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No recomendado para menores de 12 años Versión española - La adopción (Coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

El sueño de Natalia y Daniel se hace por fin realidad.

Tienen por delante abundantes retos de los que trataremos de hablar

con nuestros tres invitados de hoy.

Daniela Féjerman, hola de nuevo. Hola.

Directora y coguionista de la historia.

Nora Navas, buenas noches. Buenas noches.

Francesc Garrido, buenas noches. ¿Qué tal?

Como decíamos en la presentación, el origen de esta historia

parte de tu experiencia personal

en el proceso de adopción internacional de tu hijo.

Lo que hicimos fue usar mi relato y también otros relatos

que recogí en el viaje, antes y después del viaje

de historias en países del Este.

Y luego usamos mi material y estos otros materiales

como materia prima para una ficción. Intentando ya distanciarlo

y tomárnoslo como si partes de la noticia de un periódico

o de un libro que has leído. Esa era nuestra materia prima

y con eso teníamos que construir una historia

que funcionase como relato. Pero ¿qué objetivos tenías

personalmente tú para rodar y contar esta historia?

Te voy a contar una cosa muy pequeñita.

Al final de la película el personaje de Lila,

que es una cosa que he contado posterior,

le dice a Natalia, a Nora:

"Tú, todo esto..." "Al final todo ha acabado bien.

Lo que hemos visto no lo cuentes, cuenta solo que el camino

es muy difícil, pero que al final todo sale bien".

Y yo cuando acabé de hacer la película

y cuando la vi montada, me dije: "Esta película es mi respuesta

a este mensaje". Ella responde de una manera clara,

es muy cortita esa respuesta, pero tiene un matiz...

Que es de Nora, además. Esto, esto es de Nora.

Chao, Lila.

Sí. Yo he tenido esta relación con esta mujer, con este viaje:

yo quiero comulgar más con ella para que la historia vaya bien;

con la dificultad con la pareja y al final es:

"Pero ¿qué me estás contando? O sea, adiós y basta.

Yo cojo este avión y me voy".

Construís una pareja absolutamente sólida,

una pareja que traslada al espectador un pasado sólido

y sois dos actores interpretando a dos personajes.

Y realmente parece una pareja que se coge de la mano.

En la manera de tocaros, de miraros; en el sentido del humor,

no solo guionizado,

sino en los matices de ese sentido del humor.

(SUSPIRA) Así me gusta, que sea un poco mejor.

Todo va a salir bien.

¿Cómo creéis que sale esa pareja después de la experiencia? Francesc.

No sé si la historia acaba bien.

Ese proceso de la historia acaba bien,

pero la historia continúa:

que es la casa, tener a un nene, educarlo, ¿no?

Cuidarlo.

Y que quedan los restos del viaje que han tenido ellos.

Hipótesis hay muchas, son bárbaras, no sé.

No hace falta ir a adoptar a alguien para especular

sobre cómo acaban las parejas al cabo del tiempo,

acaban todas igual más o menos. Con más o menos armonía,

pero acaban todas igual. Desarmados.

Sí. Claro.

Yo creo que la gracia está en que este proceso

sí les ha permitido mostrarse. Mostrarse.

Este tipo empieza fuera, fuera, hasta que empieza abajo, abajo

y acaba como una madre coraje. Esos son los personajes

y así es cómo continúan en la vida. Él es un tipo que tiene

un buen arranque; ella una tipa que parece que no,

pero luego asume la responsabilidad. No sé si tiene que ver

con lo femenino o lo masculino, creo que también.

(RÍE) Pero en cualquier caso,

este es el resultado de nuestro juego, sí.

Yo creo que es una pareja que acaba muy tocada, digamos.

Aparte de esta inversión de roles, sale a la luz

lo que hablábamos cuando trabajábamos,

que las parejas sólidas, de larga duración se sostienen

no solo por lo que hablan, sino por lo que callan.

