí.

(Sigue la música)

¿Habló con el sereno? -No, señor.

-¿Cómo va eso? -Bien.

-¿Eh? -Bien, bien.

-¡Comisario!

Déjenlo entrar.

Subcomisario todavía. Ya sabemos, la justicia es lenta.

¿Cómo es que un abogado llega antes que el médico?

Tengo platea preferencial. Ah, claro.

¿Qué pasó? ¿Qué no pasó?

La golpearon, la violaron, la cortaron,

y después la asesinaron. Todo completito.

¿La conocía?

No.

¡Comisario!

Encontramos esta nota.

"Muerte a las mujeres como ella".

Se deja constancia que la señorita... Nombre completo.

-María Laura di Natale.

-Domicilio.

-Avenida Independencia 611.

8 , 30.

-Un teléfono.

154-197-4986.

-¿Espera, por favor?

¿Un poco de agua?

Gracias.

No tenés que hacer esto ahora, ¿sabés?

Si querés, te podés ir a tu casa.

Prefiero sacármelo de encima y listo.

¿Vos sos de acá?

No. No, soy abogado,

pero no ejerzo, no te preocupes.

El subcomisario dice que pase. Gracias.

Vas a estar bien.

No creo. Igual, gracias.

(Llaman a la puerta)

Comisario.

Bermúdez.

O no nos vemos nunca o nos vemos todos los días, ¿eh?

Al final voy a pensar que usted me extraña, doctor.

Algo de eso hay.

Veo que redecoraron. Una pérdida.

¿Un café? Paso. Permiso.

Ya adivino para qué vino.

A comprar entrada para el baile de fin de año.

(RÍE) No lo hacemos más.

Los muchachos prefieren irse de putas.

Hombre, claro.

Di Natale.

Hace rato que no tenemos algo así.

¿Está el preliminar? Sí.

Muerte por asfixia.

Encontraron golpes y cortes por todo el cuerpo.

El asesino la penetró con un cuchillo Tramontina

y le inyectó formol.

Así no se sabe la hora del asesinato.

Un cuerpo queda como conservado.

¿Quién tiene el caso? Su amigo.

¿Hernández? Sí.

Mira, Alfredito.

Nadie vio nada, nadie escuchó nada.

Fue a la nochecita,

esa hora en la que todo el mundo está en clase.

O a la hora del recambio. Sí, puede ser.

Huellas no hay.

El tipo uso guantes de látex.

Encontramos uno.

(Música suspense)

¿La ahorcaron? Sí.

¿Con las manos?

No, con un pañuelo o algo parecido.

¿Quién hizo la autopsia? Robles.

Surco blando, asimétrico,

típico de la presión del roce con un material liso,

equimosis leve.

¿Nada más? ¿Qué más querés?

¿La puedo ver? No.

Tampoco te debo tantos favores. Te debo yo uno ahora.

Di Natale.

La chica tenía una cadenita en el cuello.

¿No debería tener marcas?

Sí, podría.

Pero depende de la presión, el ángulo,

el material de la cadenita, ¿qué sé yo?

Robles,

yo no soy médico,

pero por una cuestión de sentido común,

si alguien le apretó el cuello sobre una cadenita,

alguna marca tendría que tener.

Pudo haber desaparecido antes de la autopsia.

O puede ser que el asesino

le haya puesto la cadenita después de matarla.

Por eso no tiene marcas.

Es una posibilidad, ¿o no?

Es.

Lindo gesto.

La mata y después le regala una cadenita.

¿Qué te pasa? ¿La conocías?

No.

Creo que no.

Yo puedo aplastar una mariposa y retorcerla hasta que muera

y eso no es ilegal.

Ahora, si esa mariposa pertenece a una colección invaluable

de algún multimillonario, puedo ir preso.

No es el acto en sí lo que se juzga.

Un hecho, cualquiera sea,

forma parte de una cadena de causas y consecuencias.

No es significativo en sí mismo,

sino que forma parte de una trama que debe ser revelada.

Ya que,

y subrayen esto,

nunca

hay azar en un hecho penal.

Permítame estar en desacuerdo con eso, profesor.

¿Por qué no, Villazán, si ya es su costumbre?

Es que esa es una visión teleológica del hecho penal.

Si uno concibe los hechos aislados, sin vínculos causales,

puede inferir que un hecho puede desencadenar infinitas consecuencias

y que solo el azar diga cuál de ellas sucede y cuál no...

(Música suspense)

(INTERFONO) -"¿Hola?"

¿Laura di Natale?

Eso es en Purmamarca. En Jujuy, el verano pasado.

