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Para todos los públicos UNED - 11/10/19 - ver ahora
Transcripción completa

Un restaurante, un padre, una madre, dos hijos,

dos móviles y dos tabletas.

Esta es ya una escena habitual

en una sociedad en la que los teléfonos móviles

se han convertido en pequeños ordenadores portátiles,

con acceso a internet, que podemos llevar a cualquier lugar,

disponibles en cualquier momento,

casi a modo de prolongaciones de nuestro propio cuerpo.

Desde una visión multidisciplinar,

nos preguntamos cuál es el impacto de las redes sociales,

la mensajería instantánea o los videojuegos en nuestro cerebro,

y reflexionamos sobre lo que resulta tan atrayente de su uso.

En el cerebro se distinguen varias partes

y, especialmente, en algunas de ellas,

partes de la corteza cerebral se activan...

cuando estamos practicando un videojuego.

Por ejemplo, esos videojuegos en los que intervienen...

escenas de guerra,

pues una de las áreas que se activa es la corteza premotora,

que está en esta zona de aquí,

son áreas que tienen mucho que ver con el movimiento.

También se activa la corteza prefrontal, que es la que está aquí,

que tiene sobre todo una función esencial en la toma de decisiones.

Se activan también áreas visuales, como está aquí la corteza auditiva,

y, en general, todas aquellas partes que implican una coordinación rápida

de movimientos, de actividades visuales y de actividades auditivas.

Además de que se activan diversas áreas cerebrales,

también se liberan neurotransmisores,

y hay una zona especial, donde se liberan esos neurotransmisores,

que es el cuerpo estriado,

tiene esa forma característica que se nota aquí,

y en la base, en la parte más baja, donde estoy señalando con el dedo,

del cuerpo estriado,

hay un área cerebral que se llama núcleo accumbens,

donde se produce liberación de neurotransmisores

como, por ejemplo, la dopamina.

Y, en general, en otras muchas áreas cerebrales,

también se liberan otros neurotransmisores

como son los opiáceos,

y todos ellos, junto con otros neurotransmisores como la serotonina,

participan en esas sensaciones agradables que supone...

el ir pasando de nivel, o pasar de pantalla,

o que te dan puntos porque has conseguido matar a un adversario...

A nivel de la regulación de las emociones, que son muy importantes,

es de especial importancia esta zona de la corteza,

que se llama cingulada, aquí está, que está implicada precisamente...

en esa emoción que se le pone en el videojuego,

de sí he matado a tres o cuatro adversarios,

sí tenemos detrás a uno que nos está amenazando...

Todo eso está regulado por esta zona de la corteza cingulada

y, también, por otra estructura interna que se llama amígdala,

aquí donde señala mi dedo, en esta zona, ahí está la amígdala.

Las redes sociales tienen, en parte,

un funcionamiento similar a los videojuegos,

donde cada "me gusta" o cada "seguidor" que se obtiene,

es una puntuación que se suma a un ranking o clasificación pública.

¿Qué es lo que nos engancha tanto de estar permanente conectados?

El primer elemento es el tema de la motivación

y, por eso, ahí es tan importante conectar...

con las motivaciones básicas del comportamiento humano,

porque no son diferentes...

las que tenemos cuando hacemos uso de una herramienta tecnológica

que las que tenemos en cualquier otro contexto.

Al final, en una red social estamos buscando...

lo mismo que en cualquier interacción social:

afiliación, que la gente nos demuestre que nos quiere,

status, que nos admiren, presumir de nuestros logros,

estar en contacto con las personas a las que queremos...

Entonces, lo que sí que buscan, son mecanismos que refuercen,

esas motivaciones, por ejemplo, el like.

¿Por qué no existe un "no me gusta" en Facebook?

Porque lo que se está buscando es generar...

un refuerzo a la actitud de estar en Facebook.

En el momento en el que tú publiques cualquier cosa,

tú puedes obtener una reacción que en todo caso será de empatía,

con las reacciones que hay ahora de "me entristece" o "me enfada",

pero nunca puede ser de rechazo,

porque en tal caso lo que haría sería dejar de usar la aplicación,

sería una experiencia aversiva.

Normalmente, cuando los filósofos...

los que se dedicaban a la filosofía moral,

hablaban de este tipo de cosas en el pasado se referían...

a adicciones como el alcohol, por ejemplo, o la comida,

incluso el sexo, posiblemente,

pero en realidad, las redes sociales,

nos proporcionan un tipo de satisfacción

del que ha habido pocos filósofos que hablasen en la antigüedad

y sí que lo han hecho más en la edad contemporánea,

sobre todo a partir de Hegel, a principios del siglo XIX,

para quien, lo que nos constituye como personas,

no es tanto lo que cada uno de nosotros piensa...

digamos, en el interior de su mente,

o lo que experimenta de manera subjetiva, sino...

lo que los demás piensan de nosotros.

Hasta que no nos reconocemos en alguien

que nos está reconociendo como individuos y que tiene alguna idea,

algún pensamiento, alguna actitud hacia nosotros,

no somos una persona, somos casi, como si dijéramos,

un animal prehumano.

Entonces, las redes sociales apuntan, precisamente,

a proporcionarnos ese tipo de reconocimiento,

porque entramos en ellas... en parte, para saber qué piensan los demás,

pero en parte también para hacernos notar ante los demás,

y que los demás nos den "likes" a nuestras opiniones,

o las retwitten, o las hagan favoritas...

Todo juego... se va a basar en dos cosas,

que es lo que va a hacer el juego atractivo.

Una de ellas son las recompensas a corto plazo

y la otra es el estímulo positivo, el refuerzo positivo.

