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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Gente en sitios (presentación) - ver ahora
Transcripción completa

Hola, buenas noches.

Hoy venimos decididos a romperos los esquemas.

Y es que "Gente en sitios",

la película que tenemos el placer de estrenar,

tiene la enorme virtud de hacernos caminar por un terreno inestable,

de sorprendernos a cada instante, de renovarnos como espectadores.

"Gente en sitios" es un aluvión de ideas,

como corresponde a su torrencial creador.

Juan Cavestany, buenas noches, bienvenido.

Hola, buenas noches, Cayetana. Muchas gracias.

Juan es uno de nuestros autores más prolíficos,

compulsivos y todoterreno.

Teatro, cine, series de televisión, hasta videoclips.

No para de crear y de producir, solo o en compañía de otros.

Es la primera vez que vienes al programa

y estamos felices de tenerte aquí. Pues yo felicísimo y emocionado.

Además de traer esta peli, que me ha dado tantas alegrías

y culminando con esta.

La verdad es que sí, tenemos muchísimas cosas de qué hablar,

porque es un proyecto tan personal,

que hemos hecho algo que no hacemos normalmente,

que es invitarte a ti solo para charlar así, mano a mano, tú a tú,

para hablar de todo lo que propone la película

porque, realmente, son muchos temas. Como no sabíamos por dónde empezar,

vamos a empezar, si te parece, por el principio,

por preguntarte de dónde surge esta película, "Gente en sitios".

Bueno, pues hago "Gente en sitios"

por una absoluta y genuina necesidad mía

de salir de mi cabeza, de salir de mi casa,

salir al encuentro con gente, con amigos, con actores,

con amigos de amigos de los que había oído hablar y me apetecía conocer,

y cómo buscar en sus energías y en su aportación,

mezcladas con mis propias ideas remanentes de otros proyectos,

ideas sueltas, apuntes y tal,

ver si con eso podía como hacer una especie de collage

del momento en el que yo me encontraba entonces

y en el que, a lo mejor, otras personas se encontraban,

que era un momento de incipiente sensación de fragmentación,

de crisis en plena marcha ya,

de dudas sobre el futuro,

sobre el trabajo, sobre todo esto.

Entonces, vi que en esa búsqueda

me encontré con cómplices sobre la marcha

con los que de repente era facilísimo quedar, rodar escenas,

igual era más joven yo, tenía esa energía

de no tener miedo a lo cutre, a lo precario,

y me fue saliendo una película casi sin quererlo, realmente.

¿Y qué te gustaría transmitir al espectador antes de verlo?

¿Dónde vas a invitarle a entrar?

¿Qué te gustaría contarle para que se quede?

Pues, bueno, como siempre se dice,

ven a la película sin expectativas, déjate seducir, etc., etc.,

pero sí quiero advertir que es una película

de una forma, de un formato, de una forma, de una calidad,

que, en principio, puede provocar shock o rechazo

o inquietud,

pero que yo creo que se debe afrontar

como con mucha relajación y mucha tranquilidad.

Es una película fácil, divertida de ver,

llena de comienzos, llena de ideas, llena de posibilidades.

Es una película que hay que ver con ganas

como de salir a caminar al campo a ver qué te encuentras.

Y luego resulta que has construido algo que nos interesa a todos,

has construido un mosaico en el que estamos todos,

en el cual todos nos reconocemos. O sea, que...

Pues me alegro que provoque esa empatía

porque le ayuda a uno a salir del miedo

de que las paranoias solas o los miedos

sean culpa de uno mismo sobre sí mismo.

Si son compartidos, igual estamos bien juntos todos.

Pues estamos bien juntos todos.

Son compartidos esos malestares y las risas también,

ese punto del sentido del humor genial que sobrevuela la película

son compartidos.

Pues vamos a ver ya "Gente en sitios",

un puzle de más de 1000 piezas que componen un extraño paisaje,

extrañamente parecido a nosotros.

Maribel Verdú, Antonio de la Torre, Alberto San Juan,

Santiago Segura, Eduard Fernández, Raúl Arévalo,

Adriana Ugarte, Ernesto Sevilla, Julián Villagrán...

