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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Nadie quiere la noche (Coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

"Nunca encontraría refugio para la larga noche

a la que mi alma se asomaba".

La voz de Josephine parece confiarnos

el mayor de sus secretos.

Dejamos atrás una noche de 180 días y volvemos a nuestro plató

para buscar la luz junto a dos de los capitanes

de esta expedición.

Isabel Coixet, directora, con nosotros otra vez.

Buenas noches. Miguel Barros,

guionista de esta historia; director de la segunda unidad

de la película durante el rodaje.

¿Trabajasteis desde el principio que el desenlace fuera este?

El desenlace fue algo que yo creo que desde el momento

que empezamos, que el rodaje era algo real,

que teníamos una fecha de empiece y las fechas de ensayos,

se puso en cuestión desde mucho antes,

pero sobre todo por parte de Juliette.

Juliette siempre

cuestionó esto.

Tuvo largas conversaciones con Miguel en las que hubo momentos que pensé:

"Vosotros acordad el asunto del final".

A pesar de esa simbiosis entre ellas dos,

está ese intercambio de papeles, esa protección

que va navegando entre una y la otra y que para mí es el único final.

Y desde que leí el guión de Miguel para mí fue una evidencia.

¡Allaka, ven!

Adiós, mi Josephine querida.

Es verdad que Juliette fue muy pasional

respecto a sus argumentos sobre el final.

Y fue muy interesante también, fueron discusiones intelectuales,

pero desde una gran pasión por su parte y un gran interés.

Con lo cual, para mí era muy halagador y gratificante.

Y sí es cierto que en términos concretos

ella tenía una opinión más clásica del personaje

en el que el personaje empieza como una hija de puta.

A través de su contacto con esta persona, con Allaka,

mejora y queremos acabar con la mejora de esta persona

en ese círculo.

Y lo que el guión proponía era efectivamente ese viaje,

pero al final,

como un guiño cínico a nuestras vidas, al destino,

en el momento que tenía la oportunidad de salvarse

volvía a ser una hija de puta.

Con consciencia de serlo, que quizá antes no tuviera,

y por lo tanto con una noche que llevaría el resto de su vida

recordando esto. Pero era una hija de puta

y esto es una conversación que tuvimos.

Y Juliette decía: "Pero si he hecho todo este viaje,

¿para qué lo hago si voy a ser una hija de puta?".

Y tenía sentido también. Pero el doble mortal

era volverla a convertir en una hija de puta;

que creo que nos puede pasar a muchos en muchos casos.

Pensamos que hemos cambiado, que hicimos lo que debíamos

y de repente nos vemos traicionándonos a nosotros mismos

y actuando como no debiéramos.

Está muy bien contado en el plano corto de ella

cuando le cuentan que su marido ha conseguido su meta.

Hay un movimiento en su mirada y un brillo en la mirada,

justo ahí, que todo vuelve a su lugar;

todo vuelve a su lugar en un instante.

La vida le va golpeando de una manera implacable

en la película. La vida, la naturaleza,

esa civilización que pone en cuestión todo el rato en la película.

Pero al final hay destino de clases

que la empuja a que tenga que irse.

Sí, el tema de las clases sociales es muy determinante

y está muy bien contado en la historia.

El tema de la clase social, de la superioridad constante,

de la conciencia de superioridad. Racismo más o menos.

Racismo, sí.

Su empresa es mucho más importante que los esquimales y su naturaleza.

Es la empresa de toda la humanidad y eso nos hace superiores.

La película tuvo una intención, indudablemente,

podemos llamarla política en ese sentido.

Era un riesgo para nosotros porque, como dijo antes Isabel,

el personaje de Juliette, Josephine,

no es la tía más simpática del mundo.

A pesar de su encanto físico y de su carácter,

es realmente un personaje antipático.

Y eso era un riesgo para todos.

Me fastidia la poca disciplina que tiene esta gente.

Aquí no vuelve nadie. Vamos.

¿Se mueve solo por amor?

Hay una mezcla de cosas.

Es un amor, pero un amor sublimado porque realmente

Peary pasaba muy poco tiempo con ella.

