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No recomendado para menores de 12 años Versión española - El elegido (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Los dramas humanos se mezclan inevitablemente con el gran drama

histórico que provocó Ramón Mercader.

De todo ello vamos a hablar con nuestros invitados

de esta noche a quienes vuelvo a dar la bienvenida.

Antonio Chavarrías, director de "El Elegido", la película

que acabamos de ver. Bienvenido.

Ya respirando un poco la historia, porque la verdad es que nos deja

un poco sin aliento.

Elvira Mínguez, Caridad. Tremendo.

Esa madre tan tremenda. Tremendo, sí.

Bueno, hay que entender sus razones y ahora Eduard nos ayudará a ello,

Eduard Puigventós López, doctor en historia contemporánea

y autor de la biografía de "Ramón Mercader, el hombre del piolet",

este libro que tengo aquí, que es interesantísimo,

realmente, enhorabuena por el trabajo.

Resulta difícil elegir un tema por el que empezar a hablar,

porque realmente..., y más con ese final,

que nos deja el corazón encogido, podríamos empezar a hablar

de la relación de Ramón Mercader con su madre,

que estábamos nosotros mientras veíamos la película comentando eso

de la inquebrantable fidelidad de esta hacia sus ideas,

podríamos hablar de lo que sucede en esa madre

por encima del amor materno, que es casi incomprensible

para cualquier madre, no sé, de la tragedia

a la que se vio abocada Sylvia, la novia de Mercader,

que es una víctima absoluta de la muerte de Trotski,

de la victoria del estalinismo, no lo sé,

tocáis todos los temas importantísimos,

¿cuáles de estas cuestiones fueron las más determinantes

a la hora de decidirte tú a meterte en este relato, Antonio?

A mí hay varias cosas que me fascinaron,

aparte de la trascendencia histórica que tuvo el asesinato de Trotski,

es esa relación que establece con estas dos mujeres

de traiciones, o sea, sobre todo la película sobrevuela la traición

y hay una básica que es la relación que tiene Ramón Mercader

con su madre, en este caso es traicionado por su madre

y con Sylvia Ageloff. Entonces, son como dos caras

de la misma moneda y las dos historias me parecen tremendas,

me parece, quizá lo más fuerte, aparte del asesinato,

del crimen de Trotski, lo más tremendo son esas dos relaciones

que se establecen, de dependecia de él hacia su madre

y de Sylvia hacia él y esa ceguera que lo lleva a él

a cometer ese crimen en el que ya no cree,

yo estoy convencido que cuando entra a asesinar a Trotski

no es la persona convencida, es la persona ya que no le queda

otra escapatoria, que está allí y no puede fallar a Stalin,

al partido y sobre todo, a su madre

y la historia de Sylvia que es esa fidelidad,

esa credulidad que la lleva a..., no muere físicamente,

pero yo creo que la destruye de por vida.

Eduard, ¿qué grado de fidelidad a la historia guarda la película?

¿Echas algo importante de menos en ella?

