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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Cerca de tu casa - ver ahora
Transcripción completa

Duérmete.

Duérmete.

Duérmete.

Eh.

Duérmete.

Si no duermes, no podrás saber...

que hay dos soles...

y un mundo al revés.

Que las piedras esconden sus pies...

y que te quiero...

hasta la luna.

Sin volver.

Duérmete.

Duérmete.

Oh, oh, oh, oh.

Y verás.

Ah, ah, ah, ah.

Que los peces hablan en francés.

Y que te quiero...

hasta la luna.

Luna.

-Venimos a ejecutar una orden judicial.

Vamos a proceder al derribo de la puerta.

(Música dramática)

Andrea.

¿Estás bien?

-Duérmete.

(RÍEN)

(Llaman a la puerta)

(MUJER HABLA EN ALEMÁN)

-¿Sí?

No, que me voy.

Ah, vale. Adiós.

Perdón.

Sí, ¿qué? ¿Qué? Es que me tenían que pagar el mes.

(HABLAN EN ALEMÁN)

-Sí, sí, un momento.

Lo siento. No.

No te preocupes.

¿Cuánto te debemos?

Trescientos cuarenta y cuatro euros.

Okey. Un momento. Vale.

Mira.

Son trescientos cincuenta. ¿Te va bien así?

Sí. Un momento, te...

No te preocupes, ya me los darás. ¿Vale?

(MUJER HABLA EN ALEMÁN)

-Ah. Si puedes bajar la basura cuando te vayas.

¿Sí? Claro.

(Timbre)

Ya era hora.

Qué monas. -Espera.

(TODAS RÍEN)

A Laurita le van a encantar. -Estas cosas a ella, ya sabes...

-Está en la edad. -Ya.

¿Dónde las has comprado? En los chinos de la esquina.

Estaban de oferta: doce eurillos.

-Tú deja de echarte colonia, que luego en el coche...

-Bueno, ¿os venís? -Sí.

-¿Vais a Torre Blanca? -Sí, pero nos vamos ya.

-Sí. -Mañana hemos quedado, acuérdate.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Hasta luego.

-¿Otra vez la última?

¿Esperas a alguien?

A ti desde luego que no.

En los vestuarios no se puede fumar.

Ni entrar sin permiso.

Ya te lo he dicho otras veces.

Yo a ti también.

Un día, vamos a tener que hablar tú y yo.

Mira cómo tiemblo.

"Dile al de los aceites que te reenvíe las facturas".

Ya me las ha mandado, ya te las he dado.

Les falta el NIF, papá.

Pídeselas ya, que hay que presentar la declaración.

Ah, que no está el NIF.

Bueno, bueno.

Pero oye, no te vayas así, déjame que te prepare un café.

Que no, papá, que tengo prisa.

Ya.

¡Martín!

Hazle los cristales. No, papá, que tengo prisa.

Venga, venga.

Yo tengo un cliente.

Cuídate mucho.

Martín.

No hace falta. -Es un momento, hombre.

Que no, que ya está. Ya está.

Toma. No, Pablo.

Tenga, coja. Venga, deja eso, hombre.

¿Cómo está Sonia?

Bien, bien.

Dígale que se acerque por la oficina.

Es que la llamo y no...

Va.

Yo se lo digo, no te preocupes. Vale.

¿Pasa algo? No, no, no, pero que se pase.

Mañana, por favor. Vale.

Adiós. Adiós.

Va.

(SOPLA)

(Pitidos)

¿Qué? ?Eh?

Pero si aquí no se puede fumar. Da igual.

¿Cómo va a ser igual? Es solo para la demostración.

Además, de aquí humo puede salir de cualquier sitio.

Puede haber un cortocircuito.

O el aparato este. ¿Eh?

-Hola, buenas tardes. Hola, ¿qué tal?

Esto va con electricidad, ¿no? -Claro.

Pues eso. Se han dado casos de aparatos como este chamuscados.

¿A que sí, señora? ¿Dónde?

Buah, en muchos sitios. Muchos sitios.

Les digo una cosa: la Comisión Europea

se va a poner muy dura con esto del humo.

De momento, no eso obligatorio, pero en dos o tres años...

Y entonces, otro precio.

Estas cosas, cuando se hacen oficiales,

se disparan que no veas.

Venga, va. Si se me queda dos, le hago precio de amigo.

¿O no lo ves? Señora, ¿qué le pongo?

Hala, hasta luego.

¿Qué?

¿Te aprietan?

No. Espera.

Están bien. Venga, quítatelas.

¿Puedo llevarlas mañana al cole?

Son para tu cumple.

Es de aquí a tres días.

Cuatro. El día de mi cumple no se cuenta.

Venga, quítatelas.

¿Tendré una fiesta?

Pues te las quito yo.

Les he dicho a Fátima y a Laura que podrían venir.

¿Les has dicho que vives aquí? ¿En qué hemos quedado?

Pero no les he dicho que nos echaron de casa.

¿Y qué les has dicho?

Que nos la están arreglando, lo que me dijiste.

¿Qué haces ahí?

¿No tienes frío?

No.

¿Y tu madre?

Se está duchando. Venga.

¿Hay algo para cenar?

¿Has traído algo?

(Silbidos)

Déjala, si ya sabes cómo es. "Ya sabes cómo es" no.

No.

Y mira cómo mima a la niña, joder.

¿Por qué no...

nos buscamos un piso o algo?

Por aquí cerca.

¿Con qué dinero? Tú limpias la casa de los alemanes.

Sí, dos días.

Y la mitad se la doy a mi madre.

Pero encontrarás más casas.

Y yo tengo las alarmas. Sí.

¿Qué?

Que antes de pensar en un piso, tendríamos que pagar al banco.

Que le den por culo al banco. Aquí con tus padres no puedo más.

Pues te aguantas. Me aguanto no, no puedo más.

Joder.

¿Cuánto hace que no echamos un polvo?

Dani... ¿Eh?

