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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Nuestros Amantes (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Al final, Carlos e Irene traicionan la regla principal de su juego:

prohibido enamorarse, y empiezan a jugar otra partida

con el marcador a cero.

Saludamos de nuevo a la maravillosa pareja protagonista.

Michelle Jenner, buenas noches otra vez.

Otra vez, buenas noches. Eduardo Noriega, buenas noches.

Buenas noches. Miguel Ángel Lamata, buenas noches.

Hola, Cayetana. Yo creo que podemos empezar

hablando de ese final, porque es un final

muy coherente para una comedia romántica y no sé,

tú que eres un experto guionista,

si siempre tuviste claro este final y si es una regla no escrita

para una comedia romántica. A mí, la verdad es que ahora

que he vuelto a ver la película, que hacía tiempo que no la veía,

me apetecía bastante que tuviera un final feliz,

pero que fuera un final feliz creíble.

Muchas veces ves películas comedias románticas

en las que vas averiguando todo lo que va a pasar

y en qué orden, y aquí es lo que intentábamos,

que fuera todo un poco más inesperado,

que tuviese casi esa estructura de thriller.

A mí me gustan mucho los finales felices,

pero me gusta que no baboseen demasiado.

Además, es que la película no te cuenta si estos dos

van a ser felices o no, que tienen pinta, pero...

(RÍE) La verdad es que sí. Sí, sí.

Tienen pinta, tienen pinta. No sé por dónde empezar con vosotros,

la verdad, porque es que la película plantea tantas cosas,

que quizá... No lo sé, ¿podíamos empezar quizá

por la dificultad de esos diálogos? Eduardo.

Bueno, nos llamó muchísimo la atención

esos duelos dialécticos, ¿no? Por momentos son brillantes,

y tanto Michelle como yo, disfrutábamos muchísimo leyendo,

pero decíamos: "Bueno, a ver ahora cómo se interpretan estos diálogos".

Sin embargo, desde la primera lectura, empezamos a...

Lectura literal, teníamos el guion delante y empezábamos a leer,

empezábamos a disfrutar esos diálogos, ese ritmo,

esos diálogos tan ingeniosos y tan cómicos

y tan lúcidos a veces, y yo mismo le decía a Lamata:

"Oye, Lamata, la gente no habla así,

la gente no es tan rápida mentalmente".

Y él me ponía ejemplos que vivíamos él y yo,

con nosotros participando o participando otra gente

que vivíamos en la vida real y decía:

"¿Ves el diálogo que tienen esos dos? Es súper brillante, es lúcido.

Eso, ¿por qué no lo vamos a ver en una película?".

Y empezamos a trabajar esos diálogos.

Es verdad que Michelle nos dejó a Lamata y a mí alucinados,

porque desde el primer día clavaba los diálogos.

Es una actriz, aparte de esa alegría que tiene ella de vivir,

que la contagia, que la trasmite

y que es una alegría tener a Michelle Jenner al lado de ti

en un rodaje o en donde sea,

es una actriz eficaz, eficiente, precisa...

Bueno, no sé, Lamata y yo no dábamos crédito.

Veíamos a Irene desde esa primera lectura, ¿no?

Cada vez que se iba ella de la lectura

y nos quedábamos Lamata y yo, chocábamos la mano

como dos adolescentes porque decíamos...

-Decíamos: "¡Qué floja ha estado!". (RÍEN)

Porque una cosa ya que estáis hablando desde ese punto de vista,

intuyo que entraste tú en el proyecto antes que Michelle

y que quizá, opinaste sobre la actriz

que iba a ser tu pareja. Bueno, no tuve mucho que opinar,

la verdad, porque nos dejó con la boca abierta a los dos.

Es verdad, está mal que lo diga con ella de cuerpo presente,

pero fue así. (RÍEN)

-No teníamos ninguna duda de que había aparecido Irene.

De hecho, en la primera conversación que tuvimos con ella

y su representante, ella estaba dispuesta a hacer la película,

pero había un problema de fechas

y nosotros dijimos, que le den a las fechas.

-Encaje de bolillos. -"Si hay que parar el rodaje,

se para", y así fue. Efectivamente, hubo un parón,

lo puede contar ella mejor. -De 10 semanas, vamos a decirlo.

-Sí, sí. Por favor...

