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Para todos los públicos UNED - 08/03/19 - ver ahora
Transcripción completa

La noción contemporánea de soledad,

entendida como un estado carencial

motivado por la ausencia de compañía,

es heredera de las transformaciones económicas

y culturales del Occidente moderno.

De hecho, hasta el 1800, ni la lengua española ni la inglesa

recogían las connotaciones negativas de la soledad.

La soledad es, por tanto,

hija de la ilustración y de toda su cohorte de consecuencias.

El desarrollo del conocimiento científico,

la industrialización de las actividades humanas,

el éxodo de población a las ciudades,

la consolidación del sistema capitalista,

la secularización de la vida y el triunfo del individualismo.

Todos ellos,

fenómenos transversales a la historia de Occidente,

han modelado, no solo las formas de vida

sino, también, las maneras de entenderla.

En las últimas décadas,

las tecnologías de la información y la comunicación,

han puesto la guinda a esta inexorable modernidad líquida,

en la que flota, como un cuerpo a la deriva, la soledad humana.

Hoy en día, expertos e inexpertos,

hablamos de la soledad en términos de epidemia.

Según un estudio reciente, en el Reino Unido,

más de nueve millones de personas se sienten solas.

Motivo que ha impulsado la creación, hace escasamente un año,

de una Secretaría de Estado para la Soledad.

En nuestro país, según datos del informe "La soledad en España",

realizado en 2015,

ésta afecta a más de un 8% de la población,

es decir, a más de 4,5 millones de personas.

Un mal endémico,

que se enquista especialmente en las grandes ciudades

y que corre paralelo...

a la segregación espacial de las poblaciones urbanas,

a la conversión del individuo en objeto de consumo

y a la tecnologización creciente de la vida social.

Estamos muy preocupados por la soledad en las ciudades,

porque es verdad que existe.

Estamos muy preocupados por esa imagen tardomoderna

que han dado algunos sociólogos

del posmodernismo y de la tardomodernidad sobre la ciudad,

esa imagen de anonimato, de soledad, de velocidad, de movilidad.

Entonces, desde el 2009, un grupo de investigadores

consideramos que era necesario preguntarnos

¿qué tipo de prácticas emergentes estaban haciendo de Madrid

una ciudad global, una cosmopolis, podríamos decir?

Este imaginario, lo que estaba también generando

era una sensación de una ciudad construida de arriba abajo,

es decir, desde el diseño de grandes planes,

de grandes proyectos, donde grandes multinacionales...

organizaban, orquestaban y dirigían el diseño,

tanto de aquellas infraestructuras tecnológicas

que guiaban nuestros actos,

como del propio espacio en el que se aplicaban

y, por lo tanto, una ciudad en la que había poco lugar para...

que las decisiones de los ciudadanos sobre el uso

y disfrute del espacio público

y de aquellas infraestructuras que atañían sus vidas cotidianas,

pues tuviera lugar.

Hace más de medio siglo, el sociólogo Louis Wirth,

sentaba las bases de una teoría del urbanismo.

Desde su análisis pionero, la urbanización era un proceso total

que implicaba no solo transformaciones físicas,

estéticas y estructurales,

sino también profundas alteraciones en los modos de vida.

Las ciudades empezaban a crecer, ignorando claves esenciales

de los ecólogos urbanos que vinieron después.

En el lapso de una sola generación,

ha tenido lugar la urbanización del mundo

y, en palabras de David Harvey,

también, la urbanización de la conciencia.

El fenómeno de segregación espacial,

convertido en paradigma de crecimiento de las grandes ciudades,

fue dejando a un lado la variable social y, por ende, la humana.

Así se hizo en España durante los años de la burbuja inmobiliaria,

en los que la embriaguez de crecimiento,

fue liquidando toda concesión

al bienestar colectivo de las nuevas poblaciones.

Los sistemas económicos van determinando, también,

cómo vivimos en la sociedad, y un modelo como el que vivimos

la inmensísima mayoría de las sociedades y los países,

como es el capitalismo, lo que lleva es a una individualidad.

La vida no te permite llegar a más,

tienes que estar a la altura del requerimiento económico.

Y eso genera, también, que haya aislamiento entre las personas.

Hay un ejemplo clarísimo de cómo la planificación urbanística,

cómo la forma en que las familias o las personas se van a vivir

y las ciudades se estructuran, afecta a la soledad.

Cuando, en los años 80,

se empiezan a construir, en algunas ciudades,

esos barrios más como de clase media,

con chalets adosados, casitas adosadas... pero,

por la realidad propia de la vida española de aquel momento,

la incorporación al mercado laboral, que era absolutamente masculina,

llevaba a que, durante la semana, las mujeres estuvieran solas en casa,

y eso empezó a generar un problema de salud, que era la depresión.