¿Tenía novio?

No.

Iba y venía con Claudio, un pibe del laburo.

¿Qué onda ese Claudio?

Un tarado.

No sé, él tenía novia,

no daba.

Vale podía estar con quien quisiera.

Tu hermana tenía un colgante

con forma de mariposa.

No me suena.

¿Por?

No.

¿Me puedo quedar con esta?

Sí.

La escaneo y después te la devuelvo.

Sí. No hay apuro.

Todo bien.

¿Qué hacía tu hermana?

¿Vale? Sí.

Trabajaba en el bar que está enfrente de la facultad.

Además de eso.

Había empezado danza aérea.

Iba dos veces por semana y estaba muy contenta con eso.

Se quería ir a México.

Estaba ahorrando y yo le había averiguado un par de "hostels".

¿Se llevaban bien?

Sí.

Si, Vale era una genia.

No me entra en la cabeza como alguien

pudo hacer una cosa así, no sé.

Mirá,

yo necesito que te tomes un tiempo

para intentar recordar todo lo que te parezca que puede ser importante.

Un amigo nuevo, un número de teléfono.

Lo que sea.

Si recordás algo que te parece que puede ser importante,

me llamás.

¿Sí?

Hipótesis hay muchas. Concretamente, no hay nada.

Tomamos indagatorias, investigamos el entorno cercano,

ahí no hay mucho.

Era de Junín. Los padres viven ahí todavía.

Ella vivía aquí con una hermana menor.

Chequeamos mails, mensajes de texto, llamadas...

Nada relevante.

Hay un noviecito, lo estamos investigando.

Un pibe del bar donde ella trabajaba.

Pero si me preguntás, para mí la eligió el azar.

Algo planeó.

Uno no lleva una jeringa con formol

y un cuchillo Tramontina encima por las dudas.

El crimen pudo haber sido planeado, pero la víctima es circunstancial.

Una secta, un ritual, un asesino serial...

No sé.

Tampoco te importa mucho.

Me importa tanto como las 186 causas que tengo a mi cargo.

¿Y vos?

¿La conocías? No sé.

Trabajaba en el bar, enfrente de la facultad.

Debo haber ido miles de veces.

A lo mejor alguna vez me atendió, pero no lo sé.

Ahora sí tiene sentido.

¿Cómo anda?

¿Mónica? Bien.

Con un poco de sueño.

Perdona, el otro día...

No me di cuenta de la hora que era.

¿Me puedo llevar una copia del expediente?

Sabés que no puedo presentar un amparo.

No sos parte. En nombre de la hermana menor.

¿Tanto lío por una chica que ni siquiera sabés si conocías?

Alfredo, la mataron prácticamente frente a mí.

Lo único que quiero saber es quién fue.

Te conozco.

Si sabes algo no te lo guardes.

Si no, deja que la justicia haga su trabajo.

La justicia, cierto. Me había olvidado de su parte.

Bueno, gracias.

(Puerta)

¿Te enteraste del rumor? ¿Cuál de todos?

Tenías razón, lo rajan a Cardozo. El puesto es tuyo.

No sabía nada.

Espero que te acuerdes de la cantidad de veces

que me dejé cagar a trompadas para hacerte feliz.

(Música suspense)

¡Profesor!

Gonzalo.

¿Cómo estás?

Bien, acá, viendo la muestra.

¿Le gusta Picasso? No mucho, francamente.

Estoy haciendo tiempo, tenía que encontrarme con alguien en el bar.

Yo soy un admirador incondicional.

Es mi artista favorito.

¿Tiene un minuto? Me gustaría mostrarle algo.

Sí, claro.

Este es el cuadro más importante de Picasso.

Lo del "Guernica" es marketing.

Es para los imbéciles que no saben mirar un cuadro

y repiten lo que dicen otros imbéciles.

Me queda claro.

No hay que dejarse engañar por el tamaño, es un cuadro pequeño,

pero está todo ahí.

En el centro, Cristo crucificado, casi irreconocible.

A la derecha está Mitra, un dios persa

adoptado por el Imperio Romano los primeros años del cristianismo.

Y a su lado, lo que parece ser una máscara ritual africana.

De este lado del cuadro están los elementos de tortura:

el clavo en la mano, la lanza del centurión,

la esponja empapada en vinagre que aplicaban sobre las heridas

para multiplicar el dolor.

Y abajo los soldados se juegan la ropa de Cristo a los dados.

¿Se da cuenta? ¿De qué?

Cristo, Mitra, el toro. Todo sacrificios.

Víctimas inocentes que deben ser inmoladas

para el beneficio de la humanidad.

