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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Elefante blanco (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

"Lo que más gusta son las cosas que no se tocan",

dice la canción de "Elefante blanco".

Volvemos a nuestro plató para seguir hablando

con dos religiosos que conocen muy bien en qué consiste

trabajar en la primera línea de la realidad más dura.

Buenas noches de nuevo, padre Ángel. Buenas noches.

Buenas noches, Vicky Molins, buenas noches.

Buenas noches. Vamos a recordar

para quienes se enganchen ahora, se hayan enganchado

durante la película, como hemos contado en la presentación,

ambos dedicáis la vida a los más necesitados,

desde Mensajeros de la Paz, en los barrios, en las cárceles,

en vuestras iglesias, refugio de San Antón, en Madrid,

el padre Ángel, o de Santa Ana, en Barcelona,

abiertas los 365 días del año, las 24 horas del día,

para quien lo necesita. Es un modelo de Iglesia,

por cierto, admirada y querida por los no creyentes,

que esto es un valor con mayúsculas.

Padre Ángel, conoces muy bien la realidad

de la película que acabamos de ver, y me gustaría saber

qué sentimientos te provoca "Elefante blanco".

Que sigue siendo una película que no es nada ficticia,

que es real, que sigue siendo real hoy todavía,

en esa iglesia de Santa Ana, en Barcelona,

en la iglesia de San Antón, sigue siendo real

el que sigue habiendo sacerdotes y católicos y no católicos,

porque no es patrimonio solo de los católicos

o de los religiosos el hacer el bien o el estar preocupado

por los demás, esto lo hace mucha más gente también,

muchas más personas que nosotros, pero es una película

en la que uno se reconforta tanto

porque se ve que un mundo mejor es posible,

y que algunos de esos elefantes blancos tiene que caer,

y tenemos que ayudarles a que caigan,

para que puedan algunos poder vivir ahí,

pero es una de esas películas en que, de verdad,

uno sigue diciendo que no es posible que en pleno siglo XXI

aún siga existiendo, viviendo tantas personas en la calle,

tantos chavales, tantos chicos y chicas,

como en esta película se ve, que tienen esos problemas,

y que a veces, no somos capaces de acercarlos a nosotros,

de lo que dice Vicky, de abrazarles, y decirles que es posible

un mundo mejor.

¿Te sientes identificado con el padre Julián,

el personaje que interpreta Ricardo Darín?

No, en honor a la verdad, y no es por humildad,

en honor a la verdad he de decir que cuando ves estos personajes,

uno se siente pequeño ante ellos, es decir, porque son personas

a las que uno les gustaría admirar y querer, y poder hacer,

pero gente que ha dado la vida como este por los demás,

es decir, nos falta mucho todavía a nosotros de hacer todo eso.

¿Y por qué decía Vicky que no te gustaba el final?

Porque muere el cura, yo no quería que muriera el cura.

-Julián, Julián, ven aquí, Julián.

-Yo quería un final en donde triunfase de verdad y se viera,

que se ve, el trabajo pero que no haya necesidad...

Mira, yo no estoy de acuerdo ni con que Cristo haya muerto, ¿eh?

Yo quiero, es decir...

Quien hizo la película bien sabe lo que quería, y acertó.

Lo que quería provocar emocionalmente en el espectador,

también, ¿no? Y acertó, porque seguro

que muchos de los que han estado viendo esta película,

se han sensibilizado con este problema

y yo creo que es lo que se quería hacer,

sensibilizar a las personas y sensibilizar de una manera especial

a los gobernantes, a los políticos, a nuestros diputados

y nuestros senadores de que es posible cambiar el mundo,

de que no es posible que sigan todavía

muriendo tantas personas en los mares, cuando hoy,

en pleno siglo XXI, hay un montón de posibilidades

de saber cuándo una de esas "barcuchuelas"

se va a hundir o cuándo se está muriendo la gente.

Y uno sigue sin entender esto, ¿eh?

Vicky, Pablo Trapero, el director de "Elefante blanco",

dedica la película al padre Mujica, muerto a balazos en 1974,

vinculado al movimiento de sacerdotes del tercer mundo,

que era antecedente de la Teología de la Liberación.