¿Con Andrea durmiendo al lado?

No solo se puede follar en la cama. Ay, Dani, va.

¿Cuánto hace?

¿Eh?

Qué pesado.

Pesado no.

¿Cuánto hace?

¿Has fumado? Uno rapidito, va.

Vamos.

Dani...

(Llaman a la puerta)

¿Salís o qué? ¿Lo ves?

No, lo ves tú, lo ves tú. ¡Chist!

Voy, voy. Coge eso.

¡Venga!

Todo tuyo.

Ya era hora.

El único sitio donde se podía estar tranquilo, y ni eso.

El baño no es para vosotros solos.

¿Me has oído? Sí, mamá.

Siempre metiéndose en todo, ¿eh, Mercedes?

Pues si no te gusta, ya sabes.

¿Ya sé qué?

Dónde está la puerta.

¿Tú no querías ir al baño? No quiero zánganos en mi casa.

¿Cómo dices?

Que eres un zángano y un pringao, y estoy harta.

¿Tú no la oyes o qué? Sí, sí.

¡Eh! Va, Dani, va.

Puta bruja. Cálmate un poco, por favor.

No, venga.

Nos vamos. Relájate un poco.

Vamos, vístete.

No. Andrea, coge tus cosas. Nos vamos.

No. He dicho que cojas tus cosas.

A la niña... Que no quiero.

la dejas en paz.

Ya está bien de tanta tontería y tanta mierda.

Vamos, vamos.

No. Andrea, vamos.

Tú quédate tranquila aquí, ¿vale?

¿Sí? Sí.

Dani. Venga, mujer, no digas que no.

Si piensas como ella. Que no.

Que sí, mujer, que soy un mierda. Ya está.

A mí también me trata así. Por eso, coge a la niña y nos vamos.

¿Adónde? Adonde sea, algo encontraremos.

Cuando lo encuentres, nos vamos los tres.

Ahora hablo con mamá... No. Que estoy hasta la polla ya.

Me tiro todo el día buscándome la vida

y cuando llego a casa, bueno, aquí,

la cabrona de tu madre no hace más que meter.

Yo también me paso todo el día buscándome la vida.

Pues por eso. ¿Por eso qué?

Cuando encuentre algo, os venís. ¿Qué vas a encontrar?

Lo que sea. Lo que sea no.

Hasta la polla ya.

Lo que sea no, Dani. Lo que sea, lo que sea.

Lo que sea no.

¿Eh? Lo que sea no.

Tú haz lo que quieras, pero Andrea y yo no nos vamos.

¿Cómo? Ya me has oído.

Eh, Sonia.

Sonia.

¡Sonia!

Vamos. ¡Mierda!

Estás pensando que tal vez ya no exista

la manera de sobrevivir tranquila.

Que tal vez ya no exista.

Que tal vez ya no exista la manera...

(Silbidos)

Que tal vez ya no exista.

Que tal vez...

Que tal vez...

Que tal vez ya no exista...

la manera...

de sobrevivir tranquila.

Ya por no saber dónde dormir,

sino por cómo descansar...

la frente,

de frente.

Y una cosa encima de la otra,

que reposa justo donde hay una hermosa

que me guardo para respirar,

porque alguien quiere ahogar

la poca dignidad que me queda.

Y una cosa encima de la otra,

que reposa justo, justo donde hay una hermosa

que me guardo para respirar,

porque alguien quiere ahogar

la poca dignidad que me queda.

Que me queda.

Vete de aquí.

Piensa por y para, por y para ti.

Vete de aquí.

Quiero dormir

y soñar que vuelo lejos,

muy muy lejos de aquí.

Y soñar que vuelo lejos,

muy lejos de ti.

Y soñar que vuelo lejos,

muy lejos...

de mí.

De mí.

De mí.

Hoy...,

hoy...,

hoy, estoy soñando...

que tal vez exista...

la manera...

de sobrevivir tranquila.

No por ya saber dónde dormir,

sino por aprender

a aguantar...

y aguantarme.

"Si es muy sencillo".

"Lo que tenéis que hacer es pagar la cuota de este mes

no más tarde del día 3, que es este viernes".

"Y así, de momento, paráis el golpe".

No. Y así, de momento, paráis el golpe.

Y cuando puedas, ingresáis las otras cuotas que...

Cuando te vaya bien,

ingresáis las otras cuotas que lleváis de retraso.

Yo soy el primero al que le sabe mal, Sonia.

Pero es que el piso ha perdido valor.

Sí, ya. Pero ¿cuánto os debemos todavía?

Diecisiete mil quinientos veintitrés euros.

Es que... no puedo.

Y si no pagas, este viernes pasa la deuda a los servicios jurídicos

y entonces ya...

Yo os lo he parado otras veces.

Pero esta vez, ya no.

Si son solo cuatrocientos veintisiete euros.

¿Solo?

Vamos a ver, ¿no hay alguien que os pueda hacer un adelanto?

No.

¿Tus padres no te pueden hacer un ingreso?

Si no pagas tú, tendrán que pagar ellos.

¿Cómo van a pagar?

Tu padre os avaló.

Si, bueno, pero... Si no pagas tú, deberá responder él.

Es que no tiene nada.

El piso.

¿Cómo les vais a quitar el piso, Pablo?

A mis padres los conoces desde que eras un niño.

Te pasabas el día en casa. Sonia.

Los bancos no son casas de caridad.

Dejamos dinero porque de eso vivimos.

¿Y cuando lo del cáncer de tu madre?

Te quedabas a dormir.

De eso vivimos, y tenemos que cobrar.

No puedes hacernos eso.

Pablo.

Pablo, tú no.

Sonia, tengo gente esperando.

Recuerda,

el viernes.

Por favor.

(Música lenta)

(Alboroto)

"Que no les van a quitar el piso, mujer".

Si no pagamos, sí nos van a echar. Que Pablo se espere unos días.

Que no puede. ¿Y por qué no?

