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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Cerca de tu casa (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Impactante final con esos ojos que nos miran fijamente

y que nos interrogan sobre la responsabilidad colectiva

del drama que viven cientos de miles

de mujeres, hombres y niños en nuestra sociedad.

Damos las buenas noches de nuevo a Eduard Cortés,

Eduard, buenas noches... Hola, buenas noches otra vez.

Director y coguionista, junto a Piti Español,

y tú protagonista, Silvia Pérez Cruz,

buenas noches de nuevo. Buenas noches.

Yo empezaría... por la última secuencia, ¿no?

Porque es muy representativa de lo que quería ser la película

y, bueno, me gustaría que me hablarais de ella

y de cómo recordáis el planteamiento de esa última secuencia,

de cómo recordáis el rodaje con toda esa gente alrededor.

Empieza tú si quieres, Eduard.

Bueno, la última escena obedece a una cosa que...

de una serie de conversaciones que tuve con gente,

precisamente con desahuciados, y con gente de la Plataforma

de Afectados por la Hipoteca, de la PAH,

que cuando les dije que quería ser la película,

una de las cosas que me pidieron, la única cosa,

y eso que les dije que iba a ser musical,

que no sé cómo lo encajaron

con la naturalidad y la organicidad que lo hicieron...,

pero me dijeron que lo único que no querían es que la película...

o que les gustaría... tampoco imponían nada, digamos,

pero que no tuviera un final oscuro o negativo,

sino que intentáramos buscar un poco la luz.

La verdad es que cuando pensaba en eso

me resultaba muy difícil pensar qué final podía tener luz, ¿no?

Hasta que me di cuenta que el final eran ellos,

los de la propia PAH, ¿no?

Entonces situamos la película en el 2007, cuando no existían,

y cuando está este viaje horroroso, que es un desahucio,

la gente lo hacía en soledad,

sin tener la complicidad de otras personas,

sintiéndolo, además, de una manera vergonzante

y con todo lo que eso llevaba,

y finalmente, cuando yo vi en las asambleas

cómo gente que tenía el problema que les estaba apretando ya,

llegaban a la asamblea, y encontrar gente como ellos

y aquel espíritu de solidaridad y tal, cómo salían...

sin haber resuelto el problema, pero con una paz y...

Y yo pensé: "Este es el final luminoso que piden ellos.

Creo que es eso lo que tenemos que hacer".

Y la película, de hecho, acaba cuando nos damos cuenta

de que la gente ya empieza a solidarizarse los unos con los otros

y que esto es una lucha... no individual,

no es un problema individual, sino es un problema colectivo.

Y, entonces, yo creo que aquí empieza un poco la luz,

como con el tiempo se ha acabado demostrando,

que sí ha sido así un poco.

-Sí, es que ahora, cuando has dicho empezar por la última secuencia...

Casi siempre...

cuando la veo...

me acuerdo de ese momento muy claramente.

Es un momento donde se une la... la ficción con la realidad.

De repente estábamos rodeados de gente de la PAH de Girona

que se ofreció a venir a hacerlo. O sea, que no estaban actuando.

Estaban haciendo lo que hacían cada fin de semana.

Y estaba rodeada por gente

que te contaba: "Es que a mí me desahucian no sé qué día de mayo".

"A mí me han desahuciado...". Y era...

Me acuerdo que me estaban contando...

Estábamos agarrados así y yo emocionarme con eso

y yo decir: "Bueno, esto tiene que servir para que no pase,

para que quede constancia de que es verdad".

Tengo muy claro muchas funciones del arte, pero una es clave,

dejar constancia de cosas. Cuando hablas de casos reales, ¿no?

Y le decía: "Que lo sepan". Entonces, fue muy emocionante.

Y lo veo y pienso: "Claro, es que además hicimos cosas muy difíciles".

Porque, técnicamente, para hacer un musical de estas características,

igual hubiéramos necesitado más herramientas que no teníamos.

