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No recomendado para menores de 12 años Versión española - El rey de La Habana - ver ahora
Transcripción completa

¡Rey! ¡Nelson! ¡Bajen a buscar agua!

Sigan, sigan con sus pajas, descarados.

-Cállate, cojones, cállate. -Sal de ahí.

-¿Qué tú quieres? -Que bajen a buscar agua, cojones,

¿no me entienden? ¡Respinga!

Oye, vieja, déjalo tranquilo.

No lo provoques más.

Sin comer todo el día, pajeándose, lo vas a matar.

Oye, yo estoy en mi casa y hago lo que me da la gana.

No, tú eres una puta.

Sí, pero con mi bollo.

He vivido mejor que tú 20 veces.

So monga, cochina.

Ah, Fredesbinda, me cago en Dios, coño.

-Ven para casa. -Suéltame.

-Suéltame. -Ven para casa.

Dale biberón.

Te voy a dar un palo.

Anda, vieja, ven para casa.

Coño, que te voy a joder todo.

No me ofendas más, cojones.

Suéltame.

(GRITA)

Vamos, dale, dale.

Magdalena, nosotras no hemos visto nada.

No quiero líos, así que no me digas nada, no digas nada.

(GRITA)

Ay, mi niño, cayó de allá.

Cayó. ¿Cómo cayó?

Abuela.

Abuela.

(Ambulancia)

¿Qué fue lo que pasó aquí?

Nada.

Y ¿no viste nada?

No, no vi nada.

Párate.

Ciérrate esa portañuela de carajo.

Llévatelo.

Es evidente que el muchacho empujó a la señora, cayó sobre los cables

y se achicharró.

Y al otro, lo empujó por aquí y cayó a la calle.

-Y ¿la viejita esa? -Murió de un paro cardiaco.

Sin violencia.

Ese se está haciendo el loco para no confesar.

Y ¿no hay testigos?

En este barrio jamás hay testigos.

Nadie nunca ve nada.

Dale, dale, dúchate.

Mira qué es raro el mulatico este.

¿Qué?

¿Te gusta este animal para tener una naca? ¿Eh?

¿Qué me miras con esa cara de mono, eh?

¿Qué me miras?

(ANIMAN)

(Silbato)

¡Dale que tú puedes! ¡Dale duro!

Dale, mulato maricón, métele, sí, dale.

¡Suéltalo! ¡Suéltalo!

(A LA VEZ) ¡Pelea, pelea!

Permiso para sentarme.

Eso será otro día.

A ver, ¿qué fue lo que pasó?

Un negro me quería coger el culo.

Exprésese correctamente.

Aquí no hay ni negros ni blancos ni mulatos.

Aquí todos son internos.

Bueno, como sea, cambié negro por interno.

¿Usted se cree simpático?

Le estoy haciendo una pregunta, conteste.

No, yo no soy simpático.

Le voy a advertir una cosa.

El que decide aquí cuánto tiempo vas a durar soy yo.

Y si sigues fajándote y comportándote de esa manera, vas a durar aquí

hasta que cumplas los 18.

Y cuando los cumplas, inmediatamente vas para la cárcel.

¿Está claro? Para que se lo coman los caimanes.

Retírese.

Entonces aquí hay que ser durísimo para que no te cojan el culo.

Y pues sin que ese tipo se entere.

OK.

Prender o encender en el otro.

Fíjense, ese es el tipo de circuito que nosotros usamos en las escaleras.

Ustedes encienden abajo y cuando llegó ya al tercer piso,

¿cómo apaga?

Pues tenemos que computar y apaga desde ahí arriba

y viceversa, por supuesto.

En cambio, este circuito que está aquí es del circuito

que nosotros llamamos el paralelo.

¿Por qué es el paralelo? Porque usted puede apagar uno

y los otros continúan encendidos.

Miren.

(Ladrido)

(Truenos)

(Relámpagos)

(Disparos)

¡Coño negro, cómo corre!

Coño, agárralo que ese fue con algo que me robó.

Allá no se escapa.

Coño negro, se escapa.

(Disparo)

Recoño.

Fredesbinda, ¿se acuerda de mí?

No, no me acuerdo.

Soy yo, Reynaldito, el que vivía aquí al lado.

Ay, muchacho, por tu madre.

Pero si estás hecho un desastre.

Peor que cuando vivías aquí.

¿Qué tú hacías con esa piedra?

Quitarme toda la mierda que me ha caído encima.

Los hombres tienen que ser fuertes, mi hijito,

omorirse.

Para la próxima, le entro a cabezazos la vara y me mato.

Quita, quita, quita.

No te señales que eso es muy malo.

Ven, que te caliento algo para que almuerces.

¿Qué hicieron con mi familia?

No sé, muchacho.

Se lo llevaron a la morgue.

Y ¿tú, qué hiciste todos estos años?

Me enrolé en un barco de marineros.

Ya.

Y ¿cómo era ese barco?

El barquito con la velita así.

(RÍE)

Ay, muchacho.

La vida te ha maltratado un poquito, ¿verdad?

O tú has maltratado a la vida.

Te estoy poniendo agua caliente para que te bañes.

Aliméntate, papi, que estás muy flaco y abandonado.

Y ¿todas esas chatarras?

No son chatarras, mi amor.

Son los recuerdos de Difunto.

Ese sí que era un hombre de verdad.

Cuatro veces me dejó preñada.

Me templaba, ay.

Vestido de uniforme con pistola y en el cinto.

Solo se sacaba la pinga y los huevos por la portañuela.

(RÍE)

Y ¿usted era hora vieja?

Ay, ¿esa hora vieja de qué? Yo soy de aquí, de Centro Habana, ¿por qué?

No que tenía los falcones caídos.

Si tú supieras lo que han hecho esos falcones

por esta revolución, mi amor.

Victoria.

¿Quieres un trago?

Sí.

(SUSPIRA)

Y ¿su hija?

Mejor no hablar de eso.

¿Por qué?

Se fue con un negro bien prieto y bien malo.

Está por aquí por el barrio, pero no viene a verme nunca.

Todos se fueron, me dejaron sola.

Dale, chico, bota todos esos trapos y báñate.

Mira eso, hecho churre.

Ahí te tengo ropita limpia que te puede servir.

¿Qué hicieron con el cuartico?

¿Qué cuartico?

Donde vivíamos.

Vino una familia de orientales y ahí están.

Mis senos no caben en ese cuartucho.

Si quieres luego vamos y pasamos por allí.

¡Ay!

Para ver lo de la casa.

Yo pienso que tú tienes derecho.

Digo, pienso yo.

No, yo no tengo interés en eso.

Ay.

Papi.

Qué pinga más linda.

Qué churre.

Siéntate tú.

Pero niño, ¿desde cuándo tú no te bañas?

Pero mira eso qué sucio que está.

Ah.

Ay, pero, loco, si tienes una perla.

Dos.

Lo había oído decir, pero nunca había visto una.

Me la pusieron en China.

Con esas perlas se me pegan las "jevas" como mosca.

Eres un loco, jovencito.

Tienes una pinga de oro.

Ay.

Tengo que buscarte una pistola. ¿Una pistola? ¿Para qué?

Para que te lo pongas en la cintura.

Y me tiemples.

Estás loca.

No quiero ni pistola ni nada de eso.

¿Por qué? Porque no.

Pero ¿por qué no? Porque no y punto.

Ay, papi, ay.

Ah.

Sí, mamá, me lo pones.

Ay, papi, la perlana está temblando.

Perlanas, son dos, coño.

Ay, sí dos, papi, dale,

Ya tuve, Fredesbinda.

Arrodilla y me mando pinga.

Ay, sí, papi, ven.

Métemela, métemela. Aquí.

(GIME)

Ay, papi, así que me duela.

Ay. Tremendo culo.

Coge mi leche. (GIME)

Ay, Difunto, perdóname.

Pero aquí sí hay, sí hay pinga.

Dale. Gózala. Ay.

Tú eres el Rey de La Habana. Reynaldo nada más.

No, papi, no. Tú eres el Rey, el Rey de La Habana.

Señor, ¿dónde se consiguen esos muñecos?

¿Qué muñecos, chico?

El que usted tiene.

Ese es san Lázaro.

San Lázaro es una calle. No, no me agreda.

No sabe. Estoy cumpliendo una promesa.

Tranquilo, no le voy a hacer nada. ¡No te hagas, comemierdas!

¡Piérdete! Présteme el muñeco.