Porque en el banco no le dejan. Tú siempre defendiéndole.

No le defiendo. No, los cojones.

Lo que le pasa es que no soporta que estemos juntos tú y yo.

Se va a enterar este cabrón.

Ni se te ocurra.

¿Me oyes? Sí.

Vale.

¿Tú tienes algo? ¿Algo de qué?

¿De mala leche? La que quieras.

De dinero, imbécil.

¿De dinero? Sí, mira.

Dinero.

Esto.

¿Y de qué como?

Estoy durmiendo en la furgoneta.

Y en reserva la tengo.

Hay que pagar la cuota este viernes. Sí, claro.

Dani, yo me tengo que ir ya.

Me han llamado de la prueba y llego tarde.

Pídeles un anticipo a esta gente. Sí, dos.

Antes del viernes. Sí.

"¿Diga?". Industria.

Control de seguridad. "¿Qué seguridad?".

Doblamos los laterales, metemos la parte superior por las hendiduras,

ajustamos las pestañas, cerramos la tapa

y ponemos las etiquetas.

Venga, os toca a vosotros.

(Móvil)

(Móvil)

Perdón.

(Móvil)

Coge, coge.

Pablo, no puedo hablar ahora.

¿Y qué hace ahí?

No, no.

Que no, que no sabía nada.

Mira, dame... dame veinte minutos.

Sí, sí, ahora voy. Hasta ahora.

Lo siento.

Pero es que me llaman de...

Vete, vete.

¿Puedes esperarte ahí fuera como todo el mundo?

Espero aquí, ¿eh?

Que te quede claro.

Hasta que no venga la hija de puta esta,

no me muevo de aquí.

La directora no va a poder ayudaros, ya lo verás.

Por favor, tío. Por favor.

¿Qué favor me has hecho tú?

Imbécil.

Pasa. Está aquí.

Así no vas a conseguir nada.

¿Qué haces tú aquí? ¿Y tú?

¿La has llamado tú?

Eh, mamón, ¿la has llamado tú? ¡Dani!

¿Qué? Que te vayas.

Como no te la pudiste follar entonces...

¡Dani! ¡Dani, vete!

¡Como toquéis a mi familia, os vais a enterar!

¡Os vais a enterar!

Por favor, vete. No te reviento porque está ella.

¡Ya os habéis quedado el piso, coño! ¿Qué más queréis?

¿Qué más queréis?

¡Hostia! ¿Matarnos?

¡Puta mierda ya, hostia!

Dani. ¿Qué? ¿Qué?

A ver. ¿No es tu amigo?

Pues habla con tu amiguito. Ya está, no pasa nada.

No pasa nada. Es Asun.

Para ti. ¿Para mí?

No tiene nada que ver. ¿Hola?

Sí.

No, Daniel Torres, que... Ya está. Pues bueno, bien.

Lo arreglas tú. Sí, lo arreglo yo, como siempre.

Ahora le digo que se espere. Muy bien. Perfecto.

Ajá. Sí.

Sonia, ¿puedes quedarte un momento?

Nada, son solo cinco minutos. ¿Por qué?

La directora quiere hablar contigo.

Vale.

Que no, que yo no lo sabía. Ya.

Pero lo supiera o no... Es que no me dijo nada.

Si ya no vive en casa.

Eso a nosotros nos da igual.

Lo que nos importa es que usted y el señor Daniel Torres

tienen una deuda con nosotros. Y la vamos a pagar.

Sonia, deja que termine, por favor. Y venir aquí

a montar un escándalo no es la manera.

Llego a estar yo y la Policía viene en dos minutos.

Y él estaría en el calabozo.

Ya.

Le ha cogido, y no piensa a veces. Sepa que, si no nos paga...,

nos veremos obligados a quedarnos con el piso de sus padres.

Es que voy a pagar.

Porque usted y su hija viven allí, ¿no?

¿No es así? Sí.

Pues si pierden el piso y se quedan en la calle,

como parece que va a ser,

y no pueden garantizar vivienda y alimentación para su hija,

Servicios Sociales tomaría cartas en el asunto.

Y podrían retirarle la custodia de su hija.

Pero ¿qué dice?

Se han dado otros casos.

Pero ¿cómo que podrían retirarme...?

Sonia. Pero ¿tú la has oído?

Pero ¿cómo podéis decir eso? Sonia, calma.

¡No, calma no!

Tranquilízate. Me van a quitar a Andrea.

Tranquilícese. Solo digo... Déjame. Que me dejes.

Tengo una deuda con ustedes y voy a pagarla, no sé cómo.

Pero no me amenace con quitarme a mi hija, ¿me oye?

Ni se le ocurra.

¡Sonia! ¡Sonia!

Sonia, Sonia, Sonia.

Sonia, Sonia. Déjame, por favor. Déjame.

¡Perdona!

Es que he visto lo que ha pasado en la oficina y...

y no tienen razón.

Ah, ¿no?

No, no. Te lo digo porque soy abogado.

Trabajo en un bufete, pero...

algunas tardes, con algunos compañeros,

por nuestra cuenta, asesoramos legalmente

a gente que está en la misma situación que tú.

Y conozco el tema.

Además, un desahucio se puede parar. Ah, ¿sí?

Hay que estudiar bien el caso, pero sí.

Claro que se puede.

Mira, esta tarde, me reúno con algunos afectados.

Y si quieres que nos lo miremos, pásate y lo hablamos.

¿De acuerdo? Sin ningún compromiso.

Mi móvil está en la tarjeta. Si quieres, me llamas.

Gracias.

De nada.

¿Quieres que te lleve la mochila?

Eh. ¡Eh!

Andrea. ¿Qué?

Espérame, ¿no?

¿Quieres merendar? No.

¿Un bocata? No.

Mirad, ya viene el pastel.

-¡Anda, mira!

(NIÑOS) ¡Bien!

-Ahora tienes que soplar.

-A la de tres.

-¡Una foto primero! -¡La foto, la foto!

