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Para todos los públicos UNED - 28/09/18 - ver ahora
Transcripción completa

Decía el filósofo español Xavier Zubiri

que la cultura griega está dentro de occidente,

que forma parte de nosotros.

Es muy importante acercarse a este pensamiento

para conocer la base primaria sobre la que ha surgido nuestra cultura

y forma de entender el mundo.

No es que los griegos sean nuestros clásicos:

es que, en cierto modo, los griegos somos nosotros.

La actitud de hoy tiene que ser una actitud de gratitud,

de agradecimiento,

porque como Zubiri dice los griegos somos nosotros,

tenemos mucho de Grecia, en una forma o en otra,

pero tenemos que mirar también algo de aquel espíritu originario

para ver nuestra pertenencia

a esos valores primitivos de la cultura griega.

Continuamente estamos recordando, estamos yendo al mundo griego,

encontrando nuevos motivos de reflexión y, en ese sentido,

me parece que la filosofía nunca se va a despegar de Grecia

y es necesario, de hecho,

que continuamente estemos retornando a ella.

Pero, sobre todo, además, porque todo esto hecho en común

es lo que precisamente da lugar a una comunidad propiamente humana

y no bárbara, la comprensión de que todos estamos igualados en el dolor,

en el sufrimiento, en la muerte,

en la aventura de una vida que no siempre sale como queríamos,

que hay fracaso en todos nosotros

y que hay que elaborar el límite, no saltárselo.

Además de la filosofía,

una de las grandes creaciones griegas es el teatro.

Se estima que las primeras representaciones

nacieron en Grecia, entre los siglos V y VI a.C.

Lo que al principio estaba destinado a rendir honor a Dionisio,

dios del vino y la vegetación,

fue evolucionando hasta la creación de géneros

como la comedia, la satírica y en especial la tragedia.

En el drama o tragedia griegos se encuentran reflejadas

las grandes preocupaciones y dilemas del hombre.

Autores como Sófocles, Esquilo y Eurípides

inspiraron a cientos de generaciones y autores.

Decía también George Steiner que en la tragedia clásica

se establecieron ya, prácticamente hasta hoy,

la sintaxis y los fundamentos de todas las prohibiciones

y lo permisivo que hay en nuestra sociedad.

El teatro es universal y el teatro de la tragedia clásica es universal,

precisamente porque trae la profundidad del ser humano

y trae, también, sus contradicciones,

que son válidas tanto en aquel tiempo como hoy.

Hemos evolucionado tecnológicamente de una manera exponencial

y, sin embargo, humanamente,

en aquello que son los grandes miedos o las grandes preocupaciones,

o los grandes temas del ser humano,

hemos avanzado muy poco, por no decir nada,

o por no decir incluso que hemos involucionado.

De manera que textos escritos hace 2.300 años

pueden ser dichos hoy con un eco, con una repercusión,

con una elocuencia sorprendente, como si estuvieran escritos ayer.

"La antigua tragedia es sagrada e infinita

como el corazón del universo.

Un pueblo la alumbró, una ciudad griega,

pero pronto se elevó y en los cielos situó a la escena".

Con estos versos el poeta Constantino Cavafis

analizaba la importancia y la transcendencia

que tiene la tragedia.

Un género conectado con lo más profundo del hombre

y cuyas implicaciones sociales, políticas y culturales

no han dejado de crecer hasta nuestros días.

Además del reconocimiento

y volver a escuchar con los ojos y con los oídos contemporáneos

las grandes obras de Esquilo, de Sófocles, de Eurípides...

la propia filosofía de la tragedia, en la hermenéutica,

ocupa un puesto central porque nos vuelve a enseñar

que no somos todopoderosos

y que tampoco tiene sentido la vida que se banaliza

sin la asunción del dolor, de la muerte, de la intensidad

de la purificación de las pasiones que tenemos que realizar,

pero sobre todo, además, porque todo esto hecho en común

es lo que precisamente da lugar a una comunidad propiamente humana

y no bárbara.

Educación, arquitectura, filología, arte...

son algunos de los temas que se han tratado

durante la celebración del curso de verano

"Los griegos y nosotros: Tragedia, estética y política"

que la UNED ha celebrado en su centro asociado de Mérida.

Un seminario realizado en colaboración

con el Festival Internacional de Teatro clásico,

el museo Nacional de Arte Romano,

y con el apoyo de la Cátedra Hercritia

y de Santander Universidades,

en el que se abordó las dimensiones de la cultura ateniense

desde un enfoque filosófico, pero abierto a otras disciplinas.

Pedíamos, desde el principio,

a los profesores e investigadores ponentes participantes,

que se ciñeran a la temática

de la ontología y la filosofía de la tragedia,

de manera que el elemento de los griegos y nosotros,

está siempre en cuestión.

Realmente, haber podido tener la deferencia de la actual directora

del centro de la UNED en Mérida, Beatriz Badorrey,

que sí estuvo desde el principio a favor de apoyar este proyecto

y la Cátedra de Investigación Internacional

en Hermenéutica Crítica, Hercritia, financiada por el Santander,

que también estamos apoyando este proyecto,

ha dado lugar a un curso extraordinario

de 34 profesores e investigadores.