Un parón de 10 semanas en mitad del rodaje.

Qué maravilla cuando te quieren así, Michelle, ¿no?

Sí, hombre, es una maravilla. Me leí ese guion y luego,

trabajar con Eduardo, tenía muchísimas ganas.

Conocer al señor Lamata y desde el principio ese buen rollo

que se creó y luego a lo que decías del guion,

yo recuerdo que en los ensayos decíamos todo el rato,

sí, eran secuencias muy largas, pero es que estaban tan bien escritas

que siempre te damos la lata con eso. Te decíamos: "Es que está

muy bien escrito", es que es verdad.

Se hacía muy fácil memorizar esas secuencias y que surgiesen

de una manera natural.

-¿Eres un hombre aburrido? -No.

Lo he dicho para que te lo curres. A las tías os encanta redimir

a hombres con problemas. -¿No me digas?

-Especialmente tipos duros, chicos malos,

taradetes de ese perfil.

-Esto es más prometedor que lo del brandy, sigue.

¿En qué punto o en qué miles de puntos os habéis podido sentir

identificados con vuestros personajes?

Hay que ser un poquito sincero en este coloquio,

porque sino no avanzamos.

Sino no tiene gracia ni nada. Claro.

Además, estamos a unas horas a las que ya se puede ser sincero.

Se puede ser sincero, Edu, porque realmente, es un guion

que habla de todos nosotros y por eso tiene tanta gracia.

Bien, quisiera saber dónde estáis de acuerdo,

dónde os identificáis cada uno con vuestro personaje.

Bueno, yo tengo muchos puntos en común con el personaje.

Uno de ellos es que es un romántico empedernido

y que ni siquiera es consciente de que lo es y tiene que llegar

su amigo para decirle: "Tú eres tan romántico que el romanticismo

se queda pequeño a tu lado".

-No soy apasionado ni romántico, no lo soy.

-¿No eres romántico? -¡No!

-Tú eres un romántico incurable, cabrón.

Eres tan romántico que todo el amor del mundo real

jamás estará a la altura de tu romanticismo.

Esa es tu tragedia. -O por ejemplo, un maniático

del control, por ejemplo. Obsesionado con el control.

Y hay una característica del personaje que me gustaba mucho

que coincide conmigo. Aparentemente soy una persona

racional y metódica y cerebral

y al cabo de los años llegué a la conclusión

que yo soy así para domar a la bestia que llevo dentro.

Si no eres así de ordenado, de cerebral y de racional,

va a salir el de adentro y el adentro es incontrolable.

Y un poco así le pasa al personaje, que no deja que salga el de adentro,

que no deja que salga ese Bukowski haciendo el anormal sin pensar

que va a hacer el ridículo o qué va a hacer.

-Quiero arrancarte la ropa, destrozarte las bragas.

-Y embestir, supongo. -¡Y embestir lujuriosamente!

-Ha sido muy divertido porque creo que hay un paralelismo

entre eso que acabo de decir y actuar.

Fernando Pierna es un maestro de la interpretación

siempre dice que hay que dejar que guíe el de adentro

y a la hora de interpretar tiene que ser así.

Tiene que ser una cosa orgánica y no cerebral.

Ha puesto el listón muy alto en sinceridad.

Ahora tienes tú que igualarle. Al ataque.

-A mí me fascina y me encanta la ironía de Irene, me chifla.

A mí el humor irónico también me gusta mucho

y creo que muchas veces lo utilizo y luego, por otra parte

me gusta mucho que estos dos personajes muestran

que han sido heridos de alguna manera y por ejemplo, Irene tiene un escudo

muy grande y todo ese juego en realidad no deja de ser

un escudo y un "no quiero que me vuelvan a hacer daño",

y creo que es una manera muy bonita de expresarlo.

-No es un tío guapo.

-No lo necesita. Es que es poeta, ¿sabes?

-¿Maldito? -Malditísimo.

-¿Y es bueno? -Sí, eso es lo malo.

Yo quiero que me hables del guion realmente.

Porque realmente es protagonista absoluto de la película.

El guion y los guionistas. La verdad es que...

Es verdad lo que dicen los estudiosos del guion de que te tienes que quedar

con la estructura en tres actos, que es lo más sano

y lo más operativo y lo que más funciona,

sus puntos de inflexión y todo esto.