En el ejemplo de Candy Crush, por ejemplo, que sería muy claro,

siempre que tú haces un movimiento correcto,

el juego te está diciendo "buen trabajo".

Eso no tiene porqué ser motivante o adictivo para todo el mundo,

pero hay personas, a las cuales,

que les digan que su trabajo está bien hecho,

les puede llevar a tener ese estímulo que les lleve...

a esa sensación de bienestar de...

"lo he hecho bien, buen trabajo", si encima, a eso tú le pones...

"has tardado 20 segundos menos que el 90% de los jugadores",

encima ya no sólo es que yo lo haga bien,

sino es que encima es que lo hago mejor que otros, eso es general.

Y las recompensas a corto plazo

se pueden ver muy bien de la siguiente manera.

Yo hago una carrera, la carrera tarda cuatro años,

cuando yo acabe... cuatro años han pasado y...

qué hago con esto, absolutamente nada.

Pero tú en un videojuego, tú tienes 30 energía,

y con 30 energía puedes probar este puzzle,

si te lo consigues, has avanzado un hito... ya no estás donde antes,

es decir, la sensación de progreso es constante y visible,

tú puedes mirar atrás y ver de dónde vienes y dónde estás ahora.

Y eso en la vida real es algo que no está tan visible.

Hay personas que luego...

las personas que están más enganchadas a los videojuegos,

el problema que tienen es que buscan ese estímulo fuera,

y fuera no hay ese estímulo.

La cuestión central estaría...

no tanto en que habría un enganche al ámbito tecnológico,

por decirlo de algún modo,

sino que sí que es cierto y, sobre todo, ocurre en niños y adolescentes,

que experimentan cierta ansiedad a la hora de enfrentarse...

o llevar a cabo determinadas actividades que requieren más tiempo,

esfuerzo o que están más prolongadas en el tiempo.

Entonces, la cuestión central reside en que, en muchas ocasiones,

rechazan hacer todo este tipo de actividades porque...

o bien encuentran que fallan al principio,

o bien no encuentran que tienen determinada recompensa inmediata.

Entonces, no es tanto que sean adictos a esa recompensa inmediata,

sino que el no tenerla, llega a un punto de normalización...

la relación entre el individuo y esa recompensa inmediata,

llega a tal punto que el no tenerla, se hace extraño y causa ansiedad.

Ocurre que, con estas nuevas tecnologías,

continuamente nos tienen en alerta.

Nos están mandando, por ejemplo...

mensajes, que llevan una música especial

y hacen que nuestro sistema nervioso esté continuamente estimulado,

es como si no dieran tregua,

para que en un momento determinado un joven, una joven...

pudiera contemplar simplemente un paisaje

o estar recordando una escena agradable que vivió...

hace dos o tres días estando con una amiga,

charlando de cosas particulares.

Son varios los mecanismos de las aplicaciones que utilizamos

que están programados para enganchar al usuario

desde su propio diseño.

Desde las "barras de desplazamiento" infinitas,

en las que se baja y baja y nunca se terminan las novedades,

hasta las notificaciones sonoras o visuales

que avisan de nuevos mensajes o actualizaciones.

Sobre todo las adaptaciones de las webs a dispositivos móviles,

las Apps, vemos que muchas veces las funciones se reducen,

esto siempre es en pos...

de la experiencia de usuario más sencilla posible.

Si, por ejemplo, tú lo que quieres es conseguir un correo electrónico,

tú lo que buscas es que lo único que le estés pidiendo

sea el correo electrónico.

Otra cosa es que una vez que ya has conseguido generar una acción,

quieras que esa acción se repita,

que es lo que tendría que ver con este tipo de uso,

y entonces ahí entran mecanismos

que tienen más que ver con las motivaciones básicas,

como pueda ser la de descubrimiento o exploración

en forma del scroll infinito...

en aplicaciones como Instagram, por ejemplo,

las posibilidades de explorar,

que te lleva a usuarios o a hashtags que creen que te pueden interesar,

la combinación con el big data,

esa forma de buscar que, de toda la información disponible,

la que te aparezca sea la más afín a tus intereses,

a tus comportamientos previos,

porque la personalización también hace que nos sintamos...

como más impelidos a interactuar, a seguir explorando.

Luego está el tema del impulso, ¿cómo generas el impulso?,

pues fundamentalmente a través de notificaciones.

En el momento en el que tú dejas de repetir esa acción,

como pueda ser iniciar sesión,

el disponer de notificaciones que te dicen

"oye, aquí hay algo que te está esperando",

pues igual que en los comercios electrónicos

lo que recibes es un email diciendo...

"oye, hace mucho que no compras",

"has dejado esto en tu carrito, quizás se te ha olvidado".

Entonces, es lo que se suele llamar un disparador,

es lo que te recuerda que eso está ahí

y busca que repitas ese comportamiento que ya has hecho.

Que un juego resulte adictivo...

no sólo depende del diseñador de videojuegos,

sino que también depende...

del objetivo al que nosotros nos estamos enfocando.

Es decir, hay elementos de juego como puede ser una narrativa,

como puede ser un sistema de energía

o como puede ser una sensación de emergencia...

que pueden hacer que un jugador quiera...

visitar nuestro juego más asiduamente en el mismo día,

pero... esos elementos serán adictivos

en cuanto el jugador los conciba de esa manera,

es decir, que lo que para alguien puede ser un juego adictivo,

para otra persona no tiene porqué.

La Organización Mundial de la Salud,

de momento, ha incluido en su borrador

de Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-11

al "trastorno por videojuegos",

dentro del epígrafe sobre "comportamientos adictivos".

¿Cuándo termina el uso y comienza el abuso o la adicción?

