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Para todos los públicos UNED - 18/05/18 - ver ahora
Transcripción completa

Quería dar las gracias

a la Dirección General de Promoción de las Bellas Artes.

Naturalmente estoy en el mundo del arte

porque a mí me afectaba mucho el arte de pequeña.

Me interesaba muchísimo y me producía muchos efectos.

Una de las cosas que más me interesaba

es que pensaba que el mundo del arte era un mundo lleno de gente especial,

brillante y diferente.

Cuando leí Rayuela eso se concretó en los personajes de Horacio y la Maga

y pensaba que el mundo del arte, cualquiera de ellos, la literatura,

pero también las artes plásticas, estarían llenos de horacios y magas.

Y debo que decir que sí, que es cierto,

yo creo que hay gente muy especial en este mundo,

más que en otros mundos, o más abundantes;

gente muy lúcida y con una visión diferente y a mí eso me agrada mucho.

Por otro lado y de una manera más profunda,

la cuestión es que el arte, que en mi caso de pequeña era,

sobre todo, las novelas y la pintura,

me afectaban de una manera intensa y especial.

Ahora sé que eso se llama experiencia estética,

entonces no lo sabía, pero sí sentía que mi visión del mundo

se abría y que era una visión, a partir de las novelas,

o las pinturas que veía, diferente.

Porque el arte, efectivamente, nos afecta de manera integral.

Las experiencias estéticas, ahora sé que es el nombre que se le da,

son intensas y, a veces, abrumadoramente intensas.

Como digo, nos cambian la idea que tenemos del mundo.

Revuelven la realidad, la transforman en otra cosa diferente

la desordenan y, a veces, nos ofrecen un vislumbre, un atisbo,

de un orden posible diferente.

A veces no, a veces es solamente el desorden y, aun así,

es emocionante, apasionante.

Es cierto que es una experiencia que afecta al intelecto,

pero también, y eso es interesante, afecta a lo sensible.

Cuando el arte te afecta, como digo,

primero te sacude, esa conmoción, pero también te transforma.

Ese es el otro punto que quería decir, para mí el arte,

y eso es lo que más me interesa de él, es emancipatorio.

Naturalmente, para creer que el arte es emancipatorio,

hace falta creer que las acciones en lo simbólico

transforman a la larga lo real.

Es algo en lo que yo creo, seguro, estoy segura de ello.

Las transformaciones en el lenguaje acaban afectando a lo real,

no a corto plazo, pero sí a largo plazo.

Eso de que el arte cambia la vida, que decían las vanguardias históricas

el arte cambia el mundo, el arte cambia la vida.

Se ha hablado mucho de que no es cierto

y de que las vanguardias históricas fracasaron en ese intento,

pero yo no lo creo, lo único que creo es que ellos lo decían

de una forma quizá grandilocuente,

pero se puede decir de formas mucho menos exageradas.

Ese extrañamiento que produce el lenguaje poético

o el lenguaje artístico,

esta distancia que te hace tomar con respecto a los signos,

que están ordenados de una forma insólita o diferente a la habitual,

nos obliga a pensar que estamos dentro de un lenguaje, es decir,

de un código determinado hecho por una persona determinada.

Nos obliga a pensar que la representación del mundo

delante de la que estamos no es natural.

Está claro que cuando las ideologías

consiguen que una imagen o una idea se naturalice,

la veamos como lo lógico, lo natural, es cuando las ideologías triunfan.

Me parece que el extrañamiento que produce el arte va en contra de eso,

de que las ideologías se naturalicen y, lo que hace es, precisamente,

demostrar que no hay ninguna representación del mundo

que no parta de un punto subjetivo concreto de alguien

que no sea, por tanto, una visión ideológica del mundo,

como todas lo son, pero el arte lo pone de manifiesto.

En ese sentido, creo que todoarte es político.

El arte actúa como esa fuerza transformadora

de dos formas fundamentales,

o al menos de dos que a mí me han interesado más.

Por un lado sirve de criterio o perspectiva crítica sobre lo real

y por otro lado, anticipa modelos sociales diferentes,

mundos posibles, otros mundos.

La tercera consideración general que quería hacer, la última,

es sobre el cuerpo.

La experiencia estética es una experiencia integral

que tiene una dimensión cognitiva, pero también afectiva o sensible,

que afecta a nuestro intelecto, pero también a nuestro cuerpo.

Es bien sabido que la cultura occidental

es una cultura que se ha forjado en base a pares duales,

el más famoso de los cuales es el alma y el cuerpo,

es el básico, el principal, el fundamental.

Del lado del alma está todo aquello inmaterial, las esencias,

los noúmenos, las estructuras, el orden, la razón...

Y del lado del cuerpo está lo malo, lo efímero, lo caótico,

los fenómenos, lo verosímil, desde luego nunca lo verdadero,

esa es la cuestión.

Eso es así y sigue siendo así todavía.

A mí nunca dejará de sorprenderme

hasta qué punto consideramos el cuerpo un epifenómeno.

Hasta qué punto estamos convencidos

de que somos esa cosa inmaterial metida dentro de en un cuerpo.

Como si el cuerpo fuera simplemente una especie de caja o de cárcel o,

incluso, de tumba, para lo que de verdad somos que no es el cuerpo.

Una de las características más interesantes del arte para mí,

es la capacidad que tiene de condensación simbólica.

Precisamente por eso el arte sobrevive a los siglos,

porque podemos leer algo que hizo alguien del siglo XII,

porque hay tal condensación simbólica

que siempre nos acaba resonando de una forma u otra.

Eso es lo bueno que tiene el arte, que sea tan polisémico.

Cuando un artista cuenta sus relatos,

las historias que él se imaginó para hacer su obra,

para mí es como si una especie de montones de puntos vivientes

se convirtieran en una línea pequeña y recta.

Es una pena porque la autoridad del autor,

lógicamente tiene la misma raíz, cierra la lectura de la obra para mí.

Por un lado puede que dé pistas a los espectadores, por otro lado cierra.