Si a eso se le iba añadiendo que los hijos y las hijas iban creciendo

y, luego, salían, cuando salían se definió un síndrome,

que era el síndrome del "nido vacío" que, en la mayoría de los casos,

afectaba a mujeres que vivían en soledad,

la soledad de quedarse sola en el nido,

pero la soledad también de una estructura,

una planificación urbanística que no permite, o impide,

que las personas se relacionen entre ellas.

Poniendo el foco en las contradicciones

de este fin de siglo,

Manuel Castells acuñaba el concepto de "ciudad red"

para definir una nueva forma de organización social,

basada en el uso de las nuevas tecnologías

de la información y la comunicación.

En esta ciudad red,

se confrontaban dos tipos de espacios de naturaleza distinta

y, en cierta medida, opuesta.

Un espacio de flujos de información, de conocimiento, de datos,

el cuál habitamos a través de nuestros aparatos tecnológicos;

y un espacio de lugares, de plazas, de calles,

donde las personas comparten dinámicas de relación cara a cara,

y apuestan por proyectos colaborativos

de apropiación del espacio público.

Mi pregunta iba, precisamente, por cómo era ciudad red,

a la que Castells había definido como...

un espacio nodal, un espacio central,

donde los flujos financieros, de información, de capitales,

de conocimiento, hacen que, de alguna manera,

se homogenicen determinadas prácticas,

determinadas formas de vivir la ciudad, de entenderla

y, al mismo tiempo, sobrevivan espacios o lugares

con características particulares que hacen,

de esos nodos, también realidades particulares.

Decidí ver cómo esos imaginarios

tomaban o no forma en las prácticas cotidianas

y, sobre todo, ahondar en la manera el que este espacio,

aparentetemete deshumanizado, vinculado a una ciudad tecnológica,

a una ciudad donde el anonimato y la soledad

parecen ser características fuertes de esta ciudad tardomoderna,

de esta ciudad, además, tecnológica,

si realmente esto se contraponía

con otras formas de comprender la ciudad,

con otras formas de vivirla

y, sobre todo, quería ver qué pasaba con el urbanita de a pie,

qué pasaba con el concepto de comunidad,

qué pasaba con el concepto de vecino.

La exposición "La No Comunidad"

forma parte de un proyecto general del Ayuntamiento de Madrid

para atender este tema de la soledad que,

se ha detectado que es la epidemia del siglo XXI.

Nosotros nos hemos centrado, aquí, en esta exposición,

en la soledad no deseada,

como consecuencia de una sociedad capitalista que, de alguna manera,

premia al individuo, aparta a la comunidad.

Y hemos intentado reflejar, en alrededor de 60 artistas,

para que nos demos cuenta de que la soledad

no es algo que afecta a grupo determinado de la población.

La soledad nos afecta a todos, a todas las edades,

en todos los géneros y en todas las profesiones y niveles económicos.

Y yo creo que esta exposición

nos va a poner el punto de atención de este problema.

Sabemos que hay estudios que hablan de viviendas unipersonales,

pero eso no quiere decir que la gente esté sola.

En cambio, sabemos que hay familias,

que son de varios miembros, y hay personas que viven en soledad.

Entonces, es importante analizar qué necesidades tienen las personas,

individualizar la mirada y saber, realmente, qué hay...

para poder atajar un problema

que, sin duda, y como decíais, es fundamental.

La gente no puede vivir sola, en soledad,

porque eso genera problemas de salud.

Según las conclusiones de un estudio conjunto entre...

la Universidad Autónoma de Madrid

y el Centro de Investigación Biomédica CIBERSAM,

la soledad es un claro factor de riesgo para la mortalidad.

Las investigaciones revelan que existe una relación directa

entre la soledad y algunos problemas de salud física y mental,

como el insomnio, la depresión, el alcoholismo o el Alzheimer.

El Congreso de los Diputados ha instado al Gobierno...

a impulsar una estrategia contra la soledad no deseada,

orientada a paliar sus consecuencias

en quienes ya la padecen,

y a prevenirla en grupos de población vulnerable.

No obstante, si bien es cierto que este sentimiento complejo

se manifiesta de forma diversa según los grupos de edad,

tal y como arroja este estudio,

y como muestra la selección de piezas de esta exposición,

la soledad no entiende de edades.

En la exposición hay una pieza

que demuestra cómo las nuevas tecnologías,

las redes sociales, sobre todo,

van llevando al individualismo, al encerrarse en uno mismo.