Cuando escribo un guion, generalmente me suelo fijar en eso,

intento no despistarme mucho de eso.

En este guion... Fue una decisión pasional hacer esta película

desde el principio. Dije: "Voy a escribir algo así".

Me apetecía escribir algo así, porque sabía que ese algo así,

es decir, esa historia de pocos personajes hablando mucho.

A mí es que me gustan las películas en las que se habla mucho,

quizá porque yo también soy muy verbal

y la bestia que yo también llevo dentro también es muy verbal.

Realmente me puse a escribir y no me planteé mucho nada.

Los puse a hablar a Irene y a Carlos, pero fue un proceso de escritura

que no me preocupe mucho de nada, excepto de escuchar las voces

de los personajes que estaban por ahí volando a mi alrededor

y dejar que ellos me llevaran a donde quisieran.

Luego, a guion acabado vi que efectivamente había tres actos,

había dos puntos de inflexión, señal de que debo tener

esa estructura muy introyectada dentro ya, para bien o para mal.

-¿Qué tal? -¿Nos conocemos?

-No. -¡Corta! Ahora sí que sí.

-Y es verdad que hay mucho proceso de juego

y mucho proceso de equívoco,

que eso también lo hemos trabajado con Michelle y con Eduardo.

Generalmente creo que atrevernos a equivocarnos...

La vida creo que es bueno atreverse es siempre,

pero a atrevernos a equivocarnos y que eso no nos corte,

creo que eso es maravilloso y muchas veces las secuencias

que han podido ser más valoradas en esta película a nivel de guion

o a nivel de interpretación, han sido las que hemos encontrado

equivocándonos a conciencia. Muchas veces, a lo mejor

Michelle o Eduardo tenían una frase perfectamente,

un momento perfectamente controlado y yo les decía:

"Bueno, vamos a hacerlo una vez más, pero equivocaos. Cometed un error.

Meted la pata", y entonces todavía salía algo más genial.

Desde las ganas de equivocarse, ¿no? Creo que eso es maravilloso.

Y desde la falta de presión, ¿no? Efectivamente.

-Yo creo que la clave, aunque hemos saltado del guion

a la dirección de actores, pero en tu caso está todo mezclado.

Claro, está todo unido. Sí, antes decías que era el director,

yo creo que es todo terminado en "or", director, productor,

escritor, promotor, inventor, todo lo que termina en "or", es él.

Incluso Thor.

(RÍE) Con el martillo. Mutilador...

(RÍEN) Para cortar frases y secuencias.

De todo lo que habéis dicho, lo de Thor

es lo que más me ha gustado. -Con lo que más se identifica.

Perdona, Eduardo.

Bueno, creo que Lamata, en este caso, con esta película,

con unos diálogos tan precisos, tan lúcidos, con tanto ritmo,

que no nos entraba ninguna gana a la actriz y al actor principal

de modificar. Normalmente, a veces cambias un tiempo verbal

o cambias un artículo de sitio e intentas acoplar esa frase a ti,

a lo que a ti te suena y aquí no tocábamos absolutamente nada.

Nos sonaba bien la música que tenían los propios diálogos,

Pero Lamata jugaba a un juego que a mí me encantó personalmente

que consistía efectivamente en hacer la secuencia de la forma

que sabemos que no es la secuencia y a partir de ahí,

empiezas a dejar la cabeza a un lado y a actuar orgánicamente.

Hacia una dirección que tú desconoces.

Y eso es maravilloso. Sentir que la secuencia está viva,

y que tú no sabes cómo va a concluir la secuencia,

es un placer que nos hemos otorgado en esta película.

Aún sabiendo que el diálogo está escrito y la secuencia

y el cine está lleno de técnica y de marcas y de previsiones,

pero de verdad que había algo anímico en cada secuencia

que no controlábamos o que no decidíamos

y eso ha sido un verdadero placer, pero tiene que ver con la confianza.

Tiene que ver con la confianza que este señor como director,

otorga al actor. -Creo que ha sido buena.

-En este rodaje, había algo también muy mítico,

una frase que él nos decía que no la voy a...

-O sí, puedes decirla tranquilamente. -Voy a cambiarla un poco

o la vas a decir tú y es que después de haber hecho varias tomas,

a lo mejor haber probado varias cosas, él decía:

"Vamos a hacer una última toma", y digamos que nos decía

que le hiciésemos el amor a la escena, con otras palabras.

