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No recomendado para menores de 12 años Versión española - El olivo (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Un nuevo árbol inicia su vida,

y con él la esperanza de que no desaparezcan

ciertos valores, que parecen cada vez más en desuso.

Con este optimismo volvemos a esta magnifica capilla

del Museo Patio Herreriano de arte español contemporáneo

de Valladolid.

Y volvemos a dar las buenas noches a Icíar Bollaín y Ana Castillo.

Icíar, buenas noches, Ana, buenas noches.

Buenas noches.

Qué cosa más hermosa de historia, madre mía.

Nos hace reír, llorar, emocionarnos.

Y este final nos hace replantearnos lo que decíamos al principio,

esa "road movie" de perdedores maravillosos.

¿Realmente son perdedores?

Porque después de este viaje, han ganado muchas cosas, ¿no?

Yo creo que sí.

Yo creo que Alma ha pasado página, ha conseguido desatascar algo,

ha movido a toda la familia,

porque no ha dejado a nadie intacto con lo que ha hecho.

Se ha reencontrado con el padre.

Y sobre todo, ha plantado...

Yo creo que ha cerrado una herida

que está en la familia desde siempre.

Y ha plantado la semilla de algo nuevo,

que hay que cuidar y que hay que hacerlo

de otra manera, como ella dice.

Yo creo que sí, y sobre todo,

en ese trayecto ella encuentra un camino por el que ir

porque estaba mal.

Obviamente es una chica que estaba atascada en su dolor.

Ella tiene un objetivo que sabe desde el principio

que no va a conquistar.

¿Cuánto hay de necesidad, cuánto de orgullo,

cuánto de inconsciencia, de valentía?

¿Cómo definirías tú ese viaje, ese propósito que ella hace?

No sé hasta qué punto ella no es consciente

de que no lo va a lograr.

Yo creo que Alma es un personaje muy valiente.

Creo que es inconsciente en el sentido

de que no se para a ver todo lo que le viene en contra.

Ella se está metiendo en un lío constantemente, está mintiendo,

se está haciendo daño, mintiendo y haciendo daño a los demás,

pero no puede parar, es una huida hacia adelante.

Pero su cometido en realidad es que tiene algo para desatascar

lo que decía y Icíar,

como esa autodestrucción y ese dolor que tiene dentro.

Y pasa por hacer algo por su abuelo, que se muere.

No sabes qué va a conseguir o qué no va a conseguir,

pero no va a parar hasta que pase algo.

Y realmente sí pasa, porque durante todo el camino ella va curándose,

y cuando el abuelo muere y ella está en el árbol,

para mí en ese momento encuentra paz.

Se quita una mochila, como que lo ha intentado, como que ha hecho,

se ha dejado llevar.

Yo creo que hay una cosa muy bonita

que está en los guiones en general de Paul,

que es el inconformismo.

No se puede hacer nada, y entonces, no hago nada.

Bueno, pues hago algo.

A lo mejor no lo consigo, pero hago algo.

Y de hecho, es verdad, por el hecho de hacerlo, ya ocurre cosas.

Entonces ese inconformismo

es una especie de canto a no quedarte quieto.

Además, hay un momento en el que piensas:

"a lo mejor consigue ver al jefe, al responsable de aquello".

Y a lo mejor por una cuestión de imagen, quién sabe,

quiere hacer el gesto.

Es un poco descabellado,

seguramente a este señor le importa un pimiento,

pero se han movido cosas a veces

porque alguien pone en marcha algo.

Además, llega tan lejos que deja de ser tan locura

en un momento dado, como que se hace real.

¿Cuánto de Icíar Bollaín hay en el personaje de Alma?

No sé, les pones de corazón a todos.

Yo siento una enorme ternura por el personaje de Alma.

Y mucha admiración, me encanta, me encanta su inconformismo.

Y su desobediencia, me encanta.

Es lo que uno desearía ser, ¿no?

Desobediente e inconformista,

y a veces no lo es tanto como uno quisiera,

pero me parece muy bonito.

