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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Una noche en el viejo México - ver ahora
Transcripción completa

Eh, J.T., ¿cómo estás, tío?

¿Ha ido todo bien?

Tráelo.

-Antes quiero ver el dinero.

-Mira, aquí está el dinero.

Ahora, tráemelo aquí.

¡Mierda!

(Disparo)

Uf.

Bien.

Vamos a ver.

Uh, vaya, vaya. Madre mía.

Fíjate. -Ya no lo va a necesitar, ¿verdad?

-Lo que necesita es una cabeza nueva.

Ahora solo es un par de orejas con pelo.

Embustero de mierda.

-¿Dónde vamos ahora, Moon?

-Bueno, ¿qué tal México?

(J.T. RÍE)

-¡Yuju!

Debería afeitarse, señor Bovie.

Querrá tener buen aspecto cuando lleguemos.

No me importa un carajo mi aspecto cuando lleguemos.

¿Habla en serio? Sí.

Señor Bovie, aféitese.

La primera impresión es la que cuenta.

La que necesita afeitarse es usted,

parece Adolf Hitler con ese bigotito que lleva.

¿Qué...?

¿Qué hace? Esos los quiero, los quiero.

¡Eh!

Cómprese unos nuevos.

Ah, ¿sí?

Demonios. Nadie me verá en calzoncillos, se lo aseguro.

Esas casas están más cerca de lo que se imagina.

Sí, bueno.

Pandilla de cabrones. Se os debería caer la cara de vergüenza.

Quitarle así la tierra a un pobre viejo.

Bueno,

estarás contento.

Me la has jugado bien.

Hijos de puta.

La madre que os parió.

Bueno...

Sí.

Sí.

Sí.

Eso es.

Bien.

Vamos allá.

(Timbre)

Perdone, señora. Esto es...

el rancho Bovie, ¿verdad?

Antes sí, ahora es la Urbanización Rancho Vista.

¿La Urbanización Rancho Vista?

¿"Ranchitos adosados"?

¿Puedo ayudarle?

¿Es la señora Bovie?

(RÍE)

Soy Inez Claypeck.

De la inmobiliaria.

Bien.

Verá, estoy buscando a Red Bovie.

Está por ahí, en algún lado.

Si le ve, dígale que venga, tenemos que irnos.

Sí.

Sí.

Dejaste que se llevaran mis vacas, mis caballos.

Y ahora, mis tierras.

Mis tierras.

Todo lo que he amado ha desaparecido.

Gracias a ti. Sí, gracias, Señor.

Gracias.

Así que tendrás...

que buscarte a otro para...

putearle, ¿sabes?

Estoy harto.

Harto de ti.

Harto, ¿entiendes?

Sí.

Sí.

Sí.

Joder.

Me quitaron las tierras, mamá.

No me queda nada.

Sí, mamá.

Y yo a ti, mamá.

Yo también te quiero.

Bueno, una, dos y tres.

Vamos.

Por otro lado, quizá quieras portarte mejor

de lo que te has portado conmigo hasta ahora. ¿De acuerdo?

Así que te daré otra oportunidad.

Te propongo un trato.

O estás de mi lado a partir de ahora o, de lo contrario,

ya puedes desparramar mis sesos por este maldito lugar.

Decides tú, ¿vale?

Hágase tu voluntad.

Solo...

hazme una señal.

Cualquier señal.

Sí, cualquier señal.

Sí.

Sí.

Sí.

Vamos allá.

Siento curiosidad...

por...

por lo que has decidido.

Ajá.

Que así sea.

¡Mierda!

¡Eh! ¿Qué diablos...?

¿Eh?

Joder, chico.

¿Estás bien? ¿Eh? Levanta.

Sí, creo que sí.

Bien.

¿Qué ha pasado ahí dentro?

Nada, ¡qué coño te importa!

Señor, soy... soy Gally.

Gally Bovie.

¿Quién? Gally Bovie.

Soy...

Bueno...,

soy su nieto.

Y una mierda eres mi nieto.

Sí, señor, claro que lo soy.

James Bovie es mi padre.

Ah, ¿sí? Jimmy Bovie no es mi hijo;

lo era, pero le dio por escaparse de casa un día,

de ahí, sin que yo me enterara.

¿Qué quieres?

Pues nada, la verdad, simplemente...

pasaba por aquí y...

pensé en acercarme a ver el viejo hogar.

Ya.

Y saludarle, ya que no nos conocemos.

Hola, ¿qué tal estás?

Muy bien, gracias. ¿Y usted?

De cojones, según me dé.

Adiós.

¡Mi padre tenía razón!

¡Dijo que eras un viejo cabrón desagradable!

Bueno...,

quizá te lo dijera, pero nunca tuvo el valor

de decírmelo a mí a la cara.

Escucha, chaval. Tu padre nació en esta casa, igual que el mío.

Como mi abuelo antes que yo y como tu tatarabuelo antes que él.

Este es mi territorio, territorio Bovie.

Echamos a los indios para conseguir estas tierras.

Y luego, tuvimos que echar a los mexicanos para quedárnoslas.

Es territorio Bovie, ¡por Dios!

¡Territorio Bovie, hijos de puta!

Eh.

Sí. Y tu padre...,

sí, se largó.

Se largó. ¡Señor Bovie!

Es hora de irnos.

Recoja sus cosas.

Vamos.

Sí, señora.

(RADIO) "Estamos con ustedes, ojalá lo localicen pronto".

-"Bueno, a ver,

eso va a estar bien difícil".

(Teléfono)

-(ACENTO MEXICANO) ¿Bueno?

Eh, Panamá.

Qué bueno saber de ti.

Oh.

Pobre Raymond.

Muerto, ¿eh?

Lástima.

¿Moon y J.T.?

Sí, los conozco.

Son unos pendejos esos dos cabrones desgraciados.

Sí, puede que vengan por aquí.

Claro.

Claro, echaré un vistazo por ti.

(RADIO) "Se distingue y es exaltada unánimemente

por sus visitantes.

Pero ahora, nos vamos con nuestro primer tema musical

que les va a encantar.

¡Y que vivan nuestras tradiciones!

¡Y que viva México, señores!".

(Música mexicana)

¿Cómo perdiste el rancho?

Fue una conspiración.

Pedí un préstamo para comprar vacas

y Dios hizo que no lloviera...

hasta que me arruiné.

Vaya despacio.

Y con eso, ¿qué ganamos?

Esa es la suya.

No pienso vivir en una caja de latón.

No.

No.

-No.

-Aquí hará buenos amigos, señor Bovie, ya lo verá.

No tiene dinero para pagar otra cosa.

Ni hablar. Este no es mi sitio, no.

No, señor.

Vamos, no sea tímido, salga del coche.

Quita tus malditas manos de mi Cadillac.

Señor Bovie, ¿qué está haciendo? ¡Maldito cabrón!

¿Qué hace?

¡Joder!

Ve más despacio. Tranquilo.

Por favor, no corras tanto. Me apetece cantar y bailar.

¿Qué? Y ahora, una mujer.

Quiero una mujer. ¿Una mujer?

Chaval, dime, ¿te vienes o no? Sí, sí, claro, claro.

Iré adonde quieras, pero, por favor, ve más despacio.