-Hay verbos más cortos que resumen un poco esto.

-Exacto. -Decía: "Y ahora, hazle eso

a la escena". Y era como: "A darlo todo".

Y esa última de repente, también era como darnos una libertad,

a la mejor de haber estado repitiendo...

-Esa es la clave. La libertad y la confianza.

-Claro, libertad absoluta. Y entonces, esa última era como...

Y de repente recuperabas esa energía, que a lo mejor habías estado

repitiendo y a lo mejor había cosas que se mecanizaban un poco más

y de repente era como... Te daba esa libertad maravillosa.

-Michelle, fóllate la escena para enseñarles cómo se hace.

-Es que todavía no me he equivocado.

-Es verdad que teóricamente es algo muy fácil,

que cualquiera sabe actuar con libertad,

actuar de forma orgánica. En la teoría es muy fácil.

Pero las condiciones de rodaje muchas veces van en contra

de esa sensación de libertad, de estar vivo,

de ser algo impredecible, que es maravilloso cuando sucede,

cuando un actor está actuando y no sabe cómo va a terminar

la secuencia, es un milagro que suceda,

pero se tienen que dar todas las condiciones.

Por supuesto, haber un buen guion, que el director te dé la confianza,

te dé el tiempo del ensayo... En fin, una serie de...

Pero cuando se da es maravilloso

y por eso ha sido un placer rodar esta película.

-Había una frase que decía alguien, con la que estoy de acuerdo,

que es que la función de un buen director

es conseguir que el actor sea dueño de su libertad,

a partir de un guion, a partir de un personaje...

Yo creo bastante en eso.

-¿Qué es lo mejor del tío?

-Es un hombre que no se ha olvidado de ser niño.

-¿Y lo peor?

-El niño a veces olvida que es un hombre.

Yo creo que los dos personajes

encuentran que tienen un mismo lenguaje

y es ese amor por la literatura.

Y creo que de esta película es muy bonito

que está la historia de amor de ellos dos,

una historia de amor por los libros

y una historia de amor por la ciudad, ¿no?

-Y por Aragón, en definitiva, que es el gran plató

donde se desarrolla todo. -Exacto.

Y realmente Aragón es un personaje más.

Ahora me cuentas. Sí.

Realmente tiene que estar muy feliz la gente de tu tierra porque...

Luce, luce. Madre mía.

Es un punto de vista y una luz que no es muy habitual.

Yo es que siempre la he visto así. Claro.

A mí algún aragonés precisamente me ha dicho...

"Algún aragonés" es quizá un tanto cenizo,

me ha dicho: "Si esta ciudad no es tan bonita".

Pero yo creo que sí. Es verdad que a veces

no la hemos retratado de una forma tan plástica,

tan estética, pero yo es que siempre la he visto así.

Lo que es más, siempre la he imaginado así.

Entonces, para mí un poco era el objetivo a plasmar,

mi visión, si me apuras, un tanto idílica de Zaragoza, pero sí.

Me acuerdo que de pequeño soñaba con ser director de cine,

iba paseando por tal calle o tal otra

y me imaginaba cómo sería todo aquello

y es muy parecido a cómo ha acabado.

Manual de instrucciones.

¿Has fingido la llamada? -¿Qué? ¿No?

Sí.

¿Cuánto de ti tiene Carlos?

No, no, todo. ¿Todo? Él eres tú.

Te falta una chica como esta, lo siento en el alma.

Bueno, a lo mejor tienes una igual de maravillosa, pero es difícil.

No, igual igual, no. (RÍEN)

Pero...

-Como él era todo termino de humor, ha puesto a la actriz que quería

y él se enamora de quien quiere. A la mejor, claro.

Te enamoras de quien te da la gana en la ficción, hombre.

Estaría bueno. Hombre, claro.

Así somos los maños.

Realmente te diría que el 90 % del personaje de Carlos soy yo,

el otro 90 % del personaje de Irene soy yo,

y el personaje de Amaia Salamanca, Gabino Diego y Fele Martínez...

El de Gabino Diego, igual un poco menos,

le llaman "saco de mierda" todo el tiempo entonces...