Y que aquí, de pronto, sale todo. Y estos, seguramente,

si no hubieran conseguido el objetivo del niño,

en esto estábamos todos de acuerdo, la pareja no sigue.

Siguen, pero fracturados. Y además siguen con lo más difícil;

o sea, cuando ya están hechos cisco, se van con una criatura

a la que hay que darle amor, cariño y sostén y ellos lo tienen que hacer,

se deben convertir en padres. -Lo que está claro

es que cada uno ha puesto un espejo a su alma.

-Totalmente. -Que es la única forma de poner

el espejo delante del otro. Ellos, aparte de encontrarse

otra vez, volverse a ver, volverse a reconocer,

se están conociendo. Natalia alucina de dónde

le está saliendo la fuerza. Además alucina

de lo que está viendo en Daniel, una persona con fuerza y tal.

Lo que era muy importante para empezar la película,

ya nos conocíamos más o menos, pero enseguida hubo mucha conexión,

era fundar esa pareja antes de viajar.

Claro. El mirar...

-Queriendo estar. -Queriendo estar, ¿no?

Un tipo de actuación parecida. El mirarse a los ojos,

besarse de verdad.

Yo creo que partiendo de lo que dice Nora,

que creo que hay ciertas similitudes, que es estar más que hacer,

En la escena que nos abrazamos, creo que la cogí por detrás

y le puse las manos en los pechos, pero así de golpe.

Y Nora, que es una máquina, se lo comió.

Se queda como: "¡Eh!". Yo creo que ahí ya

pones las bases de que una pareja...

De que le toca los pechos. Claro.

-Y luego sale en la escena... Sí, sí.

El masaje. Pero creo... -Son los pequeños detalles

en la actuación. Si quieres hablar de grandes cosas,

empieza por las cosas pequeñas. O sea, como recoge la pareja

el anillo del suelo. -Total.

O sea, no hables de grandes rasgos que estás perdido.

¡Muy bien! Madre mía.

Nos vestimos, nos cambiamos y vamos a cenar.

No, dame un beso.

Más largo, ¿no?

Nora es muy fuerte.

-Eso es lo que quiero decir, ¿no?

A mí me salía mucho más la... Pero como era la historia de Daniela,

Daniela me iba dando datos, no porque fuera ella,

pero también lo del padre; con muchas cosas de Daniela.

Y todo lo que me ayudaba. La cosa de las flores de Bach.

Y es esta maravilla, ¿no? Cuando pones tu naturaleza,

tu lógica y tal. Pero como sigas la tuya sola,

se te queda de tu color toda la vida. Claro.

Pero si te dejas guiar y dejar que te entre

la idea de la directora, se genera una mezcla...

Se pule, claro. Sí.

Se genera una mezcla extraña, sin nombre.

Hablábamos del horizonte de la pareja.

Trasladándonos a tu historia real,

¿vosotros cómo llegasteis aquí?

Quiero decir, en qué estado emocional

cuando pasas por algo parecido. Bastante...

Como si te hubiera pasado una apisonadora por encima.

O sea, llegas muy arrasado. Muy...

Muy feliz.

Además, es muy curioso esto de la creación.

O sea, el vínculo con un hijo adoptivo se crea poco a poco,

pero hay algo muy de inmediato también,

como de flash; como de que a los tres días

ya te parece que forma parte de tu vida.

Con lo cual, por un lado vienes...

con todas las ganas y por otro, destrozado.

¿No cenas?

No, Natalia, no.

Hasta que no sepa si existe el abuelo,

no quiero ver más al niño.

No puedo.

Muy bien.

Hay un momento en que ella decide seguir

y él se estanca, ¿no?

¿Cómo entendías esas reacción de Natalia?

Tú, Nora. Bueno...

En la que no hay nada que te vaya a frenar.

En el momento en que le dicen que hay ese niño posible

y Natalia ve a este niño,

ya no hay nada que la pare. Es la maternidad,

aparece este niño; es la intuición de que ese va a ser su hijo.