En general se llama uso...

a la realización de algún tipo de estas conductas,

pero que se hace de una forma controlada,

la persona puede decir: voy a jugar un poco a un videojuego,

y llega mi hora de estudio y paro, y para sin ningún problema.

Cuando ya empieza a ser problemático,

cuando podemos hablar ya de algo parecido a una adicción,

es cuando ya no se controla esa conducta,

cuando se dedica un número excesivo de horas

a hacer ese tipo de comportamientos,

cuando... a pesar de las consecuencias negativas

que tiene para ese adolescente, se sigue jugando...

esas características son las típicas de la adicción...

a sustancias, a juego patológico,

y que también se dan ya en muchos usuarios de los videojuegos.

En ese momento ya se está hablando de posibilidad de adicción

y, de hecho, las clasificaciones internacionales

de enfermedades relacionadas con el sistema nervioso

y con el comportamiento en general,

probablemente en su próxima edición las van a incluir,

ya se está considerando a los videojuegos,

a la adición a la pornografía, a la adición a compras,

a la excesiva participación en redes sociales...

como comportamientos que tienen las mismas características generales

que tienen las personas que consumen drogas.

¿Qué ocurre cuando alguien está abusando de este tipo de redes?

Que se produce un fenómeno que se produce igual en otras adicciones

y se produce con sustancias que es lo que se llama tolerancia.

El cerebro se acostumbra a estar muy estimulado con estas cosas,

inmediatamente y de forma rápida segrega mucha dopamina,

y entonces el neurotransmisor se vuelve...

por así decir, necesita más estímulo...

para segregar la misma cantidad que produzca bienestar

o que no produzca disforia, que sería el malestar,

entonces, cada vez se necesita más.

La Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024

establece que la ludopatía sí es una adición.

Sin embargo, para otros comportamientos

como el abuso de internet, de las pantallas digitales

y otras tecnologías de la información y de la comunicación,

todavía no existe un consenso científico

sobre su clasificación como conductas adictivas.

Pueden tener problemas desde la población joven

hasta la población adulta.

De hecho, así lo dicen las encuestas

como una encuesta del Ministerio de Sanidad,

la edad desde el año 2017-18 dice que hay un 3% de población

que hace un uso compulsivo de las nuevas tecnologías,

y abarca desde los 15 hasta los 65 años.

Se han hecho algunos estudios, ahora mismo, ya,

con jóvenes, en Europa, concretamente en Alemania,

y nos están indicando que entre 11 y 18 años

hay un porcentaje de personas, de jóvenes, que sí tienen...

un comportamiento que podemos caracterizar dentro de esas...

por así decirlo, señas generales: falta de control,

persistencia de esa conducta a pesar de las consecuencias negativas,

excesivas preocupaciones,

horas dedicadas al videojuego que interfieren con la vida diaria,

eso está en torno, ahora mismo, al 1,2% en la población.

Desde mi punto de vista,

creo que el tratarlo como una adición es un poco exagerado

y tiene mucho que ver con que estamos contabilizando

los minutos que pasamos con el teléfono sin estar pensando

en qué consisten esos minutos.

Al final, es una tecnología

en la que están centralizadas muchas facetas de la vida,

desde la laboral, la social,

muchas personas aprenden a través del teléfono móvil, el ocio...

entonces, claro, en qué medida ese uso es abusivo,

cuando lo que estás es simultaneando diferentes actividades

igual que lo harías sin él.

Sí que es cierto que existen fenómenos...

que fomentan esta dependencia,

pero también hay que preguntarse

si la dependencia la tenemos por el dispositivo

o simplemente es que nos generan ansiedad

las consecuencias de no estar conectados.

Considero que no podemos tratar igual la nomofobia, que se llama,

el miedo al no estar conectado, es por lo que te puedas perder

o por las consecuencias de no estar disponible,

por ejemplo, en tu entorno laboral, donde cada vez más...

se está requiriendo a la gente fuera de horas,

se ha tenido que regular el derecho a la desconexión digital.

Desde el punto de vista de lo social...

es que necesitamos estar pendientes de la gente todo el rato

o es que realmente nuestra vida social se ha complicado,

en el sentido de que cada vez conocemos más personas

con las que a lo mejor no podemos tener un contacto cara a cara,

las personas migran cada vez más,

nuestras familias, nuestros amigos, pueden estar lejos.

Desde las diferentes administraciones,

ya existen programas de prevención y tratamiento

de las denominadas "adicciones sin sustancia"

relacionadas con el uso de pantallas, videojuegos e internet,

con especial atención en la población adolescente.

Dentro de nuestros dispositivos hay toda una primera parte,

que desde captación, que la hacen un equipo de prevención...

que son educadores sociales y orientadores familiares,

que acuden a los centros escolares y dependiendo de lo que surja ahí,

se valorará la necesidad de intervenir

en cada uno de los individuos en más áreas,

dependiendo de las áreas que estén afectadas.

Si está cogido en unas primeras etapas,

en el que realmente lo que estamos hablando es más...

de un mal uso de estas tecnologías, normalmente con intervenciones...

que tienen que ver con ese control parental, por parte de los padres,

desde la orientación familiar se hace y desde los educadores sociales,

a la hora de reconducir esos tiempos

y utilizar otras alternativas de ocio, suelen ser suficiente.

Si se detectara mayor severidad,

intervendrían otros compañeros dentro del equipo,

que ya hablaríamos si está afectada toda el área más emocional

porque está alterada la conducta,

porque se ponen agresivos o está afectado el sueño...

intervendrían médicos, intervendrían psicólogos,

todo lo que fuera necesario para reconducir y revertir esa conducta

antes de que sea un mayor problema.