Bien. Más despacio.

¿Vamos a bebernos toda esta cerveza?

Me imagino que uno de los dos sí.

(RÍE) Sí.

Bueno,

¿y esa mujer vive por aquí cerca?

¿Qué mujer? No conozco ninguna.

Dijiste que querías una mujer.

Sí, claro que quiero una, para cantar y bailar. ¡Sí!

¿Adónde vamos exactamente?

A 300 kilómetros de aquí.

Al viejo México.

¿México?

Oye, yo no puedo ir a México.

¿Por qué no?

¿Tienes entradas para la ópera esta noche?

¿Qué haces aquí? No habrás venido solo a saludarme, ¿verdad?

No sé, creí que me necesitarías,

para domar caballos salvajes.

No sabía lo de tu rancho.

No me jodas.

No sabía que fueras vaquero. ¿Sabes montar?

Sí.

Lo llevo en la sangre.

Papá me dijo que montabas en rodeos.

Sí. Toros, ¿no?

Sí. Ponle pelo y cuernos a un cartucho de dinamita

y soy capaz de montarlo, ¿te dijo eso?

No, señor.

Solo me dijo que actuabas en rodeos, nunca habló mucho de ti.

Bueno...,

yo tampoco me paso el tiempo pensando en él.

Pero quería que vinieras aquí

a trabajar conmigo,

para así recuperar tus raíces y conocer al viejo, ¿no?

Descubrir de dónde vienes.

¿Eh? No, fue más idea mía que suya.

Pero te dejó venir.

Oh.

¿Tu padre sabe dónde estás?

No.

Maldita sea.

Te has escapado de casa, ¿verdad?

¿Tengo razón o tengo razón? ¿Eh?

No, no me he escapado de casa.

¿No? No.

Solo...

he dejado la universidad un tiempo, nada más.

Pues muy bien hecho, hijo.

¿Qué dices, Jimmy? Tu hijo se ha escapado.

Se hizo justicia, ¿eh, Jimmy?

¿Qué te parece estar ahora del otro lado?

¿Qué te parece, Jimmy? Eh.

Te he dicho que no me he escapado.

No me he escapado de casa.

Bueno, de casa o de la universidad, es igual, ¿no?

No, no es igual.

Pues para mí sí.

Además, se lo merece.

(RÍE) Sí.

Creo que es esto, a ver si puedo...

-No puedo arreglarlo.

-Yo sí. Yo sí.

-J.T.

Vamos a por otro.

(Música folk)

Lleno, sin plomo.

Lleno, sin plomo.

-¿Vais al sur, hacia México?

No, solo estoy echando gasolina.

Limpie el parabrisas, ¿eh?

-"Limpie el parabrisas, ¿eh?".

-Se nos ha averiado el coche, tal vez podríais llevarnos.

Ni hablar.

Ve acabando, abuelo.

Tenemos que irnos.

-"Tenemos que irnos".

¿Qué eres, un maldito loro?

Son cincuenta y cinco con ochenta.

¿Cincuenta y cinco con ochenta?

¿Qué eres, un maldito loro?

-Eh, os pago la gasolina.

¿Eh?

Está bien, de acuerdo.

Págale a ese ladrón.

-"Págale a ese ladrón".

¿De dónde sois?

Oh, de aquí y de allá.

Pero ahora, queríamos ir a México y hacer turismo.

Veo que estáis bien provistos de cervezas.

Adelante, bebed.

No tenéis que pedirlo.

-Bonito sombrero.

Es la leche.

Gracias. Sí, es precioso.

Los vaqueros que montan toros llevan esas pamelas esta temporada.

¿Montas toros?

Bueno, de algo hay que comer.

Yo no sé si me atrevería a subirme a uno.

Se necesita valor, lo admito.

Joder, chaval, estoy descuadrado.

No creo haber dicho que la cerveza sea un bien comunal.

-Vamos, tenéis de sobra.

-¿Cuál ha sido el toro más difícil que has montado?

¿El más difícil? Sí, el más difícil.

Cuéntalo, yo también quiero saberlo.

Bueno, fue...

fue uno que se llamaba Medianoche.

Un gran toro negro.

Le cortaron el rabo cuando aún era pequeño y...

nunca lo olvidó.

¿Sabéis? Bueno...,

a lo mejor eso le avergonzaba, no lo sé, pero...

el caso es que era duro de verdad.

Sí, señor.

Ponedle pelo y cuernos a un cartucho de dinamita

y os haréis una idea. Manda huevos.

Pero lo montaste, ¿no?

Sí, este vaquero lo montó quitándose los mocos con una mano

y rascándose el culo con la otra.

Sí.

-Eh, viejo, para el coche.

¿A quién has llamado viejo?

Vamos, hombre, para, que tengo ganas de mear.

Buena idea.

Sujétate.

¡Eh!

Genial.

Los muy cabrones se estaban bebiendo mi cerveza

y eso no entraba en el trato. Eh.

Eres increíble, ¿lo sabes? ¡Totalmente increíble!

Tú eres increíble haciéndote pasar por un vaquero.

No eres vaquero, joder. Y no has montado un toro en tu vida.

¿Tengo razón o tengo razón?

¿Eh?

Podría si me dieran la oportunidad.

Deberías vender castillos en el aire y escribir papelajos,

como tu maldito padre.

Te dije que dejaras de hablar de mi padre.

Crees que estás preparado para montar un toro,

y no montarías ni una vaca.

Y te diré otra cosa. Tira esa mierda de sombrero,

porque no hay vaquero en el mundo que lleve esa cosa en público.

¿Entiendes?

Sí.

Sí.

Yo no criticaría el sombrero de nadie

si todo lo que tuviese en la vida fuese esta chatarra con ruedas.

Uh. Uh.

Eso ha sido un golpe muy bajo.

Herir los sentimientos de un pobre viejo

abandonado a su suerte. ¿Eh?

Deja de criticar mi sombrero y nos llevaremos bien.

¿Vale? Vale.

¿Vale? Vale.

Algo bueno te diré de tu sombrero.

Combina perfectamente con esas botas de paleto que llevas.

(RÍE)

Pásame otra, anda.

Sí.

Gracias, muchacho.

Mexicali Rose,

no llores,

volveré a por ti... en primavera.

Canta mi canción...,

sonríe.

(TARAREA)

Mexicali Rose,

te quiero.

Mexicali Rose,

adiós.

Putas y música.

(TARAREA)

Mi amor.

Mexicali Rose,

te quiero.

Mexicali Rose...,

adiós.

Sí, Mexicali Rose.

Sí.

(SILBA)

(Música ranchera)

De acuerdo.

Tome.

Tome.

Vigílelo como si fuera suyo.

Pero recuerde que no lo es. Sí, sí.

(Música folclórica)

El Día de los Muertos.

Es el día en que todos van al cementerio

a cenar con sus familiares muertos.

¿Eh?

Y, bueno, todo está igual.

Nada ha cambiado.

Buenos días.

Me alegro de verle.

Ah. Eh.

Bonito día. Eh.

Mira, una boda.

-Gracias.

¡Tenga cuidado, amigo!

El matrimonio es una condena.

-Dame un dólar. Ándale, no seas malo, dame un dólar.

