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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Con la pata quebrada (coloquio) - ver ahora
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Buenas noches de nuevo.

Tras ver las últimas secuencias seleccionadas por Diego Galán

para terminar este recorrido,

nos preguntamos cuánto hemos cambiado

y si hemos cambiado lo suficiente.

Y para responder a esto y a otras muchas cuestiones,

tenemos un plató lleno de mujeres más que interesantes.

Buenas noches, Isabel Orgaz.

¿Qué tal? Buenas noches. Muy buenas noches.

Lorena Berdún, buenas noches. -Buenas noches.

Virginia Yagüe, buenas noches.

-Buenas noches. Pues...

vamos a empezar poniendo el acento

en "cuánto hemos cambiado".

Yo creo que es un tema que podemos empezar a plantear

como para arrancar,

porque es la historia de la mujer en nuestro cine

como espejo de la sociedad. A ver qué pasa.

¿Qué sensación te queda a ti tras ver "Con la pata quebrada"?

¿Dónde pondrías tú el acento?

¿Dónde subrayarías?

¿En "cómo hemos cambiado" o en "todo lo que queda por hacer"?

-Bueno, ya el título estremece un poco,

"Con la pata quebrada".

Yo todavía estoy conmovida porque hay escenas que abochornan,

pero, al mismo tiempo, que hay que aceptar

porque es parte de nuestra historia.

Contestando a tu pregunta, me ha encantado el documental,

está, como decía antes, informadísimo y documentadísimo.

Y... quizá en "cómo hemos cambiado".

Hay mucho por hacer, desde luego.

Esto creo que es infinito.

Pero... pero verdaderamente, viendo algunas de las imágenes

a lo largo de los períodos históricos,

yo me he abochornado.

Y entonces, pondría el acento ahí,

en "gracias a Dios y a la lucha de la mujer,

lo que hemos cambiado

y todo lo que hemos conseguido".

Virginia, tú eres guionista,

eres presidenta de CIMA,

la Asociación de Mujeres del Cine y el Audiovisual.

Y digo esto porque...

son historias que se cuentan.

El cine es el espejo de la vida,

pero también tiene una parte normativa, didáctica.

Una parte en la que tiene una responsabilidad.

¿Cómo se ha portado el cine con la mujer,

desde tu punto de vista?

-El cine, además, tiene esa capacidad

de construcción de referentes que modifican.

Es un agente cultural,

pero además, modifica la propia sociedad.

Y en ese sentido, no es un asunto menor

analizar los personajes de mujeres

y qué trasladamos sobre el modelo

y los distintos modelos de mujer.

Viendo la película,

realmente me sorprendía

porque, efectivamente,

el camino de recorrido todavía es inmenso,

pero sigue estando

una presencia muy en primer plano de ese eje masculino

sobre el que la mujer va pivotando

y se va desarrollando.

Entonces, creo que hay todavía

mucho territorio por recorrer,

mucho relato por alcanzar para ganarlo para la mujer,

para incorporarlo al propio desarrollo de las mujeres.

No hemos equilibrado todavía

digamos este recorrido

como para realmente, desde la creación,

poder ofrecer relatos donde la mujer se exprese

en toda su riqueza.

Y con esto no solo me refiero a la perfección de la mujer.

Es decir, cuando apelamos a la idealidad,

quizá esa perfección nos aleja de la realidad.

Sin embargo, ver personajes masculinos

con aristas, con déficit,

con equis problemas,

es lo más habitual

incluso colocándolos en una zona

de protagonismo.

Este sería... este sería el logro,

realmente llegar...

a consolidar el relato para la mujer desde esa libertad.

Lorena, si un antropólogo, dentro de unos siglos,

se asomara a estos documentos,

¿qué pensaría de lo que hemos sido las mujeres durante el siglo XX

según los testimonios cinematográficos?

Porque sacaría conclusiones como que hemos sido monjas,

prostitutas o amas de casa.

-Hemos sido de todo.

Bueno, es como una cosa que no sé.

¿Qué explicación podemos darle

a este reduccionismo del relato, como tú estás diciendo, Virginia?

¿Por qué?

Qué difícil. Bueno, somos fruto...

de las épocas sociales en las que hemos vivido;

como decía antes Isabel, la política.