¡Los santos no se prestan! ¡Vete!

(GRITA)

¡Arriba, coge tu manía aquí!

¡Acabadito de hacer!

¡Alegría!

¡Quédate!

¡Arriba, coge tu manía aquí!

¡Acabadito de hacer!

¡Arriba, coge tu manía aquí!

¡Acabadito de hacer!

Toma.

No tengo dinero.

Cuando puedas me lo pagas. A otro no, pero a ti sí.

¿Y por qué a mí sí y a otro no?

Me da la gana de dártelo.

(RÍEN)

Son lindos, ¿verdad?

¿Qué? Los papalotes.

¡Ah, sí!

A veces son... diez o doce al mismo tiempo.

¿Qué edad tú tienes, nene?

20. No.

No seas mentiroso. Tú eres un niño. Un niño, pero con tremendo pingón.

¡Oye! Que no te he dado confianza. Deja la gracia.

No es gracia. Es la verdad.

(RÍE)

Traba.

(RÍE) (ESCUPE) ¡"Chipetorain"!

Te llamabas Reynaldo, ¿verdad?

Rey.

Pero me dicen el Rey de La Habana. (RÍE)

Eso vas a tener que probarlo. No tengo que probar nada.

Me dicen así.

Me voy para la casa.

¿Vienes o te quedas?

Dale, coge tu santico.

¿Y tú? ¿Yo qué?

¿Qué edad tú tienes?

Soy una vieja para ti.

Debes tener unos 30 y pico. 28.

¿28? Sí, 28.

Dale, niño, entra.

¿Y tu marido qué va a decir? ¿Marido de qué, niño?

Yo soy libre, independiente, soberana.

Con ese cuerpo y esa sonrisa...

¿tú estás sola, sola? ¡Oye!

Aunque no lo creas.

¿Qué tiempo llevas sola? ¿Una semana?

Chico, ¿y eso a ti qué te importa? No, tu madre me ha dicho

que te has enfadado con un negro prieto.

¿Me estás velando?

¿Yo a ti? (RÍE)

Bueno, no sería la primera vez. ¿O no te acuerdas cuando te pajeabas

cuando estaba en el gallinero? Sí.

Era una fanática de darme filo, su "guaricandia".

A ti y a La Habana entera.

¿Por eso tienes tan contenta a tu madre?

¡Ah! Mi madre chochea y se inventa todo.

De rabia porque nadie se la chinga.

El tiempo pasa y el culo de las mujeres es como un reloj.

Sí, pero el de tu madre ¿aún da las horas?

¡Búrlate del coño de tu madre! ¿Me oíste?

Mi madre está muerta.

¡Ay! Perdona.

Sí, pero muerta de la risa agarrándose del coño la tuve.

(RÍEN)

Tranca la puerta.

Aquí estamos ilegales.

Porque esto se puede derrumbar en cualquier momento.

No hay luz, no hay agua.

No hay gas.

Te voy a despojar.

Porque tú arrastras muerto humano, echa para acá.

¡Quita, chica, quita!

Yo no creo en nada de eso. Yo no creo ni en mí.

¿Tú estás loca?

Tú estás loca. Sí, de la cintura para abajo, papi.

Loca, arrebatada por meterme los pingones de los negros.

Grandes, gordos, prietos.

Como el tuyo, papi.

Yo no soy negro, no te confundas. Pero eres un mulato riquísimo.

Y me gustas mucho. Ya, se me está barando.

¡Ay, sí! ¡Sigue, papi!

¡Ay! Las patas te huelen a rata muerta.

(RÍE)

(GIME)

(GIME)

Y aquí tienes peste a carajo. (RÍE)

¡Ah!

(GIME)

Otra vez la fina, la que no huele, apesta.

Y riquísimo.

(GIME)

¡Ay! ¡Qué rico! (GIME)

Sube, papi, suave. Bósame primero.

(GIME) Eso.

¡Ay! Sí.

¡Ay, Rey! ¿Te gusta así?

¡Rey mío! (GIME)

¡"Recontrarey"!

(GIME)

Esto es mejor que pajearse en el gallinero, ¿verdad?

Dale, que me estás extrañando. (RÍE)

(GIME)

¿Qué tú creías? ¿Eh?

¿Qué tú creías? Dime.

(GIME)

¡Dale, perra! (GIME)

¡Chilla! (GRITA)

Eres el Rey de La Habana. Yo soy la reina, ¿oíste?

¡Reina de La Habana! (GRITA)

Pareces un mono cagando.

¡Ay!

Tengo el culo de pollo ardiendo.

Acabaste conmigo, papi.

El problema es que tú eres una vieja

y yo estoy entero.

(RÍE)

Una tarta para quien tú sabes.

¡Cómo tú me gustas, papito! (RÍE)

Si me vuelves a templar así... me enamoro de ti para siempre.

Ya, ya, no seas "macocha".

¡Cómo me gustaría ser tu puta y darte dinero!

Si yo pudiera, tiraría y ganaría a "full".

Te iba a tener como un rey de verdad.

Hasta una "traeona" de esas de oro te iba a comprar.

No sueñes más, Magda.

¿Por qué?

Porque no.

Tú estás muy cochina de trabajar. (RÍE)

(RÍE) ¡Ay, Rey!

No sé por qué, pero voy a ayudarte.

Coge.

Estás las vendes a siete pesos cada una.

En fular son más caras

y no me tienes que dar nada.

¡Ah! Y de paso, vas de parte mía a ver a ese posturero de cotorro.

Es un viejo que se llama Seso.

Él te va a dar trabajo.

Y no te fíes de papito.

Mira que tú eres capaz de eso y de mucho más.

Yo soy "adechón"

y conmigo vas a adelantar muchísimo.

Coge.

Come algo que te lo ganaste.

Entonces, ¿soy el Rey de La Habana o no?

(RÍE)

Nos vemos por la noche.

Oye, espera un momento aquí.

(LLORAN)

La gente cada día va menos al ambulatorio.

Bastante jodido está todo ya como para derramar aún más lágrimas.

¿Deberían quemarlo? Total, ¿cuántos muertos?

¿Y nos quedamos sin trabajo? ¡Qué bueno!

Es verdad, esto es lo suyo.

Oíste bien. 29 años aquí todos los días, de lunes a domingo.

Ni un solo día descansar. ¡Cojones! ¿Ni un día?

Nada.

Bueno, a usted le gustarán los muertos.

Se sentirá bien.

Yo solo fui feliz el día que me casé y ya.

Nunca más he tenido otro día feliz en mi vida.

Esta es mi reserva especial de mi bodega privada.

(TARTAMUDEA) ¿De qué?

Chico, eres un ignorante, un inculto. Contigo no se puede hablar.

(RÍE)

Vaya.

Mañana aquí a las 08:00.

Pero falta sellar la... (TARTAMUDEA) con el cemento.

Yo me encargo. Ale.

La cuenta.

Gracias. (RÍE)

Te invito a un trago. No, que va, si ya estoy comprado.

¡Ay! Chico, eso no se dice nunca.

Nunca.

Un hombre de verdad nunca dice eso, chico.

(GRITA) ¡Ay! ¡Qué rico, sí!

(GRITA) ¡"Calao"! ¡Tú sabes! ¡Magdalena!

¡Magdalena, abre!

¡Me cago en su madre, maricón!

¿Qué? ¿Qué es tu chino?

Pero ¿qué eres una puta?

¡Quieto, jovencito!

No le tengas miedo. Esto no es... con ropa y calzoncillos.

Chico, ¿quién te crees para hacerme esto?

¿Mi marido o qué?

Soy tu marido y debes respetarme. ¡No!

¡Eres es un "comemierdas" muerto de hambre que no tiene

ni dónde caerse muerto! ¿Tú millonaria o qué?

Oye, ve para acá.

¿Tú no sabes que ese viejo me paga 20 o 30 pesos por echarme un palito

y que ni siquiera se le para la pinga?

No se le para y tú ahí suspirando como una loca.

Teatro, mi hijito, teatro.

A los viejos hay que echarles mucho teatro. Además, a mí me da

lo mismo si se le para o no. Si me la meten o la dejan fuera,

yo me he metido 500 pingas desde los ocho años.

Y me voy a meter 500 más antes de morirme.

Así que no te hagas el cabrón conmigo y un cojón de tu madre.

¡Eres una tremenda chinga...! ¡Los pies en la tierra, cojones!

Cada vez que me pueda ganar un dinero con un viejo, me lo gano.