A mí eso me parece que empobrece, pero, dicho esto, lo voy a hacer,

porque no veo cómo contar la obra, de alguna manera se tiene que contar,

la voy a empobrecer y hale, venga, vamos allá.

Le he llamado al relato “El cuerpo desmedido”

porque comienzo con esa obsesión absoluta que hay por clasificar,

medir, ordenar, nombrar el cuerpo, que siempre es eso que sobra,

eso excesivo que representa el lado oscuro de la razón,

de alguna manera es casi, igual que la locura,

lo monstruoso, todo es el cuerpo,

aquello que no es esa esencia tan digna y tan imperturbable,

eso que siempre está en proceso, eso tan frágil.

Ha habido mucha obsesión con las medidas, con el control,

con el dominio del cuerpo y todos estos mapas del cuerpo,

estas imágenes del canon van de eso en realidad,

de ordenar y domesticar de maneras matemáticas

aquello que en el fondo no es nada matemático ni nada tan domesticable.

El paradigma de todas estas representaciones,

la que todo el mundo conoce es el “Hombre de Vitrubio” de Leonardo.

Es el canon por excelencia.

Como en general lo que a mí me gusta es lo desmedido,

aquí hice mi propia versión del canon,

pero convertido en una especie de hombre araña

que se ha caído de la red de perfección en la que estaba inscrito.

Lo que hice fue literalizar los dos brazos y las dos piernas

que son, en el fondo, dos posturas naturalmente en el dibujo de Leonardo

y, en mi caso, lo convertí literalmente

en cuatro brazos y cuatro piernas

de manera que es una especie de hombre araña y,

la red de perfección en la que estaba inscrito ese círculo y ese cuadrado,

que lo medían y domesticaban, de alguna manera,

ya se convierte en una telaraña de la que el hombre se ha caído.

No es más que un cadáver momificado y ya monstruoso

de lo que en otro tiempo fue el canon.

Esa obsesión por el control y la medida

siempre me ha parecido bien representada en esta imagen

de una mujer en la máquina de dibujar en la que veo eso,

atrapada literalmente, tan atrapada, es la modelo en este caso,

como esta otra a la que están torturando con diferentes corsés

y artilugios para que su cuerpo sea perfecto, sea canónico.

Las veo parecidas, la máquina de dibujar,

la máquina de estirar el cuerpo,

pero las veo como máquinas de esa obsesión de dominio y autodominio,

esa obsesión de las reglas.

Frente a eso, mi opción ha sido representar un cuerpo,

que es el del que os voy a hablar, que es un cuerpo desmesurado,

que no es estable, que es metamórfico y un cuerpo que se abre al exterior,

es decir no es cerrado, entonces comienzo por la desmesura.

Estas imágenes de mujeres que estaban situadas muy cerca,

en esa exposición, del canon,

son imágenes de cuerpos femeninos que tienen, de nuevo,

como el “Hombre de Vitrubio”, cuatro brazos y cuatro piernas,

pero para ellas, que probablemente sean monstruas desde siempre,

porque lo femenino así se ha definido,

como lo no canónico, para ellas es un placer.

Hace muchísimo que hago imágenes de cuerpos que somatizan de más,

esos cuerpos que son grotescos según la definición

de lo grotesco en Bajtín, se desbordan a sí mismos,

transgreden sus propios límites, cuerpos que siguen produciendo carne.

En vez de esa obsesión por contener la carne, por librarnos de la carne,

por ser sólo esencia, por ser sólo alma,

todo lo contrario, cuerpos que somatizan de más.

Esta imagen de Carmen, matemática, tiene inscrito en su cuerpo

un dibujo fractal en la línea de Koch,

lo que ella tenga en el cerebro,

de repente inscrito, saliendo a la luz, somatizado.

O de Conchi, que tiene un tatoo celta,

los tatoo siempre tienen un punto de antisitema.

Me refiero al sistema como lo que reprime el monstruo,

la mujer barbuda es el monstruo

y lo racional es lo contrario del monstruoso, que esa tan corporal.

Aquí lo racional es parte de ella y de lo monstruoso.

Aquí el tatoo celta, que es siempre algo antisistema,

la monstrua con el tatoo celta antisistema.

Aquí simplemente unas manos, que probablemente sean las suyas,

en forma de pelo dándole cariño, abrazándola literalmente,

abrazando al monstruo, o aquí poniendo tres palabras

que tradicionalmente han definido a lo monstruoso:

prodigio, portento, fenómeno,

pero que también son palabras que definen algo positivo,

son palabras buenas... piropos.

Más cuerpos que somatizan de más, volviendo otra vez a los años 90.

Esta mujer con esa especie de niño parásito,

que en realidad no representa un parto,

sino que representa una imagen plástica

en la iconografía popular sobre lo monstruoso,

que es el hombre que sale a medias.

Este otro caso, esta mujer que cierra los ojos

pero se le abren otros como heridas, como llagas.

Este es uno de esos ejemplos que a mí me gusta siempre contar

como el ejemplo de cómo el relato del autor

no es el más afortunado necesariamente,

casi nunca de hecho, probablemente.

Esta imagen la hice pensando que ella no quería ver,

se negaba a ver el mundo, pero no podía evitarlo,

como una imagen dramática en la que se le abrían heridas con nuevos ojos,

a pesar de que ella no quiere ver no puede evitar ver, algo así.

Pero Iñaki Álvarez en una exposición en la que puse esta obra,

pensaba que era exactamente lo contrario,

una metáfora mucho más bella que es que ella estaba cerrando los ojos

para provocarse una mirada diferente sobre el mundo.

Desde luego lo que tampoco funciona es tener soma de menos, es decir,

en la imaginería de lo monstruoso está el cuerpo desbordado, grotesco,

pero también está el cuerpo mutilado, el cuerpo que tiene cosas de menos

que tampoco es el cuerpo de la justa medida que decía Remo Bodei.

Lo de menos tampoco funciona.

Da pánico ese cuerpo incompleto.

Esto con respecto a lo desmedido.