Entonces también hay todos los...

Bueno, ella quería muchas cosas, pero también quería

la compensación a todos esos sacrificios

que había hecho y compartir la gloria

y salir en la foto también era muy importante.

Desde luego había amor y hay momentos en la película

que nos damos cuenta que esa mezcla de vanidad,

visión y amor están unidas. Ella realmente le quería.

También quería a Peary desde luego.

El dolor que siente solo puede ser sentido

si has amado a alguien.

Como dice Isabel estaba mezclado con vanidad, con ambición,

con revancha de alguna forma.

Creo que es algo interesante de su personaje.

No era una historia de amor obsesivo, que puede ser,

pero había otros elementos en el personaje de Juliette

que enturbiaban lo que es un amor puro.

Y luego la ironía de todo esto, es uno de los elementos importantes

de la película, es que estaban buscando

algo que no existe. Al contrario que otros exploradores

que buscan, pues las fuentes del Nilo,

una civilización perdida en el Amazonas o lo que quieras,

ahí probablemente es un concepto, realmente no existe.

Es la nada, no es diferente un punto de otro.

Me parece lo mismo. -Nadie lo reconocería.

Por eso hay momentos, que tú señalaste antes

cuando dices que Juliette recupera a su personaje de clase,

cuando le pregunta a este hombre que llega a salvarlas...

¿Me puede contar cómo era?

Y el otro baja la mirada como diciéndole:

"Señora, más de lo mismo". (RÍEN)

No se lo dice porque no es una comedia,

pero básicamente es lo que está pensando el señor.

"Pues esto, igual que esto.

Para esto llevamos 30 años dejándonos la piel

y la sangre literalmente".

A mí eso me gusta muchísimo del guión de Miguel.

Me pareció que es lo que veo constantemente

en los grandes conflictos de la humanidad. Los Balcanes, ¿no?

En cualquier conflicto dices: "¿Los frutos de esto qué...?

Todo este dolor, todo este sufrimiento;

toda esta muerte, esta desolación,

¿para qué? Para nada".

Y a mí este nihilismo me fascinó.

Me parecía además que es importante contar historias como esta;

es importante que nos demos cuenta

que toda esta lucha, este sufrimiento, esta...

Los perros, los inuit muertos.

Todos para nada. -Claro.

Para la vanidad de alguien que ni siquiera tiene los arrestos

de ir personalmente a buscar a su mujer.

-Efectivamente. La vanidad de alguien

capaz de dejar a un amigo enfermo en el camino

porque ya no le interesaba cumplir sus objetivos.

Estos personajes como Peary, que existen hoy en día

y por supuesto existían en esa época, camuflan sus intenciones

con frases humanísticas o científicas

o de avance o de comunicación

y realmente suelen ocultar sentimientos mucho más vanidosos,

simples y egoístas de todo esto.

Al final es una cuestión de ego y ambición personal.

Sí. Y creo que eso es

el personaje invisible de Peary que recorre toda la película.

Así es. Isabel y yo al principio hablamos:

"¿Lo vamos a enseñar? ¿Haremos una secuencia para verlo?".

Y pensamos: "¿Para qué?". -No.

Eso está muy bien. Es un espectro.

-Es lo bonito. Me parecía lo bello del guión de "Nadie quiere la noche".

Él está.

Planea todas las conductas de los dos personajes principales

que están movidas por él y no le vemos,

que es la ironía final.

¿Tu hombre es blanco?

(HABLA SU LENGUA)

No.

Sí.

Jaula blanca en invierno.

Peary. (HABLA SU LENGUA)

Vete. Esta es mi casa, fuera de aquí.

Josephine quiere dar lecciones a todo el mundo.

Eh...

Le da lecciones constantes a Allaka

y la gran lección se la da Allaka.

Se la da con la médula de lo que nos hace humanos.

O sea: "Tiene alguien que sacrificarse,

yo lo haré por ti porque para mí tú has constituido,

eres realmente la mujer de este otro hombre".

Y ella llega a creerse... Una vez muerto el niño

está claro que no quiere vivir.