Y me acuerdo en el making-of sale cuando les estoy dirigiendo

para que canten juntos, que nos emocionamos,

yo creo que estoy llorando, y que tú y yo nos abrazamos...

Pero, ellos cantando el "No hay tanto pan" que pensaba:

"Qué vida, qué rara, cómo le dan la vuelta a las cosas

y qué bien que estemos haciendo esto".

Tiene todo el sentido. Se cerraba el círculo.

Esas charlas del principio que habíamos tenido

tenían todo el sentido en esa escena. Se entendía el porqué.

¿Por qué decides que el punto de vista sea un musical?

O sea, en un tema tan realista y tan social.

Bueno... En el 2012, más o menos,

cuando empecé a pensar en la película,

desde el 2007 en España se habían producido casi 400 000 desahucios...

Date cuenta de lo que es eso.

De los cuales, la mayoría eran primera vivienda.

Lo que pasa que los informativos, los telediarios,

con ellos nos acostumbramos a cifras y a cosas tremendas que acaban...

Lo acabamos como metabolizando, como entendiendo que es así y ya está.

Entonces, claro, a mí me gusta mucho plantearme películas,

no sé si difíciles o no, pero lo que sí, para mí es importantísimo

es que... con las que pueda establecer empatía.

Es decir, que yo realmente...

sienta lo que estoy explicando...

En el sentido de que comprenda a los personajes.

Es que a veces me ha tocado hacer personajes negativos

y también he buscado eso, ¿no?

Intentar comprender o encontrar conexiones

con mi propio mundo interior y emocional

con lo que estoy explicando.

Y me interesa mucho, precisamente, la emocionalidad.

Y entonces, lo que yo quería, de una forma muy honesta, además,

era trabajar esa emocionalidad, es decir, como explicaba Silvia,

detrás de cada uno de esos 400 000 desahucios

hay un drama y una tragedia con nombres,

biografías truncadas, familias rotas...

Toda una serie de cosas que me parecían tremendas

y que era muy importante ponerlas en primer plano.

Pero no en plan salvador de la humanidad, ¿no?

Sino una necesidad emocional de hacerlo y decir:

"Mira lo que estoy sintiendo viendo esto".

Este es un poco el trampolín o el motor que pone en marcha el proyecto

y la necesidad de llegar a eso a través de algo tan puro,

tan intuitivo, tan mágico, como es la música,

que es una autopista directa a las emociones.

Fíjate que a mí esto, más que inquietarme,

me producía mucha tranquilidad.

Me inquietaba más la prosa de la película que la poética.

La poética llenaba la película de sentido.

Es que esto no lo han visto. Es una manera de verlo diferente.

Es una manera que el espectador va a encontrar una conexión nueva.

Lo otro es como que la gente ya se lo sabe y está acostumbrada.

Entonces, yo me reconciliaba con la película

cuando pensaba que era musical.

Y me acuerdo durante el proceso de guion,

que de vez en cuando estaba con Piti escribiendo

y aparecía Silvia con la guitarra y con una nueva canción.

"No hay tanto pan"... Yo recuerdo, positivamente,

el primer día, que con la guitarra, en el despacho, nos la cantó.

Entonces, para mí... Si en algún momento pienso que no vale la pena

y que difícil es la película, a la que pensaba en esas canciones,

y ella me las pasaba, yo las escuchaba con los cascos

y todo el día estaba escuchando las canciones,

eso me dio una energía brutal.

Yo veía que esto tenía que salir de alguna manera,

porque era un milagro, ¿no?

Y, entonces, yo creo que las canciones,

lejos de ser un riesgo o que hicieran que nos sintiéramos vulnerables,

"a ver si estamos haciendo un disparate",

a mí me dieron siempre muchísima seguridad y muchísimo motor.

Efectivamente, tu mundo es ese, ir con la guitarra y cantarle.

Es tu zona de confort,

dentro de la dificultad de la zona de confort de cada uno.