Porque yo remarco un poco lo que dije al principio.

Lo que nos cuenta la película sobre la Primera República,

ahí vemos mujeres muy modernas y además, existía el divorcio.

Luego, Franco...

lo quita.

Pero esas mujeres eran ya muy modernas.

Modernas, muy luchadoras.

¿Qué vería un antropólogo desde fuera? Pues vería...

las etapas por las que hemos pasado

y lo que hemos cambiado.

Y luego, que somos fruto...

de nuestros políticos.

Realmente, las políticas.

Cuando llega Franco al poder, todo lo que elimina...

¿No?

Cuando dice...

Me ha encantado la frase de la peli que dice...

Franco hace una proclama que dice: "Os hemos liberado del trabajo,

ya podéis volver a vuestros hogares".

Esas mujeres

que habían estado, antes de la guerra,

luchando por esos derechos y demás,

llega Franco y dice: "Venga, que os hemos liberado del trabajo

y ahora, a casa".

(NARRADOR) "Tras la victoria de Franco,

desapareció el derecho a votar, para mujeres y para hombres".

"También fue suprimida la posibilidad del divorcio

y, por supuesto, la del aborto".

"Se proclamó oficialmente que la mujer

había sido liberada del trabajo para devolverla al hogar".

-Qué bonito es todo.

-Hay una perversa relación entre la ideología y el poder.

Entonces, en un momento determinado,

cuando veía los períodos históricos por los que pasa la película,

me daba cuenta que, evidentemente,

en el momento de la República,

hay una... una ideología de liberalidad de la mujer,

pero el punto de vista es masculino.

Porque las dos bases sobre las que se sustenta son

el sexo y la guerra.

Esos son valores eminentemente masculinos.

En ningún caso hay una aportación de un debate intelectual

sobre lo que es lo femenino en profundidad.

Hay otro tercer pilar, que es el trabajo,

que habría que analizar también,

porque es un trabajo que terminaría siendo alienante,

pero la época era la de la Revolución Industrial

y todos estaban ahí encantados.

Y era un paso, porque...

el espacio laboral

lo empieza a construir ahí la mujer,

y es una bandera irrenunciable.

Pero sexo,

es decir, la liberación sexual para el goce masculino...,

y ametralladoras, es decir, balas, fabricación de balas.

Eso es masculinidad,

o "masculinismo" al cien por cien.

Eso es muy interesante.

Porque luego viene lo que viene, que ya sabemos qué es,

que es otra vez esa perversa alianza

entre la moral, la ideología y el poder

que es todo el franquismo.

Y luego, empieza otra vez esa cosa horrorosa

que es el destape,

y dices: "Dios mío, pero ¿por qué?".

"Aparte de mí este cáliz".

¿Por qué otra vez tenemos que quedarnos en bragas

para satisfacer...?

Sí, y que la libertad sea eso.

"Y que la libertad sea eso".

Pero ¿cómo es posible andar en tetas por el mundo

para que tú estés encantado? -"Por sentirte libre".

¿Cómo es posible?

Pero claro, ¿nuestra libertad consiste en eso?

Por favor de mi vida.

-"Y luego, aluden...

a un punto muy curioso que dice:

'Solamente si el guion...

lo requiere'". Lo justifica.

-"Sí, lo justifica".

(NARRADOR) "Fueron recibidas con entusiasmo, y no solo las nuevas,

antiguas actrices lucieron igualmente sus desnudos".

"Pero eso sí, como la censura seguía vigente

aunque algo más relajada,

esos desnudos debían estar justificadísimos

por exigencias del guion".

A veces, es muy irritante la película.

Muy irritante.

Te entra como un cabreo interno, y dices: "¿Qué hago con esto?".

"¿Qué hago, lo apago o continúo? Esto no puede ser verdad".

-Y el señor que habla al principio diciendo:

"La mujer no vale para nada".

"No quiero ofender".

Este señor que dice: "Pero la mujer no vale para nada".

-¿Para qué sirve la mujer?

Para nada.

-"Oye, te hace una cosa aquí que dices: '¡Pero bueno!'".

"Qué fuerte, ¿no?". -"Es tremendo".

-"Pero tremendo". O la Iglesia con sus declaraciones

y sus sinónimos sobre la mujer y el diablo

y la mujer y la tentación.