Llegado el momento de que sí que estuviéramos hablando de una adición,

sí que entonces tendríamos que hacer referencia casi, casi...

a lo mismo que hacemos cuando hay uso de sustancias que es...

nivel de uso "cero", ¿por qué?,

pues porque lo que hay es que parar drásticamente esa conducta

porque ya está en unos niveles, como digo, severos.

La OMS dice... que de 0 a 1 años...

no deben estar expuestos nunca a las pantallas,

que de 2 a 6 años sólo 30 minutos como máximo al día,

y que de 8 a 12 años se habla de máximo de dos horas.

Yo creo que marcar tiempos es muy importante.

Ellos están justo en una etapa muy vulnerable,

en la que hay que tener en cuenta que,

por supuesto, todo el área cerebral,

que tiene que ver con el control de los impulsos y la voluntad

no está terminada de configurarse

y, entonces, tienen dificultades,

para ellos poner freno a unas actuaciones

que solamente ven la parte positiva.

Si, por otro lado, están en una edad de trasgredir,

basta que le digas "no" para que sea "si",

pues otro dato a tener en cuenta.

Si a lo mejor estamos hablando

de personas que tienen dificultades de relación,

qué duda cabe que esto facilita también muchísimo

el que se queden encerrados en casa,

y ellos no tengan que exponerse públicamente,

sino que hacen todas las relaciones a través de redes.

Hay un sesgo, las chicas utilizan más las redes sociales y el chat,

y, sin embargo, los chicos son más proclives a los videojuegos

y a las apuestas deportivas.

Entonces, bueno, todo esto, como digo,

por edad solamente, pues es que es "carne de cañón".

La inmediatez en la obtención de recompensas a corto plazo,

que imponen muchas de las aplicaciones y juegos,

puede tener efectos más allá del mundo virtual.

En un momento vital e histórico, que estamos viviendo ahora,

donde estamos abordados por lo tecnológico

y donde la tecnología impera en la vida cotidiana,

el problema reside en el momento en el que...

el modo que tiene el individuo

de relacionarse con el mundo, con su entorno,

es a través de lo virtual, de lo tecnológico.

En ese sentido, en la medida en la que cada vez es más normal

y cada vez se acostumbra más...

a relacionarse con el mundo a través de lo tecnológico,

cada vez se presenta con más extrañeza cualquier tipo de relación

que establece el sujeto con el mundo que no venga del lado de lo virtual.

En esta línea, también cabría hablar...

de que en el momento en el que el individuo se relaciona...

con los objetos a través de lo virtual,

también se relaciona con otros sujetos a través de lo virtual.

Y en esa línea, también estaríamos hablando...

de un sujeto que trata a los demás sujetos como objetos,

es decir, se cosifica a los sujetos, porque se les ve...

en la medida en la que se les está viendo como un fin,

es decir, como un útil.

En filosofía ha sido muy tradicional...

la consideración de lo que los filósofos han llamado las costumbres,

los hábitos, y la evaluación de los hábitos en función...

de los beneficiosos o perjudiciales que eran para nuestra vida.

Aquí la principal teoría,

a lo largo de la historia de la filosofía ha sido la de Aristóteles,

que dice que el comportamiento virtuoso,

la mejor costumbre o hábito posible

con respecto a una determinada acción es...

ni prescindir completamente de ella, ni abusar,

lo que él llamaba el término medio.

La virtud es quedarse en el medio justo en el cual...

podemos disfrutar de los beneficios,

pero sin sufrir demasiado los perjuicios de una determinada acción.

Y esto, naturalmente, requiere el control de la voluntad,

el no dejarse llevar...

ni por el fanatismo de una virtud extrema

de renunciar absolutamente a todo lo que nos pueda causar un placer,

ni dejarse llevar por las adicciones o por el descontrol.

La evaluación entre los beneficios y los riesgos de cada tecnología

es necesaria para tomar decisiones informadas.

Este es el punto que corresponde a la UNED

en la IV Yincana Universitaria para la Movilidad Sostenible.

Esta actividad se lleva organizando cuatro años.

La organizamos la Universidad de Alcalá de Henares,

la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid,

la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Rey Juan Carlos,

la Universidad Politécnica de Madrid y la UNED.

La actividad consiste en pasar por un punto emblemático...

o elegido por cada universidad que ha participado

y hacer una prueba que, en definitiva,

podrá bonificarles el tiempo para conseguir el premio.

-Ha sido una pasada. -Ha sido una pasada.

Queríamos apuntarnos el año pasado, no hemos podido por falta de plazas,

así que esta vez nos hemos apuntado y dijimos "a por todas",

y ahí estuvimos.

-He venido un poquito cansado

y, por eso, la he disfrutado un poquitín menos,

pero me parece una buena experiencia...

-Para aprender. -Para aprender un poco...

sobre los diferentes lugares emblemáticos que hay en Madrid,

de las universidades y tal,

para aprender un poco de historia y para concienciarnos un poco,

en bajo grado, pero por lo menos una toma de contacto sobre...

ciertas medidas que hay que tomar para poder...

cambiar la situación actual, respecto con los transportes.

-Entonces, medios de transporte, tenemos...

-Como tal, tres: el Bicimad, el metro y el autobús de la EMT,

pero hemos cambiado infinidad de veces entre unos y otros...

-Igual en una etapa utilizábamos tres...

-Andar, también cuenta como medio. -Y hemos corrido, hemos corrido...

-Hemos corrido bastante. -Que, de hecho, aquí se ve.

Y entonces nada, estupendo, hemos disfrutado un montón,

las pruebas han sido algunas tonterías como, por ejemplo,

cantar dos canciones o tres... sobre el transporte...

-Otras tenían más chicha de... más contenido histórico, dificultad...

había alguna bastante complicada, pero ha estado muy bien.

