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No recomendado para menores de 12 años Versión española - La señal (Presentación y coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Ya advirtió Santana, su compañero:

"Olvídese de esa mujer, tiene mala música".

Y es que en el cine negro, el corazón no debe bajar la guardia.

Seguimos al lado de nuestros dos invitados de lujo.

Ricardo Darín, buenas noches otra vez.

Martín Hodara, buenas noches. Hola.

Antes de empezar a hablar de los muchos temas

que propone "La señal",

yo quería recordar el origen de este proyecto

por si alguien se ha sumado más tarde al programa

y no estaba en la presentación. Claro.

Es un proyecto muy especial para vosotros.

Creo que la historia personal tiene mucha importancia.

Compartida, además. Exacto.

Yo le pedí ayuda a Martín...

cuando me hice responsable de llevar adelante el proyecto.

Le pedí ayuda a Martín una noche, le dije:

"Acabo de tomar este compromiso, estoy muy nervioso, necesito ayuda".

Y él me dijo: "Contá conmigo", en el acto.

Hicimos nuevas versiones de lo que ya estaba escrito.

Oscurecimos, creo yo, mucho más la historia

de lo que Eduardo Mignogna había soñado y plasmado en su novela.

Pero nos pareció que la forma de respetarlo era esa.

Era tener nuestra propia versión de lo que él había planteado,

y no solamente copiarlo.

Nos pareció que merecía la pena intentar hacer ese trabajo,

ese esfuerzo, ese camino, buscando una versión

que nosotros pudiéramos firmar.

Y así fue como lo hicimos.

-No tratar de hacer la película que quería Eduardo.

-Exacto. -Sino hacer...

la película que queríamos nosotros. Respetando a Eduardo y la novela.

Y bueno, la historia quiso que, lamentablemente,

e inesperadamente, él falleciera un mes antes de comenzar el rodaje,

así que nobleza obliga.

Lo mínimo que podíamos hacer era ponerle pecho

y llevar adelante el proyecto como lo hicimos.

Ahora prepárate para conocer el paraíso.

-Yo ya había trabajado con Eduardo y Ricardo en "El faro", fui "script".

Me acuerdo que cuando...

No me acuerdo de cuándo se editó la novela,

pero cuando la editó, Eduardo me llamó y me la regaló,

porque sabía mi gusto por las novelas policiales.

Le dije: "Es muy buena novela para hacer una película".

-"Sí, sí". Quedó ahí. -Increíble.

-Y es increíble cómo siempre... -La vida.

Las cuestiones de la vida.

La verdad es que fue...

Él dice que yo lo salvé, pero yo también tengo que decir

que él hizo que yo haga mi primer largometraje.

Nobleza obliga. Claro.

(Música)

-De las cosas que propusimos en su momento,

y que lamentablemente no fuimos correspondidos en ese caso,

o escuchados debidamente,

era que nosotros queríamos que fuera en blanco y negro.

Hicimos una prueba en laboratorio de blanco y negro

y la fuimos a ver, y nos impactó.

Nos encantó, porque claro, una película del 50, un "film noir",

con este tipo de personajes...

Era cantadísimo que debía ser en blanco y negro.

Nos gustó muchísimo, lo propusimos a la producción,

y por esas cuestiones de mercado,

con las que uno no siempre está de acuerdo,

ellos contrapusieron que no,

que eso era limitar las posibilidades de la película

en un mercado que quiere ver películas en color.

Y...

-Y un par de años después, "El artista" ganó el Óscar. Da igual.

(RÍEN) Y "Blancanieves" fue un exitazo.

(Música)

Entonces, de todo se aprende en la vida.

A veces, cuando uno está convencido de algo,

ha de ser mucho más firme y defender a ultranza.

Cosa que no estábamos en condiciones de hacer entonces.

No nos dejaron hacerla en blanco y negro,

pero la descromatizamos todo lo que pudimos.