No terminaríamos nunca de nombrar a todos los que pusieron su hombro

para alzar esta película, que sitúa al cine en otro sitio.

Un sitio ligero, exento de la pesada carga de las producciones al uso,

de los rodajes al uso, de los relatos al uso.

Por "Gente en sitios" deambula mucha gente por muchos sitios, claro,

pero se mantiene rigurosamente alejada de cualquier lugar común.

Toda una experiencia a la que os invitamos con entusiasmo.

Y después os esperamos aquí

para conversar sobre las muchas cosas que propone la película.

Que os guste mucho. Nos vemos ahora.

Pues, al final, el personaje de Roberto Álamo aprende a dormir,

igual que anteriormente Antonio de la Torre había aprendido a beber,

y Jacinto había aprendido a andar.

Y aquí estamos nosotros dispuestos a aprender a ver cine

con ojos nuevos, como por primera vez,

de la mano del responsable de este dislocado mosaico

que es "Gente en sitios".

Juan Cavestany, buenas noches de nuevo.

Hola.

Responsable de esta estupenda historia,

de la cual acabamos de ser testigos y de la cual nos sentimos partícipes

porque, realmente, estamos todos dentro.

Parece un puzle con muchísimas piezas,

como decíamos al principio, un mosaico.

Parece algo... Una historia que no tiene que ver con la otra,

pero también da la sensación de que todo tiene que ver.

Me gustaría preguntarte si tú, desde el principio,

eras capaz de ver el conjunto.

Bueno, evidentemente, no.

La película no parte ni de una tesis

ni de una visión de conjunto, sino, como te decía antes,

de una necesidad mía o de una pulsión o de un conjunto de pulsiones

que en el momento me afectaban.

Algunas me siguen afectando, otras se han procesado.

Otras, al ver la película, las reconozco,

al volver a verla, las reconozco

y me recuerda a mí mismo entonces. ¿Y cuáles eran esas pulsiones?

Pues eran temas, tanto personales como del...

Personales o de la política o de las relaciones, etc.

Pues la soledad, la fragmentación en las relaciones,

la dificultad en las relaciones, temas...

Temas que están presentes

en casi todo lo que he acometido o me ha interesado.

Entonces, la película no empieza con...

No parte con una tesis ni con una idea de conjunto en absoluto,

sino con la confianza de que esa idea o esa ligazón

o esa entidad que pudiera tener,

se tendría que dar forma a sí misma o se tendría que descubrir a sí misma

si las cosas iban bien.

La película comenzó

como con la certeza o la claridad de rodar una escena concreta,

la escena con la que termina la película,

la bandera de España en la plaza de Colón.

Tenía claro que quería empezar por rodar esa escena,

que me apetecía y que veía claro cómo hacer,

con muy poco texto o apenas texto.

Y a partir de ahí,

fui tirando de la cuerda de ideas y de notas,

y demás antiguas o cosas que danzaban por ahí, sueños...

Es verdad que vamos asistiendo

como a una especie de sucesión de escenas, de secuencias,

de "sketches",

y nosotros, como ejercicio,

el equipo decíamos: "Vamos a ver, vamos a buscar

denominadores comunes o cordones umbilicales

que estén en todo ese proceso creativo

y en todo ese proceso dramático".

Por ejemplo, el tipo de sentido del humor que usas.

¿Cómo lo definirías?

¿Hablarías de humor surrealista, dadaísta?

¿Hablarías del absurdo? ¿Qué humor abordas?

Para empezar por algún sitio. Sí, claro, me parece genial.

Yo creo que el humor que a mí me funciona

es el que, para empezar, el que no es buscado,

la comedia que no es buscada,

sino que se encuentra en el camino hacia otra cosa.

Lo extraño

y que puede provocar risa o empatía

en el camino a contar una cosa

aparentemente sórdida o más trágica o tal.

El humor que hay en la película también creo que es un humor,

como arma, como bálsamo, como reacción.