-Ese no tanto. -Pero sí, estoy repartido

entre los cinco, sí. Macho, tienes un lío,

que como te hagamos una piñata, sale de ahí lo más grande. (RÍE)

Es para lo que hago cine, para solucionar mi oligofrenia.

Está muy bien. Es mi terapia, ¿vale? Es mi terapia.

Vale, vale, no te la cuestiono. (RÍEN)

No te la cuestiono. Y le funciona, además.

-Si no hay más que verme, estoy supercuerdo.

(RÍEN)

Ay, por Dios... Bien, como veréis, tiene un montón de temas esto.

Y me da pena porque tendríamos que tener aquí el guion

para ir cogiendo tema por tema, pero bueno.

Hay un temazo que es un grueso y una espina dorsal

que es la infidelidad.

Señoras y señores, ese tema del que no hablamos nunca.

Pues este es un tema muy bonito para afrontar de esta manera, además.

¿Qué queríais contar de la infidelidad?

¿O qué queríais transmitir?

¿O qué queríais que sacáramos en claro?

Eh... Como espectadores.

A ver...

Yo creo que vista la película

con la perspectiva que da el momento actual,

para mí era una película sobre no tener miedo a equivocarse.

Si te equivocas, pues te equivocas.

"La has cagado, chaval. Soluciónalo, no pasa nada".

Y yo creo que la infidelidad a veces es incluso necesaria, ¿sabes?

Que si se da, pues tampoco es ninguna atrocidad.

Es una cosa que puedes consumarla o no,

pero tampoco tiene por qué ser trágica.

Se nos ha explicado "¡Es lo más gordo que le puede pasar a una pareja!".

"Pues mire usted, seguramente hay cosas mucho más atroces

y mucho más terribles".

Entonces yo creo que la infidelidad es una cosa

a la que no hay que darle demasiada...

Además, ya lo decía la Biblia.

"Aquel que mire a la mujer del prójimo deseándola

ya ha sido infiel con ella en su interior".

Entonces creo que hemos sido infieles...

Pues lo tenemos claro, porque vamos. (RÍE)

También yo creo que a la infidelidad no hay que darle mucha bola,

no es tan terrible, tanto si se da como si no se da.

-Mira, lo que me molesta no es que seas un paranoico,

sino que seas un paranoico tan vulgar.

Déjame en paz y vete con Mema y Lerda.

-Y tras ese comentario tan constructivo, me colgó.

Solo que no colgó bien.

-Aquí, por ejemplo, estamos viendo dos relaciones

de las que luego se descubre que encima nuestras respectivas exparejas

se han juntado entre ellos.

Y, por ejemplo, cada uno lo vive de una manera.

O sea, mi personaje es muy consciente de que está en una relación

con esta expareja, con el personaje de Gabino,

que es tóxica, que ella es muy dependiente,

que no la trata bien, pero ahí sigue. Y esto lo conversan.

Es como "¿por qué sigues con él?".

"No sé, soy masoquista, no lo sé, es como que lo necesito".

Pero tanta gente se ve identificada en ese rol...

Claro. Que es lo maravilloso.

Que será muy extraño, pero es que la mitad del mundo,

del planeta, camina así. Sí, sí. Que muchas veces es así,

que a lo mejor, tú eres consciente de que esta relación no te hace bien,

pero por algún motivo la necesitas y se convierte en esta dependencia

y en esa cosa tóxica.

-Generalmente porque crees que la vas a transformar en una cosa mejor.

(Música)

(LLORA)

Y en cambio, el momento de la infidelidad para...

Bueno, lo contarás tú mejor, pero para la relación tuya

con Amaia Salamanca, pues, por ejemplo,

a ella le hace verte de otra manera y le da más vidilla,

no se sabe si tú, a lo mejor, hace también que vuelvas con ella.

O sea, cada personaje lo vive de una manera completamente distinta

porque cada relación es totalmente distinta.

La película no juzga mucho. Está muy bien porque no juzga.

O sea, es un abanico de posibilidades

viviendo la infidelidad o padeciéndola muy distinto,

pero es que las vidas son muy complejas

y se pasa por muchas etapas. Incluso Amaia Salamanca,

que es el personaje menos empático realmente

y ella lo ha tenido que asumir como actriz,

ella cuenta. "Oye, me sentía muerta, me sentía...". ¿No?