Hay una cosa en el personaje que me parece

que también tiene Ana en su interpretación,

que es un enfado,

un enfado con la generación de arriba, que lo ha hecho mal,

y tienen todo el motivo para estar enfadados,

porque hemos dejado un panorama de crisis,

de desierto medioambiental,

y todo eso es muy bonito y está en el personaje de Alma.

No sé, es como un cariño, es como una hija.

Es muy raro con los personajes, porque los quieres.

Los quieres, sí.

Aparte de que es muy fácil querer a Alma con Ana.

Está chupado.

Porque ella ya es...

Una cosa es el papel, pero en el momento

en el que llegó Ana y fue Alma, es Alma,

ya no hay una Alma de papel, es solo Ana.

Es un personaje lleno de matices.

¿Qué fue lo más complejo para ti de afrontar Alma?

No expresar el dolor,

porque Alma sufre muchísimo pero no lo transita,

no lo expresa.

Está enfadada, pero la tristeza y la vulnerabilidad

no la gestiona bien.

Entonces, yo no podía hacer a Alma sin entender ese dolor, entonces,

ese dolor estaba ahí como muy reprimido.

Eso era difícil.

¡Hostia!

Ese es nuestro árbol.

¿Qué cojones hace aquí?

Un olivo centenario es arrancado de la tierra,

encerrado en una especie de jardín con moqueta y cristal,

y eso puede ser metáfora de muchas cosas.

¿Cuál era el tema principal de la película

para vosotros, Icíar?

Yo creo que hay muchos,

pero hay uno que a Paul le llamo la atención desde el principio,

que es cómo es posible que algo que llevo hay plantado 2000 años,

y que de alguna manera no es tuyo, porque tú tienes un turno...

Lo dice el abuelo en la película, que no era actor,

que es Manuel Cucala, que hacía suyas las palabras,

porque él lo sentía así.

Estamos aquí un tiempo para cuidar eso,

y luego nos morimos y viene los de atrás.

Es un poco el patrimonio, el paisaje.

Entonces, un árbol como ese no lo puedes vender,

es parte de tu paisaje, de tu cultura, lo plantó un romano.

¿Cómo lo vas a vender?

Es como vender este patio herreriano.

Eso no se vende, es patrimonio nacional, ¿no?

Y yo creo que esa idea a Paul, desde que estaba en España conmigo,

hace años decía: "¿cómo es posible que estén vendiendo esto?".

Y le pareció la metáfora del capitalismo.

Todo vale, todo se compra. Si tienes dinero,

te pones un olivo milenario en tu jardín o en tu banco.

Y yo creo que esa es una idea, pero creo que hay más.

Hay también una reflexión sobre la crisis

en el personaje de Alcachofa,

que bordan Javier Gutiérrez, que es una cosa impresionante.

Javier es una cosa impresionante, como lo eres tú.

Que son actores en estado de gracia en un momento concreto,

que te dejan fascinado por su verdad.

Había escenas muy difíciles en esta película,

que los tres las sujetan.

Cuando entráis todos en ese hall y ahí está el olivo,

y Javier se cae del guindo, y tú estás en trance.

Estas en pleno trance con tu infancia.

Y el pobre Rafa, que lo interpreto también de maravilla...

-No entiende muy bien, ¿no?

-Él lo sabe, lo intuye.

Toda esa sutileza,

ese paso por donde pasan los personajes cuando salen fuera...

Yo cuando lo leía pensaba:

"qué maravilla de escena", pero esto hay que hacerlo.

Esto hay que levantarlo con actores.

Y entre los tres forman una química...

Era muy difícil.

¿Me estás diciendo que hemos venido a más de 1500 km

con un camión de 40 toneladas a por este monstruo de árbol?

¡Sin permiso!

¡Este árbol es de mi familia!

¡Este árbol es nuestro!

Hay muchas secuencias así,

que te quedas como espectador con la boca abierta.

En el camión hay varias, porque además, por el rodaje,

con la cámara aquí puesta, casi monólogo.

Éramos seis personas ahí dentro.

Sí, muy complicado, realmente.

Pero lo que hablábamos de la crisis,

es un poco el personaje,

el personaje de Javier Gutiérrez y del padre,

que lo hace Miguel Angel Aladrén.