Pero, claro, ¿cómo fue afrontar un personaje?

No sé, yo siempre digo que mi oficio...

Soy músico y me gusta cantar.

Luego es verdad que el arte me apasiona

y que siempre he estado rodeada de gente que hace otras cosas,

pero interpretar es algo que me...

Yo antes no lo entendía y ahora lo entiendo menos. Es verdad.

No entendía qué realidad se imita.

¿En qué momento dices "ya está bien"?

Yo tenía muy claro que no sabía.

Además, tenía muchos amigos actores y les pregunté...

Hice muchas preguntas. Yo noto cuándo lo entiendo o no,

pero me ayudó mucho cuando hicimos la grabación de los actores,

que cantaran, porque también había que decidir

si los actores tenían que ser cantantes o no

y yo dije: "No, no, que sean grandes actores

y que canten desde la fragilidad, no de musical perfecto,

sino desde esta fragilidad que necesita esta película,

esta verdad de 'soy así'".

Y entonces, cuando los escuchaba cantar, me di cuenta yo,

viendo que estaban dentro de mi oficio,

lo que a mí me gustaba y me emocionaba,

y vi que cuando ellos cantaban honestamente y de verdad,

sin hacerse los cantantes, sino desde su voz, desde la soledad

y la fragilidad, a mí me encantaba totalmente.

No tenía duda. No quería que fuera de otra forma.

No echaba de menos a un cantante. Entonces yo pensé:

"Vale, pues yo tengo que hacerlo de una manera superhumilde,

aceptando que no tengo ni idea".

Solo puedo saber... intentar buscar los puntos de conexión,

que para mí era el saber estar, estar, que notas cuando estás,

y el saber escuchar, que es algo que yo sé, porqué lo hago todo el rato.

Y aprenderme el texto y no querer hacer grandes peripecias,

porque no las podía hacer. Yo sabía que mis colores eran pocos,

pero sabía que tenía unos valores que están en la música

y que podían servir. Y además con él, que me lo ponía como...

Es que fue superinteligente. Ni me lo contaba.

Es como que me preparaba las cosas para que yo reaccionara.

No había ensayo. Que mi verdad, que era lo que podía aportar

por no saber, no perjudicarlo y que fuera lo más orgánico.

Y con los actores, que eran buenísimos y supergenerosos,

porque yo les había ayudado a cantar y ellos me ayudaban a actuar,

era muy ego cero. Era... Todos nos vamos a ayudar.

Entonces, yo... lo disfruté muchísimo.

Y cuando la veo siempre es un día sí, un día no. Hoy me ha gustado mucho.

Ay, qué bien. Hay días que digo: "Ay, Silvia".

Y otros que digo: "Ay, pues mira, estás digna y has entendido...".

Porque una cosa que yo pensaba... Me daba mucho...

Me ponía mucha responsabilidad pensar que yo representaba a una persona.

No le encontraba el sentido, pero entender que representaba

a un colectivo de gente... le daba todo el sentido del mundo.

Yo, a veces, cantando lo pienso.

No canto mis penas ni las de la historia,

sino unas penas de todos... O las alegrías de todos.

Entonces, tenía una función eso y me ponía en un estado que lo entendía.

Entendía perfectamente la emoción de esa persona.

Vete de aquí.

Piensa por y para, por y para, por y para ti.

¿Cómo se consigue financiar una película

que pone patas arriba el sistema financiero?

Bueno, esto tendría que explicarlo Loris Omedes, que es el productor,

que sudó lo que no está escrito. Costó mucho levantarla,

porque coincidió además con una época de crisis muy grande,

crisis en el cine crisis en general, y la verdad es que la película costó,

pero contamos con la generosidad de Loris,

que es un productor muy generoso, por un lado,

y la generosidad de mucha gente que en diferentes frentes tuvo...

el estímulo de aportar lo que pudo. Desde la gente que a través

de las plataformas estas de crowdfunding

colaboró con la película,

a que el equipo...,

una parte importante de su caché o de su sueldo,

lo supeditó a que la película pudiera tirar adelante.