Si algún televisor está mal puesto, puede parecer blanco y negro.

-Tíreme el bolso.

Chao, Corvalán.

En la novela, el final era completamente diferente.

Era más nostálgico o melancólico.

Sí, nosotros fuimos más ásperos, más duros.

Vosotros no queríais un final feliz.

-No, el otro tampoco era final feliz.

-El otro no era feliz, pero era más amortiguado.

Era un poco más suave.

Porque si alguien tiene la oportunidad de leer la novela,

que está editada, obviamente,

notará que hay mucho más humor dentro de la novela

de lo que aparece en la película.

Nosotros nos fuimos, no sé por qué,

nuestra tendencia era hacia la oscuridad.

Y eso lo respetamos.

Nos pareció que era la forma de tener singularidad

dentro de un proyecto que era de otro.

Y con respecto al final,

discutimos muchísimo, dimos muchas vueltas.

Nosotros siempre sentimos que el final tenía que ser

todavía más...

¿Más negro? Sí, más negro aún.

Pero bueno, lo que te comentaba,

uno tiene que conciliar y tiene que discutir

y poner sobre la mesa de negociación con productores y demás.

Pero tú proponías que te matara ella, directamente.

Sí, sí. (RÍE)

Sí, sí.

Eso es muy interesante. Y es lógico.

-Si uno ve la película, es lógico. -Sí, debía ser así.

-Por favor, no me abandone.

Quédese conmigo.

-Y tenemos una anécdota bastante particular, muy interna.

Es que Julieta Díaz, la actriz,

la bella actriz que compone el personaje de la "femme fatale",

no quería matar así, a sangre fría,

a Corvalán. Nosotros le decíamos:

"Sí, tiene que ser así".

Y es muy gracioso porque discutimos al respecto.

Finalmente, lo hicimos como nos parecía.

Pero ella no quería.

Decía que en el fondo ella estaba un poco enamorada de Corvalán.

Le decíamos: "¡No! No está enamorada. Lo va a matar a sangre fría

y se va a llevar el dinero". Pues ella da ese punto de vista.

Sí, por supuesto, no se puede ir contra lo que tienes dentro.

Exactamente.

Y los actores siempre queremos justificar a los personajes,

y aunque sea un nazi que está matando niños,

intentas justificar por qué lo hizo. Pero eso es un error.

Hay que ir a saco. Claro.

Porque en la composición artística

de lo que es la puesta en escena, los roles deben estar bien definidos.

Y el rol de la "femme fatale" es ese.

Llegado el punto, la tipa, fría, lo único que quiere es el dinero

y hace caer a este pobre hombre en la trampa.

(Música)

-Todos los técnicos, Eduardo los había elegido.

A todos los conocía, obviamente, porque habíamos trabajado.

Marcelo Camorino, todo el equipo nos conocíamos, pero esa...

Tener un poco la espada de Damocles de que todos ellos conocían a Eduardo

desde hace años, lo conocían mucho.

Esa duda de: "Ahora todo estos, ¿qué van a hacer cuando digamos:

"No, es más oscuro", "no, es más no sé qué"?

Y la verdad, igual hay que aceptar que todos dijeron:

"La película ahora es de ustedes".

-Se portaron muy bien. -Fueron magníficos.

-Muy solidarios, generosos, amorosos.

Un poco por esto que te decía hace un rato

de que sobrevolaba todo el tiempo en el "set"

esta cosa de que todos estábamos ahí por amor a Eduardo.

-Me acuerdo del último día de filmación.

-Marcelo Camorino lloraba. -Sí.

El director de fotografía. Sí.

Hizo un gran trabajo.

(Música)

-Caramba, tantas armas en la ciudad y tan poco cerebros.

Y ahora no siga si quiere conservar la cabeza.

Haciéndose el valiente.

(RÍE)

(Música)

-¿Qué es usted? ¿Un boxeador?

-No, soy un sabueso. -¿Qué es un sabueso?