Son los perdedores de la crisis,

gente que creyó que esto iba a durar siempre, entonces,

no son personajes blancos y negros,

que es lo que me gusta mucho del guion, son grises,

seguramente fueron demasiado ambiciosos,

pero también estaba ahí, y quién no quería

participar de aquello.

Desde que tenemos dientes nos hemos dejado la piel

en esos campos.

Y nunca nos has pagado un céntimo.

Nos lo debes.

Hay cosas muy bonitas que dice el padre,

el personaje de Miguel Angel Aladrén.

O sea, yo también quiero romper este círculo de estar aquí,

el campo no da nada, el campo es un medio de vida

muy duro, entonces, déjame que lo intente yo también,

que monte un bar.

Hay muchos temas en la película sobre los que se reflexiona.

Y está escrito de una manera cero maniquea,

porque también comprendes las razones del padre,

con unos hijos que tiene que sacar adelante.

Y porque ves el campo cómo está, y ves que los agricultores te dicen:

"no vale la pena recogerlo por lo que me dan".

Aquí hay muchas responsabilidades y muchos niveles

de lo que se está contando.

Ana, ¿crees que "El olivo" envía un mensaje de esperanza

a muchos perdedores cotidianos que han vivido la crisis

y que han vivido esa época más oscura?

Yo creo que el final refleja muy bien eso,

que se puede hacer bien y se puede intentar hacer mejor.

Creo que es diferente cómo lo recibe la gente joven a cómo lo recibe,

por ejemplo la generación de Javi,

porque creo que la generación de Alma

es quien se lleva la resaca de una situación jodida,

pero luego, a los que dieron fuerte es a la generación anterior.

Entonces, cada uno lo recibe desde un punto, pero sí,

el mensaje es esperanzador totalmente.

Hay una cosa muy bonita, aparte

de los temas que aborda la película,

y del hilo conductor dramático,

y es que la película se cuenta a través de cómo ella se relaciona

con los distintos personajes.

Me gustaría que contaras cómo construiste esas relaciones,

con el abuelo, con Javi, con Rafa...

Con las amigas.

Con las amigas, que es una maravilla.

Una pincelada de cada cosa.

O sea, la fácil, o por lo menos la más agradecida,

era con el abuelo, porque además te permite

ser una niña pequeña que confía y quiere.

Y que es generosa y que ama.

Y es el único momento en el que de verdad está relajada

y está vulnerable.

Con Alcachofa tiene una relación de amor-odio,

porque siente que ha hecho cosas mal,

igual que su padre,

pero tiene la suerte de que no es su padre

y que no le puede recriminar tanto como le recrimina a su padre.

Entonces, a su tío le quiere,

pero desde la comodidad que te da la no responsabilidad

que tenía él con ella.

Entonces, es más distendido.

Con Rafa tiene un problema, y es que a Alma le gusta Rafa,

pero Alma se quiere tan poco a sí misma,

que no permite que nadie la quiera.

Eso el espectador lo sufre,

porque Rafa es un ser tan maravilloso que dices:

"por favor, para, fíjate en él, escúchale, cógele de la mano".

Sí,

Pep y yo hablabas mucho con Icíar, en plan:

"¿pero esto se ha enrollado alguna vez?".

Y teníamos nuestras hipótesis.

Yo estoy segura de que Alma está tonta con Rafa en el fondo,

pero no se lo permite, y no se lo permite a él tampoco.

Y con las amigas, es guay.

Yo me lo pasé muy bien, tanto con María como con Paula en la peli.

Y ahí también está relajada, desde un sitio un poco tenso también,

pero relajada.

-Toma. -No, no lo voy a coger.

-Sí, sí, es de parte de las dos, por si acaso.

¿Qué tiene que tener una historia para que tú quieras contarla?

Quiero decir, ¿de dónde partes?,

¿qué es lo que te mueve para decir: "esa es mi próxima película"?

Pues han ido llegando a su manera.

Las que he escrito yo han venido por curiosidad,

por algo que me ha llamado la atención.

Lo he estado contando al recuento con lo de la Espiga.

