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No recomendado para menores de 12 años Versión española - El faro de las orcas (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Una única palabra,

el nombre de la orca rompe el silencio de Tristán.

Damos la bienvenida a nuestros invitados.

Gerardo Olivares y Maribel Verdú.

Enhorabuena por este trabajo.

No sabemos qué va a pasar con los personajes de ficción,

si sabéis lo que ha pasado con los personajes reales.

¿Qué ha sido del niño que tuvo con esas orcas, Agustín?

Cómo se implicó Beto en vuestra historia.

Empezamos por Agustín.

Tiene 22 años, tiene novia,

estudió artes aplicadas, es diseñador gráfico,

y, aunque el autismo es un desorden del cerebro que puede mejorar,

pero nunca se llega a eliminar del todo,

sí que es un chico autosuficiente y que sé,

porque me lo ha contado Beto,

que cuando vio la película se emocionó mucho.

Beto sigue de guardafauna en península Valdés.

En una playa donde está vigilando las ballenas.

En Argentina funcionó superbién en taquilla.

De alguna manera, fue un lapsus en su vida.

Ahora ha vuelto a su realidad y a sus ballenas y a sus orcas.

-He tenido el gran privilegio de poder vincularme con las orcas

de una manera amistosa y que me hayan aceptado como amigo.

Es exagerado, pero parte de su familia.

Ellas no ha sido para mí durante 20 años.

Eh, chiquitita.

-Para él era contar su vida.

Estaba feliz, todo el día con nosotros.

Estaba en el rodaje.

No daba la lata.

Te llevaba por ahí a caballo.

Vino aquí al estreno, a la promo.

Aprovechó para comprar ropa.

Allí son tres horas para ir al sitio más cercano.

Estaba entusiasmado.

Todavía recibo mensajes de Beto.

-Imagínate a un señor que vive aislado en mitad de la nada.

Tarda vamos del paro al pueblo más cercano, más de una hora.

-Hora y media.

Teníamos ese café con Wi-Fi.

Tres horas a la civilización.

-Fíjate, ese hombre perdido en su mundo, en su historia,

que nadie echa cuentas de él... -En una casa rodante.

-Ahí vivió 11 años.

De pronto, le hacen una película sobre su vida

y se convierte en un personaje público.

Para él, asimilar todo eso, le ha llevado su tiempo.

Hacía del doble de Joaquín Furriel.

En las escenas donde había que arriesgar un poco,

el que hacía de doble era Beto.

-Se acercó con un manojo de algas.

Estaba muy sorprendido.

Me metí al agua arrojándole de nuevo a ellas el manojo de algas.

La orca tomó el manojo de algas y me lo trajo.

Luego rivalizaban entre ellas para ver quién llegaba antes.

Fue una fiesta ese día.

Estuve horas jugando con ellas en el agua.

Un suceso para mí increíble.

No sabía si estaba soñando o era realidad.

Volviendo a la ficción de los personajes,

hasta el final no sabemos la tragedia que ha vivido Beto

y que quizás, le hace comprender perfectamente

en la soledad de esta madre y este hijo y le hace empatizar

le hace implicarse de esa manera.

¿Hasta qué punto tiene que ver con su propio drama?

Al final, vas descubriendo la película

que él sufre una tragedia.

Perdió a su mujer y a su hijo en un accidente de avioneta.

De alguna manera,

lo que trata de evitar al principio con el niño es empatizar con él,

porque sabe que llegará el momento en el que se vaya.

No quiere empatizar con ese niño ni con la madre.

Por eso mantiene las distancias.

El hecho de vivir solo, vivir aislado,

tener esta tragedia encima,

le ha hecho desarrollar un carácter gruñón, huraño,

pero lo que no quiere es crear una empatía con ese hijo,

con ese niño, porque sabe que terminará yéndose.

-Autismo, síndrome infantil caracterizado

por la imposibilidad de mantener contacto

y mantener estable su entorno.

No es una enfermedad, es un trastorno.

Cada caso es un mundo.

Quiero saber cómo fue tu acercamiento al autismo

a través del personaje, del niño, cómo has aprendido.

Estuvimos en Buenos Aires antes de empezar el rodaje

con las pruebas de vestuario, maquillaje,

y todas las tardes íbamos a terapia.