-Yo no quiero ser pobre.

Coño, ni yo.

Y quiero que tengamos una casa.

Díselo a los bancos eso.

Dame.

¿Por qué a los bancos?

¿Quién crees que nos quitó el piso?

La abuela dice que fue porque no pagabais.

Eso dijo la abuela, ¿eh?

¿Y cómo íbamos a pagar sin trabajo?

Pues yo tampoco.

-¡Vamos a repartir los regalos! ¡Venga!

Pero ellos siguen pidiéndonos dinero, eso sí.

¿Por qué? Dame.

Porque son unos hijos de puta.

Y te lo quieren quitar todo.

¿Sí? Sí.

Primero, te quitan esto.

Luego, te quitan esto.

Y esto.

Y, al final, te dejan un trocito

como este...,

que también te quitan. Eh.

Y va el cabrón del banco ¿y sabes qué hace?

¿Qué?

Se lo come.

¡Papá! Eso es lo que hacen los bancos.

-"Ellos os dirán que no".

Pero hay que insistir, porque el banco o la caja, da igual,

está obligado a firmarlo. -A mi madre le han dicho que no.

-Eso lo dicen siempre. Vaya a la oficina con su hija, ¿vale?

Y les dices que habéis consultado con un abogado

y que tienen la obligación de firmarlo.

Y luego, si el banco no quiere negociar,

que normalmente no quieren,

está la reclamación judicial.

Tiene sus costes, lleva su tiempo, pero es el siguiente paso.

-Y luego está lo de Europa, ¿no?

Me han dicho que esto se puede llevar a Bruselas.

-Claro. Una cosa no quita la otra. Pero eso es mucho más lento.

Bueno, tengo los papeles de todos.

No. No, no. Ya, ya.

¿Los suyos también? -Sí, los puse aquí.

Creo que están todos. -De acuerdo.

¿Y sin pastel?

Pero ¿no es un cumpleaños?

Sí. Pues ¿cómo no va a haber pastel?

¿Y si solo están la niña, los padres...

y el pastel?

Es que la oferta es un paquete, por eso es una oferta.

Con su hamburguesa, sus patatas, el refresco que se puede repetir,

el pastel con las velas y la corona.

Y según el número de invitados, es un precio u otro; aquí lo pone.

Ya.

En otros sitios, lo he visto más barato.

Bueno, pues... -Pásame un trapo.

-¿Qué pasa? -Se les ha caído un vaso.

-Y además, les damos un obsequio.

Este mes, el organillo ese; otro, otra cosa.

Disculpe.

¿Qué desean tomar?

Se presenta una interlocutoria al juez para que pare el proceso,

así ganamos tiempo. ¿De acuerdo? Esto es lo primero.

Y después, se puede pedir la dación en pago,

demandar al banco por malas prácticas y mil cosas más.

Y si el banco presenta recurso, se puede hacer presión.

¿Qué presión? Llamar a la prensa,

presentarse delante de la agencia con carteles denunciando el caso.

No, yo no quiero. Qué vergüenza.

En el cole de la niña, no saben nada.

Yo creo que es a los bancos a quien debería darles vergüenza.

Sí, bueno, pero... ¿Y eso del juez?

¿La interlocutoria?

Sí.

¿Los papeles de la hipoteca los tienes?

Aquí no. No, ya, pero ¿los tienes?

¿Y el libro de familia? También.

Vamos a ver si para la semana que viene...

Tengo hasta el viernes solo.

¿Este viernes?

Tendríamos que presentarlo ya. Sí, pero ¿cuánto costaría?

Porque algo habrá que pagar, ¿no?

Vamos a ver.

Está el procurador, que tiene que abonarse ya,

la entrada a registro, el acta de sobreseimiento...

Setecientos doce euros.

Y aparte de esos setecientos, está su trabajo, las gestiones...

No, no, no.

Nosotros solo cobramos si ganamos: 300 euros.

Si no, no.

La cuestión es que lo otro, como es oficial,

si no se paga al momento... Ahora no llevo nada.

Tranquila. Eso, cuando se presente. No te preocupes.

Mi teléfono lo tienes. Sí.

Me llamas esta noche para confirmar que tienes los papeles.

Y quedamos mañana ante el juzgado, o pasado, para presentarlos.

¿De acuerdo? Y entonces traes el dinero.

¿Sí? Sí.

Perfecto. -¡Voy!

Es... nuestro piso. Sí, papá.

Todos nuestros ahorros están aquí. No nos van a quitar nada.

Si presentamos la denuncia esa al juzgado,

nos anulan la hipoteca y ya está. ¿Qué van a anular, Sonia?

Que sí. No van a anular nada.

Estos no anulan nada. No es el banco, es el juez.

Pero hay que presentarla ya.

Por eso necesitamos los setecientos euros.

Yo no tengo setecientos euros.

¿Seguro? ¿Seguro que no tienes nada?

Ven.

Entra. Siéntate.

Mira.

Aquí tenemos...

doscientos treinta y siete euros con cuarenta céntimos.

De las propinas.

Tu madre siempre soñó con ir a París,

y en un par de años o así, pensaba llevarla.

Ahora, lo importante es... que no nos saquen de aquí, Sonia.

Sí, papá.

Pero con esto no nos llega.

¿Por qué no bajas un momento

y sacas de vuestra cuenta lo que falta, y ya está?

Es que yo solo tengo ciento veinte euros.

De la cuenta no podemos sacar, es el dinero para los recibos.

Yo os lo devuelvo pronto. Que no, que no.

De ahí no se saca. Olvídalo.

Además, tu madre se enteraría. Bueno, pues hablo yo con ella.

Tu madre no sabe que te avalé, Sonia.

¿Cómo que no lo sabe?

Papá.

¿Tú no me dijiste que hablaste con ella?

¿Cómo puede ser que no sepa que nos avaló?

Porque el piso está a mi nombre.

Entonces, mamá no sabe nada. No.

Y si se entera, la matas.