-Un detective privado. -¿Se está burlando de mí?

-No eres bueno, y yo tampoco. Somos tal para cual.

(Música)

-Adiós, cariño.

(Disparos)

Y respecto a tu personaje, obviamente, sigue la estela

de los grandes personajes del cine negro americano

de los años 40 y 50.

Pero yo creo que tú buscabas no ajustarte del todo

a aquellas interpretaciones y a no perder tampoco el entorno.

Sí, lo que ocurre es que nosotros teníamos algo muy claro,

que esto ocurría en Argentina. Claro.

Hipotéticamente.

Y por muy fanáticos que seamos del cine negro,

ya sea americano o francés,

uno no puede desembarazarse o desentenderse

de cuál es el contexto en que ocurren las cosas.

Y los latinos somos distintos.

Nos pasan las cosas por otros lugares,

por decirlo de una forma amable y perfumada.

No...

Hay algunas frialdades que son inherentes al género,

cuando pasan por el tamiz de lo latino,

se convierten en otra cosa. Es cierto, sí.

Y en ese sentido, tratamos ser lo más honestos posible

con nosotros mismos.

Pero ¿qué elementos de cine negro

te ayudaron a construir a tu Corvalán, por ejemplo?

¿Qué no podía faltar?

Bueno...

La época obligaba necesariamente

a que el cigarro estuviera presente permanentemente

porque así fue como los americanos nos introdujeron

(RÍE) esta maldita costumbre.

Era innegable.

El humo tenía que estar presente.

Si no, hubiese estado el ambiente demasiado limpio.

Demasiado quirúrgico hubiese sido.

Hay una serie de cosas que intentamos respetar

para ser sinceros y respetuosos

con la época que teníamos entre manos.

Pero un rodaje es algo donde todos los días

tenés que estar mentalizado en que hay que resolver,

el término es "resolver".

por ejemplo, nosotros filmamos en calles de Buenos Aires

bastante respetuosas con la época,

pero que, por supuesto, tenían cuestiones de hoy

como por ejemplo una tontería,

que es tener que borrar luego de la película

la pintura amarilla de los cordones de las veredas.

Claro. Son todas.

Semáforos, cables, aires acondicionados...

El trabajo que se tuvo que hacer en posproducción

aun habiendo encontrado lugares específicos

donde estaba bastante respetada la época,

fue muy grande, muy fuerte.

Se trabaja mucho en un largo de época.

La gabardina y el sombrero... Infaltables.

Era una cosa indiscutible. En mi caso,

nos costó bastante encontrar uno que fuera de mi medida

porque es una medida que no es muy frecuente.

(RÍE)

Sí, tengo una cabeza muy grande, aunque no lo parezca.

Cada uno con sus cosas. Sí.

Nadie se libra, ni siquiera Ricardo Darín.

Recuerdo una vez en Barcelona, en un escaparate, en una vitrina,

había con una luz perfectamente colocada

un Borsalino puesto así, que era una perfección.

Y yo me quedé y dije:

"Ese es el sombrero que me gustaría tener".

Entré a la tienda, y le digo:

"¿Me podría mostrar el Borsalino?".

Y me dice: "Sí, ¿en qué talla?".

Y le digo: "61 y medio".

Me dijo: "¿Cómo no?".

Y volvió al rato con un sombrero que no tenía nada que ver.

Era una cosa así, horrible. (RÍE)

Parecía un sombrero campesino.

No tenía nada que ver con la simetría y la perfección

del que estaba en la vitrina.

-El tres, brillosa, lo corre la peregrina.

Llega a ganar y hace un desastre.

¿Cómo es lo de que un protagonista fume todo el rato?

Para el actor, para el rácord y para todo, por favor.

-Es la pesadilla de un continuista.

De un "script", perdón.

"Script" sigue la continuidad de los objetos, los movimientos...

-Es una pesadilla. -Yo, como "ex script",

he sufrido la continuidad,

y la otra peor es la de la comida.