Porque realmente construye una nueva y conmovedora familia.

Sí. De una belleza absoluta.

Contadme qué queríais contar ahí porque, además es media película

en esos planos y en esa oscuridad.

Por eso es tan natural la intimidad. Eso es lo que me gusta.

Y yo soñaba con llegar a ese momento, a que estuvieran las dos en el iglú

y que naciera el niño. Son conceptos que además

cuando estás en el papel, lo lees y empiezas a planificar;

te parecen como imposible de contar, ¿no?

Y que luego físicamente exista

y se creen esos hilos

y realmente veas que hay un amor

que trasciende el sexo o el cariño.

Es como un amor de dos seres humanos

que saben que han llegado al límite de lo que es ser humano.

Eso para mí fue... Gocé cada momento.

Hasta los niños, que los niños en los rodajes los detesto,

hasta me gustaron los niños. Realmente es una belleza

cómo está contado y cómo ambas mujeres van mutando

y van cambiando los personajes de una pareja

que a veces el protector es uno y luego el protector es el otro.

Entonces van cambiando de rol, es una belleza.

Esa parte me... Sí.

Yo estaría todo el rato, no saldría del iglú.

Muy bonito contado y es muy...

Y es muy atractivo, muy difícil. Y ver las pieles,

el brillo y el...

Y el frío.

Ese momento cuando tienes hambre y tienes frío

donde ya lo único que quieres es estar acurrucada

al lado del otro, ¿no?

Todas mis películas en iglúes a partir de ahora.

La película tiene ese falso arranque, que a mí me gusta mucho

y que era muy arriesgado también, que empieza,

salvando las diferencias, con "Doctor Zhivago"

empieza grande y se va, como por un embudo,

se va estrechando.

A mí me apasionaba esa idea

y quería verla plásticamente, a ver si eso funcionaba.

Porque era arriesgado empezar con esos planos de helicópteros;

esos paisajes, esos atardeceres, los trineos y tal

y luego ir quedándote cada vez más pequeño.

Era un riesgo, pero para mí apasionante.

Creo que sigue siendo una de las grandes virtudes

de la película cómo aguantamos con estas dos personas ahí dentro.

Esa es la intimidad, ¿no? Que el mundo entero

está centrado en ese metro cuadrado. Ese metro cuadrado.

En ese metro cuadrado. Consigues limitar el mundo a eso.

Respecto a lo que hablábamos antes del tema social,

las clases sociales, realmente hay una enorme asimetría

entre los mundos de las dos mujeres.

No sé si querías hacer una metáfora

de algo mucho más amplio

que tiene que ver con nuestra sociedad,

con nuestra forma de vida.

Realmente es una mujer que se mueve desde la supremacía;

que no escucha la naturaleza; que habla de Dios de esa manera;

que desde la calma, la observación y la relación con la naturaleza

hay dos mundos que están en este. Sí.

-Y qué poco hace falta para que toda esta civilización,

los cubiertos, la carne de lata, la música,

qué poco hace falta para que de un plumazo desaparezca

y aparezca un ser humano desnudo, en crudo

delante de la naturaleza y de la vida.

Esto en el guión me sigue pareciendo fascinante

y de cuando en cuando, tengo el guión de Miguel

y hay momentos que lo leo.

Antes de venir, por ejemplo, en vez de ver la película en casa,

esperaba verla aquí, miré algunas cosas del guión

y hay cosas que me parecen, en el mundo en que vivimos,

cada vez más reales y me parece que hace una radiografía

de lo que nos pasa. O sea,

todo este mundo virtual

y toda esta cosa que no existe,

que no existe de una manera... Tangible.

Tangible. Pero que domina nuestro comportamiento.

Las horas que dedicamos al sueño,

nuestra atención.

Y de repente, pues hay un tornado

y lo que importa es tener refugio y tener comida

y que el techo de la casa no se me caiga encima.

El diseñador del vestido

era uno de los mejores de Nueva York.

Coges a este personaje tan bien equipado

con su clase social, como ha dicho Isabel,

con su cubertería, su música y sus maravillosas pieles

y la dejas desnuda en un sitio invisible

como es el Polo Norte, en la nada,

y toda la estructura social desaparece, ya no sirve.