Íbamos a terapia con la coach, la coach de niño en la película,

es un ser que no tengo palabras,

y un especialista en niños con trastorno

como el personaje de la película.

El niño ha crecido.

Cómo entró en todo.

Preguntaba todo el rato y estaba con otras madres, ¿no?

Llega un momento en el que lo automatizan todos.

Abre el grifo, cierra...

Tú sigues haciendo tus cosas.

Es una rutina... Claro.

Si yo estaba muy pendiente...

Estás tan acostumbrado a eso que lo haces de manera automática.

-¿Cómo se le ocurre venir con un niño enfermo y sin ningún plan?

-No es una enfermedad, es un desorden en su cerebro.

-Los niños con autismo necesitan una rutina

y saber perfectamente lo que tienen que hacer en cada momento.

En mi caso, yo tengo dos muy buenos amigos

que tenían un hijo con autismo severo.

El niño es al que está dedicada la película al final.

Murió hace cuatro años.

Ese niño venía muchas veces a mi casa

y teníamos una conexión muy especial,

porque este niño no quería

que nadie lo tocara, salvo su padre o su madre.

Sin embargo, descubrí mucho en esa relación.

Se pone a jugar con los juguetes de mi hijo.

Veía esto de ordenar cosas,

de poner todos los lápices de rectos, en el mismo sitio...

Todas estas cosas.

Luego fui a un colegio especializado en niños con autismo de Leganés.

Tuve la oportunidad de entrevistarme con los profesores.

Fue hablando con unos, con otros, con especialistas,

como fui armando el personaje.

-Dicen que el vínculo de una madre con hijo

es tan bestia que no tendrán con el padre.

Los niños autistas tiene que dejar todo en su vida...

Vive a través de esa madre.

De repente, que no es de su madre delante o que la pierdan de vista,

puede resultar para ellos duro.

Respecto a ese tema,

hay algo importante que plantea la película,

que es cómo la ley intenta cubrir todas las posibilidades,

pero cada caso es un universo.

En este momento,

lo más importante para el niño sería continuar esa experiencia,

pero no va a ser posible.

Es un tema que plantea la película muy interesante.

No va a ser posible, porque el padre del niño no quiere.

El autismo es como un cajón de sastre.

Hay niños que simplemente los llevas a ese entorno de soledad

y de cierta dureza y no lo soporten.

En el caso de Agustín, de pronto, conectó con ese mundo.

Gracias a esa conexión, progresó algo.

¿Qué hubiera pasado en la ficción si el personaje

no tuviera que regresar a España con ese niño? ¿

no tuviera que regresar a España con ese niño?

¿Qué hubiera pasado si hubiera seguido en la Patagonia

con Beto saliendo a caballo,

acariciando las orcas?

El contacto con niños y la naturaleza siempre les va bien.

(Música)

Hay que detenerse en el niño.

Es un niño normal y corriente.

Era un terremoto.

Cuando le decíamos: "Vamos a empezar a rodar", hacía así...

-Un nivel de concentración...

Yo le reconozco que no paro.

-Él tenía una disciplina...

Un rodaje con un niño es un rollo.

Este chico tiene ese talento y tiene ese don,

y vas a llegar muy lejos, no me cabe la menor duda.

-Muy bien.

Las orcas son mi vida.

Es lo único que me queda.

Y me quieres separar de ellas.

Joaquín Furriel es una estrella en Argentina.

Había estado malito antes de rodar.

Había tenido un ictus.

Lo digo por valorar el trabajo que hacer.

Es una maravilla.

Decir que está a punto de estrenar una película en España,

"Taxi a Gibraltar".

Inaugura el festival tiene de Málaga junto a Dani Rovira.

También participó una persona que tuvo que ver

en el guion de esta película.

Este fascinante actor lo podéis ver en pantalla grande,

porque está a punto de estrenar una historia.

Esta película se rodó en Canarias

a la vez que estábamos nosotros.

-Me mandaban fotos.

Con "4 latas".

(Música)

¿Hasta qué punto para crear y darle verosimilitud

a este amor a tres era importante definir las soledad

de cada uno de ellos?

El vestuario...

Un diálogo, un guion...

Lo que más me ayudo fue el entorno.

La energía que hay en ese lugar te transporta.