A mí me costaría mucho pedir ciertas cosas con una película

que tiene aspiraciones exclusivamente comerciales

o para una cosa de autor mía queriendo decir:

"Mira, pagádmelo o trabajad gratis, que esto es la bomba, es arte".

A mí eso me costaría mucho. Me produciría mucho pudor.

Pero yo creo que con el tema que tratábamos y tal

la gente no solo lo hizo encantada, sino que además creo que tuvieron

una recompensa que la entendieron, la asumieron y la valoraron mucho.

O sea, a mí el equipo, al acabar...

Normalmente los finales siempre son como muy emotivos y tal...

Este fue especialmente emotivo y la gente estaba muy agradecida

por haber participado en este proyecto, con todo lo que significaba

y todo lo que había detrás.

Volviendo a temas formales,

porque pensábamos en el equipo al escribir el guion,

al hablar de la película, siempre parece que un musical

tiene que hablar de la vida, de la felicidad, del amor,

de lo romántico, pero en la historia de los musicales

hay muchos musicales que hablan de grandes dramas.

(Música)

(Canción en inglés)

(Canción en francés)

(Canción en francés)

(Canción en inglés)

(Canción en inglés)

(Canción en francés)

(Canción en inglés)

(HABLA EN FRANCÉS)

(Redoble de tambores)

A mí los musicales me encantan,

pero cuando pensaba en hacerla musical

tuve que quitarme muchos de esos musicales de la cabeza

para no ir a un sitio donde no teníamos de ir,

o que yo, honestamente, pensaba que no teníamos que ir.

A cambio, había otros musicales,

como por ejemplo "Bailar en la oscuridad" de Lars von Trier,

que me ayudaban a entender cómo se podía hacer un musical

sobre los desahucios... por la tragedia que había detrás.

Es una película magnífica. Nosotros estamos en otro sitio,

pero el concepto de musical a ese nivel me decía:

"No, no es tan disparatado hacer un musical sobre los desahucios".

Antes hablaba Silvia de una cosa muy interesante.

Ella me decía: "No quiero cantantes.

Mucho mejor que sean los actores con su fragilidad, cantando, etcétera".

Yo tenía un referente, que además se lo pasé a muchos de los actores,

Que era ese momento magnífico de la película de Paul Thomas Anderson,

"Magnolia", que se ponen todos los personajes a cantar

con aquella fragilidad...

Y yo decía: "Eso es precioso para entender de qué manera

hemos de articular el musical nosotros".

No han de haber ni grandes coreografías ni grandes voces,

sino que ha de estar hecho todo desde esa especie de vulnerabilidad

que tiene a veces la verdad que te coloca en una situaciones

de muchísima fragilidad pero que, además, que transmiten

muchísima emoción a la vez y que tiene muchísima fuerza.

Entonces, para mí, esos fueron los referentes, te diría.

Para mí, todos los musicales de Jacques Demy, o...

o "West Side Story"... es que me fascinan.

Soy un gran amante de los musicales,

pero tenía que apartármelos porque no teníamos que ir ahí.

Teníamos que buscar una cosa como más singular,

más pequeñita, más frágil, más quebradiza.

(Canción en francés)

Antes has dicho que te preocupaba más la prosa

que la poesía de la película

y, efectivamente, cuando abordas un tema así

el riesgo está en ir de un lugar común a otro lugar común,

a otro lugar común, y que sea un panfleto

y no tiene nada de eso la historia.

Entonces quiero saber cómo sobrevolasteis

esa... alerta... Piti Español y tú.

Bueno, yo creo que es importante lo que decía antes de la empatía.

O sea, yo, antes incluso de pensar si iba a hacer una película o no,

y movido un poco por el tema, llamé un día por teléfono,

busqué en internet la PAH y llamé por teléfono

y les dije quién era.