De repente no sirve, no es lo más importante.

Su cultura de música sinfónica o de grandes vestidos

o de paseos por el parque tampoco sirven para nada.

Y en ese sentido era muy bonito poder desnudar a alguien

de todos sus prejuicios y todas sus estructuras sociales

y dejar a una mujer simplemente enfrente de la otra

o junto a otra sin todo eso encima.

Isabel y Clara Bilbao, de vestuario, fueron...

Tuvieron esta idea, que no estaba en el guión

o que estaba muy brevemente apuntada,

que el vestuario de Juliette fuera cambiando

a lo largo de la película y se fuera transmutando

y transformando en el vestuario de Allaka.

Empieza con ese maravilloso vestido negro

que todos reconocemos

y acaba con unas pieles de oso pardo

feas y despeluchadas.

Se quita, se desnuda de toda la estructura de clase.

Creo que para Juliette lo que hizo clara esa creación

de esa armadura que lleva fue fundamental.

Creo que ella se apoyó muchísimo

en ese abrigo que le daba una pose completamente diferente,

una pose erguida.

En el momento en el que ella se puso ese corsé y ese abrigo,

vimos, en una salita del estudio, vimos a Josephine Peary.

Y creo que todos los colores, el rojo, el negro,

fue un trabajo maravilloso.

Visitamos museos, visitamos...

exposiciones.

Nos ayudó nuestro asesor francés experto en antropología.

Creo que no sales de tu viaje paralelo

en ese rodaje al que vino Juliette Binoche, porque me consta,

y dijiste antes que ha sido el rodaje más difícil de tu vida.

¿Por qué?

Hombre, de entrada,

de entrada la película se rodó en tres países diferentes

y mi obsesión era que no se notara.

Yo es que no había subido ni en una moto de nieve.

Y ya a partir de ahí...

Pero, bueno, las películas son como...

Son como una especie de batalla incruenta,

bueno, algunas son cruentas.

Y entonces, no sé.

Yo, que soy una persona muy cobarde en la vida,

si hay que hacer una película y hay que subirse en eso,

pues se hace y ya está. No hay...

Es lo que pide. Como las actrices, ¿no?

Es lo que pide el guión, pues es lo que hay.

Que está el agua fría, pues está fría,

¿qué le vamos a hacer? Estábamos a la intemperie

porque no había donde estar ni donde refugiarse.

Y yo no paraba como de abrazarme y de moverme porque pensaba:

"No, es que la cabeza me tiene que ir.

No puedo ahora entrar en barrena".

Pero es bonita esa experiencia.

Ahora lo pienso y pienso: "Bien, lo hicimos".

Sí. -Y...

¿Y lo volvería a repetir? ¡No!

(RÍE) ¡Ya está! ¡Pero está!

Está hecho. Está hecho muy bien.

Y más al lado de Juliette Binoche porque sé que es una mujer

tremendamente comprometida con el trabajo,

con la interpretación.

Que tiene un concepto... Es curioso, ¿no?

Juliette es una rara avis en todas las cinematografías.

Por ejemplo en Francia que, evidentemente es una estrella,

es como una especie de raza aparte.

Yo creo que ni la consideran ya francesa.

(Música)

No sé, es una mujer muy culta

que se lo cuestiona absolutamente todo,

empezando por su trabajo;

que no para hasta que consigue esa verdad

que ella cree que un personaje debe tener

y que cuando se relaja, es muy divertida.

(RÍE) Si consigue relajarse.

Sí, ¿no? Puede ser muy divertida.

Ella tiene un concepto sagrado de la interpretación.

Es muy consciente de la fortuna de poder hacer

personajes que cuenten el mundo.

Personajes que escriban un relato de la humanidad

o muchos relatos de la humanidad.

En ese sentido sí que tiene esa cosa de santo grial.

Junto a ella un equipo de actores y actrices internacionales.

Está Rinko Kikuchi, que es reconocido

su trabajo espectacular. Para mí el trabajo que hace Rinko

está al nivel de Juliette.