Y es verdad que las redes sociales, que son algo que nos facilitan

estar permanentemente informando e informandonos,

al final, hay una serie importante de gente

que están más pendientes

de la respuesta que tienen ante sus mensajes de esas redes,

y eso les lleva a preocuparse más... yo no voy a decir obsesionarse,

pero si preocuparse más por cuál es su posicionamiento en las redes,

que la comunicación con la gente que tiene a su alrededor.

Esta exposición está planteada para que tú vayas...

primero al centro, sin ver el trayecto,

porque el centro es la sala de los espejos

y la sala de los autorretratos.

Entonces, para reconocer las soledades de los demás,

que vas a ver en el recorrido de la exposición,

primero tienes que recorrer... tu propia soledad.

Porque, hay una cuestión que pasa con nosotros mismos, que es...

nos vemos en los espejos y no somos nosotros,

es el reflejo de nosotros.

Ahí nos estamos cuestionando nosotros cómo somos personalmente

y cómo nos autoengañamos.

Entonces, es muy importante que uno salga del armario de la soledad,

en esa sala central, para después comprender...

la soledad de todos los demás que vamos a ver en las diferentes obras.

Hay una pieza fantástica de Teresa Wright, que es un vídeo,

en el que ella se pone a llorar en diferentes ciudades del mundo

y se da cuenta que nadie le hace caso.

O sea que, de alguna manera, estamos todos juntos,

pero somos invisibles a nosotros mismos.

A nosotras y a nosotros, nos gustaría plantear cómo la soledad,

que es un problema individual,

es un problema que tiene la sociedad y, en este sentido,

nos hace recordar y poner otra vez en la agenda,

un lema propio del movimiento feminista

que dice: "lo personal es político".

Lo que nos pasa, en nuestra individualidad,

no es un problema nuestro, es un problema que cuando...

lo tenemos una persona y otra persona y otra persona,

no se produce por algo que hacemos mal,

sino que somos el producto de la sociedad

y, por tanto, la sociedad tiene que atajar esa enfermedad

que está creando en las individualidades.

Tras el estallido de la crisis financiera de 2008,

quedaron desocupados,

tanto en el centro como en la periferia de Madrid,

muchos espacios que, hasta ese momento,

habían sido parte de grandes proyectos urbanísticos,

orientados, fundamentalmente, a la construcción de vivienda.

En algunos de estos solares abandonados surgían,

de forma espontánea, iniciativas colectivas de apropiación

y de producción de nuevos espacios,

vinculados a la filosofía del bien común

y al contacto con la naturaleza.

Los huertos urbanos empezaban a brotar entre muros de ladrillo.

Una dinámica que se empezó a propagar en las asambleas del 15M

y en la idea del espacio público,

como arena política abierta a las decisiones de la ciudadanía.

Tuve la suerte de poder asistir

a la apropiación de uno de estos espacios desde el inicio.

Ver de qué manera un grupo de vecinos se organizaba...

para limpiar un solar abandonado en su barrio.

Algo que empezó siendo una limpieza de un solar abandonado,

para su uso, para su recuperación como espacio vecinal,

terminó siendo un huerto urbano.

Bueno, etnografiar todo este proceso

y ver cómo la producción del huerto

es un proceso en el que interfieren,

no solamente las relaciones comunitarias y vecinales,

digamos, cara a cara, sino también, aquellas producidas online,

fue algo muy interesante...

que me permitió ver la otra cara de esta ciudad tardomoderna,

esta ciudad tecnologizada, esa ciudad donde también hay sitio,

hay lugar para el desarrollo de nuevas formas de asociacionismo,

de vecindad y de comunidad.

Una ciudad en la que,

desde la práctica cotidiana del uso de los espacios públicos,

empiecen a realizarse, a diseñarse proyectos, y no al revés.

Lugares que se adecúen...

a las necesidades de las personas que los habitan,

y no personas que se adecúan a lugares grises e inhóspitos,

propiciadores de soledad.

Lugares pensados para la acción colectiva,

no estrictamente física ni productiva, ni formal,

sino orientada al disfrute, al descanso

y al desarrollo de relaciones armoniosas.

Lugares atravesados por tecnologías que impregnan los espacios,

los objetos y los cuerpos,

pero que conforman una ciudad más sensible.

Una "Sentient city", una ciudad que se siente a sí misma,

y que es capaz de redirigir el uso de la tecnología

hacia dialécticas de lo común y de lo abierto.

Una ciudad en la que, de alguna manera,

se generarían prototipos que,

a partir de los cuales existen posibilidades de réplica,

pero que siempre están incompletos,

siempre están abiertos, de alguna manera, rotos,

para que sean los propios ciudadanos los que puedan,

tanto desde su inicio, en la posibilidad de réplicas y mejoras,

como después, en la posibilidad de continuarlos,

hacer de esta nueva ciudad algo participativo, algo abierto.