Esas son las dos peores continuidades que uno debe seguir en el mundo.

Son la pesadilla.

Es una pesadilla, tenés que andar controlando

el tamaño del cigarro, etcétera.

Pero es un elemento, que como vos decías,

es un elemento muy de cine negro.

Es imposible de no acordarse de Barbara Stanwyck fumando.

Son más lindas las mujeres fumando en las películas

que los hombres. Sobre todo de esa época.

Sí, una mirada de una mujer de los 50 o 40

con el humo entre los ojos y la cámara,

es espectacular.

Si este tuviera el valor...

-No se trata de eso. -¿Y de qué se trata entonces?

¿O prefieres ir haciendo de alcahuete toda la vida?

Te iba a preguntar, Ricardo.

Creo que cuando leíste la novela, le dijiste a Eduardo Mignogna:

"Corvalán es mi padre". ¿Por qué?

-Porque, en realidad, creo que se debe más

a una cuestión personal que a una realidad.

En realidad, me pasa todo el tiempo

por extrañarlo, por echarlo tanto de menos,

me pasa que lo veo en distintos lugares a mi padre.

Y lo coloco en distintos lugares.

Es decir, ahora que lo mencionás,

me doy cuenta de que no es en el único caso

donde hice referencia a que me recordaba a mi padre.

También me he acordado de mi padre en "Truman",

también me he acordado de mi padre en otras películas

en las que me ha tocado trabajar

y me ha tocado componer un personaje que no soy yo.

Mi padre era bastante irónico, bastante áspero

con el verbo.

Era un hombre inteligente, muy lúcido,

y le gustaba jugar el rol del tipo distante.

Y entonces, se ve que todo este tipo de referencias

no solo me lo recuerdan

sino que además me allanan un poco el camino.

Porque como lo tuve tan a mano y lo he conocido tan en profundidad,

se ve que esa es una puerta de entrada

a la composición de un personaje, que me ayuda.

(Tono musical)

Buen oído, pibe. Hubiera hecho carrera.

El personaje que hace tu padre que está en la residencia

tocando el bandoneón, no sé si ha tenido algo que ver.

El actor, Walter Santana, gran actor. Desaparecido.

Era, entre otras cosas, muy amigo de mi padre.

Uy. Eran muy amigos.

Y para nosotros fue un placer trabajar con él.

-Un honor.

-¿Lo tratan bien acá? -Como un rey.

Esa se la debo.

-Walter Santana era prácticamente ciego.

-Prácticamente. -En el momento de filmar.

-En el momento de filmar también, pero ya hacía muchos años.

Y trabajaba en teatro, no tuve la suerte de trabajar con él,

pero los colegas que sí tuvieron esa suerte

cuenta cómo era su sistema.

Él confiaba y contaba con la colaboración y solidaridad

de sus colegas

para delimitar una especie de coreografía, un mapa,

un itinerario dentro del escenario,

y luego lo respetaba con absoluta precisión

y todos quedaban asombrados de que él,

aun sujeto a una cosa tan estricta, podía otorgarle al personaje

dentro de ese delineamiento tan estricto,

naturalidad e inmediatez.

La impronta de que estaba ocurriendo por primera vez.

Era un genio.

(Música)

-La música es compuesta para la película.

No tiene que ver con tango.

Pero la música que se escucha dentro de la película,

lo que toca Walter, lo que escucha, es tango.

El tango es el padre de Corvalán.

El mundo está dividido en dos.

Y nosotros estamos del lado de los buenos. ¿"Remember"?.

-Eduardo, muy hábilmente estableció una dinámica humorística

respecto a las antinomias políticas. Claro.

Nosotros tratamos de alejarnos un poco de eso

porque la realidad en Argentina, a veces no permite tanto humor.

(RÍE)

Los hicimos un poco más...

Se podría decir que Corvalán es un poco más anarquista.

Quien descree por completo el sistema político

y que pasa por encima de él.