¿Sabes lo que es?

Hay momentos en la película de las dos...

Para mí la secuencia de la comida de las dos,

cuando Josephine invita a Allaka a la casa,

para mí es la suma de todas las cosas

que me gustan de la película. Hay humor, hay ironía,

hay dureza, hay clase,

la civilización puesta allí.

Y hay cosas que ella le dice que son bofetadas, ¿no?

Es un regalo, Allaka.

Te lo regalo yo. Come.

Sí, y usa el tenedor.

Muy bien.

Vino.

¿Lo has probado alguna vez?

Bebe, te gustará.

Para mí es un auténtico placer trabajar con Rinko.

Y sobre todo para mí ver cómo dos personas,

que también eran dos planetas completamente distintos,

se poseían de estos dos personajes que eran de dos planetas

y al final llegan a esta cosa que no sabes

dónde empieza el cuerpo de una y acaba el de la otra.

Para mí solo por ese viaje ya, vamos,

les estaré, vamos, eternamente agradecida

a Miguel y a Andrés Santana.

¿Entre ellas la relación fue intensa?

Sí. ¿Sí?

Sí. Quiero decir,

para conseguir hacer esos personajes, bueno...

Creo que Juliette nunca llegó a entender a Rinko.

Pienso que...

que nunca llegó a entender cómo...

Eh...

Cómo Rinko simplemente...

Rinko tuvo a una mujer inuit muy interesante con ella.

Y...

Que le explicaba leyendas, le enseñaba maneras de andar;

que le enseñaba maneras de coger el tenedor.

Que estaba con ella, ¿no?

Y...

Y Juliette no entendió que eso para Rinko y para Allaka

Creo que ella esperaba que Rinko, pues no sé,

hubiera estado sin ducharse toda la película.

O algo así. No sé.

La nieve es impredecible.

Mueren perros todos los días.

Eso no cambiará nunca.

Es un buen guía, Bram.

Y luego Gabriel fue...

Es que es un caballero, ¿no? Es que es alguien, además...

Yo es alguien al que quiero muchísimo.

Me parece alguien de una...

Tiene también algo de brújula moral en la vida que me gusta mucho.

Es una persona que tiene una historia personal

muy complicada.

Y que ha...

Y que ha aprendido de esa historia personal muchísimo.

Tiene como un compás moral, ¿no? Hay algo en él de...

No dice nada que no esté justificado.

Y creo que se identificó mucho con su personaje, muchísimo.

Y, bueno, en plan anecdótico, que estas cosas siempre gustan.

La primera secuencia que filmamos en Noruega

fue cuando ellos llegan al estrecho.

Y el pobre, recuerdo que entre toma y toma,

tenía que estar cubierto con mantas y botellas de agua caliente

porque tenía un gripazo... ¡Ay, pobre!

Que no te le puedes figurar.

Y yo sufriendo pensando: "A ver si lo matamos aquí

con la gripe y luego es una neumonía".

Yo en mi cabeza, evidentemente, iba pensando en lo peor.

Fue en la primera secuencia y ya está.

Por Dios, el pobre. Era una de las secuencias

más importantes de la peli y el primer día

una tormenta de nieve, un frío;

los perros no reaccionaban a las órdenes; todo se ralentizaba.

El frío seguía y Gabriel muy estoico, pero muy jodido.

Una secuencia posterior era los días antes de su muerte,

que iba en un trineo supuestamente cubierto,

y estaba en el papel perfecto porque se estaba muriendo.

Solo tenía que ir con los ojos medio abiertos en el trineo.

Pero lo mirábamos y decíamos: "No está interpretando,

es que se nos va a quedar aquí".

La película está inspirada en la historia real

de Robert y Josephine Peary. No sé qué queda en la película

de los personajes reales. Queda la... A ver,

yo investigué el personaje real de Josephine Peary.

Ella escribió un par de diarios publicados en la época, conocidos.

A mí los diarios me parecían muy aburridos.

Era una mujer fuerte, indudablemente, una mujer valiente,

adelantada a su tiempo, esto ya lo sabíamos.