Dame un dólar. Ándale, no seas malo.

Por favor. Coño, no entiendo lo que dices.

Dame un dólar y te dejo ver cómo me corto.

Dios santo.

No.

¿Por qué no?

Toma cinco y córtate el pescuezo.

Gracias.

Mira que eres cruel.

¿Por qué le dices que se corte el pescuezo?

Le he dado cinco pavos a ese cabrón.

¿Tú cuánto le has dado, eh?

Eh, amigo, hola. -Eh.

Oye. -Eh, amigo.

¿Sabías que...

le regalé a tu padre un poni cuando era pequeño?

Lo montaba por todas partes.

Sí, señor.

¿Estás bien?

¿Eh?

Esa chica...

¿Qué chica?

Me recordaba a alguien

que conocí hace mucho tiempo.

¿Sí? Sí.

La primera vez que vine a México, solo era un vaquero joven

que quería comprar ganado barato.

Entonces, pasó una chica por la calle.

Pelo negro, largo hasta la cintura.

Joder, qué guapa era.

Y con un cuerpo precioso, así que le dije:

"Oye, ¿por qué no te vienes conmigo? ¿Qué me dices?".

Y lo hizo, así sin más.

Sí, sin preguntar nada, solo se rió...,

me dio la mano y nos fuimos.

Una fiera salvaje. Uh.

Tan salvaje como el día que Dios creó África.

Ah.

Te ligaste a una golfa, ¿eh?

Nos casamos.

Era tu abuela, capullo.

(Claxon)

Vamos.

Vamos, olvídalo.

Venga, date prisa.

Eh, Red. ¿Qué?

¿Qué tal este sitio?

¿Qué pasa? ¿Qué pasa con él?

Aquí cantan y bailan mujeres.

¿No es lo que querías ver?

¿Ver? ¿Te has caído de un guindo?

No quiero verlo, coño, quiero hacerlo.

Vamos, venga.

Ahí voy.

"Esta noche, Patty Wafers".

-¡Ese gringo!

(RÍEN)

-Por gringo, lo que le pasa pues.

(Música folclórica)

Tío, aquí no está.

-¿Tú crees?

Despierta, amigo. ¿Quieres trabajar?

¿Eh? Ah, ah, sí, sí, claro, señor.

Oye, queremos pasarlo bien.

Chicas, ¿eh? Yo sé dónde están las más guapas.

Vengan, yo los llevo, los llevo. Sube.

¿Qué? Conoce un sitio.

Ah, ¿sí? ¿Qué sitio? Apúrele, vaquero. Vámonos. ¡Vámonos!

(Claxon)

Son ellos. Vamos, tío.

¡Eh, taxi!

Vamos.

(Música animada)

Héctor, amigo, ¿todo bien?

-Sí. Tú sabes.

-Ándele. -Está bien.

Alto. Eh. Un momento. ¿Papeles?

-No tengo. -Enséñeme la documentación.

¿Papeles?

-Identificación, ¿eh?

-A ver. -Oh.

Es aquí, ¿no? Sí, aquí, amigo.

En este lugar, solo tienen bombones de los buenos.

Nos ha traído a un prostíbulo.

Sí, es un puticlub. ¿Qué coño te esperabas, eh?

Vaya con el vaquero.

-A ver.

-¿Ahí?

-Mi amor.

-Hola, chiquito. ¿Quieres pasarlo bien?

-Eh... Buscamos a un par de tíos.

-Oh, sí, mira, yo también.

Dos, tres, cuatro...

Lo pasaremos bien rico.

-Vengan.

Quiero que se luzcan.

Eh.

¿Qué les parece?

Son bonitas las chicas, ¿no? ¿Eh?

Hola, señoritas.

Veo que están... espléndidas esta noche.

Escojan, están todas disponibles.

¿Seguro que quieres hacerlo? Estás borracho.

¿Borracho? Demonios.

Podría ver litros de este matarratas.

-Vamos, mijo, elija, que se me enfrían los pies.

Bueno, esperen.

¿Quién de estas bellezas...,

eh...,

quiere bailar?

Puede que esté oxidado, pero...

Pinto, pinto...,

gorgorito.

Pinto, pinto, encontraré alguna en este garito.

(RÍEN)

-Gorgorito. Oh, tú primera.

Vamos.

Vamos, vamos, vamos, vamos.

Vamos, dale. A menear el esqueleto.

¡Vamos, vamos, vamos!

Venga.

¡A bailar!

(Música folk)

-Vamos, sal a bailar.

Elige a una de estas bellezas para ti.

No, gracias.

(Música rock)

¡Uop! ¡Uop!

Me has vencido.

-Pues claro que sí, papi.

Soy así.

Uh.

Lo siento mucho. Tranquila.

No pasa nada.

Lo estoy pasando bien. Creo que te has divertido bastante.

Eh, eh.

¿Cuánto...? Eh, eh, eh.

¿Cuánto... cuánto es por el baile? Mucho.

Eh, eh, Red, venga, vámonos ya.

Adiós, mi querida amiga.

Mi querida, adiós.

-El pobre gringo está que se piña.

-Será cabrón.

Bueno, a trabajar.

Es él. ¡Es él!

(Disparo)

Cholo.

-¿Dónde está el dinero de Panamá, J.T.?

-Los tenemos, Cholo. Ese viejo y el chico lo tienen.

Te lo juro por Dios, Cholo.

Te lo juro, Cholo. Te lo juro, no lo sé.

(Disparo)

-Eh, J.T.

Eh.

(Disparo)

-¡Corran, están disparando!

(Gritos)

(VOMITA)

Ahora no te encuentras tan bien, ¿eh?

Estoy bien.

Estoy bien.

Gracias por tu... sincera preocupación.

Dame. ¿Agua?

Sí.

Gally. ¿Sí?

No quiero que tu padre se entere de esto.

No se enterará.

Vale. No te preocupes por eso.

Vale.

Oye, Red, ¿qué fue de ella?

¿De quién?

De mi abuela.

Ah, ella. Sí, de...

tu mujer.

Una mañana, me senté a desayunar

y esperando mis galletas...,

oí un portazo.

¿Y?

Y nada, se fue.

Tu padre tenía dos años y, joder, era un terremoto.

Tu padre siempre me dio mucha guerra.

Sí, sí.

A ella no la volví a ver.

Sí. ¿La querías?

¿Quererla?

Joder.

Era solo una mujer que me encontré en una calle del viejo México.

Sí.

Bueno...,

¿estás listo para volver a Texas? Sí.

Sí, pero antes vamos a comer algo, ¿vale?

Invitas tú.

Nadie...

comprende lo que sufro yo.

Canto...,

pues ya no puedo sollozar.

Nadie...,

nadie comprende mi sufrimiento.

Canto...,

pues ya no puedo sollozar.

¡Eh! ¿Qué mierda es eso? -¡No llores tanto, nena!

Amor..., ¡Venimos a divertirnos!

si puedes tú con Dios hablar...

¡Vamos, queremos ver tus melones!

Ya vale. Intento cantar una bonita canción.

Os enseñaré las peras cuando me toque enseñarlas.

Y ahora, a callar. ¡Oh!

Bueno, si quieres cantar, no cantes esa mierda.