Te quedas zen. Yo. Me encanta.

Flotaba por ahí.

Iba con mis cascos, miraba el mar...

Te da como una sensación de serenidad, de paz,

pero parece que de tristeza.

Y no, es más de melancolía,

de una felicidad que te hacía llorar cada día.

Parece que el personaje sale solo con lo que te da lugar.

-Para mí, como director,

era importante rodar en los lugares

en los que se había desarrollado la historia.

Claro.

Era la manera que tenían los actores de meterse en la Patagonia.

Al nivel de producción,

hubiera sido más fácil ir a otros lugares

donde tuviéramos más infraestructura.

Me negué a eso.

Conseguir ese ambiente de soledad

era rodando en península Valdés.

-¿Qué hacés?

-Hoy es la fiesta de la esquila, ¿no?

Para mí, esta película fue un punto de inflexión

muy importante mi vida, un antes y un después.

A raíz esa película,

me di cuenta de lo que de verdad quiero de verdad.

Quiero intentar salir de este barbaridad

que llamamos cada día de día.

Tengo refugio en el sur desde hace muchos años

al que he ido de vez en cuando.

Ahora es mi vida, mi refugio.

Vengo a Madrid cuando tengo que trabajar.

Todo a raíz de esa película.

Me acuerdo de una amiga mía, profesora de meditación.

Después de esta experiencia, ella es argentina,

conocía el lugar, le dije:

"Quiero vivir enfrente del mar, en mi refugio y tal".

Me dijo: "¿Por qué mañana?".

Dije: "Claro, lo voy hacer".

Lo estoy haciendo.

Hablas de la relación del ser humano con la naturaleza.

La naturaleza es un personaje muy importante.

Me muero cuando tengo que rodar en un plató.

Me falta el aire.

Soy un poco Maribel.

Para mí, el rodar tiene que ser una experiencia

no solamente el hecho de tirar planos,

sino que el rodaje se convierta en algo que yo no olvide jamás.

Probablemente no vuelva a vivir esa experencia nunca más.

Vivimos rápido y corriendo la vida.

Hay que hacer algo especial.

-¿Sabes que se construyó una cabaña donde se rodó todo?.

-¿Sabes que se construyó una cabaña donde se rodó todo?

-La cabaña sigue ahí.

La han mantenido.

Van hacer un pequeño museo.

Sobre Beto, sobre la vida de Beto.

La cabaña la puedes ver desde Google Earth.

Ha modificado el mapa.

Woody Allen dice que no vuelvas a los lugares donde fuiste feliz.

Llorábamos, llorábamos...

-Por muchas veces que regresemos allí, no va a ser lo mismo.

Se quedaba allí algo especial del rodaje, de nuestra convivencia.

Fue muy mágico.

-Y tanto.

(Música)

-Por eso, mis películas intento siempre enmarcarlas

dentro de paisajes que sean muy especiales, como "4 latas",

en el desierto del Sáhara.

Los Dolomitas,

"Entre lobos" en Sierra Morena... Lugares que me trasmitan algo.

(Música)

¡Tristán!

-Estábamos rodeados de animales, digamos que no domésticos.

-Tristán.

-En el faro, cuando era chiquitita se perdió una oveja.

Vivía en el faro.

Con el padre y el hijo.

Esa oveja era oveja

y me seguía a todas partes.

Al hacer las maletas,

la oveja no me dejaba hacerla.

-Sabías que te ibas.

-Sabía que me iba.

Sacas un tema que es muy importante en la película,

que nos recuerda el poder curativo de los animales.

Y cómo puede ser la comunicación entre un ser humano

y los animales.

Se utilizan en terapia.

El mundo está lleno de tribus donde un mono forma parte de la familia.

Es decir, los animales siempre han tenido

esa relación con los humanos tan especial.

Recuerda, por ejemplo, en el Amazonas con los indios yanomami.

Toda la familia su mascota era un mono.

Iban con el mono a todos lados.

O los pajaritos.

Esa relación en las tribus todavía se sigue manteniendo muy fuerte.

-Llevaban un mono y yo una oveja.

(Risas)

Eso es así. Cada uno lo suyo.

-Cuando Maribel se perdía,

sabíamos dónde estaba por los berridos de la oveja.

-Iba conmigo a todas partes.