-Lo que oye en el confesionario.

Con sus deducciones a través del confesionario.

-En la tierra, no hay más un peligro:

la mujer.

-"Construyen una realidad".

"Todo ese discurso, o relato como tú decías,

alegórico sobre esa simbología terrible"

del submundo, del inframundo y del pecado

construye una realidad.

-Por una se perdió el primer hombre.

Por otra se perdió España.

Y por muchas, el mundo.

-El nivel de llegada, en general, del cine, del audiovisual,

es potentísimo en ese sentido.

Pero qué paradójico es

hablar de libertad de la mujer

y centrarla precisamente en el destape,

cuando quedan relegados elementos fundamentales

en la evolución y en la propia progresión

de las libertades de la mujer, como lo laboral, el espacio laboral.

Qué poco espacio se da en los relatos

para realmente contar historias de mujeres

con un potencial y con una capacidad autónoma,

laboralmente autónoma,

que construya un referente en positivo en ese sentido.

Eso está muy poco atendido.

Y seguramente tiene que ver con que hay una mirada detrás

muy masculina. -Los contenidos son masculinos.

-Claro. -Claro.

Hablando de nuestro cine y de nuestro cine más cercano,

por ejemplo, los últimos Goya

muestran una serie de carencias lógicamente.

Es verdad que triunfaron dos mujeres con los premios más importantes

que son Isabel Coixet y Carla Simón,

con los Goya a Mejor Película, Mejor Dirección,

Mejor Dirección Novel, Mejor Guion Adaptado.

Pero la realidad es la de que solo hay un 7% de directoras

y hay numerosas categorías sin representación femenina.

¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué creéis que hacemos mal

en nuestra industria, en nuestro colectivo?

-"Hay dos niveles de actuación directa sobre esto:

uno primero que es la presencia de profesionales en los puestos

y específicamente en los puestos que determinan los contenidos".

Esto es fundamental.

Porque, a partir de ahí, estaremos hablando

de cierta normalización y cierta riqueza

para lo que proponemos y lo que planteamos.

Y porque esto tiene una relación directamente con el contenido.

El último informe de AISGE, me parece que era,

decía que los personajes para mujeres estaban en un 38%.

Pero es que, a partir de los cuarenta y cinco años,

ese treinta y ocho se convertía en un diecinueve.

O sea, a partir de los cuarenta y cinco años,

cuando precisamente la mujer está...,

y desde un prisma realista de historias realistas,

está con esa capacidad y ese potencial,

desaparece de la historia.

Desaparece de la historia.

Se escamotea su realidad.

Esto es tremendo.

Esto nos arrasa.

Genera un vacío de modelo a partir de ahí.

Que no solo lo estamos evaluando simplemente

desde la exposición propia

del cine

y de nuestras propuestas creativas artísticas,

esto tiene una dimensión realmente social

para las generaciones que vienen detrás.

Porque no estamos.

No estamos, directamente no estamos.

Es una invisibilidad

tremenda.

Di, Isabel. -No.

Al hilo de esto un poco...

Es que es tan apasionante el tema y el documental da para tanto.

Hay un par de personajes que me dan cierta esperanza.

Luego, la incorporación de otros cineastas

que...

que suman algo muy importante,

como es Pedro Almodóvar.

Qué importante es Pedro Almodóvar. Porque da...

Respecto a nuestra presencia justamente.

Yo destacaría...,

en las películas que salen...

de su... de su cinematografía,

un factor importante que es

que permite la justicia poética su cine.

"Es decir, tanto en 'Carne trémula',

enorme película, como el famoso jamón

de '¿Qué he hecho yo para merecer esto?',

o 'Todo sobre mi madre',

en un momento determinado, desde la perspectiva poética,

se permite...

defenderte". -"Sí".

-"Puedes defenderte destruyendo al otro".

"Esto me parece maravilloso".

"Hasta ese momento, no había esa posibilidad".

O en "Mujeres al borde de un ataque de nervios".

"Con el jamón". "Julieta".

Sí. Contra mi padre precisamente.

Exacto.

(TODAS RÍEN)

-Cuando le quita los abrigos del armario

y dice: "Se acabó lo que se daba". "Se acabó".