¿Por qué no cantas "Los ojos de Texas", o algo así?

(LOS DEMÁS) ¡Bien!

-¡"Los ojos de Texas"! -¡"Los ojos de Texas"!

No conozco "Los ojos de Texas".

-¿No conoces "Los ojos de Texas"? No, no conozco esa canción.

¿De verdad?

No, ni una maldita palabra.

Pinche gringo.

Entonces, enséñanos las tetas.

(Vítores)

(Risas y aplausos)

(Música animada)

-¡Eso! ¡Quítatelo todo!

¡Eso es!

Jodidos gringos, ¿eh?

¿Estás bien? Ajá.

Patty.

Escúchame un momento.

Esta vida no te va a llevar a ningún lado.

Vuelve a casa.

Sabes que no puedo.

Lo sabes.

Claro que puedes.

Vete a casa.

¿Estás sordo?

¿Se te han taponado los oídos y no oyes?

¿Cuántas veces tengo que decírtelo?

No puedo volver.

Es imposible.

Me creen una estrella.

Que vivo en una gran mansión...,

con una nevera enorme.

Creen...

que los actores y la gente famosa

vienen a verme cantar cada noche y me regalan joyas...,

abrigos de piel y cosas de esas.

Como ramos de flores.

¿Y qué?

Diles que todo era mentira.

Yo te pago el billete de autobús. No, no.

Vete a casa, Patty. Mierda, joder.

No quiero volver.

Así no.

No de ese modo.

No tenías tanta hambre, ¿eh?

No, no, no.

Hay que comer despacio, es...

más sano. ¿Entiendes?

Más sano.

¿Estás dejando de hacer algo por mi culpa?

Dame eso, dámelo. ¿Qué?

Fíjate. ¡Eh, eh!

¡Es mi reloj!

Sí, pero es mi tiempo, joder, mi tiempo, o el poco que me queda.

Y no necesito que cuentes los malditos segundos por mí.

¿Entendido?

¿Queda claro? Vale.

Sí, está bien. Lo siento.

Cena tranquilo, tengo tiempo.

Sí, todo el tiempo del mundo,

pero no haces nada con él.

No cantas, no bailas,

te llevo a un jodido prostíbulo de lujo

y no dejas ni que te limpien el sable.

¿Que me limpien el sable? Sí, sí.

Vale.

Que sepas que me limpian el sable constantemente en Nueva York.

Ah, ¿sí?

¿Quién?

¿Tu amiga la manita?

Venga.

Acaba la cena y nos vamos, ¿vale?

Estás tan encantado de conocerte que no ves más allá de tu ombligo.

Hay cosas más emocionantes en esta vida

que pasar el día respirando y dándole al manubrio.

Tienes que salir a buscar las oportunidades,

lanzarte a por ellas cada segundo de tu vida.

Las oportunidades se acaban.

Créeme, Gally, yo lo sé.

(RÍE) Yo lo sé.

Sí, lo sé, lo sé.

Madre mía.

¿Ves eso?

Hola, chica.

¿Qué tal?

¿Tienes mesa para mí? Por favor. Un momentito.

Dios, eres guapísima.

Sí, de verdad, eres la cosa más bonita que jamás haya visto.

Vale, ya le he escuché. Gracias.

Ahora, siéntese y olvídeme. Pinche gringo.

¿Cómo te llamas?

¿Eh? Verás, ella es...

es Patty Wafers.

¿Patty Wafers?

Parece...

el nombre de una galletita.

Gracias.

¿Por qué no te vienes conmigo? Vamos, ¿qué dices?

¿Está borracho? No, no lo estoy.

-¡Siéntate, abuelo! No.

Eh, ¿quieres callarte?

Ven conmigo, vamos. Vamos, Red.

Siéntate tú, hijo. Por favor, Red.

Siéntate. Oh, Dios.

Déjamelo a mí. Bien.

¿Y adónde iremos?

Y eso qué importa. Vamos, ven conmigo.

¿Qué dices?

¡Siéntate y cállate, no vas a ninguna parte, viejo loco!

¿Qué has dicho? He dicho que te sientes

y te calles, no vas a ninguna parte, viejo.

Eh, Red, vamos. Espera, espera.

Aún no estoy acabado.

Me queda mucha cuerda.

-En el reloj.

-Claro, abuelito.

-¿Qué haces, viejo? Oh, Dios.

¿Insinúas que estoy acabado?

¿Quién eres para decir que estoy acabado?

¿Quién dice que estoy acabado?

¡Enteraos, capullos, no estoy acabado!

¡No lo estoy! ¡Eh, invito yo,

así que...

bebed, maldita sea!

¡Y cuando estéis borrachos,

podéis venir todos a besarme el culo!

¿Entendido? Vamos, Patty Wafers.

¡Soltadme, cabrones! Os voy a dar una lección.

¡Pelead uno a uno y veréis en acción al abuelito!

¡Yija!

¡No, no, no, no!

Patty Wafers.

Te aseguro que jamás, en toda mi vida,

he visto a nadie como tú.

Lo sé. Lo sé.

¿Cómo te llamas?

Red Bovie, de Texas.

¿Red Bovie?

Suena a nombre de vaca. No.

Soy un toro.

Sí, estoy de acuerdo.

¿Estás bien?

¿Un vaquero como yo? Sí.

Pues has tardado bastante en echarme una mano, ¿eh, vaquero?

Vamos, levántate.

Joder.

Este es Gally, viene conmigo, pero no molesta.

Hola, Gally. Hola, Patty Wafers.

Basta de cháchara. Se me ha secado el gaznate.

Vamos, invita Gally. Vale.

Y deja el sombrero.

Venga, vamos.

¡Viva México!

(Música ranchera)

En mi jardín, un jilguero...

se murió primero, ¿quién lo comprendiera?

Se secó la fuente que nunca debiera,

y una madre selva también se secó.

Mi cariño, como ave agorera,

sin pensarlo también me dejó.

Mi...

pecado...

y mi culpa será

conocer demasiado el dolor.

Y las penas y los desengaños

que por tantos años me ha dado el amor.

Mi único camino que me dio...

tu amor.

Bailas muy bien. Ahora, los dos.

Quiero veros bailar a los dos. De eso nada, ¿vale?

¿Adónde vas? Al coche, a por cervezas.

Ah, bueno. Tengo más.

Muy bien. Aquí está.

Uh.

Pero ¿qué...?

Vaya con Red.

Está lleno de vitalidad, ¿eh?

Sí, no está mal.

Trato de sacarle de la residencia siempre que puedo.

Intento tenerle animado.

¿La residencia?

¿En serio? No me parece tan viejo.

Ya.

Lo sé.

Cuesta creer que tenga casi noventa años.

¿Noventa? ¿Te quedas conmigo?

Noventa... Oye, Patty.

Ha sido increíble bailar contigo.

A mí también me ha gustado, Gally. Gracias.

Me lo he pasado muy bien. Sí.

Hacía...

mucho tiempo... que no bailaba solo por divertirme.

Bueno, ¿y...

cuándo volverás a México D.F.? ¿México D.F.?

Vi tu cartel.

Decía: "Actuación venida desde México D.F.".

Ah.

Bueno, eso me lo inventé.

Nunca he estado en la capital.