¿Cómo que si se entera? Mamá se va a enterar, queramos o no.

No, no, no. "No, no, no" no. Que sí, papá.

Es que si no pagamos, os van a echar del piso.

Como nos echaron a nosotros. ¿Cómo no se va a enterar?

De aquí no nos echa nadie.

Si no presentamos la denuncia, sí.

Ya encontraré yo lo que falta.

¿Cómo?

-¡Mamá!

Un momento. ¿De dónde lo vas a sacar?

De donde sea, Sonia. De donde sea.

Mañana lo necesito sin falta.

Si el viernes no lo tenemos, nos echan.

Que sí. -¡Mamá, ven!

¡Voy, voy!

Seguro, ¿eh? Que sí. Ve, vamos.

¿Y dónde está mamá?

Con las amigas.

¿Vendrá a cenar?

No lo sé. Bueno.

Sí, pero el pelo así para arriba. Y me quemo la oreja.

Pero ese pelo ya te lo he visto.

-Para la boda. ¿Para la de mi sobrina?

Ah, claro, es verdad.

-La que estaba embarazada. Esa misma.

-¿Y cómo le fue al final? Pues muy bien.

Nada que ver con mi hija, con ese Dani que tengo atravesado.

-Es que ese chico no... Pues claro.

Tienes una hija para darle todo lo que la vida te ha negado,

y ni trabajo y casada con ese inútil.

Hasta clases de piano le pagué.

Fíjate. Si no fuera por mi nieta...

-¿Y le gustaron las deportivas?

Anda, que cuando yo era joven... ¡Me cago en la mar!

Anda que no he ligado. Pues sí.

Así. Así.

Así los tenía. Así, así, así, así.

¿Quién me mandaría a mí casarme con ese mondongo?

(RÍE) Mondongo.

Pero relájate, está muy tensa.

-Que se te suben las tetas.

Es verdad, espérate.

¿Qué pasa? -Uy.

Todo mirando. ¡Pero bueno!

-No paran de mirar; les gustas.

Vamos. -Venga, sí.

-Venga, va. -No tengo nada.

Dos gin-tonic y...

Perdón. Tres gin-tonic y un vodka limón.

-Hola. -Hola.

-Los pagamos nosotros. -Uh.

Venga.

-Gracias.

A mí me gusta el de las gafas. Ese me gusta a mí.

-Sí. Gracias.

(Murmullos)

Oh.

Sí, sí, sí.

-Raquel, Raquelita.

-Esos van de caza. -Ya te digo.

Yo, si no tuviera a mi Paco...

¿Qué tu Paco? ¡Deja a Paco en paz, hombre!

Ay, el Paco. Mira. ¡Venga!

Por Paco. Por Paco.

-Por Paco.

(Caja de música)

Guapa, ¿me haces un hueco?

A ver, ¿cómo suena?

(Caja de música)

Reina de la morería,

no estés triste como el tigre.

Pon sonrisa de planeta,

que serán tus mañanitas.

Guapa, princesa y coqueta,

corona de margaritas.

Verde, verde esperanza,

el trigo verde, verde bonanza.

(AMBAS) Verde el cocodrilo,

el monte verde, ciudad esmeralda.

Verde, que te quiero verde.

"Verde desesperanza,

verde rebelde, verde añoranza".

"Verde, el chile verde,

verde que duele, verde que pierde".

Verde, que te quise verde.

-"Verde, que te quise verde".

Verde como la tortuga y tus ojos.

"Verde como la serpiente y el musgo".

Como un cucurucho de menta

y palmera de un oso perezoso.

Guapa tiene que ser... la que de verde,

(AMBAS) verde, verde...

se puede poner.

"Guapa tuvo que ser

la que de verde, verde, verde

se pudo poner".

Guapa tuvo que ser

la que de verde, verde, verde

se pudo poner.

Tanta culpa que no es mía;

tú la tuya y yo la mía.

Cambio gusto, rumbo y rima.

Mi mamá ya no me mima.

Cambio cromo, culpa y pena...

sin pecado concebida.

Reina de la...

morería.

Reina de la morería.

Reina de la morería.

"Reina de la morería".

(AMIGAS RÍEN)

Ven aquí.

Déjame.

¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa, hombre?

¡Que me dejes, hostia!

¿Qué te pasa?

Ven aquí.

¿Adónde vas?

No, no, me ha ido normal, bien.

-Pero ¿se lo has contado o no? -Bueno, no exactamente.

-Jaime. -Que no era para hablar de eso.

Era un control, ya está. -¿Y qué?

Eres un profesional; para eso están.

-Se lo cuento, ¿y qué? Me mandan a Tráfico.

-Quizá estarías más tranquilo.

-Además, yo no me hice policía para poner multas, joder.

-Para hacer desahucios tampoco.

Mira cómo te pusiste en el de la niña.

-Eso fue un día. -No era la primera vez.

-Bueno, ya, pero, joder, cada vez que pienso adónde irán...

¿A ti no te pasa?

-Seguro que encuentran algo.

Que nadie se queda en la calle, joder.

Cumplimos con lo que manda el juez. -Sí.

-Y si no pueden pagar la hipoteca, no haberla pedido.

¿No pagas tú la tuya?

-Mi ex. -Bueno, es lo mismo.

¿Para qué quieren los bancos esa mierda de pisos?

-Haz tu trabajo y no te comas el coco.

Jaime, lo que tienes que hacer es salir, divertirte.

-Sí.

-Si quieres, salimos a tomar algo esta noche.

Si te apetece. -No, si tengo a mi hijo.

-Vaya.

-Sí.

(Música dramática)

Abandonen la vivienda, por favor.

(Continúa la música)

Vale. Esta.

Va, va.

(Pitidos)

¿Lo veis? Vale.

¿Cuál es la idea?

La idea es vender seguridad, porque eso le interesa a la gente.

Sobre todo, a las familias, y más si tienen críos.

Por eso les hacemos la demostración, para que la vean en acción.