La siguiente tanda de imágenes de cuerpos monstruosos,

de cuerpo no canónicos,

de esos cuerpos que no están ordenados,

es la de la inestabilidad.

Voy a empezar con un video, es una grieta.

Una grieta con una cierta forma de ojo

en la que un montón de globos oculares,

con una cierta forma de iris dentro del ojo,

están probando diferentes configuraciones,

mirando a ver en qué acaba el tema.

Hay una idea muy típica del pensamiento científico

que es la estrategia de ensayo y error,

parece que está probando y no funciona,

y otra vez prueba y no funciona

y, bueno, al igual que hay una configuración

que parece que se estabiliza pero luego vuelve a desestabilizarse...

Con este y otros son los primeros videos que hice prácticamente,

en los que de nuevo

cada práctica social, cada interacción cotidiana,

van a transformar a la identidad y a la persona.

En este caso está representada en forma de simples muecas

que representan la vida cotidiana

que van a transformar su rostro de manera...

convirtiéndola en otra persona diferente.

Lo físico aquí es un correlato de la psique.

Ella, simplemente, en cualquier gesto cotidiano,

se transforma en otra cosa, va siendo otra persona diferente.

Es otro relato clásico de la literatura,

que si para crear hay que destruir o no.

Ahí hay una idea entre la destrucción y la creación

que es la misma que está en estos videos,

que se llaman “Demasiado mundo”, en los que hay ambientes en ruinas,

que mezclan la imagen del cuadro romántico,

la ruina romántica a lo Friedrich con imágenes de arqueología industrial,

contemporánea, y hay también cabezas arruinadas,

intentos de nuevo, el intento de ver qué va a ser los post humano,

en qué va a derivar lo humano, pero también fosilizadas,

enmohecidas como las ruinas.

Intentos fallidos, experimentos fallidos,

muy en la idea del relato científico a lo Frankenstein,

del intento desmedido que acaba en catástrofe.

Esta es una imagen en la misma línea que acabo de hacer

para la fachada del IVAM en Valencia,

otra de esas oportunidades absolutamente privilegiadas.

Es una lona de nueve por nueve metros en la fachada del IVAM.

La imagen que pensé fue un trampantojo

porque me encanta la idea de lo verosímil,

me gusta mucho que no sean las cosas verdaderas sino sólo verosímiles.

Me gusta el truco visual.

Al contrario que la obsesión por la verdad

a mí me encanta que las cosas no tengan verdad

y sean sólo pariencias de verdad,

entonces el trampantojo es perfecto para mí.

Simulé la pared del IVAM, rota,

con una explosión desde dentro y este rostro de mujer que lo rompe,

que por un lado es la imagen ya de por sí paradójica

porque una carne blanda está rompiendo la pared de piedra,

pero más aún porque ella es líquida.

Ella al estrellarse se ve que está llena de salpicaduras

porque es una imagen de una mujer líquida.

Naturalmente, la inestabilidad no solamente es física,

también es psicológica.

Y las representaciones de la histeria son el no va más

precisamente hablando de las somatizaciones.

Las histéricas, con esa psique inestable,

con esa psique que representaba la locura

en un mundo que así las consideraba, somatizaban con esos tics, vómitos,

estornudos, toses nerviosas, exudaciones, catatonias y estigmas,

somatizaban todo ese drama interior que estaban viviendo,

todo ese drama psicológico.

Estas son obras de principios de los 90

que representaban esa psique de la donna e movile,

la psique femenina que es inestable,

retomando representaciones de la iconografía de La Salpetriere.

Esta imaginería de las histéricas,

que aquí son cuadros al óleo de tamaño natural,

recortados con un cúter... Muchas veces no pongo...

Lo ponía cuando pintaba porque ahora casi nunca no pinto

porque me parece aburridísimo,

me divierto mucho más con el software.

Me gusta mucho la pintura, debo decir, que quede claro,

muchísimo, pero no me gusta nada pintar...

pinto algo, pero cuando me siento obligada,

para no perder la mano, como lo de conducir de vez en cuando.

También es cierto que la manera en que yo pinto es aburridísima.

Hay gente que se lo pasa muy bien porque es muy procesual,

pero es como muy pin, pan, pin, pan...

por otro lado da igual que el software,

también debo decir que lo del software

es igual de aburrido y lento,

pero por lo menos tiene más intriga y me tiene más hipnotizada.

No hay mayor inestabilidad que la del cadáver,

supongo que en el fondo el único motivo lógico

que yo encuentro para esa obsesión que tenemos con no ser el cuerpo,

sino una instancia inmaterial atrapada dentro de un cuerpo,

es que el cuerpo es algo muy frágil y vulnerable,

y nadie quiere ser frágil y vulnerable,

y nadie quiere enfermar y nadie quiere morir.

El cadáver siempre sacude la integridad de quien lo enfrenta.

Esa idea de que vamos a acabar siendo polvo,

de que vamos a pudrirnos, es una idea potentemente angustiosa.

En estas representaciones que acabo de hacer de fantasmas,

son seis fantasmas,

lo que ocurre es que los rostros se van disgregando en polvo,

son ya cadáveres y están deshaciéndose,

de una manera más bella, no están pudriéndose con gusanos,

están deshaciéndose en humo, pero la cara va desapareciendo,

acaba convirtiéndose en un hueco que al final es como una tumba

porque los videos estaban proyectándose en el suelo,

de manera que el cadáver acaba siendo la tumba del cadáver

y entonces sale eso que queremos creer que siempre está dentro,

sale algo estructural, esencial, noúmeno, aquello que no muere,

sale de de dentro de esa tumba, pero como yo no creo en eso,

desaparece y el final no es un final feliz.

No estoy hablando de eso, pero los videos siempre son para mí,

estos que estáis viendo, pictóricos en extremo,

no tienen ningún montaje parecido al del cine ni de los documentales,

casi siempre es la cámara fija prácticamente en el 100% de los casos

y son imágenes que quiero que sean muy pictóricas.