¿Qué representa el padre Mujica, Vicky?

Para mí representa una de esas personas

que dan la vida por los otros, pero sin alarde.

Se mete en un barrio, vive con los del barrio...

Que a veces nos creemos que los misioneros

están siempre rodeados de esos pobrecitos buenos

y que convierten, no, no, son gente difícil,

que se droga, son gente que a veces se enfadan, reaccionan mal,

hay mucho dolor ahí, pero ellos no juzgan.

Para mí, quizá es lo más importante.

Yo estuve, bueno, mi conversión hacia los más pobres,

fue hace muchos años, en Nicaragua, precisamente

y en un poblado donde me admiraba la bondad de aquella gente,

que era demasiado sumisa, incluso, todo para ellos era voluntad de Dios.

En aquel momento, precisamente,

aparecía la Teología de la Liberación,

para que ellos no estuviesen tan conformes, ¿no?

Sino que trabajasen para un mundo mejor, que es posible,

y entonces aquí se ve ese mundo desestructurado,

ese mundo de los más olvidados, porque molestan,

de los que son invisibles.

-Me decía bonito, toda la villa, y va y me gusta estar acá.

-Porque el pobre que te lo agradece, y que está a tu lado,

pero aquel pobre que no tiene ni siquiera capacidad

para agradecer, porque tiene tal desestructura personal

como tenía "El monito"...

-Entonces, si me drogo, ¿Dios me va a castigar?

-No, no, Dios no está para eso, no te va a castigar.

-Y sobre todo, luchando, por una parte,

con todos esos, ¿no? Los invisibles, y luego, con el poder visible, ¿eh?

Esta es una pregunta que teníamos aquí, precisamente,

porque nos parece muy interesante y queríamos saber

vuestra opinión de primera mano, ¿no? Que los sacerdotes

protagonistas de "Elefante blanco", tienen que enfrentarse

a la jerarquía eclesiástica, a los poderes gubernamentales,

a las bandas que controlan el narcotráfico, a la Policía,

siempre hay alguien por encima que les interrumpe su trabajo,

que lo dificultan, ¿no? Enfrentamientos que, seguramente,

no os resultan extraños a vuestra vida cotidiana.

Quería saber vuestro punto de vista. Sí, es curioso que a veces,

cuando aparecen este tipo de obras sociales,

a veces uno tenga que enfrentarse, precisamente, a esas jerarquías,

y más, a las tuyas, porque enfrentarse a las jerarquías

otras políticas, bueno, puede ser normal,

pero que a veces encontremos esas dificultades

en las jerarquías nuestras... Mira, uno...

Yo nunca he tenido miedo de los míos, quiero decir,

de los que están en las puertas, de estos chicos o chicas,

de los otros, sí tengo miedo, miedo porque uno a veces,

no les puede contestar con la misma moneda,

pero quién me va a hacer daño a mí, no van a ser precisamente

los que se drogan, los que beben, los alcohólicos,

sino que van a ser algunos que creen que ellos son

los únicos que tienen posesión de la verdad,

y los únicos que a veces... Por eso, cuando ves

a un sacerdote, pero no solamente a este,

al padre Flannagan, al padre Silva, a todos estos que, a veces,

han tenido que ir a ver al obispo y que el obispo a veces

no les comprendía. Nosotros tenemos una suerte

de que algunos de nuestros obispos, o el obispo propio

al que pertenecemos, que es tanto el de Barcelona como el de Madrid,

nos arropan, nos acogen, pero a veces, incluso,

porque nos arropan y nos acogen a veces tienen problemas ellos.

-¿Qué querés, que apoyemos una toma violenta?

-Yo no digo eso, yo digo que nos tenemos que involucrar

cada vez más. -Pero es que no somos políticos,

Julián. -En una situación como esta,

no podemos ser solamente sacerdotes.

¿Recordáis el lío más gordo en el que os habéis metido?

¿Lo podéis compartir con nosotros?

En ese libro, algo decimos en esas cartas

de los problemas y líos. -En el momento de empezar Santa Ana

fue un lío, porque realmente, armamos el lío, ¿eh?