Yo no fumo. -Yo tampoco.

Da igual, sin tragárselo.

El tema es que cuando el cliente ve cómo suena,

le colocas un par, o más. ¿Por qué? Porque lo ve.

Porque lo entiende. Y luego está el precio.

En las tiendas, está sobre... ¿Sobre cuánto diríais que está?

Ni idea, ¿no?

Esto está sobre los veintitrés o veinticuatro euros.

Por eso nosotros las vamos a vender a veinte euros.

Y yo os dejo cada una a diez euros.

Es decir, que por vuestra cara bonita,

ya os estáis llevando la mitad del beneficio.

Y por cada diez que os quedéis...,

os doy una de regalo.

-¿Y cuántas se venden más o menos al día?

Un día bueno, llego a vender...

así sin agobios, fácil,

unas treinta.

Y parándome a tomar mi cafelito.

Pero si las queréis..., me las tenéis que pagar ahora.

Que no es que no me fíe, pero...

¿Vale?

Venga. Quédate esta.

Además, nos vamos ahora mismo.

¿Y cuándo vuelven?

No sé, pero la madre de Berta se ha puesto mala

y nos vamos para allá.

Ya te llamaremos.

¿Me podrían adelantar lo del mes?

¿Qué mes?

Este.

Ya te pagamos. Ya, pero...

(HABLA EN ALEMÁN)

Sonia, adiós.

Adiós. Que vengas una vez por semana solo.

¿De acuerdo? De acuerdo.

(HABLAN EN ALEMÁN)

Lo siento.

Si ves que se está a punto de echar a perder algo,

como fruta, yogures y tal,

o lo tiras o te lo llevas, como quieras.

¿Vale? Gracias. Hasta luego. Vale.

Adiós. Adiós.

(Música lenta)

(APAGA LA MÚSICA)

¿Aquí también? Sí.

Muy bien. Y ahora tú, Sebastián, aquí.

Eso es.

Un momento.

Hola, papá.

Ve y cuéntale todo.

Todo.

Dicen que hay...

una manera mejor

de contar esta historia.

Hay que brindar.

Tener piedad...

con honradez

no es tan fácil.

No lo es.

Todo hombre que pega a otro hombre

es un hijo que pega a otro hijo.

Todo hombre que roba a otro hombre

es el hijo de una madre

que era nieta y bisnieta

y lloraba y flotaba.

(TARAREA)

Se despistó...,

perdió el orgullo, las llaves...

y el nombre de hombre normal.

Hay que dormir.

Todo pobre que pide a otro hombre

es un hijo que pide a otro hijo.

Todo rico que es un pobre hombre

es el hijo de una madre

que era nieta y bisnieta

y pedía y dormía.

(Tarareos)

Mal pescador...

el que no sabe de vientos,

ni nombra a los peces, ni quiere mojarse en el mar,

ni cortarse la boca con sol y sal,

cambiar o remar.

Ir a misa o repicar.

Todo hombre que echa a otro hombre

es un hijo que echa a otro hijo.

Todo padre que echa a otro padre

es el hijo de una madre

que era nieta y bisnieta

y nacía y moría.

Conquistador...,

provocador...,

vendes humo...

al mejor postor.

La dignidad...

pierde valor...

por tres duros

y un bofetón.

Levantemos la copa y sol

del poeta que atiende el dolor.

Que se inspira y espira perdón.

Que se esconde a llorar a un rincón.

Que declina con alma y pudor.

En voz baja y desde lejos.

Él resiste y persiste.

Y confía en su don.

(Tarareos)

(Tarareos)

(Timbre)

Sonia.

¿Estás solo?

Sí.

¿Puedo pasar?

Sí, sí, claro.

Solo una semana. Lo paras una semana y ya está.

Es un proceso regulado.

Sonia, automático.

Entra directamente a los servicios jurídicos,

sin que yo pueda hacer nada. Te lo he dicho mil veces.

Ya. ¿Y tres o cuatro días?

Que no.

Venga, siéntate.

Hasta el lunes y ya está.

¿Y qué cambiará de aquí al lunes?

Me lo van a solucionar.

¿Quién te lo va a solucionar? Es igual quién.

Yo no le puedo hacer eso a mis padres.

Sonia, a ver.

Necesitas que alguien te ayude. Tú nos dijiste que nos avalaran.

Que no pasaba nada.

Que era una formalidad.

Y ahora, les sacaréis de casa y será como si les echara yo.

Pablo, hasta el lunes.

No puedo.

Si quieres, sí que puedes. Que no puedo, no puedo.

Sonia, ¿qué haces?

Sonia... Solo hasta el lunes.

Hasta el lunes y ya está. Sonia, para.

Por favor.

Para. Hasta el lunes.

Vete.

Vete.

¿No me has oído? Vete.

(Música lenta)

¿Qué haces aquí?

¿Tú no querías unos eurillos?

¿Y de dónde los has sacado?

"Pip, pip".

Eh.

¿Quieres que lo celebremos?

¿Sí? Sí.

Ven.

Aquí, ¿eh? Aquí.

(RÍE)

¿Qué?

Mira.

Ay.

(Música portuguesa)

¿Vienes? Sí.

(RÍEN)

(Continúa la música)

Bueno.

(Continúa la música)

¡Vamos! ¡Venga!

(Continúa la música)

¿Y el libro de familia?

Aquí. Vale. ¿Has traído las copias?

Sí, están aquí. Pues toma, que con esto ya hago.

Pues nada, creo que ya lo tengo todo.

Bueno, el dinero. Ah, sí.

Vale.

Bueno, pues nada, voy a ver si pillo al procurador ahora.

¿Me espero? No, mejor que no.

Porque llevo otros casos, y estaré un par de horitas dentro.

Pásate por el bufete esta tarde.

¿A qué hora? A la que quieras.

¿Mi tarjeta la tienes?

Sí.

Aquí. Pues mira, aquí está la dirección.