Sí, sí. De hecho, mi personaje, cuando descubre la infidelidad,

no toma la decisión de dejarlo.

Todavía sigue creyendo que hay que seguir peleando, por la niña,

por él, por la pareja, o por la idea que él tenía de la pareja.

Entonces, de lo que habla en ese momento mi personaje, creo,

y es otro de los temazos de la película

es la dificultad para cerrar etapas,

las dificultades que tenemos a la hora de cerrar una etapa,

tomar una decisión y emprender el camino en otro lado.

Y esto le cuesta mucho a este personaje,

le cuesta mucho a este personaje darse cuenta

de que se está enamorando perdidamente de otra persona.

Hay un elemento ahí que se hace poco énfasis en él

y es que tiene una hija, ¿eh?

Sí, sí. ¿O cómo lo manejas?

E incluso a la hora de cerrar esa etapa, a la hora de separarse,

pesa mucho que haya un bebé. Mucho la familia.

Que haya un niño pequeño porque obviamente

ese niño no es responsable de que nosotros no nos entendamos.

Pero es verdad que no dejan de ser dificultades

que uno mismo se pone para no tomar la decisión.

Y a veces, la decisión ya estaba tomada hace mucho tiempo,

la de que esta pareja ya no va a ningún lado.

Eso seguramente lo sabría mi personaje hace mucho tiempo,

pero le cuesta, le cuesta tomar la decisión definitiva

de decir: "Bueno, hasta aquí hemos llegado

y voy a intentarlo con otra persona de la que me estoy enamorando

y se está enamorando de mí".

-Pero tiene que explotar una maleta para darse cuenta de eso.

(RÍEN) Efectivamente.

Qué bonito eso, por favor.

Yo iba a decir que gracias a mi amigo Fele, pero no.

Es la maleta. -Es la maleta y tu amigo, sí.

-La que tiene la mejor frase final de la historia.

-Exacto.

-Bueno, ¿qué?

¿Qué vas a hacer?

Fele, que por cierto, mira, hay varios aciertos ahí...

Todos los aciertos son de casting, son todos porque realmente

el casting es estupendo y cada uno está...

Superbién elegido, que es la mitad del éxito de una historia.

Es muy maravilloso volver a ver a Gabino Diego

y verle a contracorriente y en un personaje que no ha hecho nunca,

en el que yo creo que debió ser feliz.

Nos ha faltado preguntárselo porque, conociéndole,

ha tenido que ser feliz interpretando a este personaje

como de cine clásico americano, galán, que es una maravilla

que pensaras en él.

Te quiero.

Te quiero.

-Es que a mí me gusta dar esos saltos sin red

porque hubo gente que me dijo: "pero ¿Gabino?".

Se imaginaban otro perfil, a lo mejor,

más claramente orientado a la seducción, más "partiente", más...

Pero es que claro, yo a Gabino lo conozco lo suficiente

como para saber que es un tipo muy seductor.

Mucho. Y además, tanto a Amaia Salamanca

como él, que creo que son dos grandes actores,

les pedí que no juzgaran a sus personajes,

ninguno de los dos lo hizo y tuvieron además la valentía

de buscar dentro de sí mismos también esa parte que primero conectara

con el personaje y segundo, les permitiese entenderlo

y mostrarlo en toda su escandalosa humanidad, que diría aquel.

Y es que a Gabino tenía cosas que confesar también

a través de ese personaje.

-No hace falta consultar las obras completas de Freud

para ver que su relación está muerta.

Y luego, otra cosa muy bonita es veros juntos a Fele y a ti otra vez.

Que fue un capricho que me di a mí mismo.

Como Thor, ¿sabes? Se puede dar un capricho.

"Me voy a comprar otro martillo". Los superhéroes es lo que tienen.

Es un lujazo rodar con Fele. Qué rico es Fele, por Dios.

No solo es rico de comértelo. De majo, oh...

Sino que es rico de creativo. Es un...

Está escupiendo creatividad todo el tiempo

y entonces está proponiendo cosas todo el tiempo

y hace que la secuencia esté viva. Y además, luego es muy dócil.

Y cuando el director le dice "Pero, Fele, ¿a dónde vas?

Eso no, es una barbaridad". Le da igual, vuelve

y te hace otra locura inmediatamente después.