Era normal que ante un lío semejante que hicimos pues...

Yo, de verdad, que en general, no tengo problemas así, demasiado,

pero para mí, lo que más me duele es...

Yo digo que los invisibles no molestan cuando son invisibles,

pero cuando se hacen visibles, la gente empieza a protestar.

El otro día, en Barcelona, hicimos un homenaje

a los 58 que sabíamos muertos en la calle durante el año.

Con unos corazones de cartón hicimos con el nombre de cada uno,

una velita delante, y así fuimos nombrando a 58

que han muerto en la calle, eso, en Barcelona.

Esto, mientras es invisible, o sea, tú vas por la calle,

ves en la calle Pelayo uno acostado allí, el otro allá,

como están diseminados, no molestan,

pero el día que nosotros les juntamos todos

y que allí aparecen,

y que hacen como una llamada porque todos van viniendo ahí,

y es que están, y entonces se ven, eso molesta un poco más, ¿no?

Entonces, tuvimos algún problema, pero nos emocionó mucho

que nos llegó un recado del papa por un Whatsapp, que decía:

"Gracias por el lío que armaron en Barcelona".

¡Ay, qué maravilla, Vicky! Por favor, eso ya...

Eso ya valía. Hombre.

La madre Vicky no sé si lo quiere contar,

pero ella, que acogió a uno de esos que estaba muerto en la calle,

y que después, viene su familia y le dice: "Vengo a dar

el único regalo que puedo darle", y le daba una flor, un clavel,

que era uno de los que estaban en la calle.

-Y era uno que murió en la calle, le había seguido mucho,

y le había, cuando murió, en la tumba le quise poner

una rosa que ponía: "Mi amigo del alma",

"A mi amigo del alma", y años después,

cuando hice las bodas de oro, pues los padres de ese vinieron,

y yo dije que no quería ningún regalo,

más que mantas para los que duermen en la calle,

y entonces me dijo: "Pero yo sí que tengo un regalo,

que es que viene del cielo", y era una rosa que ponía:

"De tu amigo del alma". Oh, por Dios.

Esas cosas valen por todas las demás dificultades

que uno va pasando día tras día, ¿no? Día tras día.

Tengo aquí una frase del papa Francisco,

"Hagan ruido y organícenlo bien".

Que es una preciosidad, y el padre Ángel ha dicho muchas veces:

"Si no haces el ruido, no remueves las conciencias".

No, esto es así, hay que hacer ruido de vez en cuando

para que te escuchen, ¿no? ¿Alguna situación

que os haya superado, que os haya llenado de impotencia?

Todas, es decir, uno se siente impotente

cuando viene alguien y te dice que su hijo está metido en la droga,

porque su hijo tiene cáncer y se muere,

o que le han echado de casa, es decir, todo esto te supera,

es decir, porque hay que ponerse usando otra vez las palabras

del papa Francisco, ponerse en el calzado del otro,

en el lugar del otro. A mí, hace muy poco,

una que viene y me dice: "¿Puedo dormir en la iglesia?"

Pues no, porque esto no reúne todas las condiciones,

lo tenemos todos los bancos hechos, y dice: "Es que es tan duro

dormir en la calle", y por eso, yo a veces invitaba

a los cuatro posibles o los cuatro líderes de la política,

Rajoy, hasta Pablo Iglesias, Albert Rivera o Sánchez,

que un día duerman en la calle, que durmamos un día en la calle,

para que sepamos lo que es dormir en la calle,

y no por hacer política, sino saber lo que es sentirse

que duermes en la calle indefensa, que te pueden pegar o robar,

o pegar como a esta mujer de 84 años que el otro día,

le pegaron una paliza inmensa, ¿no?

-Para mí, lo más difícil es la impotencia.

Hace poco me pasó algo que me sentí tan impotente y tan triste,

dos amigos míos que duermen en un cuchitril en una nave,

y yo estoy empeñada en que consigan

con las dos pequeñas pagas que tienen, que puedan...