De las pocas cosas que nos quedan,

no voy a decir que es reírnos de las desgracias,

para nada, porque no es así,

pero sí la confianza

en que nos afecta a todos, que otros pasaron ya por eso antes,

que somos un poco ridículos en nuestra pretensión de superar eso

o de ser los primeros que vamos a encontrar el remedio

para no padecer determinadas cosas.

Usted ha pensado alguna vez adónde nos vamos.

(Risas)

Supongo que hay alguna escena, no lo sé,

que se puede ver como un sketch o un chiste o tal,

pero creo que todas tienen ambición

como de fábula. En todas hay un misterio

como esencial. Sí, sí lo hay.

No sé, lo digo sin... De verdad, sin pretensiones,

pero que me da pena cuando se lee como colección de "sketches".

No sé...

¿Qué pasa, que no sabes andar? Venga, que te voy a enseñar.

Creo que la película respira algo más

que grisura o que tristura o que tragedia,

porque, fíjate, volviéndola a ver ahora,

de repente, identificaba otros hilos como conductores de la película,

quizá más luminosos,

como, por ejemplo, la idea del ayudar a los demás

o la necesidad de ayudar al otro

que, bueno, sí que fui consciente en el momento

que en la película había mucho eso, había algo de eso.

Y de hecho, una de las pocas cosas recurrentes de la película

es este hombre que ayuda a los demás a aprender cosas básicas.

Que es precioso. Preciosísimo.

Sí, es como muy de libro de niños, como muy de manual para...

No sé para quién.

Eso es.

Vale.

Despacio.

Abre la boca un poco.

Abre la boca.

Y ahora a la vez traga.

A la vez que empujas, traga.

Muy bien. Así.

Muy bien.

Ya está.

Ya sabes beber.

Venga, hasta luego.

Yo, por aquella época, y en circunstancias, digamos,

de una relación profesional, una persona me recomendaba:

"Lo que tú necesitas

es salir a convocar encuentros con la realidad".

Me quedaba mucho con esa frase.

Necesito salir... Necesito convocar encuentros con la realidad.

Entonces, ahora, también pensando en la película

a la luz de este recuerdo que tengo,

es como que la película pueden ser pequeños encuentros con la realidad,

con los que uno se topa

inesperadamente,

en la vida, en el ir a comprar algo, en el ir a encontrarse con alguien.

Juan, sí que me gustaría ahora saber

cómo se ha rodado esta película, cómo se ha hecho,

cómo la has planteado,

cómo has decidido a los actores,

cómo se ha producido, con qué equipo has contado...

Bueno, pues la película la empecé a rodar yo mismo

con una cámara doméstica muy pequeñita,

una cámara de las que por aquella época se usaban

para irse de vacaciones.

Ahora ni siquiera se usan esas

porque se hace con el móvil directamente.

Era una cámara muy pequeñita, muy precaria.

Usaba el sonido de la cámara la mayoría de las ocasiones.

En algún momento le puse un micro.

Muy muy precario

y muy desatendiendo cualquier norma elemental

de cómo se deben hacer las cosas

en términos de planificación, iluminación, etc.,

pero a la vez,

yo sintiéndome muy ágil

y muy resolutivo con los actores,

planificando las escenas sobre la marcha y descubriendo cosas.

Y, en general, como te decía antes, esta precariedad,

esta suciedad en cómo está rodada.

A mí me daba una gran confianza tanto en mi relación con los actores

y en la capacidad de...

Bueno, pues de repente encuadrar cosas improvisadas

o cambiar de localización a mitad de la secuencia.

En la escena, por ejemplo, de Luis Bermejo y Raúl Arévalo,

la rodamos dos veces en dos sitios distintos

porque no me quedé contento

con el sitio donde la rodamos por primera vez.

Entonces, bueno, esa ausencia

como de una responsabilidad financiera con la cosa,

pues lo hacía bastante divertido por momentos.

Y ahora qué.

A mí me gustaba mucho que,

cuando yo iba con la película por ahí y la enseñaba

en ciclos, festivales o en pases, etc.,

me venía gente como muy contagiada del espíritu de decir:

"Qué ganas. Tengo una cosa que hace tiempo que me apetecía hacer

y me doy cuenta que sí que lo puedo hacer con muy poco".