-Es muy peligroso ponernos a Fele y a mí juntos.

Imagínate. Yo he hecho dos películas con él

y el resultado es una colisión que lamentablemente...

-No pueden parar, se retroalimentan. -Efectivamente, él lo sabe.

-Y no pueden parar.

(Música country)

La verdad es que para mí es uno de los rodajes

más fluidos y agradables y de buen rollo que he vivido.

-Pues escribe, escribe la segunda, hombre.

-Excepto una noche. ¿Qué pasó?

A ver qué cuenta. Te dejaron de lado.

¡Ah! -No, no.

-¿Qué pasó? -¿Puede ser algo en un hotel?

Tuvo una experiencia paranormal Eduardo Noriega.

-Ah, es verdad. A ver. ¿En qué sentido?

Verás, estábamos en un hotel de Zaragoza muy bonito,

el hotel Alfonso, pero se rumoreaba que dos niñas habían muerto ahí

hace unos años masacradas por un psicópata.

Pero ¿esto lo dices de verdad? No, no.

-No. (RÍEN)

Por favor, que a los del hotel no les va a hacer ninguna gracia.

No, no, me gastaron una broma Mar, otra actriz, y Michelle,

pero que yo no sé, también el cansancio de un rodaje,

no sé en qué estado de ánimo yo estaba,

pero me paralicé de terror.

Yo salí de un ascensor en una planta 10

como a las 12:00 de la noche, que yo regresaba al hotel para dormir,

y según abrí el ascensor veo a dos criaturas,

con un vestido medio roto, pálidas, con el pelo sucio,

los pies descalzos, en mitad del pasillo.

-Y llenas de sangre. Como "El resplandor".

Peor. La imagen... De hecho, hay documento gráfico.

-Hay documento, hay documento. Pobrecito...

Y a mí me duró el miedo meses. (RÍEN)

Dentro de mi cuerpo. Yo tenía ese miedo dentro

de que algo podía suceder. Porque la luz o algo te acompañaba.

Fue maravilloso. ¡Pero mira!

Fueron tres segundos, fueron tres segundos hasta que reconocí

que eran ellas, pero tres segundos de pánico, terror...

-A mí me gusta mucho dar sustos, me gusta.

-Con esa cara angelical... -Me gusta.

Pero bueno, no te puedo creer. Yo odio que me den sustos, muero.

A mí me encanta, me lo paso muy bien. Muero.

Yo pensaba: "A lo mejor me voy a cruzar con otra persona del hotel

que no sea él". Con otro espíritu,

pensaba que ibas a decir. (RÍE) No, no.

Con otro huésped del hotel. Imagínate, pobre.

-Esperaban en el pasillo a que se abriera la puerta del ascensor.

Podía salir cualquier cliente del ascensor.

La que se monta en ese hotel, vamos. (RÍEN)

Mira... Con cara de Bambi y realmente...

Toda esa luz también tiene sus tinieblas, Cayetana.

Tiene sus tinieblas, efectivamente. Bien.

Volvamos a los temas de la película porque hemos hablado de infidelidad,

pero hablas de muchas cosas.

¿Qué más temas destacaríais como protagonistas de esta historia

que quisieras tú transmitir y que hayáis trabajado?

Voy a volver al tema del juego.

Lo que hace el personaje de Irene es ver alguien que le interesa

y está en ese momento de su vida en el que dice:

"Vamos a ver quién es.

Vamos a ver quién es y vamos a ver si quiere jugar".

-¿Jugamos? -Vale.

-¡Genial!

-Una amiga mía dice que según en qué momentos de su vida

ha necesitado, paradójicamente, vengarse de la vida.

Es decir, hacer algo loco, impredecible,

algo que la cabeza te dice:

"No lo hagas, que vas a hacer el ridículo".

Y a veces lo haces, pero insisto, es uno de los temas de la película.

"¿Qué más da? O sea, no es tan grave".

Generalmente muchas veces tenemos miedos en la cabeza

de que ocurra algo y luego ocurre y no pasa nada, absolutamente nada.

Al revés, hasta te completa, te construye un poco el equívoco.

Yo soy un gran fan de la equivocación.

Y estos se equivocan constantemente, meten la pata constantemente.