Te obliga a decir: "¿yo de dónde vengo?".

¿Quién soy?

Varias de las películas me han venido de curiosidad.

Por ejemplo, "Flores de otro mundo",

recuerdo que vi un documental con una dominicana, una colombiana,

con todo su acentazo caribeño, con unas botas de goma hasta aquí,

en el páramo castellano, que yo dije:

"Esta pobre, ¿cómo ha llegado aquí?, ¿cómo lo vive?,

¿qué ha dejado atrás?, ¿qué tiene aquí?".

Qué dentadura, qué labios.

Qué besazos tiene que pelar.

Madre mía, quién fuera.

-Quién tuviera 20 años ahora.

Luego descubrí que había muchas mujeres que estaban a gusto,

otras que menos, en fin...

Pero fue el origen.

Es decir que literalmente es una flor trasplantada

a un ambiente, a priori, muy distinto

y más hostil que el suyo.

Como "El olivo". Como "El olivo".

Y ahí fue la curiosidad de investigar y me metí.

En "Te doy mis ojos",

me costaba mucho entender lo que leía en las noticias de un hombre

que dice que quiere a una mujer y la machaca,

una mujer que está una media de 15-20 años con un hombre

que la trata así.

O sea, ¿qué pasa ahí? Yo no lo podía entender.

Entonces, intentar entenderlo.

-¿Te gusta?

-¿Tienes que ir así?

"El olivo", me la propuso Paul.

Yo cuando me dijo:

"vamos a hacer una historia sobre un olivo",

le dije: "¿cómo?".

Porque es curioso, lo tenemos integrado en el paisaje.

O sea, veíamos olivos arrancados en rotondas,

porque hay miles de rotondas en España con un olivo.

Pero Paul, supongo que porque viene de fuera,

porque viene de un lugar donde la naturaleza se cuida más,

que es Escocia,

de repente le parecía una atrocidad y lo veía muy claramente.

Y luego inventó a Alma, o sea que en el caso de "El olivo",

me la sugirió Paul.

"También la lluvia", también es una idea de Paul.

¿Qué dicen?

Desprecio a vuestro Dios, desprecio vuestra codicia.

Yo creo que lo que las historias

tienen que tener es que te conmuevan,

que te interesen.

Yo pienso como un espectador, ¿qué busco yo en el cine?

Pues algo que me conmueva, que me interese.

Creo que intento que sean de alguna manera pertinentes,

o que hablen de algo que esté conectado con nuestra vida.

Porque hay mucho cine, entonces, ¿por qué vas a hacer una más?

¿Qué aporta esa?

Entonces, lo que vayas a contar, que aporte algo a la reflexión,

a la emoción, algo.

No soy muy ambiciosa, no voy a cambiar el mundo

con una película,

como imagino que alguien se plantea escribir un libro,

"con todos los que hay en la librería

como ¿qué voy a contar yo?".

Pues algo que pienses que pueda tener interés.

Podemos cambiar cosas, nuestro entorno.

Bueno, primero tenemos que imaginar.

Paul Laverty colaboró contigo en el guion de "Katmandú",

y luego ha escrito tres guiones de tres de tus películas.

Pero siempre es Paul el que propone,

Paul no escribe a la orden, nunca.

No, claro, parten de él,

pero a lo que yo voy es que habéis trabajado juntos muy intensamente,

es tu pareja, y quiero saber cómo se organiza ese trabajo.

De verdad, te lo pregunto con verdadera curiosidad.

¿Cómo se organiza?, ¿hasta dónde entra él?,

¿dónde empiezas tú? Si va él a rodaje...

¿Cómo os organizáis?

Bueno, él empieza con una idea que me cuenta, yo flipo.

(RIEN)

Yo siempre flipo.

Colón, con la guerra del agua y un...

Y digo: "Paul, ¿y qué momento has hecho esa conexión?".

Me parece cósmico.

Corten, corten.

OK, chicos, muchísimas gracias, increíble, gracias.

Él me plantea la idea y me dice: "¿la harías?".

Y yo: "claro".

Además, me encanta lo que escribe Paul,

porque me lleva a sitios donde ya no iría.

