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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Altamira  (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Las pinturas de la cueva de Altamira

se descubrieron en 1879, pero no fue hasta 23 años después

cuando se hizo pública su autenticidad

y reivindicándose así por fin la figura

de Marcelino Sanz de Sautuola,

al que debemos el conocimiento de lo que hoy

se define como "la capilla Sixtina del arte rupestre".

Sobre él y su apabullante hallazgo, vamos a charlar con los invitados.

El paleoantropólogo Luis Arsuaga,

Y la arqueóloga, directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás.

Pilar, buenas noches. Buenas noches.

Juan Luis, buenas noches de nuevo. ¿Qué tal?

Ahora que ya hemos visto esta historia,

yo comenzaría preguntándoos...

¿Qué pensaría ahora si estuviera vivo y comprobara que su cueva

ha sido declarada por la Unesco patrimonio de la humanidad?

Pilar.

Bueno, yo creo que estaría enormemente orgulloso.

El valor del descubrimiento de Marcelino

no es el mero hecho de encontrar las pinturas.

Claro. En realidad es la afirmación

de que esas pinturas eran contemporáneas

a los hallazgos arqueológicos

que él encontró en la cueva en ese momento.

Y que eran de época Paleolítica.

Precisamente en un momento en que la prehistoria,

como ciencia, estaba como quien dice naciendo.

De la mano de la geología, de la paleontología.

E incluso identificó la especie,

porque él bien lo publica un año después en 1880.

Hay que tener en cuenta que en aquel entonces

que el bisonte estaba extinguido.

-E identifica la figura del bisonte. -Claro.

A partir de sus conocimientos del "Manual de historia natural",

del conde de Buffon.

Con lo cual, ese es verdaderamente el valor que tiene

Marcelino Sanz de Sautuola.

Hacer una atribución certera de lo que él había descubierto

en un momento en el que nadie podía pensar

que aquellas personas, en el momento que estaban surgiendo

y apoyándose la teoría de la evolución

aquellas personas que aún pensamos que eran seres medioabestializados,

era capaces de realizar esa maravilla

que son las pinturas de Altamira.

El hombre primitivo, en esa época tenía la habilidad

de describir pintando lo que veía, es cuanto sabemos.

No es el único caso, en esos mismos años,

por ejemplo, el descubridor del primer "Homo erectus",

la primer especie fósil realmente antigua y muy diferente

de los neandertales y del "Homo sapiens",

que era un holandés llamado Eugène Dubois.

Le pasa algo parecido.

Toda su vida intentando que se reconociera su hallazgo.

Sucede con cierta frecuencia

que los descubrimientos tardan en reconocerse.

Y bueno, es un poco la lucha

a la que se tiene que entregar el pionero.

El que habla de nuevos horizontes.

Al principio se enfrenta al escepticismo.

Pero es que la ciencia por naturaleza es escéptica.

Es decir, que la credulidad no está permitida a los científicos.

Tenemos que ser críticos.

Por lo tanto, hay una especie de lema

en el mundo de la ciencia que dice:

"Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias".

¿Y artísticamente qué valor tienen las pinturas?

Artísticamente tienen un enorme valor

porque de hecho podemos decir,

me atrevo a decir como directora del Museo de Altamira

que sigue siendo uno de los mejores ejemplos

del arte rupestre paleolítico.

El conjunto de los bisontes,

que es el que todos tenemos en el imaginario,

el que todos conocemos, estéticamente es bello

y técnicamente es muy perfecto.

Una de las características que sobresalen

es como ese artista o esa artista o esos artistas

fueron capaces de encajar las imágenes de los animales

que tenían en su cabeza, los abultamientos de la roca.

Cómo aprovechan las grietas para dar forma a esos animales.

Cómo utilizan técnicas diferentes mezclando dos colores, difuminando,

dejando reservas de color

para darle mucho más volumen a esas figuras.

Cómo anatómicamente ves todos los detalles

de las pezuñas, del pelaje, los ojos, los cuernos.