Esto tiene mucho que ver, también,

con la lógica de los comunes o del procomún,

que a partir del 15M empezó a adueñarse, de alguna manera,

de los discursos que tenían que ver con la gestión de la ciudad,

de sus infraestructuras, pero también de sus recursos.

Tiene mucho que ver, también, con cómo espacios como los huertos

se introducen o se desarrollan a partir...

de esta forma de entender la ciudad y de estas gramáticas de lo común.

En este sentido, el imaginario de la ciudad sensible

y la ciudad que deviene a partir de este nuevo imaginario,

es una ciudad que, de alguna manera, tiene como retórica...

la participación común, el aprovechamiento común

de estos recursos de la ciudad y la gestión común de todos ellos.

Expertos, instituciones y ciudadanos

confluyen en la necesidad de generar espacios de encuentro

como los centros culturales, las bibliotecas,

las asociaciones o los huertos urbanos.

Espacios donde confluyan voluntades, intereses,

pero también necesidades y carencias,

que pueden ser atendidas, incluso evitadas,

mucho antes de convertirse en patologías.

Para ello, es ineludible proyectar una mirada transversal

y reforzar los diversos ámbitos sociales

donde se manifiesta el problema.

Es necesario respaldar a las familias,

desestructuradas por un mercado laboral delirante,

y necesitadas de mayor tiempo de convivencia.

Es necesario respaldar los barrios, rehumanizarlos,

convertirlos en espacios intergeneracionales

e interculturales.

Es necesario resocializar nuestros modelos económicos,

políticos y educativos.

Todo ello como medicina preventiva contra la soledad.

Siempre pensamos en las personas mayores,

pero, sin embargo, en la infancia se está viendo que hay un problema,

"los niños de la llave", que es un problema importante,

los niños que ya, desde pequeños,

se van al cole y llevan la llave de casa.

Que nos está llevando a ver una realidad que hay en los hogares,

la madre y el padre trabajan,

y el niño sale de casa, por la mañana, va al cole,

y vuelve con su llave, y está solo toda la tarde.

Ese es un problema que nosotros desde aquí,

por lo menos desde el Ayuntamiento de Madrid,

sí que ya estamos observando desde hace tiempo,

y estamos haciendo políticas, también,

en el ámbito de las actividades extraescolares y de acompañamiento,

también, incluso en la visión urbanística que hablábamos antes...

hay que buscar nuevamente los espacios de encuentro en las plazas,

no en los adoquines y en las plazas-cemento,

sino en las plazas de encuentro.

Nosotros, nos planteamos todo en positivo,

estamos dando, un poco, toda la variedad del problema

y todas las facetas del problema, pero...

estamos en el interés de buscar soluciones a la soledad, constantes.

Ahora estamos en una sociedad que también nos intenta apartar

desde muchos puntos de vista,

"está bien, pero, cuidado, porque, al final,

con esos miedos, acabamos aislando".

Para nosotros la periferia es un mundo de soledades, realmente,

nos planteamos la periferia en el más amplio sentido.

Desde la foto de Fontcuberta que es la periferia total,

que es el espacio, y él es el astronauta,

mayor soledad que esa no hay,

hasta los espacios conflictivos,

como puede ser la frontera del Sáhara

o como puede ser la frontera de Palestina con Israel.

Allí hay auténticos temas de soledad importantes,

y que están generados por ese tema de la frontera y del espacio,

y de la relación de la persona con el espacio.

También está, en plan metáfora,

como en el vídeo de Vasco Araujo, nosotros como isla,

y ahí se ve clarísimamente...

que no hace falta que estemos en un espacio aislado

para constituir una isla nosotros mismos.

Creo que la cultura tiene la posibilidad de cambiar las cosas,

de incidir en los problemas

y, aparte, esta exposición, es un proyecto muy importante

porque está desarrollando una acción dentro del ayuntamiento,

en la que todas las áreas del ayuntamiento

están obligadas a plantear soluciones al tema de la soledad.

Dentro de los huertos urbanos

se ponen precisamente en funcionamiento aquellos aspectos

que se contraponen a los de la ciudad tardomoderna.

Son espacios donde,

frente a la soledad, se generan espacios de encuentro,

espacios de encuentro inter-generacionales,

espacios de encuentro donde aparecen personas mayores que,

hasta ese momento, bueno, por diversas circunstancias,

están viviendo solas, en los barrios en los que viven,

en el caso que yo he etnografiado, en un barrio céntrico de Madrid,

y que se acercan al huerto para trasladar a los que están allí...

sus conocimientos sobre jardinería, sobre agricultura,

para tocar la tierra que hace muchos años que no tocan

desde que viven en la ciudad, y para charlar con personas.