No, realmente, lo que ha tenido que hacer Antonio, al contrario,

es sacar personajes, sacar tramas secundales,

que quizás lo que hubieran hecho es complicarlo todavía más,

pero el hecho es este, que Ramón Mercader

es reclutado por su propia madre

durante la guerra civil, porque la guerra civil al final

acaba siendo un campo de experimentación de muchas cosas,

siempre se habla de que es campo de nuevas armas,

de el internacionalismo, que si hay una dicotomía

democracia, socialismo contra fascismo,

lo que sea, pero también muchos de los personajes que aparecen

en la película y los que no pueden aparecer, porque es imposible

que salgan todos, acaban formándose también aquí,

entonces, realmente sigue el proceso,

yo creo que está muy bien conseguido el proceso de conversión

de este Ramón Mercader que ya es un comunista ortodoxo,

fiel al partido, fiel a sus ideas,

en asesino, él cuando lo reclutan en el año,

hacia el otoño invierno del 37 al 38,

él no sabe que será para eso, porque de hecho, nadie lo sabe,

nadie sabe que sería para asesinar a Trotski, eso viene luego,

él acaba siendo reclutado con la idea de informar,

de socavar ese Trotskismo al cual todos tenían miedo,

de infiltrarse en los enemigos, lo que pasa es que la situación

se le va poniendo a tiro, digamos,

y al final llega un momento cuando falla Siqueiros,

que también aparece en la película,

pues que el único bien posicionado

para acabar cumpliendo las órdenes

que llegaban de arriba, de muy, muy arriba,

no se podía llegar más arriba de Stalin,

pues era él y entonces, dejan de lado ideas más locas

como podría ser bombardear desde un avión,

meter ahí un comando mucho más grande que el que había llegado

hasta entonces, en mayo del 40 y él acaba siendo él individual,

la persona que puede buscar

alternativas a justificar su hecho,

porque si entra un grupo armado muy grande queda claro que detrás

hay alguien y él, de hecho, no puede aparecer en la película,

porque no pueden aparecer todos, él lo que acaba diciendo

cuando lo pillan es que era un trotskista desilusionado,

que él lo había hecho por amor, que lo había hecho porque Trotski

quería enviarle a matar a Stalin

y de ahí no se sale, él tiene esa idea aprendida,

lleva una carta en el bolsillo que cuenta eso

y durante el juicio y durante los años que estuvo en prisión,

siempre mantiene esa misma versión, como nunca tampoco acaba

reconociendo, ni que es Ramón Mercader,

ni que viene de España, ni que había hecho eso

ya premeditadamente, si no que... ¿Nunca jamás llega a confesar?

Nunca, hasta el momento de su muerte,

él pasa por distintas identidades, pero nunca recupera la propia.

-Y nunca regresa a España. -Y nunca regresa,

que era su deseo al final. -Es su deseo, sí.

Él se aprende la doctrina, quiero decir, se aprende el guion

que la madre le impone a través del partido.

Pero es que él estaba convencido de que eso era su contribución

a esa revolución, a la creación del hombre nuevo soviético,

la revolución mundial,

al fin de la lucha de clases, porque llegaría un momento

en que tendría que ganar la idea del comunismo

y entonces el Trotskismo impedía

que esa idea llegara a su fin,

por lo tanto, él creía fielmente que estaba haciendo lo correcto,

de hecho, Teresa Pamias, que era una comunista catalana,

que conoció a Mercader y se movía en ese ambiente, lo decía,

"es que todos los jóvenes politizados de aquel entonces,

si nos hubieran ordenado hacer esto, lo hubiéramos hecho"

y al contrario, no lo habríamos hecho con ningún resquemor,

no, no, al contrario, habríamos dicho:

"Bien, porque el partido nos lo pide y es nuestra contribución

y por tanto, estamos contribuyendo a algo que es mucho más grande",

es como una fe, como un dogma.

-Una vez que entres, no saldrás jamás, piénsalo bien.

-Madre,

haré lo mejor para la revolución y el partido.

Claro, efectivamente, es como para Dios entregar a Cristo

para salvar a la humanidad, efectivamente.

Elvira, ¿procuraste aproximarte lo máximo posible al verdadero

personaje, a la verdadera Caridad o hiciste tu personaje de ficción?

Bueno, yo lógicamente me documenté

todo lo que en ese momento podíamos encontrar,

absolutamente todo y tanto Antonio como..., vamos, que me facilitaron

todo y lógicamente yo después fui buscando más.

Intenté aproximarme en todo lo que podía a ella

y más desde un punto donde para mí era muy importante,

o sea, me fascinó tanto esta mujer,

al mismo tiempo me repelía tanto, pero era la fascinación tan grande,

que una de las cosas que yo quería hacer

era contarla sin medias tintas,

entonces, insistía mucho con Antonio y teníamos nuestras discusiones,

porque había un momento que incluso me acuerdo en Méjico,

que Antonio me decía: "La estás juzgando y has juzgado

que es mala" y yo le decía: "No, no la estoy juzgando,

precisamente, como no la estoy juzgando quiero contar lo negativo

y lo positivo de ella", quiero colocar a Caridad Mercader

con todo, o sea, no solamente la luchadora en aras

de ese bien común, ese bien social,

es capaz de sacrificarse, incluso en la vida de sus hijos,

si no, yo quería contar la cabrona que es capaz de hacer eso

justificándolo en aras de ese bien,

pero que detrás de ello lo que había era un afán enorme

de protagonismo y como no lo podía tener,

incluso de vivirlo a través de notoriedad, de poder,

a través de los propios hijos.