Y la gente se sentía como muy motivada.

Surgió toda esta cosa de hacer las películas con poco dinero

o sin dinero, el "low cost", y tal.

Yo no me sentí muy bien

de haberme significado de alguna manera

como alguien que proponía este modelo tan loco,

tan poco responsable,

que, sobre todo, y que no se me olvide decirlo en ningún momento,

pasa por la colaboración desinteresada de gente.

Claro. Así es como se hizo la película.

De los actores y de gente que me vino a ayudar

también con la cámara y el sonido.

Tenía como una doble sensación

hacia los actores a los que pedía estos favores.

Yo notaba en ellos

como una excitación por hacer esto así.

Una maravilla. Yo lo sabía.

A la vez, me sentía muy obligado con ellos,

como muy, no culpable, pero casi.

Iba a buscarles a su casa yo, les invitaba a comer...

Se convertía como en una jornada

de que yo les estaba dando las gracias a ellos

por hacerme el favor este y ellos, a la vez,

yo creo que estaban como muy flipados

del tipo de propuesta y de cómo estaba yo,

tanto de director, como de guionista, como de conductor o...

Lo sé, lo sé,

era para decirte que puedes poner eso aquí que no me molesta.

¿Eh?

Eso que había ayer aquí que no era para tanto.

Si es igual, ya lo he tirado.

¿En serio?

Es que la precariedad era tan evidente,

que igual muchos me ayudaron un poco por pena, la verdad.

(RÍEN) Bueno, por lo que sea.

Si hablamos de emociones, son muchas las emociones.

Efectivamente, era un momento social, político y económico

distinto al de ahora y eso marca mucho la película.

Hay... Parece que hay en cada secuencia, aunque son muy distintas,

pero siempre una especie de fractura emocional interior

en los personajes.

Una especie de desequilibrio, de...

De desconcierto.

Háblame de esto.

Sí, hay varias cosas en lo que comentas.

Es verdad que hay...

Si yo lo pienso, realmente,

yo sí hice esta película desde una crisis.

O sea, mía personal.

Económica y personal, sí. Yo sí percibía una crisis.

Tampoco quería hacer una película sobre la crisis

de España o mundial en el momento,

pero sí que yo la hice con esa sensación en mí

y quizá por el hecho de ser eso así,

conectó con algo que realmente estaba pasando en ese momento.

Y en cuanto a lo que dices de cómo que escenas

en las que hay una especie de aparente normalidad que se fractura,

sí que otra forma igual de contar la película

es como una colección de comienzos.

La fascinación con los arranques, ¿no? Con los comienzos de las cosas.

Y esos comienzos

se trastocan o se trastornan, o hay un cortocircuito

y ahí acaba la escena.

A mí me parece que esa energía era como muy divertida

y, a la vez, bueno, puede resultar frustrante,

pero, a la vez,

la imposibilidad de completar

es lo que hace que la máquina de la película siga para adelante.

El coche lo estampamos contra un árbol.

¿Y cuánto tiempo tienes que llevar eso?

¿El qué?

El collarín. -Ah.

Pues no sé.

Mañana nos vamos a Zaragoza.

Luego, cada secuencia,

supongo que cada uno conecta con una secuencia distinta

porque cada secuencia plantea un tema distinto.

Por ejemplo, me viene a la cabeza la de Adriana Ugarte,

que plantea, por ejemplo,

la necesidad de aprobación del otro.

Que yo siempre que veo a alguien muy operado pienso:

"¿Quién tendrás al lado? ¿Quién tendrás al lado que no te acepta?

Que no te acepta y que hace que tu no te aceptes".

Fíjate hasta qué punto la película es...

Yo la contaba en su momento

como también una especie de diario de las cosas que me fueron pasando a mí

y los encuentros que tuve con gente, actores o no,

a lo largo del año en que se hizo, el año 2013.