Verdaderamente Mérida era el lugar idóneo para impartir este curso

por su pasado histórico, porque aquí la herencia desde la antigüedad,

desde el pasado romano, musulmán, es importantísima,

la historia impregna toda la ciudad,

como por el hecho de que me parecía

que era un lugar idóneo para la reflexión.

Estamos en un mundo de las tecnologías,

en el que vivimos muy deprisa,

pero la universidad... y yo creo que Mérida nos ofrece esto,

también nos tiene que dar un espacio para el dialogo, para la reflexión,

y este curso trata sobre eso, valores del teatro clásico

que se están estudiando desde un punto de vista filosófico.

Aquí se han tratado temas tan trascendentes para el hombre

como es la muerte, el dolor, el poder...

De manera que hemos tenido la fortuna

de poder incluir nuestro programa también

en la programación del teatro romano

y en el curso de la semana que están durando estas lecciones,

hemos podido asistir a dos funciones teatrales.

-Se bienvenido a esta casa.

-Que los dioses lares sean en esta casa y la preserven de todo mal.

-¡En esta casa sólo entra un dios! al que llamamos Adonai Elohim,

porque su verdadero nombre no podemos pronunciar.

-Y menos en sábado, porque se pone...

-Te noto un poquito agria conmigo, madre.

-No me llames madre, soy tu madre... putativa.

-Ya, pero bueno, es que madre putativa es muy largo.

-Bueno, pues llámame... puta madre, pero no madre.

Electra y Ben-Hur

fueron las obras que pudieron ver los participantes del curso

dentro del marco de la 64 edición

del Festival de Teatro Clásico de Mérida.

En este sentido el director de escena y escenógrafo, Paco Azorín,

ofreció en el Museo Nacional de Arte Romano

una ponencia sobre una de sus últimas producciones, Electra.

Pues con esta Electra del Ballet Nacional de España

hemos querido traer, de alguna manera, el mito de Electra,

el mito clásico de nuestra cultura grecolatina

a nuestra cultura mucho más cercana,

a la cultura andaluza del sur de España,

para explicar que la tragedia griega

es algo que también tiene una traslación a la actualidad.

Esa tierra del "quejió",

de alguna manera también está perfectamente en línea

con la tragedia de Electra.

Electra es una chica cuyo padre ha sido injustamente asesinado,

y ella siente la necesidad, junto con su hermano,

de vengar la muerte de su padre, hasta ahí todo bien,

lo que pasa es que vengar la muerte de su padre

significa asesinar a su madre,

puesto que ha sido su madre la que asesinó previamente a su padre,

con lo cual hay esa teoría de ley no escrita

de tener que vengar la muerte de tu padre por encima de quien sea,

aunque esa quien sea, sea tu madre.

Luego ya, el pensamiento del siglo XX,

establece eso que llama "el complejo de Electra",

que nace un poco de ahí

y que también es una interpretación del mito en clave más contemporánea.

El término estética proviene del griego "aisthesis" sensación.

Se trata de un concepto clave dentro de la cultura griega

y que está presente en su arte y arquitectura.

Muchos autores han reflexionado

sobre el placer estético y los límites de la mirada.

Este fue uno de los temas que se trataron en el curso de verano.

Si hay una noción central en la tragedia griega

es la noción de hybris,

que yo personalmente traduzco en el ámbito de los estudios visuales

como "la nuestra arrogancia visual".

Es decir, el querer ver todo, algo que en la cultura griega...

Aristóteles, por ejemplo, nos recuerda

que es un atributo solamente de los dioses,

pero el desafío más importante de Sófocles hacia nuestra época es...

cuando pone unas palabras en la boca de Edipo,

cuando el coro le pregunta por qué se ha hecho este daño increíble,

el quitarse la vista,

y él dice que para qué sirve ver si nada hermoso nos queda.

Y esa es la pregunta que nosotros, hoy en día,

tenemos que ponernos en frente a cada espectáculo

y a cada política que pide la atención de nuestra mirada.

"Muchas cosas asombrosas existen,

y con todo, nada más asombroso que el hombre.

Se enseñó a sí mismo el lenguaje y el alado pensamiento,

así como las civilizadas maneras de comportase..."

Con estas palabas Sófocles definía en Antígona a la humanidad,

y con ello a los griegos.

La forma en que entendieron la autocomprensión,

el sentido de la vida y la justicia, han estado vigentes desde entonces

y cada civilización ha tratado de adaptarlos y comprenderlos.

Esta vuelta de lo griego y esta vuelta de la tragedia,

no se produce ni se ha producido en la historia...

a escuadra y cartabón, siempre del mismo modo,

sino que se produce según el modo de ser de cada época.

En el Renacimiento,

los hombres del Renacimiento miraron Grecia y admiraron Grecia,

y se fijaron en las obras que había que traducir,

en la filología, en el griego,

en las interpretaciones, en los libros, etc...

y en el siglo XIX, con Nietzsche,

el espíritu griego y el retorno de la tragedia tiene otro aspecto.