Es decir, que técnicamente son muy perfectas

y estéticamente el conjunto creo que es innegable

que es una de las mejores muestras

todavía, hoy día y después de tantos descubrimientos

de nuestro primer arte, del arte paleolítico.

Qué maravilla. Yo iría más lejos.

Es una de las grandes creaciones del espíritu humano.

De la historia del arte, en general en la humanidad.

En cualquier manual de la historia del arte,

junto a manifestaciones posteriores,

está esa, es insuperable en su género.

Y bueno, pues es de una belleza...

Y además influyó en el arte de su época.

(ASIENTE) Es decir,

el descubrimiento del arte prehistórico influyó

en los artistas, cambió la historia del arte.

Del siglo XIX, que a partir de ahí, claro.

Porque cambian los referentes.

Picasso tiene mucho, por ejemplo. Sí, claro.

Y claro...

Les influye y asimilan conceptos.

Además, cambió no solamente la historia,

también la historia del arte. Sí.

Marcelino esboza conceptos como: "Hay que mirar sin prejuicios".

Te miro como científico.

Si eres un buen científico, nadie podrá arrebatarte la verdad.

¿Así tenéis que ser los científicos?

Soñadores, arriesgados, con mentalidad abierta.

¿Qué se espera de vosotros?

Bueno, las teorías científicas se inventan, literalmente.

Luego hay que confirmarlas.

Es un producto de la creatividad humana.

Desde Newton, Galileo, Darwin.

Las teorías científicas se refieren

a procesos que como tal no son directamente observables.

Nadie ha visto la gravedad.

Se observan los efectos de la gravedad.

Es decir, que la ciencia se refiere a leyes y procesos.

Que se conocen

a través de sus manifestaciones y consecuencias.

Por eso hay que saber ver más allá de los hechos.

Lo que está a la vista son los hechos.

Y esos hechos se explican y articulan por medio de teorías.

Esto es ciencia.

Una idea.

Un experimento.

Una prueba.

Tengo que decir que con respecto al descubrimiento de Altamira,

el razonamiento de Marcelino,

es modélico en el sentido de que utilizó el método científico.

Sin conocerlo.

En esa época no estaba sistematizado al menos.

No es solo el hecho de descubrir una manifestación artística.

Y de admitirla.

Que eso tiene un componente también de azar.

El hecho de descubrir esas pinturas podría no haberse producido.

Claro. Es el componente aleatorio del azar.

Pero la manera en la que él analizó las pinturas

y las interpretó, la forma en la que razonó,

incluso la manera en la que él exponía sus argumentos,

la forma en la que aplicó el método científico.

En eso es modélico.

Mientras veíamos la película, me estabas contando

que no estabas de acuerdo con cosas

y quería preguntártelo.

Bueno, como siempre sucede, la realidad es más compleja,

y al simplificarla pues se pierden muchos matices.

Pero conviene situar el descubrimiento

en su época, su momento. Claro.

"El origen de las especies" de Darwin se publica en 1859

En "El origen de las especies" no se habla de la evolución humana.

Ese tema se toca y se discute

en la siguiente obra

de Darwin sobre el tema, "El origen del hombre".

"El origen del hombre" se publica en 1871.

Es decir, está muy cerca.

El libro en el que Darwin trata la cuestión de la evolución humana,

se adelanta muy pocos años al descubrimiento de Altamira.

O sea, estamos en un momento

en el que se empezó a discutir el origen evolutivo del ser humano.

Fíjate. Está justo en ese instante.

En el que hay un gran debate académico.

En el mundo académico.

Entre evolucionistas y creacionistas.

Porque justo se está produciendo el debate en ese momento.

También hay que decir, por situar España en su contexto general,

que no es un fenómeno exclusivamente español.

Darwin tuvo que confrontar sus ideas.

Darwin y sus defensores, con la Iglesia anglicana.

Con la Iglesia de Inglaterra, sin ir más lejos.

En el caso del descubrimiento de Altamira,

el gran defensor de las tesis de Marcelino

en el mundo académico,

fue Vilanova y Piera, que es un paleontólogo,

catedrático en Paleontología en mi universidad.

Es decir, que es un antecedente mío.