Hasta qué punto es así,

que esta escena que protagoniza Adriana y Mikel Insua,

surgió porque conocí, a través de Javier Gutiérrez, creo,

a la chica que hace de la que está en la clínica,

o sea, la que les recibe, que se llama Pilar, una que es amiga.

Es una chica que conocí y me contó que trabajaba

en una clínica de estética, de cirugía estética y tal,

y me contó que pasaba muchas veces eso,

que venía una chica acompañada de un hombre,

que no se sabía muy bien si era su novio, su amigo,

su mentor o quién,

que era el que daba las indicaciones o ponía un poco los parámetros

de la operación que se venía a hacer. Que es una historia de terror.

Es una historia un poco de terror. De terror.

Entonces, me contó eso

y entonces me pareció una situación dramática muy interesante.

Muy interesante. Y le propuse a ella misma

interpretarse y dejarnos hacerlo en su clínica,

que es donde está hecho esto. Qué gracia, qué gracia.

¿Te puedo hacer una pregunta? -Sí.

Da la impresión de que no te quieres hacer estos implantes.

¿No lo tienes claro? -No, no.

Si no lo tienes claro, no lo hagas.

Es que no lo sé.

A ver, más secuencias.

Por ejemplo, Alberto San Juan subiendo

con esa incomunicación. Esta es otra escena

que trata sobre la necesidad de ayudar a otros

y de no saber bien cómo hacer eso.

Alberto intenta ayudar al que está haciendo su trabajo

y que no tendría porqué estar ahí Alberto ofreciendo su ayuda.

¿Qué tal?

No sé, ¿qué tal estás?

¿Te encuentras bien?

Pero esa escena está inspirada

por el hecho real de que en esa época Alberto se estaba cambiando de casa.

Yo lo supe y le propuse si podíamos ir a grabar una escena con él

durante la mudanza de su casa.

Entonces, claro, aprovechamos todas las cajas,

todo el material que estaba trasladando,

los mudanceros, que son los de verdad,

les contamos un poco la historia por encima en el momento.

La única indicación que había para ellos

era que tenían que no contestar a Alberto,

simplemente seguir subiendo muebles. Y les pareció bien.

Entonces, quedó una escena

en la que yo también reconozco mucho a Alberto

y su impulso este

de querer aportar, de querer ayudar, de querer contribuir.

Está muy bien.

Una que nos encanta a todo el equipo

y que ha sido como una secuencia modélica

al hablar de la película,

es la de las dos chicas que se encuentran en la calle

y una acaba arrastrada, enganchada al pie,

porque necesita que la otra le hable de su vida

y le reafirme positivamente la opción que ha elegido,

que es poner un restaurante.

Esa nos parece también muy brillante.

A mí esa escena me parece una de las más violentas de la película.

Aunque hay otras, bueno, que, aparentemente,

son como más estrepitosas o más dramáticas y tal,

a mí esta me parece especialmente violenta.

Alguien, después de ver la película, me dijo que le había fascinado

esa energía violenta de las ideas,

esa energía como de ideas que explotan y te explotan en la cara.

¿Qué coño son tamales?

Pero, ¿qué estás diciendo?

Perdóname.

Es que no sé que estás diciendo que es comida mexicana.

Levántate, mujer, no es para ponerse así.

¡No me chupes los zapatos!

No tengo ni idea de nada pero es que me ilusiona

con las cosas que le voy a hacer.

Deja de humillarte y levántate. -Perdona.

¿Estás bien?

Estoy bien pero me voy a quedar aquí un rato.

Pero cómo te vas a quedar tirada en la calle.

Sí, de verdad. -Bueno, pues entonces...

Yo me...voy. -Bien, vete.

No tuve mucho tiempo para prepararlo con las actrices

y, prácticamente, tuvieron como que, sobre la marcha,

hacerlo a trozos y tal, pero demostraron un tesón las dos...

Bueno, es genial, es brillante la puesta en escena

y son brillantes ellas.

El resultado, cómo van modulando... Está muy bien.

Luego también utilizas algunos estribillos,

por llamarlo de alguna manera, en ese collage de piezas.