Creí que eso me haría parecer una estrella.

Pero solo he llegado hasta aquí.

¿Qué pasó?

Los hombres solo tienen ojos y no oídos.

Prefieren verme las tetas a oírme cantar.

Tú también, ¿eh? Perdona, no quería...

Tranquilo, no importa, estoy acostumbrada.

Todo el mundo ha visto estas peras.

Sí. Me desnudo y me dejan cantar.

Así funciona el show business aquí.

Te gusta mucho cantar.

Más que nada en este jodido mundo.

Ah.

Sí.

¿Sabes qué me dijo mi mamá

al irme de casa?

Dijo: "Sea lo que sea lo que estés buscando,

también estará por ahí buscándote a ti".

Cincuenta mil.

Cincuenta y cinco. ¡Por los clavos de Cristo!

(RÍE)

Sesenta. Sesenta.

Sesenta y cinco.

Ya era hora, amigo.

Sí, señor. Ya.

Ochenta y cinco,

noventa y cinco...

El amor de mis amores.

México lindo y querido,

si muero lejos de ti...,

que digan que estoy dormido...

y que me traigan aquí.

Que digan que estoy dormido

y que me traigan aquí.

México lindo y querido,

si muero lejos...

de ti.

-¡Viva México! ¡Eh!

¡Eh!

No te esfuerces cantando, es duro de oído.

¡Bomba va!

Gracias, amigos. Gracias.

Venga, vámonos. Sigamos la fiesta. Gracias.

¿Adónde vamos? A seguir divirtiéndonos.

Vamos, daos prisa.

Vamos.

¿Qué haremos con todas estas pendejadas?

Espero que te gusten mis regalos.

¿No estabas sin blanca? ¿De dónde has sacado el dinero?

No te preocupes.

Siempre llevo algún que otro billete en la bota.

Sí. Bien.

Silencio, silencio todos.

Estos pajaritos nos van a cantar, ¿verdad?

Son pájaros cantores, ¿a que sí? Pájaros cantores.

Silencio todo el mundo.

Vamos, agitad las jaulas.

Eso es, más.

Sí. Y ahora, pajaritos, cantad.

Para Patty Wafers.

¿Qué pasa, no queréis? Vamos, cantad.

No pasa nada. Está bien, os propongo lo siguiente.

Escuchadme. Con que cante uno, solo uno,

¿eh?, os liberaré a todos, os doy mi palabra.

Bien. Cantad, maldita sea. ¡Cantad!

No cantan.

Vaya.

Está bien.

La cazuela está caliente, ¿verdad?

Sí, señor, muy caliente.

Te daré...

cien pavos.

Como estos pájaros no canten,

fríelos por cabrones. ¿Qué dices?

¿Qué? ¿Cómo vas a...?

¿Has oído? Se ha vuelto loco. No lo haga.

No lo haga. Red, ven aquí.

(Trino)

Dile que no haga daño a los pájaros. Creo que oigo algo, ¿tú lo oyes?

El pájaro ha cantado. ¿Seguro que era un pájaro?

Sí, seguro, el puñetero cantaba. Ustedes lo oyeron, ¿no?

(MARIACHIS) Sí, claro. Ha cantado.

Vale. Entonces... Díselo.

Bueno, como he dado mi palabra...,

soltadlos.

¡Sí, volad, pequeños!

No habrías dejado que chamuscara a los pajaritos, ¿verdad?

Sí, claro que sí.

Si uno no hubiera cantado, ya lo creo que sí.

A ver qué ha hecho ese pajarito.

¿Ha sido algo así como esto?

(SILBA)

¡Eras tú!

¡Tú! ¡Nos has engañado! Basta. Bueno...

¡Serás malo! Ha sido divertido.

¡Eres un cabrón! ¡Que se oiga esa banda!

¡Vamos, que toquen, que toquen!

¡Eso es! ¡Maldito cabrón!

(Música folclórica)

¡Vamos, uníos a la fiesta!

¡Venga, uníos al desfile!

¡Solo se vive una vez!

¡Venga, uníos todos! ¡Vamos, venid!

(Sirenas)

Apartaos.

Cuidado.

Son los que recogimos. Sí.

Vamos, déjame.

Venid.

Vamos, Patty. Rápido.

Vamos, vamos.

Moveos.

¿Alguno me va a explicar qué carajo está pasando?

Nada. Quiero saberlo.

No. Nada, nada.

Nada.

Bien.

Bien.

A esos dos los recogimos en la carretera.

No, no, no. ¿Qué más, Red?

Hay algo que no nos has dicho.

Se dejaron un poco de dinero en el coche.

Poca cosa, unos pavos.

¿Cómo que unos pavos?

Unos cuantos, mira.

¿Ves?

¿Ves?

¿Qué es esto?

Siempre llevo algo suelto en las botas.

¿Esto son unos pavos? Sí.

Increíble.

Vale.

Aquí... hay casi cinco mil dólares.

Hay más en el coche. Ahora vuelvo.

Sí.

A ver.

Espera.

Sujeta esto.

Bien.

Aquí habrá aproximadamente...

unos ciento cincuenta mil dólares.

¿Ciento cincuenta mil dólares? Dios mío.

Shhh. Sí, sí, sí.

Sí. Sí.

Hoy es mi día de suerte.

Tienes que devolverlo.

No. ¿Devolverlo a quién, a dos muertos?

¿Qué estás diciendo?

Ahora puedo comprar mi libertad.

Nadie me va a meter en una caja de latón...

mientras tenga toda esta pasta. ¿Hablas en serio?

Oh, oh. ¿Qué ocurre?

Creo que alguien nos está buscando.

Yo le conozco, se llama Cholo y es muy peligroso, muy malo.

¿Sí? A mí no me da miedo un "chuloputas"

que usa gafas de sol por la noche.

Este debería darte miedo, es un asesino.

Tened calma. ¿Un asesino?

Joder, ¿en qué lío nos has metido? Vale.

Haremos lo siguiente. Regresaremos por el puente de Texas

como si no pasara nada. Muy bien, buena idea.

Buena idea. Vámonos. Está bien, vamos.

No, no, no. Espera, espera. No es una buena idea.

Hay dos gringos muertos. ¿Qué?

Los federales tendrán el puente cerrado.

Registrarán a todo el mundo.

¿De dónde les diréis que sacasteis el dinero?

No había pensado en eso.

Bueno, pues dejamos el dinero. ¿Dejar el dinero? ¿Cómo?

No sé, lo tiramos y nos vamos.

Dios me lo ha dado para comprar mi libertad,

¿qué crees que diría si me largo y... y lo dejo?

Diría que eres un viejo muy listo. No creo.

Diría: "Adiós, tonto del culo, era tu última oportunidad".

Y no vuelvas a llamarme viejo. ¡Basta!

Calma. Está bien.

Conozco a un hombre.

Se llama Big, Big Roscoe Hammil.

Y es un coyote. Puede pasarnos a Texas por el río.

Bien. Bien. Os llevaré con él.

Llévanos al Sorros. ¿Sorros?

Sorros, sí. ¿Sorros? Vale.

Dale caña a la mula, amigo.

(Teléfono)

¿Bueno?

¡Dale! ¡Dale!