Se generan en ese entorno, entonces,

unas relaciones de cuidados, de afectos,

estas personas empiezan a formar, de nuevo,

parte de una comunidad de vecinos, de la que siempre han formado parte,

pero que, de alguna manera, se habían distanciado...

porque escaseaban estos espacios de encuentro.

Todo el proyecto que estamos haciendo

sobre el tema de las soledades, está teniendo su repercusión

en muchas ciudades iberoamericanas y europeas.

De alguna manera, a Madrid,

la estamos convirtiendo en la capital mundial contra la soledad.

Al final, de todos los proyectos que se van a hacer,

vamos a crear un libro blanco sobre el tema de la soledad,

que es un manual con todas las experiencias que estamos teniendo

y con todas las respuestas que estamos teniendo

de la propia sociedad,

vamos a crear ese manual de instrucciones

para acabar o reducir la soledad.

Esta idea de "no comunidad"

como ruptura del vínculo social en la sociedad tardomoderna,

lanza un reto a toda la ciudadanía:

cuestionar la deriva que están tomando nuestras sociedades,

dando la espalda a aspectos cruciales,

como el cuidado de las personas más vulnerables,

o la protección del medio ambiente,

y dando prioridad a otros aspectos que solo benefician a unos pocos,

y que no contribuyen, en absoluto, a hacer comunidad.

El largo reinado de Victoria

marca profundamente la historia de Gran Bretaña:

el imperio se expande,

la revolución industrial muestra sus progresos al mundo,

la estructura social sufre cambios significativos.

La época victoriana es también una edad de oro de la novela.

Los grandes novelistas victorianos

hacen que el género crezca y se consolide.

Al mismo tiempo, la novela se consume masivamente,

en ediciones impresas o por entregas.

La sensibilidad romántica sigue vigente,

pero convive con un realismo que aspira a retratar a Gran Bretaña

en su variedad social y geográfica.

Es también una época de grandes escritoras:

junto a Dickens o Thackeray,

consiguen publicar con éxito George Eliot, Elizabeth Gaskell

o las tres hermanas Brontë.

Uno de los debates cruciales de la época victoriana,

un debate social e intelectual, fue el que se conoció como...

"the woman question", "la cuestión de la mujer".

Es decir, un debate sobre...

qué opciones tenían las mujeres de la época,

¿debían dedicarse únicamente al ámbito doméstico,

al cuidado de sus hijos, a su casa, a sus maridos...

o podían realizarse profesionalmente?

Charlotte, Emily y Anne Brontë nacieron a principios del siglo XIX

y crecieron en Haworth, un pequeño pueblo del norte de Inglaterra

rodeado de agrestes páramos.

Huérfanos de madre desde muy pequeños,

los niños Brontë pasarán mucho tiempo en la casa familiar

donde se interesarán, desde una edad temprana,

por la escritura, la pintura y la música.

Para alimentar su ávida imaginación,

los hermanos leían todo aquello que estaba a su alcance,

en particular los periódicos y revistas que leía su padre.

Precisamente, en estas publicaciones

descubrirán a Lord Byron,

el poeta inglés que será una constante influencia literaria

y se verá reflejado en personajes

como Heathcliff de "Cumbres Borrascosas"

o Rochester de "Jane Eyre".

Otras influencias decisivas

fueron la novela gótica y la obra de Walter Scott.

La educación de sus hijos fue una de las mayores preocupaciones

del reverendo Patrick Brontë,

que acabó enviando a sus cuatro hijas mayores

a una escuela de niñas en Cowan Bridge.

La decisión, aun cuando meditada, resultó fatídica,

pues dos de las hermanas, María y Elizabeth,

cayeron gravemente enfermas y murieron de tuberculosis.

Esta experiencia será trasformada en ficción,

inspirando la vida en el orfanato Lowood de "Jane Eyre".

También tenemos que tener en cuenta el recorrido de estos niños,

que pasan la mayor parte del tiempo en la casa,

en compañía de una tía que va a sustituir a la madre,

que es hermana de María, que se llama Elizabeth Branwell,

y una ama de llaves... la cocinera, en realidad, que es Tabby,

es una mujer de Yorkshire, del Yorkshire profundo,

y que les va a contar multitud de historias.

Lo interesante de todo esto es que, todas estas historias,

ellos las van a incorporar a sus propias lecturas,

y desde bien pequeños, parte de lo que van a hacer es...

escribir ellos mismos, todos, los cuatro hermanos.

Cuando Branwell, el único varón entre los hermanos,

recibe de su padre una caja con soldados de madera,

los niños comienzan, como juego,

a escribir historias que sitúan en lugares imaginarios:

Glass Town, Angria y Gondal.