Hace 10.000 años la humanidad estaba donde estamos ahora,

creada con alma e imagen de Dios,

no hemos evolucionado hacia la humanidad.

Es que siempre lo hemos sido.

Y Vilanova y Piera era creacionista.

Él no era evolucionista.

Vilanova y Piera consideraba

que era un argumento a favor del creacionismo,

al menos de la especie humana,

el que aparecieran unas pinturas tan perfectas

en una época tan antigua.

Demostraba que el ser humano no habría evolucionado.

Quizá las otras especies sí, pero no la nuestra.

Puesto que en una época muy remota en la que podría suponerse

que nuestra especie

aún no hubiera desarrollado sus capacidades,

de ser cierta la teoría de la evolución,

pues aparecían unas obras de arte que eran superiores

a las de la época.

Por lo tanto la Iglesia católica

estaría de acuerdo con este punto de vista.

Sí, la Iglesia católica no veía en Altamira en concreto

un inconveniente. Un problema.

Lo veían otros que defendían.

La Iglesia católica sí mantenía un enfrentamiento.

Un enfrentamiento, digamos, muy serio.

Con los científicos evolucionistas. Evolucionistas, sí claro.

Hasta el punto de que con el tiempo

algunos de ellos fueron desposeídos de sus cátedras y demás.

Lo que buscamos son nada menos que los orígenes de la humanidad.

Aquel que no admita que el mundo

y todo lo que en él existe fue creado

por la gloria de Dios.

Que sea excomulgado.

Y expulsado de la Iglesia.

Y la Iglesia católica no hizo una causa.

Hasta donde yo sé.

Tengo que decir que no soy un historiador de la ciencia.

Pero hasta lo yo sé la Iglesia

no hizo bandera, no se opuso

al descubrimiento.

¿Se trataba de un entretenimiento?

¿Una celebración?

¿Religión, tal vez?

Y si hablamos de religión,

¿tendrían rastros de Dios los habitantes de Altamira?

Bueno, vamos a ver, lo que parece claro...

Tenemos que partir de la base

que quienes pintaron en Altamira eran personas como nosotros

y con nuestras mismas capacidades y quizá con nuestros mismo anhelos.

Y al final la religión es algo que es una respuesta

a anhelos y a preguntas

para los que la ciencia digamos no da una respuesta.

No podemos saberlo.

La prehistoria es lo que tiene.

Que es prehistoria y por lo tanto, no hay escritos

que nos permitan conocer las creencias

o algo llamado religión,

que quizá en algo creyeran.

El arte es lo que sí que nos permite

acercarnos a ese pensamiento trascendente.

Está claro que el arte

no era una mera decoración del sitio donde vivían.

Eso hay que tenerlo muy claro.

Era realmente la plasmación

de esas ideas importantes, de ese pensamiento transcendente.

De hecho, ellos no pintan todo lo que ven.

Su arte naturalista se representa en animales,

pero no se representan

ni todos los animales que hay en su entorno,

ni todos los elementos de la naturaleza.

No hay árboles, no hay soles, no hay estrellas.

-No hay lunas. -No hay humanos.

-No hay humanos. -No hay humanos.

Es una lástima. No hay humanos.

Apenas. Es una lástima.

Eso es una lástima. No hay realistas.

Claro, entonces digamos, que tendría un sentido para ellos.

Un sentido transcendente.

Pero lamentablemente el código no lo tenemos para descifrarlo.

Hay una frase que dice el protagonista:

"Cuando escavamos miramos al pasado,

es como un telescopio temporal".

Si cogemos ese telescopio,

y pensamos cómo serían esos seres de Altamira

en el paleolítico, ¿cómo serían?

¿Más bellos?

¿Más feos? Espléndidos.

Eran príncipes.

Yo soy un entusiasta. Un entusiasta.

Eran príncipes. ¿Cómo eran?

Pues eran magníficos.

Guapos. Me encanta cuando te leo.

Guapos y coquetos. Eran príncipes.

Eh...

Físicamente... ¿Atléticos?

Eran físicamente espléndidos. Qué maravilla.