"Te largas". -Es algo muy importante.

Hasta ese momento, había como un victimismo,

una resignación, el valor de la resignación;

tan católico por otro lado.

Y en un momento determinado,

Pedro, supongo que algunos otros...

Por ejemplo, "La tía Tula" que nombrábamos antes, ¿no?

A mí es un personaje que me apasiona,

porque yo creo que Aurora Bautista hace una creación soberbia

y parece que es la solterona absolutamente amargada

"que está frustrada...".

"No, no. Pero yo creo que tiene algo de reivindicación de la soledad".

"Ella elige ser libre".

"No elige al varón, elige la soltería".

-No, Tula, no me caso.

Ni tú tampoco, Tula, con lo majísima que eres.

-Pero ¡qué sabrás tú, Herminia! ¡Qué sabrás tú!

-Me recuerda mucho,

y esto da esperanza porque tenemos un pasado muy liberal,

a la Marcela de Cervantes.

Ah, sí. A la pastora,

cuando hace esa declaración de principios.

Esa reivindicación. "Nací libre

y he decidido vivir libre, prefiero la soledad de estos campos".

Esto para mí tiene mucho de esta...

Está en el monólogo de Laurencia de "Fuenteovejuna".

"Laurencia".

Que también aparece, y cómo se enfrenta al pueblo entero.

Se me pone el pelo de punta.

-"Y es Lope de Vega". Es Lope de Vega, sí.

Sí, sí. -"Eran más modernos incluso".

"Y esa cosa que sale también mucho"

en la película...

del mundo de la mujer que no se llega a casar,

por las circunstancias que sean,

y siempre está representada con la figura de la fea,

la más gorda...

Como... como una mujer descuidada.

Y cómo las madres aleccionan a sus hijas

para que encuentren marido.

Y para tragar. Sí, sí.

Y para tragar. "Oye, perdónale".

Sí, sí. -Esa losa...

del amor romántico aspiracional

como algo...

necesariamente requerido

para construir tu camino como mujer.

Es una losa muy potente.

Cuánto daño... Muy potente.

Cuánto daño ha hecho.

Cuánto daño ha hecho eso.

-Y una cosa que me ha sorprendido es...

Cuenta en la peli que,

en ese momento en el que la mujer se casa,

y el día que se casa prácticamente,

ya el hombre aparece como

"ya estás casada, a tus obligaciones".

Y es cuando dices: "Toda la parte del cortejo,

del noviazgo, del no sé qué...".

Ya te has casado y es cuando saca la patita el hombre

y le dice: "Ahora, a casa, a...".

Bueno, a lo que sea.

Me parece muy curiosa esa secuencia de la peli

"que se queda así con el vestido de novia

como 'ostras, ¿con quién me he casado?'".

-Para trabajar, me basto y sobre yo, ya te lo dije.

Y el cura acaba de decírtelo.

O todo el tema de la cocina:

"Mira qué cocina tan hermosa".

"Hala. Huy, aquí hace falta una mujer".

"Arremángate y ponte ahí a poner las cosas en orden".

-"Yo creo que ves la peli y... y te genera"

una especie de reacción de necesidad de revulsivo.

Sí. De "¡a las barricadas!".

Directamente, ¿no?

-Pero claro, una revolución desde lo femenino,

que es lo que de alguna manera todavía la narrativa,

tanto artística como políticamente correcta,

no nos da.

Por ejemplo...

Tú lo decías antes, el mundo laboral, ¿qué pasa?

La psicología, el mundo de las emociones...

Todo eso no se narra en el cine, todo es acción.

"Lo que han hecho ha sido...

cambiar el protagonista masculino por uno femenino,

y entonces ves ahí a la Jolie haciendo de capitana de Astérix".

"Pero, en definitiva...,"

está defendiendo valores eminentemente masculinos.

-Muy masculinos. Obviamente, cuando es la mujer

la que crea el relato,

el punto de vista es otro lógicamente.

¿Recordáis la edición pasada de los Goya?

Aquí, una invitada dijo que derrochaba testosterona

esa edición de los Goya.

¿Os acordáis de que era todo directores,

todo protagonistas masculinos...?

En esta nueva edición, se ha compensado la cosa.

Pero faltan relatos...

en los que intervenga una pluma femenina.