No estoy hablando de lo formal, solamente de la narrativa,

pero para mí es importantísima, somos artistas, no somos ni historiadores,

ni antropólogos, ni investigadores, ni ensayistas.

Lo que estoy contando es un relato, pero lo que importa son las imágenes.

Siempre para mí deseo y espero que sean imágenes muy pictóricas,

que cada fotograma sea un cuadro.

En algunos de los videos especialmente, en estos por ejemplo.

Por último, después de lo desmedido y de lo inestable,

viene el desbordamiento.

El cuerpo canónico es un cuerpo en el que la frontera con el mundo

es una frontera profundamente definida y estable.

Una frontera que nos separa por completo del mundo,

que nos aísla de él.

A mí me gusta mucho más la idea de un cuerpo en el que la piel

sea una piel con poros como boquetes y que sea una piel inestable

y que sea una piel que agarre el mundo y no nos separe de él.

Una imagen que tiene mucha más que ver con la aceptación de lo otro

y lo otro es todo lo que no somos nosotros,

otros seres humanos, animales, objetos, el entorno.

La aceptación de lo otro y la integración de lo otro,

la conexión con lo otro,

que con la obsesión con la frontera y la separación de lo otro.

Una idea muy paranoica,

de hecho todas las narrativas de terror y ciencia ficción,

que son las que plantean imágenes como esta

en las que el cuerpo se une a otras cosas, todas ellas son espeluznantes.

En todas ella, la unión con lo otro,

ese cuerpo que se abre y se llena de otras cosas,

esa unión con lo otro siempre es o trágica en extremo,

y acaba con un cuerpo enfermo en grado sumo, o casi siempre mortal,

siempre es terrorífica.

Esa unión con el contexto

es lo que a mí más me parece, como imagen de la identidad humana,

más esperanzadora que la imagen vieja de las fronteras inamovibles.

Mira que estamos los humanos obsesionados con las fronteras,

las sociales, las personales...

El colmo de la apertura, de la frontera rota, es la hibridación,

cuando el ser humano está fundido literalmente con algo animal,

inanimado, vegetal...

El cíborg no es más que la caracterización

de la vieja idea del monstruo híbrido.

Aquí tenemos unos cráneos que son a la vez un poco cíborg

porque tienen un punto eléctrico, como de luz que tenían por detrás,

pero también tienen una mezcla con un cráneo animal,

de algún tipo de animal marino probablemente o algún microorganismo,

ahora ya no me acuerdo de la imagen exacta.

Esta obra es muy reciente, “Los seísmos”.

De nuevo esta hibridación de lo humano con lo vegetal,

y aquí lo que sucede es que esas cabezas rotas y estiradas,

es en la zona de fallas, en la zona de crisis, de catástrofe,

donde precisamente crece la vida nueva.

No en la zona estabilizada, la de siempre, la vieja, la conocida, no;

en la zona de ruptura es donde está naciendo esa vida nueva,

como una especie de apología o de loa

a la crisis, al cambio, a la mutación, a la inestabilidad.

Como estaban pensadas para poner en unas vidrieras que luego veréis,

en las Cortes de Castilla y León,

también por eso y por dar juego entre lo natural y lo artificial,

tiene un acabado como de carne cubierta con una especie de cápsula

como de plástico o de vidrio, una especie de carne vidriada

en la que se reflejan los árboles que crecen en los huecos.

Voy a acabar con esta obra, “El fuego de la visión”,

que expuse en la sala Alcalá 31 de Madrid

y que es para mí como una especie de resumen final

de todo lo que he dicho porque hasta engancho con el principio.

Tiene las tres características de los cuerpos que he dicho;

lo desmedido, la inestabilidad y el desbordamiento,

las tres características de las que he hablado.

Lo que me interesa para cerrar

es que para mí tiene que ver con la mirada creadora.

Cuando decía que el arte era capaz de transformar el mundo,

me gusta mucho la imagen que dijo Melville,

dijo que los buceadores del pensamiento vuelven a la superficie

con los ojos inyectados en sangre.

Esa imagen de esos ojos rojos,

que yo imagino casi como inflamados en llamas,

es la imagen que me queda más poderosa de la mirada del artista

cuando es capaz de contagiar, a la que sientes tú como espectador,

que es una mirada que, como decía al principio,

que te cambia la perspectiva del mundo;

aunque la cambie un poco ya te hace ver el mundo de otra manera diferente

cuando sucede la experiencia estética.

En ese sentido el arte crea mundos nuevos,

aunque solo sea porque hace que el artista y el espectador

vea el mundo de una manera diferente, eso es ya crear un mundo nuevo.

Este fuego de la visión, lo que he hecho es literalizar,

ese ojo rojo que hay en el trampantojo sobre la pared,

está en otro mundo, mira el nuestro

y ese ojo rojo decide crear un mundo nuevo en el nuestro.

La pupila se desborda, crea una masa de la que sale una forma

entre animal y vegetal que es esa especie de mundo nuevo.

Es un poco la idea que tengo yo de la visión creadora,

aquí algo tan simbólico como la pupila que se abre,

crea al final algo real.

En una forma un poco monstruosa, como siempre, porque, insisto,

nada que no sea canónico deja de ser inquietante y monstruoso...

...ese punto como animal, pero, pero...

...pero por otro lado es nuevo y es un mundo abierto,

y no se sabe en qué va a acabar.

Soy psicólogo clínico...

y tengo, vamos a decir, dos trabajos,

uno remunerado y el otro no.

El remunerado es psicólogo facultativo...

del Cuerpo Nacional de Policía.

Soy psicólogo de empresa y me encargo de evaluar las bajas,

por motivos psicológicos y conductas anómalas,

de los policías nacionales de la demarcación que yo llevo.

Y luego tengo otro trabajo que es presidente de la Asociación

de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio,

y estamos orientando y formando en cuanto a la conducta suicida.

Empecé a estudiar Psicología de casualidad, de rebote,

porque quería estudiar Biología,

no pude, no tuve la oportunidad en ese momento,

y decidí empezar Psicología,

y la verdad es que me apasionó la Psicología.