Físicamente espléndidos

Mucho mejores que los que vienen luego con la agricultura

y con la ganadería, que son trabajos muy pesados.

Y una alimentación mucho más pobre además.

Se alimentaban bien.

Y eran muy creativos.

Yo utilizo el término de coquetos porque se adornaban.

O sea, tenían gusto por el adorno.

El gusto por el adorno, como todo el mundo sabe,

refleja el estado de ánimo.

Cuando uno se adorna es porque tienes ganas,

se siente uno bien. De estar bien.

Entonces, y por supuesto, tenían un pensamiento mágico,

una mentalidad mágica,

que es una forma de analizar, de interpretar la realidad.

Básicamente, la mentalidad prehistórica,

como puede ser la mentalidad de muchos pueblos,

de muchas culturas,

es una mentalidad en la que no hay

una diferencia radical entre los vivos y los muertos.

Entre la vigilia y el sueño, por ejemplo.

Entre lo animal y lo humano, por ejemplo.

Hay una continuidad también.

Entre incluso lo animado y lo inanimado.

Todo está vivo.

Todo está vivo, las rocas, las nubes, los árboles, los ríos.

Todo vive.

Todo tiene alma.

Todo tiene espíritu, digamos.

Un concepto muy evolucionado en cuanto a formar parte

del universo y respetarlo. Lo contrario.

Lo contrario, lo moderno es hacer esas separaciones tan netas

entre lo inorgánico y lo orgánico, lo soñado y lo realmente vivido

el muerto y el vivo.

Si tú todos esos conceptos los fusionas,

los conectas más que fusionarlos, porque son diferentes,

entonces te puedes imaginar un poco cómo era esa mentalidad

en la que no había contrarios, opuestos,

y había transiciones mucho más graduales

entre todos esos grandes opuestos.

Donde lo soñado y lo vivido, más o menos...

Donde los muertos

están aquí con nosotros. Están aquí.

No se van a ningún sitio, sino que forman parte

también de nuestra realidad.

Y todo eso pues te da una mente más rica desde luego.

Sin duda se contarían historias maravillosas.

Por las noches tendrían una espléndida literatura oral.

Sin ninguna duda.

Eh...

Y luego además un grado de integración con la naturaleza.

Que hemos perdido y que forma parte también de nuestro ser.

Es decir, que desde todos los puntos de vista yo siempre cuento

una anécdota de una hija mía cuando era muy pequeña,

que me preguntó que cómo eran, cómo vivían,

si vivían aterrorizados por los leones.

Pues convivían con leones de las cavernas.

Es decir, que tampoco vivían en un mundo fácil.

No.

Y lo que se me ocurrió decirle es: "Eran príncipes".

Para que lo entendiera.

Eran magníficos.

Es un poco la edad de oro del ser humano en muchos sentidos.

Sé que lo que proponemos parece extraordinario.

Pero así son los...

¡Son monos con pinceles!

A mí lo que me gustaría

sobre todo trasmitir a los espectadores

que podemos tener sobre estas gentes,

estos antepasados nuestros de la prehistoria,

Es que su mente...

La imagen tópica

de las gentes del paleolítico,

de estos pueblos, como unos desarrapados.

Que llevaban una existencia miserable.

Sí. Sucios.

Greñudos.

Brutales.

Pero la idea tradicional del hombre prehistórico,

que se utiliza como insulto, incluso.

-Y que la cambien. -Sí, claro.

Y que cambien esa idea del hombre prehistórico

por una idea diferente.

Por la idea de seres humanos.

Y que como tales pues interesantes.

-Observadores. -Sobre todo observadores.

Llenos de conocimiento.

Porque nosotros sabemos decir que eran grandes biólogos.

Sabían mucho de botánica, sabían mucha astrología.

Sabían mucha geología.

Es decir, sabían mucha tecnología, sabían muchísimo.

Tenían sus universidades.

Les formaban muy bien para sobrevivir.

Y luego sobre todo tenían en esta época, me estoy refiriendo,

tenían seguramente una visión del mundo que los rodeaba.

Un visión muy creativa.