Todas estas historias fueron publicadas en libros diminutos,

los llamados "little books".

La riqueza y complejidad de estos escritos de juventud,

dan cuenta de la precocidad del genio literario y artístico

de la familia Brontë.

Es interesantísimo cómo construían un mundo

que era completamente secreto, no sólo en sus reuniones privadas,

que tenían alrededor de la mesita del salón,

sino también que, construyen estos libros,

son del tamaño de una caja de cerillas,

y tienen los relatos, pero también tienen pinturas,

tienen dibujos, tienen descripciones,

tienen mapas de los lugares, y todo esto lo hacían pequeñito,

no solamente para ahorrar papel, que también,

sino para que los adultos no pudieran tener acceso,

recordemos que la luz no era muy buena

y conforme nos vamos haciendo mayores la vista se nos cansa,

entonces, ellos pensaban que así mantenían el secreto de sus mundos

con respecto a las personas mayores,

que no querían que intervinieran en esas aventuras.

La singularidad de la poesía de Emily es realmente impresionante.

El salto cuantitativo y cualitativo que se da desde esos "Juvenilia",

desde esos escritos de juventud,

a la poesía de extrema madurez que se encuentra en ese cuadernillo,

en ese pequeño poemario, es realmente asombrosa.

Tomando como modelo a los poetas románticos que admiran,

los hermanos Brontë escriben poemas desde la adolescencia.

Llegan a enviar muestras de su poesía

a grandes figuras literarias del momento,

buscando consejo y un refuerzo que no reciben.

Emily, Anne y Charlotte

utilizarán la herencia que les deja la tía que las crio

para publicar un poemario conjunto en 1846.

Para conservar su anonimato

y esquivar los prejuicios contra las escritoras,

lo hacen bajo seudónimos andróginos: Acton, Currer y Ellis Bell.

Del volumen se venderán sólo dos copias,

a pesar de la calidad de algunos poemas, especialmente los de Emily.

En esta época las mujeres no se atreven a escribir con su nombre.

Ya, Jane Austen, no había incluido su nombre en su obra,

lo mismo le sucede a Mary Shelley cuando escribe Frankenstein,

y muchas escritoras del siglo XIX escribirán bajo seudónimo,

por ejemplo, George Sand en Francia,

Louisa May Alcott, la autora de "Mujercitas", en Estados Unidos

y Mary Anne Evan, que sería George Eliot, la gran novelista victoriana,

y lo mismo sucede con la práctica totalidad

de las escritoras de esta época,

que para no ser mal miradas, para no ser criticadas,

escriben fundamentalmente bajo seudónimo.

La familia Brontë

apenas se sustenta con el trabajo del reverendo en la rectoría.

Branwell posee un carácter disoluto y enfermizo

que no le permite mantener un empleo durante mucho tiempo.

Ante esta situación,

las tres hermanas se ven obligadas a plantearse su futuro,

que puede incluso implicar dejar la rectoría para poder ganarse la vida.

Uno de los escasos empleos

que la rígida sociedad victoriana considera respetable

para las jóvenes solteras y sin recursos como ellas,

es el de maestras o institutrices.

Varias novelas de las Brontë

atienden a la labor de las mujeres en este ámbito profesional.

Una de las pocas opciones que tenían las mujeres de clase media,

durante la época victoriana,

era la docencia, dedicarse a la docencia en una escuela de niñas,

o, también, trabajar como institutrices,

y estas fueron dos opciones que tuvieron las hermanas Brontë.

Hay todo un subgénero de narrativa victoriana

que se conoce como "the governess novel",

es decir, "la novela de institutriz".

Es una novela en la que vemos cómo una mujer joven,

una institutriz, se busca la vida, podríamos decir,

en una familia que generalmente es hostil,

cómo conoce el amor,

cómo finalmente triunfa, podríamos decir, en la vida.

Y hay dos novelas de las Brontë

que se ajustan, relativamente, a este patrón,

aunque por su calidad literaria son superiores,

están por encima de la media de las "governess novel".

Por un lado, tenemos la primera novela de Anne Brontë, "Agnes Grey",

que es una novela de institutriz más prototípica

y, por otro lado, tenemos "Jane Eyre",

que también tiene un componente de novela de institutriz,

puesto que la protagonista es una "governess".

Y Charlotte tuvo la idea de crear una escuela de señoritas,

puesto que todas ellas estaban preparadas en distintas facetas,

en idiomas, en música, en pintura, etc.

Entonces, la idea era lo que se llama "a finishing school",

que era una escuela de señoritas para...

para, bueno, para luego entrar en el mercado del matrimonio.