-Las más difíciles... -Las de las canciones.

Es que me han dicho "canciones de movilidad",

y mi cabeza en blanco. -Ha petado. Ni idea.

-Sólo me salían títulos...

y había que cantarlas... en plan, como tararearlas.

-Pero, ni idea. -Imposible. Muy mal.

-Yo creo que esa ha sido la más difícil... y la de las fechas.

-He conocido cosas que no sabía sobre el transporte público.

Ya sabíamos utilizarlo.

Seguramente para el año que viene,

que me interesará volver a participar, utilice Bicimad,

porque dicen mis compañeros...

que ha sido más fácil llegar a los puntos con Bicimad, así que...

me ha abierto la perspectiva de los transportes, en ese sentido.

-Yo me lo he pasado como en las yincanas de los niños pequeños...

corre, venga, tal... me lo he pasado muy bien.

-El año que viene otra vez. -Sí, yo repito.

El premio lo proporciona... es una...

colaboración del Consorcio Regional de Transportes de Madrid,

y consiste en dos abonos anuales, jóvenes,

si los participantes ganadores son menores de 26 años,

si tienen 26 o más años,

el premio consistirá en el mismo importe, pero...

en el abono mensual que ellos tengan.

Por lo demás es una actividad que es la única en la que colaboramos

todas las universidades públicas de Madrid y la UNED,

y que promueve, dentro de la Semana Europea de la Movilidad,

una movilidad sostenible, una movilidad sin humos, sin polución...

y sin energías que no sean renovables.

Por eso se utiliza el transporte público colectivo,

la bicicleta... el caminar, el correr, en fin...

las que acaban de salir... corrían.

Soy psicóloga forense...

de los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Madrid.

Mi trabajo consiste en asesorar a los jueces de vigilancia

para que tomen decisiones sobre las salidas de permiso ordinario,

de progresión de grado de libertad condicional,

de personas que han cometido delitos graves contra otras personas.

Fundamentalmente, yo realizo informes periciales

para asesinos, homicidas, agresores sexuales y de género.

Un día de trabajo habitual,

normalmente arranca con estudio de expediente.

No veo diariamente a internos,

sino que los veo cada dos o tres días,

de manera que puede arrancar con el estudio del expediente o... repaso,

con bajar a los calabozos,

realizar la entrevista, la aplicación de pruebas.

Una vez que realizo la entrevista y la aplicación de pruebas,

dedico un tiempo en el despacho para comprobar todos los datos

y retomar cosas que no he podido anotar

para no poner nervioso a la persona que estaba entrevistando

y, luego, intento empezar a meter datos en el informe.

El día que no veo a los presos, me dedico a evaluar y, entonces,

eso consiste en que todas las pruebas que he aplicado,

las evaluó y las interpreto y, luego, lo que hago es...

recopilarlas todas para llevar a la interpretación en el informe.

Llego a la Psicología de rebote... casi.

Llego a la Psicología gracias a una monja

y gracias a mi profesor de Psicología de COU.

Yo quería ser médica, quería ser cirujana,

lo que más me gustaba era la cardiología.

Era una alumna que tenía posibilidad de acceder a Medicina

y ellos me insistían mucho

"no, es una pena, te estas equivocando,

puedes ser una buena médica, pero vas a ser una excepcional psicóloga".

Cuando termine la carrera...

pues me iba dirigida fundamentalmente al campo clínico.

Empecé a trabajar en el Clínico, en Psiquiatría Infantil,

haciendo algunas sustituciones de psicólogos,

pero entonces me enteré que había una cosa

que era la Psicología Forense, en Alemania,

y era que los psicólogos asesoraban a los jueces.

Esto era 1985 y, entonces, pensé

"que interesante, y esto lo habrá en España".

Me enteré que había una serie de plazas piloto, en España,

pero que se iban a convocar unas oposiciones,

me puse a estudiar las oposiciones y... las aprobé.

Lo que más le diferencia del resto de ámbitos de la Psicología,

es que nuestro trabajo es cuestionado de forma constante.

Nuestros informes, como son lógicamente elementos de prueba,

tienen que ser... vapuleados, de alguna manera,

por la parte que no le favorece

y, evidentemente, eso hace que tengas que hacer un informe

como si se estuvieran "mofando de él o ironizándolo",

para creerte que todo lo que pones, tiene que ser muy serio.

En otros informes psicológicos esto no ocurre,

tú haces una evaluación mucho más abierta, permites el cambio

y, sobre todo, cuentas con el apoyo

de la gente que trabaja contigo, aquí no.

El juez te pide el apoyo, pero es un elemento técnico,

y a las personas a las que ves...

se ven obligadas a que les veas, no lo hacen voluntariamente.

Además, tampoco tenemos confidencialidad de ningún tipo.

Aparte de la rigurosidad técnica y metodológica,

tiene que tener una serie de valores... que sepa mantener,

sin que le determinen en el trabajo.

Todos somos seres humanos y todos tenemos principios que nos conforman,

no podemos eliminarnos porque dejaríamos de ser eso, seres humanos,

pero el psicólogo forense lo que tiene que tener es la capacidad de...

dejarlo al lado y de, sin eliminarlo, que no le sesgue en su trabajo.

Todo hace que nuestros valores, en un momento determinado,

nos determinen hacia una postura u otra,

y un psicólogo forense no se lo puede permitir,

tiene que tener un grado de objetividad elevado.

Lo que se debería es, una vez finalizado el grado, en este momento,

debería haber una especialización en Psicología Forense,

que se podría realizar de dos maneras.

Una podría ser a través de la especialización clínica,

en el que de la propia rama, como ocurre con los médicos,

saliera la Psicología Forense,

estaría la Psicología Clínica y estaría la Psicología Forense.