-¿No te gusta la secretaria?

-Tu misión es estar con ella.

Entonces claro, a mí me interesaba contar,

o sea, me interesaba, para mí era importante y además

a la hora de trabajar era muy, muy interesante fondear

en el mal, porque me parece que siempre tenemos que justificar

o tendemos a justificar a los personajes,

es muy difícil digerir que una mujer

sea capaz de, bueno, un ser humano, pero si además nos metemos

en las connotaciones femeninas de madre y todo esto,

es muy difícil digerir y aceptar que socialmente tenemos

una cantidad de genes enorme, semejantes a una mujer así,

a una persona así, ¿no? Y a mí me interesaba mucho

colocar encima de la mesa que no todas las madres tienen que ser

los ángeles protectores, si no que también en la historia

existen este tipo de madres feroces que son capaces de comerse

a sus propios hijos y me interesaba mucho contar esa madre,

entonces, ahí estábamos los dos...

Y conociendo el origen además de Caridad Mercader,

que había pertenecido a un estatus social muy alto

que se había desbaratado, habían perdido económicamente

su estátus y que, lo hablábamos mientras veíamos la película,

que se había metido en zonas muy cuestionables,

a ojos de su clan social, había estado encerrada en un manicomio.

Sí, de Nueva Belén, en Barcelona.

Yo no sé por qué viendo la película decía: "¿No tendrá que ver

con un rencor a que su propia familia la encerrara,

la hiciera callar?" Esa dureza y esa cosa, no sé.

Eso puede explicar un resquemor de clases,

pero explicar esa relación que tiene con los hijos,

a mí se me hace difícil de entender.

Es muy difícil de entender, yo creo que solo ahí colocados

en frío, hay que pensar que además ella comete actos

terroristas contra las fábricas de su propio marido,

que era una persona del mundo textil muy, muy, muy poderosa

y entonces, ella coloca varias bombas en las fábricas,

quiero decir, parece que sí que hay a priori, ella nace en Cuba,

entonces viene desde muy jovencita, la casa muy joven,

tiene los hijos muy joven con este hombre

y hasta donde hay una parte de lo que sé que sabe

que no precisamente tiene una vida maravillosa

con este hombre, entonces, sí parece que hubiera un cierto resquemor

hacia él y desde luego, sí apunta, si sigues un poquito hilando,

colocar ese resquemor para hacerle daño a él en la figura de los hijos,

pues parece que es un paso más adelante también.

-Un buen comunista sabe sacrificarse.

Tu hermano lo hizo.

¿Y tú?

-Sí, madre.

También hay que llevarla al contexto de la época

del que hablábamos antes en que todo era posible y realmente pensaban

que su aportación iba a transformar el mundo,

creían en una utopía que era un mundo perfecto,

un mundo sin clases sociales

y yo creo que también tenía un componente mesiánico esta mujer.

-Era tan convencida la mujer y tan fanática,

que murió teniendo, yo le digo, un escapulario de Stalin.

Yo voy a ser determinante, o sea, acabar con Trotski,

nos va a acercar a esa revolución que buscamos

y yo voy a ser, un poco la Virgen María, ¿no?

Voy a sacrificar al hijo para redimir a la humanidad.

-De hecho, Gregorio Luri, que ha escrito un libro también

centrado en la figura de la madre, dice que realmente ella de joven

es muy creyente y que al final su propio itinerario vital,

que la lleva a Francia, intentos de suicidio,

una aproximación primero al anarquismo,

luego socialismo y finalmente comunismo, el comunismo le da

lo que le había dado la fe religiosa

y por lo tanto, es una conversa y como conversa es la más radical

y la más entregada de todos.

¿Y cuánto puede la fidelidad y cuánto la necesidad

de que el relato fluya y sea atractivo en la ficción?