Lógicamente, desde un punto de vista...

-Femenino. femenino, efectivamente.

Uno de los temas que más duele,

que más irrita y que más descoloca es

cómo se trata la violencia contra las mujeres.

Porque se trata...

con naturalidad, con sentido del humor,

incluso por la propia mujer,

y como parte del espectáculo.

Es una cosa que dices: "Pero esto...".

Te vas cargando al ver la película

y se te pone como un sabor amargo.

¿En qué sentido, Lorena, crees que hemos avanzado,

y en qué punto nos encontramos,

en lo referente a la violencia de género?

-Uf. Este es un problema de estado.

El tema de la violencia de género es muy complicado.

De hecho, cada vez oímos más casos.

Quizá porque tenemos más acceso a la información,

o porque hay más casos.

Pero es que...

¿Cómo nos encontramos?

Yo creo que estamos ahora mismo en una situación muy trágica

con respecto a este tema porque mueren muchas mujeres.

Y...

creo que lo maravilloso es

que las mujeres estamos alzando la voz,

pero creo que hay mucho trabajo por hacer,

y creo que tendría que ser en los colegios,

desde la educación, que tendríamos que educar a nuestros hijos

en estos temas.

Y no se hace.

Yo creo que no se hace.

Creo que es la tarea pendiente que tiene esta sociedad,

nuestros políticos, que es inculcar,

desde la educación más básica, a los chavales

este tema, para evitar problemas como los que hay ahora tan brutales

con la violencia de género,

que es un problema de estado.

Lo oímos todos los días, un caso nuevo, un caso nuevo.

Y en el documental, hay...

algunos momentos que te quedas...

Se te encoge el alma.

Esos tortazos...

Me parece maravilloso el de "Carne trémula",

cuando le dice: "Un día te voy a perder el miedo

y agüitas turbias".

Me encanta ese momento,

ojalá pudiéramos decir eso siempre.

-Oye, ¿y si la gachí no era trigo limpio?

¿Y si tenía un querido?

-En esas circunstancias, él tiene derecho a cargársela.

Es muy doloroso cuando lo ves con esta selección de Diego Galán

en lo que ha sido el recorrido de los referentes cinematográficos

sobre ese tema.

Es que, claro...,

si se puede bromear, si se pueden hacer chistes,

si se puede hacer espectáculo...

Es que ni media broma, no tiene ninguna gracia.

-La visión complaciente

sobre este tema; es muy peligrosa.

Y además, tiene distintas escalas.

Porque está la frontalidad, que ya es tan llamativa

que nos produce un rechazo muy obvio,

muy evidente.

Pero esos otros niveles,

donde se producen visiones complacientes

sobre procesos que al final desembocan

en procesos violentos finales

y que son tan tremendos,

que están condicionando y que realmente son un problema...

a esa escala.

Y ahí sí que yo creo que se acabó la ingenuidad.

Se acabó la ingenuidad.

O sea, no podemos...

no podemos permitirnos un cine raquítico

ni peligroso en este sentido;

hay que ser conscientes.

-Y la visibilidad del conflicto.

Es decir, yo recuerdo...

En eso, el lenguaje es importantísimo.

Como la violencia de género, por ejemplo,

podemos citar el hombre que bebía

en las generaciones anteriores, que era un borracho,

era un tótem de la taberna,

mientras que ahora es un alcohólico.

Es decir, se les da un nombre a las cosas.

Antes no era que a la mujer,

si le dabas dos hostias, con perdón, se le bajaba la histeria.

No, no. Esto se llama violencia de género.

Yo creo que poner el nombre a las cosas las visibiliza.

-Es que las palabras son importantísimas.

Hay que educar a los chavales, a los chicos,

en el lenguaje, en utilizar las palabras correctas.

-Las mujeres que saben mucho me aburren.

-No existe ese peligro. -¿Son guapas?

-Maravillosas. -Bien. La belleza es

la única forma de inteligencia que reconozco a las mujeres.

-Durante mucho tiempo, las mujeres no han sido escuchadas ni creídas

cuando se atrevían a contar la verdad del poder de esos hombres.

Y luego, en los últimos meses, estamos viviendo

esta cosa de la reivindicación y la movilización sin precedentes

para erradicar...

abusos sexuales...

y situaciones muy intolerables.