Bueno, por fin conseguí por teléfono, de una empresa, de una gestora,

que parecía que... Mira, ellos no tienen nómina,

pero tienen unas pagas entre los dos, yo estaré detrás,

para que paguen cada mes... Sí, sí, sí.

El aspecto de ellos dos es el aspecto de gente de la calle,

que la calle estropea mucho a las personas,

y entonces, nada más llegar, los miró de arriba a abajo,

y me dijo que se me olvidó decirle que sin nómina, no se puede.

Pero si usted me dijo por teléfono que... ¿Me explico?

Sí, sí. Entonces, esa impotencia,

que ves, no, nunca tendremos lugar algunos en el mundo,

que no tienen sitio, para mí, es lo más terrible.

Entonces, lo único que hago, es unir mi impotencia

a su impotencia, y entonces, nos abrazamos los dos y decimos:

"¿Qué vamos a hacerle, si no lo podemos conseguir?"

-Pero no tiramos la toalla. -No, no, no.

Entonces, hay que seguir a ver si hay alguien

que por fin consiga un piso, ¿no? -Ahora, cuando te sientes

tan impotente, y dices si no he podido hacer nada,

y te dicen: "Gracias por escucharme". -Sí, sí.

-Entonces, uno se queda diciendo: "¿Pero tanto valor tiene

el escuchar a las personas?", pues sí.

La vuestra es una Iglesia que se aleja del nacionalcatolicismo,

¿os habéis sentido bichos raros dentro de la Iglesia?

No, yo no me considero bicho raro, se considerarán otros si quieren

bichos raros, yo me considero...

El Evangelio de la Iglesia, es decir, pero bueno, al papa a veces

le quieren considerar como un bicho raro,

o estos que hoy estamos viendo eran unos bichos raros, qué va,

eran unos tíos fabulosos, unos campeones, es decir,

yo nunca me he considerado... -Yo tampoco.

-Alguna vez quieren que me considere bicho raro, pero no lo consiguen.

-No, y además, yo también trabajo con gente

que está en la misma onda, y hay una Iglesia ahora

muy comprometida, y en esa es la que yo me siento muy bien.

El papa Francisco comienza su pontificado

con la contundencia de estas frases.

"Quiero una Iglesia pobre y de los pobres,

quiero unos pastores con olor a oveja".

(HABLA EN LATÍN)

(Vítores)

¿Qué os parece el papa Francisco, cómo recibisteis su elección?

Bueno, para mí, fue una alegría muy grande,

y ya antes, por casualidad, me preguntaron en la tele:

"¿Cómo te gustaría que fuera el papa?". Ay, no lo sé,

pero dos cosas sí que me gustarían, que no fuera de la curia,

y que fuera latinoamericano. Y resultó que al día siguiente,

yo misma me quedé admirada de que había sido profeta

por primera vez en mi vida. -Yo estaba allí mismo

donde estaba él diciendo estas palabras, y los compañeros

nos mirábamos y pellizcamos porque no podía ser verdad

que todo un papa, porque los anteriores papas eran papas,

y que todo un papa dijera que le gustaría una Iglesia pobre

para los pobres, y cómo después daba aquella bendición

sin necesidad de hacer lo que hacemos los curas y los obispos, la cruz,

sino que bendecía y pedía para él la bendición,

y decía, a los que no creen, lo mismo, también les quiero...

Este papa es una bendición de Dios, sin duda alguna,

y ha abierto él las puertas de las iglesias,

no las hemos abierto nosotros, y ha abierto sobre todo,

las puertas de muchos hombres y mujeres

que estaban alejados o que les habíamos alejado

nosotros de la Iglesia, y que no les queríamos casi,

no solamente dar los sacramentos, a veces, ni bendecir,

o a veces, les maldecíamos porque no entraban en los cánones

y esta Iglesia tiene más arriba lo que es el Evangelio

que el derecho canónico, ¿eh?

-Hola. -Hola.

El padre Nicolás de la película se enamora de la trabajadora social,

¿qué opináis del celibato?

El celibato para mí es de una riqueza inmensa,

siempre que la persona, de verdad, tenga esa vocación de celibato.