Todo el rato hablaba de lo mal que olían los inuit.

Todo el rato hablaba de lo mal que olían los inuit;

de lo mala que era la comida.

Y entonces dices: "A mí esta señora no me apetece.

Sí me apetece lo que representa esta señora".

Entonces a la hora de escribir el guión me sentí totalmente libre.

La llamo como la llamo, un nombre real de un personaje real,

pero no me baso en el personaje real.

Luego sí es cierto que ellas dos se conocen históricamente,

se conocen en un barco donde hay más gente.

Llega el invierno ártico,

con lo cual el barco se queda en tierra, congelado

y tienen que vivir ahí juntas durante unos meses.

Pero hay mucha más gente.

Josephine tiene un camarote; los inuit duermen en cubierta.

Hubiera sido bonito también, pero pensé:

"Ya que históricamente sí se llegaron a conocer,

vamos a llevárnoslas mucho más lejos

y a llevarlo todo mucho más lejos". Con lo cual todo eso es ficción.

Es realmente una obra de ficción inspirada en personajes reales,

pero con todas las licencias del mundo.

Y dentro de unos días, recordamos, lo hemos contado antes,

presentas "La librería" en el Festival de Cine de Valladolid,

inauguras este nueva edición del Festival de Cine de Valladolid.

No es una aventura tan épica. No lo es.

Es como en miniatura. Está basada en una novela

de Penélope Fitzgerald,

una autora inglesa que a mí me fascina.

Y tiene...

Es la historia de una mujer, Florence Green, en 1959.

Es una viuda de guerra, vive en un pequeño pueblo

y la ilusión de su vida es tener una pequeña librería.

Soy Florence Green.

Soy la que va a abrir la librería.

Acaba de instalarse en Old House. ¿Usted sola?

Hay otras habitaciones mucho más apropiadas en Hardborough,

en especial para una librería.

Y esto que parece bonito y entrañable,

pues hay gente en el pueblo a la que esta iniciativa

Y entonces empieza

toda una especie de complot de la mezquindad, ¿no?

Y es un retrato de hasta qué punto

la naturaleza humana puede ser rastrera, ruin y mezquina

y los sueños de los ingenuos,

pues,

despiertan el odio entre los que no son tan ingenuos

ni tienen demasiados sueños propios.

Apreciada señora,

nos está haciendo un gran honor.

Si considera valiosa alguna novedad literaria,

le ruego que no dude en enviármela.

Mi primer cliente.

Una carta de amor a los libros,

a la gente que no puede concebir la vida sin la literatura.

Y además hay un elemento muy importante

que es el momento en que se publica en Inglaterra "Lolita", de Nabokov,

que fue un gran escándalo.

Eso tiene una participación, es importante en la película.

Cuéntanos qué proyectos tienes entre manos, Miguel,

que desde luego siempre son chulos. Yo...

Llevo una temporada escribiendo para Enrique Urbizu,

una serie para televisión.

Acabé la primera temporada hace un par de meses,

ellos están rodando ahora.

Y junto a Michel Gaztambide

estamos escribiendo la segunda temporada.

Que os han renovado sin estrenar la serie,

eso es una cosa ya como de ciencia ficción.

Sí, yo no me lo creo.

Pero bueno,

ojalá sientes jurisprudencia. Sí, sí.

Estamos deseando verla. Sí, muy pronto.

Muchas gracias a los dos.

Enhorabuena por "Nadie quiere la noche",

por ese tándem. Espero que repitáis

porque han salido cosas hermosísimas.

Andaremos muy atentos, como siempre,

a todo lo que hagáis ambos. Muchas gracias.

Un placer. -Encantada.

Y a vosotros muchas gracias por acompañarnos.

Ya sabéis que os esperamos la próxima semana

para seguir compartiendo el mejor cine español más reciente.

Feliz semana. Hasta el domingo que viene. Chao.

(Música)

  • Nadie quiere la noche (Coloquio)

Versión española - Nadie quiere la noche (Coloquio)

15 oct 2017

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan la directora Isabel Coixet y su guionista, Miguel Barros.

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