En el pasado, en el presente y la seguirán metiendo en el futuro.

Y yo creo que hay que... -Hay que meter la pata.

-Hay que meterla considerablemente.

(GRITAN)

(Música)

Es una película que invita un poco, bueno, lo estoy pensando ahora,

a soñar a lo grande. O sea, muchas veces,

estoy seguro de todos los que estamos aquí,

los que nos ven en sus casas,

las fantasías románticas que tenemos son inconfesables,

pero no porque sean especialmente complejas,

sino porque son enormemente fantásticas

y enormemente románticas y creo que guardamos en nuestro corazón

una serie de fantasías, pues como la que tiene el personaje de Carlos,

que se imagina la está besando mientras toca una orquesta,

caen pétalos, no se qué, no sé cuántos.

Yo creo que es una película que invita a soñar a lo grande,

a soñar sin miedo, incluso a contar los sueños que tengas,

que no creo que haya nada de malo en eso,

por babosos que resulten, por imposibles que te los plantees.

Yo creo que es mala cosa olvidarse de los sueños,

que es una cosa que dice también tu personaje.

Dice: "¿Qué quieres ser de mayor?".

Y dices tú: "Quiero seguir teniendo sueños.

No me importa que no se cumplan".

-Quiero seguir teniendo sueños.

No me importa que no se cumplan, pero quiero seguir teniéndolos.

-¿Qué sueños tienes ahora?

-Apenas tengo pasta y me han roto el corazón.

Mi sueño es ser un poco feliz. ¿Soy muy ambiciosa?

-Megalómana.

Manual de instrucciones.

Hablábamos de Zaragoza y ahí está Bunbury

haciéndote una canción preciosa para la película.

En dos versiones: una en bossa nova y otra en clave de pop.

Es que se lo pediste expresamente para tu proyecto.

Sí. ¿Cómo fue el proceso?

Bueno, nos conocíamos de cuando vivíamos los dos en Zaragoza,

de hace muchos años, de tropezarnos por aquí y por allá.

Él hizo dos canciones para la primera película que hice,

para "Una de zombis", "Que tengas suertecita",

que es una de sus canciones más lindas en los últimos años,

era para esa película.

Y luego no pudimos meterla en la película

porque al final no hubo créditos, iba a ser el tema de los créditos.

Y nos quedamos los dos con la sensación de que la canción

tenía que haber brillado más en la película

porque era un pedazo de canción.

Entonces, cuando le dije que iba a montar una productora

para hacer la película le mandé el guion,

estaba en Los Ángeles y le dije:

"Me gustaría que hicieras lo que quisieras con esto,

léete el guion y lo que te salga va los créditos de entrada

y a los créditos de salida". Ya está.

Tal día, a tal hora.

No nos vimos hasta año y medio después.

El tipo de la canción, me la mandó, se leyó el guion,

plasmó perfectamente lo que pasa por las cabezas y corazones

de los personajes y me pareció que era idónea,

la versión A y la versión B.

Abrimos y cerramos con la misma canción.

Una en clave de bossa nova al final, en la otra, en clave de pop.

Hada chalada de los sueños.

Y no se puede hacer mejor. Y Bunbury es un gran tipo,

muy generoso y además, muy divertido.

Las mentiras siempre dicen la verdad.

Bueno, chicos, pues se nos acaba el tiempo.

Como siempre, nos falta... ¿Verdad?

Parece que ha sido menos de lo que necesitamos,

pero bueno, me alegro muchísimo. Os seguiremos la pista de cerca

y siempre nos alegraremos de que os salgan bien las cosas.

Muchas gracias, Cayetana. -Gracias.

Muchas gracias a los tres por haber estado aquí.

Nos despedimos ya hasta la próxima semana,

ya sabéis que nos volvemos a encontrar todos aquí

alrededor del mejor cine español más reciente.

Un beso muy fuerte.

"Nuestros amantes" han acabado con nosotros.

(Música créditos)

  • Nuestros Amantes (coloquio)

Versión española - Nuestros Amantes (coloquio)

08 abr 2018

Versión Española estrena Nuestros amantes, una comedia dirigida por Miguel Ángel Lamata y protagonizada por Michelle Jenner y Eduardo Noriega. Los tres nos acompañarán en el coloquio posterior, moderado por Cayetana Guillén Cuervo

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