Una de las cuestiones fundamentales que se han tratado,

por ejemplo, en la tragedia clásica, y que a nosotros, los juristas,

nos ha tenido debatiendo desde ese momento hasta hoy

sin llegar a una conclusión, es el tema de por qué obedecemos las leyes,

ese es el gran tema que trae Antígona en su conflicto con Creonte,

que le impone la obligación de no enterrar a su hermano muerto,

y ella, desde su familia, desde las leyes ancestrales,

desde su costumbre, desde su religión, entiende que...

su hermano, para ser honrado debe ser enterrado.

Hay dos grandes posturas,

que es la del derecho natural y la del derecho positivo,

es decir, que hay un derecho por encima de las leyes

que es el que fundamenta el derecho positivo,

y esas dos grandes tradiciones del iusnaturalismo, del iuspositivismo,

no se han conciliado todavía a día de hoy, pero lo importante,

yo siento que no es la resolución del conflicto,

lo importante es la pregunta, el hacernos la pregunta,

ante cualquier ley, ante cualquier orden

¿por qué debemos obedecer esto?,

y siempre hay que buscar un fundamento ético a esa pregunta,

es decir, tiene que haber, así lo decía Antígona,

unos valores que son universales, que son imperecederos

y que van, en cada época,

constituyéndose en legitimadores de las leyes que cada época tiene

y el legislador promulga.

En nuestra situación, en nuestra época,

se puede decir que esos valores, hoy en día, son los derechos humanos.

Desde mi punto de vista es muy importante, porque parece...

que el mundo griego ha quedado obsoleto, ha quedado atrás,

o que no nos puede decir un mensaje

que esté plenamente vigente en la actualidad,

que precisamente en torno al concepto de tragedia

se nos hace evidente que el arte tiene una finalidad política,

en el sentido de que es capaz de quebrar la imagen

de la realidad que tenemos asentada,

el ámbito de la cotidianidad en la que continuamente nos movemos,

y es capaz de producir en nosotros un estado de shock,

una alteración de nuestra percepción de lo habitual

y abrirnos a una concepción distinta de las cosas que se pone en práctica

en nuestra manera de percibir la realidad,

en nuestra manera de percibirnos a nosotros mismos,

en nuestra manera de relacionarnos con los otros...

La tragedia griega

nos ha hecho reflexionar sobre el sentido de la vida,

lo divino, lo trágico y en especial sobre la muerte.

Se trata de un espejo que nos refleja y nos proyecta

grandes temas y reflexiones.

Y todo esto no puede ocurrir sin que se ponga la muerte en escena,

sin que se ponga el límite y el dolor en escena.

En eso consiste ser humano,

no en querer ser todopoderoso ni escapar al límite,

sino en asumir que la existencia es trágica

y que, sin embargo, no por eso deja de tener placer interpretativo,

participativo, estético, sobre todo contando con los otros.

Y hay una cosa que querría añadir.

Hölderlin, el gran poeta, filósofo, poeta y filósofo de la tragedia,

nos ha enseñado algo muy especial, y es que lo divino griego, trágico,

no es autosuficiente ni es todopoderoso,

y necesita de los mortales ¿el qué?,

que los mortales le den a lo divino lo que los mortales no tienen,

la eternidad, porque le abren el lenguaje

donde estando nosotros conscientes de la posibilidad y de la memoria

podemos retrazar un continuo

en que lo divino encuentra su lugar de culto

y la posibilidad de tener la duración eterna,

transhistórica, que le compete.

Con motivo de la jubilación

y nombramiento como catedrático emérito

del profesor José Romera Castillo,

se le rindió homenaje en la Facultad de Humanidades de la UNED,

por su larga trayectoria profesional en nuestra universidad.

El acto coincidió con la inauguración

del XXVII Seminario Internacional

del Centro de Investigación de Semiótica Literaria,

Teatral y Nuevas Tecnologías,

sobre Teatro, (auto)biografía y autoficción 2000-2018.

En este seminario internacional

confluyen dos de las líneas de mis investigaciones más importantes,

de las cuales yo he sido un tanto pionero en España.

De un lado, la escritura del yo, la escritura autobiográfica,

siempre relacionada con el teatro y en el siglo XXI, no antes.

Con lo cual es un seminario donde se trabaja

sobre un hecho teatral actual, diferenciado del texto literario,

sino estudiando lo que es la puesta en escena,

y que han querido los organizadores que estas dos líneas de trabajo mías,

confluyan en este seminario que lo van a dedicar a mi homenaje.

Yo me siento muy feliz, muy satisfecho, puesto que...

no voy a decir que estoy al final de la etapa de mi vida,

sino de una etapa de mi vida muy importante,

con lo cual va a ser, espero, un homenaje...

una primera parte dedicada a laudationes

de distintos profesores de diversas universidades de España,

presididos también por personas de Europa, de Estados Unidos, etc...

que hacen que sea un seminario más,

una tesela más de esta figura que estamos trazando

a través de estos seminarios,

que tienen ya una larga implantación

y, sobre todo, tienen una proyección muy importante.

Se va a crear, por otra parte,

un premio de investigación en la Facultad de Filología,

que va a llevar mi nombre,

para que, cada año, puedan tener los estudiantes

que culminen con el premio extraordinario de doctorado,

una posibilidad de ver publicados sus trabajos.