Santana está un poco más aferrado a su creencia, a su ideología.

Nos pareció un camino un poco más acertado.

Porque en la novela, el detalle, el pelo, la señal más diminuta

dentro de la composición de una frase,

nos permite apreciar el humor, la dedicación,

o la convicción ideológica,

y en una película de estas características,

que nosotros nos encargamos de ennegrecer aún más,

a veces nos parecía que era una interrupción.

Estos son los trabajos que nos dan de comer.

Si no está de acuerdo, hasta acá llegamos.

Sin rencores.

Como usted diga.

Estaba pensando en "Nieve negra".

Estábamos hablando de la figura del padre

y he pensado en ese padre de "Nieve negra", que es tan...

Es que no quiero... Es la génesis.

Sí, exactamente. Todo se debe a ese hombre.

Bueno, no quiero romper nada,

porque nosotros la hemos visto, pero el espectador no.

Se estrena el próximo miércoles, 12 de abril.

La tenéis en las pantallas de toda España y no quiero...

La pregunta es, ¿en cuántas casas,

en cuántas familias ocurrirá lo mismo?

Que el carácter,

el temperamento autoritario de un padre

derrama sobre todo lo demás.

Marca las vidas. Marca la vida.

Cómo marca las vidas. Sí.

Porque...

He pasado de un padre a otro, lógicamente.

Puesto que son padres que habéis fabricado juntos,

tanto el de Eduardo Mignogna como este.

Esta película es tu primera incursión en solitario

en la dirección.

Es tu ópera prima como director en solitario,

sin la ayuda de Ricardo Darín.

Aunque es uno de los protagonistas y también le has tenido muy cerca.

Soy tu hermano.

-Yo creo que eso hace cercana a la película al espectador.

Es universal.

Un drama familiar, una tragedia con este envoltorio de "thriller".

Un poco...

También hace que sean los espectadores,

una vez pasado el tema de "thriller" o de lo policial,

que se dediquen más a analizar las relaciones

de cada uno de los integrantes de la familia.

Es una de las cosas más interesantes de la película.

-Claro. -Sí.

Me parece que eso es lo interesante de una película,

encontrarle un género, pero...

No sé, "Mystic river" me viene ahora mismo.

Claro.

Tiene mil problemas de lo policial, técnicamente,

es una gran tragedia, muy humana.

¡Era mi niña y ni siquiera puedo llorar por ella!

La familia es, realmente, un elemento muy elocuente

para la literatura.

Muy inspirador para la literatura y el cine, lógicamente.

Porque es una fuente de conflictos enorme.

(RÍE) Claro, conflictos.

Y lo que, además, nos ocurre, es de rápida identificación

porque quien más quien menos, asocia inmediatamente

cuál es la relación personal que ha tenido o tiene

con los distintos integrantes de una familia,

y no necesita mayores explicaciones.

Es como ir directamente al hueso.

Yo creo que la génesis del conflicto básico central

de la tragedia de "Nieve negra",

hay dos cuestiones que son importantísimas.

Una es ese padre, y la otra es la madre.

Muy bien.

-La ausencia de la madre. -Sí.

Eh, vale. Efectivamente. O lo que sea.

Agárrala.

No, no vine a cazar.

Vine a cumplir el deseo del viejo.

-Prefiero que no. -¿Y qué comerás esta noche?

A ver.

¿Esto es muy difícil?

¿Por qué es infalible Ricardo Darín?

El primero. Después, como todo.

-Porque le pone un amor a cada uno de los proyectos...

que es particular.

No es un actor que viene, hace su trabajo y se va,

sino que te machaca la cabeza.

Me ha machacado a mí la cabeza, en el buen sentido,

para lograr sacar una mejor película.

Le ha machacado la cabeza a Fabián Bielinsky,

le ha machacado la cabeza a todos los directores tratando de...

Es como un director de orquesta

que trata de sacar a cada uno de los participantes

su mejor música.