Y, de repente, en EE. UU.,

vuelven físicos los movimientos como Me Too o Time's Up.

O aquí en España, lo que ha ocurrido

con el juicio a La Manada, en Pamplona.

Quisiera saber cómo lo percibís, cómo lo sentís,

qué opinión tenéis de todo esto que está pasando.

Porque, como tiene mucho que ver con la industria del cine

y con las actrices...

y lo que significa esa jerarquía

dentro de nuestro mundo, quería saber cómo lo percibís.

-No sé.

A mí me parece...

Yo quiero leer la actualidad desde la perspectiva histórica.

La historia está con nosotros, la historia está con las mujeres.

Hay como una especie de conjura positiva.

Es que ya no tiene sentido nada,

ni las mañas, ni las trazas,

la disparidad salarial,

el conflicto con...

con la baja por paternidad o baja por maternidad...

Es que eso no tiene sentido

porque vivimos en una sociedad que ya no es ni guerrera.

Y la sexualidad no es una sexualidad que la marca...

el varón.

Yo creo que ahora,

el desafío es la inteligencia, las tecnologías, todo eso.

Y para eso tiene que haber una paridad.

-¿A que no llamas tú a tu jefe y le dices que te quedas con el niño?

-No es lo mismo.

-No, claro, no es lo mismo.

¡Dónde va a ir a parar!

-En cuanto a lo que tú planteabas...,

forma parte de lo que la historia...

nos está emitiendo como mensaje,

es decir, hay que luchar y hay que volver a levantar la voz.

Tengo ciertos recelos,

he de decir.

Porque... puede haber venganzas personales.

Es decir, la figura jurídica de la...

¿Cómo se llama? Esto que dice...

La presunción de inocencia. -La presunción de inocencia.

-Todo esto puede ser abolido en una especie de riada de venganza.

El juicio popular paralelo que no hay manera de parar.

-Estoy totalmente de acuerdo.

-Yo tendría mi prudencia. -Yo también.

Lo estábamos hablando antes.

Yo estaba comentando,

con respecto al tema de lo de Hollywood y tal...

Cuidado. Cuidado.

Porque se arruinan carreras.

Están pasando cosas.

"Por ejemplo, con el caso de James Franco,

presunción de inocencia".

"Unas mujeres dicen: 'Me obligaste o me hiciste tal'".

"Y, de repente, pues desaparece"

su posible nominación a los Oscar,

se le anula completamente.

Es una carrera.

Hay que tener mucho cuidado, y presunción de inocencia.

Y también el caso de Woody Allen, que fue absuelto por un tribunal.

Sí, lo que dice su hija es terrible,

pero nosotros no podemos juzgar a una persona

ahora que se está planteando estrenar su próxima peli.

Creo que...

Yo estoy totalmente de acuerdo contigo.

Creo que nosotras ya hemos...

La historia nos va a dar la razón,

y ese camino ya lo tenemos.

Y estamos ahí.

No es que hayamos ganado, pero estamos.

Entonces, hay que... -Hay que templar.

-Hay que templar.

-El problema es que tenemos la estructura en contra.

La estructura es muy potente, es implacable.

Entonces, bueno, yo creo que hay que situar el tema,

en su justa medida.

Los refuerzos para las víctimas...,

para reforzarlas,

para que realmente utilicen los caminos legales y garantistas

establecidos para la denuncia,

los protocolos de la denuncia, están muy bien.

Porque, durante mucho tiempo,

esas víctimas no se han sentido reforzadas

ni siquiera para apelar en esos canales.

Entonces, contamos con ese déficit.

Por eso digo que centremos el asunto.

Por supuesto,

con una rigurosidad yo creo que debida.

También ahí el tratamiento mediático es muy importante.

Un tratamiento mediático sobre este tema,

que banaliza el tema

y que lo restringe simplemente

a llamaros a las compañeras actrices

para preguntaros quién, cómo, cuándo y dónde,

no creo que aporte nada

a la esencia del problema.

El problema es otro, está en la estructura,

y ahí es donde tenemos que trabajar; es lo más complicado.

Respecto a los contenidos de los relatos, Virginia,

la mayoría de las películas dirigidas por mujeres son

mucho más intimistas, cuentan cosas más...