Y, ¿por qué me he especializado en el tema de la conducta suicida?

Es muy simple, fui diez años psicólogo de la Guardia Civil,

y empecé a llevar todas las conductas suicidas

que ocurrían en la Guardia Civil.

Lo que creo que hace específico mi trabajo es que, prácticamente,

no hay ninguna facultad de Psicología, ni pública ni privada,

que te formen en cuanto a la conducta suicida,

por eso es tan específico,

porque da igual que vayas a una universidad pública o privada,

de que comunidad autónoma, cara o barata,

no te enseñan nada sobre la conducta suicida,

por eso es un tema tan específico, porque nadie se atreve a manejarlo,

porque nadie te forma en él.

Me especialicé porque la Guardia Civil tenía muy en cuenta

los suicidios que se producían dentro de la Guardia Civil,

y cuando pasé destinado al servicio de Psicología,

me dijeron que si quería encargarme de todas las conductas suicidas,

y ahí es donde empezó mi trayectoria para estudiar la conducta suicida.

En concreto, empecé con una institución,

ahora estoy con otra institución,

pero haciendo conductas suicidas de cualquier sitio de España.

En primer lugar, yo creo que, sin lugar a dudas,

hay que tener unos conocimientos teóricos y una experiencia práctica,

pero, por otra parte, hay que valer.

Es decir, no vale cualquier psicólogo,

es como los psicólogos de emergencias,

hay gente que les puedes dar un curso,

un máster carísimo de muchas horas, que si no vales, no vale.

La característica principal es que te tiene que gustar este trabajo,

porque es un trabajo francamente duro y, a veces, ingrato.

Yo creo que un buen profesional sabe distanciar,

digamos, la vida profesional de la vida personal, porque si no,

con tantísimas desgracias que escuchas al día,

que se van acumulando, al cabo de los años no podrías vivir,

entonces, te tienes que distanciar.

Te implicas con las personas de manera individual,

pero luego te distancias.

Sin lugar a dudas, el agradecimiento de los familiares,

que te dicen una cosa muy simple que es

"gracias a vuestra orientación, quizás hemos conseguido que mi hijo,

mi marido o quién sea, no se haya matado,

porque estábamos muy perdidos y nadie nos orientaba,

y no sabíamos qué camino seguir,

y es algo terrible que tengas un hijo que esté intentando matarse

o que te ha dicho que se va a matar, y no tienes ni idea de cómo actuar".

Siempre repito una cosa,

hay una media de diez suicidios al día en España,

unos cuatro mil al año, aproximadamente,

y no hay absolutamente ningún programa de prevención

a nivel nacional.

Los suicidios se pueden prevenir.

Los muertos por suicidios son tan importantes

como cualquier otro tipo de muerte no natural.

Egipto, tierra de culturas milenarias,

vive en los últimos años una inestabilidad política y social.

Lentamente recupera la calma

y la serenidad pérdidas durante momentos más convulsos.

Sin embargo, estas turbulencias no han detenido

la labor que desarrollan instituciones de todo el mundo,

afanadas en desenterrar los restos de una civilización

asentada en el país del Nilo.

Hasta nuestros hogares

nos llegan noticias del momento que viven los egipcios,

pero no cesan otro tipo de titulares,

nos referimos a los relacionados con la arqueología.

Esta disciplina, quizá tenga en Egipto

uno de sus lugares preferidos a lo largo y ancho del planeta.

Basta con echar un vistazo a los medios de comunicación

para entender que la Egiptología

y los tesoros enterrados en el país de los faraones

no entienden de política.

Permanecen ocultos bajo la arena,

esperando, inevitablemente, a ser descubiertos

y, eventualmente, a asombrar a todo aquel interesado

en una cultura monumental, compleja y desarrollada.

Yo creo que la civilización del Antiguo Egipto

ha atraído a muchas culturas

porque tiene una fuerte tradición religiosa,

tiene, además, una iconografía muy llamativa

y, además, ha estado siempre rodeada de un halo de exotismo.

Como decías, el Templo de Debod

es uno de los monumentos más visitados de Madrid

y es muestra de que el Antiguo Egipto sigue interesando,

no tenemos más que ver cualquier noticia que salga en la prensa,

en los medios de comunicación,

sobre cualquier descubrimiento en Egipto,

que sigue teniendo muchísimo tirón.

Como lo primero que se empezó a encontrar en Egipto

fueron las tumbas reales,

a la gente le impactaba ver cómo era una tumba en Egipto,

las momias impactaban muchísimo, no era fácil de ver momias,

y la cultura del más allá de Egipto está relacionada con las momias.

Luego, porque todavía tenemos muchas lagunas,

evidentemente, entonces ha dado pie, a veces, a esas...

ideas exotéricas y extrañas que hay que desechar.

La historia de la egiptología

va íntimamente ligada a las incursiones extranjeras en Egipto,

desde la Francia de Napoleón hasta los británicos,

pasando por otras potencias

interesadas en lo que esconde el suelo egipcio.

La participación española ha sido irregular.

Tras un comienzo lento y escaso,

la ayuda prestada por el gobierno español

en la construcción de la presa de Asuán

y la posterior conservación de los templos

de aquella zona al sur de Egipto,

trajo consigo un hito en las relaciones de los dos países:

es el Templo de Debod,

regalo ofrecido tras la participación en ese proceso.

La verdad es que nosotros hemos llegado tarde a muchos sitios

y, entre ellos, a excavar en Egipto,

porque cuando comenzaron a finales del siglo XIX

y comienzos del siglo XX a excavar en Egipto los europeos,

sobre todo, alemanes, ingleses, franceses e italianos,

nosotros estábamos en otras cosas, en otro mundo

y, por supuesto, no nos interesaba Egipto,

pero bien es verdad que... hacia los años 60 del siglo pasado

y, sobre todo, con la construcción de la presa de Asuán,

y que la UNESCO pidió ayuda a determinados países,

España fue de los primeros en incorporarse a esa ayuda.