Yo no escribiría eso, a mí eso no se me ocurre.

Empieza, me va contando siempre, o sea,

no se lanza hasta tener un guion terminado,

porque no quiere irse por un camino que luego tú no compartas.

Yo me leo las versiones, las hablamos mucho, le pongo peros,

le hago preguntas, pero la escritura es de Paul.

Luego, yo hago todo el proceso de preparación, de casting y demás,

lo comparto, él lo ve todo.

La última palabra es mía, pero lo ve todo.

Vio a Ana, vio a todos.

No suele poder venir al rodaje,

porque alguien se tiene que quedar manejando el barco.

Con tres niños dentro, bueno, no son niños, son tres chavalotes.

-A "El olivo" vino. -A "El olivo" vino un ratito.

Últimamente viene más preparación, que es un momento más fácil.

Y no viene, me encantaría que estuviera, pero bueno,

alguien tiene que ocuparse de la vida familiar.

El público te conoce, como actriz hasta

"Hola, ¿estás sola?", que diriges.

También nosotros hemos caminado juntos.

De eso te quería hablar ahora.

Nos acompañaste en uno de los primeros programas,

con "Hola, ¿está sola?", tu ópera prima,

que en este festival ganaba tres premios.

Y en estos 20 años,

nos han acompañado en una docena de coloquios, más o menos.

Ha sido un placer para nosotros compartir ese momento

en el que nos han entregado esas Espigas de oro de honor 2018.

Vamos a ver un resumen de ese día tan especial, que fue el martes,

en este festival,

que ha enseñado a amar el cine a tantas generaciones de cinéfilos.

Guapa.

(Música)

¿A quién miro?

(Aplausos)

Buenas tardes,

bienvenidos a la gala del Día de España en la Seminci.

Así que con todo el orgullo de mi corazón,

le quiero hacer entrega de la Espiga a la señorita Icíar Bollaín.

(Aplausos)

Ojalá que haya muchas niñas que suenen con ser directoras,

y desde aquí les digo, sí se puede, y hay que contar muchas cosas,

chicas.

Vamos para allá.

La segunda Espiga de honor de esta velada

será para el actor Eduard Fernández.

Uno como vive consigo mismo, no se da cuenta

de lo que van haciendo,

en eso que llaman carrera, que a mí me gustaría más llamarlo paseo,

camino.

Qué alegría es estar aquí en Valladolid otra vez,

en este festival tan lindo.

Y sobre todo, para dar la Espiga de oro de honor a Jota.

¡Flipo!

Me hace mucha ilusión recibir esta Espiga de oro de honor

de un festival que siempre lo he asociado a un cine de autor

y de prestigio, como es el de Valladolid,

donde estrené mi primer corto, hace ya 19 años.

Y además, en tan buena compañía, de Icíar,

de Eduard y de "Versión española".

La última Espiga de la noche

es para un programa de Televisión Española.

Por su plató han desfilado los directores

más importantes del cine español contemporáneo,

ha sido semillero de nuevos talentos con el Concurso iberoamericano

de cortometrajes Versión española SGAE,

y en sus tertulias han participado los mejores actores

y actrices sin excepción.

(CANTA)

Vamos, Julio.

El cine español somos

el queridísimo ahijado de "Versión española".

Yo por eso les doy las gracias y les felicito,

por haber estado estos 20 años haciéndolo también por nosotros,

por todos.

Por hacer el bien al cine español con tanta pasión,

tanta dedicación y tanta profesionalidad,

por supuesto.

Y sobre todo, con tanto amor.

Es el momento de recibir a Cayetana Guillén Cuervo

y a todo el equipo de "Versión española",

Félix Piñuela, Santiago Taberneros,

Susana del Pino, Sergio Catá,

Ana Belén Ferrándis, Mónica Gonzalo,

Verónica Rosso y Paz Sufrategui.

Gracias a Julio Medem por estar con nosotros desde el principio,

desde aquel primer programa,

por estar a nuestro lado hasta el último momento.

Gracias, querida Nawja, que a punto de estrenar "Quién te cantará",

nos has cantado toda la vida.