Y he donado a la biblioteca una colección de libros antiguos,

el primero del año 1530, que es casi un incunable,

que hacen que se enriquezca el fondo cultural de nuestra universidad.

La universidad ha sido muy importante para mí,

y quiero que mi huella no se pierda, sino que continúe y permanezca.

Este congreso internacional tiene un sentido muy especial

y es un homenaje a Pepe Romera.

Pepe Romera ha sido decano de la Facultad de Filología,

ha sido una persona muy conocida en nuestra universidad,

que ha dedicado muchísimo esfuerzo a la universidad,

y yo, por eso, tengo especial interés en estar hoy aquí,

porque en él yo creo que es también celebrar

a todas las personas que han dado por la universidad

lo mejor de sus vidas profesionales

y, sin duda, es el caso de Pepe Romera.

Es un buen amigo,

es una persona que ha puesto a la universidad por encima de todo,

es una persona de una gran generosidad,

hasta el punto de dedicar recursos personales

para beneficiar a estudiantes de una manera que él explicará

y, la verdad, es que todo eso merece agradecimiento,

y yo, por eso, he querido estar hoy aquí.

Participaron numerosos compañeros y compañeras del profesor Romera,

así como amigos, invitados, etc.

Conozco al profesor Romera desde hace muchos años y podría destacar,

en el mundo del teatro, que es al que represento,

dos factores básicos en su personalidad.

Uno, que es un gran investigador, profesor y trabajador,

que ha aportado una obra importante.

Y un segundo, para mí aún más importante, es su cordialidad.

Ha estado siempre en los estrenos, en los actos teatrales,

en el contacto con el mundo del teatro,

llenando de esa sabia cordialidad,

de comprender que muchas cosas no salen como queremos,

pero que eso forma parte del mundo del arte.

O sea que por su investigación, por su esfuerzo y por su cordialidad,

estoy aquí hoy para unirme a este homenaje.

Mi relación con Pepe ya es de hace 20 años o más,

y desde entonces lo que le he visto es...

esa vinculación con los escritores,

abriéndoles las puertas de la universidad,

pero no sólo abriéndoles las puertas de la universidad...

haciéndoles entrevistas y demás,

sino que ha creado un premio literario muy importante,

dotado económicamente, que esto es muy importante,

que ha ido al hueso de lo que es la creación literaria.

A él le ha interesado mucho... por supuesto, la teoría,

pero la creación.

Y mi vínculo con él es a través, sobre todo, de la literatura,

que nos ha hecho forjar una amistad tremenda,

porque yo me he sentido muy alentada por Pepe Romera en mis inicios,

cuando yo empecé a publicar mi primera novela en el 89

y él me decía "adelante, Clara, y además tienes que darle publicidad,

y además tienes que ser valiente e ir hacia adelante,

porque el paño en el arca... se pudre"

o no sé cómo es la frase que él decía mucho,

eso es algo que yo recuerdo y que tengo muy en consideración.

Yo vengo aquí muy contento porque... la amistad con Pepe,

yo le conozco hace casi 40 años,

somos muy amigos fuera de la filología,

somos muy amigos de todo, en general,

de sus padres, de Humberto... toda la vida hemos sido muy amigos,

hemos pasado muchas Nocheviejas juntos,

hemos ido de vacaciones juntos...

y, claro, para mí, que a un amigo tan cercano se le haga un homenaje,

para mí es una alegría, y me alegro en infinito,

sobre todo, porque Pepe se lo merece,

no como amigo mío, que eso es lo de menos,

sino por su trabajo filológico de tantos años,

de organizar congresos, de hacerlos,

de sus libros, sus publicaciones... se lo merece muy de sobra.

Estoy encantada de estar aquí para este homenaje a José Romera Castillo.

Lo primero es un amigo, lo conozco desde hace más de 15 años,

lo conocí cuando estuvo en Francia, en la Universidad de Toulouse,

después nos vimos en un castillo de cuyo nombre...

no es que no me acuerde, pero no soy capaz de pronunciar, en Giesen,

y son más de 15 años de mucho cariño, de mucha amistad,

es una persona entrañable,

y nos ha aportado muchísimo a nosotros y a nuestros estudiantes,

que estamos en Francia,

a través de todas sus publicaciones y la difusión para el conocimiento,

para nosotros, que estamos lejos de España, del teatro español.

Para mí ha sido un placer, más que un deber,

más que cualquier deber profesional, estar con Pepe.

Pepe Romera ha constituido ese compañero... que ha sido maestro,

pero maestro coetáneo, tenemos casi la misma edad,

y me ha enseñado lecciones de amistad,

desde hace casi 42 años que nos conocemos,

y que haya alcanzado la culminación de su trayectoria académica

dejando tras de sí ese legado de futuro de su patrimonio personal

y su empeño personal en inspirarnos,

a sus compañeros y casi coetáneos, y a los discípulos que ha dejado,

yo creo que es la gran lección que una universidad pública

puede dejar a toda la sociedad española.

Yo empecé a estudiar en la Universidad de Granada en 1976,

en una época de ebullición donde se estaba transformando todo

y se estaba generando la democracia,

no sólo en la política, sino en el saber.