Ella aquí lo tenía fácil, porque los relatos sin retocarlos

ya eran muy atractivos, ya no solo por la parte histórica,

que lo era, por la parte casi de thriller, por lo era,

estamos contando cómo se prepara y se ejecuta un crimen,

si no porque son unos personajes muy ricos, fabulosos

y en ese sentido, casi te diré

que era el trabajo de sacar tramas, de sacar cosas

porque estaba muy cargado, eso podía haber dado para una serie.

Entonces, lo que sí que hubo que hacer es ficcionar

todo aquello que no se sabía, por ejemplo, toda la relación

con Sylvia Ageloff, se sabía que hubo esa relación,

pero no había referencias de cómo se habían conocido,

se sabía que se habían conocido en París, eso es pura ficción.

Los diálogos con su madre también es pura ficción,

no sabemos qué diálogos tuvieron cuando ella fue a buscarlo,

se supone que fue a buscarlo al frente y allí lo captó,

porque a partir de ahí desaparece, pero toda esa fue parte de ficción,

pero lo que es la trama, la estructura dramática

casi que la tenía hecha,

lo que supongo fue un trabajo muy grande y muy gratificante

de documentación, de buscar materiales,

de acercarme a la época,

y si me permites, una cosa que me sorprendió

y no deja de sorprenderme en ese periodo

de documentarme, es que normalmente cuando te acercas a la historia,

lo lees en libros, el que ha escrito el libro

como tú has escrito el tuyo, tiene una perspectiva histórica,

entonces, sabe de dónde viene, lo que sucedió y las consecuencias,

y me pasó una cosa curiosa, empecé a ir allí a las hemerotecas

de Méjico a leer la prensa de la época,

entonces, me encontré cuando se escribe la historia,

sin saber lo que va a pasar después

y sin saber, leer lo que está pasando en aquel momento

y me ponía los pelos de punta, porque es una época además,

como única, porque coincide con el inicio

de la segunda guerra mundial, entonces, yo iba,

empecé los meses antes, el atentado de Siqueiros

y entonces, vas leyendo y no solo buscaba, claro,

los referentes comunistas, también me acercaba a la época,

porque en la prensa leías desde las películas que se estrenaban,

los sucesos, los actos sociales, pero sobre todo,

ver cómo de pronto hay una pequeña noticia, que parece ser

que el ejército alemán ha entrado en Polonia

Pequeñita noticia, ¿eh? Sí y luego es como

aquello se va a arreglar, esto es un desliz y vas viendo

cómo se va alimentando y te ponía los pelos de punta,

"no sabéis lo que está pasando", luego ya no, luego ya empiezan

los italianos invaden Etiopía,

los japoneses bombardean Pearl Harbour,

invade la Unión Soviética, pero ves que hay un periodo de tiempo

y eso me lleva a pensar al presente.

Oh, qué miedo.

¿Y usted tiene idea de quién es el responsable

de toda esta violencia, don León?

-Iósif Stalin y puede encontrarlo en Moscú.

Eduard, ¿se puede afirmar con total seguridad que Stalin encargó

la muerte de Trotski, eso es un capítulo cerrado?

En principio, sí, faltaría ver mucha parte de la documentación

soviética, porque cuando cayó la URSS y legiones de historiadores

extranjeros entraron ahí a intentar sacar toda la leyenda negra,

pues al cabo de un tiempo cerraron los archivos

y es muy difícil ahora consultar, yo, de hecho, no pedí permiso,

es muy complicado y además no sé ruso, todavía más complicado,

pero por ejemplo, había un disidente que se llamaba Petrov,

si no me acuerdo mal, que él dijo que había visto a plantas enteras

del edificio de la Lubianka, de lo que luego fue el KGB,

solamente de información de Trotski, claro, eso no está,

pero sí que es cierto que por ejemplo de la operación "UTKA",

que es como le llamaron a la operación de matar a Trotski,

sí que hay un antiguo archivo del KGB

que en colaboración con un historiador británico,

sacaron parte de la documentación, que eso a mí me fue muy bien,

claro y ahí sí que se ven los nombres en clave,

qué papel tenía asignado cada uno, que no había un solo grupo,

si no que había tres grupos, el de Siquerios, el de Pujol,

que era un pinto también, hijo de un mallorquín

y obviamente el de Ramón, su madre y Eitingon.