Y no todos los sacerdotes tienen por qué tener esa vocación

de celibato, y sin embargo, pueden tener

el ministerio sacerdotal, mientras que el que quiere formar

una comunidad, que es distinto, al formar una comunidad,

la comunidad es tu familia, y además, en la comunidad,

se vive el celibato enriqueciendo a la comunidad,

y enriqueciendo el trabajo. Ahora mismo yo me planteo,

yo soy muy feliz ahora en mi celibato,

me costó muchísimo en la juventud, ¿eh? Es una renuncia tremenda

en un momento determinado. Ahora, en la vejez, viruelas, ¿no?

(RÍE) Pero cuando yo veo que,

por ejemplo, si yo, a mi edad, estuviera casada,

yo no podría hacer lo que hago ahora, yo tendría que cuidar a mis nietos,

a mi marido, que seguramente, estaría peor que yo.

Nosotros somos tres, nada más, en una comunidad, en un piso.

¿Tú sabes la alegría que da volver por la noche

y cada una explica lo que está haciendo, cómo nos reímos,

cómo nos...? Eso sostiene a la comunidad,

y el celibato ahí tiene un sentido tan grande,

de consagrarse a Dios para los demás.

Yo creo que el giro grande que se ha dado en la Iglesia

ha sido que la Iglesia antes era siempre,

ha sido mucho más de enjuiciar y de regañar, de alguna manera,

mientras que el papa dice: "¿Y quién soy yo para juzgar?",

o es el papa que habla más de misericordia y de acogida

que del legalismo, que a veces uno está del legalismo...

Hasta las narices. Hasta las narices.

Padre Ángel...

Empezando por la Constitución Española.

-Primero, el amar y enamorarse no es ningún pecado,

eso es una felicidad estar enamorado y amar,

y yo no estoy muy de acuerdo en que aquellos que están casados

no puedan realizar una labor exactamente igual

que los que no estamos casados, es decir, hemos conocido

matrimonios y personas por ahí que trabajan exactamente igual

que si fueran sacerdotes, con lo cual, el celibato,

yo digo lo de siempre, si los políticos tienen voto de disciplina,

yo también tengo voto de disciplina, lo que diga la Iglesia,

lo acato, por supuesto, pero es decir,

sigo diciendo que ni el celibato ni las mujeres sacerdotes

es el problema hoy de la Iglesia, el problema de la Iglesia

es que de verdad seamos capaces de abrazar, de querer a la gente,

es decir, hay muchos que no tienen celibato y abrazan

y quieren a la gente, todos esos médicos, maestros,

todos esos cooperantes y colaboradores.

Ahora dicen que hay escasez de curas y de monjas,

de obispos, no, están todas las diócesis cubiertas de obispos,

pero lo que sí que no hay escasez es de cooperantes, voluntarios,

de gente que quiera trabajar por los demás,

eso es una bendición de Dios. Uno de los temas que aborda

la película, precisamente, es la vocación, ¿no?

¿Los voluntarios son la expresión más moderna de la vocación?

¿Pensáis que sí? Esa periodista se enamora del cura

porque quiere trabajar como el cura, quiere hacer como el cura,

es decir, sin ser monja, quiere trabajar y se ha dedicado

a los demás, se ve en la película. Es la nueva vocación, ¿no?

Es la nueva forma de entregarse a los demás.

Y un matrimonio, que por ejemplo, los dos

tengan el mismo sentido de la vida, tiene que ser

una felicidad inmensa.

-¿Nunca pensaste en tener una familia?

-Sí, y en ese momento, me obligo a dejar de pensar.

Para que mi vocación conviva con el deseo de tener una familia.

-Hola, ¿qué tal? -¿Cómo está?

-Muy bien, gracias. (SUSURRA) -El anillo, el anillo.

Vamos a hablar de cine un poco,

que me parece que es una excelente manera,

una excelente herramienta para reflexionar.

Hay películas que ocupan un lugar muy importante

en vuestras vidas, por una cosa o por otra,

Vicky, por ejemplo, entre los muchos títulos

que podríamos mencionar, citamos "Los santos inocentes",

el libro de Miguel Delibes, que Mario Camus llevó al cine,

y que te removió especialmente. ¿Por qué?