Un sentimiento de pertenencia a un mundo que hay más especies.

Es decir, yo me los imagino, de alguna forma,

por describirlos de alguna manera, felices.

Y bueno, pues satisfechos hasta cierto punto.

Te estoy escuchando y pienso, ¿cómo crees que hablareis

los científicos de nosotros en un futuro?

¿De los de esta generación? Sí.

Te estoy escuchando definirlos,

y me produce mucha curiosidad, ¿cómo nos definiréis a nosotros?

Porque me gustaría que algunos de esos adjetivos

se nos aplicaran, pero no lo sé.

Por el camino que llevamos, nos considerarán

la generación que destruyó la biosfera.

-O parte. -Efectivamente.

-Que produjo... -Por ahí iba yo.

Es que le estoy escuchando cosas tan bonitas,

cuando se utiliza el concepto

de paleolítico como un insulto, por ejemplo.

-Y prehistórico. -Absolutamente.

Y prehistórico. Y neandertal.

Y neandertal. Y creo que todo eso...

Creo que nos sienta siempre fatal, ¿verdad?

Y claro, es lo contrario. Todo tipo de insultos.

El insulto será para nosotros. Porque...

Sí, y sobre todo porque es que es exactamente el mismo tipo de visión.

Cuando se ve a los hombres y mujeres prehistóricas,

a los prehistóricos como inferiores, por decirlo en pocas palabras,

es exactamente la misma proyección que se utilizaba en Occidente

respecto a otras culturas y otros pueblos.

Entonces se dice que eran inferiores

-los del paleolítico. -Y que eran primitivos.

Se les está imaginando

igual que a los Tehuelches de Argentina,

o que a los indios de las praderas americanas.

O sea, esa visión occidental

de las otras cultural como inferiores a la nuestra,

pues es la que se proyecta sobre la prehistoria.

Y es tan falsa como la imagen que se tenía

de otras culturas no occidentales.

Pilar, la cueva de Altamira se cerró

y no sé en qué estado está ahora,

si se puede visitar, para que los espectadores lo sepan

de primera persona.

Pues mira, la cueva durante diez años,

entre 2002 y 2012 ha estado cerrada a la visita pública.

De 2012 a 2014 desarrollamos

un programa de investigación para hacer una revisión

del estado de la conservación y hacer un análisis de riesgos.

De todos y cada uno de los factores

que podían afectar a la conservación de la cueva.

Y para analizar si podía ser visitable.

A partir de 2014 la cueva es visitada

por cinco personas una vez a la semana.

Lo cual significa 250 personas nada más al año.

Verdaderamente es un régimen que es conservador.

Y es conservador porque la prioridad para nosotros

obviamente es la preservación, la conservación.

De manera que es el número de personas

que se considera que ningún caso afecta

a los parámetros medioambientales

de la cueva, que son al final los que interactúan

para que se preserve mejor o peor.

Es verdad que quizá la cueva

estuviera mejor sin el acceso de personas,

pero también es verdad que los gestores culturales

hemos de encontrar el equilibrio

entre la conservación y la accesibilidad.

Y como decía, solo son 250 personas al año,

más los investigadores, lógicamente,

que trabajamos para la conservación de la cueva.

También me gustaría que contaras, que aclararas al espectador

la unión familiar que hay

entre Marcelino Sanz de Sautuola y la familia Botín.

Bueno, pues sí, la relación es absolutamente directa.

De hecho, la hija, como hemos visto en la película,

de don Marcelino Sanz de Sautuola,

era la abuela de Emilio Botín,

del banquero.

Y por lo tanto, bisabuela de los actuales "Botines".

(RÍE)

Pero es relación absolutamente directa.

Y de hecho, la familia

siempre ha guardado un vínculo muy fuerte.

Un vínculo personal, emocional, con Altamira.

Porque son descendientes directos de su descubridor.

De la misma manera que Pilar nos cuenta

la actualidad, el hoy de Altamira,

me gustaría que lo hicieras tú con Atapuerca.

Ah, muy bien, Atapuerca es un poco como el Altamira moderno.

-Vamos a decirlo así. -Claro.