La víctima puede ser cualquiera.

El hombre es un lobo para el hombre

y no hay ley que pueda cambiar eso.

Está todo en los detalles, solo hay que saber mirar.

Es como usted dijo cuando hablaba de un crimen.

Interesante, ¿no le parece? Muy interesante.

Y mucho más barato que el guía del museo.

(Claxon)

¡Mónica! ¡Doctora!

¡Eh! Hola.

¿Qué hacés? ¿Cómo estás?

Pensé que habías dejado de fumar. ¡Ah!

Uno de vez en cuando. ¿Me estabas esperando?

No, sincronicidad.

Ah, mirá vos. ¿Tenés un minuto?

Necesito hacerte una consulta.

¿Te acordás de Ruiz? ¿Felipe? Sí, claro.

El hijo está haciendo un seminario conmigo.

¿Gonzalito? Mirá vos.

¿Y qué tal es? Raro.

Muy raro, leído.

Tímido. No, no, conozco la diferencia.

Al contrario, es soberbio, arrogante,

como que está más allá de todo. Salió al tío Roberto entonces.

De chico te tenía como un ídolo, ¿te acordás?

¿O esa era la madre?

Pensé que esa causa había prescrito ya.

Está archivada, nada más.

¿Estos? Pensá para un hombre de mi edad.

Para tu edad mental perfecto, canchero, juvenil...

¿Qué te pasa, Roberto?

Me llamás a las 3 de la mañana,

me esperás a la salida del consultorio...

¿Si te dijera que Gonzalo es un psicópata?

¿Por qué, qué hizo?

¿Viste el crimen de la facultad? Sí.

Yo creo que él tuvo que ver.

¿Gonzalo? No me preguntes por qué.

No lo sé, son... Indicios, detalles,

la actitud que tiene.

Yo creo que él la mató.

Bueno, es grave lo que estás diciendo, ¿no?

Ya lo sé.

¿Hablaste con Alfredo? No.

No, no tengo nada concreto, pero sé que fue él.

Es más, sé que él quiere que yo lo descubra.

Es como un juego.

Ya sé lo que estás pensando. No dije nada.

El caso Latorre fue completamente distinto.

No tiene nada que ver. Sé cómo piensa.

Sé lo que tiene en la cabeza, no lo puedo explicar,

pero lo conozco.

Yo sé que fue él.

Podés equivocarte, ¿no?

(Música suspense)

Hola. ¡Laura!

¿Qué hacés acá?

Alguien tenía que pagar el alquiler.

¿Cómo estás?

Ahí.

¿Querés que hablemos? Dale.

En realidad, hay que saber qué pedir, cómo y a quién.

Yo estoy detrás del caso.

En cuando yo sepa algo, te llamo y te lo cuento.

Le hablé a mi viejo de vos.

Me dijo que seguro eras uno de esos buitres que quieren

sacar una tajada. Mi viejo habla así.

¿Y vos qué le dijiste?

Que tenías cara de bueno.

¿Eso es bueno o malo?

No sé, estaba muy hinchapelotas.

No quería que me fuera, mi vieja lloraba...

Es lógico.

Igual me parece que a vos Junín te da para un par de días,

después te empieza a pesar.

¿Se me nota? Un poco.

¿Vos estás casado?

Trato de no cometer el mismo error dos veces seguidas.

¿Hijos? No.

¿Por eso se divorciaron?

Qué rápido me sacaste la foto. Perdón, a veces hablo de más.

No, está bien.

Algo de eso hubo, no fui un marido ejemplar.

Cuando ella quería tener,

yo estaba muy metido con mi trabajo, cuando quise yo,

ella estaba muy metida con otro. ¡Uh! Qué cagada.

Qué va a ser.

Lau, dale, tenés que entrar. Sí, voy, voy.

¿Te gusta la comida peruana?

Si no tengo opción...

Llamame si querés algún día, vamos a comer.

Dale. Gracias.

Por todo.

(Teléfono)

(CONTESTADOR) -"Hola, te comunicaste con la casa de Mónica y Roberto.

Ahora no estamos, dejá tu mensaje."

¿Qué tal, Cecilia? Bien, ¿y usted?

Da para largo.

¿Te pido un favor? Sí.

Con esa carne que hay en la heladera,

¿me hacés unas milanesas? Así me quedan.

Lo que pasa es que quedé con este muchacho, Ruiz, que iba hoy.

¿A qué hora?

Le dije después del mediodía, cuando salgo de acá.

Así aprovecho que no está.

Bueno, pero si no está, no se va dar cuenta,

un par de horas nada más.