Si estoy reunido, pregunta por Lourdes,

ella está al corriente de todo. ¿Vale?

Irá bien, ¿no?

Que sí.

Claro que sí, que esto está ganado.

Y después, ya verás, iremos a por el banco.

(Música lenta)

¿Vamos?

Joder, tío. -Eh, tú.

-¿Qué?

-¿Un uno contra uno, a diez canastas? -¿Ahora?

-¿No te atreves?

-Uno a cero.

-¿De dónde son? -¿Quién?

-Los que jugaban contigo.

-Colegas.

-¿Del instituto o...? -Colegas.

-Nunca me cuentas nada de tus amigos, ni de tu vida.

-¿Para qué te lo voy a contar? -Hombre...

-Tú tampoco me cuentas nada de la tuya.

-No me preguntas. -¿Para qué te iba a preguntar?

-¿No te interesa lo que hago?

¿Te raya que sea policía? -Joder, tío, qué manía.

-Eh, yo estoy muy orgulloso de mi trabajo.

-Joder, tío, que no estás en el trabajo.

-Va. -Que no, tío.

-No hemos terminado.

-Yo sí. La bola.

Ya sé que te sorprenderá, Asun, pero lo tengo decidido.

Dejo el banco.

Sí. Sí, sí. No, no, no. Es una decisión firme.

No quiero seguir trabajando aquí. No quiero seguir...

(SUSPIRA)

No quiero seguir trabajando aquí,

echando a gente de su casa y dejando a familias en la calle.

A Sonia no la echamos nosotros, se echó ella.

Firmó un contrato. La gente no se lee los contratos.

Se fía de nosotros, y... Nosotros no la hemos engañado.

No, pero... ¿Ha pagado o no?

Sí, hoy.

Una transferencia de su madre. ¿Lo ves?

Ya, pero... el mes que viene y el otro

y el otro... Tu coche, ¿lo has pagado?

Me acogí a un plan de financiación.

Y tienes una hipoteca. Sí.

Y pediste un préstamo para arreglarte el piso.

¿O no? Sí.

¿Dónde fuiste de vacaciones?

A Costa Rica.

¿Y todo esto quieres perder?

Si dejas el banco...

No, ya, pero, Asun...

¿Crees que me gusta echar a familias de su casa?

Me duele tanto como a ti.

Pero fuera, el mundo es muy duro.

No hay planes de pensiones, ni mutuas médicas.

Ni incentivos por hipotecas contratadas.

Y para seguir teniendo todo eso,

hay que olvidarse de los sentimientos

que no pagan las facturas.

Y hay que ser fuerte.

Porque esto cada día va a ser peor.

Los impagados del último mes.

Y cuando los enviemos al juzgado, también vendrán a llorarnos,

y a amenazarnos.

Y todos tienen sus razones.

Mujeres embarazadas, niños, familiares con Alzheimer.

Lo de tu amiga Sonia...

es solo el principio.

¿Has terminado los informes?

No, pero...

Pues los quiero mañana,

a primera hora.

Esta tarde me quedo aquí y lo acabo, seguro.

Mañana lo verás todo mejor, ya verás.

Me voy.

Dile a Delfi que repase los lavabos. Vale.

Salgo por detrás.

(Timbre)

¿Sí? ¿Julio Carrión?

Ya estamos. Aquí no hay ningún Carrión.

¿Y Lourdes? ¿Qué Lourdes?

Eh... ¿Aquí no es Carrión y Soler Abogados?

Que no. Esto es un domicilio particular.

Perdón. ¿Y sabe en qué piso es?

En la escalera, no hay ningún abogado.

(Llanto)

(LLORA)

Mi alma ya no está...

en sus oraciones.

Pero seguirá...

y aguantará el muro

de mis lamentaciones.

(SUSURRA)

Mi alma ya no está...

en tus azucenas.

Pero seguirá...

en mis fotografías.

(CANTA EN INGLÉS)

(Tarareos)

(CANTA EN INGLÉS)

(Tarareos)

(CANTA EN INGLÉS)

Mi alma seguirá...

el rastro de estas vías.

Vías.

Vías.

Vías

Vías.

Ay, ay, ay, ay.

¡Ay! ¡Ay!

Ay, ay.

Ay.

¡Ay!

¡Ay!

¡Ay, ay!

(TARAREA)

¡Mamá!

Hola.

Guapa.

Mamá.

Espera, espera un momento.

¿Has merendado? No.

¿Por qué no se lo has dicho a la abuela?

Sí que se lo he pedido.

Hola, mamá.

Hola, papá. -Hola.

¿Qué quieres comer?

¿No tenías que pasar por el súper?

El dinero es para pagar el piso.

Si sobra algo, ya iré a la compra.

-¿Este también nos lo van a quitar?

-No te preocupes.

¿Y qué vamos a comer?

Hay pan.

Está duro.

La niña tiene que comer.

Cállate, por favor.

Andrea, va, nos vamos.

-¿Adónde? A cenar y a celebrar tu cumple.

Es mañana. Es igual. Ponte el abrigo.

Mamá.

Yo no sé si os van a quitar el piso.

Pero tú sola has perdido a papá,

estás a punto de perderme a mí.

Y si me pierdes a mí, también vas a perder a Andrea.

O sea, que tú verás.

Mamá.

Mamá, va.

¡Anda!

¿Te gusta?

Mucho.

Pues ven, ya verás.

¡Guau!

¡Anda!

Hala.

Mira.

Guau.

¿Cenamos aquí?

Y llamamos a papá.

Y hacemos mi fiesta. Vale.

Y se compran el piso y el coche

y la pantalla de plasma y la PlayStation.

Y luego, si no pueden pagar, culpa del banco.

Así cualquiera.

Y luego están esos sudamericanos

y esos rumanos, que vienen aquí y se piensan que...

Pues no, aquí las cosas se pagan.

Que yo tengo que fregar muchos suelos para poder pagar mi hipoteca.

Le he dejado los lavabos perfectos.