Eres el latido del programa.

Gracias también por el esfuerzo,

porque sabemos que has venido aquí solo para este momento.

Deciros gracias también por considerar

que nuestro trabajo durante estos 20 años,

que es toda una vida,

merece este grandísimo reconocimiento.

Todos y cada uno de los que estamos aquí,

hacemos cada programa como el primero,

con la misma emoción,

entrega, amor, con la misma ilusión.

Gracias a Televisión Española,

por proteger el programa durante tanto tiempo,

y por guardar ese rincón que la cultura

y que España y nuestros espectadores necesitan.

Y daros las gracias a todos,

porque realmente se ha convertido

para nosotros en una manera de vivir,

en una línea editorial de nuestra alma y nuestro corazón,

enseñar a ver nuestro cine,

que todo el mundo sepa quiénes somos.

Muchas gracias.

(Aplausos)

(Música)

Gracias, Julio, por haber sido nuestro padrino,

y por las palabras tan amables,

y gracias también por tu nueva película, "El árbol de la sangre",

que estrenas esta semana y que vuelve a sumergirnos

en ese mundo tan reconocible que es tu cine.

Julio Medem ha sido nuestro padrino.

Fue el primer programa con él.

Veíamos tierra, veíamos vacas, en fin,

hemos crecido todos juntos y ha sido un placer.

Y ahora vuelves a este festival con tu última película,

que decía yo al principio que hemos tenido

el placer de ver en el equipo,

y que nos chifla, que es "Yuli",

que está basada en una historia real además.

Se ha rodado en Cuba.

¿Así que tú quieres ser bailarín?

-No, no quiero. -Sí quieres.

-Yo no quiero.

Me gustaría que contaras a los espectadores lo que quieras,

porque todavía tendrán que esperar un poco hasta el 14 de diciembre

para que se estrene.

Yuli es un poco el anti Billy Elliot,

porque era un niño que no quería bailar.

No, él no quería, y su padre se empeñó.

Entonces, es un niño de un barrio humilde de La Habana,

que lo que quiere es ser futbolista,

pero el padre decide que como no lo saqué de la calle,

se le va a echar a perder.

Entonces, lo obliga a bailar, pero lo obliga a golpes.

Es una relación compleja, de amor y odio.

Carlos Acosta dedica su autobiografía a su padre,

o sea que a pesar de todo, le admira y le quiere.

Y bueno, es la historia de Carlos Acosta,

con la particularidad de que está Carlos Acosta en la película.

Está contada desde el presente.

Carlos Acosta está en un teatro de La Habana con su compañía,

que es real.

Carlos Acosta ha sido la superestrella del Royal Ballet

durante 17 años en Londres,

que es una de las grandes compañías del mundo,

y cuando ya se retira del ballet clásico,

crea su compañía y está a caballo entre La Habana y Reino Unido.

Entonces, en la película utilizamos eso, y él desde ese teatro,

donde está montando un espectáculo sobre su vida, nos vamos atrás,

a su infancia.

Uno, dos, tres.

Cuatro y estiro.

Carlos, por favor.

Con un niño que es maravilloso,

Edison, que es que te lo comes, que ocupa gran parte de la película.

Luego hay un bailarín de 20 años, que interpreta a Carlos con 20,

aproximadamente.

Y luego el propio Carlos Acosta en su madurez.

Yo, de repente, me he visto rodando baile, y coreografía.

Y es muy difícil, los bailarines se salen del cuadro,

es complicado estar cerca, lejos...

Ha sido un ejercicio muy bonito, y he flipado.

O sea, el ballet me ha parecido una belleza.

Y había un reto ahí, que era contar la vida de Carlos,

como es una película accesible para todo el mundo,

pero hay elementos de baile y hay cosas que se cuentan con baile.

Hay emociones de la vida de Carlos que se bailan.

Habla de estar lejos de tu casa, de su familia, de Cuba...

Y luego, son los profesionales de primera categoría.

Está Alberto Iglesias como un musicón, Alex Catalán...

Bueno, grandes.