Y en el 76 publicó, en la Universidad de Granada,

su tesis doctoral sobre la crítica literaria,

la renovación de la crítica literaria, José Romera.

Y desde entonces ha formado parte de mi memoria, de mi formación

y, después, de mi amistad,

porque ha sido una compañía a lo largo de los años,

tanto en la amistad, en la vida,

como también en el trabajo universitario.

Yo me he servido de sus estudios sobre la autobiografía,

sobre el papel del autor en la sociedad,

me he servido también de sus estudios clásicos

sobre Calderón de la Barca, sobre autores clásicos,

y, después, he participado con él en aventuras del estudio de la poesía...

desde Federico García Lorca hasta Jaime Gil de Biedma,

o en aventuras que tienen que ver con la actualidad poética,

porque él ha estado muy cerca

del premio Ciudad de Melilla de poesía,

ha estado muy cerca de la Colección Visor...

y, bueno, por fortuna, hemos podido compartir...

tanto el trabajo intelectual como la amistad.

Reúne, para mí, lo que decía Nietzsche

en "El caminante y su sombra", que la labor de los creadores

tiene que fijarse en ver los modelos de los creadores anteriores

e intentar vencerlos con gracia,

de modo que se note, al mismo tiempo, la sujeción y la victoria.

De ahí el acierto de José Romera,

porque reúne la tradición y la innovación,

el clasicismo, la vanguardia... es decir, es un profesor completo

y, además, este homenaje, que ha sido presidido

por el señor rector magnífico, nuevo secretario de Estado,

por grandes autoridades, reúne a lo más representativo

de los académicos del mundo universitario español.

Vienen universidades...

estoy saludando gente de Valencia, de Murcia, de Sevilla,

de todos los sitios y, también, del extranjero,

de Francia, de Suiza, etc.

En el acto se proyectó un vídeo sobre el profesor Romera.

Han transcurrido ya más de 40 años

desde que se produjo la invasión turca de la isla de Chipre,

y a pesar de los múltiples intentos

por parte de los organismos internacionales

para alcanzar un acuerdo,

el tiempo ha venido a consolidar una situación política grave

en una de las cunas más importantes de Europa.

Chipre conquistó su independencia política en 1960

y desde entonces la desconfianza y el temor

se adueñaron de ambas comunidades:

la grecochipriota y la turcochipriota,

dando lugar a toda una serie de acciones y altercados violentos

durante la década de los 60 y 70.

Esta situación, lejos de resolverse,

abrió paso a la invasión turca de la zona norte de Chipre en 1974.

Una acción militar, condenada internacionalmente,

pero cuyas condenas, todas ellas,

han caído, lamentablemente, en saco roto

para desesperación y desesperanza de todas sus gentes.

Una invasión, además, que propició en 1983,

la creación de la denominada República Turca del Norte de Chipre.

Un estado no reconocido por nadie, excepto, claro está, por Turquía.

Todo este contexto ha generado, lamentablemente,

consecuencias terribles, tales como la ruptura de la convivencia,

desplazamientos involuntarios de la población,

desarraigo profundo de sus gentes y, sobre todo, ausencia de futuro.

Futuro cargado de ilusión

a pesar de los numerosos intentos por llegar a un acuerdo,

pero todos ellos infructuosos,

y que han llevado a esta situación de desesperanza

para el pueblo chipriota.

Por fortuna, el carácter pacífico de sus gentes,

la ausencia de atentados...

ha convertido la República de Chipre

en una suerte de símbolo de concordia

pero, sobre todo, de prudencia.

Su contrapartida, sin embargo, y así mismo ellos lo reconocen,

ha sido el olvido y el silencio de la comunidad

y de la opinión pública internacionales.

Desde esta casa nuestra hemos querido aproximarnos

a la historia de este antiguo conflicto

en el seno de la Unión Europea.

Y lo hemos hecho de la mano

de la Embajada de la República de Chipre en Madrid,

a la que queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento

por abrirnos sus puertas con tanta amabilidad y afecto.

Es por ello por lo que contamos con la participación privilegiada

de la señora Koula Sophianou,

embajadora de la República de Chipre en nuestro país,

a quien le hemos preguntado directamente

por la naturaleza del conflicto

y si continua siendo la solución a este problema

un estado federal bicomunal y bizonal.

Es un problema de violación de derechos humanos,

es un problema de invasión... de un país a otro,

es un problema de invasión de un país, ahora de la Unión Europea,

como hemos hablado antes sobre la Unión Europea.

Si ves las características de lo que pasó,

ves que en 1974 hubo, sí, un golpe de estado en Chipre

de la parte de la Junta de la Dictadura de Atenas...

Ese golpe de estado duró 5/7 días, pero Turquía lo usó como pretexto

para invadir Chipre para proteger a los turcochipriotas.

Hay que mencionar que en Chipre tenemos,

según la Constitución de 1960,

la verdad es que tenemos dos comunidades,

los grecochipriotas, que son el 82% de la población,

y los turcochipriotas, que son el 18% de la población.

Son dos comunidades que vivían juntas los últimos cinco siglos.