Les jalo las patas, que me den lengua si les da la gana.

Así que me esperas allá fuera o desapareces.

¡Ay! Mi vida, perdóname. ¿Te asustaste?

(BEBÉ LLORA)

Te he cogido, melón. ¡Pedazo de maricón!

¡Ay!

¡Ay! Solo fue una caricia. ¡Caricia, mis cojones!

¡Espera! ¡Ay! ¡No me des! ¡Quita, "utodol"! ¡Ay!

Coño, tu madre. Acabaste conmigo.

¿Te ha mandado pajearme un carajo? No es para tanto.

No pude resistir la tentación. Yo soy hombre, no me jodas.

¡Ay! Aquí todos somos hombres.

Por desgracia. ¡Por desgracia ni tarro!

A mí me gusta ser hombre. Mira, no te hagas.

Aquí el que no canta la "Ballamesa", la tararea.

¿Qué tú haces ahí abandonado?

Espero a Magda.

(RÍE)

Esa puta te tiene tirado, mierda.

Ven, entra.

¿Y eso por qué?

Me cogiste de buenas.

¡Cierra la puerta!

¡Coño!

¿Dónde tú sacas la luz y todo eso?

Niño, acabas de conocerme y ya estás averiguando.

Tú como marido debes ser terrible. Oye, vamos a dejarlo contigo.

Oye, oye, no.

No me gustan las vulgaridades ni tampoco que me traten mal.

Yo soy así como una princesa.

Como Lady Di.

Por eso, todos mis amigos me llaman Yunisleidi.

¿Quieres comer algo?

Sí.

¿Por qué no te bañas mientras? ¿Bañarme?

Niño, sí, se puede ser pobre, pero no indigente.

No se puede andar por la vida con esa cochinada.

Báñate, sé una persona.

Ni sé nadar ni bailar ni me gusta la música ni el agua.

¡Sigue para el carajo! ¡Ay! ¡Si, papi!

¡Ni pienses que te me vas a sentar ahí!

Debes estar lleno de piojos y ladillas con la negra esa

de al lado y su viejo churroso. ¡"Repinta! ¿Piojo de qué?

¡Ay! Te dije que no me gustan las vulgaridades, niño.

Vamos a dejar la mariconada esa. Eres un bruto.

Lo tuyo debe ser meter la tranca y ya.

Los machos somos así.

No hablamos tanta mierda como tú.

Bueno, si quieres estar callado, está bien, pero duermes en el piso.

Ya ves que no me falta de nada.

Más bien te sobra.

Son pequeñas, pero originales. Nada de silicona.

Las logre a base de medrones.

Pastillas anticonceptivas y reguladoras de la menstruación.

A base de hormonas femeninas.

¿Qué estás hablando? ¿Qué cosa es eso?

Nada, nada.

¿Cómo es que tú te llamas, mi chino? Rey.

Rey.

(Música romántica)

Estás fascinado, ¿verdad, mi Rey? ¿Eh?

¿Que si estás fascinado por mí?

¿Fascinado?

# Marina mis ojos

# y sentirás

# el amor que nace en mí.

# Toca mis manos.

# Siente mi luz.

# Escucha.

# Mi amor. #

¡Ay! Mi príncipe.

Dime que te gustan mis ojos.

¿No son preciosos?

Ya, no seas empalagoso.

Empalagosa.

(SUSURRA) Empalagosa.

(GIME)

No debí hacerte eso.

¿Hacerme qué?

Dormir en el nylon.

Ya estoy acostumbrado.

Tómate el café. (GIME)

Todo.

Todo perfecto.

Tener a un hombre en casa.

Venga, ven para acá para la luz. ¿Para qué?

Para sacarte los piojos. El Rey no tiene piojos.

Eso lo vamos a ver ahora.

A ver, siéntate ahí.

¡Ay! Tienes un golpe ahí. Te diste durísimo.

¿Cogeremos el riesgo?

¿A qué te dedicas, Reynaldito?

A nada.

¿Magda te mantiene?

No, yo tengo una pincha en el cementerio.

Pero ella te da dinero, si no te mueres de hambre.

¡Ah! Sí, claro.

Pues a mí no me mantiene nadie. Yo lucho muy duro.

Y cuando tengo un hombre, lo cuido como si fuera un príncipe.

No como tu negra churrosa. ¡Oye, ya!

No hables mal de Magda. Déjala tranquila.

¿Todavía la defiendes? Si te tiene hecho tierra.

Lo curioso es que no tengas piojos. Ahora vamos a ver las ladillas.

Déjame tranquilo. ¡Oye! No te voy a dejar tranquilo.

No ves que yo estoy muy limpia y me cuido mucho.

Hazme el favor, anda.

Ponte ahí.

Ahí donde me dé la luz, ahí.

¡Ah! ¡Ay!

Tienes ese calzoncillo en candela.

Después yo te lo lavo.

(SUSPIRA)

A ver...

¡Ay!

Niño, cómo se te está poniendo esto.

Qué susto.

Ay, lo siento, pero no puedo más.

Acabe.

No me toques el culo, que soy un hombre.

Está bien, está bien.

¿Te gusta?

Ya, déjalo.

Sí, dale, dale, dale. Ya.

Échamelo aquí todo.

Dale.

¡Magda!

Magda, ve a buscar lo tuyo.

¿Qué pasó?

Oye, ¿qué pasa?

¡Oye!

Niño, ven acá. ¡Niño!

¡Niño! ¿Ya soltaste la leche y te vas?

Déjalo todo ahí.

No te limpies. Que ahí hay la marca del Rey de la Habana.

Ya vas calentando motores.

Ay, los hombres.

Los hombres son como animales.

Por eso me gustan tanto.

Déjame salir, anda.

De día soy todo tuya.

Pero solo de día.

De noche, soy una mariposa nocturna.

Una mensajera del amor.

Ábreme el candado.

Déjala. No te quiere.

Yo no pienso dejar a Magda por una princesa

con un par de huevos.

Y ¿quién te dijo que yo te quiero como marido?

Tus ojos.

No te pierdas, tontito.

Niño, ven para acá.

Al final apareciste.

Tengo hambre.

Olvídate del hambre, que aquí no hay nada que comer.

No hay comida, ni café, ni cigarros. Ron nada más.

Eres un desastre.

Tú eres más desastre que yo, Rey.

Si yo no busco los pesos, nos morimos de hambre.

¿De dónde es eso? ¿De los viejos?

Ay, de lo que sea, nene.

No empieces con la misma jodienda.

Búscate algo de comer.

Búscalo tú. Y no te demores.

Eh, pero ¡serás huevón!

El Rey de la Habana, no. ¡El huevón de la Habana!

Oye. ¿Qué?

¿Tú me quieres?

Sí, papito.

"Caí solito en la telaraña tejida entre Magda y Yunisleidi.

Magda se desaparecía.

Yo me desaparecía.

No teníamos dinero. Y por tanto, no teníamos zapatos.

Ni radio.

Ni cuchillas para afeitarse ni nada.

Éramos pobres en un país pobre.

Solo podíamos chingar.

Y comer de vez en cuando."

Al pobre

en un país pobre

solo le queda esperar a que el tiempo pase

y a que le llegue su hora.

Y mientras que uno nace y muere

lo mejor, es no meterse en problemas.

A veces se nos caen del cielo.

De gratis. Así es, muchacho.

Yo, poco a poco, vendí todo para ron y los cigarros.

Hasta mi casa, perdí.

Y ahora, me encuentro aquí viviendo con los muertos.

Todos me dejaron.

Mis hijas.

Los nietos.

Mi mujer.

Todos se fueron.

¿Adónde?

Para fuera, chico.

Para fuera.

Para donde se va todo el mundo. Y ¿por qué no se fue con ellos?

Porque yo nací en Cuba. Y este negro muere en Cuba.

Hay que olvidar las penas.

Sí.

Pero es que yo no puedo olvidarlo.

Jamás me han escrito una carta.

Ni una llamada de teléfono.

Nada. ¿Qué hice de malo?

¿Beber ron?

Me gusta el ron.

¿Qué voy a hacer?

Total.

Del polvo venimos y para el polvo regresaremos.

No.

De la meta venimos y en la meta seguiremos.

Óyeme.

Tú eres buena gente.

Tú eres mi amigo.

Y ¿ese abrazo?

¿Por qué usted me abraza?

Óyeme, sigue trabajando así de duro.