A pesar de que ya cuentan con una buena educación, en 1842,

Emily y Charlotte dejan Yorkshire y se trasladan a Bruselas

a fin de formarse mejor y perfeccionar su francés,

con idea de abrir su propia escuela a la vuelta.

En el internado de Bruselas, Charlotte ve como la admiración

que siente por su profesor de literatura, Constantin Héger,

va mutando en una pasión que se mantendrá viva durante algunos años

y que encontrará su reflejo creativo en la prosa de Charlotte.

Sin embargo, Héger,

es un hombre casado y padre de varios hijos que no la corresponde,

y que responde fríamente a las apasionadas cartas que recibe.

La hermana pequeña, Anne Brontë,

no tuvo ningún problema en convertirse en institutriz

y ciertamente estuvo en varias casas y...

podemos ver en sus novelas cómo ella lo veía como una liberación,

como algo que la satisfacía enormemente el poder ganar el dinero.

Charlotte, por otro lado,

se decantaba más por la rama de la enseñanza

y, también, para ello se preparó en distintas escuelas,

tuvo grandes experiencias.

En la primera que fue es donde conoció a sus grandes amigas

que permanecerían durante toda la vida

y, en la segunda, es donde conoció a monsieur Héger,

que será el gran amor de su vida...

no correspondido, porque él estaba casado y, en fin...

ella yo creo que lo sublimó un poco, hablando de la palabra,

sublimó su relación, porque él era una persona muy interesante,

se aproximaba a los textos literarios

desde una perspectiva a la que ella no estaba acostumbrada,

entraban en un debate literario

que, de alguna forma, le abría una puerta...

dentro de que su mundo era un mundo bastante cerrado en Haworth.

Por otro lado, también Emily fue a esta misma escuela,

pero ella no encajó, no por inteligencia,

porque aprendió alemán, aprendió música, en fin... de hecho,

monsieur Héger pensaba de Emily que era una persona,

que de haber nacido hombre,

hubiera podido llegar a grandes logros.

En todo caso, a la vuelta a Haworth, Emily decide que quiere quedarse,

ella es una persona de los "moors", es una persona de Yorkshire,

y es una persona que no concibe su vida fuera de la casa paterna.

Movidas por la necesidad económica y por la ambición

de que su obra llegue a un mayor número de lectores,

las hermanas Brontë prueban suerte con la novela.

Sus tres primeros títulos, "Agnes Grey" de Anne,

"Cumbres Borrascosas" de Emily y "Jane Eyre" de Charlotte,

se publican en 1847, con éxito y críticas desiguales.

La publicación del poemario

es esencial para el desarrollo de la obra de las tres hermanas,

puesto que a partir de él y aunque no tuviera ninguna repercusión

por las mínimas ventas que alcanzó,

lo que si propició es que las tres hermanas se animaran a escribir,

se animara, cada una de ellas, a escribir una novela.

Charlotte escribe "The Professor", "El Profesor",

hablando de su experiencia en Bruselas

y su enamoramiento de monsieur Héger, su profesor y su mentor.

Emily comienza a escribir "Cumbres Borrascosas", "Wuthering Heights".

Y, finalmente, Anne también escribe "Agnes Grey".

En ese año de 1847, serán "agnus mirabilis" para estas mujeres,

para estas grandes escritoras, se publican las tres novelas,

pero lo envían a 12 editoriales, todas ellas las rechazan,

hasta que, finalmente, una de ellas decide publicar...

no "The Professor", que rechazan de plano, se publicaría años después,

pero si "Jane Eyre", que Charlotte había escrito también.

"Jane Eyre" se convertiría en un auténtico "best seller",

es la obra que alcanzó un mayor eco para la crítica

y para los lectores de la época.

"Jane Eyre" de Charlotte Brontë, será celebrada casi unánimemente,

gracias a la fuerza del personaje principal y de su historia.

"Cumbres Borrascosas" de Emily Brontë,

provocó rechazo por su crudeza y apasionamiento, pero es hoy...

uno de los clásicos imprescindibles de la novela inglesa.

"Agnes Grey" pasó más inadvertida,

pero la segunda obra de Anne Brontë, "La inquilina de Wildfell Hall",

se reivindica hoy en día como una de las grandes novelas victorianas.

"Jane Eyre" tuvo más suerte,

Charlotte Brontë, primero con su editor,

que era un editor mucho más profesional y mucho más honrado.

Las novelas de Emily y Anne, "Wuthering Heights" y "Agnes Grey",

tuvieron una recepción más discreta.

La novela de Anne, "Agnes Grey", pasó prácticamente inadvertida.

"Wuthering Heights" de Emily Brontë,

tuvo críticas muy irregulares, algunas muy negativas,

porque es una novela que se nutre de pasiones...

muy turbias, muy exacerbadas,

y eso desconcertó mucho a la crítica victoriana.