Cuando este golpe de estado ocurrió, el 15 de julio de 1974,

Turquía lo usó como pretexto para invadir Chipre el 20 de julio.

Entre comillas, "el gobierno de los dictadores de Atenas"

cayó tres días después de la invasión turca en Chipre,

pero Turquía permaneció y está aquí hasta ahora.

Yo soy de la ciudad de Famagusta, que es famosa por sus playas,

y también es la ciudad donde...

Leonor de Aragón se casó con Pierre de Lusignan,

pero ahora es más conocida por ser la "ciudad fantasma".

Es una ciudad donde nadie tiene acceso, sino el ejército turco,

y yo soy de esta ciudad.

En esa época vivíamos en Famagusta y tuvimos que,

inmediatamente, como los demás chipriotas,

salir de nuestras casas, dejar nuestras casas y...

salimos con la ropa que llevábamos,

porque todos pensaban que iban a regresar a sus casas,

pero eso no ocurrió.

Los últimos 44 años estamos esperando regresar.

Desafortunadamente mucha gente murió,

incluso mis abuelos que murieron con la esperanza

de regresar a sus casas y reunir a la isla,

porque hay que mencionar que nosotros vivíamos juntos.

Los grecochipriotas y los turcochipriotas vivíamos juntos,

y no podías distinguir ninguna diferencia

entre las caras de las personas, porque somos la misma gente.

Es una lástima que desde 1974 no podamos vivir juntos.

Yo tengo esperanza porque es mi país, es mi tierra.

Mi padre murió en 1974 y yo no quiero que su muerte fuera en vano.

Yo creo que sí. Depende de muchas cosas.

Depende de nosotros como gente, pero también de los políticos.

Nosotros, en la República de Chipre, y el presidente Anastasiades,

muchas veces ha dicho que está listo

para empezar las negociaciones para la resolución del problema chipriota.

Es muy importante la seguridad

de los turcochipriotas y de los grecochipriotas,

y hay que tener siempre en cuenta las sensibilidades

que ambas comunidades tienen,

porque queremos ser un país de la Unión Europea,

pero sin garantías de otro país.

Sin la garantía de Turquía, sin la garantía de Grecia,

sin la garantía del Reino Unido.

Un país que siempre fue invadido.

Estamos, como he dicho antes, en el centro de tres continentes,

pero ahora es el tiempo de vivir en un ambiente de paz y seguridad

las dos comunidades de Chipre

y también toda la gente que vive ahora en Chipre.

Estamos en un mundo globalizado y podemos encontrar una solución,

pero sin la presencia de un ejército turco

y sin la garantía de ninguno de los tres países que he mencionado antes.

La garantía es la Unión Europea.

Esta unión de democracia, esta unión de los derechos humanos.

En griego siempre decimos que la esperanza es la última que muere.

Entonces, yo sigo esperando.

Y el hecho de que vosotros estéis interesados

en hacer este documental sobre Chipre,

eso significa que también a vosotros os interesa,

no solamente Chipre, sino también una solución en este conflicto.

Estamos a favor de la paz, de la seguridad y de la convivencia.

Hemos tenido el honor de conocer y entrevistar a don Andreas Eliades,

quien fue el primer embajador de la República en España

durante los años 1992 y 1996,

y a quien hemos preguntado por su experiencia personal en Madrid,

la incorporación de Chipre a la Unión Europea, en el año 2004,

y sobre el futuro político de la isla para los años venideros.

Yo inicié mi misión en Madrid en el año 1992

y estuve aquí hasta el año 1996.

Un periodo muy crítico para el problema de Chipre

y para Chipre como futuro miembro de la Unión Europea.

En ese periodo, por mi experiencia personal,

España nos ofreció un apoyo muy importante,

porque los países del norte de la Unión Europea

no estaban tan interesados en aceptar a Chipre como miembro pleno

por su problema.

Hemos logrado superar esa reacción negativa

gracias al apoyo de algunos países como España.

Lástima que ese apoyo

no tuvo el ímpetu para conseguir la solución del problema,

porque llevamos desde el año 1974, casi 44 años,

de ocupación militar, de separación de la isla,

y todavía la solución del problema no está muy cerca que digamos,

a pesar de que el año pasado habíamos llegado a un punto,

lo más avanzado hasta ahora.

Sin embargo algo pasó, algo no sucedió que debería haber sucedido

y otra vez habíamos retrasado y...

todavía estamos sin encontrar solución al problema de Chipre.

La razón no era solamente porque Chipre ingresó en la Unión Europea,

la otra razón importante era porque Turquía...

oficialmente ya era candidato para ingresar a la Unión Europea.

Entonces, habíamos dicho que si Turquía quiere ser miembro pleno

en un futuro cercano, lejano no importa, de la Unión Europea...

tiene muchas ganas de hacerlo, tiene que portarse como un europeo.

Eso quiere decir que Turquía no puede seguir violando

el derecho internacional y las reglas de la Unión Europea.

Esa fue nuestra esperanza,

que Turquía iba a portarse de una manera responsable

y apoyar una solución justa y duradera del problema de Chipre.

La solución no depende de un factor, o dos o tres factores.

Es un problema complejo.