Daniel frena para atrás cuando aparece el abuelo,

pero a mí no hay nada ya que me vaya a frenar.

Claro, la película plantea muchas capas, como hablábamos antes.

Y el espectador va viviéndolo todo.

Puedes tirar para adelante o puedes sentarte y decir:

"No pago un duro más". -Y antes de eso, lo emocional.

Claro, lo emocional. Antes de plantarse con el dinero,

que al final dice: "No quiero pagar más",

al contrario que Natalia,

él ha visto al niño y dice:

"No quiero seguir adelante si no me dicen que es para nosotros.

No puedo meter más amor ahí porque tengo todas las expectativas,

las esperanzas; lo he visto, lo he tocado.

Me encanta, es fabuloso. No puedo". Y ahí se raja.

-Ahí se quiebra. Creo que sus problemas morales

están antes y después. Antes con: "¿Qué estamos haciendo aquí?

Vámonos". Planteamiento totalmente sensato.

Y que, además, después de estar enfrentado,

o sea, ver estas fichas y decir que no o que sí al niño,

eso ya te plantea unos dilemas de quién eres tú;

dónde están los límites y quién soy yo para elegir.

O sea, eso ya... -Totalmente.

-Pero él pasa de la oposición moral a un quiebre emocional.

Y ahí sale lo que normalmente está más tapado en él,

que es su profunda fragilidad.

¿Qué quieres hacer? -Mandarlos a tomar por el culo

y largarnos de aquí, eso. Mandarlos a todos a tomar por el culo

y largarnos... Dani, Dani.

Nos lo hemos currado un huevo para llegar hasta aquí, un huevo.

No nos podemos ir ahora.

Es hermoso que él emocionalmente se hunda y ella emocionalmente

se agarre con más fuerza a eso. -Sí, ella está ahí...

-Puedes hacerlo. -Ahí es donde sale además

lo que hablábamos entre los tres,

que hay varias asimetrías en esta pareja.

La simetría económica es sabida, es evidente.

No se ha echado en cara hasta ahora, pero ella es

de una familia de dinero, él no. Pero hay una asimetría emocional

que se pone de manifiesto en ese momento.

Él la quiere por encima de todo y ella está un poco ciega

con el objetivo este del niño y lo pone, es verdad,

por encima de lo que tiene, que es una relación.

Hay un momento donde... -Es decir, a mí me cabe

amarte con locura, pero yo ahora estoy en este tema.

Y la forma que está Daniel es: "Me estás rechazando

para hacer esto". "A ver, no te pongas ahí

porque no estamos en eso". Pero por eso es bonita la película,

porque hay tantas capas... Y lo que decíamos,

lo que no se ha dicho.

Llévale tu mierda de dinero a ese cabrón.

¿La mierda de dinero

que te ha salvado el culo? -¿Me lo estás echando en cara?

¡No, pero si quieres, te lo digo!

A ver. -¡La mierda de dinero

que les he pagado y también estaba sola!

-¡Estoy harto de estar en deuda contigo!

-¡Pues haberme dado un hijo, hostia!

Son cosas que una vez dichas es como que no tienen marcha atrás.

-Ya están dichas. -Eso.

Están dichas. Es un quiebro

como los quiebros de confianza. O sea, esa marca queda

por más que... -Eso es lo que se llevan luego.

-Es verdad. Sí.

Eso es lo que se llevan a casa. Esas frases, estas frases.

Con el niño delante, dándole la comida y tal, pero...

-Eso. -Sí.

Y yo te pregunto a ti que has vivido un viaje parecido.

Daniela, ¿el anhelo es tan fuerte?

Normalmente la gente no llega a la adopción como de nuevas.

Viene de un proceso anterior, en muchos casos,

de tratamientos y tal; ya llegas con cierto desgaste.