(RÍE) Evidentemente, no sabían quién era...

Pero les dije que hacía películas y que estaba perturbado con el tema

y me gustaría... y, bueno, llama de aquí a unos días y miraremos....

Entonces, ya me pusieron...

a Tatiana, que es una psicóloga que estaba allí trabajando,

una mujer estupenda, y entonces...

con ella empecé a ir a las asambleas, a algún desahucio...

y entonces, todo eso... O sea, la parte esa trágica que tiene,

evidentemente que la veía, porque a veces veías que sacaban a gente

con críos de unos pisos yo pensaba que para qué quería el banco ese piso

porque estaba en la periferia de la periferia

y debía estar en semirruinas por dentro.

¿Qué necesidad tienen de quitar a la gente...?

Y es porque el sistema tenía que mantenerse...

Es necesario hacer eso para que el sistema se mantenga.

Y, aunque parezca un poco hippie, pensaba: "Vaya mierda de sistema

que necesita esto para mantenerse".

Pero, en cambio, también veía cuando se encontraban,

cómo se relacionaban entre ellos y la cantidad de cosas que fluían.

Pensaba que la crisis, que había traído cosas terroríficas,

también había traído cosas buenas.

Una de ellas es que valores

que habían estado como medio anestesiados,

como la solidaridad, cierta rebeldía,

cierta capacidad de pensar que tú puedes cambiar las cosas,

no solo, pero con el de al lado y el de al lado...

Eso eran valores muy potentes.

Y, a partir de aquí, yo creo que ya empezamos a mirar la película

desde esta perspectiva y nos alejamos un poco

de todo lo que podía ser lo más panfletario, lo más...

No sé cómo explicarlo. Explícito. No sé cómo definirlo.

Era difícil, pero hay veces que hay cosas que cambian de punto de vista

solo con el hecho de que lo diga otro personaje.

Se compran el piso y el coche y la pantalla de plasma

y la PlayStation y luego, si no pueden pagar, culpa del banco.

Así cualquiera.

Y luego están esos sudamericanos

y esos rumanos que vienen aquí y se piensan que...

Pues no. Aquí las cosas se pagan.

Que yo tengo que fregar muchos suelos para poder pagar mi hipoteca.

Al cambiarlo de punto de vista ya no es un panfleto,

ya se está convirtiendo en otra cosa. Y entonces...

Bueno, y personajes como el policía...

Yo, cuando veía a los policías actuar pensaba...

"Hay alguno de estos policías que tiene un hijo

como el que está desahuciado, a lo mejor. ¿Cómo puede hacer eso?".

Yo pensaba: "Seguro que dentro hay algo que se quiebra cada vez...

No todos, pero alguno".

Y pensaba que era interesante, en vez de poner ese policía que aporrea,

que ya nos lo conocemos, el que está sufriendo,

el que, cuando acaba, llora. -Hay casos reales.

¿Pero cómo no? Pero que serán muchos además, si no la mayoría.

Quiero decir, que no es fácil para nadie.

Yo escuché una vez a un policía que explicaba, con otro,

que habían acabado de hacer un desahucio, él continuaba

con el casco puesto, y decía: "¿Cómo es que no te quitas el casco?".

Y él decía: "Porque estoy llorando".

Entonces pensé que ese era un buen personaje.

Porque yo creo que... evidentemente, la gente que sacan de sus casas

son las víctimas número uno, pero ¿y el empleado del banco

que ha estado ahí toda la vida, que tiene a todos los vecinos

y que está sacando de sus casas a esos vecinos?

O sea, a las personas con las que ha convivido la infancia,

la adolescencia, como es el caso del personaje que hace Oriol Vila,

con respecto a ella.

Entonces yo creía, que para no hacer una película maniquea,

una película obvia, también ver esas miradas en esos personajes

que, en principio... Eso es muy bonito

y eso le quita la cosa panfletaria completamente,

porque está poniendo los ojos y el corazón

en todos y cada uno de ellos porque, realmente,

el drama se expande y se extiende y es como una telaraña

que toca todos los rincones de la sociedad realmente.