Complejo, ¿en qué sentido? en primer lugar...

tenemos bases militares en territorio soberano británico

y los británicos también tienen sus intereses.

Ahora, si se soluciona el problema de Chipre,

nuestra próxima meta será que se vayan los británicos y sus bases

del territorio de la República de Chipre, porque es un anacronismo.

No se pueden mantener bases militares

en un territorio soberano de un país independiente,

miembro de las Naciones Unidas y miembro de la Unión Europea.

Obviamente, firmamos el acuerdo concediendo al Reino Unido

99 millas cuadradas como territorio soberano, sin embargo,

los británicos no pagan ni un centavo a la República de Chipre

y aprovechan ese territorio

para utilizarlo de la manera que les parezca mejor.

Entonces, esa tarea no la podemos poner como prioritaria

hasta que se vayan los turcos de Chipre.

Por lo pronto, nuestra atención, nuestros esfuerzos,

están concentrados en la ocupación militar

de casi el 40% del territorio de la República de Chipre

y la presencia de casi 40.000 soldados de Turquía,

más un gran número, todavía no se sabe cuál es ese número,

de colonos que los turcos han traído de Turquía

para aumentar la población turcochipriota

que vivía en Chipre desde el periodo otomano.

Se dice que es mucho mayor el número de los colonos

que el número de los propios turcochipriotas.

Para explicarme mejor,

la población de Chipre ha sido siempre un 80% grecochipriota,

máximo 18% turcochipriota y un 2% de otras minorías.

Nunca superó la población turcochipriota

el 20% de la población.

Entonces, los turcos de Turquía han traído los colonos

para cambiar el carácter demográfico del país

y para equiparar la población turcochipriota y grecochipriota,

y tememos que si se prolonga aún más el problema de Chipre

y se siguen trayendo colonos de Turquía a Chipre,

llegará un momento, en 10, 20, 30 años,

donde superará la población turca del norte

a la población grecochipriota en el sur.

El desconocimiento en nuestro país

sobre la realidad política de Chipre es muy grande.

Por ejemplo, mucha gente desconoce que la República es uno de los países

más militarizados de toda la Unión Europea.

En territorio chipriota

se encuentran 45.000 tropas del contingente turco,

a las que habría que sumar, además,

las fuerzas militares británicas de sus propias bases,

las fuerzas militares, también, de Naciones Unidas

y la guardia nacional chipriota y su equivalente turcochipriota.

A este respecto hemos preguntado a nuestra siguiente invitada,

la señora doña Cristiana Tzika, cónsul de la República en Madrid,

sobre esta cuestión.

Y, además, hemos querido conocer cuál es, o cómo se imagina,

el futuro de su país en el mundo.

La sociedad española sabe que hay una división.

Los detalles del problema a partir de ahí...

creo que no los conoce en profundidad y esto es normal,

porque un problema si no está en las noticias todo el tiempo,

si no se muere gente,

perdón que lo diga así, pero es lo que pasa, se olvida.

Entonces, como la situación no es de guerra, no se muere gente,

a la gente se le olvida lo que ha pasado en Chipre.

Sí, una división pero también cómo y por qué, eso no es evidente.

La mayoría de la gente, ¿sabe qué piensa?,

porque eso tiene que ver mucho la prensa y las definiciones que da.

Hay una parte turca y hay una parte griega.

No es así.

Hay la parte de la República de Chipre y hay la parte turca.

Pues no es así.

La República de Chipre es todo el territorio del país.

El país es la República de Chipre.

Una parte de la República de Chipre, el 37% norte,

está ocupado por tropas turcas después de una invasión de 1974,

la cual ha sido internacionalmente condenada.

En 1983, en esa parte ocupada de Chipre,

Turquía fundó un estado,

a través de una declaración unilateral de independencia,

fundó una entidad, no lo voy a llamar estado,

que no ha sido reconocido por nadie,

ningún país de la comunidad internacional, menos ella misma,

lo cual evidencia la ilegalidad de esta situación en Chipre.

En Chipre hay una parte controlada por su gobierno,

más bien en la República de Chipre, si quiere,

hay una parte controlada por su gobierno

y hay una parte ocupada por tropas turcas.

A nosotros nos gustaría mucho mantener relaciones de amistad,

estrechas con todos nuestros vecinos y, desafortunadamente,

con uno de ellos no las mantenemos, al contrario.

Entonces, nos gustaría, definitivamente,

que se solucionara este problema primero.

Porque esto es algo que estanca muchas cosas.

Estamos hablando de una sociedad

que tiene el sentido de una injusticia que se le ha impuesto.

Es el elefante en la habitación, como diría el dicho inglés.

Ese es el primer reto que siempre hemos tenido

durante los últimos 40 años.

¿Cómo nos gustaría ser en el mundo?

Pues formar una parte integral y constructiva

dentro de la Unión Europea y dentro del Mediterráneo también,

lo cual podemos hacer, jugar este papel por nuestra localización.

Estamos en un punto entre tres continentes, como hemos dicho,

y somos una frontera sur-oriental de la Unión Europea.