Bueno, ¿le hago unas milanesas

con unos bocadillos de acelga? Perfecto.

(Música suspense)

(Puerta)

(CONTESTADOR) -"Hola, te comunicaste con la casa de Mónica y Roberto.

Ahora no estamos, dejá tu mensaje."

(Música suspense)

Buenas tardes. Buenas.

64,50.

¿Algo más?

Este también.

67 pesos.

Me ha costado encontrar el lugar.

¿Te tomás un whisky?

No estoy acostumbrado. Servile un etiqueta azul.

La verdad, me hubiera gustado ser músico, pero no tengo oído.

Supongo que el derecho me permite cierto control.

Es una manera de ordenar el mundo, aunque sea una ilusión.

Las cosas son como son,

pero perfectamente podrían ser de otro modo.

Hay cierta lógica.

La lógica es una invención humana.

Ni hablemos de la moral.

Pero necesitamos algo, algo establecido, una ley.

Ahí está la clave.

Necesitamos, pero no lo tenemos.

Por eso terminamos inventándonos valores, normas, creencias...

Todos tenemos una tesis de lo que el mundo es o debería ser.

¿Cuál es la tuya?

Mi tesis es que ninguna tesis es correcta.

No.

Mi tesis...

es que no hay manera de saber cuál tesis es la verdadera.

Bueno, no sé.

Tengo que formularla mejor.

¿Por qué yo? ¿Por qué viniste?

¿Perdón? Eso.

¿Por qué te vienes hasta el culo del mundo

a hacer un curso con un abogado retirado?

Bueno, yo no lo veo así.

Este es mi país y usted ha sido una gran influencia en mi vida.

¿Hace cuánto?

¿10? ¿15 años que no te veo? Más.

¿Cómo pude haber sido para vos si eras un nene?

La última vez que nos vimos tenía 9 años. Mi cumpleaños.

Todavía tengo las fotos.

A veces no hace falta estar presente para influir.

Más de una vez mi padre me ha dicho que usted es un hombre brillante.

Creo que durante años usted ha sido su némesis.

Esa especie de enemigo imaginario que uno se pone para medirse,

para superarse, ¿no?

No tengo ni para empezar a competir con tu viejo.

No sea modesto.

Crecí escuchando historias sobre usted.

No sé si debería contarle esto, pero...

cuando tenía 15 años,

mi padre me llevó a hacer un análisis del ADN.

Tenía dudas.

Nunca fuimos a buscar el resultado.

Mi padre es mi padre, ¿qué más necesito?

Hablando de tesis, empecé el trabajo de fin de curso

y pensaba remitirme a un caso en Portugal de hace algunos años,

pero ahora se me ocurrió utilizar el caso de Natalia como ejemplo,

¿qué le parece?

No lo sé.

Es un caso abierto todavía. Sí.

Pero es un caso especial, no me diga que no.

Yo nunca estuve tan cerca de la escena del crimen

y es una sensación extraña, no lo puedo dejar pasar.

Creo que hay cientos de casos que te pueden servir

muchos más que ese.

(Música)

(RECUERDA) "Empecé el trabajo de fin de curso

y pensaba remitirme a un caso en Portugal de hace algunos años,

pero ahora se me ocurrió utilizar el caso de Natalia como ejemplo".

(Continúa la música)

(Impresora)

(Continúa la música)

Los casos son distantes entre sí, es cierto,

pero hay un modus operandi,

un patrón en la elección de las víctimas que se repite.

Que son iguales a las mamás.

Me refiero al parecido físico, sí.

No me estás hablando en serio.

Muy en serio.

¿Vos estás escuchando todo lo que yo te estoy diciendo?

Los indicios, la provocación... ¿Qué pensás?

¿Que yo inventé todo esto? No, no dijo eso.

Hay gente que es capaz de hacer esto y cosas mucho peores.

Mónica, despertate. ¿A qué viniste, Roberto?

A buscar tu opinión. ¿Médica o personal?

¡La que sea, Mónica! ¡La que sea!

Me saca cuando veo que...

Que te colocas como en un plano más elevado, distante

para analizar, juzgar...

Metete un poco adentro, anda hasta el fondo,

tomalo en serio una vez. ¿Qué quieres de mí?

Te traje un caso. Quiero saber qué pensás.

Que me preocupa verte así. ¡No me jodas! ¡No soy yo del caso!

El caso es él.

OK.

(SUSPIRA) A ver...

Los dos crímenes tienen un fuerte componente sexual.

Las víctimas son mujeres jóvenes, atractivas.

Hay cierto grado de ensañamiento con sus cuerpos.