Ye pagaré más a ti y al chingado ese que no sirve para nada.

Anda, dale.

Vamos.

A mí ese viejo me da mala espina.

¡Es un pobre hombre!

¿Un pobre hombre?

Vamos a saltar la cerca a buscarlo.

¿Para qué? Ese viejo amargado ya debe estar durmiendo.

Vamos y verás.

Yo, yo, yo creo...

¿Qué tú crees?

Que tiene algo y nos está eliminando.

Que tiene algún bisnesito.

¿Qué bisnesito va a tener en un cementerio?

¿Va a vender muertos?

Yo sé lo que digo. Todas las tardes lo mismo.

Se queda solo y no quiere que lo ayudemos a sellar la bóveda.

(SUSURRA) ¿Lo ves?

¡Oye, tú!

Viejo salado. ¿Y yo qué? ¿Me tienes fuera del negocio?

Sale para ir para allá, que te meto un piñazo.

O me incluyes en el bisnesito, o voy a la policía.

Está bien.

Está bien. Coge la mitad de lo que hay en ese saco y dale.

¡Cabrón!

¡Ay, Rey! Están vendiendo pollo en los Carnavales.

¿Y esa cara?

Ay, no, no. ¡Muévete! ¡Dale! ¡Vamos!

¡Y fuácala! Le dio un palazo en la cabeza y ahí lo dejó, sequito.

Ese viejo sí que es un tipo duro de verdad.

Yo no pienso seguir pinchando en el cementerio.

Pero ¿por qué se lo toma mal?

Si la puta no comparte nada.

Verdad.

Aparte ya estoy cansado de ver muertos.

Te lo dije. Tu arrastras muertos oscuros y...

¡Sola va la gota! No me hagas recordar esas cosas.

Bueno, y ¿de qué vas a vivir? ¿Del aire?

De ti.

Ya encontraremos una pinchita.

Yo te voy a cuidar.

Siempre dices lo mismo y no me cuidas ni un carajo.

Siempre estás desaparecida.

Tú tampoco me cuidas.

Y también te desapareces.

Mira, niño. Cuando se pueda nos vemos y gozamos, pero suave,

sin coger lucha ni nada.

No. Yo quiero que tú seas mi mujer.

Hacerte un marido así de grande.

Anda, deja la jodedera.

Yo no reparo en un muerto de hambre por nada del mundo.

Y no es por ofenderte.

Pero como tú hay millones. Millones. Así que no te hagas el bárbaro.

Compra cerveza. Yo voy a lo de los pollos.

Lolo, mira eso.

¡Negro puto! ¡Desgraciado!

Veo que están...

Que está de madre.

Dame la muñeca.

Este mundo está perdido, caballero. Perdido, perdido.

Ese tipo está loco.

Locos estamos nosotros que no tenemos fuerza ni para coger una guagua.

Y comiendo mierda aquí en vez de irnos para el carajo.

Niña, ¿cómo las alitas? A diez pesos.

Se están haciendo millonarios y el Gobierno no hace nada.

Todo eso no sirve para un carajo, mi hija,

eso tú lo sabes.

Es que todo es contra el pueblo, todo es contra el pueblo.

Muchacha, ¿adónde vas? Señora, yo estaba aquí,

pero salí un momento. Niña, tú no vas ahí.

Yo sí voy aquí.

Oye, yo ya estoy muy vieja para jinetear

y estoy luchando como tú en esta cola de vacas.

Oiga, yo no jineteo, y más vaca serás tú.

¡Vaca eres tú, quítate de ahí, coño! ¡Ay!

-¡Pinga! -¡Abuela, no!

(GRITAN)

¡Dale duro!

(SILBA)

(RÍE) Eres una loca descraneada. Dame.

Para los santos.

¿Tú me quieres?

¿No lo ves?

No.

Magda.

Apareciste.

Creí que habías mordido la manzana de la bruja de Blancanieves.

¿Quién es Blancanieves? Yo a ti nunca te entiendo.

Porque eres un bruto.

A ti te pasa algo, ¿verdad? Metí la pincha en el cementerio.

Mejor. Un día u otro iba a pasar.

¿Tú eres habanero?

Sí.

Pero... ¿habanero, habanero? Habanero legítimo.

¿Y tienes carné de identidad con dirección en La Habana?

Chico, ¿tú eres policía, o qué bola contigo?

Titi,

si eres palestino no puedo cargar contigo.

¿Lo tienes o no?

No lo tengo aquí.

No lo tienes ni aquí ni allá.

Lávate la cara, anda.

José Linares Correa, 19 años, nacido en Sibanicú

y domiciliado en La Habana.

Y domiciliado en La Habana.

Gracias. Listo, pipo. Vamos.

Ese es Raulito, es un magnate.

Tiene una pila de gente trabajando

en esa cosa de los bicitaxis,

aparte de tres apartamentos que alquila,

pero todo trapicheado, por debajo del telón. Míralo.

¡Raulito!

Mira, este es el muchacho. Mucho gusto.

Puede empezar hoy mismo, ¿verdad? No, espérate, ven acá, ven acá.

Ven acá. ¡Ay, ay!

¿Quién coño es el tipo ese? Mi marido, yo respondo por él.

¿Quieres un adelanto? Claro que quiero un adelanto.

Tú me vas a dar 1000 pesos ahora.

Y después me vas a dar 100 todos los días.

Si te gusta bien, ¿oíste? Y si no, también.

No.

Primero te adelanto 500, y luego 80 todos los días.

No te hagas el chivo loco conmigo. Pues tú sabes que eso no es así.

Sí es así, Raulito. No me vas a meter el pie,

porque ya hablé con todos los bicitaxeros

que trabajan contigo,

y también con los de Raulito, con todos.

Y son 500 y 80.

Está bien, putica. (RÍE) Está bien.

¡Cerré!

Bueno, papi, tú sabes, tú lo trabajas a tu modo

y le pagas a él 80 pesos todos los días.

Y bueno, los 500 de adelanto me los pagas poquito a poquito.

¡Ay!

¡Ay!

¡Niña!

Para delante.

Que no te coja mirándole el culo a mi amiguita.

Óyeme, ¿no dijimos que a las ocho tú estabas lista, cacho de puta?

Ay, Yamilé, deja la huevería esa. Mira, te presento a Rey, mi marido.

Ay, el chuminoso este.

Déjalo y monta, anda. Mira, niña, que cuando yo digo

que tú vas para atrás como las cangrejas...

Niño, dale, que nos van a dejar afuera las putas.

Sí, porque hay que estar arriba de la bola.

Arriba de la bola, arriba de la bola.

Arriba de la bola, arriba de la bola.

Y ahora soy el Rey, si te gusta bien y si no también.

Óyeme, Yuni, ¿cuál es la explotación de ese tipo contigo?

¿Qué repinga te pasa a ti con ese muerto de hambre?

Ay, chica, déjame, yo soy así.

¿Y el italiano? ¿Tú no te ibas para Europa?

Niña, Rey es para marido, el italiano para sacarle dólares.

Ay, niña, pobrecita. Te veo preñada y encerrada en la casa

limpiando mierda. Y encima ese gorila aplastándote.

Qué lindo. Yo de ama de casa como alguien que me represente.

Ay, mi hermana,

si Dios fuera bueno conmigo y me dejara parir...

Ay, niña. Yo le daba para que no te quejes.

Fíjate, que yo llevo un cosido amarrado ahí abajo

desde los 13 años y tres veces me dejaron preñada.

Y te aseguro que el aborto fue peor que parir.

Eso está fuerte. Tú no pierdes el tiempo.

Ay, no, niño. Eso es para jugar por el día.

Lo de nosotras por la noche es más duro.

"Ladies and gentlemen", directamente desde el Caribe

para todos ustedes: ¡las chicas de la pimienta!

Pimienta pura y molida. Pimienta caliente...

(A LA VEZ) las tres... ¡tienes!

(Música cubana)

¡Ay, Yuni!

¡Mira lo que está haciendo ese salvaje!

¡Ay, nunca tienes un pichigoto, tú!

Deja la putería con mi marido, que es un tipo de relajo.

Deja verte completa, chinita. Ay, no, ya, se acabó,

que estás muy cochino. Pero con tremendo gongón...

Ay, pero sabes que a mí no me gusta así.

A mí me da inflamación pélvica.

Dame el culo, que ya la tengo en la puntica.

Si te bañas, te doy bolo. Así, cochino, no te me acerques.