Y otra posibilidad sería hacerlo a través de los másteres oficiales.

Lo que más me gusta de mi trabajo es lo que aprendo

y, además, en esta jurisdicción más.

Me refiero...

cuando trabajas con personas que han cometido delitos muy graves,

estás hablando de la situación más baja de un ser humano.

Es decir, ya he cometido lo más grave,

una muerte, una agresión sexual...

y ya parece que soy lo último de la sociedad.

Y a mí, me resulta reconfortante ver...

cómo las personas se rehabilitan y se reinsertan.

En el programa anterior,

iniciamos el recorrido por esta exposición

de la mano de Suset Sánchez,

y descubrimos, en las primeras salas,

obras que nos acercan al mundo de la infancia

y adolescencia de este desconcertante artista japonés.

Dada la intensidad de su obra,

decidimos continuar la visita con Suset.

Un destallado recorrido,

que abarca unas 70 obras, fechadas entre 1996 y 2004,

poco antes de su muerte repentina en el año 2005.

Es el tema central en toda la obra de Ishida.

Se suceden en sus obras las imágenes...

de las maquinas trasportadoras, de las fábricas... es decir,

pero siempre vamos a ver,

que el individuo que está dentro de esa escena,

es un individuo que está en crisis,

es un individuo... o agotado, absolutamente,

por las extensas jornadas laborales

y por la sobre-explotación del cuerpo en ese sistema,

o incluso, como en esta obra,

que es una de las piezas centrales de la exposición,

y se llama "Retirado", es el cuerpo de un individuo

que ha sido retirado para ser reparado... o no,

evidentemente, esto nos habla de cómo, incluso,

este sistema de caducidad de los objetos, de los bienes de consumo,

se desplaza hacia el propio cuerpo, y donde, de alguna manera,

la propia reflexión sobre qué implica la vejez,

qué implica llegar a una edad determinada,

hace que te conviertas en un objeto en desuso para la sociedad.

Es decir, nos olvidamos de ti, te relegamos de la vida útil,

y pasas a ser, precisamente, un estorbo,

o algo que hay que dejar hacinado en un trastero.

Volvemos a la imagen del niño.

Esa imagen de la infancia donde lo que se extrañan son los cuidados.

Es decir, estamos tan acostumbrados a vivir en ese tiempo,

en esa vorágine entre el trabajo y el consumo,

que esas otras partes que son las de los cuidados, las de los afectos,

las de relaciones familiares, con los amigos,

con la gente que forma parte de tu comunidad más cercana,

termina extraviándose.

Entonces, al final, terminamos volcando sobre el propio consumo

esos desplazamientos de lo que eran los afectos,

de lo que eran los cuidados.

Una vez más, el mundo de la oficina,

el mundo de la uniformidad, todos somos iguales,

vestimos iguales, consumimos de la misma manera,

todos apretamos un botón y tenemos la mercancía en nuestras casas.

Es decir, es ese mundo, evidentemente,

de las sociedades posindustriales, de las sociedades desarrolladas,

supertecnologizadas, el que refleja Ishida.

Es el mundo de los cajeros electrónicos,

es el mundo de la opresión del capital.

Es una obra que refleja, quizás, que condensa,

es una especie de "haiku", por llamarlo de alguna manera,

de lo que es esa crisis que vivimos, esa opresión del capital,

la opresión del dinero sobre nuestras vidas, es decir...

estamos hipotecados,

pero no estamos hipotecados sólo a nivel literal, no,

es decir, no es sólo por comprar una vivienda,

toda nuestra vida está hipotecada

en esas pérdidas de un tiempo de calidad, de un tiempo humano,

de un tiempo que no esté sometido

a ese sistema entre producir y consumir,

entre el trabajo y el tiempo de ocio,

que se convierte en tiempo de consumo, también.

El hecho de que Ishida, una y otra vez, en sus cuadros,

reafirme esta condición objetual del individuo,

esta cosificación del individuo, es muy sintomática de una crisis.

Es decir, de una crisis de identidad,

de una pérdida de lo que eran valores que habían primado,

y que con la modernidad, con el desarrollo tecnológico,

con el desarrollo del capitalismo,

de alguna manera hacen, que tu identificación sea fetichista.

Es decir, realmente,

hay una reedificación de la mercancía en el cuerpo del sujeto.

Nosotros somos marcas, vestimos marcas,

nos convertimos en esos seres atrapados que van todo el tiempo

a hacer publicidad de los objetos y de las marcas.

Es decir, somos un iphone, somos... pues... una marca de tenis,

y respecto a eso se nos evalúa,

respecto a eso se nos da cierto reconocimiento.

Pues, esa condición objetualizada del individuo,

es la que una y otra vez está en las obras de Ishida.

Pienso que Ishida quería encontrar ese punto de vergüenza,

ese punto de autoculpa que todos sentimos cuando,

de alguna manera, actuamos de forma menos crítica

ante los convencionalismos del sistema, quizás... son hipótesis,

pero creo que, evidentemente, cuando recorremos toda la exposición

y nos damos cuenta de cómo él va analizando

cada aspecto de la vida del sujeto contemporáneo,

lo que encontramos es una profunda crisis al sistema

y, sobre todo, una gran incertidumbre sobre...

cuáles son los modos posibles de escapar a esta situación,

de poderse escapar, si existe esa posible utopía,

de encontrar un modo alternativo de vida que no sea...

el que está subsumido en las formas del capitalismo

y en la sobre-explotación del cuerpo...

del individuo, a fin de cuentas, en el capitalismo.

Estamos aquí frente a una obra que es impresionante.

Cuando una vez más él sitúa los cuerpos en colectividad,

son cuerpos que están situados ahí, una vez más, para consumir.