Moderno y complementario, es lo bueno que tiene.

Porque nosotros no competimos por el arte prehistórico.

Igual que ellos no compiten por los fósiles.

Nosotros en Atapuerca lo que tenemos es un registro muy largo

de toda la evolución humana, con muchos fósiles humanos,

desde hace más de un millón de años.

Y eso es absolutamente excepcional

en la medida en la que lo es para el arte,

tenemos fósiles de hace un millón y cuarto de años en Atapuerca,

luego otros de hace 900.000 en mucha abundancia.

Otros de hace casi medio millón también en abundancia.

Tenemos neandertales y tenemos "Homo sapiens"

Es decir, que tenemos toda la evolución humana en Europa

representada en yacimientos que están muy cercanos unos a otros.

Es decir, que a nosotros nos han tocado fósiles,

pero en una gran abundancia.

Y eso hace que Atapuerca

sea excepcional y también haya generado

una dinámica de una infraestructura cultural

y una dinámica económica en la zona.

Y bueno, pues...

Y luego también ha desarrollado

la ciencia en nuestro país,

porque colaboran muchos equipos.

Ha contribuido en muchos sentidos a ser una bendición, creo yo.

Pues entre Altamira y Atapuerca nos queda despedirnos,

daros las gracias por haber estado aquí,

ha sido un verdadero placer escucharos.

Es de esas noches que te quedarías horas y horas,

aprendiendo a vuestro lado,

porque habéis aportado rigor a nuestro programa.

Y se pone en valor lo que es un hecho cinematográfico

que habla de algo que importa al ser humano por transcendencia.

Y que importa a cualquiera

que haya visto la película y os haya escuchado.

Así que doble gratitud por nuestra parte,

por vuestra presencia, gracias.

-Gracias. -Un placer.

Pilar, muchísimas gracias.

A vosotros no os despido

porque es hora del concurso de cortos en "Versión española".

(Música)

Hoy llega a nuestro concurso un trabajo de la ECAM,

la prestigiosa escuela de cine de la Comunidad de Madrid,

que ha formado a tantos y tan buenos profesionales.

Se trata de "El sol de Ipanema", dirigido por Vicente Villavicencio

y protagonizado por dos actores

tan carismáticos como Elsa Chávez y Luis Bermejo.

Un día cualquiera de compras en familia,

tal vez no sea tan rutinario como pueda parecer.

Que os guste mucho, nos vemos ahora.

(Pájaros)

Imagínate que estás en una habitación

con todas las paredes de hierro

y no tienes nada.

No hay ningún agujero ni ventana, nada.

Absolutamente nada.

¿Qué haces?

Dejar de imaginártelo.

(RÍE)

Ya. (RÍE)

Hombre, sí, la verdad es que tienes razón.

Bueno.

No sé, me encanta, me relaja muchísimo.

Deberías tomarlo.

(RÍE) Que sí.

Como siempre.

Sí.

Sí.

(JADEA) Sí.

(RÍE) Oye.

Te voy a dejar, están llamando por el fijo.

¿Vale?

Que sí, que te llamo luego, venga, chao.

(JADEAN)

Aféitate, ¿vale?

Sí.

Venga.

Pero no lo tienes claro.

No los traen, nunca había pensado para cuándo.

Bueno, sobre el verano.

-No, para nada. -Allí es.

No.

Allí es invierno.

Pero a los 15 días nada más.

O 10.

No sé.

-Nieves. -¿Qué?

Compra fruta.

¿Fruta? ¿Qué quieres? ¿Algo en especial?

Manzanas.

Vale.

Manzanas.

Vamos, Aarón.

No tardes.

Mamá, ¿me puedo comer esto?

Hijo, ¿de dónde has sacado eso?

Por favor.

Luego te compro uno, ¿vale?

(Música)

Papá, ¿qué vamos a hacer este fin de semana?

¿A ti qué te apetece hacer?

No sé.

-Ir al cine. -Vale.

Podemos ir al cine, muy buena idea, sí.

A ver.