Y se produce una especie de fenómeno

de que cuanto más cerca estás,

más difícil es... Dar marcha atrás.

Dar marcha atrás y salirte y decir: "¿Qué está pasando?".

(Música romántica)

Ese deterioro de la pareja, como mentor,

¿cómo se enfoca?

La familia para mí es el gran tema, es el único tema.

Yo considero, ¿eh? Y a partir de ahí,

puedes construir cualquier ficción. Era un regalo.

La familia, una familia que construimos.

Y sí, el deterioro de la pareja después de tantos años.

Sí, estuvimos discutiendo cómo, cuántos años;

quién llevaba un poco la voz cantante;

cuál era el estilo de vida. Ese tipo de cosas.

Pero me parece fascinante. Y dejarse llevar un poco

por el inconsciente también. Está escrito.

Daniela estaba muy encima. Marcaba a Nora;

a mí no sé qué. Nos marcaba a todos.

Luego hay un inconsciente que responde

a lo que tú necesitas también como actor, como persona.

Y con Nora que está abierta a eso es fabuloso, claro.

-¿Cuándo se crea el desamor? Cuando hay mucho amor, ¿no?

Porque si no... Entonces, era importante,

o sea, que Natalia no quisiera realmente separarse de ese hombre.

Claro, claro. Y que él amara con locura a Natalia;

que los dos desearan al niño. Es muy importante

que todo vaya a favor para que luego sea doloroso.

Es muy importante en una película, parece que lo montemos nosotros,

pero está Lila, están los dos personajes;

están los niños; está la nieve.

Entonces si lo nuestro lo fundamos muy potentemente

con verdades absolutas, con: "Tú quieres un niño rubio";

"Te quiero"; "Fumemos un cigarrito juntos";

con todo eso, luego el exterior puede dañar eso.

Sí, sí. Creo que era esa...

-Está muy bien escrito, perdona que te diga, pero es así.

En el fondo respondemos... Es muy divertido, muy chulo ver

cómo hay momentos en que él se hunde y ella lo eleva;

hay momentos en los que ella se hunde y él dice: "No, se acabó, vamos".

-Sí, sí. -En esa cama que estábamos.

Esos sitios. -Y esos decorados.

-¡Dios mío! Sí, sí.

La película está hecha en Lituania

y los decorados están construidos en unos edificios abandonados

que había ahí terribles.

Pero con un director de arte que conocía

cada uno de los materiales que ponía en las paredes.

Sabía que eso tenía que tener una impronta soviética,

pero que a la vez era de hoy en día.

¡De mierda, me cago en Dios!

La violencia que sale del personaje de Daniel

va generando la violencia en la pareja.

-Totalmente, sí. -Recuerdo que hablábamos,

que a mí me encanta cuando salen sus primeros conatos de violencia,

que para el personaje, seguramente, no es un tipo que sea ajeno

a una manifestación violenta, pero en contextos adecuados.

Esto de ponerse... Claro, igual pega un golpe sobre la mesa

en su trabajo, pero coger al médico de las solapas...

Natalia le mira y le desconoce. Y esto de ir desconociéndose cosas,

creo que... -La buena mezcla,

aquí entra Francesc en su exploración,

la buena mezcla de lo cariñoso y amoroso que es;

cómo mira, el amor que da y la violencia.

Esto es lo que... -Pero eso que dices de la mezcla,

eran piropos para ti y luego... -Pero ella no hace eso, ¿eh?

-Sí, sí. Pero la mezcla de... -No, hace eso, no es verdad.

-De vulnerable y de amoroso, porque es que se ve

que la quiere con locura y que no puede con su propia violencia;

que no puede consigo mismo. Y la sospecha del desamor de ella

le parte en dos. Sí.

Sí, sí. Pero de todas maneras el espectador da el puñetazo con él.

Sí. Hay un momento donde el espectador piensa...

-Igual que él. -Claro.

Pero da el puñetazo con él. "Salid de ahí, por favor".