Me revolvió muchísimo porque yo no conocía todavía, en mi juventud,

el mundo desestructurado, el mundo de la pobreza, no lo conocía.

De la injusticia social, por el mundo en el que yo había vivido,

recuerdo cosas de la infancia, pero como muy lejanas

y ajenas a mí.

-Pues coge tu también lo que le corresponde a tu marido,

para que celebréis en casa mi visita. -Gracias, señora marquesa.

-Niño, ¿no puedes estar atento?

-Y entonces, la película me removió. Ha habido grandes películas,

yo tengo una que es mi preferida, es "Tierras de penumbra".

Qué maravilla de película, por favor.

Esa me impresionó mucho porque acababan de morirse

varios de mis hermanos, y me impresionó mucho

por muchas cosas, pero hay películas que cambian la vida de una persona,

para mí el cine tiene una importancia muy grande

y si sabemos aplicarlo, y si sabemos comentarlo, ¿eh?

(SOLLOZA) -Yo no creo en el cielo.

-No importa.

(Música)

También creo que te gustó ver cómo Pedro Almodóvar entraba

con "Todo sobre mi madre", en El Raval, que es un barrio

que tú conoces muy bien y en el cual has trabajado

de una manera muy profunda. Una película que me impresionó,

además, dio la casualidad que esos travestidos que había,

yo les conocía, porque era un momento tremendo de "cantumis",

que había allí una especie de túnel por debajo,

que había muchos drogatas, era el momento fuertísimo

del final de los 80 y principios de los 90,

cuando la droga dura hizo estragos espantosos,

cuando apareció el sida, y cuando yo vi morir

treinta y tantos jóvenes, entonces me impresionó muchísimo

la manera cómo lo trato, que esa originalidad

que yo no conocía, ese cine de Almodóvar tan extraño,

tan colorido, tan singular, me parece de una estética increíble,

y entonces me impresionó muchísimo porque conocía aquellos personajes.

Padre Ángel, vamos a nombrar, por ejemplo, a Cantinflas,

que es alguien con el que has tenido un vínculo especial,

o películas como "Los olvidados", o por supuesto, "Robin Hood",

"Robin Hood", que tengo por aquí, ay, madre mía,

café restaurante Robin Hood, "alimentamos corazones".

¿Puedes hablarme de estos restaurantes Robin Hood,

por qué nacen y qué peculiaridades tienen?

Primer plato, amistad, segundo plato, dignidad,

postre, compañía.

Las películas, sin duda, marcan mucho, es decir,

y a veces a uno le ha marcado. A mí me marcó pues aquella

del padre Damián, el que curaba a los leprosos y que se moría,

era un crío cuando vi aquellas en el seminario, y decía:

"Ojalá yo pudiera ser algo así". Claro que marcan mucho las películas,

y a veces, ver actores o haber podido convivir

con Mario Moreno, Cantinflas, y aquella frase que tenía:

"Yo no quiero que se acaben los ricos,

lo que quiero es que se acaben los pobres".

Tiene todo un mensaje precioso.

-No, si es un error querer acabar con los ricos,

hay que acabar primero con los pobres, padre.

-Eso no lo dice la encíclica. -No, eso lo digo yo.

Porque acabando con la pobreza, pues habrá más equidad en el mundo.

-Solo en un futuro próximo podrán ser reivindicados

los derechos del niño y del adolescente,

para que sean útiles a la sociedad.

-Vosotros, hombres libres de este bosque,

desposeeréis al rico solo para dar al pobre,

cobijaréis a los viejos y enfermos,

amparareis a las mujeres, sean normandas o sajonas,

luchareis por una Inglaterra libre.