¿Te lo puedes creer? Mi china, esa pinga es mía

y yo no la comparto. Guárdate eso, ¿vale?

Vamos, para allá abajo, me esperas en el bicitaxi.

Que... tú te enfermas.

¡Pinga!

¿Dónde está?

¡Tira al cuarto antes de que te parta la cabeza,

hijo de puta, estoy hasta el cogote!

Mi hijita, por poco me rompes la nariz.

Y tú, maricona, no vuelvas a mirar a mi marido porque te voy a matar.

¿Quién coño eres tú para cocinarle ni un carajo?

Oye, esa comida tiene brujería y te va a joder todo.

Ay, déjate de chusmerías, vieja, que nadie está para ti.

Arranca al cuarto, Magda, voy en un rato.

En un rato no, ¡ahora! Si al menos fueras pinguero

y ganaras fula...

Pero no, bugarrón barato con la puerca esta.

Tú lo que tienes es envidia, querida.

Porque soy una vedete. ¿Yo, envidia de ti, cacho maricón?

¡Ay, mira, vete a lavarte las patas esas y sal de mi casa!

¡Maricón! ¡La peluca no!

¡Cojones, la peluca!

¡Yuni, dale duro!

¡No te metas más con mi marido! ¡Te voy a matar!

¡Quítamela, cojones! Bueno, ya, ya, ya.

¡Te mato!

¡Cochina!

¡Hija de puta!

¡Pinga!

¡Maricón!

¡Suéltame!

Vuélvete a meter aquí, puta de mierda, que te voy a matar.

Te voy a picar la cara y el culo

si te vuelves a meter con mi marido. ¡Lo puedo jurar!

Que no te vea más con ese maricón, porque les rajo la cara a los dos

y los desgracio, aunque me vaya a matar.

Hago lo que me salga de los cojones,

no eres mi dueña y no le vas a tirar la cara a nadie,

para que lo sepas. ¡Repinga! ¡Yo soy tu mujer!

¡No me vas a pegar los tarros justo al lado de mi cuarto!

¡No lo vas a hacer porque no me sale a mí del culo!

Llevo días con tus puterías,

no me vengas de trágica con ese numerito de ama de casa.

Ay, Rey, por tu madre,

no acabes conmigo. Yo soy una bruta,

pero a ti te quiero de verdad.

No me vas a ablandar con tus lágrimas de cocodrilo.

Y me voy, que tengo trabajo.

(VOMITA)

(GRITA)

Tomasa viene a ayudar...

¡Tomasa viene a hablar para ti!

Tú naciste con un arrastre grande de cadena pesada,

te viene de atrás.

Es un arrastre de cadena pesada para toda la vida.

Y te tocó a ti.

Esa negra tuya no te quiere nada.

Tú sí.

Pero ella no.

Desde que nació arrastra sangre, y muerte, y te va a arrastrar,

y esa putita de ahí al lado, que se cuide.

Hay una mala acción que le van a hacer

y tiene justicia y rejas,

y cárcel por el medio.

A esa golondrina ciega

le llegará lo oscuro.

Y en Mayayosún se lavan las manos.

(GRITA)

Magda, Magda.

Ay, Rey, por tu madre, ¿qué me pasó?

¡Yo no sé!

Cuando tú me veas así, es la vieja Tomasa.

Ay, pero yo no puedo pasar el muerto cada vez que ella quiera,

porque acaba conmigo.

Esa vieja nada más que viene a joder y a traer malas noticias.

Nunca resuelve nada, nunca me da el número de la bolita,

viene a joder nada más. ¿Tú me estás oyendo, Tomasa?

¿Eh? ¿Qué cojones vas a venir a coger borrachera a costilla mía?

¿Tú sabes qué fue lo que te fumaste? Un lancero especial.

Eso es de marca. Eso es dinero, mi hijita.

Ponte para tu número, Tomasa.

Que estás jugando con Magda la cubana,

y eso es jugar con candela.

Mira eso, lo que me hizo la bruja esa.

Me dejó molida.

Me duelen hasta los ovarios. Ay, niña, entre el maridito nuevo,

la peluca que se te rompió, el maquillaje y la vecina puta,

estás un poquito trágica últimamente.

Y menos mal que no me partió un diente.

Niño, yo no sé cómo tú puedes.

Eso no es una mujer, eso es un boxeador.

Ustedes querían que yo las trajera, ¿verdad? Pues ya.

No quiero más jodiendas con Magda.

Te espero dentro, Yuni. Vale, hermana, mide el territorio.

Aguántame aquí, Rey.

(SILBA)

Espérame aquí.

Es muy bonito. (RÍE)

¿Y ese quién era? Mi príncipe italiano.

Está loquito por mí.

Dice que me llevará a su castillo en Europa.

Singado. Ay...

¿Está celosito mi maridito? Ya, deja, chija.

Ay, niño, cada día me gustas más.

Te voy a proponer un negocio. Yo no quiero más negocios contigo.

Oye, tienes que lucharte los pesos.

No puedes vivir traqueteando a las mujeres.

Oye, no, yo no soy ningún comemierda.

Claro que no.

Espérame aquí. Si no regreso en media hora, te vas.

¿Una pinchita aquí para mí?

¿Para ti? No, no creo. Aquí hay muchos requisitos.

Esto es área dólar. ¿Qué es eso?

¿Tú no eres de este país? Yo creo que sí.

Ah, ¿tú crees? ¿Por qué tú crees? ¿Cómo es eso de los requisitos?

Mira, aquí hay que ser graduado universitario, militante,

menos de 30 años y tener otro idioma. ¡Coño! ¿Y tú eres todo eso?

¿Qué pasa? Aquí donde tú me ves, soy ingeniero civil.

Con siete años de experiencia, y te sé hablar inglés y francés.

Todo eso para cuidar una puerta. Eso lo hago yo.

Chamo, tú aquí no tienes chance.

Vete, no te dejan poner ni un pie.

Vamos.

-Buenas noches. -Buenas noches.

(HABLAN A LA VEZ)

(Aplausos)

(Música salsa)

Niño, ¿dónde tú estabas? Por ahí.

Mira, necesito que vayas al Veinte Planta del Parque Trío,

al Cañón Musical. Pregunta por Daisy.

Lo que te dé, lo traes rápido. Diez son para ti.

¡Coño, diez!

¿Me vas a ganar líos con eso?

Niño, no.

Bello.

(Música salsa)

¿Tú eres Daisy?

¿Quién la busca? Vengo de parte de Yunisleidi.

-¡Oye, Lerita! -¿Qué, qué?

Que vayas donde tu madre.

(RÍE)

Mamá, te busca Yuni.

(Televisión)

¡Eh!

(Gallina)

¿Esos pollos son tuyos? Sí.

(SUSURRA) Vamos.

¿Tú qué haces con ese pollo? Me lo dijo ella.

¿No ves que la niña es boba? Trae para acá.

(RÍE)

¿Qué es esto? Bicarbonato.

Dale, chico, no te hagas el comemierda y piérdete.

¡Espera, vieja, no me arrees!

Se te ve en la cara que te trajinas a las mujeres,

pero de aquí no te llevas tú ni un pollo.

Señora, ¿le ayudo? No, gracias.

Tengo garrería allí fuera, le sale barato.

Los niños también pueden montarse. Voy aquí cerca.

Ah, si es cerquita, son cinco pesos, nada más.

Cinco pesos... Está bien, está bien. Señora, usted no se me canse.

Espere con los niños, llevo las cajas de dos en dos.

Mi amigo está fuera, así que no hay lío.

Ay, gracias, no sabía ni qué iba a hacer

con estos muchachos.

Ustedes también vienen.

A pasear por La Habana.

-(LLORA) ¡Mami! -¡Mis cajas! ¡Mis cajas! ¡Mis cajas!

(GRITA) ¡Mis cajas, ladrón! ¡Esas son mis cajas!

¡Apúrese, doña Felicia! Siempre va a paso de tortuga.

Coño, Rey. Estoy dormida.

¿Para qué quiero yo esa bobería? ¿Tú me has visto bien?

Bota eso, muchacho.

¿De dónde sacaste tú eso?

¿Cómo que de dónde lo saqué?

Coño.

Aquí tenemos habas para dos meses.

Si las cocinas tú. Porque si vas a esperarme a mí...

Oye, chica.

¿Y a ti qué te pasa? Déjame dormir, cojones.

Siempre estás con la pinga tiesa y yo estoy muerta de cansancio.