Y entonces bueno, eso claro, lo mismo, ¿no? con perspectiva,

lo ves y vas diciendo, bueno, aquí hay tres caminos paralelos

que al final acaban coincidiendo.

Y Mercader pasó 20 años en la cárcel,

¿por qué la URSS guardó silencio y evitó que Mercader

fuera tratado como un héroe?

Yo creo que no le quedaba otra alternativa,

¿qué ganaba confesando que era Ramón Mercader?

Iba a seguir en la cárcel y perdía su condición de héroe,

de comunista ejemplar y de personaje histórico,

entonces, le gustase o no le gustase,

que yo sigo pensando que cuando llega el momento de matarlo,

no es una persona convencida, aparte que, igual que mataron

a Trotski, lo podían matar a él, de hecho, hay sospechas

de que murió asesinado, que en realidad murió envenenado

con radiaciones, porque él quería volver a España,

en sus sueños decía: "Quiero volver a Barcelona,

aunque sea de barrendero" y eso sabía que era imposible,

porque era una bomba rodante si este hombre hablaba.

Entonces siguió y yo creo que a partir de un momento

y es anterior al asesinato, a Ramón Mercader no le queda

otro remedio que jugar el papel que han dibujado para él,

porque sabe que no hay alternativa.

-Yo creo que sí, que estaba convencido,

que quizás el hecho de matar,

obviamente, no entraba en sus planes

y por eso las dudas que quedan muy bien reflejadas,

en los documentos judiciales todo el mundo habla

de que se había adelgazado, de que fumaba mucho,

de que comía poco, de que sudaba, conforme eso que estaba haciendo,

él sabía que no entraba en sus planes, pero el hecho de hacerlo

por el convencimiento de que estaba contribuyendo a algo nuevo,

es también lo que le permitió luego aguantar su coartada

durante tantos años, aunque yo también con el tiempo pensando,

digo, "si se hubiera salido con la suya,

quizás se lo hubieran cargado", porque era un personaje totalmente

incómodo que al final la cárcel lo acabó protegiendo.

Cualquier cosa era posible en la Rusia estalinista,

nadie estaba a salvo

y eso se lo ha llevado a la tumba, si él iba convencido o tenía dudas,

a mí, esa debilidad física que llegó a sentir,

tenía descomposiciones de cuerpo, temblores,

a mí me lo dibujan conflictos por todos los sitios,

me lo dibujan como una persona que no está tan segura,

que va allí un poco, que lo tienen que llevar,

de hecho, casi lo llevan literalmente, aunque no con su coche

y detrás viene su madre y viene Eitingon,

de hecho, lo están también vigilando,

o sea, no lo acompañan porque sí,

o sea, van con él hasta el mismo lugar

en el que tiene que cometer el asesinato,

entonces, yo no lo tengo tan claro.

Y lo que decíamos, ¿no? Esa madre impertérrita

en el coche fuera mientras su hijo está matando a Trotski.

Y un hecho, que lo que le preocupa

cuando ve que llega la Policía, es ver si ha matado a Trotski,

no si mi hijo ha sobrevivido o no ha sobrevivido,

si lo ha conseguido o no lo ha conseguido,

que esto es lo que me parece más tremendo.

-¿Tú crees que lo ha conseguido?

Ella educa a su hijo para cumplir su destino,

¿tú cómo te planteas esa relación con tu hijo

en la interpretación? ¿Cómo planteáis esa relación?

Yo partí de..., a mí me parece que solamente se sostenía,

esta es mi opinión y seguramente infundada y ya está,

pero a mí me parece que solamente se sostenía con una relación

mucho más perversa,

¿Sexual? Sí,

o sea, yo sé que sí que hay cosas, por ejemplo, Luís,

el hermano pequeño lo dice. Lo deja entender.

Lo deja entender, había mucho en todo lo que yo leía

sí que hay mucha connotación sexual,

incluso en esa relación extraña que tiene también con el marido,

o sea, parece que el sexo es como un elemento

que aparece como por ahí por debajo de una forma

que embadurna. Que llega a manipular, ¿no?

Claro, a mí me parece que en una relación

con esa capacidad tan bestia de dominio que tiene ella

sobre él, porque yo sí que creo, como Antonio,

que él no estaba convencido de eso.