Que luego no...

Se ha vuelto a colar ese pobre en el cajero.

Ya. No, si cada noche...

¿Cerrará usted, o quiere que cierre yo?

Sí, cierre usted, Delfi.

Yo saldré por atrás. Vale.

Hasta mañana. Hasta mañana, Delfi.

Eh. Venga, fuera.

Fuera. Vamos, fuera.

¡Rápido! Venga, vamos.

-No puede dormir uno en ninguna parte.

(Alarma)

(TARAREA)

(TARAREA)

(Timbre)

Corre, corre. Corre.

¡Ja! ¡Ay!

¡Papá, es chulísimo!

Es grande. Gracias.

Hola.

Venga, a jugar.

Le llamaré Ricky.

Joder.

No está mal, ¿no?

No toques nada, ¿eh? Que no.

Gracias.

¿Puedo sentarme?

Tu hija no tiene la culpa.

Ya, claro.

Ni su chico.

Ni Martín.

Ni tu hijo.

Tu hijo tampoco.

Deberías buscarte una mujer.

Llevas demasiado tiempo solo y no te está sentando nada bien.

José.

Te pago.

Pablo tampoco tiene la culpa.

Ni el primo de José, que lleva año y medio en el paro.

Y también les van a echar del piso.

O la hija del que me sirve la bollería...,

que se va a quedar en la calle con tres hijos.

¿Cómo van a tener ellos la culpa?

¿Y quién tiene la culpa?

¿Yo?

Yo no sé quién tiene la culpa, ni me importa.

Yo me ocupo de lo mío.

Ocúpate tú de lo tuyo.

No quiero que nadie sepa que igual nos echan del piso.

¿Y qué que lo sepan?

Son vecinos.

¿Cómo que "y qué que lo sepan"?

Mercedes.

¿Qué quieres?

¿Qué quieres, Mercedes?

¿Que nos quiten el trabajo, el piso,

la dignidad, la familia, todo?

¿Sin decir nada?

¿Sin que nadie lo sepa?

¿Es eso lo que quieres?

¿Y a ti qué te importa lo que yo quiero?

¿A quién le importa lo que yo quiero?

Quizá a más de los que crees.

(Música lenta)

"¡Déjenme pasar!".

"¡Esta es mi casa!".

-"¿Qué está pasando, agente?".

"¡Mamá!". "¡Andrea!".

"¡Hijo de puta!".

"¡Andrea! ¡Dejadla!".

-Papá.

(Música animada)

(Caja de música)

Te necesito.

Solo...

resulta muy difícil.

No vas a estar solo.

Llama a tu hija.

¿Y Andrea qué? ¿Qué Andrea?

Mamá.

La abuela.

Bueno...

Ven aquí.

¿Qué quieres?

No.

Sí.

Claro que sí.

No, no pasa nada, mamá.

Que sí.

Estamos celebrando el cumple.

En casa de los alemanes. No, no, no están.

¿Dani?

Dani sí.

Claro que no. Venid.

Que traiga los regalos. Ya la has oído, ¿no?

No, no, hay de todo.

La calle... Atención, ¿eh?

Es Sor Eulalia de Anzuza.

De Anzuza.

Treinta y siete.

Primero A.

(RÍE)

Y yo a ti, mamá.

Y yo a ti.

Te quiero.

Hay que poner dos platos más.

Venga.

Espera, rubia.

¿Rubia?

Sí. Ven aquí.

Guapa.

Hay un gallo que llora y que grita:

"Despierta, despierta,

despierta, despierta", prudente.

Que esto duele, te arrasa, te mata y te irrita.

Qué suerte la tuya, tan cruda y maldita.

Reza de día, de noche y no almuerza.

Se cree mala madre y también mala hija.

¿Dónde está la suerte?

La mía, poquita.

Alguien se lo da y después, se lo quita.

-No hay tanto pan, pan, pan.

No hay tanto pan, pan, pan.

No hay tanto pan, pan, pan.

No hay tanto pan, pan, pan.

Unos son grandes y otros valientes,

unos traicionan y otros son fuertes.

Despierta, Mercedes. Ay, mi Patricia.

Tomás, Martín, Juan...,

Lola, Pablo y Cristina.

Que esta gran culpa

no es tuya ni mía.

"Mentiras, sonrisas y amapolas,

discursos, periódicos, banqueros y trileros".

"Canciones, manos y pistolas,

bolsos, confeti, cruceros y puteros".

(TODOS) Te roban y te gritan.

Te roban y te gritan.

Te roban y te gritan.

Y lo que no tienes también te lo quitan.

No hay tanto pan, pan, pan.

No hay tanto pan, pan, pan. -También te lo quitan.

-No hay tanto pan, pan, pan.

No hay tanto pan, pan, pan.

Y es indecente, y es indecente,

gente sin casa, casas sin gente.

-No hay tanto pan. -Es indecente.

No hay tanto pan. -No hay tanto pan.

-No hay tanto pan.

No.

No hay tanto pan. Es indecente.

Convierten el pueblo en barco, la mierda en oro.

No hay tanto pan.

No hay tanto pan.

No hay tanto pan.

No hay tanto pan.

No hay tanto pan.

No hay tanto pan.

No hay tanto pan.

No.

No hay...

hay tanto...

pan.

Ay, ay, ay, ay, ay.

Ay, ay.

Ay. Ay.

Ay, ay, ay.

Ay. No.

No.

No.

No.

No.

Ay, ay, ay, ay.

Ay.

No.

No.

No.

(MANIFESTANTES) ¡No es una crisis, es una estafa!

¡No es una crisis, es una estafa!

Versión española - Cerca de tu casa

22 abr 2018

Sonia es una joven de treinta años que, tras perder su trabajo, no puede hacer frente al pago de la hipoteca, por lo que es desahuciada. Sin techo y con una hija de diez años, se ve obligada a regresar a casa de sus padres.

Contenido disponible hasta el 1 de abril de 2033.

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