Pues esta gran masa anónima, a la que nos han sometido,

y que es muy difícil encontrar tu lugar, un lugar de diferencia,

un lugar donde tu subjetividad, como individuo particular,

pueda ser reconocida por otros.

Es decir, la crítica es continua en toda la obra de Ishida,

trátese del sistema de la educación, de la escuela en la infancia,

trátese de la adolescencia, trátese del mundo del trabajo,

el mundo de la empresa, de la fábrica, de la producción.

Esta pieza, por ejemplo,

que tenemos frente, que se llama "Soldado",

una vez más representa este arquetipo del "salaryman",

en este caso, encerrado en la urbe moderna, entre los edificios.

Es un sujeto donde el paraguas se convierte, casi, en un fusil,

es decir, en su arma de batalla.

Es un individuo pero que siempre, además, está aislado,

siempre lo vas a ver atrapado, ya sea dentro de un edificio,

su cuerpo convertido en el edificio, o rodeado por esas paredes.

Pero, sobre todo, a mí me interesan estas obras

que estamos viendo aquí, a continuación,

que son obras de interiores de viviendas.

Te comentaba que Ishida pertenecía a esa generación,

que se ha llamado como la generación perdida en Japón,

y que seguro, muchos, reconocerán la palabra "hikikomori",

que son estos adolescentes que se encierran en sus habitaciones

y viven totalmente al margen de la sociedad.

Una y otra vez Ishida representa estas habitaciones vacías,

estas habitaciones donde, evidentemente, habita un individuo,

pero que no tiene conexión con el mundo,

más allá de los libros, más allá de una máquina de fax.

En los cuadros de Ishida, sin embargo,

son ventanas que no conducen a ningún lugar,

son ventanas a través de las cuales no puedes ver,

o lo que ves son sombras, como el mito platónico,

tú lo que ves es la sombra pasar delante,

pero nunca ves realmente el mundo representado, no se puede ver.

Quizás un poco es la imagen que condensa la metáfora final

de este sentido de aislamiento que tienen las obras de Ishida,

y que lo que representan es precisamente el aislamiento,

la soledad del individuo contemporáneo,

por mucho que nos llamemos animales sociales,

por mucho que vivamos en sociedad,

por mucho que estaremos interactuando entre redes sociales,

al final, estamos solos en nuestra habitación.

Es decir, nuestra humanidad se termina en los perímetros,

en las cuatro paredes de nuestra habitación.

Cada vez que surge una empresa

que te pone más fácil consumir desde tu casa,

que te llevan las cosas,

que tú no tienes ni siquiera que ir al comercio de la esquina

a preguntarle a la vendedora de siempre...

es decir, es un síntoma, evidentemente, de que...

en aras de esa supuesta facilidad y ese supuesto bienestar...

que generan los bienes de consumo del capitalismo...

accesibles, baratos, muchas veces,

hace que cada vez nosotros nos recluyamos más,

que no sintamos la necesidad de desplazarnos,

de encontrarnos con otros cuerpos.

Entonces, al final, creo que son síntomas,

y son síntomas que recoge muy bien, perfectamente, la pintura de Ishida.

Entramos, ahora, en lo que sería la última etapa,

la última estación de la exposición.

Hay que decir que la exposición,

el recorrido que se ha hecho para la visita, el recorrido museográfico,

está pensado como un trascurso vital.

Empezamos en la infancia, fuimos hacia la adolescencia,

nos encontramos ya en la etapa adulta,

la de la responsabilidad, la del trabajo,

y luego nos encontramos en una etapa donde el cuerpo ha enfermado,

donde el cuerpo ya no ha resistido más toda esa presión,

toda esa crisis, toda esa alienación,

y de alguna manera, por osmosis,

o porque encarna esa enfermedad de nuestra sociedad contemporánea,

la enfermedad de la modernidad, la enfermedad de la sobre-modernidad,

ha caído enfermo, y traduce en su propia biología,

en su propio cuerpo, por reiterar la idea, esa crisis,

esas afecciones de la sobre-explotación.

Es un cuerpo, como vemos aquí, que sigue siendo cosificado,

es un cuerpo donde ya el objeto, no es el objeto para consumir,

es el objeto en deshecho, es el objeto roto,

un salvavidas que tiene un pinchazo, que no puede funcionar,

es el cuerpo cuya anatomía ya no es funcional, ya no es productiva,

por tanto, hay que desecharla, hay que enviarla a un hospital,

hay que ver qué se hace con ella, pero normalmente se le aparta,

se le esconde, porque no es el cuerpo perfecto,

el cuerpo de la belleza impoluta, es lo que hay que desechar.

Entonces, esta última fase de la exposición lo que muestra es...

los resultados de esa crisis,

cómo, de alguna forma, esa crisis del individuo,

del sujeto contemporáneo, sometido a la sobre-explotación,

y recalco la idea del capitalismo y del consumo,

termina por reproducir en su cuerpo los mismos males del sistema,

es el cuerpo enfermo, el cuerpo cancerígeno,

el cuerpo que tiene en sí las huellas de esta vida de excesos

y de esta vida disciplinar,

donde todo el tiempo se te ha sometido y se te ha sobre-explotado.

El cuerpo, a fin de cuentas,

abyecto de la esclavitud, de la contemporaneidad.

Toda la obra de Ishida es, en sí mismo, un gran grito,

un alarido de desazón, de dolor, de tristeza...

quizás una súplica, una pedida de ayuda,

el llamar la atención sobre las cosas que están mal,

y que, a fin de cuentas, hacen que paulatinamente nuestra humanidad

se vaya perdiendo cada vez más.