Y la sensación que tengo por todo lo que leí

es que, primero es joven,

después, yo tengo la sensación, quiero creer o tengo la sensación

de que no era mala persona, creo que incluso todo lo de Sylvia,

la relación con Sylvia que antes has apuntado, yo creo que a él,

de alguna manera también todo eso le incomodaba todo esto

y me parece que solamente se puede responder a una exigencia tan grande

de "eres mi hijo y tienes que estar a la altura",

si hay por debajo un caldo muchísimo más fuerte,

entonces, con Poncho, nosotros, es el actor mejicano que hace

Ramón Mercader, nosotros si hablamos mucho de esto

y de una forma como subtexto, decidimos a la hora de trabajar,

el dejarlo, de alguna manera, como que estuviera por ahí.

O sea, no marcarlo, no hacerlo de una forma obvia,

no algo así, pero sí como un caldo de cultivo

a la hora de trabajar Poncho y yo, nuestras miradas, ¿sabes?

No eran exactamente de madre e hijo,

entonces, trabajábamos de alguna forma esa atracción sexual

que puede haber por momentos y que está manipulada

continuamente por ella, lo que hace que también Mercader,

lo que hace es que Ramón se sintiera todavía como de alguna forma

también más avergonzado,

yo tengo la sensación de que ella va tejiendo, va tejiendo,

yo ha habido veces que me he planteado hasta qué punto ella

le va llevando, no solo para ser, si no para llegar a cometer

algo grande, para llegar a hacer algo grande,

desde el primer momento.

-No está preparado para la acción. -Es el que está mejor preparado.

Es el elegido.

A través de la madre conocía a gente,

a otra gente quizá,

pero yo podría decir que la madre

le empujó a hacer eso, no,

en ningún caso.

-David. -No puede ser.

-Que no puede ser. -Que no, que no.

-David, tú has conocido a Ramón

después de 30 años que han pasado los acontecimientos

y yo lo he conocido cuando han pasado los acontecimientos

y sin la madre, Ramón no lo hubiera hecho.

Había algo ahí detrás, él es el elegido y por lo tanto, yo lo soy

y para mí esa es la base del trabajo con ella,

yo te he parido, yo te he parido.

-Ahí hay una..., dentro del mesianismo,

que para mí tienen muchas de estas visiones en estos momentos

históricos en que todo el mundo se siente salvador,

el hecho de que sea con la madre, para mí sí que hay algo

de ese sacrificio del hijo, este "tú vas a estar ahí,

porque yo soy tu madre y yo te he traído aquí",

ahí hay un paralelismo trágico

y muy morboso. -Una tragedia griega absolutamente.

-Vicioso casi o totalmente. -Eduard, ¿qué tienes que decir?

Yo no lo veo tan claro como ellos, pero claro...

Es la ficción, es la ficción.

Obviamente que tiene una ascendencia brutal, de hecho, los mejicanos

llenan páginas y páginas hablando del complejo de Edipo para decir

la atracción por la madre, pero también sí que es cierto

que siempre el tema del sexo lo meten con la relación que tenía

con el padre y con la relación que tenía con Eitingon,

que hay gente que también dice que no, pero bueno,

es una forma también de desacreditar a la mujer, ¿no?

eso en realidad se mueve por instintos,

es un intengo también de desacreditarla como mujer,

no tanto como comunista, como idealista, si no como mujer.

Lo que estás diciendo es muy interesante.

La otra gran personaje que no aparece, porque hay gente

que la ha intentado mezclar, que es África de las Heras,

que es la espia española más importante que ha habido

en todos los tiempos, que trabajó durante años

y años también para los soviéticos,

¿qué manera hay de desacreditarla?

Lo mismo, que llevaba a grupos de hombres armados

a matar por Barcelona durante la guerra civil

y que luego los encerraba y tenía relaciones con todos ellos

y que era una salvaje, es el modo de desacreditarla,

-Pero, ¿por qué esa desacreditación?

La mujer frígida,

la mujer que solo se entrega por los instintos más bajos.

-Pero eso no es desacreditarla, esa es una visión masculina

que ha habido tradicionalmente de la mujer.