Si tuviera que arriesgar un perfil basado en estas características,

diría que el criminal es del tipo psicopática

con ciertos rasgos perversos.

¿Los dos crímenes pueden haber sido cometidos por la misma persona?

Sí. O dos personas con un perfil psicológico similar.

Es una casualidad que el chico haya estado en los dos lugares.

Vivió tres años en Portugal.

¿Cuántos crímenes hubo en ese tiempo? Cientos.

¿Cuántos crímenes hay en el mundo? ¿Qué te pasa?

Encontraste lo que querías.

Querés que el mundo se acomode a vos,

que las cosas sean como pensás que tienen que ser.

Quién sabe por qué se te metió en la cabeza

que ese chico es culpable y vas a ver las cosas que te lo confirmen.

Conocemos a Gonzalo desde que nació. No, no, no.

Lo conocimos cuando nació, no es lo mismo.

OK.

Sos un tío muy inteligente, puede que tengas razón.

No tengo elementos para refutarte nada.

Pero si todo esto es cierto,

tenés que dejar que investigue la justicia.

Habla con Alfredo. Alfredo no puede hacer nada.

Esto es entre el chico y yo. Es un desafío.

¿Qué es lo que realmente te interesa?

¿Hacer justicia o probar que tenés razón?

(Música)

Solo una cosa más.

¿Puede volver a matar?

Cualquiera que disfrute haciendo algo, por más perverso que sea,

lo va a volver a repetir tarde o temprano.

Gracias.

(Truenos)

(Timbre)

(Pasos)

Toma. Gracias.

¿Los leíste todos? Más o menos.

¿Qué tal el laburo? Bien.

Empecé danza aérea.

Ah... Sí.

Hay un show de fuerza bruta en unas semanas en la fábrica,

no sé si te gustaría ir.

¿Es uno de esos lugares donde te tienen todo el tiempo de pie,

te llenan de papel picado, engrudo...

y después te chupan para arriba con un arnés?

(RÍE) Algo así.

Me parece que va a ser demasiado para mi ciático. Paso.

Bueno, como quieras.

¿Sos vos?

Sí.

Mira.

Puedo preparar algo para comer.

Puedo hacer unos fideos con crema, unos fideos sin crema...

(RÍE) No, gracias, ya comí.

(Truenos)

¿Se supo algo más? No mucho.

Están haciendo... pruebas de ADN, cruzando llamadas del último mes,

esas cosas.

No lo van a agarrar, ¿no?

Hay que esperar.

(SUSPIRA)

(Música suave)

La extraño mucho. Sí, lo sé.

Me gustaría haber compartido... más tiempo con ella.

No pienses en eso ahora.

Es que todavía no lo puedo creer. No sé, siento que...

Que se fue de viaje,

que en cualquier momento va a volver.

(Continúa la música)

Te traigo un vaso de agua. No, no, yo... ya me tengo que ir.

¿Qué era lo que me tenías que dar? Sí. Esperame un segundo.

(Música)

(Pasos)

Esto era de tu hermana. Estaba entre sus cosas.

Se ve que se traspapeló.

¿Esto era de Vale? Ahora es tuyo.

A ver...

(Continúa la música)

Pensé que tenías que tenerlo vos.

Gracias.

(Golpes)

Para. ¿Estás bien?

Para. ¿Qué haces?

Bueno...

No sabía que practicaba boxeo.

Viste cómo es la cosa.

Hay que saber pelear.

¿Quieres entrenar? No...

No soy muy bueno para los deportes.

Me dijo Villazán que me estaba buscando.

Sí. Espera que me cambio.

Año 86, caso Piñeiro. Homicidio agravado.

No fue muy conocido.

La víctima era un fanático de las armas.

Tenía una colección de más de 200.

La mujer lo encontró en su despacho con un tiro en la cabeza.

La cerradura no estaba forzada, no había signos de pelea,

no faltaba nada, el arma homicida estaba en el piso.

Era una de su colección, tenía sus huellas.

Por el ángulo del disparo y la cercanía del arma,

se pensó en un suicidio.

Ha dicho homicidio agravado, eso le ha quitado suspenso.

Surgió un detalle muy importante durante la investigación.

El tipo era zurdo

y el disparo se había efectuado con la mano derecha.

Error de novato. Eso pensaron.

Profesor. Hola.

¿Te avisaron de mañana? ¿De qué?

Después de clase iremos a tomar algo por el cumpleaños de Carla.

-La primera ronda corre por mi cuenta.

Demasiados abogados juntos.

No creo que sea un lugar bueno para mí.

Vos venís gallego, ¿no? Obviamente.

