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No recomendado para menores de 12 años Versión española -Handia (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Regresamos a esta estupenda carpa

a orillas de la playa de la Concha con esta mezcla de sentimientos

que nos deja esta película.

Martín se queda con un enorme vacío, se queda sin su otra mitad,

sin su hermano del alma.

A partir de su muerte, la leyenda de Gigante de Alzo

ya no para de crecer.

Aquí seguimos con sus directores.

Jon Garaño y Aitor Arregi, sus directores, y Eneko Sagardoy.

Lo comentábamos en la presentación.

Tiene parte de realidad, parte de leyenda, parte ficción.

¿Cuánto y década en esta historia?

Cuando comenzamos con esta película,

cuando lo planteábamos en la calle,

que íbamos a hacer una película sobre el Gigante de Alzo,

mucha gente no lo conocía.

A mí me ha acompañado durante toda la vida.

Había muchos que pensaban que era un personaje mitológico.

Eso para nosotros era muy chocante.

La verdad es que pensamos que había un material interesante.

Cómo una persona real deja de serlo para convertirse en una leyenda.

La película también habla sobre eso.

Para crear un mito, partes de una realidad.

Con mentiras o ficciones vas generando un personaje

que no es del todo real.

Es algo que engrandeces.

En el colectivo social, por decirlo de alguna forma,

es más grande de lo que realmente es.

En la película hay un poco de eso.

Hay parte que es real.

Existió, era un tamaño que a partir de los 20 años

contrajo una enfermedad y no dejó de crecer hasta fallecer.

Es real que era una persona muy religiosa.

Le iban miviendo en la iglesia de Alzo.

Si alguien quiere acercarse a Alzo, allí están las marcas.

Es real que viajó por toda Europa y lo hizo con su hermano.

Conoció a la reina Isabel II.

No sabemos realmente lo que pasó ahí.

También hay un guiño histórico.

A la reina Isabel II la llamaban la reina ninfómana.

Hay un guiño sobre eso.

Hay cosas que nos hemos inventado y son de ficción.

Toda la relación que ha tenido con su hermano nos las hemos inventado.

No sabemos cómo fue.

-Nos gusta pensar que la película también habla de cómo las sociedades

necesitan crear sus propios mitos.

Más que por mérito del objeto,

es por la necesidad de los que lo mitifica.

Ahora estamos creando mitos en distintos ámbitos

porque los necesitamos.

Necesitamos esas referencias.

Para dar sentido a nuestra vida o a lo que nos rodea.

El Gigante de Alzo es una prueba clarísima de esa construcción.

Eso se puede extrapolar a muchas circunstancias

de nuestra vida actual.

Supongo que te quedaste con los ojos como platos

cuando te llega esta propuesta.

Estás muy lejos de parecerte a ese Gigante de Alzo.

¿Cómo te planteas el personaje?

Yo leí el guion y me parecía muy bonito.

Ahora, ¿cómo lo vamos a hacer?

Era la pregunta para cada día de rodaje.

Una vez que me di cuenta que iba a tener que hacer

casi toda la película en zancos, con unas manos de mentira,

con unas prótesis internas...

Mide 2 m 30.

2 m, 32.

Fue una suerte conocerle.

Pude observar cómo se relacionaba con el espacio.

Lo tenía ahí durante dos semanas antes del rodaje.

Veía cómo respondía a las miradas de la gente.

Era el alimento que yo necesitaba en ese momento para lo físico.

Para lo psicológico ya fue apoyarme en en un buen guion.

Nos llevó a un terreno en el que nos sintiéramos todos a gusto

y marcará el color de la película.

-Lo que le pasó a Eneko también nos pasó.

Éramos guionistas, y luego nos teníamos que poner

la chaqueta de directores.

Los trucos que ha comentado Eneko.

Jugamos también con las angulaciones de cámara.

Efectos digitales.

Yo tengo que dejar claro que el gigante

se hace creíble por el trabajo de Eneko.

Se fijó en como se movía un gigante, una persona alta de verdad.

Fue capaz de captar esos matices.

Gracias a eso, la gente se lo cree.

-Dado auténticos disgustos a la gente cuando me conoce.

Es buenísimo ese disgusto.

Yo me alegraba mucho de ese disgusto

porque pensaba que habíamos hecho algo bien.

-Se van a reír de mí.

-Tranquilo, Joaquín. Tranquilo.

¿Cuál fue el planteamiento con los efectos especiales?

¿Cómo condicionó el rodaje?

David era supervisor de efectos especiales.