¡Dale! -¡Afuera! ¡En guardia!

Pero bájalo, bájalo.

¡Bien!

Bájalo.

Hola, Big.

Me alegro de verte.

¿Qué tal te va?

Sentimos interrumpirle, pero tenemos que hablar de negocios.

¡Joder!

Mis amigos tuvieron un problemilla con su coche.

Y, bueno, hay otras cosas que se les han complicado,

y querrían volver cruzando el río.

-¿De qué río hablas?

Del Nilo, analfabeto de mierda. Eh, eh.

Red. No ha querido decir...

Big, escucha, por favor.

Tienen dinero.

Pueden pagar.

¿Sí? Sí.

Saben que eres un hombre de negocios

y piensan pagarte por tus servicios.

¿Verdad, Red?

Dependiendo de cuánto sea, claro. No somos los Rockefeller.

¿Eh?

Sentaos.

Negociemos.

Bien.

¿No has pensado trabajar en un circo?

Podrías ser...

el hipopótamo. Anda, cállate.

Bromea. Ni caso.

Ha bebido.

Bien.

Poned algo en la mesa.

Bien.

Piensa en la de tamales que podrás comprar con esto.

¿Hay trato?

Joder.

Por esa cantidad, no te llevaría ni a la puerta.

Llévate a tus amigos de aquí. No. Bromea.

Es una broma. Dile que estás bromeando.

Red, díselo.

Por Dios, díselo. Está bien, está bien.

(Móvil)

Hasta aquí llego, amigo.

Lo tomas o lo dejas. ¿Bueno?

Está bien.

Os llevaré en mi barca.

Esperad en la camioneta.

Sí, vamos. Vale.

Gracias. Gracias.

Lo que tú digas, gordo. Vamos.

Gracias. Muchas gracias.

Ponlo aquí. Sí.

¿Esta es la barca?

Sí. Te ayudo.

¿Estás bien?

Gracias.

¿Vamos a cruzar en esto?

Sí.

Bueno...

¿Sabes, Patty?

Creo que te va a gustar Texas.

¿Estás diciendo que vas a llevarme a Texas contigo?

Pues claro que te voy a llevar conmigo.

No creerías que me iba a largar dejándote en el viejo México, ¿no?

¿Eh?

¿Sí? Sí.

Cuando estemos en Texas, lo vas a pasar muy bien conmigo.

Sí.

Lo estoy pasando muy bien ahora. Bien.

Sería difícil mejorarlo.

Vamos, no sabrías lo que es pasarlo bien

ni con una tía agarrada a tu pito con las dos manos.

Shhh.

Venid aquí, par de gamberros.

Es mejor ser la novia de un viejo...

que la esclava de un joven, ¿te enteras?

Sí. ¿Y sabes qué más dicen? ¿Qué?

Que cuanto más viejos son, mejores eran de jóvenes.

Uh.

Es un golpe bajo, Gally, muy bajo.

Tú has empezado. Oh, callaos ya, por favor.

Voy a ver una cosa.

Vale.

Quietos ahí.

Perdone, señora, ¿habla con nosotros?

Suelten el dinero.

No quiero matarlos, pero puedo hacerlo.

¿De qué dinero estás hablando?

(Disparo)

¡Eh, eh!

¡Eh! Joder.

Vamos, valiente, como vaya ahí, te parto la cabeza.

(Disparo)

Dale el dinero.

Tendrá que pasar por encima de mi cadáver.

Ahora estoy apuntando a la chica.

No. Tranquila. Ponte detrás.

Está bien.

¿Contento?

Lárguense de aquí, enseguida.

Vámonos, Red, vámonos.

Vamos.

Es el fulano de las gafas de sol.

Red, lo siento.

No es culpa tuya.

Ese maldito taxista le habrá dicho dónde estábamos.

Así como viene, se va, ¿no, Red?

Ya.

Y una mierda.

¿Qué?

Eh, Red.

Bien. Ya podemos volver en coche a Texas.

No tenemos nada que ocultar.

Este vaquero no se va.

Sí.

¿Qué coño...? Pero...

¿Qué haces?

Guarda ese chisme. No, no, no.

Voy a recuperar mi dinero, sí.

Aunque tenga que enseñarle a ese cabrón cómo funciona mi pipa.

Vamos, Red, déjalo ya.

¡Aparta, aléjate de mí! Basta. Cálmate, vamos.

¡Aléjate de mí, chaval! Es una locura.

Es una locura. ¿Me oyes?

Vamos, dame la pistola. ¡Que no te acerques!

Déjalo ya. ¿Sabes qué? Que se vaya.

¡Que te reviento! Se le ha ido la olla.

¡Mira que te reviento! ¡Estás como una puta cabra!

¡No lo estoy!

¡No!

No.

Estás como una cabra. Estoy viejo, sí,

arruinado y solo.

Y lo que más miedo me da es morirme

mientras alguien me da la papilla con una cuchara.

Y ninguno de vosotros sabe lo que es eso, ¿verdad?

No, qué vais a saber.

Sí.

Vas a conseguir que te maten. ¿Sí?

Eso sí que lo sé. Ya.

Bueno... Basta ya.

No te pido... que te quedes a verlo.

A ti tampoco, ¿eh?

Toma, coge mi Cadillac.

Coge mi Cadillac.

Y vuelve con tu papaíto de Nueva York.

Y con tu mierda de sombrero.

¿Eh?

¿Vale?

No puedo hacer eso.

Claro que puedes.

Pero no le digas que has estado conmigo,

porque no querría arruinar tu buena reputación, ¿entendido?

Sí. A ver, ¿lo tengo todo?

Uh. Sí.

Sí.

Adiós.

Está muerto.

¿Qué dices?

Ha muerto.

Hace dos semanas.

No me digas eso.

Perdió todo su dinero.

Le dio un infarto volviendo en tren a casa.

Y se murió.

¿Un infarto en el tren?

Uf. Vaya.

Mi chico.

Un momento.

Uh.

(LLORA) ¿Jimmy ha muerto?

No me lo puedo creer.

Todos los días...

se quedaba en la ventana esperando que su madre regresara.

Y nunca volvió.

Ese chico...

nunca tuvo una madre.

Nunca la tuvo.

Mi pequeño Jimmy.

Debiste decírmelo, chaval.

¿Te lo debí decir? ¿Por qué?

¿Eh?

No has dejado de insultarle desde que he llegado.

No. Él se marchó, él me abandonó.

El muy egoísta se fue. ¡No, no, no te abandonó!

¿No? ¡No! ¡Tú le echaste!

Oh. ¿Eh? ¡Dios! ¿Por qué le echaste?

¿Porque no le gustaban las vacas ni los caballos?

No le gustaban ni las vacas, ni los caballos, ni la lluvia,

ni la hierba, ni el sol, ni el cielo azul,

no le gustaba nada que mereciera la pena en este mundo.

Le gustabas tú, Red. ¿Sí?

¡Y una mierda! No podía vivir contigo, pero...

¡Dios! ¿Es que no los sabes? No paraba de hablar de ti.

Ah.

¿Sí?

Te quería, Red.

Sí.

Ya, pues...

yo nunca le he necesitado, ni a él ni a su maldita madre.

Porque me tengo a mí.

¿Ves?