-Mmm... Te gané. -(RÍE)

# Palo, palo, palo, # palo, palito, palo es.

# Eh, eh, eh, palo, # palito, palo es. #

Mamá, ¿has visto mi videoconsola?

-Mamá. -¿Qué?

¿Has visto mi videoconsola?

No, estaba aquí.

-Mamá. -Búscala.

No la encuentro, la estoy buscando.

-¿No la encuentras? -No.

(Pitido)

Toma.

Gracias, mami, muchísimas gracias.

No hace falta que esto esté aquí.

¿El vino dónde va?

(Tacones)

(Botella)

Espera.

¿Qué?

¿Estás bien?

(Voces)

Claro, sí.

El verano de aquí, claro.

Vamos a dormir a la playa.

Si pide una playa será que va el invierno,

va el verano nuestro.

Pues igual un par de semanas.

-Un par de semanas está bien. -Está bien.

-Y sí, pasear. -Sí.

Pensamos quedarnos pues o bien por Belgrano

o por Tomadero.

-Por Tomadero mejor. -Sí.

-Y el señor quiere dormir. -No.

Es normal, el hombre quiere dormir.

El señor quiere participar.

-Eso quiere. -No, quiere dormir.

Y a él no le deja dormir.

-Para. -No.

-Si insistes tomo más vino. -Calla.

-Por favor. -Resulta que yo entro en la cocina.

¿A que no saben cómo me lo encuentro?

No lo van a adivinar.

Bailando, pero dándolo todo ahí.

Cuchara de madera.

Curioso, nosotros estamos tomando clases de baile.

Luis y yo.

-(RÍE) ¿Sí? -Sí.

¿Qué bailáis?

-"Swing". -¿"Swing"?

-Sí. -Ah.

-Qué calladito te lo tenías, Luis. -(RÍE)

Creí que estaba a tono.

Si no fuera por esos momentos.

-¿Estás bien? -Este vino está buenísimo.

¿A que sí? (RÍE)

-Está bien. -Vamos a brindar.

-Venga. -Por el baile.

-Por el baile. -Por el "Swing".

(RÍEN)

¿Y si vamos a clase con ellos?

Sí, nos podemos tomar algo después de la clase.

Ah, sí.

¿Podemos ir con vosotros?

Sí, claro.

Ah, bien, ¿no?

Ya no puedo bailar con vos, negra.

-¿Por qué? -Por la segunda canción

te llevo al baño y nos van a buscar.

(RÍE) Sí, claro, a la segunda canción.

Menos lobos, Caperucita.

-Igual a la primera. -Ah, bueno.

Sí, a la primera, dale.

Dale.

Ah, pero ¿vos fumas?

No tenía ni idea, de verdad que nunca jamás te vi fumar.

Sí, ahora fumo y bailo.

(RÍE) Bueno, no sé.

La primera noticia que tengo.

Déjala, negra, si fuma, fuma.

No, sí, pero en seis años no la vi.

-Nunca. -¿Vamos a bailar hoy?

Ay, sí, dale, por favor.

Vamos a bailar.

¿Quieren ir a bailar?

(TARAREA)

Una vez aceptado el juego de las mentiras,

no es fácil ponerle límites.

Desconcertante y provocadora reflexión

acerca de los códigos de pareja

de puertas adentro y afuera.

Enhorabuena, Vicente Villavicencio.

A los guionistas, Juan Luis Aceituno y David Dorea

y a todo el equipo.

Y nada más, hasta aquí nuestro programa doble de hoy.

Y sabéis, os esperamos la próxima semana

con más cine español reciente.

Un beso muy fuerte, chao.

(Música)

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Versión española - Altamira (coloquio)

14 oct 2018

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan el paleontropólogo Juan Luis Arsuaga, director científico del Museo de la Evolución Humana, y la arqueóloga Pilar Fatás, directora del Museo de Altamira. De su mano entenderemos el valor de estas extraordinarias pinturas que cambiaron la historia de la humanidad, y podremos reflexionar sobre la Prehistoria y los hombres que habitaron aquella época, sobre ciencia y religión, sobre creencias o teorías científicas; en definitiva, sobre el propio ser humano y su evolución.

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