Creó una especie de comité para ayuda del Sudán

y, a raíz de estas ayudas,

se pudo excavar, por un lado, en el Sudán,

pero también dieron permiso para poder excavar en Egipto.

El inicio de la relación entre España

y los proyectos de excavación arqueológicos viene marcado

por la Campaña de Salvamento de Monumentos de la UNESCO,

que se inicia con ese llamamiento

que hace el estado egipcio a los diversos estados internacionales,

tratando de recabar la ayuda para salvar una serie de monumentos

que iban a quedar sumergidos

con motivo de la construcción de la presa de Asuán.

España tuvo una reacción inmediata,

desde el comienzo tuvo una postura muy, muy positiva,

participó en esa campaña de salvamento,

fue Martín Almagro quien dirigió todos estos primeros trabajos.

Y la verdad es que aquello marcó, un poco,

la trayectoria del papel de España en estas campañas.

Y gracias a esa participación, fue el motivo por el cual

el estado egipcio decidió donar el Templo de Debod,

ante el que nos encontramos, al estado español.

Es una maravilla, una suerte, tener este monumento aquí en Madrid.

Remontando el Nilo, que tanta vida ha proporcionado a Egipto,

nos encontramos con misiones españolas

trabajando la tierra de faraones.

Son ocho los lugares que se van descubriendo a manos de arqueólogos,

empeñados en retirar la tierra que los cubre.

La primera, la decana, es la de Heracleópolis Magna,

dirigida por María del Carmen Pérez Die

y el Museo Arqueológico Nacional.

Saltamos uno de los puntos de referencia

y llegamos al Proyecto Djehuty, ya en la región de Luxor,

encabezado por José Manuel Galán y el CSIC.

Myriam Seco y la Academia de Bellas Artes de Sevilla

se encargan del Templo funerario de Tutmosis III.

Sin abandonar Luxor,

la siguiente parada es el monumento investigado

por el equipo de Francisco Martín Valentín

y el Instituto de Estudios de Antiguo Egipto:

hablamos del Proyecto Visir Amen-Hotep Huy.

Proyecto Dos Cero Nueve

es el que encabeza Miguel Ángel Molinero en la antigua Tebas,

con la colaboración de la Universidad de La Laguna.

María Milagros Álvarez Sosa y Abdel Hakim Carrar

dirigen el Min Proyect,

una misión italo-española en cooperación con Egipto,

también en lo que fuera Tebas.

Avanzando hacia el sur, empujados por el Nilo, llegamos a Asuán,

donde nos encontramos con el Proyecto Qubbet El-Hawa,

dirigido por Alejandro Jiménez y la Universidad de Jaén.

Y volvemos al inicio de nuestro recorrido

para centrarnos en la segunda misión española más antigua.

A unos 190 kilómetros de El Cairo

aparece una ciudad llamada Oxirrinco,

donde sus protagonistas aún tienen mucho que ofrecer...

Esther Pons

es conservadora en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.

Ella es la responsable de las salas dedicadas a Egipto,

pero no sólo eso, también ha participado en primera persona

en excavaciones situadas en territorio de faraones.

Como la de Oxirrinco.

Ella, junto a uno de los más importantes egiptólogos

a nivel internacional, Josep Padró, director de la misión en Oxirrinco,

nos radiografían uno de los yacimientos más grandes

y longevos de todo el país.

Gracias a las imágenes que nos traen de la misión,

podemos acercarnos, aunque sea desde la distancia,

a una ciudad oculta que, en su día,

sirvió de asentamiento para varias culturas.

Un simple vistazo nos sirve para sentir

la magnitud de la sociedad que allí se desarrolló.

Y de la enormidad, a la casualidad,

que es de donde, a menudo, surgen los descubrimientos.

Realmente, lo que estábamos buscando...

en fin, buscaba yo, en concreto, en este momento,

era la posibilidad de dar un impulso a la egiptología en España,

en concreto en la universidad,

se hacía necesario la posibilidad de trabajar sobre el terreno.

Dadas las facilidades que yo tenía,

por mis contactos con colegas egipcios,

en concreto, con el doctor Hassan Amer,

con quien coincidí cuando estuve estudiando en Francia,

esto fue lo que hizo decidirme...

que nos tomásemos la egiptología en serio en la universidad,

era preciso poder trabajar sobre el terreno,

y Oxirrinco, en este sentido, era óptimo.

Por desgracia para nosotros durante mucho tiempo Oxirrinco ha sido...

saqueada de manera sistemática, continua...

Hasta que en los años 80 del siglo pasado, 1982 u 83,

el Servicio de Antigüedades tuvo conocimiento

de que se estaba saqueando una tumba completa

y, entonces, sí que tomó cartas en el asunto,

primero estuvo excavando...

en los primeros años, una misión arqueológica egipcia,

pero, al final, viendo la inmensidad del yacimiento,

es uno de los cinco yacimientos más grandes que tiene Egipto,

decidió unir con una excavación extranjera.

En ese momento, el doctor Padró

estaba buscando una excavación en Egipto

y se pudo hacer una excavación mixta.

Las imágenes recopiladas por el propio equipo del doctor Padró,

no sólo atestiguan el paso de varias culturas,

sino la fusión en la que todas ellas fueron convergiendo.

Además, en Oxirrinco vemos...

ese sincretismo que había entre ambas culturas,

y como una se mezcla con la otra sin ningún tipo de problemas.

En esa época se sigue momificando pero, sin embargo,

el aspecto físico de los cartonajes suele ser romano,

y con la llegada del mundo cristiano lo mismo,

más o menos algunas costumbres las mantienen, no la momificación,

pero sí mantienen algunas costumbres,

y ahora estamos excavando, desde hace ya algún tiempo,

una basílica, prácticamente, similar...

a las grandes basílicas de época bizantina,

de más de 90 metros de longitud y de cinco naves,

y la llegada del mundo musulmán hacia el 639 puso fin a todo esto,

y es lo que tenemos nosotros,

una gran necrópolis con un amplio marco cronológico.