Y cuando le dice: "No, se lo voy a dar antes".

"¿Cómo le vas a dar el dinero antes?".

Sí. Al final da pena.

Y él la daba por perdida. Ya está ella...

Es el dinero de mi padre y yo decido qué hacer con él.

No me acordaba de tu papá y de tu familia de ricos, Natalia.

No empieces, ¿vale? No empieces.

Por una vez, por una puta vez déjame hacer las cosas a mi manera.

¿Hacer las cosas a tu manera es no contar más conmigo?

Natalia, tú ya no me quieres.

Pero ¿qué dices? -Lo que oyes.

Que soy un soporte, un sostén perfecto, pero nada más.

Yo veo a Natalia y pienso: "Se ha cegado".

O sea, va a coger el dinero, va a coger el sobre, tatatá...

Ya sin él; con el abuelo. Voy a lanzarme ahí literalmente.

Puedes decir que es una mujer rota por el deseo de la maternidad.

-Sí, sí. Una de las cosas más escalofriantes

de ver la película y que más cuesta asumir

es cómo un acto de amor se va corrompiendo con el dinero,

con los intereses económicos.

¿Era tan palpable la corrupción?

Literalmente. Sí, esto sí.

Eh...

De nuevo,

hay grados, hay momentos en el tiempo, hay países.

Pero yo después de haber pensado y leído y hablado sobre ello,

es que creo que, digamos,

el sistema de adopciones internacionales

es un caldo de cultivo fácil para la corrupción.

¿Por qué? Porque se supone... Tú cuando entras

a un proceso de adopción, se supone que todo el sistema

va a velar por el bien del menor.

Tú como adoptante no tienes ningún derecho

porque lo que importa es el derecho del menor.

Pero ese derecho en realidad no lo defiende nadie.

Es como los derechos humanos, es en un principio orientativo

que no hay nadie. O sea, el menor no puede ir y decir:

"Perdón, alguien se está enriqueciendo conmigo

o yo no quiero estar dos años de mi vida en un orfanato

cuando podía haber sido adoptado con tres meses

porque me abandonaron".

Entonces, como no hay nadie que haga eso,

ahí entran todos los procesos intermediarios,

y estos estados de la órbita de la antigua Unión Soviética,

son estados con una burocracia corrupta,

a aprovecharse de,

de este esquema.

Entonces...

Lástima que en lugar de mejorarse esta situación,

lo que esté sucediendo en la realidad es que la adopción internacional

cada vez es menor porque los procesos son más largos,

con Ucrania ya no existe, está cerrado.

Allí ellos mismos, los actores, decían que esta historia

solo podía haber sucedido en Ucrania y en Bielorrusia.

O sea, que ellos... -Ese amor que le tienen a los rusos.

-¡Sí, a todos los rusos! Claro.

O sea, que lo veían y lo entendían. Y Lila, que no hemos hablado de ella,

pero es un pedazo de actriz. Sí, sí.

Decía que ella entendía perfectamente este carácter de...

-De mangoneo. -Sí, de superviviente,

que en realidad es el último mono

en un entramado mafioso

y que lo que hace ella es salir adelante.

En estos procesos que gente de un país rico

nos trasladamos a países que siempre son,

son más pobres, también hay una asimetría económica evidente.

Y es imposible negarlo.

¿Tú viviste ese conflicto moral?

Sí.

Sí, sí.

A ver, es muy personal, espero que no...

Después del primer día viendo fichas,

es una escena que incluimos en la película y luego la sacamos,

yo me desperté por la noche y vi que mi pareja

estaba revisando mis notas. Porque yo anotaba, como Natalia...

-Súper bien, ¿eh?

-Es que era... muy fuerte. -Era muy fuerte.

-Pensando en los niños, en qué les pasaría a esos niños

a los que nadie iba a adoptar jamás. -Durísimo.