Intimistas.

Concretamente, ese es el concepto.

Los hombres...

hablan más de grandes héroes, de grandes hechos históricos.

¿Qué habría que revisar de ese contenido?

Danos tu visión como guionista.

¿Deben cambiar las mujeres su forma de afrontar sus historias?

¿O quizá hay que modificar determinados conceptos

de lo que es importante en la historia?

Te voy a contestar más como productora que como guionista.

Vale.

Porque resulta que si analizamos los presupuestos que han manejado

las compañeras directoras para montar sus películas

en los últimos tiempos,

nos encontramos con que cuentan

con menos de la mitad del presupuesto que los compañeros.

Entonces, ¿qué película pueden hacer?

No van a poder hacer una gran película

de gran acción.

Tienen que restringir su campo de relato.

Y quizá ahí está la respuesta.

Es decir, es un condicionante externo

más que una decisión volitiva de qué tipo de historia cuento.

Porque lo ideal y lo razonable sería

que, como creadoras,

tengamos opciones a contar la película,

o la historia y el relato,

que creemos que debemos contar,

con esa libertad y con esa amplitud.

El problema es que no se da esa opción.

Y no se da esa opción porque la estructura nos dinamita.

No se coloca...

una voluntad y una confianza en determinadas mujeres

para colocarles una dotación presupuestaria determinada.

Pero ¿no hay un interés en nosotras

en contar cosas más íntimas, más privadas?

Yo creo que, hasta ahora,

ha imperado el rigor de la circunstancia que nos rodea.

Otra cosa...

Yo no soy muy partidaria del término "cine de mujeres".

No participo realmente de esa idea.

Creo que nos hemos visto condicionadas por la realidad,

y en ese sentido sí que ha imperado nuestra capacidad práctica.

Muy en primer plano, ¿no?

Pero creo que ese cine...

A mí me encanta, me encanta,

cuando las compañeras directoras dicen:

"Me encantaría hacer una película de acción".

De género. De género.

Un thriller. Un thriller.

-Con persecución...

-Esto sería...

Realmente, si llegáramos aquí, estaríamos hablando

de un panorama,

de una cinematografía saneada y rica

y con posibilidades para todos.

Pues muchísimas gracias a las tres por haber estado con nosotros

hablando de cosas que nos importan a todos.

Y espero que hayáis estado a gusto, que hayáis estado bien.

Os agradecemos mucho vuestro tiempo y vuestra generosidad

al compartir lo que pensáis.

-Gracias. De verdad.

Pues antes de despedirnos,

y para dar prueba de la pujanza de las nuevas mujeres cineastas,

queremos ofreceros el cortometraje "Las vacas de Wisconsin"

dirigido por Sara Traba.

El corto ganó el Premio de Radio Televisión Española

en el Festival Internacional Hispasat 4K,

y hoy nos complace presentarlo en "Versión española".

Con todos vosotros, "Las vacas de Wisconsin".

Hala, guapa.

Vamos.

Hala, Rubia.

Vamos, Rubia.

Hala.

(HABLA EN GALLEGO)

Vamos.

Rubia bonita.

Venga, linda.

(Canto de gallo)

(Música lenta)

(Campanas)

("Voz masculina en gallego")

(Interferencias)

(Campanas)

(Música lenta)

("Voz masculina en gallego")

(Música lenta)

(Claxon)

(MEGAFONÍA) "En nuestro departamento de informática,

tienes un portátil con procesador Intel Core i5

con un giga de gráfica...".

"Y además, si quieres, te lo...".

(Voz radiofónica en gallego)

(Música lenta)

(Campanas)

(Música clásica)

Pues enhorabuena a Sara Traba y a todo su equipo

por esta película llena de sentido y sensibilidad.

Y nada más. Ya sabéis que tenemos una nueva cita el próximo domingo

con el mejor cine español más reciente.

Hasta entonces, un beso muy fuerte. Feliz semana.

(Música créditos)

  • Con la pata quebrada (coloquio)

Versión española - Con la pata quebrada (coloquio).

11 mar 2018

En coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan la actriz y presentadora Lorena Berdún, Virginia Yagüe, guionista y Presidenta de CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales) y la actriz Isabel Ordaz.

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