La otra lectura es que es una mujer poderosa que hace con el sexo

lo que le da la gana, lo que pasa es que como eso en un hombre,

lo consideraríamos como una forma de poder,

un ejercicio de poder en una mujer es una manera de desacreditarla,

para mí, no, cuando yo tiro por ahí no la descredito,

le doy poder,

poder que lo hace de esa manera,

sí, pero entre otras muchas.

-Seguramente.

-Claro, pero fíjate la comparación que estamos haciendo,

es como la virgen María que entrega a su hijo, quiero decir,

nos vamos de la virgen a la puta,

quiero decir, estamos hablando de eso, yo me quedo con la puta,

desde mi punto de vista,

y quiero decir, en esta manera

en algo tan alejada,

indudablemente es la postura tradicional también que ha habido

a la hora de juzgar a una mujer, o eres una virgen,

hasta el punto que eres capaz de sacrificar,

qué mayor dolor hay para una madre que sacrificar a su propio hijo,

la virgen o si no, eres una puta.

Aquí, de alguna forma, están los dos polos,

no es una virgen Sylvia, pero sí que es la mujer inocente,

la mujer entregada, la mujer sin malicia

y la mujer que es todo lo contrario, que es maliciosa y manipuladora,

lo que sí que está claro es que Ramón Mercader era una persona

muy vulnerable, vulnerable a la manipulación de su madre

y luego, cuando después del asesinato, el único momento

en que se derrumba es frente a Sylvia Ageloff,

él no soportaba estar frente a frente a ella,

eso se intenta reflejar un poco en la película en una secuencia

y los momentos en que se hundía era cuando lo confrontaban a ella,

o sea, no era el hombre frío, a mí eso me hace pensar,

de dudar de esa frialdad, de ese hombre decidido

que mata por convicciones, ¿no?

-No sé si podré hacerlo.

-Es demasiado tarde para tener miedo.

-No tengo miedo,

solo dudas y esas dudas me dejan sin fuerzas.

De hecho, cuando me documentaba había dos cosas que me resultaban

increíbles, una es que Siqueiros fracasase,

20 hombres armados, con bombas, con ametralladoras

ametrallan la cama donde está Trotski,

o sea, es... -Es que iba muy borrachín.

-Pero te cuesta creer, entran 20 hombres,

llegan hasta la habitación de Trotski, tiran bombas,

ametrallan y no lo matan y sale indemne,

eso me resultaba muy difícil de creer, me lo tengo que creer,

porque es histórico y con todas las medidas de seguridad que había

que entre un hombre solo con un pico, con un piolet escondido

y le dejen entrar,

Trotski admita encerrarse con él a solas,

cosa que casi nunca sucedía, siempre había uno de sus secretarios

con él, nunca lo dejaban a solas con nadie.

O sea, que la confianza que tenía en él.

-No, no tenía confianza, desconfía de hecho.

-Son cosas históricas que te las tienes que creer,

porque había testigos, ha quedado muy documentado

y sucedió así.

-Igual, vete a saber, pongámonos a ficcionar,

igual Trotski estaba ya hasta arriba y dijo...

Tenía el aliento de Stalin aquí cada vez más

y dijo "esto se acaba".

-Sabía que de una forma o de otra iba a morir

y de alguna forma, yo creo que dice: "En algún momento

me van a matar, pues si es ahora, es ahora".

También qué angustia absoluta, ¿eh? Y luego la lucidez

de, una vez que le han dado con el arma en la cabeza,

decir, no le maten, seguir dando órdenes.

Ante el dolor físico, bajo el dolor físico,

por favor, que ese señor tiene una historia que contar

y efectivamente, la tenía.

Nuestro pueblo exige una cosa,

que estas venenosas sabandijas sean exterminadas.

Esos juicios no se llevaron a cabo desde el comunismo

y desde el socialismo, si no, desde el estalinismo,

es decir, desde el irresponsable despotismo de la burocracia

que controla al pueblo, ¿cuál es ahora mi principal tarea?

Revelar la verdad, demostrar y enseñar

que los auténticos criminales se esconden bajo el manto

de los acusadores.

¿Qué creéis que hubiera ocurrido

si Trotski no hubiera sido asesinado?