El hallazgo aquí fue debido a los ladrones, otra vez,

y, de nuevo, como detalle curioso,

porque eso me avisaron por teléfono de lo que sucedía...

esto está a un kilómetro y medio al oeste de la ciudad,

y la policía de antigüedades vio un camión con gente moviéndose,

fueron hacia allí, eran los ladrones,

e intentaron hacerse pasar por nosotros,

dijeron que eran la misión española,

es decir, nos hicieron quedar bien, lo intentaron como mínimo.

Pero, bueno, el hecho es que...

este templo subterráneo es muy interesante,

porque dado su estado de conservación,

es un monumento único actualmente en Egipto.

No quiero decir que no haya otros,

pero están en peor estado de conservación.

El nuestro está excavado bajo tierra,

es como una especie de catacumba, con una serie de galerías,

y está, además, lleno de inscripciones,

que han permitido fechar, perfectamente, los rituales

y la época en que este templo fue ocupado.

No todas las puertas,

afortunadamente, las abrieron los ladrones.

Otros descubrimientos, la mayoría,

llegaron gracias a la constancia del equipo de Oxirrinco.

Hallazgos, algunos de ellos, realmente sorprendentes.

Como es el de los peces que, previamente, dieron nombre al lugar.

Son los peces oxirrincos,

propios del Nilo y presentes aquí, en un gran número.

Hay que recordar que Oxirrinco es el nombre que le dieron los griegos,

para los egipcios la ciudad se llamaba Per-Medyed.

Hace 3 o 4 años...

encontramos una especie de necrópolis de peces oxirrincos.

El oxirrinco es un pez especial del Nilo,

pues encontramos miles de peces oxirrincos, algunos momificados.

Es decir, que es un hallazgo realmente sorprendente.

Tuvo que venir un especialista de Bruselas para hacer el estudio.

En otro lugar, excavando unas tumbas de pozo,

en principio anodinas, hemos encontrado una cripta increíble,

seguramente de época ptolemaica, muy bien construida... subterránea,

lo que pasa es que ha perdido el tejado,

y reutilizada en época cristiana, con pinturas de época cristiana,

inscripciones en griego... muy interesante,

y la excavación ésta no se ha acabado tampoco, seguimos con ello.

Yo resaltaría, por ejemplo, la tumba número 19,

donde hemos encontrado más de 100 momias con cartonajes,

aunque ahora la tenemos cerrada,

porque el Servicio de Antigüedades Egipcio

nos dijo que no podía hacer nada con 100 momias.

Necesitamos un buen equipo para estudiarlas

y, desde luego, un espacio, un almacén adecuado,

que ahora no tenemos, así que lo tenemos cerrado,

pero era un escondrijo de momias

que nos gustaría estudiar en el futuro.

Muchos son los arqueólogos españoles y extranjeros,

destinados desde la Universidad de Barcelona o de otras instituciones,

que trabajan por el conocimiento en Oxirrinco,

pero todo ese trabajo sería en balde

sin la ayuda de la población local,

que ve en las misiones extranjeras un doble objetivo:

conseguir trabajo

y, por qué no, saber cómo fueron sus milenarios antecesores.

El trato con ellos hace que prácticamente nos consideren como...

nos dan un trato como si fuésemos de ellos mismos.

Es decir, en este sentido yo no tengo ninguna queja,

sino todo lo contrario,

son realmente amigos, son realmente colaboradores,

nos avisan cuando sucede alguna cosa,

el contacto es permanente y muy cordial, muy colaborador.

Nosotros convivimos en...

en una casa que está como a 300 metros de la excavación,

allí trabajamos, dormimos, comemos, pasamos un buen rato.

Yo creo que hay que tener en cuenta

que cuando excavas en un sitio, alejado un poco de la civilización,

que es como nos pasa a nosotros, que estamos en pleno desierto

y el pueblo más cercano está a dos kilómetros,

tenemos que poner un poco de nuestra parte.

Para mí ha sido siempre muy, muy positivo ir a Egipto,

no solamente como arqueóloga, sino, además, como persona,

porque te das cuenta que hay otra forma de vivir en Egipto, distinta,

hay que respetarla, hay cosas que no nos gustan,

unas sí y otras no, pero hay que saber respetarlo.

De época saíta son las tumbas que más destacan los expertos,

conocidas como la 1 y la 14.

A pesar de los intrusos,

en ambas se han encontrado objetos de un valor incalculable,

como sarcófagos con inscripciones o demás elementos funerarios.

Pero no son estas tumbas, ni los restos de una basílica

relacionada con el hermano de Alejandro Magno,

ni los numerosos objetos, momias o animales que han aparecido,

pinturas, dataciones y demás,

lo que convierten a Oxirrinco en un lugar único,

es precisamente la conjunción de todo ello,

y su consecuente valor, lo que hace que el yacimiento

tenga un prestigio incalculable como testigo del paso del tiempo

y del sincretismo cultural

que la zona ha mantenido desde tiempos milenarios.

Además, hay que sumarle la idiosincrasia

que la región mantiene hoy en día,

que nos regala momentos inolvidables.

Un día paseando en coche

vimos una puerta monumental en medio de las casas del pueblo,

tuvimos que parar el coche y bajar y mirar...

y bueno, una puerta increíble de época faraónica.

Y el hipódromo también lo vimos de lejos,

no se había señalado nunca,

hay que decir que es una duna, es una duna de arena actualmente,

tampoco es un monumento que sea especialmente espectacular,

pero que sí que en el plano queda bien, lo hemos situado en el plano.

Es decir, hay monumentos de estos que... parece increíble,

aquí en España esto no pasa,

estas sorpresas aquí no te las llevas.

Lo digo también por experiencia,

porque yo he trabajado en arqueología aquí

y, claro, es otra cosa,

no te encuentras una puerta monumental ahí,

en medio de las casas,

con las cabras y las gallinas dando vueltas por allí,

o los niños pequeños.