"Jane Eyre" tuvo un gran éxito comercial,

y un éxito comercial prácticamente inmediato.

"Wuthering Heights" es la única novela de Emily Brontë.

Anne Brontë escribió una novela

que se ha revalorizado mucho en los últimos años,

una novela a la que no se había dedicado mucha atención,

pero en los últimos años se ha reivindicado, y es...

"La inquilina de Wildfell Hall", "The Tenant of Wildfell Hall",

que es una novela muy interesante

en cuanto a su estructura, al punto de vista narrativo

y que trata dos temas muy delicados para la época,

como son el tema del alcoholismo y, de una manera muy tenue, también,

el problema de la violencia de género.

Como digo, es una novela muy recomendable

y una de las grandes novelas del siglo XIX.

Las muertes por tuberculosis de Branwell, Emily y Anne

se suceden trágicamente.

A pesar del gran éxito de "Jane Eyre",

que da a Charlotte Brontë la oportunidad de relacionarse

con grandes escritores y críticos de la época,

esta nunca abandona a su padre

ni la vida tranquila y discreta de Haworth,

donde aliviará su duelo y su soledad con la escritura.

En 1854 se casa discretamente con Arthur Bell Nicholls,

un párroco irlandés, ayudante de su padre en la rectoría.

La felicidad de la pareja se verá truncada muy pronto, sin embargo,

debido al deterioro de la salud de Charlotte.

La última superviviente de los hermanos Brontë

morirá ese mismo año por complicaciones en su embarazo

y dejando una novela sin terminar.

Además de su gran novela "Jane Eyre",

Charlotte Brontë escribió dos novelas más.

Su segunda novela es "Shirley" que es una novela arriesgada,

porque es una novela que tiene un trasfondo histórico muy concreto,

las rebeliones luditas en el norte de Inglaterra,

y que podríamos encuadrar dentro del subgénero narrativo de la...

"conditional England novel".

Una serie de novelas que cuestionaban la visión idealizada

de la revolución industrial de los siglos XVIII y XIX.

Su tercera novela es "Villette",

que para muchos es la gran novela de Charlotte Brontë,

que es una novela muy ambiciosa y que, podríamos decir,

que es una novela en la que la autora

demuestra todo lo que sabe hacer como escritora,

es una novela que tiene un componente autobiográfico

como "Jane Eyre",

una novela que ficcionaliza sus experiencias en Bruselas,

las experiencias de la autora en Bruselas,

que tiene, además de este componente autobiográfico,

un componente satírico, un componente gótico también,

y que es una novela muy recomendable

y, como decía, para muchos, la gran novela de Charlotte Brontë.

La vida de las Brontë y sus ambiciones literarias

pronto alcanzaron dimensiones casi míticas.

Su obra nunca ha dejado de ser leída ni de generar innumerables estudios,

adaptaciones cinematográficas y televisivas, y reescrituras.

Todo ello a pesar de sus prematuras muertes,

y de las irregulares críticas que recibieron en su tiempo.

Las hermanas Brontë se convierten en un mito de la alta cultura,

pero también de la cultura popular,

a través de una gran cantidad de versiones cinematográficas,

muchísimas versiones televisivas, fundamentalmente de la BBC,

haciendo, de alguna manera, que este mito de las Brontë

se haya extendido a numerosas reescrituras literarias también.

Una muy reciente, del año 2018, de este mismo año, "Ill Will",

donde cuenta los años perdidos de Heathcliff,

¿qué hizo Heathcliff cuando se marchó de Cumbres Borrascosas?,

antes de esos años perdidos, los "years".

"Ancho mar de los sargazos", por ejemplo,

"Wide Sargasso Sea" de Jean Rhys, del año 1966,

donde, precisamente, predomina fundamentalmente

el personaje de Bertha Mason, el personaje de esa loca...

encerrada en el desván de Thornfield por su esposo, por Rochester,

con una lectura poscolonial de la obra.

Hay lecturas y reescrituras desde todas las perspectivas críticas,

freudianas o psicoanalíticas, posestructuralistas,

por supuesto, feministas, indudablemente.

Son unas obras que han dado pie a una gran cantidad de adaptaciones,

reescrituras, revisiones, desde todo punto de vista,

también, incluso, óperas, ballets, basados en estas obras magníficas.

Virginia Woolf afirmaba que "hay en ellas una indómita fiereza,

en guerra perpetua con el aceptado orden de las cosas".

Trascurridos cien años más, las Brontë siguen fascinando,

como pocas escritoras, a lectores y creadores.

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UNED - 08/03/19

08 mar 2019

Soledades Urbanas - La no comunidad.
Indómita Fiereza: las Brontë y su mundo.

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