La primera vez que lee el guion nos dice que está muy bien,

que le parece interesante, pero que tenemos un pequeño problema,

que el gigante era el protagonista.

Normalmente aparece 3 o 4 minutos, como mucho, 10.

Prácticamente en toda la película nos ayudó mucho

y nos dijo que intentamos solucionar todo lo que pudiéramos en el rodaje.

Efectos ópticos, dobles, zancos, manos falsas...

En posproducción, el equipo nos ayudó.

y que el mundo del siglo XIX fuera creíble.

No se tarde crear un gigante fantasioso, sino alguien realista,

que existió y llegó a medir 2,42 m.

-Para que tuviese una mayor venta, lo vendían como un gigante.

Era una persona real, pero era muy alta.

En la película hay un momento que nos gusta especialmente.

Nuestros protagonistas están en Madrid leyendo el periódico

y de una ilustración suya.

Las personas reales no leyeran la rodilla,

y él se queja porque no es así.

Pero el vendían así.

Es un periódico de la época, de la ilustración de Madrid.

Le veían como un ser enorme.

Es lo que cuentas de la necesidad de hacer una leyenda de eso.

Además, en la época en la que está sucediendo,

para poderlo mercantilizar.

Si nos fijamos el contenido,

la película plantea temas muy interesantes.

Uno de los temas más interesantes es la relación entre los hermanos.

¿Qué no seducía de ese tema?

¿Por qué elegir el punto de vista de Joseba Usabiaga, de Martín?

Su hermano estuvo muy presente en la vida de Joaquín,

en los viajes que hacía.

Tampoco sabíamos muchas cosas.

La documentación llegaba hasta donde llegaba.

Al menos, lo que nosotros hicimos por documentarnos.

Por otro lado, tampoco queríamos contar una biografía al uso.

No queríamos recoger un personaje en sus años mozos,

que tuviera una trayectoria ascendente, luego descendente

hasta morir en desgracia.

Se ha contado muchas veces.

Queríamos contar algo que ya se había hecho

y se había hecho muy bien.

Siglo XIX, gigantes, el mundo del circo...

Te puede llevar algo que es "El hombre elefante".

Eso ya está hecho, es un clásico.

No vamos a hacer eso.

Lo que queríamos era alejarnos de lo que ya existía.

Pensamos que una buena opción

era contar esto desde el punto de vista del hermano.

Sobre todo, contar la historia

como si fueran dos hermanos que se fusionan.

Dos hermanos que son como una unidad, un yina y un yan.

Uno es más conservador, y otro más moderno, más rupturistas,

de querer ver mundo.

Ese contraste inicial y ese alejamiento que pueden tener,

poco a poco se van acoplando.

Ni uno es todo lo conservador que pensaba, ni lo otro es lo contrario.

-Te estaba esperando.

-Las cosas cambian, Joaquín.

-Yo soy el mismo, igual que siempre.

Eneko, cuéntame tu relación con ese hermano.

¿Cómo os lo planteáis los actores?

Fue una imagen muy clara.

Era el yin y el yan.

No es lo dibujaron en el ensayo.

Los casting fueron largos.

A nosotros nos mareaban.

"A ver si se parecen, poneos al lado".

Yo decía: "Madre mía, no tenemos ningún boleto

para que salgamos nosotros".

Fíjate cómo fue la simbiosis que se dio en los ensayos

y no comprender a uno sin el otro.

En un momento dado comentábamos: "Os parecéis".

Yo dije en los Goya que mi Joaquín es un Martín

y su Martín, mi Joaquín.

Puede ser todo perteneciente a un único cuerpo, porque somos así.

Enhorabuena por lo que dijiste cuando le cogiste el Goya.

Qué cosa más bonita y más maravillosa.

Todas las personas que se sientan identificados con Joaquín.

Eso es que no se sienten comprendidos.

Va por todos ellos, por todos esos cuerpos raros.

Que vivan.

Está hablando de personajes, de seres humanos.

La gran película y la pequeña película.

Es de lo más difícil que hay.

Uno de los grandes directores que conjuga ética es David Lean.

Yo te diría que gran parte de lo que le dijimos a Joseba

sobre Martín está cogido del personaje de "La hija de Ryan".

En el año que estuvo en sección oficial "Handia",

doblemente premiada, en la fiesta coincidimos con Sarah Mace,

que había venido.

No teníamos ni idea.

-Le dijimos que había sido una gran referencia para nuestro actor.

Nos dijo que ella era una actriz.

Su hermana lo entendió mejor.