Solo a mí. Sí, sí, sí, sí.

Te tienes a ti, Red.

Y es todo lo que tienes.

Está bien, adelante, haz que te maten.

¿A quién le importa, eh?

¿Eh? ¿A quién cojones le importa?

Gilipollas.

Pero ¿qué te pasa?

¿Qué?

¿Que qué te pasa? ¿Que qué me pasa?

¿Cómo se te ocurre hablarle así? ¿En serio?

No es más que un...

presuntuoso, un maldito egoísta hijo de puta.

¿Es que estás ciego?

¿No has oído nada?

¿No crees que sabe que ha cometido errores?

Sabe que ha cometido errores.

Solo intenta esconder un corazón roto tras tanta mierda.

No, no tiene corazón.

Tú eres el que no lo tiene.

Querías hacerle daño.

Lo sabes.

¿Qué ocurre?

¿Estás enamorada de él?

No lo sé.

Tal vez.

Supongo que hasta Red sería un lujo para ti.

¿Quién eres tú para hablarme así?

¿Eh?

¿Sabes una cosa?

Soy como Red.

No tengo nada, ni a nadie.

Ni a dónde ir.

Pero cuando canto es como si no viviera esta mierda,

solo sueño que soy otra persona, sueño que estoy en otra parte.

Y Red es la primera persona que me hace...

feliz.

Por ser yo misma.

¡Sí!

Por aceptarme como soy.

Y creía que también eras distinto,

pero solo eres otro pinche gringo que me desprecia, como los demás.

Espera.

Joder.

(Abren la puerta)

Oh. Hola, mi amigo.

Una mierda "mi amigo".

Llévame con ese tal Cholo.

¿Quién? No sé de qué me estás... Eh.

Esto no es mi dedo.

Ah. ¿Se refiere a Cholo?

Pues claro.

Claro, claro. Espera.

Hola.

Hola.

Siento mucho lo de tu hijo.

Sí, bueno...

No me acuerdo mucho de él.

Llevaba más de cuarenta años sin verle.

Ya.

Pero seguro que le querías.

Sí, claro.

Siempre pensé que volveríamos a vernos en el camino.

Sí.

Imagínatelo, muerto en un tren.

Sí.

Seguro que murió leyendo el maldito "Wall Street Journal".

Tuvimos nuestras diferencias,

pero eso no se lo desearía jamás a nadie.

Oh, ya lo sé.

Y te diré otra cosa que me duele.

El chico tiene razón, fui yo quien echó a Jimmy.

Y ahora, también acabo de echar a Gally.

Sí.

Eh.

Panamá.

Me alegro de verte.

No sabía que ibas a venir.

-¿Ha habido suerte?

-No han venido por aquí.

Habrán cruzado por Piedras Negras. ¿Quién sabe?

O quizá ni siquiera hayan venido a México.

-Conozco a un colega...

que me ha dicho que Moon y J.T. están en la cárcel.

-Qué bien, los has encontrado tú solo.

-Están muertos.

Y parece que fue obra tuya.

Tú tienes el dinero, ¿verdad?

-(RÍE)

Sí.

Sí, tengo el dinero.

Verás, estaba haciendo la maleta

para llevártelo a Texas.

Está aquí.

¿En qué habitación está?

¿En qué habitación? Está en aquella.

En aquella de allí.

Lárgate, vamos. ¡Largo!

Tú quédate aquí.

No, quiero ir contigo. No, no.

No puedo preocuparme por ti también, galletita.

Bastante has hecho con venir conmigo.

Así que quédate aquí.

Y recuerda:

eres mi rosa mexicana.

Volveré.

Deja que te ayude.

Un viejo como tú debe morir en la cama.

(Música tensión)

Quieto, no te muevas.

He venido por mi dinero.

¿Vale?

¿Vale?

¿Dónde está Red? Ha entrado ahí a por su dinero.

¿Quién es? No lo sé.

Pero tiene el dinero de Red.

Sí.

Vamos a ver.

Red, le has disparado.

No, se me adelantaron.

Sí.

¿El que ha salido te ha disparado?

Le hemos visto.

Se ha llevado el dinero, ¿verdad?

Sí. Ese dinero tampoco era tuyo.

¿Eh? Pero me lo iba a quedar..

Ya, yo también tenía la misma idea.

Sí. Red.

Me he fijado bien en su cara. ¿Qué?

Aún podemos recuperar tu dinero.

No, no puedo dejar a este pobre hombre así.

No puedo.

Pudo haberte matado.

Sí, pudo habernos matado a los tres si hubiera querido,

pero no lo hizo.

Solo intentaba ganarse la vida.

No le voy a criticar por eso.

Ya está. Tenemos que llevarlo a un médico.

No. Sí, debemos llevarle.

No. Me entregarían a la Policía.

No quiero morir en la cárcel.

Te entiendo. Tranquilo, amigo,

no dejaré que te metan en una caja de latón.

No, señor. No te preocupes por eso.

Sí, sí.

Gracias. Sí.

Soy Red. Tyrus Red Bovie.

De Texas. Sí.

Cholo Fuentes.

De muchos sitios. Ya.

Encantado. Toma, Red.

Toma. Gracias.

Bien.

Bueno, te ayudaremos

en lo que podamos. Sí.

Cholo Fuentes.

Tú aguanta lo mejor que puedas.

¿Y Gally?

¡Gally!

Hijo de puta. ¡Gally!

(Música tensión)

Siéntate aquí. Con cuidado.

Cuidado, cuidado.

Eso es.

Tranquilo.

Tranquilo.

Aquí estoy bien. Sí, vale.

Disfrútalo mientras puedas, ¿eh?

Red.

No digas eso.

Sí, está bien.

Maldito chaval.

Mira que largarse así.

¿Dónde habrá ido?

A buscar al que se llevó el dinero, a eso ha ido.

Será gilipollas. Tiene mi pistola, ¿no?

No tiene ni dos dedos de frente.

¿No crees? Ya, es como tú.

Los dos estáis locos.

Ah, ¿sí? Totalmente locos.

Lamento...

haberos metido en esto, a ti y a Gally.

Sí.

Me alegro de estar aquí contigo.

¿De verdad me ibas a llevar a Texas?

¿O me tomabas el pelo?

Claro que te iba a llevar a Texas conmigo.

Solo que ahora no tengo ni dónde caerme muerto.

Da igual.

Vendrás a mi casa.

¿A tu casa? Sí.

No aquí, a casa. Es adonde voy.

A mi pueblo.

Con mi familia.

Gracias, pero no me va...

la caridad.

No te estoy ofreciendo caridad, estúpido pinche gringo.

Te estoy ofreciendo un hogar, una familia.

Y a mí.

Cuidado, señorita.

No digas algo de lo que te arrepientas.

Ya no soy un chaval.

A los mexicanos no nos asustan los viejos.

Si te refieres a eso.

Ya. Eso de irme a vivir con un montón de mexicanos...

No sé.

Tengo que encontrar a Gally,

no puedo plantearme nada hasta que lo haga.

¿De acuerdo?

Hasta entonces...

Vale. Vale. Vete.

Tengo que encontrar al chaval.

Volveré.

¿Cerveza, señor?

(Música folclórica)

¿Qué hay?