La verdad es que es eso.

No es por tirarle flores a un amigo, pero es así.

Te persigue y dice: "¿Vos estás seguro de esto?".

No solo de su personaje, sino de los otros personajes.

"¿Seguro que es lo mejor?".

"Sí". Es medio socratiano.

Él te pregunta y te pregunta para que uno descubra las cosas.

Me acuerdo en "Nieve negra", hay una escena que estaba escrita

con respecto a lo que hacían los personajes.

Estaba completamente escrita otra vez.

No voy a decir mucho para no "espoilear",

pero estaba escrita al revés,

y llegamos ese día a la mañana y dice:

"No, me parece que tiene que ser al revés la acción".

Y estuvimos tres o cuatro horas de rodaje...

-Sí. -De supuesto rodaje.

...analizando si era mejor o no. -Detenidos.

Detenidos. El equipo esperando.

-Pobres, con frío, de noche. -Un frío que...

A la intemperie.

Hacía mucho frío, estábamos a 2700 metros de altura

y con nieve alrededor. Un frío...

Subía por debajo, por los pies, no paraba nadie.

-Y el equipo, que hay que decir... -¡Chapó!

Sí, comprendieron que el momento era: "Bueno, tenemos que esperar y ver".

Pero a mí me gustan esas cosas.

¿Mereció la pena? Sí. Tenía razón él.

A veces tiene razón, no siempre. (RÍE)

No vine acá a pedirte nada, entiende eso.

Pero tengo que enfrentarme, hay que hacerse cargo.

Hacelo. Es tu hermana.

Eso es justo.

No sé si os quedáis con ganas de contar algo.

No puedo dejar pasar la oportunidad. Di lo que quieras.

Decir que no me considero infalible. Bien.

Agradezco el cumplido,

y entiendo que está dicho con amor, con afecto, obviamente.

Y lo agradezco.

Pero no creo que sea una cuestión de ser o no infalible.

Me equivoco muchísimo, afortunadamente.

Pero me asocio un poco más a lo que dice Martín.

Y no es que quiera hacer una devolución de atenciones,

pero él puede vislumbrar o apreciar ese rasgo

porque es exactamente lo que le pasa a él.

digamos, somos inofendibles, puestos a trabajar.

En el más estricto sentido del término.

Lo entiendo muy bien.

Él es un hombre capaz de...

Escribió el guion.

Sí, escribió el guion.

Tiene toda la película en su cabeza.

Y viene un loco a decirle:

"¿Por qué no revisás esto que me parece que es al revés?".

Él también está abierto a eso y sabe que es desde el mejor lugar.

Y eso no se trata de ser...

Es estar abocados a tratar de sacar lo mejor.

No solo lo propio, sino en función del conjunto.

Porque debe haber pocas actividades

que se nutran más del sistema democrático,

contrariamente a lo que muchos suponen,

que un "set" de cine. ¿Por qué?

Porque a pesar de que la cabeza y quien decide todo es el director,

estamos tan interdependientes unos de otros

que lo mejor es que esa orquesta, como la describe Martín,

tenga, por supuesto, la cabeza, el director de orquesta,

quien decide para dónde vamos y con qué intensidad.

Pero cada uno de los instrumentistas debe estar muy a cargo

de lo que está haciendo.

Y la mejor forma de que eso ocurra es que todo el mundo esté interesado

en que la sinfonía sea buena.

Hay quienes dicen: "No, debe ser una tiranía".

Es decir, que se debe hacer solo, pura y exclusivamente

lo que decida un tipo, y todos los demás...

Y eso, en algunos casos, puede dar un buen resultado.

Solo que es bastante probable

que no cuente con el mismo interés por parte de los que intervienen

porque allá él con su tiranía. Efectivamente. Eso es.

De todas maneras, tú has hablado de algo muy importante

que es poner amor en lo que haces,

que yo creo que es la única manera de funcionar.

Sí. En general, en la vida.