-Y que se iban a quedar ahí. Además, si no los adoptan

a los cuatro años, pasan a otros orfanatos

y ahí se quedan.

La película funciona como un thriller psicológico además.

Es tremendo, estás con el corazón en un puño todo el rato.

Hay varios giros de guión que te van volviendo a colocar

en otro sitio que no te esperas. Y realmente hay un momento

que el espectador piensa que es todo una trama corrupta:

que el abuelo no es abuelo; que el taxista no lo es;

que Lila... Realmente, sí.

-Un "Show de Truman" a lo corrupto. Sí, un poco sí.

El aspecto este de thriller psicológico

es algo que trabajamos con Alejo. Queríamos un poco, o sea,

nuestros horizontes eran no ponernos peliculeros

en ningún momento, es decir, que todo lo que inventásemos,

porque teníamos que inventar, respondiese a la lógica de la verdad.

Y luego intentar crear un crescendo de intriga.

Como esta cabrona nos engañe me la cargo.

Dani, por favor. -¿Qué?

No insultes.

¿Por qué? Si no se entera. -No lo sabes.

¿No lo sé?

Lo de dar pequeñas pinceladas de humor era algo intencionado,

incluso hasta el último momento.

La escena que a mí más me gusta como pincelada de comedia

es esta cosa tan brutal de cuando se ponen a insultar

a... -A Lila.

A Lila.

Y esto creo que fue una sugerencia del productor.

Perdona.

Perdona. ¿Verdad que si te digo hija de puta a ti no te molesta?

¿Lo ves? No le molesta. Parece que le gusta y todo. Oye,

hija de puta gorda. Gorda hija de puta, suena bien.

¿Has visto?

¡Prueba!

Es terapéutico. Prueba. -¡Gorda!

¡Muy bien! ¿Ves?

Anda. -Puta.

-Eso. -Puta gorda.

¿Cómo recordáis el rodaje, esa secuencia?

A Francesc le encantó.

Bueno, yo creo que... A mí me encantó,

pero creo que le encantaba a Daniel, al personaje. En serio.

Era perfecto para sacar la porquería. Claro.

O sea, dilo tú también porque es terapéutico.

Era como una cosa de... -También el estar rodando,

estuvimos en Lituania, nevaba y nevaba;

estábamos en un convento que era un hotel,

también te va, te va metiendo, ¿eh? -Sí.

-Te va metiendo. Vas por la calle y no entiendes nada.

Totalmente. -Funciona mucho

que estés fuera de casa, estábamos muy juntos.

-Sí, crea un clima de trabajo muy obsesivo que es muy bueno.

Otra cuestión es el idioma.

¿No? Que realmente es un personaje.

No es que sea un personaje, es un enemigo.

Bueno, las dificultades al final acaban siendo cosas a favor.

Pero nos ayudaba, como decía Nora antes,

a entender que estos tipos, ella en concreto en Ucrania...

Me puedo imaginar a ella y a su marido en Ucrania

no entendiendo nada y pensando que todo el mundo les engaña.

Eso te da un grado de violencia brutal.

Y eso te ayuda y creo que en la película se vio.

Yo creo que les ayudaba a expresar... Con Alejo decidimos

que era muy importante mantener la dificultad del idioma

y además esta cosa de los distintos niveles de dificultad. O sea, que...

Claro, la lengua materna se convierte en la lengua que tienen entre ellos.

Luego está una lengua vehicular con la que se pueden entender,

pero luego ya viene lo desconocido, que es la lengua

en la que hablan de ellos y ellos no entienden nada.

(HABLA EN SU LENGUA)

Es muy chulo trabajar así, la verdad, es muy chulo.

Porque hay como tres vías, ¿no? Lo que te dices con la pareja.

Y encima rodamos "Spanish version" y "Catalan version".

-Claro. -Encima le pusimos un plus

de excitación al tema. -Claro.

-Y luego también hay que decir que esto se tradujera

al propio rodaje porque los actores lituanos

no hablaban inglés en su mayoría. Entonces...