La misión de Oxirrinco

es un proyecto que tiene ya una larga trayectoria,

que ha demostrado que tiene un fantástico equipo investigador

y que, además, tiene la suerte

de contar con un yacimiento que tiene muchísimas posibilidades.

Es un yacimiento muy grande,

es una ciudad con restos, principalmente de época grecorromana,

que ha aportado numerosos hallazgos a la arqueología en los últimos años.

La verdad es que es un yacimiento muy importante

que, además, cuenta con la ayuda de expertos internacionales,

sobre todo, de manera puntual.

Tras ser testigos oculares de lo que allí ocurre,

es el momento de los museos,

no solo en cuanto a conservación se refiere,

sino también a la divulgación,

tan necesaria para entender qué ocurre en los lugares que,

en mayor o menor medida, han sido protagonistas

de la formación cultural que hoy prevalece.

La responsabilidad de los museos

para desarrollar disciplinas como la egiptología es fundamental,

no todo son excavaciones a pleno sol del desierto o bajo tierra,

existe toda una labor desarrollada por las universidades.

Si de Oxirrinco se ocupa la Universidad de Barcelona,

el resto de excavaciones

tiene su propia institución detrás del trabajo de campo

y otras se dedican a difundir

los conocimientos adquiridos en el terreno.

Desde siempre hemos tratado de investigar aquello que tenemos,

de las piezas que tenemos en el departamento.

Estudiarlas, publicarlas, ir a conferencias, a congresos

y, desde luego, hacer exposiciones temporales,

es muy importante una buena difusión y que se pueda entender bien.

Lo que más llama la atención son las momias,

eso es lo primero de todo, tanto para adultos como para niños,

sobre todo, los niños, pero, bueno, los adultos igual.

Todo lo que tiene alguna relación, directa o indirecta,

con el más allá, con la muerte... los sarcófagos, las máscaras,

tenemos una reconstrucción de una cámara funeraria, con los sarcófagos,

con los vasos canopos, el ajuar de... collares, pendientes, vasitos...

es, sobre todo, lo que más llama la atención,

también llama mucho la atención las esculturas.

El hecho de que pongamos algunas piezas

y hagamos dibujos para que la gente pueda ver

para qué servían esas piezas, también.

Antes esto no lo teníamos, ahora, con este nuevo proyecto,

podemos mostrar para qué servían determinadas piezas.

Para mí los museos tienen una posición muy importante,

porque son las instituciones que divulgan.

Creo que es muy importante potenciar las visitas culturales,

las visitas escolares, las exposiciones,

los ciclos de conferencias, porque...

sobre todo, el Museo Arqueológico Nacional,

que es el que tiene la mejor colección

de objetos egipcios en España,

tiene esa misión tan importante de acercar al público,

de dar a conocer, a través de esos objetos,

todo lo que es la cultura del Antiguo Egipto,

siempre desde un rigor científico,

desde una serie de actividades y de estudios serios.

Pero ya digo que...

el hecho de tener colecciones en Europa de objetos de Egipto,

hace que estemos más cerca de esa civilización, de esa cultura.

Yo creo que es muy interesante

y que se debe animar a que el público en general

se acerque a los museos.

Oxirrinco, junto al yacimiento de Heracleópolis Magna es, sin duda,

uno de los lugares de peregrinaje para los egiptólogos.

Bien lo sabe el director, Josep Padró,

que tras años presente en la misión,

pretende continuar con el trabajo que allí se realiza.

En palabras del propio Padró,

Oxirrinco aún continúa sorprendiendo como el primer día.

Constantemente nos están saliendo elementos... inesperados,

es decir que, en este sentido, es difícil...

avanzar qué es lo que vamos a encontrar.

Evidentemente, si tenemos una excavación en curso

de una estructura en concreto, pues...

podemos imaginar que seguiremos encontrando la estructura,

pero cuando encontramos algo nuevo, siempre, siempre nos sorprende.

La verdad que todos estamos muy esperanzados

de que continúe esa actividad en Egipto,

deseamos que, cada vez, haya más misiones,

de que las misiones que están... continúen excavando,

no tengan problemas para poder ir, no solamente de permisos

sino, sobre todo, problemas económicos que, a veces, existen,

no es fácil encontrar un sponsor.

Yo creo que con el tiempo

ahora hay más gente, además, en la universidad que está estudiando...

no egiptología, porque en España no existe la egiptología,

pero si estudia la carrera de historia

y, a lo mejor, luego se va fuera, yo creo que cada vez somos más...

y dentro del mundo internacional, desde luego ya se nos reconoce,

hemos hecho un gran esfuerzo, vamos a la mayoría de congresos,

tanto nacionales como internacionales,

a conferencias, cursos, seminarios...

publicamos, no sólo en España, sino fuera de nuestras fronteras

y, por supuesto, no solamente en castellano,

sino también en otros idiomas, en francés, en inglés, etc.,

para dar a conocer aquellos hallazgos.

Quizás el reto más complicado sea seguir desarrollando cada campaña,

año tras año, de manera continuada,

sobre todo, por la cuestión de la financiación,

que es quizás uno de los escollos más importantes.

Yo creo que es un desafío para muchos equipos,

sobre todo, pequeños equipos de una andadura más reciente,

seguir obteniendo financiación.

Yo creo que eso se debe, muchas veces, al esfuerzo personal,

a la perseverancia, a ese no dejarse caer.

Y creo que es muy importante que haya una continuidad.

Yo creo que van a ser muchos más, en el futuro,

los proyectos españoles que van a seguir trabajando en Egipto.

El Antiguo Egipto aún sigue ofreciendo lugares,

objetos y conocimiento a todo aquel interesado.

Parece que a pesar de los años, que son muchos,

la civilización de los faraones sigue presente,

solo hay que buscar bajo la arena que un día la sustentó.

  • UNED - 18/05/18

UNED - 18/05/18

18 may 2018

Hoy en la Uned, Marina Núñez-Masterclass - El cuerpo desbordado.
- Psicología en primera persona.
- Las huellas de Oxirrinco.

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