-Cada uno tiene su tono.

Yo tengo un deseo, pero otra cosa es la realidad.

Intentamos transitar estas energías que puede tener el viaje, la ética.

La ética dentro de lo que podemos hacer.

No tenemos el presupuesto ni la capacidad que tienen otros.

Viajando a Londres, París o lo que sea.

A la vez, siempre con la toma de tierra

de la emoción humana de los hermanos.

Que siempre estuviera muy presente,

porque si no la historia

se desviaba hacia un lugar que no queríamos.

-De vez en cuando, recordábamos cuál es el norte,

que se dice en euskera, que queríamos contar.

Volvíamos a la dirección de los hermanos y seríamos.

Yo recuerdo que nos íbamos mucho al rincón para hablarnos y seguir.

¿Cómo se organizan estos dos señores con tanto talento

y capacidad?

En "La trinchera infinita" son tres.

Pobre Antonio.

-Muy bien repartidos los roles en el caso de "Handia".

En teoría, Aitor iba a estar más con los actores

y yo en la parte técnica.

Es un lujo porque eso se traducía en nuestro trabajo.

Teníamos muchas versiones en cada toma.

Eso es un lujo.

Tener cuatro ojos y dos cuerpos pensando:

"¿Qué podemos sacar de esto?".

Me iba muy contento porque teníamos muchas tomas.

Discuten mucho, en el buen sentido.

Eso nos acerca al sitio en el que al que queremos llegar.

No sabemos cuál es, pero queremos llegar.

Tenéis una especie de colectivo creativo que funciona

desde hace muchos años.

Contra siempre con el mismo equipo.

Quiero que me contéis un poco de todo.

¿Qué es la fórmula Moriarty?

Es muy difícil explicarlo y muy extraño.

La primera película que estrenamos...

Se estrenó aquí, en Zabaltegi, en San Sebastián.

La dirigieron entre Aitor y José María.

(HABLA EN EUSKERA)

La segunda la dirigimos entre José Mari y yo.

En "Handia" éramos Aitor y yo.

En "La trinchera infinita"

estamos con la combinación que faltaba, los tres.

Es maravilloso.

Depende del proyecto.

En el caso de "La trinchera infinita" es algo excepcional

por las condiciones del rodaje.

En el rodaje solo han estado dos personas.

Si no, sería un lío.

Como dice Eneko, somos mucho de discutir

y de páranos, de decirnos que no nos vamos a hablar

nunca más en la vida.

Luego, reencontrarnos.

(Aplausos)

Prácticamente siempre hemos contado con la misma gente.

De la misma forma que nos conocemos entre la gente...

-Este es el reconocimiento

a un gran equipo del que estoy muy orgulloso.

¿Podéis resumir me qué pedisteis al director de fotografía,

la música, que arropa de esa forma tan maravillosa a "Handia"?

Queríamos darle un aire de cuento.

Quizá el entorno rural es más realista,

pero luego eso va cambiando.

La música y el sonido son muy importantes.

Estamos muy orgullosos del trabajo.

A veces no se tiene en cuenta, pero es tan importante como la imagen.

(Música)

La idea era no cargarla demasiado.

En la primera parte...

Que no pareciese una película épica,

grande, sino que fuese algo más íntima.

Una música que te lleve a la psicología de los personajes.

(Música)

-Es una historia que te puede llevar a la ética a la grandiosidad,

pero no estamos contando eso.

En parte, puede que sí, pero tenemos que centrarnos

en los dos hermanos y en la intimidad que hay ahí.

La emoción que hay ahí.

Todo tiene que acompañar a película por ese camino.

¿Qué ha sido lo más complejo para ti al afrontar este personaje?

¿Hasta qué punto te ha cambiado la vida?

Lo más complicado fue el descontrol del inicio del rodaje.

(RÍE)

Sí.

Con la técnica.

Era una cosa tan sencilla que tardé en darme cuenta

que no podía utilizar mis manos para gesticular.

Estaba con Dios manos de silicona.

Me cuesta mucho enfadarme delante de gente, pero me generó mucha rabia.

Decía: "Y toda esta información que yo quiero transmitir con los gestos,

¿cómo lo voy a traducir?".

Creo que es el gran aprendizaje que yo me he llevado.

Aitor decía una frase la cena de fin de rodaje.

"Hemos adelgazado, pero hemos ganado músculo".

Vi un trabajo en la mirada y los pequeños giros que hacía

de cabeza que creo que fue un consecuencia de ese límite.