Por ejemplo, los peces en la pecera

o Tomás Pozzi, que le amo,

no me puede gustar más ese actor, por Dios.

Allá donde aparece

fotografiando, bueno, momentos de ese collage.

Sí, sí.

Bueno, yo según iba acumulando escenas en la película,

por un lado, iba viendo lo que te comentaba antes,

iba viendo la posibilidad

de que quizá iba a tener una coherencia todo en algún momento.

Pero que había que apoyar un poquito

esa intención de conjunto con algunas cosas recurrentes.

Y entonces, ahí es donde metí el personaje que hace Tomás,

de un fotógrafo misterioso que aparece en distintos momentos

de las escenas fotografiando a los protagonistas,

que es un...

Bueno, hay algo también ahí muy autobiográfico

porque yo sí que tengo esa especie de...

Yo tengo ese vicio de sacar fotos a gente por la calle,

sin que me vean.

Entonces, me pareció muy pertinente

que eso estuviera en la película, de alguna manera.

Hola.

Man. -Javier.

¿Qué tal? -Encantado.

Pablo. -Hola.

Y la tercera escena que rodamos,

que fue la escena con Eduard Fernández

en el punto de encuentro familiar,

esa escena en la que Eduard se tiene que interpretar a sí mismo,

tal como yo llevo un rato intentando hacer,

interpretarme a mí mismo ante una cámara.

Además, fue el momento de...

En el momento en el que supe que tenía como una película en ciernes,

que fue la tercera escena, como te decía, que grabé.

Se la propuse a Eduard, le conté la premisa de la cosa.

Tan sencilla como es en la película, un padre que va a recoger al niño

y le piden que se deje grabar en el acto de recogerle,

en el que lo único que tiene que hacer

es lo que hace todos los días y ser el mismo,

y es incapaz de hacerlo porque tiene como que pensarse desde fuera

o tiene que interpretar la naturalidad.

Como cuando a los actores os decimos: "No, natural, sin hacer nada.

No hagas nada". ¿Qué es eso de no hacer nada?

Tú como si fuera un día normal.

Como si yo no estuviera.

¡Acción!

No, un momento. ¡Corta!

No entres corriendo es que vas muy rápido

y no te puedo seguir.

Tú de forma natural como si lo hicieras todos los días.

Con Julián Villagrán nos pasamos un día entero,

fue la escena más larga de rodar.

Nos pasamos más de ocho horas andando literalmente por la nada,

por el campo... (RÍE)

A la salida de la prisión de Valdemoro.

Y era un preso que sale de la cárcel y no sabe dónde ir.

Acabamos en un hotel, él, yo y la actriz,

donde teníamos simplemente que rodar que había una mujer en la cama

y él mirando por la ventana.

Y para eso cogimos una habitación sobre la marcha.

A Julián le daba como corte llegar... Bueno, a mí también un poco.

Llegar tres, dos tíos y una chica, Ángela.

Llegamos a un hotel en Alcorcón, por ahí,

para que nos dejaran entrar en una habitación

de la que nos íbamos a ir en una hora, en cuanto sacara los planos.

Entonces, nos daba como corte

y Julián se inventó que éramos un grupo de música

como que acabábamos de llegar a Madrid y teníamos un bolo.

Entonces, por pudor, explicaba mucho,

se pasaba en explicarse a la recepcionista,

con lo cual, nos hacíamos más sospechosos.

Decía: "No, vamos a estar un rato solo porque tenemos el bolo ahora".

Y quería que eso sonara casual.

No hay nadie en la calle.

Ah, sí, sí, hay alguien.

Yo te iba a preguntar también la aparición de Juan Carlos Monedero

porque en ese momento, no sé si estoy equivocada,

pero ni siquiera existía Podemos, ¿no?

No existía Podemos, no, era el año 2013.

Yo a Juan Carlos le conocía

porque habíamos coincidido en la universidad.

Los dos hicimos ciencias políticas.

Él es un poco mayor que yo, aunque no lo parece.

Pero yo le recordaba de la facultad y luego, por amigos comunes...