Silvia, por lo que tú pudiste vivir,

además, puesto que estuvisteis en contacto con ellos todo el rato,

hay un tema que es especialmente cruel,

y es que, además de perder todo lo material,

se culpabiliza al desahuciado por haber hecho las cosas mal.

Entonces, ¿en qué medida afecta esta revictimización

al que está siendo desahuciado para poder volver a respirar y vivir?

Es que es ya la injusticia de las injusticias.

Es el colmo. (HABLAN A LA VEZ)

Sí, sí. A mí es... Es algo que me...

De hecho, en la canción de "No hay tanto pan",

hablo de eso también, ¿no?

O sea, encima esta persona lo está pasando mal, le quitan todo,

y tiene esta culpa... Joder, por lo menos que esta culpa

se la pueda quitar, y creo que es lo que pasa cuando se juntan...

Ser aceptado, entendido, ver que no eres el único...

Es que ahora estaba escuchándote y pensaba:

"Hostia, creo que tiene un denominador común la película

que no lo había pensado nunca".

Es lo de la aceptación de la fragilidad.

Desde el actor que está cantando,

desde yo, mi manera de actuar,

desde el personaje de la madre...

Aceptar que está todo... me va todo mal...

para pedir ayuda. Aceptar eso para poder pedir ayuda

y empezar esta colectividad de la que estamos hablando, ¿no?

Y para eso tienes que quitarte la culpa esta de la que tú hablas.

Tiene que haber algo que te haga ver un poco de luz.

Es que es muy inteligente y muy...

terrible, porque es...

¿cómo cargas al personaje para que no se pueda mover con la culpa?

Sí, sí, es que es eso.

La canción dice: "Te roban y te gritan".

O sea, es que además... Te vuelven loco.

Cuando pasa esto en la vida, incluso con relaciones,

es que se puede... traspasar.

Lo que pasa que esto es toda una sociedad.

Son muchas vidas con ese sentimiento encima.

Yo, volviendo a lo del panfletario, que no fuera panfletario,

me acuerdo que él me lo decía mucho eso.

Estaba muy claro, y creo que el truco

era lo que hablabas al principio de centrarte en las personas.

Por una vez, que alguien lo haga.

Porque siempre se hablan de cifras, de casas, de dinero,

pero, no, no. Es que son personitas. ¿Alguien puede hablar desde ahí?

Y, para mí, saber cómo escribir las canciones era muy difícil.

¿Cómo hablo yo de esto?

Me salen unas palabras que suenan muy feas y no me apetece cantarlas,

pero, sin embargo, fuimos a ver qué le pasaba a cada personita

y, entonces, te encontrabas con emociones humanas muy reconocidas

de la pérdida de dignidad, del desamor, del fracaso,

el sentimiento de fracaso... Algo más... transportable.

Pero es que son personitas que lo viven y de ahí era como...

¡Vale! ¡Ya hemos visto!

Creo que la Federación siempre era desde un punto de vista muy humano

y no desde arriba, de qué le pasa.

Menos "No hay tanto pan",

que sí que pensé que quería hacer una que se que sea de...

"Hostia, esto... esto no se puede aguantar. Esto no puede ser".

¿Me puedes contar cómo planteasteis la secuencia...

de la coreografía, ¿cómo se planteó, cómo se rodó,

cómo se ensayó, cómo...? Porque hay diferentes lenguajes ahí.

¿Cómo fue esa secuencia? Silvia.

La del metro. Sí, sí, sí, claro.

Es que, en realidad, fue poco tiempo también.

Hablamos con Sol, porque al principio tenía que haber más números de Sol,

pero al final...

Y la película te va enseñando lo que necesita

y era muy difícil esa escena. Y me acuerdo mucho...