Antes lo hablábamos con Antonio de que, quizás, hubiera sido

un Stalin, pero de otro modo.

-Yo creo que detrás de la Unión Soviética y de otros totalitarismos,

lo que hay es el dogmatismo, entonces, Trotski, yo creo

que tenía una capacidad intelectual muy superior a Stalin,

tenían un humanismo, tenía una serie de valores que Stalin

estaba muy lejos, pero era una persona dogmática,

él mientras estuvo ejerciendo el poder,

pues exterminó, no solamente a los blancos, digamos,

a los contrarrevolucionarios, si no, gente que estuvo al lado

de la revolución, cuando dejaron de ser útiles y dóciles

a las consignas, fueron exterminados,

pero exterminados, socialistas, anarquistas.

Los primeros revolucionarios que se alzaron contra el zar,

acabaron siendo aniquilados y era Trotski en aquel momento

el que era..., entonces, ¿qué habría sido

en manos de Trotski? Quiero pensar que peor que Stalin

nunca habría sido, quiero pensar que él habría sido algo

mucho más razonable, pero no me hago muchas ilusiones,

el problema está en el dogmatismo, cuando niegas al otro,

cuando dices: "No, aquí lo que prevalece es mi verdad"

y sea lo que sea, en religiones, en política,

sea de izquierdas, sea de derechas,

cuando niegas al otro, cuando hay una verdad absoluta

y eres tú el que la tienes, ahí empiezan los problemas.

-En el año 40 seguramente Trotski ya estaba acabado,

estaba condenado al ostracismo, pero si Stalin quiere eliminarlo,

aun a sabiendas de haber hecho todos los llamados

procesos de Moscú, que ya había dejado a toda la oposición,

que se llamaba Fuera de juego, que se había cargado

la cúpula militar, a los dirigentes del partido,

los viejos revolucionarios, era porque tenía miedo,

porque Trotski se había erigido de la nada en 1905,

también en 1917 y tenía miedo

de que en un contexto de segunda guerra mundial,

con una oleada que esperaban de revoluciones en todas partes,

que a lo mejor, hubiera salido por tercera vez.

Pero, porque la muerte física la culmina Ramón Mercader,

efectivamente, de la mano de su madre y todo el entorno,

pero hay una muerte simbólica por parte de Stalin hacia Trotski,

que es quitarle de en medio.

Pero quizá es esto lo que le convierte en mito.

-Sí, pero yo creo que era pura paranoia de Stalin,

Trotski, aparte de que ya estaba allí recluido,

los trotskistas y tenían tres o cuatro facciones,

o sea, tenían esta maldición de la izquierda de que había

una facción que eran los trotskistas ortodoxos,

los que llevaban otra vida en vida de Trotski

y no podía hacer nada para evitarlo.

Entonces, era un movimiento que, de alguna forma,

estaba condenado ya a la marginalidad.

Él, de hecho, era un muerto en vida,

Trotski en aquel momento era un muerto en vida.

No sé si queréis añadir algo más, algo que se quede en el tintero,

dentro de que es un tema que daría para varios coloquios,

un punto de vista por cada personaje o una película centrada

en cada personaje, desde luego, Caridad tiene una película

para ella sola. A ver si lo convencemos.

Bueno, pues muchísimas gracias por haber estado aquí,

por este trabajo tan precioso,

no solo el valor cinematográfico, si no, todo el contexto,

lo que decíamos, que nos habla de la historia, de nuestra historia

y eso nos hace un poquito más conocedores de algo,

un poco más cercanos a algo, que es muy importante

y le da el valor al cine que se merece.

Muchas gracias a los tres por haber estado con nosotros.

Muchas gracias a vosotros también por vuestra compañía

un día más, os recuerdo antes de despedirnos

que seguimos esperando vuestros trabajos para participar

en nuestro concurso de cortometrajes

de Televisión española SGAE, no lo olvidéis.

Y nada más, en una semana regresamos para seguir compartiendo

el mejor cine español reciente. Chao.

(Música)

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Versión española - El elegido (coloquio)

04 nov 2019

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan el director de la película, Antonio Chavarrías, su protagonista femenina, Elvira Mínguez y Eduard Puigventós

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