Pero, realmente... Sí, es amor, pasión.

-Interés, respeto. Interés, respeto, implicación.

Eh...

Yo lo digo en todas las entrevistas que me hicieron acá en España,

y lo recalco, porque parece:

"Es un director argentino que vino filmar a España".

Recalco que, la verdad,

que ese amor y pasión que puso el equipo español,

los eléctricos, los de cámara, el atrezo, vestuario...

Seguir a alguien que no conocen...

-Claro. -No solo es ir a filmación.

No fue que iban a filmación a hacer su trabajo.

Voy, pongo la tarjeta y lo hago, sino que era pasión.

Había que verlo al atrecista

moviendo nieve de un lado para el otro.

-O sea... -Con una dedicación.

Como si estuviese trabajando para una película de su padre.

Pero el compromiso... Sí, compromiso.

El compromiso de la gente suele ser maravillosos.

En realidad, necesita eso.

Yo que trabajé en muchas películas,

ese compromiso viene si el director...

No es para tirar flores a los directores.

Pero si el director y los protagonistas se ponen...

En la misma piel.

-Lo mismo que el técnico te ofrece a vos.

Sí, de acuerdo. Es un ida y vuelta.

Yo he trabajado con directores

a los que les importaba muy poco lo que nosotros hiciésemos.

Y a mí me importaba muy poco lo suyo.

Llegaba a la mañana, fichaba, pum.

A la hora de irme, me voy.

Y otros, como Fabián Bielinsky.

Si Fabián me decía: "Has de filmar 65 horas seguidas".

Yo filmaba 65 horas seguidas con él.

Tú fuiste ayudante de dirección de Fabián,

y también os encontrasteis ahí. -Sí.

Habéis estado... En "Nueve reinas" y en "El aura".

No, el dirigió la segunda unidad de "El aura".

Estamos muy relacionados desde hace tiempo.

Sí.

-¿Qué pasa?

Pues no sé si queréis añadir algo, porque se nos termina el tiempo.

De cualquiera de las dos películas. Añadiríais muchas cosas, yo lo sé.

Porque siempre...

Es muy interesante hacer este tipo de charlas contigo

porque, obviamente, esto que estamos distribuyendo

que parece una especie de elogios repartidos,

Solo se puede tener una charla de estas características

con alguien como vos. Bueno...

Que no está apurada y que está escuchando.

Porque muchas veces te pasa en este tipo de charlas

que estamos más preocupados en la próxima pregunta

que en escuchar la respuesta.

Y así no se producen diálogos. Esto es un diálogo, una charla.

Pues me alegro mucho, en nombre del equipo del programa...

Me están haciendo señas de que tenemos que acabar

pero me alegro mucho de que os sintáis así.

Sí. Cómodos.

Yo siempre me he sentido así aquí.

¿Sabes por qué lo sé?

Porque vuelves. (RÍE) Sí.

Siempre que te llamamos vuelves. Seguro.

Es un honor para nosotros enorme tenerte aquí.

Sabemos perfectamente cómo es tu agenda.

Y es un placer enorme haberos tenido,

Fue un placer. y que hayáis compartido

un trocito de vuestra intimidad,

porque "La señal" forma parte de algo más que vuestra profesión,

sin ninguna duda.

Y también "Nieve negra", sin duda.

Pero bueno, cada una tiene un contexto.

Muchísima suerte con la película.

Pasasteis por el Festival de Málaga con un resultado estupendo.

Ha sido muy bien acogida, así que lo va a ser también

por nuestros espectadores. Eso espero.

Muchas gracias a los dos. Gracias.

  • La señal (Presentación y coloquio)

Versión española - La señal (Presentación y coloquio)

09 abr 2017

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan los directores Ricardo Darín y Martín Hodara que asumieron la dirección de 'La señal' tras el prematuro fallecimiento de Eduardo Mignona cuando faltaban escasas semanas para comenzar el rodaje de la película.

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