Sí, de templar con los viejos puercos.

Ya, ya. Corta, corta. Ya no. Mira cómo estoy todo bolado.

¿Qué quieres, que me tire una paja? Sí, hazte una paja,

métete el dedo por el culo. Haz lo que te dé la gana.

Para mí que estás en algo extraño y no quieres que lo sepa.

¿En qué bola quieres que esté?

No sé, pero siempre desapareces.

Y no solo por lo de los viejos.

Magda, yo a ti te quiero.

Y quiero cuidarte.

(SUSPIRA) ¿Sabes qué me pasa, Rey?

Que creo que me preñaste.

¿Yo? Sí, tú.

El único marido que tengo eres tú.

Y tus lechazos me llegan hasta la garganta,

así que no inventes.

¿Y esa panda de viejos?

No, no. Los viejos ni preñan, ni tienen leche.

Es tuyo.

Así que no te eches para atrás.

Y me ayudas, que esta barriga no me la pienso dejar.

¿Cómo que no?

¿Parir aquí?

¿Para morirnos de hambre y faltar al trabajo los dos?

No, no, no. Conmigo basto y sobro.

Magda.

Yo estoy cansado de dar tumbos.

Quisiera hacer una familia contigo.

Si tú quieres dinero y una casa, me casaba hasta con papeles.

Pero ¿qué clase de familia vamos a tener tú y yo?

La nuestra, chica. La nuestra.

Coño, qué lindo.

¿Viste?

Entra por la orillita, papi. Que pulí el piso con queroseno.

Conseguí un poco de arroz y frijoles.

No tengo un castillo italiano,

pero para que veas que no soy un comemierda.

Eso se lo llevas a tu bruja.

Aquí no tienes que traer nada, papito.

¿Y eso?

¿Para mí?

Ay, qué lindo. Pónmelo.

Ay. Me vas a matar, ¿eh? (RÍE)

Ahora voy a hacer un cocinadito rico para ti y para mí solitos.

¿Quieres?

Tú sí que vives bien, Yunis. Tú sí que sabes vivir.

¿A ti qué te pasa?

A mí nada.

¿Nada? (RÍE)

Cuando tú ibas con la harina, yo venía con el pan de regreso.

Para mí, tú eres un libro abierto.

Y esa negra no te está haciendo feliz.

En cambio yo... ¡Ya no hables más de ella!

¿Por qué la odias tanto?

Por esto. Si pudiera, me lo cortaba.

Lo que más quiero en esta vida es tener un marido

y parirle una pila de hijos.

Y esa cochina, que puede, se desperdicia

y te desperdicia a ti.

Una mujer es una mujer como quiera que sea.

Y yo a Magda le doy unos pingazos las 24 horas y ya está.

Mira, muchachito.

Yo seré todo lo maricón que tú quieras.

Pero en mí puedes confiar 20 veces más que en esa puta.

Esa por 20 pesos, lo mismo le hace una paja al policía de la esquina

que te chivatea y te echa para adelante.

Tómate eso.

Esta noche, me llevas cinco dosis al cabaré.

¿Tú quieres algo?

Dile a Yunisleidi que Reynaldo está acá fuera.

Vale, pero espera por ahí.

Coge, te devuelvo el collarcito. ¿Por qué?

El italiano, que me lo quería botar.

Dale, niño. Apúrate, que me estoy orinando.

Policía. Quietos ahí.

Buenas noches.

¡Corre, Rey! ¡Corre!

¡Corre!

Me rindo, me rindo. Ay, mierda.

(Música)

¿Qué pasó? ¿Y esa mierda?

¿Quién es este tipo? Este es Cheo, mi hermano.

¿No te acuerdas de él? ¿Y tú, Cheo?

¿No te acuerdas? Este es Reynaldito.

El del accidente aquel en la azotea. La policía se lo llevó...

¿No te acuerdas? Sí, como no.

Ponme una cerveza.

Vamos echando, que la fiesta se acabó.

Oye, ¿y ese apuro?

Me robaron la bicicleta. (RÍE)

Coño, qué rápido se te jodió el negocio. (RÍE)

¿De qué te ríes, chica? Parece que te alegras.

No, pero tengo un negocio mejor.

Chica, no. Cada día es peor que el anterior.

Y ya estoy cansado de dar bandazos.

Oye, es para extranjeros.

Son dos viejos y dos viejas que quieren ver un cuadro.

Pagan bien.

¿A cómo tocamos?

50 fajitos cada uno.

Espérame aquí.

¿Cuál es el problema con ese tipo?

Si no es bueno, elimínalo.

No, si es perfecto para eso.

Tiene un pingón grandísimo con dos perlanas en la punta.

OK. Dale, no se hable más.

Oye, pásame la jabita.

Ponte esto. A él ya le buscaré algo.

Y quítese el churre, ¿OK?

Oye.

No me hagas maraña, que tú eres tremendo marañero.

No. "Fair play" todo el tiempo.

Vamos, Cheo.

Aquí no hay vieja ninguna. Eso es un nido de maricones.

¿Y qué más da?

Ya podéis ir con ellos.

Nada de tocarme los mexicanos.

Ellos tienen miedo de enfermarse.

El blanquito es yuma. Y no sé nada más. Vamos.

Magda, tú provocas a Rey.

Rey, tú te sacas el animal ese que tienes ahí.

Y entre los dos, arman el relajito.

Y después, yo desenvaino también y ya sabéis.

¿"Ya sabéis" qué? No, yo no hago el relajito contigo.

Pues le meto mano a Magda.

Pero si es tu hermana. Olvídate de eso.

Yo entro, bajo la luz,

pongo un foquito, media luz.

Les pongo un poquito de música.

Y ustedes dos se los comen.

Se los comen vivos.

Dame la jaba esa.

¿Todo bien?

Pásenlo bien. Disfruten.

Ponte, ponte.

Ríete.

(Ladrido)

¿Qué hago? Ladra.

(LADRA)

("El baile del perrito")

(Aplausos)

Bravo. Bravo. Buenísimo.

Bravo.

Muy bien. Muy bien.

Yo pago. No hay problema.

-¿Magda? Eso está hecho. -(RÍE)

El flaquito nos da 50 dólares más, si bajas a un privado con él.

Dale.

Yo me voy. Aquí hay mucha intriga. Este lío no me gusta.

Oye, no te vayas a rajar ahora.

Son 50 fajitos más.

Dale.

Ponte para la cosa.

Mientras, yo me pongo con el maricón de ahí abajo.

¿Con ese? Pues sí.

Ay, no sé cómo puedes.

Tremendo estómago.

No te hagas, que tú te pimplas con quien sea.

Cama, Ahí. Ustedes dos.

Magda, vuélvelo loco. Yo me ocupo de lo demás.

Ay, no te preocupes que con este, no devoro yo ni 15 minutos. (RÍE)

Y me llamas para cobrar yo, ¿OK? Que sí, Cheo. Sí.

No te cuadra esto, ¿verdad? No.

Mi hermana siempre ha sido más caliente que una plancha.

No le puedes cobrar eso. No te preocupes.

Eh, ¿qué pasó?

Enseguida estoy contigo. Oye, espéranos un momento.

No, ven para acá, mi amor.

Mira, vamos a hablar.

Estamos aquí para trabajar. Estamos en la lucha. Estamos buscando dinero.

Y tenemos que ser capaces de hacerlo todo.

No te pongas bravito, que tú y yo vamos a hacer las cosas bien.

Espéranos ahí, por favor.

(RESPIRA FUERTE)

Dale, cojones.

¿Para qué quieres eso?

Este cuadrito puede convertir pesos en fula, ¿oíste?

Se lo voy a colocar a un extranjero.

¿Y cuánto te va a dar? Él me dijo que 200.

Pero si el guapo no es difícil, a ver si suelta 300.

¿Por el cuadrito morronguero ese?

¿Verdad? Soy una mente para los negocios.

A mí no me sale mal.

Rey, tú te has estrellado porque quieres.

Arrímate a las yumas, que son unas enfermas con los mulatos.

Y lo que tú tienes entre las patas, eso es oro.

Cheo, ¿tú eres maricón o qué? Estoy tratando de ayudarte.

¿Así de gratis?

Atiende. Te voy a explicar, mira.

Yo estoy empatado con una de Noruega.

En febrero viene a casarse conmigo y después, voy a su país.

¿Y dónde es eso?

En casi el carajo. Tremendo frío, cuatro idiomas...