Sí, sí, estoy...

hablando contigo.

-No te conozco.

No.

No, tú no me conoces.

Lo que debería preocuparte...

es que yo sí te conozco.

Así que me conoces, ¿eh?

Hoy, has matado a un hombre.

Se llama Cholo.

Y le robaste ese saco de dinero.

¿Tengo razón?

¿O tengo razón?

Así que...

ahora debes responder ante mí.

Así que...

ahora debo responder ante ti.

¿Eh, pendejo?

Vale.

Di, ¿qué quieres?

Quiero el dinero.

¿Solo quieres eso? ¿Nada más?

Sí, señor.

Para mi abuelo.

Tu abuelo.

Lo necesita.

Sí, lo entiendo.

Todos lo necesitamos.

Ahí está el dinero.

Todo el dinero.

Bien. ¿Cómo vas a conseguirlo?

¿Crees...

crees que te lo voy a dar así sin más?

Eh.

Eh.

¿Sabes lo mejor, capullo de mierda?

Puedo conseguirlo.

Así de fácil eres,

estúpido gringo de mierda.

Más vale que huyas.

Sí, eso es.

Soy yo otra vez.

¡Oh, no!

(Gritos y disparos)

(Disparos)

Eh. ¿Eh?

Gally, ¿qué demonios estás haciendo? Lo encontré, Red. Lo encontré.

Aún tiene tu dinero. Olvídate del dinero, ¿vale?

¿Cómo que me olvide del dinero? Sí. No lo quiero. Tíralo.

Estate quieto. No, no. Red.

Voy a encontrar tu dinero, ¿vale? ¿No me has oído?

Olvídate del maldito dinero, joder.

Te lo aseguro, recuperaré tu dinero. Chaval.

Voy a hacerlo. ¿Se puede saber qué coño te ocurre?

¿Eh? ¿Por qué haces esto?

Porque es lo que mi padre habría querido que hiciera.

¡Gally!

(Sirenas)

Pues sí que me has jodido bien el Cadillac.

Oh, Dios.

(MUCHEDUMBRE) Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas

como nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en tentación

y líbranos de todo mal. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo...

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo...

-Eh, amigo.

(MUCHEDUMBRE) Perdona nuestras ofensas

como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación

y líbranos de todo mal. Amén.

(Gritos)

(RÍE)

Gally.

Tranquilo, tranquilo, tranquilo. Trae acá.

Dios.

-¡Vámonos! Vaya, por los pelos.

¿Dónde está? Se ha ido por ahí, por ahí.

(Alboroto)

Está ahí dentro. Esperándonos.

A ti no, Gally.

Da igual, entraré contigo.

No, no. No discutas conmigo, no vas a entrar.

No.

Eres lo único que me queda ahora en el mundo.

Espera aquí, ¿vale?

Buenas noches, amigos.

A ver.

(Música suspense)

(GRITA)

(Disparo)

(Gritos)

Gally. ¿Estás bien?

Vamos, levanta, tenemos que irnos ya.

Sí, vamos. Vamos.

Sí, será lo mejor.

Gracias, Señor.

Sí.

Bien.

Pero ¿dónde estaban? Casi me vuelvo loca.

Gally, ¿estás bien? Sí.

Oh. Pan comido para...

dos vaqueros de altura.

¿Tengo razón o tengo razón?

¿Cómo está?

¿Cómo vas, amigo?

Bien.

Aquí estoy bien.

Sí, sí, ya me lo imagino.

Escucha, hemos pillado al cabrón que te mató.

Míralo, ahí está frito, no se entera.

¿Te gusta?

¿Eh?

Sí.

Mirad eso.

Sin resentimientos, ¿eh?

Sí, sí.

Bueno, ya está.

Era un buen hombre.

Sí, lo era. De veras, sí.

El muy ladrón me empezaba a caer bien.

¿Por qué? ¿Cómo?

No sé.

-Todos, vamos, para un lado.

A un lado, a un lado.

A un lado, por favor. Déjennos paso.

¿Qué ha pasado?

¿Qué pasa? ¡Eh, eh! ¡Quieto, quieto!

No se mueva, no se mueva. De pie.

De pie.

Quieto, no se mueva.

No se mueva.

-Por favor, bájese del carro.

Acércate, encanto.

Vamos, vamos. Ven aquí.

Bueno...,

encontraremos la forma de que vuelvas a Texas con tu dinero.

No voy a volver a Texas, Gally.

¿No? No.

No si esa invitación, bueno, sigue en pie.

Uh.

Sí.

Supongo que nos iremos pitando a su pueblucho mexicano.

Nos compraremos un rancho por allí, ¿de acuerdo?

Con unas... cuantas vacas, y caballos, o algo así.

Sí. Con el dinero que tenemos,

viviremos como los reyes de Siam.

¿Eh? Sí.

Me alegro por ti. Ya.

En serio, me alegro por los dos.

Sí. Ven con nosotros.

Sí, qué demonios. Este sigue siendo un país salvaje y loco,

seguro que te gusta.

Sí.

No, ya...

Bueno...,

ya he tenido bastante locura para una temporada.

Está bien, como tú prefieras. De acuerdo.

Adiós.

Vamos, galletita.

No perdamos tiempo. Sí.

Supongo que vendrás a vernos, ¿vale?

Sí, claro. Vamos, muñeca, se nos escapa el día.

Vale, un segundo. Santuario.

¿Vale?

Está en el mapa.

¡Eh, eh, eh!

Estoy despidiéndome, joder.

(RÍE)

No lo pierdas.

No.

Gracias.

Ven aquí.

Esto es por pedirme que cantara para ti.

Gracias.

Eh... Yo...

Esto es por...

Es solo por ser como eres.

Vaya.

Perdona, eso... Tranquilo. Nos veremos pronto.

Sí. Muy pronto.

Ven aquí, mujer infiel. Claro.

Vamos a casa. Sí, sí.

Bueno...

Eh.

Mira ese maldito sombrero.

¿Qué? Eh.

¿Sabes? Uno...

puede conocer a un hombre por su sombrero.

Descubrir toda su historia en él, todo lo que ha vivido,

todo lo que lleva dentro;

está todo escrito en su sombrero, cada capítulo...

y cada versículo.

¿Verdad?

Sí.

Y te diré algo más.

La vida me ha regalado un nieto.

Sí.

Hasta la vista, vaquero.

Hasta la vista. Sí.

Mucha suerte.

Patty Wafers, vámonos de aquí.

¡Adelante, galletita!

(RÍE)

(MEGAFONÍA) "Recuerden llevar su pasaporte y visa en mano.

Por favor, todo el mundo, con pasaporte y visa en mano.

Se les ruega que lleven su pasaporte y su visa en mano".

(Música mariachi)

("Mexicali Rose")

Versión española - Una noche en el viejo México

02 sep 2019

Despojado de todo, y sin más posesión que un viejo Cadillac, Red Bovie, un ranchero texano que se resiste a ser arrinconado en una caravana de por vida, pone rumbo a México junto al nieto que acaba de conocer, Gally, un ingenuo veinteañero de ciudad que busca sus raíces.

Contenido disponible hasta el 8 de diciembre de 2025.

Histórico de emisiones:
02/07/2017

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