-Y habían rusos también. -Había alguno que solo hablaba ruso.

El abuelo era un bielorruso que solo hablaba ruso.

Un actor también fantástico. Entonces teníamos un traductor

que hablaba todas las lenguas del rodaje.

O sea, hablaba inglés, lituano, ruso,

español, catalán. Qué maravilla.

Sí. Una chica. -Vicenta.

Vicenta. Tú le dices algo a un actor y él traduce.

Y parecía un chiste de japoneses, de esto que tú dices no sé qué

y el otro se tira media hora hablando.

Decías: "¿Qué le estará contando?".

O sea: "¿Qué le estará contando?". Sin embargo,

mágicamente, funcionaba porque los personajes se entendían.

De hecho, hay escenas improvisadas con los actores lituanos.

El taxista con Nora, ¿verdad? -Sí, sí.

Hay una escena que es en la que la lleva a lo desconocido,

que se fueron a ver al abuelo, y que le dice que si paran en el bar.

La hacen.

Y no acaba, ¿verdad? No veo que ella esté convencida,

vamos, que Natalia no se bajaría.

(NATALIA CHAPURREA LITUANO)

(CHAPURREA LITUANO) Y empieza a cantar.

Eran increíbles.

-La canción que está en la película. Ahí todos averiguando:

"¿Tiene derechos la canción? ¿Podemos ponerla?".

No tenía derechos y él cantó su canción.

(CANTA EN LITUANO)

(CARRASPEA)

(CANTA EN LITUANO)

Y, claro, es alguien que está entendiendo...

Bueno, llegábamos a las carpas por la mañana...

-Qué chulo. -Sí.

Llegábamos a las carpas... Dicen que Lituania

es uno de los sitios que se lee más de Europa, unas bibliotecas...

Llegábamos a las carpas, que normalmente está la gente...

(FARFULLA) Todo el mundo leyendo.

Los que tenían una frase. La que nos lleva al primer...

-Orfanato. -Orfanato,

se había leído todo el guión; un estudio de su personaje.

Me hablaba de mi personaje. -Muy bien, sí.

O sea, era de un nivel que yo no lo he encontrado jamás.

La figuración era espectacular, aparte nevando.

Todos en primera puestos. Vamos, para que alguien les diga

que hoy no rodamos. -Formación rusa.

Hay una disciplina... De formación, sí.

El teatro es una maravilla. Una maravilla.

Unos actorazos.

¿Qué antes y qué después hay como ser humano

en haber hecho esta película?

Para mí la suerte de haber trabajado con ellas dos.

Parece obvio porque siempre se dice,

pero en este caso es absolutamente sentido.

Y aparte de esto, en lo que estoy absolutamente de acuerdo,

para mí aprender. Son de estas grandes historias

en las que te lanzas de cabeza, con red,

la pones primero y luego te lanzas,

aprendes, te desprejuicias un poco de las cosas.

O sea, de: "Las cosas son así". No, la vida es como viene,

como puedes y como buenamente la sabes manejar.

-Sí. -Cada uno hace lo que puede

y lo hace lo mejor posible, ¿no?

No sé si queréis añadir algo que tengáis en la cabeza,

en el corazón; que queráis compartir.

A mí me gustaría dos cositas. Hablar de Juan Carlos Gómez,

director en fotografía. Sí.

Que...

No solo su trabajo con la luz, que es verdad

que la película tiene una luz y una frialdad

que no es exactamente lo que retrata la cámara,

esto está trabajado. Y por otra parte,

Juan Carlos estaba enamorado de la luz de Lituania.

Decía: "Es que a estas actrices no hay que iluminarlas".

Claro.

¡Natalia!

Es tan fácil, es una luz tan blanca,

tan tamizada.

Y que luego, además, fue...

Fue otro de los creadores de cómo está contada la historia.

De verdad que estaba ahí comprometido con la narración.