Chao. -Nos vemos.

¿Dónde estaba?

El falso suicidio. Sí.

Se empezó a pensar en un sicario, en un asesino a sueldo,

alguien que no era conocido de la víctima.

Y eso desvió la atención para cualquier lado

durante muchísimo tiempo.

Hasta que el fiscal pensó: "¿Y si no fue un error?

¿Si el que lo mató sabía que el tipo era zurdo

y lo único que quiso fue confundir la investigación?".

Ahora sí que se pone interesante. ¿Tenés tiempo?

Sí, claro.

De golpe cambió completamente el eje de la investigación.

El asesino tenía que conocer perfectamente a la víctima.

Tanto como para que le abra la puerta, lo deje pasar,

llegar hasta su despacho, elegir un arma de su colección,

acercársele lo suficiente y dispararle.

Resumiendo,

lo mató el hijo.

Le dieron 20 años.

Si hubiera usado la mano izquierda, hubiera sido el crimen perfecto.

No era mala idea dispararle con la derecha.

No. Era buenísima. Demasiado buena. Pero se pasó de rosca.

Quiso que se note el crimen, dejar su huella.

Ese es el peor pecado que puede cometer un criminal.

La soberbia. No coincido.

Creo que es la falta de inteligencia.

Pero es que casi siempre es lo mismo.

Si vas a mantener un duelo silencioso con un investigador,

no puede subestimar su capacidad. Nunca.

Hola. ¡Laura!

¿Cómo estás? ¿Cómo estás?

Bien. Perdón. Gonzalo...

Hola.

Laura. Hola.

¿Qué tal? Muy bien, ¿y tú?

Bien. ¿Español? Argentino. Con acento.

¿Sos alumno de Roberto?

De hecho, creo que soy su preferido. (RÍE)

Les dejo la carta.

(Música)

"Hola...".

¿Estabas durmiendo? "Roberto".

Sí. ¿Te desperté? "No. Más o menos. ¿Pasó algo?".

No.

No... Quería saber cómo estabas. "Bien".

¿Estás sola? "Sí, ¿por?".

Es un poco tarde. Discúlpame. No me di cuenta.

Hablamos mañana, ¿te parece?

"¿Todo bien?".

Sí.

Mañana te llamo.

"Vale".

(Tonos teléfono)

(Música)

No se puede fumar acá. Perdón, no me di cuenta. Perdón.

(Continúa la música)

(Gemidos)

(Música)

(Claxon)

(Continúa la música)

(Aplausos)

Profesor.

Muchísimas gracias por todo, ¿eh?

Ha sido un placer asistir a sus clases.

No hace falta tanta formalidad.

Gracias. Felicitaciones.

Muchas gracias.

-Maestro... Gracias realmente. Gracias.

De nada. Suerte.

Gracias.

-Última oportunidad, profe.

¿Va a venir a la fiesta del viernes? No creo.

Vaya... (RÍE)

La verdad es que no sabía cuánto extenderme en el trabajo.

El tema da para mucho, decidí acotarlo a lo esencial.

Espero no aburrirlo. No creo. Tengo mucha curiosidad.

¿Sabe cuándo lo tendrá corregido? Porque me vuelvo en estos días.

¿Ah, sí?

¿Tan pronto?

Echo de menos mi casa.

Y, además, aquí mi trabajo ya está hecho.

De paso, quería decirle que estoy siguiendo su consejo.

¿Cuál?

Ese de "garchar" todo lo que pueda.

(Música)

(Timbre)

¿Hola?

Sí, subí.

(Continúa la música)

Hola.

¿Paso? Sí, claro.

Estás distinta. Te cortaste el pelo. Sí, sí, cambié.

No me gustaba cómo lo tenía.

¿Fue idea de él? ¿De quién?

¿Quién te dijo que te cortases el pelo así?

Nadie.

A lo mejor, no te lo dijo directamente,

pero te manipuló para que lo hicieras.

No entiendo lo que estás hablando. Laura, yo sé que se están viendo.

¿Qué? ¿Me estás siguiendo? No, no.

No, no, no es eso.

Sé lo que pasó con tu hermana.

No fue una casualidad que la mataran frente a la facultad.

Tampoco es una casualidad

que hayan elegido, precisamente, ese día.

Todo, absolutamente todo formó parte de un plan.

Todo. Los detalles.

El formol, la nota, el colgante que tenía puesto...

Todo. No... No entiendo.

Valeria formó parte de un experimento,

una especie de tesis.

El asesino quería que yo lo descubriera.

¿Quién? ¡Gonzalo!

No, no puede ser.