Hay que hablar del especto formal de la película.

Orcas reales, digitales, animatronics...

Trabajaron en "El laberinto del fauno" y se llevaron el Óscar.

-Ten en cuenta que había secuencias

donde se rodaba un plano en Patagonia,

otro plano en Canarias y otro en Madrid en la misma secuencia.

Es decir, el interior de la cabaña estaba rodado en Madrid.

-No todo, hay mucho allí. -Pero la mayoría.

Todo eso, la complejidad de cómo solucionamos

esa secuencia donde la orca se acerca con el niño.

Me fui dos años antes a la Patagonia con una cámara de vídeo

y me tiré 15 días en una playa intentando los ataques

para tener por lo menos eso real.

Eso no se puede hacer con animatronic, CGI ni nada.

-Está prohibido que nos metamos en el mar.

-Hay un peligro, no por las orcas.

No se conoce ningún ataque de horca a ser humano en libertad.

Pero los elefantes marinos son agresivos.

No te puedes meter alegremente.

Hicimos una planificación bestial de toda la secuencia

donde se integraba todo esto.

Hay que recordar que las orcas no son ballenas,

son el mayor de los delfines oceánicos conocidos,

que son criaturas inteligentes,

que tienen grandes habilidades para la caza,

de aprendizaje,

transmiten una cultura

y es la hembra la que tiene la capacidad

y la obligación de transmitir esa cultura.

¿Qué os ha sorprendido?

Tienen una inteligencia...

-Enseñaban las madres las crías.

Tienen que hacer el varamiento en un momento

muy concreto de la marea.

¿Cuál es el peligro?

Que se pueden quedar varadas,

no regresar y morirse por deshidratación.

¿Qué enseñan las madres?

El punto exacto donde tienen que hacerlo,

el momento en el que la marea está a ras de un escalón

que forma las propias olas y donde no hay arena,

sino la arena es de cantos rodados muy chicos, que hacen de cojinete.

Es pura práctica. Yo he visto eso.

Estuve 14 días y no vi ni una orca.

El último día me entraron como 18 ataques.

Cuando se acabaron,

una madre se quedó con su cría la madre entraba y salía.

La cría entraba y salía.

Estaba enseñando. Eso es increíble.

Tenemos tanto que aprender de los animales.

Más allá de su valor cinematográfico,

tiene grandísimos valores para enseñarnos a vivir de otra manera,

ponernos en posición, situación alerta con nuestras propias vidas

y en responsabilizarnos con determinados problemas

que la sociedad plantea.

Esta película lo cumple todo.

Enhorabuena.

Responsabilizarnos con el tema del medio ambiente.

La gente incivilizada, mal educada...

La gente incivilizada, mal educada...

No se me ocurre tirar así...

Haog así y espero.

Lo de tirar una lata al suelo o abrir la ventanilla...

Te das cuenta de lo dañinos que somos.

Es algo aterrador.

-Las ballenas se están yendo de península Valdés.

Es un sitio al que las ballenas van a aparearse.

Es uno de los hot spot, como dicen los ingleses, de naturaleza que hay.

La ballena franca austral se está yendo

porque hay tantos vertederos de basura que las gaviotas

van y picotean a las ballenas.

Hacen un daño horrible.

Las ballenas no puede soportar esas heridas.

Eso es la mano del hombre. -Totalmente.

-Lo peor.

-Es la mano del hombre.

-Estas películas son un toque de atención.

El cine cambia la vida. La cultura cambia la vida.

Me gustaría que para la gente que la haya visto

sea un cambio de inflexión.

Al menos, una reflexión.

Por lo menos, reflexionar.

Muchísimas gracias, de verdad.

Un placer.

Hemos compartido con nuestros espectadores,

que tanto nos dan.

Sin ellos, nuestro cine tampoco tiene nada que decir.

Porque ellos están allí, nosotros estamos aquí.

Gracias, rubia.

Es un placer enorme.

Hasta aquí nuestro y vuestro programa de hoy.

Ya sabéis que os esperamos la próxima semana

en esta reserva natural del cine español.

Chao.

(Música)

Versión española - El faro de las orcas (coloquio)

04 mar 2019

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan Gerardo Olivares, director y coguionista de El faro de las orcas y su actriz protagonista, Maribel Verdú.

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