Ha llamado mucho la atención el hecho de que esta exposición

está teniendo un público que se detiene a observar.

El hecho de que tiene que lidiar...

con unos ritmos de visualidad, de visionado,

al cual nos han impuesto los medios de comunicación, las redes sociales,

donde tú simplemente vas pasando y vas pasando...

y no te detienes a mirar una imagen.

Eso, nos ha llamado mucho la atención en esta exposición,

que la gente, el público, los visitantes que vienen...

se detienen frente a las obras,

se detienen, observan la obra con detenimiento,

buscan los detalles, es un síntoma, de algún modo,

de cómo la gente conecta con lo que está representado en el cuadro,

cómo puede haber un punto de identificación

entre esta crisis que representan los cuadros

y la crisis que, quizás, nosotros mismos estamos viviendo.

Me gustaría, primero agradecer esta posibilidad

y este tiempo de calidad dedicado a ver la exposición con vosotros,

pero también me gustaría despedirte frente a una obra...

que creo que, por una parte es muy bella,

pero por otra parte es muy perturbadora.

Una obra como esta resulta altamente elocuente,

muy alentadora a pesar, evidentemente, de su dureza,

de la carga emotiva que trasmite, porque si te fijas, una vez más...

estamos dentro de esa habitación del "hikikomori",

la habitación que está entre cuatro paredes,

fuera hay un sujeto que no vemos, que está detrás de la ventana.

Esta pieza, específicamente, se llama "Búsqueda",

y me parece que es, quizás, el mayor resumen...

de lo que puede ser toda la obra de Ishida.

Es decir, esa búsqueda...

suponemos que de un bienestar, de una salida, de una escapatoria,

pero que termina haciendo mella del propio cuerpo del individuo,

de ese individuo que está tirado, que está aprisionado...

y que, sin embargo, intenta todavía salvar al otro...

personaje que está en la obra,

es decir, intenta salvar a sus semejantes.

Entonces, creo que de algún modo,

lo importante que tiene una exposición como esta,

haberla traído al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

y a un espacio tan emblemático como es el Palacio de Velázquez,

que acoge a todo tipo de público,

no solamente al público habitual de los museos,

porque es el público que viene a visitar el parque de El Retiro.

Lo interesante que tiene es que conecta,

no solamente por ser pintura figurativa, anecdótica,

sino que conecta porque yo creo que nos sentimos identificados

con esa presteza, con esa alienación... y quizás también,

miramos con cierta candidez o con cierto afecto estos cuadros

porque nosotros mismos, como público, como individuos, como sujetos,

estamos también buscando salidas, buscando escapatorias.

Teniendo en cuenta la gran afluencia de público

y la sorpresa con la que han recibido la obra...

de este artista desconocido aquí, en el parque madrileño de El Retiro,

no queríamos terminar el programa

sin recoger algunas de las opiniones

e impresiones de estas personas que, por casualidad,

han entrado a ver esta exposición.

-Pues íbamos paseando por El Retiro,

porque hemos venido unos días a Madrid,

y queríamos ver el Palacio de Cristal,

pero antes nos hemos encontrado este que es el Palacio de Velázquez,

y hemos entrado porque hemos visto que estaba anunciada la exposición,

y hemos decidido verla.

-No tenía ni idea del autor,

pasábamos por aquí y dijimos "bueno, vamos a entrar",

y la verdad que nos ha gustado mucho.

En el sentido de una sociedad que está manipulada,

que vive en una monotonía, todos tienen la misma cara...

en ese sentido.

-Aquí se refleja un presente,

pero encaminado a un futuro como que no hay cambio,

que no hay opción de una cosa diferente a lo que ya hay,

es que ya somos como maquinaria

y que lo que valemos es lo que producimos, simplemente,

y que no tenemos poder de cambiar nada.

No creo que refleje el futuro,

pero creo que refleja un presente en el que ya se prevé el futuro.

-He descubierto a Tetsuya Ishida, ahora,

con esta exposición, y me he quedado impactada.

Impactada porque expresa una tristeza profunda,

una soledad, la incomunicación...

-La temática te deja un poquito sobrecogido,

un poquito... así como pensativo, te da que pensar, también...

sobre la cultura japonesa, sobre el pensamiento del pintor.

Yo pienso que es una crítica a la cultura...

o la cultura ya global, porque ya prácticamente es todo,

al trabajo, al ocio, que está todo entremezclado...

o el poco ocio que tenemos los trabajadores.

Yo creo que la crítica que hace el pintor...

es un poquito la alineación de la persona

con respecto a eso, al trabajo, a la sociedad...

-Yo la veo, quizás, demasiado futurista,

así como... ir demasiado pesimista.

No creo que lleguemos a eso.

Es verdad que sí que se pueden dar casos puntuales...

y no parece que en España... estemos cerca de esto, vamos.

Primero, porque es como que el trabajo lo coge todo...

y aquí como no hay mucho trabajo, no vamos a tener ese problema.

Pero no, yo la veo eso, demasiado pesimista como para que pueda pasar.

-Lo veo un poco dramático, no creo que lleguemos a ese punto,

antes se solucionaran las cosas.

Si la gente ve estas obras se conciencia de...

para que no pase esto, justamente.

Tengo la sensación de que...

el autor está viendo que vamos hacia esa dirección...

y que todas son negativas respecto...

hace las obras, refiriéndose... que no vayamos para esa dirección.

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UNED - 11/10/19

11 oct 2019

1.- Uso y abuso de móviles, redes sociales y videojuegos.
2.- IV Yincana Universitaria para la Movilidad Sostenible.
3.- Psicología en primera persona. María del Rocío Gómez Hermoso.
4.- Tetsuya Ishida. Autorretrato del otro. II Parte.

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