Otro peliculón de Icíar Bollaín, que por cierto,

se ha visto también en la Seminci, con un éxito enorme,

ha llenado los cines, y ha pasado con clamor de multitudes,

así que enhorabuena, Icíar.

Muchas gracias, Cayetana.

Antes de cerrar el programa,

yo quería comentar contigo el momento que estás viviendo,

que es una maravilla, y creo que arranca precisamente de "El olivo",

de la oportunidad que Icíar

te ofrece con este personaje maravilloso

que tú bordas, y ya no has parado.

Eres ahora mismo, una de las joyas del cine español más joven,

afrontando personajes muy distintos,

porque "Viaje al cuarto de una madre"

no tiene nada que ver esa Leonor

con lo que habías hecho hasta ahora.

Protagonizando series como "Estoy vivo",

junto a Javier Gutiérrez, que es la serie del momento.

Y quiero saber cómo te sientes tú, con sinceridad, cómo lo vives.

Estoy feliz, contenta, agradecida.

Tengo la suerte de lo que tú dices,

de que estoy haciendo proyectos que me llevan a sitios distintos,

y este haciendo personajes muy distintos.

Ahora mismo estoy muy emocionada con la peli que he hecho

con Lola Dueñas, de Celia Rico, "Viaje al cuarto de una madre".

-¿Cuánto más?

-150 libras a la semana con comida y alojamiento incluido,

solo tengo que pagar el viaje. -¿Qué viaje?

-A Londres.

Y a punto de estrenar "Arde Madrid", con Paco León.

Está en todo lo gordo, en todo lo gordo.

Estoy feliz, y ojalá lo esté haciendo bien y que dure,

porque estoy muy contenta.

A ver qué tal.

Voy viendo también como un poquito día a día.

Lo estás haciendo muy bien, lo estás haciendo súper bien,

porque además eres un amor de niña.

Es verdad, es una niña estupenda.

Yo me siento como una tita.

Te estás poniendo tita, como pasa con Ana.

Lo siento, es que es muy importante, Icíar.

Nosotras que llevamos 20 años caminando por estos lodos

y estos fangos de la mano, la buena gente...

No, que la gente te quiera, yo lo agradezco,

porque cuando te juntas con gente buena, que sabe,

y que lleva aquí toda la vida, y que te quieren, es como: "vale, venga,

estoy bien, esta todo bien".

Por ahora está todo bien. Vale.

Al menos la pelirroja y la rubia, las titas, te lo dicen.

Te lo confirman.

Muy bien.

Pues se nos termina el tiempo.

Cuando se termina dices: "si acabamos de empezar".

Pues no, se termina el tiempo.

Ha sido un placer enorme poder ver "El olivo" junto a vosotras,

una de las grandes películas del reciente cine español,

como lo va a ser "Yuli".

Y mucha suerte con todo lo que tenéis entre manos.

Gracias.

-Gracias, Cayetana, y gracias por venir, Ana.

Sí, gracias a vosotras, me ha encantado.

Y muchas gracias Icíar por tener siempre un hueco para nosotros.

Cómo no.

Porque nuestra Espiga es un poquito tuya también,

la tuya y la nuestra.

Es un programa muy bonito, Cayetana.

Se lo digo a todo el mundo, es que es muy riguroso,

hacéis un trabajo muy bonito de investigación.

Y luego, aquí todo el mundo se siente muy bien, muy en casa,

muy a gusto.

A mí me llamáis para un roto y un descosido, y yo vengo.

Me habéis llamado para programas muy divertidos,

que no era una peli mía, y me lo paso bomba.

Siempre nos has apoyado.

Es muy bonito, porque cuidais mucho del cine.

Gracias a ese apoyo, nosotros estamos aquí,

con el rigor y la calidad que el cine español merece,

así que muchas gracias.

Gracias, Ana. A ti.

Y de vosotros no me despido,

porque llega el momento del cortometraje en "Versión española".

(Música)

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Versión española - El olivo (coloquio)

28 oct 2018

Coloquio con la participación de Icíar Bollaín y Anna Castillo, directora y protagonista de ‘El olivo’, la película de esta semana y una de las más premiadas de los últimos años.

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