Y quería tener en la película yo una escena

en la que alguien contara algo desde una especie

de posición académica, un profesor, un experto en algo.

Tenía como esa intuición

de que quería un discurso bien armado dentro de la película de alguien.

Y pensé en Monedero

y entonces le llamé para contarle esto.

Le encantó la idea porque a él le gusta mucho hablar, en realidad.

Claro. Y al contarle el proyecto este,

una de las cosas que me contó

es que tenía entre manos un proyecto muy interesante

del que pronto iba a tener noticias. Qué gracia.

Sí, sí, no existía Podemos como tal y yo no recuerdo bien,

pero él no era en el momento una figura pública.

No lo era, no. No, para nada.

¿Qué es la decencia? ¿Qué es una vida decente?

Una vida decente es donde tú puedes desarrollar tu proyecto de vida

sin pisar el cuello a nadie.

En la película, hace eso

y, además, es el personaje del pesado del taxi.

(RÍE)

Que es la parte graciosa,

que es un tipo que no para de machacar al pobre taxista.

El rodaje fue muy gracioso porque el taxista contestaba.

Al taxista le pedimos permiso, claro,

para entrar en su taxi y rodarle a Juan Carlos,

que era una especie de entrevista.

Yo le lanzaba preguntas y él contestaba.

El taxista nos dijo que sí,

pero además se sintió invitado al debate y él contestaba,

aportaba sus cosas

y le parecía fenomenal todo lo que contaba Juan Carlos.

A lo mejor es verdad que hemos completado el proceso

de hominización pero nos falta completar

el proceso de humanización.

Somos realmente humanos cuando no dé asco ver

a un ser humano aprovechándose de otro ser humano.

Era Jerry Seinfeld el que decía

o le he leído decir que el dilema esencial del ser humano

es o quedarse en casa o salir. (RÍE)

Yo había hecho una película que se llama "El señor",

que era de un señor, Luis Bermejo,

andando solo por la calle y estando solo en su casa.

Una película muy pequeñita que tuvo una distribución muy pequeña,

y me había metido como en una cosa muy de mi cabeza,

mi casa, mi ordenador, donde yo montaba todo,

mis ocurrencias... Además, era una película muda.

Muy poética, pero muy ermitaña, de alguna forma.

Y "Gente en sitios" era lo contrario,

era el decir: "No, hay que salir a la calle,

hay que hablar con la gente, ver qué nos pasa,

ver qué le interesa a este actor,

ver qué le apetece hacer a este otro, de dónde viene...".

En la película hay ideas de actores.

A Luis Callejo le llamé y le conté la película

y le pregunté si tenía alguna idea

y me contó la idea del robo en el que se ponen a limpiar,

es una idea suya y de Nacho Marraco, que es su socio en el teatro.

Es una película muy coral,

pero no solo en lo aparente de que hay un reparto muy coral,

es que en cómo se hizo

y cómo fueron mis relaciones y mi inspiración para hacerla,

fue acoger muchísimas energías.

Pero qué coño haces.

¿Has visto cómo tiene la cocina? -Estas loco o qué.

La casa entera.

Juan, me da muchísima rabia

porque da para varias noches a tu lado hablando de esta película

y de mil cosas de la vida, pero se nos acaba el tiempo.

Pues nada, te las seguiré contando. Que mucha suerte

con esa segunda temporada de "Vergüenza",

que estáis rodando ahora, la serie. Muchas gracias.

Y que no pares nunca

porque formas parte de nuestra excepción cultural.

Por favor. Bueno, pues lo intentaremos.

No pares nunca de seguir haciendo cosas,

que te vamos a seguir siempre muy de cerca. Muchas gracias.

A vosotros. Por este rato.

Y gracias a vosotros también.

Ya sabéis que os esperamos la próxima semana

para seguir conversando alrededor del cine español más reciente.

Un beso muy fuerte, feliz de semana.

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Versión española - Gente en sitios (presentación)

20 may 2018

Cayetana Guillén Cuervo presenta la película "Gente en sitios" y un coloquio sobre la misma.

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