Hay una frase que decíamos continuamente:

"¿Puedes subir zancos está cuesta?".

Yo estaba agotado.

Mi primera reacción fue: "Vamos a probar".

Eso creo que me lo he llevado a bastantes rodajes luego.

Pero era ese pequeño descontrol.

"Van a montar luego como les dé la gana,

¿tendrá sentido esto que estamos haciendo?".

A confiar mucho, pero nos ha salido muy bien.

Además, es lo que está contando, que es visceral, emocional,

ha funcionado muy bien en pantalla.

Esa impotencia la tiene también el personaje, el gigante.

Es esa capacidad de adaptarse a lo que le está pasando.

Lo que comentabas de las manos.

Haces un ejercicio de imaginarte como no puede parar el cuerpo.

El sentimiento será primo hermano de lo que tú sentirías.

-Me tenía que ayudar para ir al baño.

Estaba incomunicado ahí.

Esa sensación de claustrofobia,

sin ninguna duda, me ayudó para el personaje.

-Hay que estar siempre a favor.

Sensación de claustrofobia tenía Eneko haciendo el gigante.

Sensación de claustrofobia habrá tenido Antonio de la Torre

interpretando alto coprotagonista de "La trinchera infinita".

Se nos va terminando el tiempo.

Quiero que me hables de la película.

Falta poco.

El 31 de octubre llega a los cines de España.

Ya podéis escuchar cosas.

Va a merecer la pena.

¿Qué queréis contar de la película?

Hemos plantea película como una alegoría sobre el miedo.

A mí era lo que me atrajo.

José Mari tuvo la idea.

El vio en el festival...

Todo está conectado al Festival.

El vio el documental "30 años de oscuridad".

Nada más ver la película vio algo interesante,

da testimonio a esta gente que estaba escondida en sus casas.

Podíamos hablar de algo tan extendido y básico como el miedo.

Algunos somos más miedosos, pero otros tenemos miedo a dar el paso,

a no mostrarnos como somos o a decir alguien lo que pensamos.

A no dejar el trabajo o al salir del armario...

Ha cambiado.

Nos parecía que era interesante en ese contexto histórico

de la guerra civil y la posguerra plantear todas estas dudas

o todos estos miedos en un personaje como Eugenio Blanco y como Rosa.

Rosa es su mujer, la interpreta Belén Cuesta.

(Música)

Estoy acabado.

-Han fusilado a Lorena.

Al Enrique, al Andrés, al Urquijo...

No me fío de nadie ya.

No pueden estar mejor.

Son dos grandísimas interpretaciones.

Es de un minucioso...

A seis manos, dos manos, cuatro, funciona.

Saca lo mejor de los actores.

Primero, los actores.

Antonio, Belén, Vicente y todos los actores

han mostrado un compromiso tremendo.

Eso se nota en la película.

Al final, la han hecho suya y la han enriquecido.

Mucho más de lo que hubiéramos hecho nosotros solos.

El compromiso está ahí, sin duda.

Para completar lo que decía Jon en el tema del miedo,

"Handia" es la alegoría del cambio.

Siempre estamos buscando una capa más.

Y también es una historia de amor.

Sobre todo, es una historia de amor de dos personas

que están en un zulo.

El estar así, pero ella también.

El compromiso que tiene con él, el amor que le tiene.

No puedes entender su actitud y su sacrificio sin amor.

-Prométeme que no vas a salir si yo no estoy aquí.

Prométemelo. Júramelo.

-Este festival ha sido muy importante para todos vosotros.

Ayer fue un día muy bonito para ti, Eneko.

Formas parte del reparto de "Patria".

Esa maravillosa novela de Fernando Aramburu.

Se ha adaptado para una serie de televisión.

Es uno de los personajes.

Han sido dosis muy pequeñas.

La reacción de la prensa ha sido increíble.

Yo quiero ver la serie, los ocho capítulos.

Luego ya hablaremos.

Ha sido una experiencia increíble.

Con esa estructura que es HBO

y todos los medios que hemos tenido al alcance.

Contar esa historia que sucede durante 20 años.

Con un trabajo de caracterización increíble.

Son todo cosas buenas.

Dar las gracias por haber estado hoy aquí, vuestro compromiso

y vuestro trabajo, por aportar cosas tan bonitas a la historia

de nuestro cine y nuestra cultura.

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Versión española -Handia (coloquio)

23 sep 2019

Coloquio sobre la película "Handia" con los directores, Jon Garaño y Aitor Arregi, y el protagonista, Eneko Sagardoy.

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