Tenemos buenísimas relaciones con nuestros vecinos,

lo cual es evidente a través de los últimos encuentros que hemos tenido,

trilaterales, tripartitos, con Israel, con Líbano, con Jordania,

con nuestros amigos de la vecindad y seguramente podremos ser

una especie de puente entre la Unión Europea

y esta parte del mundo, que la conocemos muy bien.

Queremos tener una economía vibrante,

basada en los negocios, que es algo que hacemos muy bien,

queremos ser un centro turístico y desarrollar un turismo sostenible,

porque es una de las bases de nuestra economía,

pero al mismo tiempo hemos dicho,

desarrollar esta capacidad empresarial que tenemos.

Queremos ser un centro de servicios en la zona.

Somos parte de la comunidad internacional,

entonces contribuir todo lo que podamos a los problemas globales

a los que se enfrenta en este momento la comunidad internacional.

Sea el cambio climático, la implementación de la agenda 2030,

que esto es algo que hemos acordado en las Naciones Unidas,

nosotros también como los demás, y queremos contribuir.

Somos un país pequeño,

pero queremos decir que estamos aquí y podemos ser útiles,

tanto a Europa como al mundo, y también al Mediterráneo,

donde pertenecemos España y Chipre.

No hemos querido terminar nuestro programa

sin preguntarnos cómo viven, actualmente,

las nuevas generaciones jóvenes chipriotas

esta situación de aislamiento.

Por eso, a nuestro siguiente invitado,

Nicolás Eliades, periodista y politólogo,

le hemos inquirido sobre el tratamiento

de los medios de comunicación españoles

ante la situación política que se vive en su país,

si se consideran ninguneados por la opinión pública

y cuál es, en su opinión, la fórmula para resolver este conflicto.

En los años que llevo viviendo en España,

las únicas veces que he visto a Chipre surgir en los periódicos

fue cuando casi nos cargamos el euro y con el corralito que nos hicieron

y que ahí sí, de repente, todo el mundo supo que era Chipre.

Pero hasta ese momento...

quizás de vez en cuando, he visto en algún canal en TVE

un documental sobre Varosha,

que es una ciudad fantasma que tienen los turcos ocupados.

Entonces, el cubrimiento muy escaso que he visto en los medios,

siempre tiene un punto sensacionalista y no...

vamos que no le importa Chipre a los medios

y es una cosa que he visto alrededor del mundo

y no solamente en España,

porque es una isla perdida en el Mediterráneo que... qué más da.

Es un poquito la sensación, como chipriota,

que yo siento de los medios en el mundo.

Es que es tan irrelevante que ni siquiera merece ser ninguneado.

Pasa, es indiferencia, no es ningunear siquiera.

Y el avance que ha habido, bien que los diplomáticos de Chipre

han hecho mucho por establecer relaciones entre los pueblos,

hay que reconocer el papel que ha jugado la Unión Europea

y programas como Erasmus,

en llamar la atención de que existe este país,

que es el más oriental de la Unión Europea

y, entonces, la gente se entera porque aprende de la Unión Europea

pero, si no fuera por eso,

¿sabría algún español qué es Chipre en realidad?

Yo cuando llevo amigos a Chipre, de mi edad,

sus madres se han puesto francamente histéricas

porque pensaban que los hijos iban a ir demasiado cerca de Siria.

¿Y si cae una bomba de Damasco en Chipre?

Pero no es porque sea una cuestión

de las relaciones diplomáticas entre los países,

yo creo que, en general, los seres humanos somos ignorantes

y no nos interesa preocuparnos

por lo que está más allá de nuestras fronteras inmediatas,

nuestras ciudades, nuestras provincias,

nuestra comunidad autónoma, nuestro país, nuestra región.

No creo que mucha gente me sepa hablar de Tuvalu.

De voluntad política sobre todo.

Y no la hay.

Hay mucha gente, hay que decirlo,

que se beneficia del conflicto, en cualquier conflicto,

tanto del lado grecochipriota como del lado turcochipriota.

Entonces, hay gente que no lo dice,

no lo clavan por las esquinas de que quieren la guerra,

pero por lo menos no hacen el esfuerzo para que haya paz.

También están las dinámicas del mundo en este momento

que lo hacen más difícil.

Los populismos del mundo, que Erdogan esté en el poder,

gracias a un populismo y a un terror que ha fomentado en su país,

un nacionalismo, es una coyuntura difícil para que haya...

pero igual tenemos a Tsipras en Grecia, otro populista,

que no me parece que tenga un problema por ser populista,

pero es que ellos están tan empeñados en su nacionalismo

que se olvidan de un bien mayor y se enfocan en el bien de unos pocos.

Por eso yo no puedo creer en el nacionalismo.

Como chipriota que soy, yo soy primero chipriota,

después heleno y después otras cosas,

pero eso no me hace ni mejor ni peor porque mi país está destruido

y dividido por esos nacionalismos estúpidos

que son excusas para manipular a nuestro pueblo.

Nos dejamos meter los dedos en la boca,

para que unos pocos arriba tengan lo que quieren tener.

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UNED - 28/09/18

28 sep 2018

Los griegos y nosotros. Tragedia , Estética y Política.Centro Asociado UNED Mérida.
Homenaje al profesor Romera Castillo.
La República de Chipre en la encrucijada: 40 años de un conflicto.

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