Sí. Y con qué era lo mejor

para la narración en cada momento.

Yo la maravilla de rodar con ellos dos;

que ojalá se hagan historias así más a menudo.

Y, nada, esto que decías de Juan Carlos

y el montaje de Teresa. -De Teresa.

Por ejemplo, la secuencia con el niño,

trabajar con un niño de un año y medio en otro idioma

es muy difícil.

-El niño es una cosa... -Es una pasada cómo lo descubrió.

Juan Carlos me decía: "Es como estar en el 'National Geographic'".

"Tiraos ahí y jugad con él". -Y que pasen cosas.

-A ver qué pasa. -A ver qué pasa.

Estábamos localizando el Kindergarten donde íbamos a rodar

y yo vi a este niño.

Y este niño tiene algo en la mirada que tienen los niños de orfanato.

Los niños de orfanato tienen algo como de falta de expresión,

de ausencia. Son niños a los que no han cogido en brazos,

a los que no han besado. Tiene algo como ido.

Y este niño tenía eso. Le hice dos fotos.

Se las mandé a la directora de casting en Lituania y le dije:

"Si vamos a rodar aquí, ¿podemos hablar con los padres?".

"¡No, qué lío, tan pequeño! Vamos a buscar niños de tres..."

Pruebas y pruebas de niños de tres que eran niños

más construidos y más hechos.

Y la lata, hasta que hablaron con los padres

y vino este niño que, eso, que era,

que era así de dulce, pero que también

hay ahí un prodigio de montaje.

Y es una cosa muy bonita cuando te vas con tu niño en brazos

y se te ve a través de la ventana y los otros se quedan ahí...

Sí. Y estás pensando...

Todos estos. -Todos estos que se quedan allí.

La elección. En la realidad era más heavy

porque tú vas por tu niño a la sala común...

Sí. Y todos los otros

que eran renacuajos de dos años se te echaban encima

diciendo: "Mamá, mamá", que era la única palabra que sabían.

Porque sabían que los que eran cogidos en brazos,

luego salían, luego desaparecían.

Y se quedaban pegados al cristal,

se te partía el alma. Ay, Dios mío.

Ya te voy a sacar de aquí. (GRITA)

Viniste con tu niño finalmente.

Para que lo sepan los espectadores. Sí, sí.

Que también hubo final feliz. Sería también un protagonista

porque vino al rodaje y hay algo que se queda en él.

Yo siempre pienso en él. Vio cómo rodábamos

y te pregunta cosas. -Todo.

Está todo en un lugar como el guión.

Pienso que es el mejor testimonio. -Que algún día, además...

-No solo por haber estado allí. Me parece que es magnífico.

Sí. No sé si él sabía muy bien qué en concreto se trataba,

pero sabía que se contaba la historia de cómo sus padres fueron a buscarle.

Y a Francesc, con toda su inocencia de sus siete años,

le llamaba "el que hace de papá" y a Nora "la que hace de mamá".

Los niños.

Pues muchas gracias a los tres. Muchas gracias.

Nora, Fracesc, Daniela, gracias.

Hasta aquí nuestra Versión Española de hoy.

Un placer conversar en torno a películas

tan interesantes como "La adopción".

Ya sabéis que la semana que viene os esperamos

para seguir compartiendo el mejor cine español reciente.

(Música)

  • La adopción (Coloquio)

Versión española - La adopción (Coloquio)

08 oct 2017

La adopción es un emocionante drama de Daniela Féjerman protagonizado por Nora Navas y Francesc Garrido. El largometraje, que se adentra en el viaje a Europa del este que emprende un matrimonio para adoptar un niño, es una montaña rusa de emociones que posa su mirada en un tema tan complejo como poco contado.

Cayetana Guillén Cuervo estará acompañada en el plató por la directora y coguionista Daniela Féjerman, y los protagonistas de la cinta: Nora Navas y Francesc Garrido.

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