O sea, me acuerdo más de lo difícil que era hacer la canción,

porque una vez con Sol... fue supernatural.

Ella hizo la coreografía, entendió muy bien la idea tuya que había,

que siempre la tenías del Williams...

Pero había muchas imágenes...

Yo viví muchos guiones, porque iban mutando.

"¿Esto lo puedes quitar? Es que son muchas cosas esto".

"A ver, vamos a ver...".

Verlo en guion y un día había un coro

y me había imaginado toda la banda sonora con el coro

y al día siguiente ya no había coro y "¿pero no era importante el coro?"

¿Qué es lo que es inmortal de este guion?

Me hacía mucha... No sé, no lo entendía.

Entonces, esa escena, que había una más bestia previa,

tenía mucho peligro de ser...

demasiado emocional.

Si era muy literal con lo que se estaba explicando,

no funcionaba, me cargaba la escena, y no sé cómo me dijo él algo

en donde quedamos para hacer el guion que entendimos esta parte como más...

onírica de darle la vuelta a algo tan... Para no ser...

dramatizarlo desde el principio, desde este punto de engaño

de ya del mismo cansancio...

¿Sabes cuando algo lo ves muy negro y ves que es ese el camino?

Y luego, que le pongan esa coreografía maravillosa que hizo Sol,

pues imagínate. Ahí es donde vi la magia del intercambio de un guion,

una canción, un baile, unos actores.

A mí me encantó.

Es que yo estoy muy contenta de que hayáis hecho este programa,

porque, realmente...

es que cuesta hacer estas cosas y, cuando se hacen bien...

No sabía que era tan un milagro hacer una película.

Me parece muy fuerte que se consiga.

Y, en este caso, era especialmente difícil que se haga

y que se transmita en la mirada el brillo ese.

Me da mucha esperanza en muchos sentidos.

Y que se pueda hablar de cosas artísticas así es un lujo,

que no pare.

Pues yo te iba a pedir un favor... que me puedes decir que no.

Pero, como es una película tan mágica y un encuentro tan bonito

me gustaría despedir el programa con tu voz.

Si quieres, si eres doblemente generosa

y nos regalas otro ratito de tu luz, Silvia... Despediríamos así.

Eduard, gracias. Mejor con su voz que con la mía, ¿eh?

-Hombre, perdona, tu voz...

Silvia, gracias también por la noche de hoy.

Y nos iríamos con tu música y tu voz, si a ti te parece bien.

Pues igual hago un cachito de "Verde",

que es la canción que cantaba justamente Adriana y las mujeres.

Venga, va. Para todos ustedes.

Mi niña... Bonita...

Reina de la morería,

no estés triste como el tigre.

Pon sonrisa de planeta,

que serán tus mañanitas.

Guapa, princesa y coqueta,

corona de margaritas.

Verde, verde esperanza

del trigo verde, verde bonanza.

Verde del cocodrilo,

el monte verde, ciudad esmeralda,

y verde desesperanza, verde añoranza,

verde rebelde. Verde...

del chile verde, verde que duele

verde que pierde, verde que te quise verde.

Verde como la tortuga y tus ojos,

verde como la serpiente y el musgo

como un cucurucho de menta

y palmeras de un oso perezoso.

Guapa tiene que ser,

la que de verde verde verde se puede poner.

Tanta culpa que no es mía.

Tú la tuya y yo la mía...

Cambio gusto, rumbo y rima...

Mi mamá ya no me mima...

Cambio cromo, culpa y pena...

Sin pecado concebida.

Reina de la morería...

(RÍE AVERGONZADA)

(Aplausos)

Es que estaba todo en la letra.

Guau, madre mía. ¿Cómo se puede sobrevivir...?

(Música créditos)

  • Cerca de tu casa (coloquio)

Versión española - Cerca de tu casa (coloquio)

22 abr 2018

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan el director Eduard Cortés y su protagonista, la cantante Silvia Pérez Cruz.

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