Gonzalo vio que su hermana dejaba su coche frente a la facultad.

La eligió. Ahí decidió que iba a ser su víctima.

No es la primera vez que lo hace.

Sé que parece una locura, pero no lo es. Créeme.

Esperó el día de la clase para que la coartada fuera perfecta

y para que yo estuviera presente. Ese era el desafío.

Me fue dejando pistas, sutiles, pero muy claras para mí.

Por eso me diste el colgante de Vale.

Laura, necesito que me ayudes. ¿Qué estás haciendo?

¿Me estás usando? No, no soy yo. No soy yo.

Gonzalo es un asesino.

Él está jugando con vos y conmigo. Está jugando con los dos.

Yo tengo un plan y veo que está funcionando,

pero necesito que vos hagas tu parte ahora.

¿Por qué me haces esto?

¿Por qué Gonzalo iba a querer matar así, como un animal, a mi hermana?

No lo sé, tampoco me importa. ¡A mí sí me importa!

Me estás diciendo que el tipo con el que me acosté

mató a mi hermana. No tiene sentido. ¡Es una locura! ¡No puede ser!

Escuchame. Si te lo digo es porque estoy seguro. Créeme.

Es un psicópata hijo de puta.

Es un asesino que disfruta con este juego perverso

de provocarme a mí y acostarse con vos. Pensalo.

Pensalo un minuto, por favor. No me toques.

¿Dónde está el baño?

En... En... En mi habitación, al fondo del pasillo. Tranquila.

(Música)

¿Estás mejor? Sí, pero me tengo que ir.

Laura... (LLORA)

Es importante que entiendas esto, Gonzalo es un tipo muy peligroso.

No tenés que verlo nunca más. Me quiero ir.

Confía en lo que te digo. No me toques.

¡No me toques! No me toques y déjame ir.

¿Qué hacés? ¡Déjame ir!

¿Qué te pasa? Déjame salir.

¿Por qué me tenés miedo a mí? Lo único que quiero es ayudarte.

Baja eso. Haceme caso. Bájalo. Dámelo. ¡Ay! Lau... ¡Laura!

¡Laura!

(Música)

Ay...

(Continúa la música)

Hablé con el padre. Mónica me contó tu teoría.

¿No me nombraste? Sino, no tenía excusa.

Dice que su hijo es un genio, un chico brillante, me dijo.

Todos los padres dicen lo mismo, Alfredo.

¿Hace cuánto que no dormís? Duermo. Poco, pero duermo.

Estuve haciendo averiguaciones. Nada oficial.

El chico no tiene antecedentes,

ni siquiera a una mala nota del colegio.

Sí, ya sé, es un alumno ejemplar. ¿Qué te pasa con el pibe?

Es algo personal, ¿no? ¿Para qué me preguntas?

Ya debes tener el diagnóstico de la doctora, ¿o no?

Mira, no me importan los quilombos

que tuviste con él, con su madre o con quien sea.

Sabés lo que es la presunción de inocencia, ¿no?

Creo que sí.

No, te lo digo porque otra vez tuviste un problema que fue...

El caso Latorre no tiene nada que ver con esto.

Esa vez yo me equivoqué.

Ahora no.

Conforme con lo establecido en el artículo 256 del reglamento...

Lo citamos para ampliación de la testimonial, nada más.

Tranquilo, no te voy a pedir que hagas algo

que ponga en riesgo tu puesto.

No me preocupa el mío, me preocupa el tuyo.

La chica ya te hizo una denuncia.

Penas establecidas para falsos testimonios

en el artículo 275 del Código Penal argentino

y el artículo 190, inciso 8, del reglamento de la ley 4794.

¿Comprende esto? Perfectamente.

¿Sabe que puede estar acompañado por un abogado?

Yo soy abogado.

Bien. ¿Nombre completo? Gonzalo María Ruíz Cordera.

¿Nacionalidad? Argentino.

Señor Cordera, usted fue citado para prestar declaración testimonial

en lo referido al caso de violación seguida de muerte

de la señorita Valeria di Natale.

¿Es amigo íntimo o mantenía frecuencia en el trato?

¿Mantuvo enemistad, odio y resentimiento

que se manifiesten por hechos conocidos con las partes

o tiene otro género de relación con la víctima?

No, no la conocía.

¿Está libre para dar testimonio? Sí.

Muy bien.

¿Usted está al tanto de los hechos ocurridos

el 23 del mes del corriente

que costaron la vida a Valeria di Natale?

Sí. Sí, claro.

Sigo el caso en los periódicos.

Además, estuve esa noche en la facultad.