Pero para acá no regreso ni para hacer impulso.

Que te vaya bien.

Chico, atiéndeme. Estoy tratando de ayudarte.

Ella va a venir con amigas. Yo te las presento,

compartimos el bienecito los dos,

y te empatas con una para irte también.

Conmigo no cuentes.

Yo nunca he salido de La Habana.

Estoy acostumbrado a luchar. Lo mío está aquí.

Aquí siempre serás un comemierda.

Dale, que Magda tarda demasiado y eso era un culazo, nada más.

Vamos.

Oye, ¿qué carajo pasa?

Nada, que no se le para.

¿Que no se le para? A este le quito yo la borrachera.

Oye, me debes 50 dólares. Paga y vístete.

-¿Eh? -Dólar. 50.

Esto no es un asilo de la Cruz Roja.

Yo nada "sex".

Cojones. No me hagas ponerme bruto.

Nada sexo, no dinero.

O me das 50 ahora o te reviento contra el piso.

(HABLA EN INGLÉS)

(GRITA)

(GRITA)

Cheo, ¿qué hiciste?

Lo mataste.

¿Tú crees?

¿Cómo que si creo, Cheo? Lo mataste.

De mí no se burla ningún chingado.

-Ay, pero ¿qué ha pasado? Ay, abusadora.

Ay, cojones. Hay que irse de aquí.

Corre, Rey.

(Ladrido)

Corre. Aprieta. Que viene la policía.

Dale, dale. Va.

Se quedó el cuadrito en la casa.

Ni se te ocurra volver a esa casa.

Vete para la loma a recoger café hasta que se refresque la cosa.

¿Y tú? No.

Reynaldo y yo nos quedamos.

Cuídate, niña.

Tú también.

Y no hagas más locuras.

Y tú olvídate de ese muerto de hambre.

Que el que nace para sentado, ese nunca llega a peseta.

A la casa no podemos girar.

Si nos cogen, vamos de cabeza al tanque.

Permiso.

Vamos al puerto. Que yo sé un lugar.

No, vamos a Varadero a hacer el pan con los turistas.

Chófer. Sí.

¿Cuál es el cuadre para Varadero? ¿Varadero?

No, a la playa no voy. Allí solo van taxis estatales.

Sí, pero esos cobran muy caro.

Un atraco, sí. Pero además yo no creo que usted lo vaya a pasar.

¿Por qué?

Porque son cubanos, chico. Porque son cubanos.

Además, yo tengo que dejarlos en la playa.

En la playa, usted tiene que pasar y no la dejan entrar.

No es que ustedes luzcan como jineteros, ni nada,

pero ya sabes cómo está la cosa.

De pinga, este país.

Chica, es que nunca me haces caso.

Yo estuve viviendo un tiempo en los contenedores del puerto

y eso es tranquilo. Ahí nadie nos verá.

Además, va a ser un tiempecito. Nada más.

¿Y de qué vamos a vivir? De esto.

¿Y eso de dónde lo sacaste?

Se lo robé a tu hermano. Por eso le iban a dar 300 pavitos.

¿Por esta mierda? Sí. (RÍE)

A ver, aquí dice

"Picass... no".

¿Qué dice aquí? Yo no sé leer. (RÍE)

Ay, Rey. Todo el mundo sabe leer.

A mí mis maestros no me enseñaron.

Porque eras metralla pura. (RÍE)

Vaya, no se te puede coger ni odio.

¡Ay, coño! Camina, sigue, sigue. No mires al lado.

Ciudadanos. Deténganse, por favor. Buenas tardes.

Su carné de identidad. Pero ¿pasó algo?

Permíteme lo que tienes en la jaba. Pero ¿la jaba para qué?

Que me permitas ver lo que tienes en la jaba.

¿Y esto qué es?

¿Eso? Un adornito para la casa? Pero ¿tan feo?

Ay, oficial. A mí no me lo parece.

Su carné de identidad, joven.

(Silbato)

Coño, con estos negros de mierda.

Vamos, vamos.

Por poco me cago y me meo con esos policías.

Tú sin el carné y yo con esto.

No sé para qué Cheo robó esta mierda.

Chica, ¡eso es dinero! ¿Eso? (RÍE)

Por eso, lo único que nos iban a dar son dos patadas en el culo.

¿Y aquí vamos a vivir?

Como ratones metidos en una cueva?

¿Qué prefieres, chica? ¿Irte con ese al tanque?

Ay, me da igual. Total, dentro o fuera no hay nada que hacer.

Espera. Aquí nos podemos hacer una casita de madera.

Para los tres. ¿Qué tres?

Tú, yo y el niño. Pero mira que tú eres cojonudo.

¿Tú no te das cuenta de que aquí nos morimos de hambre?

Vendemos veneno para cucarachas. Ay, Dios mío.

¿Y de dónde vas a sacar el veneno?

Mira, este agua parece veneno.

Lo echamos en un botellín y ya está.

Rey, nadie compra veneno para cucarachas.

¿Qué le importa a la gente las cucarachas?

Pues buscamos unos santicos para pedir limosna.

Eso, eso. Dos santicos. Uno para ti y otro para mí.

No comas mierda, Rey.

¿Adónde vas? Voy echando.

Y no me sigas que no quiero espectáculos.

Oye, no te hagas el cabrón conmigo.

Porque te planto cinco bofetadas en tu cara de pandereta

y te echo a la policía por el yuma.

No tengo nada que ver. Ese lío no es mío.

¡Ni mío tampoco!

Vamos a hablar, Magda. No, no vamos a hablar, ni cojones.

Eso se acabó, Rey. Tú eres un barco.

Un barco que se hunde.

Y yo necesito un hombre.

Un hombre que me ayude, que haga algo por mí.

Yo puedo, Magda. Tú no puedes ni cojones.

Tú eres un chiquillo, un comemierda y un bujarrón.

Magda, escúchame.

Yo puedo construir una casa para nosotros.

Vamos a tener una vida linda.

Te voy a cuidar para que nuestro nene salga hermoso.

Voy a ser un buen padre, un buen marido.

Por favor, quédate esta noche.

Niño.

Que una no es de piedra.

¡Magda!

"Hice la casa,

pero Magda seguía sin aparecer.

Y jamás me decidí a buscarla.

Lo que siempre estaba conmigo era el hambre.

Durante estos meses viví con agua estancada en un charco.

Trabajando en medio de una pudrición asqueante.

Y desapareciendo.

Y entonces estaba muerto.

Como ahora

que sigo muerto.

¿Para qué vivir?

¿Para qué pasar todo este trabajo?

Para que los demás te jodan.

Al final, toda es la misma mierda.

Pero tomé una decisión."

(ALTAVOZ) Atención a toda la población.

Protejan puertas y ventanas.

Recojan provisiones.

El Niño llegará en pocas horas.

Su efecto puede ser devastador.

¿De qué niño están hablando? ¡Muchacho!

¿Te caíste de la luna o qué?

El Niño es un ciclón.

¿A cómo estamos hoy, mi abuelo? Las 12:30.

No, de fecha.

Es una cola de picadillo.

(RÍE)

(RÍE) Así es.

(RÍE) Mi hijito. ¿De qué se ríe?

¿Para qué preguntas la fecha? Para nada.

Pues nada y pregunta.

Oye, ¿y ese apuro?

Es 21.

¿De qué mes? De marzo.

Gracias.

Helenita, ¿adónde vas?

¿Te acuerdas de mí? Sí.

Pues es mi cumpleaños.

Cumpleaños feliz...

¿Me das un pollo?

No. Sí, que sí, que sí.

Helenita, ¿qué haces?

Nada.

Entra, están dando un programa muy bueno en el televisor.

-¿Qué cosa es? -El noticiario.

¿Eso solo?

Helenita no quiere entrar y tampoco trae los fósforos.

No discutan, déjala.

Helenita, ¿quieres que vaya?

No, no.

Entonces cállate.

Ve a buscar el pollo. (RÍE) ¿Qué pollo?

Te haces la boba cuando te conviene.

Ve a buscar el pollo.

(TARAREA)

-¿Adónde vas con ese pollo? -¡Mi niña! Ustedes dos me tienen...

¿Por qué le diste el pollo?

¡Cabrón!

¡Hijo de puta!

¡Ladrón!

¡Ataja, ataja!

¡Robó un pollo, ladrón!

(ALTAVOZ) Atención, atención.

En breve se cortará el suministro eléctrico.

El ciclón está llegando.