-Nosotros hemos montado esos restaurantes,

que es para que los ricos puedan compartir con los que no tienen nada,

que esos comedores de auxilio social de Cáritas, o los nuestros

de Mensajeros, que son tan dignos como cualquiera,

pero en vez de tener que estar en una cola esperando

para ir a un comedor, que puedan ir a un restaurante, sentarse,

tener servilletas, tener cubiertos que no sean desechables,

tener la reserva como unos señores, es decir, ¿por qué no han de tener

una dignidad? Cuando estuvimos con el papa Francisco,

con todos los sin techo el año pasado con motivo del Año Santo de ellos,

él les decía a ellos, y les abrazaba y les decía:

ustedes, decía él, pueden ser pobres, pero lo que nunca pueden perder

es la dignidad, y la dignidad de una persona no se debe perder,

y por eso yo me siento feliz, porque es verdad que estamos

viviendo en un mundo mejor que el de hace años,

y que vamos a dejar un mundo mucho mejor para los demás,

digan lo que digan algunos que se creen de verdad,

son muy agoreros, hay mucha gente muy agoreros que cree

que todo es malo y lo que vamos a tener después va a ser peor,

y yo creo que no es verdad. Yo quería enseñar

a los espectadores una de las cosas más preciadas que tengo en mi casa,

que es una paloma de la paz que me entregó el padre Ángel,

precisamente por inaugurar el restaurante Robin Hood de Madrid,

me comprometí a hacer algunas croquetillas después

de mi experiencia en "MasterChef", y todavía se lo debo,

pero por lo menos, estuve en esa inauguración

y esto lo guardo con todo el amor del mundo, que dice:

"Solo ante Dios, un niño y un anciano

debemos ponernos de rodillas". Así que esta paloma de la paz

la he traído para poderlo contar, que estoy muy orgullosa.

Estoy muy orgullosa, la verdad, de haberlo recibido.

Esto que dice ahora el padre, qué razón tiene,

que hay mucha gente muy buena, y ahora mismo,

para el día mundial, la jornada mundial de los pobres,

organizamos, en el claustro precioso gótico

que tiene la iglesia de Santa Ana, nos permite hacer cosas así,

entonces hicimos una comida con manteles y muy bien preparado,

para 150. Habría que hacer de Robin Hood,

pedir a los ricos para los pobres, pero tuve una sorpresa preciosa,

al día siguiente que me habían hecho un precio superespecial,

casi simbólico en un restaurante muy bueno de Barcelona,

fui a darle las gracias al amo, y entonces me dijo ven, ven,

le enseñé las fotos de aquel claustro lleno de gente sin techo,

y entonces me dijo: "No, ven, ven a la cocina".

Me llevó a la cocina y me dijo: "Mira, da las gracias

a todos estos, el domingo este vinieron a las ocho de la mañana

sin cobrar nada porque ellos también querían participar".

Hicieron la comida ellos gratuitamente.

Esos detalles son preciosos.

No somos unos pocos, son mucha gente buena que quiere a los pobres.

-Puede haber personas enfermas, que son los terroristas,

los que matan, los que hacen barbaridades o asesinan o algo,

pero es que están tarados, es decir, y además podríamos pensar

que cualquier día nos puede pasar a nosotros,

pero una persona en su pleno juicio no hace mal a nadie,

yo al menos, no he encontrado a nadie que esté en su juicio que haga mal,

es decir, aquel que hace algo, está enfermo. Lo que hay que hacer

es curarle, y a veces, apartarle, no encerrarle para toda la vida,

no la pena perpetua, pero sí curarle, es lo que tenemos que hacer.

-Las personas no son malas, pero el sistema a veces, sí.

A mí, hay una cosa que me impresiona mucho de Jesús,

Jesús, a la colectividad, por ejemplo, la colectividad

de los sacerdotes y los fariseos de su época,

les dice cada cosa, sepulcros blanqueados, etc.,

pero la persona en sí, no, entonces, yo me permito

criticar a las instituciones, me permito criticar al sistema,

pero a la persona, no, la persona, no la puedo...

Porque no sé qué hay dentro de esa persona,

no puedo enjuiciarla, pero sí el sistema,

sí la institución, cuando no me gusta su manera de actuar,

o no me gusta el sistema, que a veces está corrompido,

o la política, o lo que sea. Pero no cada una de las personas

que forman aquel sistema, eso yo no lo sé,

no lo puedo juzgar. La esperanza está en el otro,

la esperanza está en el ser humano. ¿Cuáles son las perversiones,

los pecados sociales más difíciles de entender para vosotros?