No recuerdo exactamente la hora,

pero estuve un largo rato en la sala de lectura.

¿Vio o escuchó algo que pudiera estar relacionado con el homicidio?

He dado muchas vueltas al asunto

y me encantaría poder ayudar en la investigación.

Entiendo que cualquier detalle es importante,

pero es que no recuerdo nada significativo. Lo siento.

¿Algún movimiento fuera de lo habitual?

¿Algo que pareciera fuera de lugar? No.

No creo que haya sido alguien de fuera.

Creo que ha sido alguien que ha querido lucirse.

No entiendo.

Tiene que haber sido alguien

que conociera el movimiento de la facultad.

Que había caminado antes por ese lugar.

Incluso, quizá tuvo contacto con la víctima

y por eso no llamó la atención.

Además, es casi seguro que tiene conocimientos en medicina forense.

Todo ese rollo del formol, ¿no?

Imagino a alguien sádico.

Posiblemente, guarde un trofeo del crimen en su casa.

No sé.

Estuvo en mi casa.

El hijo de puta estuvo en mi casa.

(Música)

(Tonos teléfono)

"Hola, soy Laura. Déjame tu mensaje".

(Pitido)

(Música disco, alboroto)

¡Laura!

¡Laura!

¡Laura!

¡Laura!

(Música disco)

¿Qué le hiciste, hijo de puta? ¿Qué?

¿Qué le hiciste, hijo de puta?

¿Dónde está la daga, el cuchillo? ¿Qué hice?

Mataste a la chica Di Natale, yo lo sé. ¡Asesino hijo de puta!

(Continúa la música)

¿Un café?

Preguntó por vos varias veces. No quiero verlo.

Si te sirve, él no fue el que mató a tu hermana.

Pueden pasar. Gracias.

¿Cómo estás? ¿Chequeaste?

La chica está bien, no le pasó nada.

¿Chequeaste?

María da Silva, asesinada en Portugal en el 2009.

El caso fue resuelto.

Antonio Barreto, trabajador portuario.

Fue juzgado y condenado.

Me lo paso Interpol.

(Música)

No fue él.

Encontramos el tique de Farmacity por 67 con un detalle de la compra,

¿querés saber qué compró?

Desodorante, pasta dentífrica, pañuelos de papel, dos pilas

y una caja de preservativos.

No es este tique, el otro lo tiró.

¿Y qué me decís del señalador que estaba en mi libro?

Estuvo en mi casa.

¿Y las monedas?

Le robó las llaves a Cecilia.

Vos mismo me dijiste que fuiste al museo.

El señalador te lo dan con la entrada.

A Cecilia no la robaron nada, tiene las llaves.

Las monedas... No sé.

Es un gesto típico tuyo, te lo copió.

¿Y la daga? El abrecartas. No sé. No lo encontramos.

Y el chico no lo tenía. La tenía él.

Yo lo vi.

La tenía en la mano.

¿Estás seguro que lo viste?

No sé. No sé... No sé. Ya no sé.

A Valeria la mató un tipo cualquiera.

Un loco, un enfermo. No hay ninguna conspiración.

No entendés. Sos un tipo inteligente.

Tratá de ver las cosas de otra manera.

Pensá por un segundo que Gonzalo no la mató

y vas a ver que todo encaja igual.

El chico estaba en tu clase cuando sucedió lo del crimen.

Se enganchó con la hermana porque vos se la presentaste.

Hizo una tesis sobre el caso porque quería impresionarte.

Te admira. No lo ves.

No lo querés ver. Gonzalo está en el hospital.

Se está recuperando.

Dijo que no iba a presentar cargos. Hijo de puta...

Yo me voy a tener que excusar del caso por razones obvias.

¿Todavía no te das cuenta de lo que perdiste por todo esto?

(Música)

(RECUERDA) "¿Y la daga? ¿El abrecartas?

No sé. No lo encontramos.

La tenía él. Yo lo vi".

(Música)

(Música créditos)

Versión española - Tesis sobre un homicidio (película)

03 sep 2017

Roberto Bermúdez, especialista en derecho penal, emprende una investigación personal, cuando se convence de que Gonzalo, uno de sus mejores alumnos, es el autor de un brutal asesinato. Decidido a revelar la verdad sobre el crimen emprende una investigación personal que pronto se transformará en obsesión y lo arrastrará inevitablemente hacia sus zonas más oscuras. La verdad está cada vez más cerca, pero... ¿a qué precio?

Contenido disponible hasta el 4 de octubre de 2022.

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  1. Isa Alameda

    Donde encuentro los subtítulos????

    04 sep 2017