Diríjanse a sus casas.

Es una orden de la defensa civil.

Atención a toda la población.

Por favor, diríjanse...

(Música dramática)

¿Y ese pollo?

Hoy es mi cumpleaños.

Vine a celebrarlo contigo.

Te fuiste sin decir ni adiós.

Tú tampoco viniste en una tunda de meses.

Es tuyo, ¿verdad?

Sí.

Salió prieto como un totí.

Igualito a su padre.

Me mentiste.

Sí, hijo, sí.

¿Dónde estaba?

En el campo.

Con una de mis tías.

Decían que yo estaba loca,

que el niño se iba a morir de hambre y cosas así.

Vinieron y se lo llevaron.

¿Y el padre?

En la cárcel.

¿Qué piensas hacer con el niño?

Devolverlo, si total, hacía más de un año que no lo veía.

Ya hice la casa.

Si quieres, el niño también puede venir con nosotros.

¿Tú estás loco?

Ahora mismo se lo llevo a mi mamá.

¿Y nuestro niño?

¿Te lo sacaste?

Sigue aquí dentro.

¿Vienes conmigo o no?

Acompáñame, luego veremos.

¿Qué pasó en el cuarto de Yunisleidi?

Vinieron a revisar.

Dicen que se llevaron preso al maricón.

Ojalá le den 20 años.

¿Por qué tienes tan mala idea?

Muerto el perro, se acabó la rabia.

¿Y sus cosas?

El frigo, el televisor...

Tenía una pila de cosas allí. Rey, ni sé, ni me interesa.

¿No hueles raro?

Sí.

Como a fruta podrida.

¿Ese humo qué cosa es?

¿Qué habrá pasado?

(Rayos)

Compañera, ¿qué pasó?

Un rayo rompió los conductos de la central eléctrica.

Un escape de amoníaco.

Oye, hay una pila de gente con asfixia aquí.

Se los llevan a emergencias, esto está fatal.

Dios mío.

Rey, vámonos.

No se queden aquí, vayan para abajo.

¡Rey, vámonos!

¡Muchacho!

Regresa, aquí no se puede respirar.

(TOSEN)

Súbelo tú. ¿Yo? Eso no es cosa mía.

Y no quiero que tu madre me vea.

Lo dejas en la puerta y ya.

Ni se te ocurra quitarle el chupete.

Coge al pollo.

Yo no.

(Rayos)

(LLORA)

¿Lloró?

¿Quién, tu mamá? No, el niño.

No, se quedó tranquilito.

Bueno, vámonos.

¡Vámonos!

(GRITA) Santa Bárbara bendita. ¿Qué pasa?

Que me dan miedo los rayos.

No seas boba, mi vida.

Aquí vamos a estar bien.

Rey.

¿Por qué te gusto tanto?

(RÍE) Porque tienes las tetas y las nalgas duras.

La cara linda.

Tu pelito de alambre. (RÍE)

Y sobre todo tus besos.

Shangó, ven a ver esto.

Vamos a la casa que aquí nos vamos a ahogar.

Dale, vamos.

Dale, niño, cierra el balcón.

Pero si llueve más dentro que fuera.

No vale la pena ni matarlo.

No mueve las alas.

Pobrecito.

¡Qué viva el pollo!

No te preocupes, papi.

Que no tenemos piñata, pero esto lo vamos celebrar.

Ven, siéntate aquí.

Siéntate aquí, mira.

Felicidades mi Rey en tu día.

No hay piñata, ni ron, ni comida.

Felicidades, felicidades.

(Crujido)

(GRITA)

¡Coño, la pierna!

Apúrate, apúrate.

¡Chicos, a la fila! ¡Suéltame!

Rey, coño, perdí un caja de manís y 50 pesos.

Suerte que estamos vivos.

¿Te duele? Sí.

Seguro que tienes un hueso partido.

Mira.

Ahí tiene que haber un médico. No.

Ni médico, ni dentista, nada.

Muchacho, no seas anormal, vamos.

Mi hijita, por favor. Señora, ahora no puedo.

Atienda a mi marido.

Ahora no puedo hacerlo.

Mi hija, que se hizo daño.

Bueno, vamos a ver.

Tiene una fractura, aunque no está inflamado.

¿Te duele? Sí.

No sé qué decir.

Tiene que verlo un ortopédico.

Bueno, pues vamos a verlo. Mi amor, esto es para emergencias.

Pero esto es una emergencia.

Mi marido se partió la pata con una piedra.

Se nos calló la casa encima... ¡Señora!

Contrólese, hable correctamente.

Tu marido ni se desangra, ni se está muriendo,

ni es nada de tanta urgencia.

No es que no quiera atenderle.

Es que no hay ortopédico, métetelo en la cabeza.

Espérame aquí.

(MURMURA)

¿Yunis?

¿Rey?

(EXALTADO) No, no, mi niño,

no quiero que me veas los ojos.

Te lo hicieron en el tanque, ¿verdad?

No, hijo, no.

Mi príncipe italiano me sacó de la prisión.

¿Y qué pasó?

Bueno, me llevó con él para Italia,

pero enseguida me botó.

Allí estuve en la calle un rato,

y la verdad que el puterío era más raro,

y un día, amanecí en el parque.

Sentía el sol en la cara,

pero no podía ver nada.

Pero ¿te dieron algún golpe?

Me drogaron y me sacaron los ojos.

¿Y eso por qué? Para vender la retina.

¿Qué es eso?

Sigues igual de bruto.

La retina es lo que va en la niñita del ojo.

Y la venden muy cara a la gente que puede pagarla.

Y, ¿no fuiste a verlo al italiano?

Ese descarado nunca más quiso saber de mí.

Si pudiera coger a ese hijo de puta

le sacaba los ojos a punta de cuchillo.

Ahí afuera la gente es más hija de puta que nosotros.

Y ¿a este maricón qué le pasó?

Se quedó ciega.

Él se lo buscó.

Lo he llevado siempre.

Ay, mi Rey.

No te vayas.

Dale.

¿Rey?

¿Rey?

¡Rey!

Rey.

¿Viste?

Hasta luz tenemos. Y ¿esta es tu fantástica casita?

Chica, está bien para dos.

¡Suéltame!

Magda, ya no puedo más. Porque eres tremendo pendejo.

¡A mí tienes que respetarme! ¿A ti? ¿Por qué?

¡Porque yo soy tu marido, cojones! ¿Tú?

Tú lo que eres es un muerto de hambre,

¡un inútil y un cochino!

Esperando aquí por mí, en tu casita de maricón.

Mira, mira dónde me has traído.

Yo necesito un hombre, ¡un hombre! ¡Hijo de puta!

¿Viste sinda? ¿Si soy un hombre o no?

¡Dime, cacho de puta!

Puta, sí,

pero con el macho que me gusta.

Y ¿sabes dónde estaba cuando me iba?

Con el padre de mi hijo,

ese sí me atiende, me da comida, ropa, dinero,

ese negro sí es un hombre,

y te lo voy a echar atrás para que te mate.

¿Ah?

Y para que lo sepas,

si estoy preñada, es de él.

Es a él a quien le voy a parir un hijo más.

(GRITA)

¿Aún le haces otro, Magdalena?

De mí no se burla nadie, y menos una puta callejera como tú.

Y por comemierda,

mira lo que te pasó.

Yo soy el Rey de La Habana,

¡y a mí hay que respetarme!

No sé cómo tienes que estar,

pero en tierrita,

sin moverte,

en silencio,

respetando a tu marido.

Yo que te quería,

que te quería para mí solo.

Lo jodido era que nunca sabía con quién estabas.

Ni qué hacías.

Ni dónde te metías.

Dime algo, coño.

¡Habla, dime algo! ¡Cobarde!

¡Zámpame una leche!

¡Muerde, coño! ¡Muerde!

Llegaron tus amiguitas, Magdalena.

¿Dónde te meto?

¿Dónde te meto?

Y el cadáver de la difunta hay que respetarlo.

"Y del Rey de La Habana,

nadie supo nada más."

(Música créditos)

Versión española - El rey de La Habana

27 may 2018

Reinaldo, tras fugarse de un correccional, trata de sobrevivir en las calles de La Habana de finales de los 90, una de las peores décadas para la sociedad cubana. Esperanzas, desencantos, ron, buen humor y sobre todo el hambre, le acompañan en su deambular hasta que conoce a Magda y Yunisleidy.

Contenido disponible hasta el 15 de mayo de 2027.

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