En una sociedad como la nuestra.

El olvido, el olvido, ignorar lo que está pasando,

el decir que no se ve, porque no se mira.

A mí, ese olvido del otro me duele muchísimo.

-La soledad, la madre Teresa de Calcuta lo decía,

que uno puede vivir casi sin comer,

y sin tener casa, pero lo que no puede vivir

es sin tener a alguien a quien querer o alguien que te quiera.

El problema mayor que tiene esta sociedad es la soledad.

-Y otra de las cosas que a mí me duele más del sistema actual,

es el empobrecimiento.

O sea, yo creo que una sociedad está mejor

cuanta más clase media haya,

pero está desapareciendo una clase media normal,

para convertirse en pobre, y ese empobrecimiento

que va aumentando, para mí, es uno de los grandes dolores

de este momento actual. -Y los elefantes blancos,

que los hay también, en Madrid, muy cerca de mi iglesia

y de tu iglesia, hay elefantes blancos, hay muchos edificios...

-Esos edificios vacíos y tanta gente en la calle...

Muchos elefantes blancos, sí.

Pues se nos va terminando el tiempo y me gustaría

una reflexión final de cada uno, por favor, para broche

de este programa maravilloso que vamos a tener que ver

de vez en cuando, para recordar quiénes somos.

La mía sería que el que quiera ser feliz,

que se entregue a los demás, que ame,

porque es la felicidad más grande, el amar,

y hay muchísima gente, estoy segura que hay muchísima gente

que aman y encuentran la felicidad en el amar.

-A mí me gustaría, porque hoy es el cumpleaños de alguien.

Mensajeros de la Paz nació hace 54 años

y hacia una película sobre un niño, que era "Un mundo feliz",

que era un niño con un avión que iba para las nubes,

y me encuentro hoy que a mí me movió, y que el escudo

de Mensajeros de la Paz que llevamos sigue siendo ese niño con un avión,

que es un mundo feliz, es nada menos que tu padre,

Fernando Guillén.

¡Oh! Aquí me he muerto. No puedo hablar.

Qué bien, podíamos acabar con un homenaje a su padre.

-Ese gran homenaje que hoy es la única ocasión que tengo,

y no lo traía preparado.

Pues mira, mi padre era un hombre bueno, bueno, bueno,

así que no está mal recordarle hoy.

Un homenaje a él. Una persona muy buena,

que siempre pensaba en los demás, así que muchísimas gracias

a los dos, de verdad, por haber compartido

cosas tan íntimas, tan bonitas, tan personales,

y que nos llenan de esperanza para seguir caminando.

La verdad es que muchísimas gracias, de verdad.

Gracias a ti por el programa, que es un programa muy bueno,

porque el cine puede hacer mucho bien.

-Y remueve conciencias.

Ay, cuánta emoción, por Dios. Bueno, hoy, antes de despedirnos

queremos dar nuestro apoyo a una iniciativa

que nos parece interesantísima, el próximo jueves 21,

coincidiendo con el día más corto del año,

se celebra "El día más corto", un evento que lleva cinco años

invitando a disfrutar de los mejores cortometrajes en la mejor compañía.

Animaos a participar creando vuestro propio cinefórum,

da igual dónde estéis, es muy sencillo, muy divertido

y totalmente gratis, como podéis comprobar en su página web.

Y nada más, nos despedimos impregnados del espíritu positivo

del padre Ángel y Vicky Mollins, completamente enamorados de ellos

y robamos unas palabras del padre Ángel para recordar

que el amor es también tocar, abrazar, apretar el corazón,

besar y dejarse besar. Feliz Navidad a todos,

nos volvemos a encontrar en enero. Chao.

En mi patria hay un monte,

en mi patria hay un río,

ven conmigo, ven, conmigo, ven,

conmigo...

Ven conmigo, ven,

conmigo, ven conmigo.

Ven conmigo, ven conmigo,

ven conmigo...

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Versión española - Elefante blanco (coloquio)

17 dic 2017

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan el Padre Ángel y la Hermana Teresiana Viqui Molins.

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